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22 de noviembre de 2018

Clacso. Manuela D’Avila: “No hay mal que dure para siempre, ni hay invierno que la primavera no venza”.

Clacso. Manuela D’Avila: “No hay mal que dure para siempre, ni hay invierno que la primavera no venza”
Resumen Latinoamericano*, 21 de noviembre de 2018.-
La dirigente brasilera cerró junto a Guilherme Boulos la jornada del martes del Primer Foro Mundial de Pensamiento Crítico. D’Avila aseguró que “tenemos un camino: la movilización, la calle y la lucha”. Boulos remarcó que mientras la derecha “globaliza el miedo, nosotros globalizamos la esperanza”, y en respuesta a las amenazas de Bolsonaro afirmó: “Nuestra elección no es la cárcel ni el exilio, son las calles de Brasil para resistir a la tiranía”.
En el cierre de la segunda jornada del Primer Foro Mundial de Pensamiento Crítico organizado por el Consejo Latinoamericano y Caribeño de Ciencias Sociales (CLACSO), y rodeados de una multitud que gritaba “aquí está el pueblo sin miedo, sin miedo de luchar”, disertaron la excandadita a vicepresidenta de Brasil, compañera de fórmula de Fernando Haddad y dirigente del Partido Comunista de Brasil (PCdoB), Manuela D’Avila, y el excandidato a presidente y dirigente del Movimiento de Trabajadores Sin Techo, Guilherme Boulos.
Los dirigentes hablaron como parte de la VIII Conferencia Latinoamericana y Caribeña de Ciencias Sociales. Durante su intervención, Boulos señaló que “estamos en un momento difícil del mundo, de América Latina y, sobre todo, de Brasil. Con la elección de Bolsonaro ganó la más perversa de las alianzas. Una alianza del ultraliberalismo económico que ataca los derechos, la jubilación de los trabajadores, que ahora, de manera vergonzosa, creó las condiciones para retirar a más de 10 mil médicos cubanos de Brasil […] El ultraliberalismo que ataca a los más pobres, que privatiza todo en alianza con el conservadurismo moral, que quiere fiscalizar el trajo de los profesores con el infame proyecto ‘Escuelas sin partido’, y que en verdad es ‘Escuelas con censura’, ‘Escuelas con mordaza’, y que el pueblo brasilero no va a dejar pasar. El conservadurismo moral, que ataca a las personas LGTB y a toda forma de diversidad, en alianza con el más duro autoritarismo político”.
“Algunos dijeron o creyeron que exagerábamos cuando decíamos que Bolsonaro era un riesgo fascista. Es preciso entender quién es Bolsonaro a partir de sus propias palabras. Alguien que defiende la dictadura militar, que exalta a los torturadores como héroes, alguien que dice, una semana antes de las elecciones de segunda vuelta, que su oposición debía escoger entre la cárcel o el exilio. Nosotros le dijimos en esa ocasión y le decimos aquí nuevamente: ‘Bolsonaro, nuestra elección no es la cárcel ni el exilio, son las calles de Brasil para resistir la tiranía’”, sostuvo.
Boulos remarcó: “mientras ellos globalizan el miedo, nosotros globalizamos la esperanza. Mientras ellos globalizan el autoritarismo, nosotros globalizamos la resistencia. Nos mueve la convicción de que estamos del lado cierto de la historia y que estamos plantando los cimientos de nuestro futuro. Por la democracia, por nuestros derechos, por la unidad de los pueblos latinoamericanos: ¡Hasta la victoria!”.
Por su parte, D’Avila afirmó que “no hay mal que dure para siempre ni hay invierno que la primavera no venza, y los Foros Sociales Mundiales nos recuerdan eso. Por eso la importancia de este Primer Foro de Pensamiento Crítico”.
“Todos coincidimos en que lo que sucedió en Brasil se da en el marco de un país que vive una crisis económica profunda, una crisis que no es brasilera, la crisis de un sistema, la crisis del capitalismo que asola al mundo y que se materializa en Brasil de una forma muy severa. Creo que también estamos llegando al consenso de que el capitalismo no necesita más de salidas aparentemente ‘democráticas’ para enfrentar su crisis. Eso generó en Brasil el caso Bolsonaro. Una crisis del capitalismo que no necesita más de la democracia o de la máscara de la democracia. Pero creo que hay también otro conjunto de cuestiones que necesitamos debatir”, aseguró.
D’Avila detalló que algunos intelectuales señalan que llegamos al fin de todo aquello que construimos con la Revolución francesa y que ya no existe el espacio común, ni la gramática común que permitía debatir en conjunto las ideas. “Muchos de ustedes me paran y me preguntan: ‘¿Cómo el pueblo brasilero, ese pueblo extraordinario, alegre, generoso, generó ese monstruo (Bolsonaro), ese neofascista?’. Bueno, no podemos imaginar que todo surgió de la nada. Lo que la vida viene mostrando es que ha desaparecido el espacio común que compartíamos con todas esas personas. No tenemos más una gramática común. Es por eso que las mentiras y el odio crecen de manera tan intensa en ese otro espacio”, sostuvo.
D’Avila explicó que “en aquel espacio de asamblea permanente (Internet) la derecha se fue organizando y construyó sus verdades a partir de una gramática no común con la nuestra, basada en el odio, en la mentira, en la idea de que el comunismo es el enemigo universal”. “El fin de la segunda vuelta en Brasil dejó claro que los hombres y mujeres de nuestro espacio político están más avanzados que buena parte de los dirigentes de nuestro partidos. El pueblo superó sus diferencias, fue a la calle con humildad para oír críticas, pero con centralidad en lo que era lo más importante: estar unido y movilizado. Este es el camino de lo que será la resistencia en Brasil: unidad y movilización. No es momento de hegemonismos, ni de falsos protagonismos”, aseguró.
D’Avila concluyó: “Tenemos un camino: la movilización, la calle y la lucha. Eso también explica nuestra derrota: la incapacidad de haber previsto su fuerza y haber priorizado la unidad de los partidos para vencer y garantizar un futuro mejor para nuestro pueblo. No hicimos eso hace un año, hagámoslo de acá en adelante. La primavera siempre vence al invierno”.
*Fuente: Diario Contexto. 
Envio:ResumenLatinoamericano


Estela de Carlotto: "Si perdimos los derechos hay que volver a encontrarlos"
La presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo disertó el martes por la mañana en la segunda jornada del foro CLACSO. "Vivimos una democracia legal pero ilícita", afirmó.
La presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, sostuvo que la democracia argentina “es legal pero es ilícita porque comete acciones ilegales todo el tiempo, como reprimir o decir que se puede usar un arma” y convocó a dejar a un lado las diferencias y “estar juntos para resistir” en la segunda jornada del 1° Foro Mundial de Pensamiento Crítico.
“Nosotras no tenemos odio, lo que tenemos es un hacer de memoria, verdad y justicia, que no son tres palabras vacías sino que contienen la necesidad de hacer que se cumpla. Tenemos la democracia más larga de la historia, porque tenemos que llamarla democracia a esto que estamos viviendo”, indicó la presidenta de Abuelas.
Al hacer referencia al contexto que vive el país, Carlotto sostuvo que “tenemos fuerza, somos capaces, pero no tenemos que desbandarnos, no tenemos que estar buscando las diferencias, tenemos que estar juntos para resistir, para cambiar y para volver a tener el país que ya tuvimos en la década ganada”.
“Nosotras queremos que se termine el gobierno en tiempo y forma pero vamos a tratar de frenar cuando veamos que se cometen acciones contra la democracia, como hicimos el año pasado cuando frenamos el 2x1 a los genocidas”, aseguró la Abuela de Plaza de Mayo, quien compartió la mesa “Derecho a la Memoria” con la socióloga brasileña Eleonora Menicucci de Oliveira.
Al hacer un repaso por su historia personal y la de Abuelas, Carlotto recordó que “yo tenía un proyecto de vida muy burgués, pero era lo que yo había construido a partir de la lectura de Clarín, La Nación y La Prensa, que aún hoy nos siguen mintiendo u ocultando lo que pasa en el país”.
Sobre los años de la dictadura cívico militar, la mujer -que hoy tiene 88 años-, recordó uno de los últimos cafés que tomó con su hija Laura -desaparecida y asesinada- y la conversación sostenida en la cual mientras Estela le planteaba que ya tenían todo organizado para su salida del país, su hija le decía que ella no se iba porque “su proyecto era aquí”.
“Cuando yo le dije que la podían matar ella me respondió que nadie quería morir, pero que si eso sucedía, su muerte no habría sido en vano. Y no lo fue, porque mirémonos acá, acá están los 30 mil”, expresó la Abuela ante un auditorio que la aplaudió emocionado.
Carlotto definió la justicia social como “el derecho de todos a vivir bien, con casa, salud, trabajo, ocio, bienestar: Qué lástima escuchar cuando se echa en cara a ‘los negros o a los pobres que quieren un televisor o vacaciones. Todos tenemos derechos, y si los perdimos hay que volver a encontrarlos”, aseguró.
En Brasil, la lucha de las mujeres
Por su parte, Eleonora Menicucci de Oliveira, ex funcionaria de Dilma Rousseff, comenzó su exposición rindiendo homenaje a la política feminista brasileña Marielle Franco asesinada este año por su condición de militante.
“Hablar de derechos humanos en una época de neoliberalismo tan salvaje y tan cruel es hablar de memoria y de justicia y básicamente es un momento de reflexión para radicalizar las democracias en América Latina”, sostuvo Menicucci de Oliveira.
Y alertó que Brasil vive una democracia donde se persigue a las organizaciones de memoria, en tanto “hay un impacto especialmente negativo de las políticas neoliberales sobre las mujeres, los negros y las poblaciones LGBTI que son perseguidas y hostigadas”.
Tras reconocer la importancia de la lucha de las mujeres por la ley de acceso a un aborto seguro, legal y gratuito, la socióloga concluyó que “no existe democracia sin derechos humanos, que no es hablar del pasado, sino pensar en un concepto ampliado que contemplen a las mujeres, negros y población LGBTI de hoy”.
Fuente;TiempoArgentino

21 de noviembre de 2018

CFK: memoria, proyecto, militancia popular y soberanía nacional.

CFK: memoria, proyecto, militancia popular y soberanía nacional
Por Mariano Pacheco para La luna con gatillo, Resumen Latinoamericano, 20 de noviembre de 2018.-
Las conmemoraciones del Día de la Soberanía Nacional y el Día de la militancia. En el medio: el discurso de Cristina Fernández de Kirchner. Apuntes para pensar la coyuntura.
Después de la intervención de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner (CFK) durante el 1º Foro Mundial de Pensamiento Crítico organizado por Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso), parece no quedar dudas de que la actual senadora es la oradora más lúcida de la “clase política” argentina. Tampoco que, de no encabezar, seguro jugará un rol determinante en el conglomerado de fuerzas políticas que se unan para intentar bloquear el intento de la actual gestión neoliberal de Cambiemos de renovar por el voto popular su mandato al frente del país por cuatro años más. CFK habló en Buenos Aires a dos días de que se haya conmemorado el Día de la militancia y horas antes de una nueva conmemoración de la Batalla de Obligado. Militancia popular y soberanía nacional, entonces, como dos cuestiones a tener en cuenta a la hora de pensar aquel discurso, y también, los desafíos de cualquier proyecto transformador de la actualidad.

Hay algunas cuestiones del discurso de CFK  en las que me quisiera detener para pensar estos dos ejes transversales de militancia popular y soberanía nacional. A saber:
Primero: los movimientos sociales y la historia reciente de la Argentina.
Segundo: la cuestión de la historicidad nacional e internacional más en general.
Tercero: el señalamiento del problema institucional en las democracias actuales.
Cuarto: su referencia a los tópicos de derecha/izquierda y la necesidad de disputar desde la categoría “pueblo” el tan mentado “la gente” del neoliberalismo.
Quinto y último: la identificación del neoliberalismo como enemigo de los pueblos.

La sociedad en movimiento
Cuando CFK dice que antes de su gobierno había “piqueteros” y que hoy existen “movimientos sociales” que son producto del kirchnerismo no hace más que repetir una típica operación de este espacio político (que muy en el fondo es también un viejo tópico peronista): antes de nosotros no había nada, o más bien, había infierno. Lo hemos dicho muchas veces ya, así que para no abundar recordar solamente que la asunción de Néstor Kirchner un 25 de mayo de 2003 haciendo referencia a mismo día pero 30 años antes, se saltea en el linaje su historicidad más reciente: la de la revuelta que llevó a 2001, no infierno sino suelo desde el cual pudo edificar una gestión progresista del ciclo. En ese borramiento de las genealogías desobedientes e insurrectas no sólo queda afuera el movimiento piquetero (que tuvo numerosas expresiones organizativas, extensión por todo el territorio nacional y una intensa labora política que se sostuvo durante los siete años previos a la asunción de su gobierno) sino incluso parte del movimiento de derechos humanos (HIJOS y sus escraches) y el movimiento de mujeres (que inició sus Encuentros Nacionales en los primeros años de posdictadura), sino también –por supuesto– el rol de la clase obrera más allá de sus burocracias sindicales (desde el sabotaje y las huelgas durante la última dictadura hasta los planteos programáticos de la CGT encabezada por Saúl Ubaldini en los años ochenta).
En el fondo lo que prima es una mirada estadocéntrica, que por más llamados al frentismo cívico que haga entiende la política del modo más tradicional: partidos/elecciones/gestión.

Sin nostalgia lírica
Juan José Hernández Arregui supo escribir que no nos dirigíamos a los “muertos insepultos” por “nostalgia lírica” sino porque en ellos encontrábamos el eslabón roto, el nervio desgarrado de la historia nacional.
Más allá de lo dicho en el apartado anterior sobre la historia más reciente de nuestro país, no puede dejar de destacarse la importancia que CFK otorga a la historia a la hora de fundamentar su posición actual. Y en este caso, no sólo la historia nacional sino internacional.
Si bien en más de una oportunidad hemos subrayado esta función obturadora del “memorialismo”  de cara a elaborar nuevos cuestionamiento radicales al capitalismo contemporáneo, no deja de ser un dato a destacar la importancia que tiene para las generaciones más jóvenes el hecho de que una referente de su envergadura tenga la capacidad de construir un relato en el que los hitos históricos más importantes desde la revolución francesa de 1789 hasta acá estén presentes. Sobre todo si se tiene en cuenta la pobreza teórica, la pereza intelectual de quienes suelen hablar en actos y en televisión.
Los modos en que interpreta los acontecimientos e incluso el recorte de la historia que hace no es motivo para no reconocer la importancia que ese juego entre actualidad y legado tiene para el pensamiento crítico y las militancias que pujan por un cambio. De allí que la construcción de una genealogía insurgente se nos presente como desafío para fortalecer una imaginación histórica que pueda pivotear sobre el ciclo libertario europeo (la revolución francesa, las barricadas parisinas de 1848 y la comuna de 1871), el proceso independentista y rebelde nuestraamericano (de la independencia haitiana a la revolución mexicana; de la revolución cubana a la sandinista) y las luchas socialistas y las desobediencias del siglo XX en latitudes diversas (de la revolución rusa a Mayo del 68; de la independencia argelina al otoño caliente italiano; de la República Española a la Revolución china y vietnamita; de la lucha independentista vasca a la intifada palestina), sin dejar de subrayar las fechas y figuras emblemáticas de la historia nacional (de San Martín, Moreno y Juana Azurduy a Felipe Varela; de Simón Radowitzsky a Norma Arrostito; de Eva Perón a Mario Roberto Santucho; de Alicia Euguren a Agustín Tosco; de John William Cooke a Rodolfo Walsh; de Agustín Ramírez a Darío Santillán…).

La fuerza brutal de la antipatria
CFK se refirió en su discurso en Clacso a un tema fundamental para la actualidad y el porvenir de los procesos de cambio que puedan emprenderse: el de las democracias o, más precisamente, el de las instituciones democráticas.
Como en tantos otros temas, llama la atención que Cristina se refiera a algunas cuestiones de la actualidad del modo en que lo hace: como si no fueran sus propios gobiernos los que controlaron el Estado durante doce años, algo inédito en la historia argentina, teniendo en cuenta que nunca el peronismo (hasta el gobierno neoliberal de Menem) pudo terminar sus mandatos.
Más allá de eso, es pertinente el señalamiento, ya que ninguno de los procesos Latinoamericanos que aún se sostienen pujando por no ceder a la ofensiva conservadora mundial (Venezuela y Bolivia) realizaron profundas modificaciones institucionales. Tanto Evo Morales como Hugo Chávez Frías entendieron de entrada que había que gestar una nueva institucionalidad si de verdad se quería avanzar en alguna perspectiva de cambio.
Por supuesto que no se trata de “regalar” el concepto de democracia a los apologistas de la inmutabilidad, pero sí de dar cuenta de lo restringido de estos dispositivos parlamentarios que hoy “representan” las vidas de los pueblos (cuando de lo que se trata es de que el pueblo esté presente en las grandes decisiones). Ya lo decía Evita: “ a la fuerza brutal d ella anti-patria, opondremos la fuerza popular organizada” (entendida como “democracia autoritaria de masas”, incluso antes de que exista una tendencia revolucionaria del peronismo, la década peronista supo revalidar en elecciones una dinámica que excedía por completo el funcionamiento liberal de la institucionalidad burguesa).
La disputa por imponer otra mirada acerca de la democracia se tornará fundamental para cualquier transición hacia otro tipo de dinámica de organización social en el siglo XXI.

Desde abajo y a la izquierda
En consonancia con ciertos planteos realizados por Podemos en el Estado Español, también el kirchnerismo viene abogando en Argentina por un desdibujamiento de los modos tradicionales de entender y nombrar a los potenciales sujetos del cambio. En Clacso CFK dijo que los términos “izquierda y derecha” dividen al pueblo, que es el término desde el que habría que entender la construcción de un Frente cívico y patriótico. El mote de “Ciudadano” desde el que el kirchnerismo intervino en las últimas elecciones y el modo en que su líder política hizo campaña (tomando “casos” individuales para dar cuenta de conjuntos sociales), en conexión con los modos de entender los “derechos” durante toda la “década ganada” (derechos ciudadanos que son individuales y no conquistas sociales colectivas), dan cuenta de un modo neoliberal de entender la batalla anti-neoliberal.
Por supuesto que, tal como señaló Carlos Olmedo (comandante de las Fuerzas Armadas Revolucionarias) en su debate con el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), en 1971, el marxismo no es una “bandera política universal” sino una teoría revolucionaria que puede servir como instrumento de análisis y comprensión de una realidad histórico-concreta. Y es importante entender que una cosa son los conceptos y otra los nombres y las identidades desde las que se construye una organización, frente o movimiento. Pero ya que se trataba de foro de pensamiento crítico, la reducción del concepto izquierda al de pueblo resulta por demás difusa, sobre todo teniendo en cuenta la multiplicidad de miradas que se han construido en torno a “lo popular”.

La hidra en acción
Por último, quisiera referirme a esta identificación del neoliberalismo como enemigo último de los pueblos que suele realizar el progresismo de la región.
Si bien es presentado como un debate menor puesto la envergadura del enemigo que se tiene enfrente, resulta pertinente recordar y subrayar que el neoliberalismo (o lo que se denomina como “gobiernos neoliberales”) no es más que un modo del capitalismo, sistema que es el que genera explotación, dominación y opresión.
Por supuesto que frente a los 140 millones de dólares con los que la gestión Cambiemos endeudó a la Argentina el planteo de la soberanía nacional cobra relevancia, y que frente a las políticas de ajuste y represión el garantismo (en términos de defensa de los derechos humanos) y las perspectivas reparadoras (en lo social) se presentan como la contra-cara de la ofensiva conservadora atroz, pero sería bueno no olvidar que no es con cancelaciones de deudas fraudulentas que se defenderá la soberanía, ni con confianza en buenos gobernantes que se edificará el necesario poder popular que podrá permitir obtener más y mejores conquistas para las y los de abajo.
Si de conmemoraciones se trata (17 y 20 de noviembre), cabe poner de relieve que ha sido siempre con participación popular activa que se ha defendido la soberanía nacional (no estaría de más, en este sentido, recuperar los planteos de consulta popular respecto al pago de la deuda externa, por ejemplo), y que ha sido con militancia movilizada, organizada y consciente que se ha defendido la soberanía popular.
Más allá de las candidaturas y los conglomerados capaces de sacar del gobierno a quienes actualmente gestionan el Estado (cuestión que a estas alturas ya nadie con un poco de sensatez puede dudar que es una tarea de primer orden), de lo que se trata es construir, desde abajo, el programa popular que se pretenda imponer, defender y profundizar para el futuro próximo de la Argentina, gobierne quien gobierne.
Clacso: Dos reflexiones a propósito del pensamiento crítico
Por Atilio A. Boron /Resumen Latinoamericano, 20 noviembre 2018
  1. Pensamiento crítico recargado en Buenos Aires, y las tareas necesarias para pasar a la contraofensiva.
Muchos pensaron que con el triunfo de Mauricio Macri y la elección de Jair Bolsonaro el pensamiento de Nuestra América caería una vez más en los nefandos extravíos del neofascismo, de la xenofobia, la misoginia, la homofobia, el racismo. Es decir, en el pensamiento reaccionario en todas sus variantes, y que el pensamiento crítico había llegado a su ocaso. Pero la extraordinaria convocatoria del Primer Foro Mundial del Pensamiento Crítico convocado por CLACSO en Buenos Aires pone seriamente en cuestión esa expectativa largamente acariciada por la derecha. No sólo por la gran cantidad de intelectuales y políticos de todo el mundo que acudieron a la cita sino por el clima que se palpaba en la multitudinaria concurrencia y la receptividad demostrada ante diversas intervenciones que no sólo cuestionaban el saber convencional de las ciencias sociales, comenzando por la Economía, sino que expresaban la profunda convicción de que el camino neoliberal por el cual algunos gobiernos están llevando a nuestros países conduce inexorablemente a un holocausto social y ecológico de inéditas proporciones.
Ante esa amenaza es necesario construir una alternativa política, y esa requiere el aporte imprescindible del pensamiento crítico que permita trazar una hoja de ruta para evitar el derrumbe catastrófico de la vida civilizada. Hay que hacer un análisis concreto de nuestras dolorosas realidades y un profundo trabajo de organización en el fragmentado y atomizado campo popular que permita enfrentar a los hiper-organizados (en Davos, en el Grupo de Bildelberg, en el G-7, etcétera) enemigos de clase. Hacer también un no menos crucial trabajo de concientización para exponer el lento genocidio que perpetran las clases dominantes del capitalismo mundial (contra los adultos mayores, los jóvenes, las mujeres, los pueblos originarios, los afrodescendientes, entre tantos otros) y para que todas y todos perciban que otro mundo es posible, que eso no es una quimera sino un “principio esperanza” como decía Ernst Bloch o una utopía realizable, como en su momento fue la jornada de ocho horas. Por lo tanto: organización, unidad en la lucha, concientización y una sofisticada estrategia política de construcción de poder popular que no debe, bajo ninguna circunstancia, reducirse al sólo momento electoral. La clase dominante, el gran empresariado y sus aliados, luchan a diario por sus intereses y jamás detienen sus empeños para ajustarse al calendario electoral. Como dijo una vez el magnate húngaro-norteamericano George Soros, “los mercados votan todos los días”, y a nosotros nos llaman a votar cada dos o cuatro años. Debemos hacer lo mismo y luchar a diario son independencia del calendario electoral. Y tomando nota, además, de los profundos cambios registrados en la subjetividad de las clases y capas populares que empuja a algunos de sus sectores a votar por sus verdugos. Cambios que son consecuencia del fabuloso desarrollo de la informática y los medios de comunicación que permite llegar hasta las capas más profundas del inconsciente y, desde allí, manipular la conducta política de la población. Lo ocurrido en Brasil con la elección de Bolsonaro es una lección que no puede ser olvidada Para esta larga y difícil batalla se requiere mucha inteligencia, mucha fuerza y mucha pasión sin las cuales nada podrá construirse. Ante algunos apasionados cantitos de la enfervorizada concurrencia al Foro, entre ellos el famoso “hit del verano”, la ex presidenta Cristina Fernández lanzó una oportuna recomendación: “no gritemos ni insultemos porque perdemos tiempo para pensar lo importante.” De eso se trata: de no distraernos y pensar lo importante, es decir, de cómo retornar al gobierno y desde ahí, y con el pueblo en las calles, movilizado y organizado, conquistar el poder. Lo demás es pura catarsis, que tranquiliza algunos espíritus pero que condena a la impotencia política a quienes la cultivan.
  1. Pensamiento crítico recargado.2, o sobre la continuada vigencia de la distinción entre derecha e izquierda.
En su presentación del lunes en el 1º Foro Mundial del Pensamiento Crítico la ex presidenta Cristina Fernández afirmó que la distinción entre izquierda y derecha era un anacronismo. Surgida de la forma en que se distribuían los diversos grupos políticos en la Asamblea Nacional de Francia luego de la Revolución el paso del tiempo había terminado por confirmar la irrelevancia de aquella diferenciación. Sin embargo cuando en el día de ayer Juan C. Monedero y Álvaro García Linera retomaron la cuestión sus conclusiones fueron muy diferentes. Después de manifestar que “la izquierda siempre está allí, aunque no se la mencione” el español se preguntó “¿si la izquierda está muerta, dónde están los cadáveres de sus sujetos: los obreros, los campesinos, los originarios, las mujeres, los jóvenes, los explotados?” ¿Es que han desaparecido? No, de ninguna manera. Están allí, retorciéndose de dolor ante tanta opresión, explotación, humillación. Y, prosigo con mi reflexión: mientras sobreviva el capitalismo y sus víctimas sigan creciendo en proporción geométrica la izquierda estará más viva y será más necesaria que nunca. Un solo ejemplo: jamás en la historia de la humanidad hubo un 1 por ciento que detentara tanta riqueza como el 99 por ciento de la población mundial. Por eso hay 99 razones para creer que la distinción entre derecha e izquierda es más válida hoy que en tiempos de la Revolución Francesa.
A su turno, García Linera expresó que la vigencia de la dicotomía derecha-izquierda se certifica cuando se observa que mientras los gobiernos progresistas y de izquierda del siglo veintiuno sacaron de la pobreza a 72 millones de personas en América Latina los de la derecha sumieron en ella a 22 millones; y que mientras los primeros reducían la desigualdad los segundos lo aumentaban. Pero no sólo eso: el vicepresidente boliviano también colocó en el haber de la izquierda el empoderamiento de vastos sectores sociales anteriormente privados de los derechos más elementales y la reafirmación de la soberanía económica, política y militar de los países gobernados por la izquierda por contraposición a la profundización de la subordinación económica, política y militar impulsada por los regímenes derechistas.
La supuesta extinción de la diferencia entre izquierda y derecha fue exacerbada en los noventas cuando se decía que la historia había llegado a su fin (Francis Fukuyama dixit) y con él la lucha de clases y los proyectos de izquierda. Pero las resistencias populares dieron al traste con esas rosadas expectativas y el neoliberalismo se vino abajo con Ménem-De la Rúa, Fujimori, F. H. Cardoso, Sánchez de Lozada y otros por el estilo. Y vinieron nuevos gobiernos, a partir del ascenso a la presidencia de Venezuela de Hugo Chávez en 1999, que marcaron una clara diferencia con sus predecesores, la misma que hoy se comprueba entre los gobiernos de Cristina Fernández y Mauricio Macri; o entre Dilma Rousseff y Michel Temer; y, seguramente, entre Enrique Peña Nieto y Andrés M. López Obrador, o la que podría haber habido entre Fernando Haddad y Jair Bolsonaro. ¿Significa todo esto negar que haya variantes de la izquierda que han ido absorbiendo algunos contenidos y valores propios de la derecha? De ninguna manera: una cosa es la izquierda que se expresa en la Revolución Cubana; otra en los gobiernos “bolivarianos” y otra muy distinta en las versiones más moderadas de Argentina, Brasil o Uruguay. Pero todas sin excepción fueron blanco de feroces ataques del imperialismo norteamericano como guardián planetario del capitalismo. Y si éste lo hizo fue porque sabía que, aún en su moderación, allí había un potencial de izquierda que debía ser tronchado sin miramientos.
Termino con una reflexión de uno de los más grandes filósofos políticos del siglo veinte: Norberto Bobbio. En un hermoso pequeño libro llamado Derecha e Izquierda este “socialista liberal”, como se autocalificaba, plasmó una bella metáfora que demuestra la vigencia de aquella distinción. Decía que “entre el blanco y el negro puede haber un gris; entre el día y la noche está el crepúsculo. Pero el gris no anula la diferencia entre el blanco y el negro ni el crepúsculo hace lo mismo con la diferencia entre la noche y el día.” Suficiente para validar la permanente actualidad de aquella clásica distinción. Podrá haber grises y crepúsculos, pero la izquierda siempre estará allí.
Envío:ResumenLatinoamericano.

20 de noviembre de 2018

LA CALLE SIGUE SIENDO EL ESCENARIO.

LA CALLE SIGUE SIENDO EL ESCENARIO
Cristina Fernández de Kirchner en el Foro Mundial de Pensamiento Crítico 
POR ALEJANDRA DANDAN

Cristina iba a terminar. “¿Saben por qué me puse esta camisa?”, dijo. Era una blusa apenas verde, pero el verde estaba ahí. A esa hora, luego de una hora de exposición, con el sol ardiendo bajo las chapas del microestadio de Ferro, la camisa estaba completamente empapada. “Es la camisa de una marca de ropa que acaba de cerrar”, dijo. “Cuatro empleadas de Chocolate, que se quedaron sin trabajo cuando cerró, reconocieron a mi sobrina, se fueron a conversar aparte, volvieron, y le dijeron: Pusimos plata para que se la lleves a tu tía. ¡Cuatro pibas que acaban de perder el trabajo! Y estaban felices porque con nosotros habían tenido trabajo. ¡Como no voy a creer, entonces, en la solidaridad y en el amor!”
Pablo Gentili presentó a Cristina Fernández de Kirchner en el escenario del Primer Foro Mundial del Pensamiento Crítico organizado por CLACSO. La Presidenta que transformó la historia argentina y latinoamericana, la que le devolvió a su país la dignidad, la mística y la movilización, dijo. Cristina repasó los números de los últimos tres años. Habló de política doméstica y geopolítica. Fue a la revolución francesa para pedir una reforma jurídica e institucional que refleje la nueva estructura de poder financiero. Revisó la Segunda Guerra para explicar Bolsonaro y el 2001 para entender por qué la gente aguanta. Pero empezó con una línea programática. A la que volvió más de una vez.
“Es necesario acuñar una nueva categoría, la del pueblo”, dijo. “No sirve la división de izquierda y derecha, esas son categorías viejas, perimidas”. Y dijo: “Hoy hay que crear un frente social, un frente cívico y patriótico, capaz de agrupar a todos los que se sientan agredidos por las políticas del neoliberalismo, que no es de derecha o izquierda, no, no señor”.
En ese esquema, agregó: “No puede ser esa la división. No puede ser la división entre los que rezan, y a los que no rezan, una división que no es nacional ni popular. Un lujo —aclaró— que no nos podemos permitir”.
Y siguió:
“Entre nosotros están quienes llevan el pañuelo verde. Pero también quienes tienen pañuelo celeste. Aceptar eso sin que nos lleve a una división: ustedes saben que yo puedo tener muchos defectos —dijo—, pero mentirosa, no soy”.
La sala aplaudió. Y una joven le dijo a los gritos:
—Las pibas te queremos como sea.

Foto: Luis Angeletti

Cristina sucedió en el escenario a Dilma Rousseff. Presentada como presidenta electa de Brasil, Dilma instó a los pueblos a resistir y enfrentar el neoliberalismo y el neofascismo. Y en clave de fases ascendentes explicó el camino que comenzó con la construcción del Estado de Excepción vía impeachment, siguió con la reforma laboral, continuó con la prisión de Lula y terminó con el ascenso jurásico. Durante estos días, Ferro reúne una maratón de líderes progresistas de la región en un festival de arte y política para repensar las alternativas latinoamericanas. El espacio se presentó como Contra-Cumbre en respuesta al encuentro de los mandatarios del G20 de la próxima semana. Pero aquí, el secretario ejecutivo de CLACSO aclaró que eso no es así porque la Contra-Cumbre organizada contra los pueblos es la que harán los presidentes. Por el escenario pasarán Alvaro García Linera, Manuela D’Avila, Boaventura de Souza Santos, José “Pepe” Mujica y el español Juan Carlos Monedero, entre los 300 invitados. Abajo estuvieron en la primera fila del primer día Adolfo Pérez Esquivel, Jorge Taiana, Agustín Rossi, Atilio Borón, Verónica Magario e integrantes de los organismos de derechos humanos, Horacio Verbitsky, Lita Boitano y Eduardo Tavani.
Cristina hablo con densidad magistral. Muerta de calor. Transpiró, “porque transpiro”, dijo, ante una sala a la que ella misma le paró los cantos porque acá estamos para pensar, dijo. “Pocas veces la historia da la posibilidad de contraponer dos modelos de país en tan poco tiempo: el próximo 9 de diciembre van a cumplirse tres años desde que el neoliberalismo se instaló en nuestro país”, arrancó. Habló de la igualdad, pero también de las diferencias entre los individuos, que deben ser respetadas. Y arrancó la carcajada general cuando dijo que todos los seres humanos son distintos. “Iguales son los gatos”. Y agregó: “Todos los gatos son gatos. Todos los perros son perros. Y todas las yeguas son yeguas”.

Foto: Luis Angeletti

A partir de ahí enumeró una lista cargada de datos y de símbolos.
  • Deuda: “Fuimos el único gobierno que desendeudó a la Argentina. Pagamos la deuda en 2005 al FMI. Y eso nos permitió llevar adelante políticas públicas sin tutela ni órdenes de nadie. La deuda convierte a los gobiernos en meros gestores de las políticas de afuera. Una deuda externa contraída sin precedentes que hoy nadie sabe dónde, es el cepo estructural de la economía argentina, como lo tuvo este país desde 1976″.
  • Crecimiento: de +2.5 a -3.5 % del PBI entre 2015 y 2018.
  • Dólar: de 9.7 a 36.5 pesos entre 2017 y noviembre de 2018.
  • Industria: de la reindustrialización a un 11 % de caída.
  • Pobreza: “Yo los desafío, dijo, a que recorran hoy la ciudad de Buenos Aires y me digan cuándo han visto en otro momento de la historia argentina, la cantidad de familias en la calle que hay hoy.”
  • Trabajo: de 5.9 a más de dos dígitos de desocupación.
  • Consumo: “Antes se escuchaba que nadie quería ir a un supermercado el fin de semana porque había que hacer demasiada colas. Hoy los supermercados están literalmente vacíos”.
  • Inflación: de 19.8 en los diez primeros meses de 2015 a 38 % este año, según los números de la Ciudad.

Populismos

La construcción del capitalismo es política, dijo, no es una teoría económica. El Estado de Bienestar no fue una ideología, fue una construcción política. La primera parte apareció tras la Segunda Guerra Mundial con el mundo disputado entre Este y Oeste, como pieza del cambio para parar al comunismo. Con la caída del Muro de Berlín, y terminada la amenaza comunista, llegaron las recetas del Consenso de Washington. En los últimos años, la región planteó otras alternativas: la apuesta a la igualdad. “La igualdad es una construcción política, no es parte de la condición humana, todo lo contrario”, dijo.
El neoliberalismo apareció así como nueva respuesta a las políticas que trabajaron sobre la igualdad. “El neoliberalismo también trabaja con psicólogos y psiquiatras para construir nuevo sentido común, nuevas subjetividades”. Los espacios populares trabajamos por la igualdad de derechos, en ese tipo de perspectivas. El neoliberalismo exacerba los aspectos negativos. Apuesta a la meritocracia, al individualismo. En las elecciones de 2015, Cambiemos ganó por una diferencia de 600.000 votos, explicó. Para lograrlos operó para romper los vínculos de la sociedad: ahí entran las quejas por esos programas de inclusión, las quejas por ‘los planeros’, por la AUH o por ganancias.
Y ese fue el punto: las operaciones sobre la trama social. Y las que todavía aguantan. “¿Saben por qué la gente aguanta?”, dijo. Porque todavía hay un colchón, un entramado social que construyó la Asignación Universal por Hijo (AUH) o el número de trabajadores registrados. En 2001 no había eso, no había AUH, no había jubilados, hoy todo eso todavía está. “Y eso genera una organización que no había, ni por asomo, en 2001. ¡En 2001 los piqueteros cortaban las calles! Hoy están los movimientos sociales, que son hijos de nuestro gobierno”. Y el grado de organización, esa trama, también se logra a partir de las conquistas que se desarrollaron en doce años y medio de gobierno.

Foto: Luis Angeletti

Brasil

Otro punto fue Brasil. “Acá no se produce el fenómeno Brasil”. Primero, dijo y rió, por la inhibición para expresar esas ideas (de Macri, se entiende). Y dijo: las inhibiciones también hacen a la condición humana. Segundo, porque no hubo campaña neoliberal o neofascista. “¡Para nada, al contrario, se dijo que nadie iba a perder derechos y se les aseguró trabajo a todos!” Tercero, porque luego del fallo del 2×1, “la sociedad argentina se volcó masivamente a la calle para repudiar eso, y es una diferencia que no es menor”.
Y tampoco fue hacia el modelo de Brasil el año pasado. Cristina revisó las elecciones de mediano término. Dijo que el gobierno no ganó, como dijo que ganó, y que Alfonsin, Menem y Kirchner ganaron la primera elección de medio término. Recordó que en 2017, para no perder, Cambiemos abrió grifos de préstamos, retrasaró aumentos de tarifas y frenó despidos. Y que más que un triunfo, aquello debió haber sido leído por Cambiemos como un síntoma de alerta. Y en tono de programa, agregó: “Y eso, teniendo en cuenta que nosotros fuimos separados”.

Foto: Luis Angeletti

Good Bye, Lenin

¿Cómo se hace con un gobierno que no cumplió las promesas de campaña?, preguntó. Y fue a la revolución francesa. Pasó por la burguesía. Y habló de una cuestión central: en términos reales, los poderes renovables del Estado —Ejecutivo y Legislativo—, representan un 20 o 25 por ciento de los poderes reales que operan el Estado. El resto son nuevas formas de poder. El capital financiero, los flujos de dinero global, los medios. “Estamos con un sistema de gobierno creado en 1789, de cuando no existía la luz eléctrica”, dijo. Y no hay una institución hoy que refleje esa nueva estructura de poder.
“Ahora que dijimos ganó el capitalismo, dejen que consumamos, nos dicen populistas”, dijo. “El régimen comunista se cayó porque la gente quería ir a comprar del otro lado. Y por el control social del Estado con gente que era tomada como rata de laboratorio, con un régimen que te decía cómo pensar, cómo actuar y cómo decidir”. Habló de las películas Good Bye, Lenin La vida de los otros. Dijo que hoy los medios digitales parecer volver a ese punto. “Nos convierten en ratas de laboratorio con los meta datos y las fake news. Estamos en una nueva época. No podemos negarlo, pero la calle siempre sigue siendo el escenario de grandes transformaciones del país, por eso sigo apostando a la condición humana”.

Escena de Good Bye, Lenin “Antes nos decían comunistas, ahora nos dicen populistas”.

Cuando iba a irse, Gentili volvió a llamarla. La sala seguía levantada. Del vamos a volver, al no nos han vencido. Las caras mojadas. Su camisa transpirada. Gentili logró decirle que iban a hacerle un regalo. Quiso hablar. No pudo. La sala seguía cantando. Puso, entonces, la imágenes de una pareja de mujeres con la vida trasformada por la sanción de la Ley de matrimonio igualitario, que luego del spot subieron al escenario para agradecerle a Cristina.

Foto: Luis Angeletti

En otra nota de esta edición, el discurso completo de Cristina. Hubo dos salas dentro del Micro Estadio habilitadas para escucharla, un playón y la cancha auxiliar. En total, unas 25 mil personas dentro del predio. Cuando todo terminó, Cristina caminó hasta la cancha auxiliar para saludar a la militancia.

Fuente:ElCohetealaLuna                                                  

“LA IGUALDAD ES UNA CONSTRUCCIÓN POLÍTICA” .

“LA IGUALDAD ES UNA CONSTRUCCIÓN POLÍTICA” 
19 noviembre, 2018 
Pensamiento crítico, En Ferro, en el Primer Foro Mundial del Pensamiento Crítico.
La ex presidenta y actual senadora Cristina Fernández de Kirchner participó del encuentro organizado por Clacso. Disertó sobre “Capitalismo, neoliberalismo y crisis de la democracia”
“Debemos acuñar una nueva categoría de frente social civico patriotico en el cual se agrupen todos los sectores que son agredidos por las políticas del neoliberalismo que no es de derecha o de izquierda”, señaló la ex presidenta Cristina Kirchner en su exposición durante el 1º Foro Mundial de Pensamiento Crítico para invitar a los espacios populares, nacionales y progresistas “a repensarnos como espacio político” frente a las consecuencias del neoliberalismo que “impacta negativamente” en todos los sectores de la sociedad.
La ex presidenta aseguró que el neoliberalismo “nos obliga a pensar en otras categorías”, al insistir en que hay que dejar de hablar en términos de polarizaciones entre izquierda y derecha. “Pensar así sirve para dividir y ser funcional al neoliberalismo. Hay que eliminar esta forma de pensar de izquierda y de derecha para concebir y acuñar una nueva categoría”, subrayó la ex mandataria, quien postuló la idea de hablar de “pueblo”.
En clave electoral, habló luego de la necesidad de conformar un gran espacio político amplio de unidad. “No puede ser ésta la división no puede ser la división entre los que rezan y los que no tampoco. Este es un lujo que no nos podemos permitir, porque en nuestro espacio hay pañuelos verdes pero también hay pañuelos celestes”. CFK aclaró que hay que “aprender a aceptarlo sin llevarlo a la división de fuerzas”. “Esto puede costar y no gustar pero es lo que pienso y ya saben ustedes, podré tener muchos defectos, pero mentirosa no”, destacó.
Cristina convocó a los presentes en el foro organizado por Clacso a no pensarse en la lógica de la “contracumbre” sino como espacios progresistas que “exceden a izquierdas y derechas” para representar las necesidades de los pueblos y destacó que “pocas veces, la historia da la oportunidad de analizar dos modelos de gobierno” como el de Cambiemos, incorporado en la lógica neoliberal, y la gestión kirchnerista, dentro de los denominados gobiernos populistas de principios del siglo XXI.
En ese sentido, la ex presidenta señaló varios contrapuntos entre su gestión y la de Mauricio Macri, haciendo hincapié en el endeudamiento por 140 mil millones de dólares con acreedores privados y la vuelta al Fondo Monetario Internacional. “Nadie puede negar que el Gobierno que terminó el 9 de diciembre (de 2015) desendeudó el país” y “hoy han vuelto con un préstamos que convierten a la Argentina una vez más en mera gestora de políticas impuestas desde afuera”, subrayó.
La senadora repasó la escalada de las tasas de interés, el aumento del dólar, la caída de la producción industrial y la duplicación de la inflación y la pobreza. “No hace falta hablar de porcentajes”, resaltó.
En ese contexto del gobierno inciado hace 3 años, la ex presidenta invitó a pensar las lógicas neoliberales instaladas a fines de la década de los 80, tras la caída del Estado de bienestar, como “construcción política” para frenar la expansión de la Unión Soviética, que señaló como el punto de partida en el que el “estado de igualdad de oportunidades empezó a ser socavado”.
“La igualdad es una construcción política, como la fraternidad y la libertad”, señaló la ex mandataria y advirtió que “el neoliberalismo busca crear nuevos sentidos comunes” basados en la meritocracia y el indvidualismo para enfrentar a “los espacios progresistas que han pivoteado históricamente en la idea de la igualdad de oportunidades”.
En ese tono, CFK señaló que frente a “la idea de igualdad que deviene en solidaridad”, la de la meritocracia busca que las necesidades como el trabajo sean vistos como logros personales, que “ya no es un problema ni del Estado ni de la sociedad”.
“Si cada uno de nosotros es despojado de nuestras ideas, seguro que ninguno se cree igual a otro, la condición humana es la diferenciación, no somos todos perros o todos gatos: los gatos son todos gatos”, bromeó Cristina respecto del apodo popular del presidente Macri.
“Mucha gente hoy hace mérito, se levanta temprano y se acuesta tarde y perdió el trabajo igual, porque si no hay políticas públicas quedás colgado del pincel igual”, resumió la ex mandataria para contraponer la idea neoliberal de la meritocracia frente a la construcción políticas de igualdad de oportunidades y proyectando a las elecciones de 2019 pidió tomar nota de la escasa diferencias por la que se perdió hace tres años la segunda vuelta y “la cantidad de trabajadores que perdieron sus puestos de trabajo”.
En ese sentido, hizo hincapié en que “el neoliberalismo rompió los lazos de solidaridad” porque logró que “la propia sociedad haga suya esa convicción de que el Impuesto a las Ganancias que le cobraban, se los sacaba el Estado para dárselo a los vagos de la AUH”. “¿Cómo puede ser que la gente aguante tanto ajuste? Es que hay un colchón de entramado social que construimos nosotros con las AUH, con las jubilaciones. Porque todavía tenemos muchos trabajadores registrados ocupados”, aseguró.
Para la ex presidenta, el Gobierno no fue sincero sobre las políticas que iba a desarrollar una vez que asumiera, porque en realidad “en 2015 no hubo una explicitación de neoliberalismo en la campaña ni un contrato social de los argentinos con el neoliberalismo o con una suerte de neofascismo”. CFK enumeró luego una serie de políticas implementadas durante su gobierno que Macri había dicho que iba a conservar. “Durante la campaña electoral se dijo que nadie iba a perder ninguno de los derechos que tenía, que se iba cambiar lo que estaba mal y que se iba a dejar lo que estaba bien”, recordó al parafrasear las promesas de campaña de Cambiemos.
CFK consideró que lo que ocurrió en Argentina “es diferente a lo que pasó en Brasil, donde se explicitó y se firmó un contrato social”. “El neoliberalismo ha servido para que la gente no pueda identificar adecuadamente lo que le conviene en materia de gobierno y de políticas gubernamentales. Acá no se produjo el fenómeno de Brasil, si bien tenemos tal vez a alguien que no tiene la desinhibición que tiene Bolsonaro para explicitar sus ideas”, puntualizó.
En ese marcó, evaluó la necesidad de que se creen “nuevas arquitecturas institucionales para preservar la democracia”. “¿Qué se hace cuando llega un gobierno votado pero que hace exactamente lo contrario de lo que dijo que iba a hacer en campaña?”, se preguntó a la hora de proponer nuevas herramientas “que reflejen la nueva estructura de poder”, “Hay una estructura de poder que no está reflejada ni en la Constitución ni en las regulaciones”, aseguró al enumerar a las multinacionales, transnacionales y nuevos espacios de financiarización del capital.


Las principales definiciones de Cristina Fernández de Kirchner



Textuales de la ex presidenta
-“Los desafío a que rememoren y piensen si en otro momento se acuerdan de haber visto en la Ciudad de Buenos Aires tantas familias viviendo en las calles. Es el resultado de tres años de neoliberalismo en Argentina.”
-“Hoy (el Gobierno) ha vuelto al FMI con un préstamo de 57 mil millones de dólares aproximadamente que convierte a la Argentina una vez más en mera de gestora de políticas que son impuestas desde afuera.”
-“Este gobierno endeudó al país con 140 mil millones de dólares, además de la deuda del FMI. Son dólares que no sabemos dónde están porque no pueden verificarse en una mejora para la calidad de vida de los argentinos, los jubilados, los trabajadores.”
-“Hoy la Argentina vuelve a tener el cepo estructural de una deuda externa sin precedentes, como el que tuvo a partir de 1976.”
-“Vamos a terminar el 2019 con una contracción de la economía del 3,5 del PBI. La tasa de interés de las Lebac que nosotros teníamos era del 26 por ciento y ahora es de 50. Las Leliq llegaron al 75 por ciento. La última mediación nos habla de una caída de la industria del 11 por ciento.”
-“El nivel adquisitivo que adquirieron los sectores populares y medios durante nuestra gestión se evidenciaba en que muchos evitaban ir el fin de semana al supermercado porque era una romería de gente, horas de colas. Hoy los supermercados están vacíos.”
-“El neoliberalismo no sólo trabaja con economistas también con psicólogos y psiquiatras para generar nuevos sentidos comunes, nuevas subjetividades. Entonces los espacios populares que han pivoteado históricamente sobre el concepto de igualdad son despojados de sus ideas. Pasamos de la solidaridad a la meritocracia: si tenés trabajo es porque te lo ganaste según tus capacidades, y ya no es un problema del Estado.”
-“Muchos se preguntan cómo puede ser que la gente aguante tanto ajuste. La respuesta es que hay un colchón de un entramado social que construimos nosotros con las AUH, con las jubilaciones. Porque todavía tenemos muchos trabajadores registrados ocupados.”
-“Este neoliberalismo ha servido para que la gente no pueda identificar adecuadamente lo que le conviene en materia de políticas gubernamentales. Acá no se produjo el fenómeno de Brasil. Si bien tenemos a alguien que no tiene la desinhibición que tiene Bolsonaro para explicitar sus ideas, acá en el 2015 no hubo una explicitación del neoliberalismo en la campaña.”
-“El blindaje mediático tiene un problema: que cuando todo aparece, aparece de golpe y sin que pueda ser controlado. Y comienzan a ser descontroladas las variables. Es como una ola a presión. En algún momento la tapa de la de la olla se vuela. Y no es porque alguien la haya hecho volar, es porque el procedimiento que se siguió no tenía ningún otro final posible que no fuera ese.”
-“Tenemos que acuñar una nueva categoría: un frente social cívico patriótico en el que se agrupen todos los sectores agredidos por las políticas del neoliberalismo, que no son necesariamente de derecha ni de izquierda. Tampoco puede haber una división entre los que rezan y los que no rezan. No es un lujo que nos podamos permitir.”
-“Hoy algunos de los Hitler modernos acusan a los inmigrantes de ser los culpables de que en el país no haya trabajo cuando en verdad la falta de trabajo es producto del tipo de políticas que se han implementado.”
Fuente:ElOrtiba