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18 de enero de 2024

URUGUAY.

 

Piden 30 años de cárcel para el represor José Arab por los asesinatos de Michelini, Gutiérrez Ruiz, Barredo y Whitelaw

MONTEVIDEO (Uypress) – La Fiscalía especializada en delitos de lesa humanidad solicitó la pena de 30 años de cárcel para el represor José Arab, a quien acusa de los asesinatos en 1976 en Buenos Aires de Zelmar Michelini, Héctor Gutiérrez Ruiz, Rosario Barredo y William Whitelaw, así como de la desaparición forzosa de Manuel Liberoff.

 

 

La Fiscalía especializada en delitos de lesa humanidad, encabezada por Ricardo Perciballe, solicitó una pena de 30 años de cárcel para el militar retirado José Arab, acusado por los asesinatos de los legisladores Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz, y de los militantes de un grupo escindido del MLN, Rosario Barredo y William Whitelaw. También se lo acusa de la desaparición forzosa del militante comunista Manuel Liberoff, todos sucesos acaecidos en Buenos Aires en mayo de 1976

Según informa la diaria, también están acusados los represores Jorge "Pajarito" Silveira y Ricardo Medina.

De acuerdo a lo informado por el matutino, se espera que el juicio, que integra una causa junto a decenas de crímenes de lesa humanidad, se lleve a cabo en mayo.

El caso, según la nota de Pablo Méndez en la diaria, también investiga otras decenas de violaciones a los derechos humanos perpetradas por represores uruguayos en Buenos Aires, entre ellas, la privación de libertad de Gabriela Schroeder, Victoria Barredo y Máximo Barredo, y la supresión de estado civil de Macarena Gelman y Mariana Zaffaroni. El documento de acusación de la fiscalía, que tiene 330 páginas, y se conocerá íntegramente cuando sea levantada la feria judicial, el 1° de febrero, cuando también comenzará a correr el plazo de 30 días para que las partes respondan la acusación de Perciballe.

Según supo la diaria, el fiscal pidió 30 años de cárcel para el represor José Arab, quien fue imputado en agosto de 2022 por los homicidios de Zelmar Michelini, Héctor Gutiérrez Ruiz, Rosario Barredo, William Whitelaw, Daniel Banfi, Guillermo Jabif, Luis Enrique Latrónica, Telba Juárez, Eduardo Efraín Chizzola, Hugo Gomensoro Josman, José Méndez Donadio y Francisco Candia, y las desapariciones de Manuel Liberoff y Washington Barrios. A

Arab también fue imputado por las supresiones y suposiciones de estado civil de Macarena Gelman y Mariana Zaffaroni, y la privación de libertad de Gabriela Schroeder, María Victoria Barredo y Máximo Fernando Barredo, María Elena Laguna y sus hijos Sandro, Tania y Leonardo Soba, Beatriz Inés Castelonese y sus hijos Beatriz y Alberto Mechoso, Alba Coitinho Mello y sus hijas Patricia Noel, María Fernanda y Victoria Martínez Coitinho, María del Carmen Martínez Addiego, María del Rosario Villarino, Washington Pérez Rossini y Washington Pérez Carrozo y por el delito de privación de libertad y abuso de autoridad contra 17 personas detenidas.

También pidió condenas para el represor Jorge Pajarito Silveira y el expolicía Ricardo Medina, que no fueron vinculados a los cuatro homicidios del 20 de mayo de 1976, ni a la desaparición de Liberoff, sino a otros crímenes de lesa humanidad, dado que Medina ingresó al Servicio de Información y Defensa (SID) en julio de 1976, mientras que Silveira integró el Organismo Coordinador de Operaciones Antisubversivas (OCOA).

Fuente:GenteDitalia

26 de diciembre de 2023

URUGUAY: Macarena Gelman sigue buscando a su madre desaparecida.

 MEMORIA

Macarena Gelman sigue buscando a su madre desaparecida

La nieta del poeta argentino Juan Gelman, que supo hace 23 años que era una niña robada por la dictadura militar, cuenta su historia a CTXT

Ana María Mizrahi Montevideo , 24/12/2023

Juan Gelman con su nieta, Macarena Gelman. / Alejandro Gil Gálvez

Macarena Gelman tiene 47 años. A los 23 años, en Uruguay, se enteró no solo de que era hija adoptiva, sino también de que había sido robada. Sus padres biológicos fueron secuestrados y asesinados por las dictaduras de Argentina y Uruguay. Macarena nació en Montevideo, durante el cautiverio de su madre María Claudia García de Gelman. María Claudia (argentina, 19 años) había sido trasladada a Uruguay, en el marco del Plan Cóndor, y aún hoy permanece desaparecida. Los restos de su padre, Marcelo Gelman (argentino, 20 años), fueron encontrados por el Equipo Argentino de Antropología Forense, en el Canal de San Fernando-Buenos Aires, en 1989. El hallazgo de Macarena ocurrió en marzo del año 2000, cuando su madre adoptiva le confesó que no era hija biológica.

Cuenta el escritor Eduardo Galeano en Los hijos de los días que “durante toda su infancia, Macarena durmió atormentada por una pesadilla inexplicable, que noche tras noche se repetía: la perseguían unos hombres armados hasta los dientes, y ella despertaba llorando. La pesadilla dejó de ser inexplicable cuando Macarena descubrió la verdadera historia de su vida. Y entonces supo que ella había soñado, allá en la infancia, los pánicos de su madre: su madre, que en el vientre la estaba modelando mientras huía de la cacería militar que por fin la atrapó y la envió a la muerte”.

Es esta historia la que nos proponemos contarles. Una historia que la nieta del poeta argentino Juan Gelman aún no ha podido rearmar.

¿Cómo fue tu vida hasta los 23 años?

Hasta los 23 años, no tengo ninguna particularidad que destacar, llevaba una vida como la de cualquier adolescente o adulto joven. Concurría a la facultad (Química), tenía padres un poco mayores en relación a mi edad. Ellos tenían la edad de mis abuelos. Tienen la edad de mis abuelos, mi madre (adoptiva) vive. Él (padre adoptivo) falleció en 1999. Todo dio un giro en ese momento. A los tres meses de su fallecimiento, tomé conocimiento de mi historia, de lo que había pasado y de dónde venía. A partir de ahí, se da la vuelta todo. Cuando tomé conocimiento de mi historia, ahí empezás a mirar retrospectivamente y, a la luz de la información que tenés, se ve algo diferente, pero previo a conocer mi historia, ni siquiera sospechaba, por lo menos conscientemente, que no era hija de los padres que estaban anotados en la partida de nacimiento.

Tu padre adoptivo, cuando estaba al borde de la muerte, te pidió disculpas ¿entendiste por qué?

Sí, me pidió perdón pero en ese momento lo asocié a que él estaba por morir y mi mamá siempre fue muy dependiente de él, y era como natural que al fallecer, ella pasará a depender más de mí. Lo asocié a cosas no resueltas, pero vinculadas  a cuestiones cotidianas, nunca lo asocié a esto. A la luz de lo que ocurrió después, quizás era por todo esto que me pedía perdón.

Estaba ahogada en llanto, no sabría decirte por qué, le dije “no soy hija de ustedes”

¿Cómo fue que tu madre adoptiva te dice que eras adoptada?

Recuerdo que salía a trabajar, trabajaba en un hospital (policial), y veo que estaba llorando y muy angustiada. Le pregunté varias veces qué le pasaba y no atinaba a responderme. Me dice que tiene que hablar conmigo, que me tengo que sentar, que no me puedo levantar en la mitad de la conversación, que necesita tiempo. Le respondo que no me voy a ir hasta que me diga qué le pasa. Lloraba y no me decía nada, entonces empecé a adivinar. Le pregunté primero si se trataba de mi papá o si se trataba de mí, ella me dijo de los tres. Estaba ahogada en llanto, inmediatamente y no sabría decirte por qué, le dije “no soy hija de ustedes”. No sé por qué se me ocurrió, fue lo que me salió en ese momento, no tiene lógica, no me preguntes por qué, pero fue lo único que se me ocurrió y lo que verbalicé. Y ahí ella me dice: ¿quién te dijo?. Le respondí: nadie. Así empezó la conversación. 

¿A partir de ahí, qué sucede? 

Lo primero fue tratar de nutrirme de la información. Ella me pudo explicar muy poco, salvo las circunstancias en las que había aparecido en la casa. Me dijo: “Si querés saber de qué se trata, tenés que hablar con Monseñor Galimberti”. Pablo Galimberti era obispo (católico) de San José (Uruguay). Nosotros lo conocíamos porque mi padre adoptivo había sido Jefe de Policía en San José y Monseñor, algunas veces, había venido a mi casa, pero además era la persona que mi abuelo (Juan Gelman) y su esposa Mara, habían contactado para que hiciera contacto con mi mamá adoptiva, y pensando que como ella era muy creyente, eso iba a ser una buena manera de acercarse y efectivamente lo fue. Y Galimberti fue quien me empezó a explicar todo esto, y que por supuesto, en ese momento quedé en una suerte de estado de shock, jamás me lo hubiera imaginado. No tenía presente el tema de la dictadura, sabía poco, además lo que me decía estaba vinculado a otro país. Era enterarme de mi historia, y de parte de la historia de Uruguay y de Argentina. La verdad, tenía mucho que ordenar en mi cabeza y eso me tomó un tiempo largo. 

¿Cómo fue el contacto con tu abuelo, con Juan Gelman, cuándo te diste cuenta que se trataba de un poeta argentino, un hombre famoso y un intelectual destacado, además nacionalizado español?

El que era español era el padre de mi mamá (María Claudia), Juan Antonio García Irureta Goyena, que había nacido en Sevilla y, de pequeño, la familia se había venido a Argentina.  A mi abuelo Juan (Gelman)  no lo conocía, ni como escritor, ni como poeta. Lo conocí como mi probable abuelo, algo que luego se confirmó. Una vez que empecé a leer y a buscar información, me di cuenta de que era una persona reconocida. Leí algunas cosas de él, luego vino a presentar un libro a Montevideo, que era una excusa para encontrarnos y tuve la oportunidad de escucharlo. Nosotros nos vimos por primera vez en la oficina del obispo (Galimberti).

¿Cómo te contaron la aparición en la casa de tus padres adoptivos? 

Fue mi mamá (adoptiva) la que me hizo el relato. Según ella, me dejaron en la puerta de la casa una noche de enero de 1977. Dice que tocaron el timbre, que eran las once y pico de la noche, que salió a abrir y que no había nadie, y que  habían dejado un canastito con un bebé dentro. Ahí ella se puso muy nerviosa y con mi papá (adoptivo) fueron a hacer la denuncia a la policía. Posteriormente, inician un trámite de legalización adoptiva, aunque eso fue tiempo después. Hacen los trámites correspondientes, pero yo siempre me quedé con ellos. Se puede suponer que fue algo montado o premeditado, pero es parte de una investigación pendiente.  La historia de cómo aparecí fue así.

¿Por qué el nombre Macarena? 

Macarena, por la Virgen de la Macarena, ellos eran católicos muy creyentes. En Montevideo, vivíamos en el barrio de Punta Carretas, en la parroquia de esa zona se encuentra justamente la Virgen de la Macarena y mi mamá (adoptiva) iba a esa parroquia y tenía muy presente a la Virgen. Me llamo María Macarena. Después dio la enorme, no sé si llamarle casualidad, porque es muy fuerte, que justamente mi abuelo materno era oriundo de Sevilla, dónde está la Virgen de la Macarena.

Había una esquela dentro de la canasta donde te dejaron ¿Qué decía?

Sí, había una esquela que decía: “La nena nació el primero de noviembre, soy la madre y no la puedo cuidar”. Hay algo que mi madre (adoptiva) me contó que me impresionó mucho, dice que la esquela estaba escrita de forma rara, como si fuera de una persona zurda. Mi mamá (biológica) era zurda. Sinceramente, espero que no le hayan hecho escribir esa nota.

Por un lado hay una familia que fue, pero que te enteraste que no era, por otro lado hay otra familia que no sabías que existía y que era tu familia

Después de la conversación con monseñor Galimberti, viajas a Buenos Aires a hacerte los exámenes de ADN. ¿Qué pensabas en ese momento? ¿Estabas convencida de que se trataba de tu historia?

En realidad no, por una cuestión de formación, en mi cabeza había que comprobarlo mediante el análisis correspondiente. Además de los análisis en Buenos Aires, se hicieron análisis acá que se culminaron en Francia.  Se hicieron dos análisis genéticos. Todo era muy coincidente. Sí, había cierto convencimiento de que podía ser, pero necesitaba comprobarlo mediante los análisis. En ese momento, ya había tomado contacto no solamente con mi abuelo paterno, sino con mi abuelo y mi tío materno, los dos vivían en Barcelona. Estamos prácticamente seguros, pero había que confirmarlo a través de los análisis.

¿Saliste a buscar la historia de tus padres, de Marcelo y de María Claudia? 

Sí, eso es el primer momento, a través de la familia, y a través de los amigos. Ellos estaban en una edad, 19 y 20 años, en la que  pasas más tiempo con los amigos que con la familia. Seguramente los conocían mejor los amigos, que la familia y tuve la suerte de encontrarme con hermosas personas, que me compartieron cosas y  trataron de completar esa historia, más allá que siempre falta algo y hay historias que quedan por el camino.   También me hizo pensar que serían muy buenas personas porque tenían muy buenos amigos. 

Me han preguntado si me arrepiento, la verdad que no, no hay nada que prefiera más que saber la verdad, por más dura que sea

¿Debiste haber nacido el 1º de noviembre de 1976. Se cree que en el Hospital Militar de Montevideo, Uruguay?

Sí, efectivamente se cree que fue en el Hospital Militar de Montevideo, de hecho ahora se está tratando de corroborar un registro que se encontró y que podría ser el de mi nacimiento. Ese documento está con el nombre de otra persona, por eso hay que investigarlo. Se presume que sí, los que tienen la idea de que efectivamente fue ahí mi nacimiento, que se pidió una ambulancia. Los que lo relatan son los sobrevivientes del centro clandestino donde se encontraba mi mamá, una noche pidieron una ambulancia para el traslado de la embarazada. Escucharon conversaciones telefónicas, hay bastante acuerdo en que nací en el Hospital Militar y ojalá lo pueda confirmar mediante esta información. De hecho, muchas mujeres detenidas en la época, tuvieron a sus hijos en el Hospital Militar.

María Claudia, embarazada, y Marcelo Gelman, padres de Macarena Gelman, poco antes de su secuestro en Buenos Aires, en 1976. / Museo de la Memoria 

¿Cuándo conociste tu historia, pasaste un buen tiempo en silencio, sin hacer declaraciones? 

Sí, imagínate que fueron momentos muy difíciles para mí. Accedí a dar algunas entrevistas una vez que presenté el pedido de reapertura de la causa, que fue en 2008. Hasta entonces me mantuve sin hablar con la prensa, más allá de que este país es muy chico (Uruguay), nos cruzábamos por todos lados. En ese sentido, también tengo un agradecimiento enorme por todos los profesionales de la prensa que respetaron mi decisión y qué no me hicieron sentir más aturdida de lo que ya estaba.

Iniciaste un proceso personal en el cual reivindicas verdad y justicia, incluso te dedicaste a la política. ¿Fue un cambio radical de tu vida?

Hay que tener presente que todo esto pasa a mis 23 años, estaba creciendo y  moldeando mi personalidad. Lo que me ocurrió no lo elegí, fue producto de las circunstancias. Pero las circunstancias están dadas y uno se hace cargo o no, o elige de qué manera hacerse cargo o de qué manera puede hacerse cargo. Elegí ese camino,  fui cambiando, pero también asociado a que estaba creciendo y a que me estaba formando. Lamentablemente tuve que abandonar  muchísimas cosas, hasta hace relativamente poco tiempo, estaba convencida que había seguido con mi vida de antes, y en realidad, te terminas dando cuenta de que todo se dio vuelta y que la historia me absorbió completamente. ¿Cómo manejar lo que me estaba pasando? Aparecían hallazgos de restos (detenidos-desaparecidos), el manejo de esa información fue malo y fue muy duro pasar por esos momentos, con una exposición muy grande, para una persona como yo que tengo perfil bajo, que trato de no exponerme, y,  bueno, la vida me llevó  por otro lado. Y las cosas fueron pasando, pero siempre me mantuve en que si era necesario lo hacía, pero que no era algo que yo había elegido hacer. 

En 2005 te dijeron que los restos tu madre (María Claudia) estaban enterrados en el Batallón 14 de Toledo (Canelones-Uruguay) y no fueron encontrados, fue muy traumático y conmovedor para vos y para el conjunto de la sociedad uruguaya. 

Sí, fue producto de incursionar en esta búsqueda que hasta entonces el Estado (uruguayo) no lo había hecho. La zona que señalaron, predio del  Ejército uruguayo (Batallón 14), si bien mi mamá no estaba en ese lugar, hubo otros tres hallazgos de restos de detenidos desaparecidos. Estos hallazgos permiten suponer que no fue algo excepcional, que era un modus operandi enterrar personas allí.  Hoy en día, se sigue excavando en el lugar.  En aquel momento, el hecho de que dijeran un lugar tan preciso, y después no se encontró, generó una situación que fue parte de lo que fue, pero también fue parte de lo que se construyó alrededor de eso y fue parte del uso que se le dio por parte de los militares. Fue una forma de intentar desacreditar la búsqueda. Este tema ha sido muy polémico y ha generado muchas situaciones terribles a lo largo de los años. De todo esto se aprendió, y ahora con el último hallazgo (junio 2023) me quedé muy conforme del manejo que hizo el gobierno y la prensa. Estuvo mucho mejor pensado que las primeras veces (2005), que no se entendía que, poniendo tanta expectativa sobre una familia en particular, se genera toda una situación que era muy dañina y muy angustiante para el conjunto de los familiares de detenidos-desaparecidos. Y más aún para el familiar que se señalaba, porque después te ibas a enfrentar, seguramente a que no era. Los hallazgos han sido pocos. Hoy en día, tanto en la justicia, los medios y el propio Estado hay un mayor aprendizaje y eso se nota. 

Estuve un tiempo con el apellido anterior, pero la sensación era que estaba escondiendo algo, cambiarme el apellido me liberó

¿Cómo han sido todos estos años? Pasaron 24 años ¿Cómo ha sido la relación con tu familia biológica? ¿Juan Gelman, tu abuelo, falleció en 2014. ¿Cómo fue toda esa reconstrucción? 

No fue fácil. Por un lado hay una familia que fue, pero que te enteraste que no era, por otro lado hay otra familia que no sabías que existía y que era tu familia. Y eso se construye con la relación y se construye con el tiempo y con las vivencias. No fue sencillo y hubo muchos momentos complicados, pero también otros muy lindos. También estuvo la oportunidad de conocernos y de lograr la relación que pudimos, pero sobre todo quisimos no perder más tiempo del que ya habíamos  perdido. El vínculo con mi abuelo fue muy lindo, pero no con pocas dificultades. En sus últimos años, hablábamos de cuánto nos costaba hablar del tema, de cómo nos costaba situarnos, cómo dolía, a pesar del paso de tantos años. Para mi abuelo era un dolor muy grande, y prácticamente, según él, igual al que sentía en aquella época. El tiempo había pasado, pero convivía con un dolor muy fuerte que no se había logrado transformar, y tampoco había logrado manejarlo. El tema de la desaparición es muy difícil, aunque el cuerpo de mi papá (Marcelo) fue encontrado, el de mi mamá (María Claudia), no. Todo es una situación muy perversa, muy jodida, más allá que uno presupone que están muertos, el cuerpo no está y eso deja abierta una posibilidad en la cabeza y en el corazón. Es difícil de describir. El vínculo con mi familia biológica,  si bien ha tenido dificultades, ha sido lindo, es lo que correspondía, me han preguntado si me arrepiento, la verdad que no, no hay nada que prefiera más que saber la verdad, por más dura que sea. Construir y construirse, en base a conocer de dónde venís, cuál es tu historia, la historia de tu familia, es algo imprescindible. Nunca hubiera preferido no enterarme.

Ana María Mizrahi y Macarena Gelman, durante la entrevista en Montevideo. / Fotografía de la entrevistadora

¿Y cuándo te empezaron a decir Macarena Gelman, cuándo decidiste cambiarte el apellido y pasar a tener los apellidos de tus padres biológicos  ¿Cómo fue?

El momento más conflictivo fue cuando tomé la decisión, por la edad (23 años) la tenía que tomar yo. Estuve un tiempo con el apellido que tenía anteriormente, pero cada vez que hablaba, la sensación era que estaba escondiendo algo, cambiarme el apellido me liberó. Sin embargo, me hubiera gustado tener la posibilidad de decidir algunas cosas, sobre todo cuando pregunté y se me dijo que no había ninguna documentación. No sabía que había una adopción legal, y sin embargo, eso apareció hace un año y medio (2021). Hubiera preferido saberlo antes. Mi madre (adoptiva) me decía que había firmado unos papeles pero no sabía explicarme qué. Encontrar esos documentos hace poco…, me queda la bronca de cómo no lo encontraron antes. Saberlo antes, no hubiera cambiado seguramente lo que iba a hacer, pero sí me hubiera gustado tener la verdad y eso fue lo que siempre he reclamado, luego lo que uno hace con eso es otra historia. El derecho está en saber la verdad. 

Mi identidad se completa con esta búsqueda, la identidad la vamos forjando desde el minuto cero

En 2010 deciden concurrir a la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Y posteriormente, durante la presidencia de José Mujica, la Corte Interamericana obliga al Estado uruguayo a buscar a tu madre, María Claudia García Iruleta Goyena ¿Cómo fue esta decisión de concurrir a la Corte? 

Esa decisión surge de las posibilidades cerradas en la justicia uruguaya. En realidad, el sistema americano  admite el caso ante la denegación de Justicia. Porque mi causa se cerró muchísimas veces. Acá la justicia no funcionaba para estas causas y no fue fácil. No fue algo que a mí me hubiera gustado hacer, pero no tuve otra alternativa, porque acá no encontraba respuestas. La Corte Interamericana obliga al Estado uruguayo a varias cosas, reconoce las violaciones  a determinados derechos y que el Estado debe responder. Y como producto de este  fallo, es que se intenta encontrarle una vuelta para reinterpretar la Ley de Caducidad, que impedía avanzar en estas causas  y poder darles trámite. En definitiva, nos brinda el acceso a la justicia que nos correspondía. También incluye la búsqueda y un montón de cosas que hasta el día de hoy no están cumplidas en su totalidad. La búsqueda es uno de los aspectos pendientes y uno de los aspectos que ha sido más difícil de encarar. Al día de hoy, no cuento con más información por parte del Estado de la que contaba hace 23 o 24 años. Encontrar documentos  que podrían ser un registro de mi nacimiento, nada de eso fue tramitado por el Estado (uruguayo) de la manera que correspondía, si bien, una vez que tomo conocimiento, accedo a la información. De alguna manera, el Estado me responde, aunque la búsqueda no se hizo, y menos la búsqueda de los restos. Es poca la información que se ha brindado, es un trabajo de muchísimos años y muy lento. Si este es el camino, vamos a estar muchísimos años para encontrar restos, y la prueba está, en que se podían encontrar y que se han encontrado algunos cuerpos. Sin una investigación acorde a las necesidades llevará muchísimos años, y me hubiera gustado que la búsqueda fuera un poco más diligente, que se hubiera asumido la responsabilidad con humildad y el aceptar que no se ha hecho lo suficiente. 

Seguramente recuperar la identidad es mucho más que un examen de ADN ¿Has podido recuperar tu identidad? 

Mi identidad se completa con esta búsqueda, la identidad la vamos forjando desde el minuto cero. Y no es algo que haya encontrado, sino algo que he completado sabiendo la verdad. Se generan cosas internamente, hay cuestiones que sabía pero no entendía, que no me cerraban. Creo que esto te permite completar la identidad, y liberarte de un montón de cosas que hasta entonces no había sido posible. Entender ayuda a comprenderse, el encuentro con la familia, reconocer cosas de uno en una familia que es la primera vez que la ves. Y entender por qué no te parecías tanto a la familia en la que estabas, descubrir cuestiones que son simples, los gustos por determinadas disciplinas, por determinadas cosas, que uno se puede reconocer en esa familia, que es muy loco, porque no la viste nunca en tu vida.

De niña hasta los 18, escribía poesía. Para mí es la forma que tengo de ordenar mi cabeza

¿Eso te paso?

Sí, me pasó desde el parecido físico, que quizás eso era lo de menos, hasta cuestiones de la personalidad o de determinadas cosas que te gustan. De niña hasta los 18, escribía poesía y, para mí, escribir hasta hoy, es la forma que tengo de ordenar mi cabeza. Mi gusto por la poesía  no lo asociaba a la familia que conocía en ese momento. Mi abuelo (Juan Gelman) estudió química y también yo estudié química. Siempre hacíamos la broma que estudió química hasta que se dio cuenta de que lo de él era la poesía y que yo escribía hasta que me di cuenta de que lo mío era la química. Lamentablemente no terminé. Ese tipo de cosas y otras costumbres, inclusive aspectos de la personalidad, es muy impresionante y a la vez es muy lindo redescubrirse a la luz de la historia que me pertenece. A mí me pertenecen las dos historias. Lo que fui hasta los 23 años, ni cerca estoy de desconocerlo, también forma parte de mi personalidad y de mi identidad. Pero todo esto vino a completar y a dejar una búsqueda. Esa búsqueda será inherente a las personas, esa permanente búsqueda personal que hoy no me puedo imaginar sin tener mi historia completa. 

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Carta abierta a mi nieto/a

El 12 de abril de 1995, el escritor y poeta argentino Juan Gelman publicó esta carta en el diario argentino Página 12. 

“Dentro de seis meses cumplirás 19 años. Habrás nacido algún día de octubre de 1976 en un campo de concentración. Poco antes o poco después de tu nacimiento, el mismo mes y año, asesinaron a tu padre de un tiro en la nuca disparado a menos de medio metro de distancia. El estaba inerme y lo asesinó un comando militar, tal vez el mismo que lo secuestró con tu madre, el 24 de agosto en Buenos Aires y los llevó al campo de concentración Automotores Orletti que funcionaba en pleno Floresta y los militares habían bautizado ‘el Jardín’. Tu padre se llamaba Marcelo. Tu madre, Claudia. Los dos tenían 20 años y vos, siete meses en el vientre materno cuando eso ocurrió. A ella la trasladaron –y a vos con ella– cuando estuvo a punto de parir. Debe de haber dado a luz solita, bajo la mirada de algún médico cómplice de la dictadura militar. Te sacaron entonces de su lado y fuiste a parar –así era casi siempre– a manos de una pareja estéril de marido militar o policía, o juez, o periodista amigo de policía o militar. Había entonces una lista de espera siniestra para cada campo de concentración: Los anotados esperaban quedarse con el hijo robado a las prisioneras que parían y, con alguna excepción, eran asesinadas inmediatamente después. Han pasado doce años desde que los militares dejaron el gobierno y nada se sabe de tu madre. En cambio, en un tambor de grasa de 200 litros que los militares rellenaron con cemento y arena y arrojaron al Río San Fernando, se encontraron los restos de tu padre 13 años después. Está enterrado en La Tablada. Al menos hay con él esa certeza.

 

Me resulta muy extraño hablarte de mis hijos como tus padres que no fueron. No sé si sos varón o mujer. Sé que naciste. Me lo aseguró el padre Fiorello Cavalli, de la secretaría de Estado del Vaticano, en febrero de 1978. Desde entonces, me pregunto cuál ha sido tu destino. Me asaltan ideas contrarias. Por un lado, siempre me repugna la posibilidad de que llamaras “papá” a un militar o policía ladrón de vos, o a un amigo de los asesinos de tus padres. Por otro lado, siempre quise que, cualquiera hubiese sido el hogar al que fuiste a parar, te criaran y educaran bien y te quisieran mucho. Sin embargo, nunca dejé de pensar que, aun así, algún agujero o falla tenía que haber en el amor que te tuvieran, no tanto porque tus padres de hoy no son los biológicos –como se dice–, sino por el hecho de que alguna conciencia tendrán ellos de tu historia y de cómo se apoderaron de tu historia y la falsificaron. Imagino que te han mentido mucho.

También pensé todos estos años en qué hacer si te encontraba: si arrancarte del hogar que tenías o hablar con tus padres adoptivos para establecer un acuerdo que me permitiera verte y acompañarte, siempre sobre la base de que supieras vos quién eras y de dónde venías. El dilema se reiteraba cada vez –y fueron varias– que asomaba la posibilidad de que las Abuelas de Plaza de Mayo te hubieran encontrado. Se reiteraba de manera diferente, según tu edad en cada momento. Me preocupaba que fueras demasiado chico o chica –por ser suficientemente chico o chica– para entender lo que había pasado. Para entender lo que había pasado. Para entender por qué no eran tus padres los que creías tus padres y a lo mejor querías como a padres. Me preocupaba que padecieras así una doble herida, una suerte de hachazo en el tejido de tu subjetividad en formación. Pero ahora sos grande. Podés enterarte de quién sos y decidir después qué hacer con lo que fuiste. Ahí están las Abuelas y su banco de datos sanguíneos que permiten determinar con precisión científica el origen de hijos de desaparecidos. Tu origen.

Ahora tenés casi la edad de tus padres cuando los mataron y pronto serás mayor que ellos. Ellos se quedaron en los 20 años para siempre. Soñaban mucho con vos y con un mundo más habitable para vos. Me gustaría hablarte de ellos y que me hables de vos. Para reconocer en vos a mi hijo y para que reconozcas en mí lo que de tu padre tengo: los dos somos huérfanos de él. Para reparar de algún modo ese corte brutal o silencio que en la carne de la familia perpetró la dictadura militar. Para darte tu historia, no para apartarte de lo que no te quieras apartar. Ya sos grande, dije.

Los sueños de Marcelo y Claudia no se han cumplido todavía. Menos vos, que naciste y estás quién sabe dónde ni con quién. Tal vez tengas los ojos verde grises de mi hijo o los ojos color castaño de su mujer, que poseían un brillo especial y tierno y pícaro. Quién sabe cómo serás si sos varón. Quién sabe cómo serás si sos mujer. A lo mejor podés salir de ese misterio para entrar en otro: el del encuentro con un abuelo que te espera”.

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Las disculpas de Uruguay

La Corte IDH condenó al Estado uruguayo por la desaparición de la ciudadana argentina María Claudia García de Gelman. Macarena junto a su abuelo Juan Gelman demandaron al Estado uruguayo ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos por el secuestro y desaparición de María Claudia García de Gelman.

La Corte IDH condenó al Estado uruguayo por la desaparición forzada de María Claudia y la apropiación y sustitución de identidad de Macarena.

El pedido de disculpas públicas por parte del Estado uruguayo llegó en 2012 donde el presidente José Mujica reconoció que el Estado era responsable “por la desaparición forzada de María Claudia García y por la supresión de la identidad de Macarena Gelman ocurrida desde su nacimiento hasta que se determinó su identidad y expresada como una forma de desaparición forzada”.

A 12 años de la sentencia de la Corte IDH en el Caso “Gelman vs. Uruguay” sigue sin saberse qué pasó con María Claudia García de Gelman.

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Macarena Gelman respondió a Javier Milei

En la reciente campaña electoral, el actual presidente argentino Javier Milei negó que hubiera 30.000 desaparecidos en Argentina. En esa oportunidad, Macarena Gelman le escribió una carta que fue publicada por el diario argentino Página 12. 

En dicha misiva, Macarena contó su historia personal, el secuestro de sus padres, los traslados clandestinos y la desaparición de su madre.

“Entiendo que al candidato Milei esto no le parezca grave o lo justifique. Pero si lo va a justificar que lo haga sin disfrazarlo. Decir que fueron excesos es de una cobardía infinita y de un cinismo bestial”, señaló Gelman en la carta.

Además, afirmó: “Milei defiende el terrorismo de Estado y a los genocidas. Defiende secuestros, torturas, asesinatos y violaciones. Defiende el robo de bebés”. 

Fuente:ctxt


25 de octubre de 2023

Uruguay quiere extradición de represor detenido en España.

 

Uruguay quiere extradición de represor detenido en España

Montevideo, 24 oct La justicia uruguaya reclamó hoy la extradición desde España del exmilitar Daniel Maiorano, detenido en el país ibérico y acusado de violaciones a los derechos humanos durante la dictadura aquí.

El fiscal especializado en Crímenes de Lesa Humanidad, Ricardo Perciballe, solicitó la extradición del exteniente de la Dirección de Inteligencia Nacional Naval, quien participó en 1975 en la Operación Morgan, enfilada contra miembros del Partido Comunista de Uruguay.

Como parte de esa operación fueron detenidos y desaparecidos nueve militantes comunistas y decenas apresados.

A principios de 1976 la represión se extendió a la Unión de Juventudes Comunistas, sobre todo a su sector universitario.

El Organismo Coordinador de Operaciones Antisubversivas utilizó centros donde se documentó la desaparición de 23 personas y torturas a 16.

Fuente:PrensaLatina


18 de julio de 2023

URUGUAY; Macarena Gelman, sobre el hallazgo de un cuerpo "Se abre una nueva esperanza".

 

La nieta del poeta Juan Gelman y la búsqueda de los restos de su madre, María Claudia García Iruretagoyena

Macarena Gelman, sobre el hallazgo de un cuerpo en Uruguay: "Se abre una nueva esperanza"

El 6 de junio pasado encontraron restos de una mujer enterrada en un batallón militar de la zona de Canelones. El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) -en colaboración con sus pares uruguayos- los analiza en el laboratorio genético de Córdoba. Macarena Gelman, referente de la lucha por la verdad y la justicia, sostiene que se debe continuar con las excavaciones para conocer el destino de los detenidos-desaparecidos en la República Oriental.

Por Luciana Bertoia
Los restos humanos que están siendo analizados fueron hallados en el Batallón de Infantería 14, en la zona de Canelones.. Imagen: AFP

El 6 de junio pasado, los antropólogos forenses de Uruguay encontraron un cuerpo enterrado en el Batallón de Infantería 14 –ubicado en la zona de Canelones–. Con los días pudieron llegar a la conclusión de que los restos que estaban ocultos bajo la cal y la loza correspondían a una mujer. Hasta ahora, todos los hallazgos que se habían hecho habían sido de varones víctimas de la dictadura uruguaya. El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) trabaja, desde su laboratorio genético en Córdoba, en la identificación. Los familiares de víctimas esperan noticias para los próximos días. Entre ellos, está Macarena Gelman, que busca la verdad sobre lo sucedido con su mamá, María Claudia García Iruretagoyena de Gelman. “Más allá de que hay otros casos probables, siempre se tiene la expectativa de que sea el familiar de uno, sin dejar de lado que, sea quien sea, es una buena noticia para todos nosotros”, le dice a Página/12 la nieta que el poeta Juan Gelman encontró en 2000.

El Batallón 14 es un predio enorme. El Grupo de Investigación en Antropología Forense (GIAF) llegó al lugar por primera vez en 2005 después de que las fuerzas armadas le entregaran al entonces presidente Tabaré Vázquez un informe que él les había ordenado para identificar a los desaparecidos de la dictadura uruguaya.

El informe –suministrado por el entonces jefe del ejército uruguayo, Ángel Bertolotti– señalaba que en ese lugar habían enterrado a María Claudia. La muchacha, de 19 años, había sido secuestrada junto con su marido, Marcelo Ariel Gelman, en la madrugada del 24 de agosto de 1976. Los dos habían sido llevados a Automotores Orletti, el centro clandestino de detención que regenteaba la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) en el barrio porteño de Floresta y que funcionaba como una base del Plan Cóndor. A Marcelo lo asesinaron y tiraron su cuerpo en un barril en el canal de San Fernando. A María Claudia la llevaron a Uruguay: no tenía ninguna relación con el país vecino, la única hipótesis es que lo hicieron para robarle al bebé que estaba gestando. Estuvo alojada en el Servicio de Información de la Defensa (SID), dio a luz a su beba a la que planeaba llamar Ana y después fue trasladada a la Base Valparaíso. Tras robarle a su hija para entregarla a un comisario, María Claudia fue asesinada.

Los trabajos no permitieron entonces identificar el cuerpo de María Claudia, pero sí se encontraron los restos en el Batallón 14 de otros dos detenidos-desaparecidos: Ricardo Blanco Valiente y Julio Castro. “Ningún sobreviviente cuenta que haya estado detenido allí o reconoce similitudes de su lugar de detención con alguna zona del Batallón 14. Por lo tanto, es un espacio que hasta ahora lo entendemos como un lugar de enterramiento, de ocultamiento de los cuerpos”, le explica a este diario Alicia Lusiardo, referente del GIAF.

Una larga búsqueda

Las excavaciones en predios militares en Uruguay se iniciaron en 2005. Desde entonces, el GIAF logró encontrar dos desaparecidos que habían sido enterrados en el exBatallón 13 –el actual Servicio de Transporte del Ejército– en Montevideo: Fernando Miranda y Eduardo Bleier Horovitz. En la chacra de Pando, hallaron los restos de Ubagésner Chaves Sosa. Hasta el momento, son seis los detenidos-desaparecidos identificados propiamente en Uruguay, si se suma también el caso de Roberto Gomensoro Josman, cuyo cuerpo apareció en el Lago de Rincón de Bonete en 1973 y pudo identificarse recién en 2002.

Las tareas en el Batallón 14 se suspendieron en 2013. Después de hacer nuevos análisis, el GIAF pidió volver. Y en 2020 –pandemia mediante– los autorizaron. El 6 de junio pasado se halló el cuerpo y, al día siguiente, se lo retiró siguiendo todos los protocolos. No se encontraron restos de prendas de vestir. La cal que se usó tiene un doble efecto: destruye los tejidos blandos, pudo haber sido usada para desfigurar a la víctima e impedir su identificación, pero preserva el material genético.

Actualmente, toda la atención está centrada en el trabajo que se está llevando adelante en Córdoba. El EAAF –que es una referencia mundial en la materia y colabora con Uruguay desde 2001– cuenta con unas 350 muestras de familiares de desaparecidos uruguayos. “Nosotros trabajamos con la perspectiva de que pueda ser cualquiera de las 39 mujeres que permanecen en calidad de desaparecidas, tanto en Argentina como en Uruguay. Cualquiera de ellas puede haber sido objeto de un traslado”, resalta Lusiardo.

El GIAF volverá a trabajar en los próximos meses en predios militares y en la chacra de Pando. “La información es nuestro talón de Aquiles –dice la antropóloga–. Vamos a agotar todas las posibilidades con la información que tenemos pero sería muy bueno que llegaran nuevos datos que acoten los tiempos de búsqueda y la espera interminable para las familias”.

“Hay que seguir investigando”

Días atrás, Macarena Gelman escribió en una de sus redes sociales: “Si tenemos que seguir esperando, seguiremos… siempre”. Hace 23 años que su abuelo Juan Gelman la encontró del otro lado del Río de la Plata. Los dos le reclamaron al Estado uruguayo que investigara el destino de María Claudia Iruretagoyena y consiguieron una condena ejemplar por parte de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte-IDH) en 2011. Pero todavía no se sabe qué pasó con María Claudia después de que le arrebataran a su hijita.

– ¿Cómo llevás la espera? –le pregunta Página/12 a Macarena.

– Hay que ser prudentes. Para todos, la espera es difícil. Las conclusiones anticipadas siempre hacen un poquito de daño.

– ¿Qué expectativas tenés?

– Es la primera vez que se encuentra el cuerpo de una mujer en las excavaciones en predios militares. Más allá de que hay otros casos probables, siempre se tiene la expectativa de que sea el familiar de uno, sin dejar de lado que, sea quien sea, es una buena noticia para todos nosotros. En este caso particular porque es el tercer cuerpo que se encuentra en este predio con una distancia de 100 metros de promedio entre uno y otro cuerpo. Más allá de este hallazgo particular, esto abre una nueva esperanza de que se puedan seguir encontrando.

– Este lugar ya había sido señalado por los propios militares en 2005…

– Está claro que se señaló un lugar donde sí había enterramientos. En ese momento significó una desilusión muy grande el hecho de que se hubiera señalado con tanta precisión y después resultara no ser. Este nuevo hallazgo se da por la decisión de excavar sistemáticamente ese predio, no porque haya aparecido una nueva información, no porque se hayan dado nuevos datos. Me parece que la decisión fue la correcta de seguir excavando en ese lugar. Ante este hallazgo, hay que plantearse un escenario de acá para adelante. Me parece fundamental el hecho de poder seguir interviniendo ese predio.

– Vos marcabas que hace muchos años que no tenés nueva información. ¿Qué debería hacer el Estado uruguayo para contribuir con el conocimiento de la verdad?

– Efectivamente no he tenido información nueva desde que mi abuelo y su esposa me proporcionaron la que ellos habían obtenido a través del trabajo de investigación que habían realizado. Si dos personas –con la ayuda de muchísimas otras, pero sin el apoyo concreto del Estado– pudieron conseguir la información que pudieron conseguir, el Estado debería ser capaz de obtener mayores datos. Me cuesta creer que no sea posible. No solo no he tenido más información, sino que no he tenido un compromiso de investigarlo. Las investigaciones siguen siendo a los efectos de una condena judicial, pero no de la verdad que uno necesita.

– ¿Cómo caracterizás el estado de cumplimiento de la sentencia de la Corte-IDH?

– El no avanzar en la investigación es un incumplimiento. Valoro las excavaciones y evidentemente, ante esta situación, es lo que ha dado resultado. Pero me parece que debería ser posible conseguir mayor información.

Fuente:Pagina12

13 de julio de 2023

Identifican restos de ciudadano uruguayo desaparecido por la dictadura argentina en 1978.

 Identifican restos de ciudadano uruguayo desaparecido por la dictadura argentina en 1978

11 Julio, 2023

Jorge Pedreira Brum.

Montevideo, 12 jul (Sputnik).- La Asociación de Madres y Familiares de Uruguayos Detenidos Desaparecidos informó el martes que fueron ubicados los restos de Jorge Pedreira Brum, detenido en junio de 1978 en Argentina y enterrado como NN (nombre desconocido) en un cementerio de la provincia de Buenos Aires.

«El equipo de investigación logró determinar el lugar exacto del enterramiento de Jorge Pereira Brum, se produjo el 21 de junio de 1978 en el cementerio de Grand Bourg, en el sector tierra gratuita, enterrado como NN», dijo el periodista e investigador Walter Pernas, de la Institución Nacional de Derechos Humanos.

Pedreira Brum fue desaparecido en el marco del «Plan Cóndor», como fue conocida la coordinación represiva y de exterminio de las dictaduras del Cono Sur de América contra opositores políticos en los años 70 y 80 del siglo XX.

En rueda de prensa, el investigador ofreció detalles sobre el proceso que permitió determinar dónde fue inhumado el pescador, fletero y militante comunista uruguayo, quien se mudó a Buenos Aires en 1974, cuando tenía 52 años y dos hijos.

Según la pesquisa, Pedreira Brum fue detenido por un retén policial en el barrio porteño de Moreno, a inicios de junio de 1978, y el día 21 de ese mes fue enterrado como «NN» en el cementerio de Grand Bourg.

Las autoridades les ocultaron los restos a sus familiares, a quienes les dijeron que el uruguayo había muerto en un accidente en las vías férreas, algo que nunca ocurrió, como constataron los investigadores en los archivos ferroviarios.

En febrero de 1984 fueron exhumados más de 120 restos enterrados en el sector «tierra gratuita» y en 1987 pasaron a un osario común, lo cual solo permitió determinar 9 identidades.

En Uruguay todavía hay 196 personas desaparecidas entre 1968 y 1985 por el Estado, incluyendo el periodo de la dictadura (1973-1985). 

Fuente:ElPais.cr



28 de junio de 2023

URUGUAY: 50 años después del golpe.

 

Hubo actos, un paro y reconocimientos a las víctimas

Uruguay: 50 años después del golpe

Gabriel Otero, diputado del Frente Amplio, cuenta cómo sufrió el terrorismo de Estado. Vivió en prisión junto a su madre, una presa política.

Por Gustavo Veiga

A cincuenta años del golpe de Estado, Uruguay bien puede celebrar aquellas dos líneas que Mario Benedetti, de poeta a poeta, le regaló a Rafael Alberti: “Es cierto Rafael, no hay un río del olvido/ hay mar de la memoria”. La dictadura cívico-militar duró casi doce años, desde el 27 de junio de 1973 al 1° de marzo de 1985. Como una ola, su recuerdo arremete contra la amnesia colectiva de otros tiempos. La ley de Caducidad del presidente colorado Julio María Sanguinetti es prueba de ello. Equivale a la de Punto Final del gobierno de Raúl Alfonsín. Las dos se aprobaron en 1986 y recién fueron anuladas en el siglo XXI. Pero esta es una etapa distinta al otro lado del Río de la Plata. De revisión, de consolidación del camino transitado, de archivos del terror que se conocen en la actualidad para escarbar más en el pasado, de nuevos hallazgos en el batallón 14 del ejército. El pueblo uruguayo acompaña este momento movilizado.

Gabriel Otero fue víctima del régimen que asesinó, desapareció, exilió, suprimió las garantías democráticas y elevó la deuda externa de 718 millones de dólares a 4.664 millones en el ’84 (fuente: Danilo Astori). Sus padres Evaristo Manuel y Nelba Agüero Moreno eran presos políticos tupamaros y él pasó buena parte de su infancia viviendo en prisión.

Hoy es diputado nacional del Frente Amplio y recuerda: “El 50° aniversario representa muchas cosas. El golpe contra el Parlamento con el consentimiento del presidente Juan María Bordaberry que no es un dato menor porque no pasó en la Argentina ni en Chile. Representa el quiebre de las instituciones. Representa la continuidad de una crisis económica que se volvió política y que se inició en la década del ’50. Ya en 1964, el Congreso del Pueblo planteaba que en el caso de un golpe de Estado en Uruguay, se iba a responder con una huelga. Nueve años antes”. Un paro concretado aquel 27 de junio que se extendió por quince días y al que se adhirió el movimiento estudiantil.

Al legislador montevideano, nacido en un conventillo del barrio de La Teja, se le ocurre desmitificar aquella idea de “Uruguay, la Suiza de América”. Para él “es una construcción liberal, burguesa, a la cual las luchas del pueblo comenzaron a sacarle la careta. Porque nuestro sistema político estaba muy adormecido. En ese momento, decirlo era un lugar lindo y cómodo. Pero yo tuve padres nacidos en la década del ’30 que vivían en la pobreza, que me contaron lo que les costaba terminar la escuela primaria, y también que esa Suiza imaginaria nunca pasó por los barrios pobres”.

Otero participó en el aniversario del golpe de un acto en el Memorial de la Ex Presas Políticas. El nombre de su madre y otras mujeres figura en una placa que se descubrió frente al Palacio Legislativo. Más de 1.800 de ellas fueron víctimas del Terrorismo de Estado. La historia de Nelba es una parte central del libro que el diputado publicará antes de fin de año. Se llama La fila de los inocentes y en su obra cuenta en primera persona aquellos días en la cárcel, de sufrimiento compartido con sus hermanos Graciela (16), Tomás (8) y él tan solo de 3 años.

“A los cuarteles los puedo definir como campos de concentración. Y tener a los niños ahí y en las condiciones que estábamos, era sin duda una represalia contra nuestras madres, en nuestro cuerpo. O sea, no te daban de comer o no te permitían que tu hijo se bañara con agua caliente. Las condiciones de humedad, de no estar al sol, de no tomar aire, te afectaban, y vivías en un espacio tan insalubre que hubo epidemias de paperas, por ejemplo”, le contó Otero a Página/12 en septiembre de 2021 en el Anexo del Palacio Legislativo.

Hoy vuelve a recordar aquella etapa “por los silencios que debíamos mantener, por el cuidado en memorizar números, por los cambios de escuela, fueron años muy complicados. Mi mamá salió de la cárcel en 1979 donde no había recibido asistencia médica por el cáncer que padecía. Tuvo la entereza de vivir en libertad un año y medio más”, cuenta el ex alcalde del municipio A, el más poblado de todos entre los ocho que tiene la capital uruguaya.

La Central de Trabajadores PIT-CNT revivió este martes la huelga de 1973. Hubo un acto y movilización desde la refinería de La Teja – centro neurálgico de aquella lucha – hasta la avenida Carlos María Ramírez y Carlos Tellier. Se prolongó por espacio de cuatro horas, entre las 9 y las 13. Así como la clase obrera uruguaya fue un actor clave en la oposición al golpe, la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay (FEUU) y la Universidad de la República se plegaron al paro también. Ese movimiento en unidad pagó con la cárcel, las desapariciones y el exilio el desafío al régimen de Bordaberry, los militares y civiles que lo respaldaron. Desde 2014, cada 27 de junio se conmemora el Día de la Resistencia y Defensa de la Democracia. Fue aprobado por la ley 19.211 del Parlamento. Ese mismo Congreso que reunido en asamblea especial contó con la presencia de tres ex presidentes: Julio María Sanguinetti, Luis Lacalle Herrera y José Mujica, quienes evocaron aquella jornada del '73.

El 16 de junio pasado el estado uruguayo reconoció por segunda vez en su historia democrática desde 1985 hasta hoy, su responsabilidad en crímenes de lesa humanidad. La primera había sido en 2012, cuando el gobierno de José Pepe Mujica asumió ese compromiso ante la CIDH por la desaparición de María Claudia García Iruretagoyena, la nuera del escritor Juan Gelman y pareja de su hijo Marcelo.

Son casi doscientos los desaparecidos que aún se buscan y un indicio fuerte de que todavía queda mucho por hacer, es que se encontraron restos óseos el 7 de junio en el Batallón 14 de paracaidistas de Canelones. Pertenecen a una mujer y según la jefa del equipo de antropólogos de la INDDHH (Institución Nacional de Derechos Humanos), Alicia Lusiardo, “no queda duda de que esto es un enterramiento de un detenido-desaparecido”. A este avance hay que sumarle otro hallazgo. Los 1.600 rollos de microfilmaciones que una fuente anónima – presuntamente de origen militar – filtró a mediados de este mes. Son los llamados Archivos del terror, un acervo de documentación que puede transformarse en “un testimonio histórico de gran valor…”, como informa el sitio web archive.org.

Fuente:Pagina12