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30 de junio de 2019

SANTA FE: El juicio por la masacre de Ituzaingó y Las Heras.

30 de junio de 2019
El juicio por la masacre de Ituzaingó y Las Heras en Santa Fe 
Cuatro militantes asesinados en 1977 
Testigos y sobrevivientes volvieron a relatar aquel ataque militar al edificio de la ciudad de Santa Fe que intentaron pintar como un "enfrentamiento".
Por Juan Carlos Tizziani
El Tribunal juzga los asesinatos de cuatro militantes montoneros: Jorge Piotti y su esposa, Ileana Gómez y los compañeros de ambos, Carlos Mario Frigerio y Osvaldo Pascual Ziccardi. El fiscal Martín Suárez Faisal los calificó como "homicidios doblemente agravados" porque fueron "cometidos con alevosía" y "con el concurso premeditado dos o más personas". La quinta víctima fue la docente Elina Carlen, quien  vivía con su hija Graciela, también testigo directo de los hechos.
Giorgetti dijo que al primer disparo escuchó un grito, de esos que no se olvidan, en el primer piso. Cree que era el de Graciela Carlen
Los Piotti ocupaban el departamento del primer piso (1º D), junto con sus hijos Mariano de un año y Jorge de un mes, que "sobrevivieron por milagro". La familia Carlen el que está enfrente (1º C). Y los Giorgetti en el piso tercero, el 3º H. En el verano del '77, Giorgetti ya era contador público, docente universitario y arrancaba su trayectoria política en el peronismo que es conocida, fue legislador provincial y diputado nacional.   
Un testigo sobreviviente no es cualquier testigo. "Es muy importante", dijo la abogada querellante Lucila Puyol del equipo jurídico de Hijos, al explicar que es un "testimonio directo de los hechos". Giorgetti y Graciela Carlen lo son. Graciela porque quedó en shock -y así lo dijo en el juicio en 2015- cuando su madre intentó cerrar la ventana del este y un proyectil le destrozó el cuello. Cayó sobre el sofá. Y ahí la vio después Giorgetti cuando pudo bajar con Matías en brazo y Dora en llanto, después de tres horas de tiroteos y bombas.
Giorgetti dijo que al primer disparo escuchó un grito, de esos que no se olvidan, en el primer piso. Cree que era el de Graciela Carlen, cuando su madre cayó herida de muerte. Después, siguió el tiroteo, se asomó a la ventana del oeste y vio enfrente un francotirador que ametrallaba los balcones del edificio. El, Dora y Matías se refugiaron en la cocina, debajo de la mesa y de un colchón.
En el medio del ataque escuchó corridas y voces por la escalera. Cree que Piotti y sus compañeros intentaron escapar por la terraza, pero no pudieron por que el edificio ya estaba copado. Escuchó otro grito que tampoco puede olvidar, también en el primer piso.
-¡Matáme, hijo de puta, matáme! -gritó uno.
Siguió un disparo y el silencio. "Al que mataron en la escalera, puede ser que estuviera herido", reflexionó ante los jueces. Giorgetti tuvo que esquivar ese cuerpo que tenía un disparo en la cabeza. Llevaba alzado a Matías y a Dora en shock. En el testimonio de 2015, lo reconoció como Ziccardi. Adentro del departamento de los Piotti había otro militante destrozado, que era Frigerio y en el de frente, que "tenía la puerta abierta, estaba la señora de Carlen, muerta sobre un sillón", dijo. La sangre derramada en el palier aún se descubre por una mancha de 42 años.  
Otro testigo que declaró en el juicio, Oscar Ramayo, vio como Piotti salió del edificio, avanzó unos 70 metros hacia el oeste y cayó acribillado sobre calle Ituzaingó. Y su compañera, Ileana Gómez, también cruzó la calle y la ejecutaron detrás del auto de Giorgetti, un Fiat 128 familiar, que tenía tres balazos.
Puyol le preguntó a Giorgetti por su esposa. Matías escuchaba el testimonio de su padre en una sala de audiencias impactada por el silencio. "Dora tenía 26 años en esa época", le contestó. "Ella nunca quiere hablar de este tema. Tiene un bloqueo, sufrió tanto que nunca hablamos de esto. No hay diálogo". Desde la psicología dicen que las palabras no alcanzan para nombrar lo inenarrable.
-¿Que cree que pasó con los hijos de Piotti?  -volvió a preguntar Puyol.
-Es extraño. No sé si es una deducción, pero estoy convencido que los envolvieron en una manta y los escondieron en el placard de Carlen. No sé si alguien me lo contó. Si hubieran estado en el departamento de Piotti no salían vivos porque en ese lugar no quedó nada -cerró Giorgetti. 
Fuente:Rosario12

31 de julio de 2016

SANTA FE: ES OFICIAL NUNCA HUBO ENFRENTAMIENTO.

LA CAMARA FEDERAL DE ROSARIO RATIFICO PROCESAMIENTOS SOBRE UNA MASACRE EN SANTA FE
Es oficial: nunca hubo enfrentamiento
El bombardeo a un edificio de Ituzaingó y Las Heras, donde cayó la última cúpula de Montoneros en Santa Fe, tuvo una sentencia del Tribunal Oral por la autoría mediata. La Alzada ratificó la investigación a los autores materiales.
Por Juan Carlos Tizziani

Desde Santa Fe.

La esquina donde, en enero de 1977, se tiraron más de 600 proyectiles sobre un edificio.
Imagen: Eduardo Seval.
Durante casi 40 años, el bombardeo a un edificio de tres pisos en Ituzaingó y Las Heras, donde cayó la última cúpula de Montoneros en Santa Fe, en enero de 1977, fue el emblema de la dictadura. El juicio de la megacausa y un fallo histórico del Tribunal Oral -integrado por tres jueces de Rosario- que se conoció el 21 de junio descorrió la venda de la propaganda y la acción psicológica. "Las pruebas echan por tierra la versión de que se habría tratado de un 'enfrentamiento' como pretendían hacer creer los comunicados militares reproducidos por los diarios de la época", dice la sentencia. Esta semana, el plenario de la Cámara Federal de Rosario resolvió en la misma línea: confirmó el procesamiento y prisión preventiva de los nueve represores detenidos por la masacre: dos suboficiales del Ejército, Jorge Alberto Balla y Luis Alfredo Gómez y siete policías del Comando Radioeléctrico: Rodolfo Reible, Carlos Albornoz, José Martellini, Ricardo Brunel, Mario Aquino, Rolando Martínez y Abel Romero y los embargos por 900 mil pesos a cada uno de ellos. En la causa hay otros dos imputados, el coronel Ramón Abel Recio, que está prófugo desde octubre del año pasado y un oficial de Inteligencia de la Policía santafesina que operaba en el D-2 sobre quien pesa una orden de detención que se demora por problemas de salud.

A los nueves presos y al prófugo se los investiga por el "homicidio calificado" de cuatro montoneros que ocupaban un departamento del primero piso: Osvaldo Pascual Ziccardi, Carlos Mario Frigerio, Jorge Piotti y la esposa de éste, Ileana Gómez. La quinta víctima fue una vecina, Elina Jagou de Carlen, que vivía en el departamento de al lado, donde Piotti y Gómez escondieron a sus hijos (el mayor de un año y un bebé de un mes) antes de que ambos salieran a la calle y los acribillaran.

En el juicio por la megacausa, la sentencia del Tribunal Oral de Santa Fe -integrado por los jueces Ricardo Vázquez, Beatriz Caballero de Barabani y Omar Digerónimo- llegó a cinco conclusiones que "deben ser analizadas de manera conjunta: 1) El estado de destrucción en que quedó el edificio donde se encontraban las víctimas; 2) Que no se hallaron armas en poder de las mismas; 3) Que no se observaron huellas de disparos en los edificios de en frente al departamento atacado; 4) Que no hubo efectivos policial ni militar herido; 5) Que el primer disparo de algún uniformado apostado fuera del edificio provocó la muerte de una vecina (Carlen) ajena a las personas buscadas".

"Todo ello lleva a concluir -siguió el Tribunal- que el ataque provino -inicial y exclusivamente- de parte de las fuerzas de seguridad y del Ejercito que abrieron fuego por espacio de tres horas contra el departamento y el edificio en general, donde sabían que habitaban las víctimas de esta causa".

Las pruebas "echan por tierra la versión de que el hecho se habría tratado de un 'enfrentamiento' como pretendían hacer creer los comunicados militares reproducidos por los diarios de la época".

"Esta versión 'oficial' ha sido totalmente desvirtuada y desacreditada con la contundencia de las pruebas producidas durante el debate" y se puede "concluir, sin lugar a dudas, que el día 19 de enero de 1977, en horas de la tarde, como consecuencia de un operativo conjunto se provocó la muerte" de Ziccardi, Frigerio, Piotti y Gómez, "a quienes no les dio la oportunidad de rendirse y tampoco tuvieron la posibilidad de resistir debido a la desproporción absoluta de fuerzas", sentenció el Tribunal. Y citó el testimonio de uno de los investigadores del caso, Víctor Salami, quien dijo que el Ejército sabía quiénes vivían en Ituzaingó y Las Heras, que había niños, dicen que se usaron más de 600 proyectiles, sumados a los que disparó el Ejército durante tres horas, todo para abatir a cuatro personas. "Ya iban con la orden de que nadie saliera vivo de ahí?, agregó.

El fallo de la Cámara Federal de Rosario -de esta semana- que confirma el procesamiento de Balla, Gómez y los siete policías está en la misma línea. Las defensas alegaron que se trataba de un "enfrentamiento" y los imputados cumplían "órdenes superiores". Pero la Cámara rechazó el planteo, a la luz de las pruebas. "El derecho no admite la situación de que alguien que cumple una función subalterna (dentro de una escala jerárquica) sea una especie de maquinaria en manos del superior, ya que todo hombre sometido de alguna manera a otro, posee cierto margen de voluntad que es intangible y consecuentemente, de responsabilidad. Es decir, no existe un deber de obediencia ciega o absolutamente pasiva. No puede alegarse obediencia debida cuando la criminalidad de la acción es evidente. Por el contrario, los mandatos sólo son vinculantes cuando no constituyen una orden gravemente antijurídica, como ser actos que lesionen en forma flagrante e indudable la dignidad humana. En definitiva, el agente que obedece cuando la criminalidad del acto resulta evidente es culpable", señaló la Cámara. La resolución la firman cinco jueces de las dos salas, reunidos en plenario: Edgardo Bello, José Toledo, Elida Vidal, Fernando Barbará y Eleonora Pelozzi. Ya son ocho los magistrados -los tres del Tribunal Oral y cinco de la Cámara-, en dos procesos paralelos -el juicio a los autores mediatos y la investigación a los autores materiales- que llegan a la misma conclusión: que la teoría militar del "enfrentamiento" en Ituzaingó y Las Heras ocultó cinco crímenes.
Fuente:Rosario12

20 de marzo de 2016

SANTA FE: UNA TESTIGO CONTO COMO LOS MILITARES ULTIMARON A SU MADRE EN ITUZAINGO Y LAS HERAS.

UNA TESTIGO CONTO COMO LOS MILITARES ULTIMARON A SU MADRE EN ITUZAINGO Y LAS HERAS.
Quiso cerrar la ventana y la mataron
Graciela Carlen calló durante 40 años sobre lo ocurrido en la masacre pero declaró en la megacausa. Eran vecinas de dos militantes montoneros, y desmintió que su madre haya sido asesinada por "los terroristas", como dijeron los represores.
Por Juan Carlos Tizziani
Desde Santa Fe.
Graciela Carlen participó de la inspección judicial que se hizo en Las Heras e Ituzaingó.
Imagen: Eduardo Seval.
Graciela Carlen padeció en silencio casi 40 años la matanza de Ituzaingó y Las Heras. El departamento del primer piso de su familia fue bombardeado en un operativo militar y su madre, Elina Jagou de Carlen, asesinada por el primer disparo que atravesó la ventana del este y le desgarró el cuello. El Ejército ya había copado la azotea y los techos vecinos y después culpó por la muerte de Elina a los cuatro "subversivos" del departamento de al lado, que también fueron masacrados. Los Carlen nunca recibieron explicaciones ni pudieron desmentir la propaganda oficial. "Nos dolió muchísimo, pero estábamos sumergidos en tanto dolor que nos quedamos con el silencio", dijo Graciela. Hasta el juicio de la megacausa, cuando ella puso el cuerpo dos veces: dio testimonio del asesinato de su madre ante el Tribunal Oral de Santa Fe en noviembre. "A mi mamá la mataron los militares", dijo. Y lo ratificó hace dos semanas, el 11 de marzo, en la inspección judicial al edificio. "Son imágenes que no puedo olvidar", explicó en una entrevista con Rosario/12, la primera que acepta desde que sobrevivió al genocidio.

En el primer piso hay dos departamentos. El blanco del Ejército era el que tiene ventanas sobre Ituzaingó, donde vivían los dirigentes montoneros: Jorge Piotti y su pareja, Ileana Gómez con sus hijos de un año y un bebé de un mes y sus compañeros, Osvaldo Pascual Ziccardi y Carlos Mario Frigerio. El de los Carlen daba a la calle Las Heras. "Mi dormitorio quedó totalmente destruido", recordó Graciela. "La biblioteca, los libros, la ropa, fueron acribillados. No sirvió absolutamente nada. Los balcones (de mampostería) tenían grandes perforaciones. Y en el living, tuvimos que arrancar la alfombra ensangrentada, el sillón y sacamos dos baldes llenos de municiones y entre cuatro y cinco granadas explotadas adentro. En el lavadero, los tiros de afuera dejaron las marcas en los azulejos. El departamento quedó inhabitable", relató.

Graciela dijo que su mamá fue la primera víctima del ataque. "Recibió el primer tiro. Una explosión. El cuello le quedó totalmente destruido. Es una imagen que no la puedo olvidar ni hasta el día de hoy, tenía pedazos de carne colgando, totalmente destruido. Fue un solo impacto cuando ella quiso cerrar la ventana. Nunca habló, nunca dijo nada, nunca gimió. No escuché nada de ella. Fue terrible".

-‑¿Donde estaba usted?
-‑En el dormitorio de mamá, porque estábamos por acostarnos a dormir la siesta. Ella ya estaba con su camisón, preparada para dormir la siesta.

-‑¿Fue un shock?
-‑Sí, hay muchas cosas que no recuerdo. Pegué un grito que mucha gente lo escuchó. Y bajé desesperadamente las escaleras ya en medio de un tiroteo que se sentía. Llegué a la puerta principal con las manos en alto. Alguien me reconoció, me dijo que me tirara al piso y que me arrastrara hasta una casa de al lado. Durante mucho tiempo no supe quién me había ayudado, pero ahora (en el juicio) supe que fue Daniel César Terussi, (quien declaró por video conferencia desde San Juan). Yo estaba en estado de shock. Ahí, me auxilió una señora de la casa de al lado -‑dijo. "Estuvimos en el piso detrás de un sillón y evidentemente los militares (le habían copado la casa) porque pasaban como si fuera un caminito por atrás de ese sillón. Yo le pedía a ella que llamara por favor a una ambulancia por si mi mamá estaba viva, pero nunca lo pudo hacer porque el tiroteo duró casi tres horas".

-‑Terussi dijo que al otro día leyó en El Litoral que a su madre "la habían matado los subversivos".
-‑Y era falso. Salió el artículo, que nos causó muchísimo dolor porque mi mamá era una persona respetada, inspectora de escuelas primarias, que dio la vida por la educación y nos dolió muchísimo. Estábamos sumergidos en tanto dolor que quedamos con el silencio. La mataron los militares, el tiro vino de afuera. Fue el primer tiro.

-‑¿Este juicio alivia ese dolor?
-‑El dolor no se repara con nada. Pero es importante reconstruir la verdad, tener la satisfacción de que se hizo algo. Y que las cosas no deben ser hechas así (como en la dictadura), que hay otras formas por hacerlas, con violencia, con armas, con fuego, no solucionamos nada.

-‑Un interrogante es dónde sobrevivieron los hijos de Piotti. Dos testigos, Jorge Giorgetti y Daniel Terussi dicen que los chicos no hubieran podido sobrevivir al bombardeo en su departamento. Giorgetti asegura que los llevaron al placard de su madre, ¿coincide?
‑-Si. La primera vez que volví al departamento (al mes del ataque), lo primero que hice fue ver el placard de mi mamá y no tenía ningún impacto. Si a los niños lo hubieran resguardado ahí, puede ser verdad (lo que dice Giorgetti) ‑-contestó Graciela.

-‑¿Llevaron a los niños después de que usted bajó?
-‑Sí, para mí que los cambiaron de departamento porque yo dejé la puerta abierta.

-‑La versión de los militares es que los "subversivos" habían intentado copar su departamento, su mamá resistió y la mataron.
‑-No es cierto. Yo estaba con mi mamá, ella recibió el primer impacto cuando intentó cerrar una ventana (a un patio interno) que daba al este. El disparo vino desde afuera. Ahí no había nadie, no entró nadie y después yo bajé sola. A los chicos los tienen que haber ubicado en el placard después de la muerte de mi mamá.

-‑¿Lo otra versión era falsa?
-‑Sí, totalmente falsa ‑concluyó Graciela.
Fuente:Rosario12

13 de marzo de 2016

SANTA FE: EL RELATO DE UN SOBREVIVIENTE APUNTA AL SARGENTO JORGE BALLA.

EL RELATO DE UN SOBREVIVIENTE APUNTA AL SARGENTO JORGE BALLA.
"Enseñaba a copar edificios"
Lo dijo el abogado Daniel César Terussi al declarar por video conferencia desde San Juan, en el marco de la causa que investiga la masacre del 19 de enero de 1977 en el edificio de Ituzaingó y Las Heras en el centro de la capital provincial.
Por Juan Carlos Tizziani
Desde Santa Fe.
El sargento Jorge Alberto Balla está preso en las cárcel de Las Flores por esta causa.
Un represor enseñaba a sus soldados cómo era el tiro del final. Les decía que los "subversivos" "no eran muy hombres ni muy valientes" porque antes de morir se quejaban: "'¡Mamita, mamita!". El relato llegó al Tribunal Oral de Santa Fe por un sobreviviente del bombardeo de Ituzaingó y Las Heras que declaró el viernes en el juicio por la megacausa. Y el instructor que mencionó es el sargento Jorge Alberto Balla, quien está preso desde octubre en la cárcel de Las Flores por "cuatro homicidios" en aquella masacre, el 19 de enero de 1977. "Balla nos enseñaba a copar edificios como el de Ituzaingó y Las Heras, primero había que tomar la azotea y luego los pisos inferiores". Y en una clase, hizo ese comentario sobre los montoneros que "no eran muy hombres ni muy valientes" porque antes de morir, suplicaban: "Mamita, mamita", dijo el abogado Daniel César Terussi al declarar por video conferencia desde San Juan.

Terussi relató dos hechos. Uno en 1977, el ataque del Ejército al edificio donde él vivía en un departamento de planta baja, pero que vio desde la calle porque salió un rato antes. Y el otro, dos años después, en 1979, cuando cumplió el servicio militar en el Comando de Artillería 121, donde sus jefes eran Balla y el teniente 1º Ramón Abel Recio.

En el juicio estaban imputados los "autores mediatos" de la masacre de Ituzaingó y Las Heras, ya fallecidos. Pero en instrucción, hay una segunda causa que investiga a los "autores materiales" con diez presos y un prófugo. Los detenidos son dos militares: Balla y el cabo Luis Alfredo Gómez y ocho policías que operaban en el Comando Radioelétrico, entre ellos el comisario Rodolfo Antonio Reible. El prófugo es el coronel Recio, que integró el Batallón de Inteligencia 601 y hoy tiene orden de captura en Interpol. Uno de los testigos que declaró en la investigación dijo que Recio era "un verdugo".

Aquel 19 de enero de 1977, Terussi salió del departamento, que era propiedad de un compañero, alrededor de las tres de la tarde. Lo pasó a buscar un amigo para ir a la playa, así que fue "descalzo y sin documentos". Volvió una hora después, cuando ya había comenzado el ataque que dejó cinco muertos: los dueños del departamento del primer piso, Jorge Piotti y su pareja Ileana Gómez, dos compañeros de ambos: Osvaldo Pascual Ziccardi y Carlos Mario Frigerio. Y la vecina de al lado. Elina Carlen. Sobrevivieron los dos hijos de Piotti: Mariano, de un año y Jorge, de un mes.

"A las tres de la tarde cuando me fui era una calma total, no había nadie en la calle. Y una hora después, el escenario era dantesco", dijo Terussi. Un retén lo frenó en bulevar Pellegrini y Las Heras, a dos cuadras, pero después pudo acercarse más. "Escuchaba los tiros y las explosiones".

"En medio del tiroteo salió una chica a la calle con los brazos en altos. Alguien le dice que se tire al suelo y Terussi dijo que él la contuvo y la acompañó hasta la casa de una vecina.
"Era Graciela Carlen, que estaba en estado de schock y me dice habían matado a la madre. "El primer disparo lo recibió ella en el cuello", recordó. Graciela estaba entre el público, su recuerdo es que apenas salió a la calle, un hombre se acercó y la llevó a la casa de una vecina. En el juicio, se enteró que era Daniel Terussi, su vecino.

Al día siguiente -siguió Terussi "leí en el diario El Litoral" que "uno de los delincuentes subversivos" había asesinado a la mamá de Graciela. "Eso es falso. A la señora Carlen la mataron los militares, Graciela me dijo que el primer disparo lo recibió su madre".

Después del operativo, Terussi pudo ingresar a su departamento, pero no quedarse. "Estaba todo roto y faltaban cosas". "Clausuraron el edificio y recién pudimos volver a los cuatro o cinco días".

Fue allí cuando describió que el departamento de Piotti había quedao en ruinas. El piso era una alfombra roja: estaba cubierto de "sangre coagulada" y las paredes estampadas por "esquirlas de granada". Uno de los muros interiores tenía un "agujero como si le hubieran tirado con una bazuca o demolido con una piqueta", ilustró.

Según Terussi, el bombardeo había sido letal. "Nadie hubiera podido sobrevivir" en ese lugar, con lo cual coincidió con la hipótesis que ya plantearon otros testigos, que los chicos sobrevivieron porque los escondieron en el placard de Carlen. La hipótesis la planteó Jorge Giorgetti, que vivía en el tercer piso, Graciela coincide porque el placard de su mamá "no había recibido impactos" y ahora lo dijo Terussi. "El olor a sangre era nauseabundo, insoportable", recordó Daniel. Y junto con su compañero Tomás Azpilcueta compraron diez botellas de desodorante de ambiente y las volcaron en el departamento de Piotti. "Se arruinó la vida, se vino el mundo abajo".

El fiscal Martín Suárez Faisal le preguntó por el servicio militar que cumplió en el Comando de Artillería 121, en 1979. "¿Recuerda algo?".
-Sí, a un sargento Balla que nos daba instrucción de cómo copar un edificio como el de Ituzaingó y Las Heras, que había que tomar primero la azotea y de ahí para abajo. Y al final nos hizo comentarios. "Que los subversivos no eran muy hombres ni muy valientes porque cuando los mataban, gritaban: '¡Mamita, mamita!' -respondió Terussi.
Suárez Faisal insistió y Terussi dijo que Balla hablaba "en general", se refería "a los subversivos", que antes de morir, gritaban: "'¡Mamita, mamita!' Las palabras que usó eran más gruesas".

-¿Qué palabras usó?
-No las recuerdo exactamente.
Terussi dijo que Balla lo presionaba. "Me decía: 'yo te conozco bien, vos sos medio subversivo'". Entonces, él empezó sospechar que Balla había estado en su departamento "cuando ocurrió lo de Ituzaingó y Las Heras. Se llevaron todas las cosas de valor. Yo tenía muchos libros, algunos sobre marxismo. Balla me decía que me conocía bien y era medio subversivo".

-¿Quien era el jefe del Comando de Artillería 121?
-Un coronel (Pedro José Canevaro) que estaba alterado, porque en la puerta del despacho tenía una luz roja encendida, así que no se podía golpear, ni entrar. No querían que lo molestaran.

-¿Y en el Servicio de Empleo Inmediato (SEI)?
-El teniente primero Recio, el subteniente Furque y el sargento Balla. Recio nos chumbaba con un ovejero alemán que nos mordía los talones. Balla nos instruía sobre cómo copar un edificio. Nos lavaban la cabeza sobre la subversión -concluyó.



INSPECCION JUDICIAL EN EL EDIFICIO DE ITUZAINGO Y LAS HERAS BOMBARDEADO POR LA DICTADURA.
Más pruebas que incriminan al Ejército
La inspección en el lugar permitió establecer responsabilidades en las fuerzas armadas por el asesinato de una vecina y aproximó una respuesta a uno de los interrogantes de la masacre: ¿Dónde estaban el bebé de un mes y su hermanito de un año que sobrevivieron al bombardeo?
Por Juan Carlos Tizziani
Desde Santa Fe.
Los testigos Giorgetti y Carlen junto a jueces y fiscales.Imagen: Eduardo Seval.
La inspección judicial en el edificio de Ituzaingó y Las Heras sumó más pruebas para atribuir al Ejército el asesinato de una vecina del primer piso que resultó la quinta víctima y aproximó una respuesta a uno de los interrogantes de la masacre: ¿Dónde estaban el bebé de un mes y su hermanito de un año que sobrevivieron al bombardeo? El viernes, los jueces del Tribunal Oral de Santa Fe que intervienen en el juicio de la megacausa fueron los primeros en casi 40 años en recorrer el lugar donde aún persisten las manchas de sangre y murieron cinco personas, en 1977. Cuatro militantes montoneros: Jorge Piotti y su pareja, Ileana Gómez y los compañeros de ambos, Osvaldo Pascual Ziccardi y Carlos Mario Frigerio -que ocupaban el departamento del primero piso sobre Ituzaingó-. Y su vecina, Elina Carlen -que vivía al lado, con ventanas sobre Las Heras. Los acompañaron dos testigos: Graciela Carlen, quien vio morir a su mamá y Jorge Giorgetti, que ocupaba un departamento del tercer piso, con su esposa y su hijo de 8 meses. Un rato antes, por teleconferencia desde San Juan, había declarado un tercer testigo, el abogado Daniel César Terussi, que vivía en la planta baja.

Los relatos volvieron al 19 de enero de 1977, cuando el ataque del Ejército dejó en ruinas el departamento de los Piotti y gran parte del edificio. Graciela Carlen ratificó ante los jueces lo que había dicho en la audiencia de noviembre, que el disparo de un fusil que entró por la ventana del este mató a su madre. "Fue el primer tiro, una explosión, que le desgarró el cuello. Es una imagen que no la puedo olvidar", dijo Graciela. "Fue un solo impacto cuando ella quiso cerrar la ventana. Nunca habló, no dijo nada, nunca gimió. Fue terrible".

Al día siguiente, el Ejército atribuyó el asesinato de Carlen a uno de los "subversivos" que había "utilizado como escudos" a los chicos Piotti cuando "intentó refugiarse" en el departamento de Elina y ella se resistió. El mayor de los niños, Mariano, tenía un año y el bebé, un mes. Graciela dijo que el relato de la dictadura era "falso" y que a su madre la mató un disparo que venía del grupo atacante que copó la azotea del edificio y los techos vecinos.

Ante el asesinato de su madre, Graciela sufrió un schok, bajó la escalera y salió a la calle, donde la asistió una vecina. La puerta de su departamento quedó abierta.

Giorgetti dijo que el departamento de Piotti estaba demolido por los tiros y explosiones. "Es imposible que los nenes hubieran sobrevivido allí, absolutamente imposible". Y planteó la hipótesis de que en medio del bombardeo, los chicos fueron escondidos en el placard de la señora Carlen. "Estoy seguro que los envolvieron en una manta y los pusieron en ese placard, donde no entró ningún balazo. Eso es lo que hicieron".
Terussi coincidió que por el estado en que quedó el departamento de los Piotti "nadie hubiera podido sobrevivir" allí. El piso estaba cubierto de "sangre coagulada" y las paredes estampadas por las "esquirlas de granada".

Graciela Carlen se sumó a esa hipótesis de Giorgetti, que los niños sobrevivieron porque los escondieron en el placard de su madre. "Creo que sí", dijo. "La primera vez que volví al departamento (un mes después del bombardeo), lo primero que hice fue ir a ver ese placard de mi mamá y no tenía impactos de balas, estaba intacto. O sea que si los niños estuvieron ahí, se salvaron". Lo que dice Giorgetti "puede ser verdad", agregó Graciela.

-¿O sea que a los chicos los trasladaron después de que vos saliste del edificio? -preguntó Rosario/12.
-Si, los pueden haber llevado después porque yo dejé la puerta del departamento abierta -respondió Graciela.

En la esquina, apenas comenzó la inspección, Giorgetti señaló a los jueces el balcón de enfrente, donde había una ametralladora de 22 mm. con trípode que disparaba contra el edificio. "Perforó todos los balcones, medio metro por arriba del piso, así que si había alguien escondido ahí, lo mataban. Tiraban y si hubiera estado una criatura, el tiro era para la criatura", recordó.
Fuente:Rosario12

15 de febrero de 2016

SANTA FE: ESTREMECEDOR RELATO SOBRE LA MASACRE DE ITUZAINGO Y LAS HERAS.

ESTREMECEDOR RELATO SOBRE LA MASACRE DE ITUZAINGO Y LAS HERAS.
Testigos de la buena memoria
En el juicio oral por la megacausa de una matanza del Ejército en el barrio santafesino Candioti, dos vecinos describieron con detalles el ataque mortal contra los dirigentes montoneros Ziccardi, Frigerio, Piotti, su esposa y una vecina.
Por Juan Carlos Tizziani

Desde Santa Fe.
El tribunal federal que escuchó la detallada narración de los testigos sobre la masacre.
El juicio por la megacausa se reanudó esta semana con el relato estremecedor de dos vecinos del barrio Candioti que revivieron ante el Tribunal Oral la masacre de Ituzaingó y Las Heras, en enero de 1977. Es el edificio donde el Ejército ejecutó al líder de Montoneros en Santa Fe, Osvaldo Pascual Ziccardi, y a otros tres dirigentes: el secretario logístico Carlos Mario Frigerio, el secretario político Jorge Piotti y la esposa de éste, Ileana Gómez. La quinta víctima era una maestra que vivía en el departamento de al lado, Elina Carlen. Uno de los testigos, Oscar Alberto Ramayo, aseguró haber visto a un hombre y a una mujer que salieron desarmados a la calle y cayeron acribillados por el grupo de tareas. Su testimonio coincide con el de otros que ya dijeron que el hombre era Piotti y la mujer, Gómez. Pero Ramayo logró identificar también a uno de los represores, un tal "Valdéz" -dijo-, que operaba de civil y a quien vio estacionar un Chevrolet SS blanco, abrir el baúl, sacar una caja con una bazooka, armar las piezas, y sumarse al operativo. Lo acompañaban otros sujetos. La segunda testigo, Silvia Suárez, vivía en la casa de al lado que fue copada por los atacantes y convertida en centro de operaciones, mientras ella y sus padres permanecían en el dormitorio hasta el final del ataque.

Ramayo atendía una gomería a 20 metros de Ituzaingó y Las Heras, se movilizaba en bicicleta y así pudo sortear el cerco policial y llegar a su negocio. Intentó abrir las puertas, pero un militar les dijo que las cerrara. Eran casi las cuatro de la tarde. Se cruzó enfrente, a un galpón que utilizaban conocidas líneas de ómnibus y que el Ejército había transformado también en centro operativo. "Le pregunté al soldado que estaba de guardia y me dijo que habían detectado una célula terrorista. Y ya habían abatido a uno de ellos, que se asomó al balcón".

Entre otras cosas, Ramayo dijo que escuchó "muchos disparos" y "detonaciones", vio "mucha gente armada" de uniforme y de civil. Y un gran despliegue de vehículos, con los que armaron una barrera militar a unos 60 metros de Las Heras, más cerca de calle Belgrano. "Me llamó la atención el grado de histeria que había. Un griterío, órdenes y contraórdenes", recordó. Y hasta habló de "caos".

Quedó "impactado" por dos hechos que relató hasta con detalles ante el Tribunal. El primero, cuando vio caído a un hombre que no se explica cómo había logrado atravesar la barrera militar sobre Ituzaingó. "Era un muchacho blanquito, menudito", lo recordó. Y describió que tenía una de las piernas quebradas por un impacto. El segundo lo vio desde otro ángulo y era una chica que salió "con las manos en la cabeza, cruzó la vereda y la acribillaron. Ella salió con los brazos en alto, la vi bien, estoy seguro", dijo. Y después de la ejecución recordó el festejo de la muerte. "Empezaron a gritar de alegría, de alboroto, como si hubiera terminado" el operativo. "Creo que se sentían vencedores".

Según Ramayo, el frente del edificio fue "muy dañado" por los impactos y así quedó "durante mucho tiempo". "Había orificios grandes", como si hubieran utilizado armas pesadas.

El abogado querellante Guillermo Munné le preguntó si pudo reconocer algún represor. "Vi una persona que paró con un coche, un Chevrolet SS blanco, que abrió el baúl, sacó una caja y armaron una bazooka (como llamó al lanzador portátil). Lo conocí porque había jugado al básquet en las inferiores en Gimnasia, de 4 de Enero y Juan de Garay", relató.
Ramayo dijo que se trataba de un tal Valdéz, a quien describió como un hombre alto, de un metro 85 o un metro 90, corpulento, de pelo oscuro. "Me llamó la atención, porque venía acompañado por varios más". "Lo recuerdo porque era un referente del club".

--¿Vio si había militares o policías heridos? -quiso saber Munné.
--No, ellos estaban muy parapetados -contestó Ramayo.

El fiscal Martin Suárez Faisal volvió a preguntarle por Valdéz. "¿Sabe cuál es el nombre de pila?
--No.
--¿Y donde vivía?
--Por la zona de la Municipalidad de Santa Fe, creo que sobre calle Salta. Lo veíamos cuando iba a jugar al club, en las inferiores de Gimasia, de 4 de Enero y Juan de Garay.

--¿Puede ser Oscar Valdéz? -insistió el fiscal. Ramayo contestó que no lo sabía.
--En esa época, ¿cuántos años tenía usted?
--28 años.

--¿Y Valdéz?
--Entre 29 y 30.

--¿Sabe si era estudiante universitario?
--No, mi única relación con él era deportiva.

--Y de ese Chevrolet SS, ¿cuántos bajaron?
--Eran varios. Armaron la bazooka y se fueron hacia Ituzaingó. Eso ocurrió antes del tiroteo.

--¿Cómo estaba vestido Valdéz?
--De civil -concluyó Ramayo.
Fuente:Rosario12

4 de enero de 2016

SANTA FE: DETENIDOS EN LAS FLORES POR EL ASESINATO DE NUEVE MILITANTES.

DETENIDOS EN LAS FLORES POR EL ASESINATO DE NUEVE MILITANTES.
Los ecos de la masacre de Ituzaingó y Las Heras
Por Juan Carlos Tizziani

Desde Santa Fe.
En el asalto a este edificio cayeron cuatro militantes en 1977.Imagen: Eduardo Seval
En otras dos resoluciones, la Cámara Federal de Rosario rechazó también la excarcelación de tres oficiales de la Policía de Santa Fe que operaron en el Comando Radioeléctrico y están detenidos en la cárcel de Las Flores por causas que investigan el asesinato de nueve militantes montoneros, en tres meses. Son los comisarios retirados Luis Alberto Bellini (ex jefe de la Unidad Regional I), Ricardo Brunel y el oficial Raúl Giménez. Bellini que está preso por los "homicidios" de Luis Fadil, Alicia Ramírez y Mario Galuppo, en octubre de 1976; Giménez por los "homicidios" de Nora Meurzet y Antonio Martín Mendicute, el 3 de enero de 1977 y Brunel por la masacre de Ituzaingó y Las Heras, donde cayeron otros cuatro militantes: Jorge Piotti, su compañera Ileana Gómez, Carlos Mario Frigerio y Osvaldo Pascual Ziccardi, que era el jefe de la columna, el 19 de enero de 1977.

La Cámara recordó que Brunel está procesado por "presunto coautor del delito de homicidio doblemente calificado por ser cometido con alevosía y con el concurso premeditado de más de dos personas en perjuicio" de Piotti, la compañera de éste, Frigerio y Ziccardi. Le podría corresponder la pena de "prisión perpetua" y por lo tanto, "no corresponde conceder la excarcelación solicitada".

"Atento a la naturaleza y gravedad de los hechos" que se le imputan a Brunel es posible que éste "intente evadir la acción de la justicia ante el pronóstico de una futura pena grave y de efectivo cumplimiento o que pudiere intentar entorpecer la marcha de las investigaciones frustrando los fines del proceso".

"Los delitos que se le atribuyen a Brunel habrían sido cometidos en oportunidad de desempeñarse como oficial subayudante del Comando Radioeléctrico de la Unidad Regional I de la Policía de la Provincia de Santa Fe donde cumplió funciones desde el 6 de enero hasta el 18 de diciembre de 1977.

Acerca de Bellini y Giménez, la Cámara recordó que la excarcelación de ambos ya fue rechazada no sólo por el tribunal sino también por la Cámara Federal de Casación Penal.
"Con posterioridad a esos rechazos, la única variación fue dada en ambos casos por la anulación de las agravantes del homicidio impuestas y del procesamiento por el delito de violación de domicilio, así como también respecto de Giménez por la revocación de su procesamiento por el homicidio de Héctor Marcelo Acoroni".
Fuente:Rosario12

16 de noviembre de 2015

SANTA FE: EL JUICIO POR LA MASACRE DE ITUZAINGO Y LAS HERAS POR TERRORISMO DE ESTADO.

EL JUICIO POR LA MASACRE DE ITUZAINGO Y LAS HERAS POR TERRORISMO DE ESTADO.
Giorgetti es sobreviviente y testigo
El conocido político santafesino declaró por primera vez sobre el ataque que el Ejército lanzó contra militantes Montoneros en un edificio de la capital provincial. El blanco era un departamento del primer piso, pero dijo Giorgetti que balearon a todos "por las dudas".
Por Juan Carlos Tizziani

Desde Santa Fe.
Los jueces Omar Digerónimo, Ricardo Vásquez y Beatriz Barabani, del tribunal federal.
Jorge Giorgetti es sobreviviente de la masacre de Ituzaingó y Las Heras. El 19 de enero de 1977 a la siesta estaba con su esposa y su hijo de ocho meses en su departamento del último piso, el 3º H, cuando el Ejército lanzó un ataque masivo contra el edificio para exterminar a la cúpula de Montoneros. Fueron tres horas bajo fuego de fusiles y metralla.

"Una cosa dantesca", la describió. Nunca antes lo habían llamado a dar testimonio en la justicia hasta el viernes, cuando declaró como testigo de cargo ante el Tribunal Oral de Santa Fe en el juicio por la megacausa al terrorismo de estado. El blanco era un departamento del primer piso, pero Giorgetti dijo que los seis balcones de la esquina fueron baleados "por las dudas". "Si yo estaba tomando sol, no estaría acá", le dijo a los jueces. Contó no menos de siete explosiones de granada. Pudo ver el cuerpo de una vecina del primer piso, Elina Carlen, a quien un proyectil de las fuerzas de asalto le destrozó el cuello. Reconoció por fotos a dos de los montoneros caídos: Osvaldo Pascual Ziccardi e Ileana Gómez, pero no pudo identificar a los otros dos: Carlos Frigerio y Jorge Piotti -a pesar de que a éste lo conocía- porque estaban desfigurados. Explicó que a Carlen la vio sobre un sillón y a Ziccardi en el palier del segundo piso y después los vecinos le contaron que Piotti y su pareja habían salido a la calle desarmados y los fusilaron; ella cayó en la vereda de enfrente y él a unos 70 metros al oeste, sobre Ituzaingó. "Creo que salieron para que no mataran a sus hijos", interpretó. Los chicos eran Mariano de un año y Jorgito de un mes, que se salvaron en un placard. Giorgetti vivió unos meses más en el 3º H hasta que se mudó. "La sangre derramada no la podíamos sacar y cada vez que subía era un tormento", afirmó.

Giorgetti no sabía que Piotti y la compañera eran montoneros. Los conoció por la vecindad. Ellos habían llegado al departamento del primer piso un año después que él, en 1976. Y tenían una relación amigable, de buenos vecinos. Recordó que hasta compartieron un dorado a la parrilla en la terraza. Y en los últimos días del embarazo de Ileana, cada noche pasaba por el departamento de su tocayo y le dejaba las llaves de su auto, un Fiat 128 que dormía en la calle. "Era por si se anticipaba el parto y tenían que ir al sanatorio", dijo.

-¿Recuerda haber visto a otras personas en el departamento de los Piotti? -le preguntó el fiscal Martín Suárez Faisal.
-No. Ellos vivían con el nene (Mariano) y esperaban a Jorgito -contestó. "La Negra salía a hacer las compras antes del mediodía. Charlamos bastante la noche del dorado a la parrilla" -respondió.

El día del asalto escuchó ruidos. "Parecía alguien que andaba por la escalera. Eran ruidos sin voces, de personas que se movían. Nerviosos, extraños. No encuentro palabras para explicarlos", relató. Y después se produjo un silencio y se interrumpió el paso de vehículos.

"Se ve que ya habían cercado la zona".

El ataque comenzó alrededor de las dos de la tarde. "Escuchamos una balacera en distintas direcciones", recordó Giorgetti. Logró asomarse por la ventana que daba a Las Heras y en un balcón de enfrente -que está a la misma altura del tercer piso- vio una ametralladora de 20 mm. montada sobre un trípode. Y luego descubrió que en el filo de la terraza sobresalía el caño de un FAL de otro represor que disparaba hacia el primer piso.

"Creo que no veía el objetivo, pero tiraba hacia abajo, al bulto".
El edificio tiene seis balcones, tres en la vereda de Ituzaingó y tres por Las Heras. "Balearon los seis, le tiraron tres tiros a cada balcón por las dudas, por si alguien estuviera agazapado. Si hubiera estado tomando sol, no estaría hoy acá", dijo.

Los Giorgetti se protegieron en la cocina, debajo de la mesa. El colocó un colchón en la pared del oeste, por donde se escuchaba el grueso de los disparos. "Siguió el tiroteo durante 45 minutos". Hasta que empezó a escuchar voces en la escalera.

-¿Cuánto tiempo duró el ataque? -insistió Suárez Faisal.
-Unas tres horas -respondió Giorgetti. "En la mitad, tocaron el portero y un hombre me preguntó: '¿Giorgetti está ahí?'

-Si, quiero salir -le contestó él.
-Si salís ahora, sos hombre muerto. ¡Quedate ahí! -fue la orden. El departamento ya no tenía agua.

Al rato vuelven a llamarlo por el portero eléctrico. Era el mismo militar. "El que te llamó antes. Ahora subimos", le dijo.

-No te voy a abrir -le respondió Giorgetti.
-Ya tenemos la situación controlada...

Al rato, Giorgetti le abrió la puerta y el sujeto ingresó dos pasos en el living. "Era un hombre joven, de tez mate, de civil, sin armas, que me invitó a que bajara". Después recordó que vestía vaquero y una remera azul. El rostro le quedó grabado en la memoria, así que "si me muestran un foto podría reconocerlo" -aclaró-. "Le pedí diez minutos, juntamos unas pocas cosas y bajamos. ¿Puedo cerrar?, le preguntó el testigo.

-Si, y te llevás la llave.

En el segundo piso, Giorgetti dijo que vio un "hombre de 35 a 30 años muerto, cruzado en el pallier". Después, cuando le mostraron las fotos, señaló el cuerpo de Ziccardi, que usaba bigotes. "Había una mancha de sangre derramada". La misma que después reveló que no la podían sacar. Y en el primer piso, vio los dos departamentos, el de Carlen, con el cuerpo de Elina "en un sillón con un impacto en el cuello". La semana pasada, la hija de Carlen, Graciela -que estaba con ella- dijo que su mamá había intentado cerrar el ventanal del este, que daba al patio interno y a la terraza copada por los represores. Allí recibió el disparo.
"Había mucho desorden, sangre en el pallier. El otro departamento (el de Piotti) estaba destruido. Era una cosa dantesca", dijo. Giorgetti no se asomó más que a la puerta. Era como si una explosión lo hubiera dejado en ruinas, entre escombros y tejidos humanos. "Por el espectro de sangre que veía en la pared", explicó.

-¿Vio los otros cuerpos? -le preguntaron. Giorgetti dijo que no, pero que los vecinos le habían dicho que Piotti y su compañera salieron a la calle "sin armas", en medio del ataque.
El cayó a unos 70 metros del edificio sobre Ituzaingó y ella en la vereda de enfrente "apenas terminó de pasar por detrás de mi auto que tenía dos balazos", recordó. Y luego ante otra pregunta de la abogada querellante Lucila Puyol interpretó que Piotti y su pareja "salieron a la calle para que no mataran a sus hijos".

Giorgetti no estaba en condiciones de manejar su Fiat. "Quedamos en un estado de shock muy fuerte. Mi señora no dejaba de llorar". Así que los llevaron en un patrullero hasta la casa de un amigo, que los alojó unos días. Salieron por calle Ituzaingó hacia Belgrano, donde "había un retén del Ejército, camionetas, uniformes de combate y armas largas", explicó. "Nunca nadie me preguntó sobre este tema ni me llamó a declarar. Es la primera vez que declaro" ante un tribunal.

Después del ataque "quedé enojado" dijo Giorgetti. Antes del 19 de enero le llamó la atención "un carrito de verduras que se instaló en la esquina". Y con el tiempo llegó a la conclusión de que no era un "verdulero" sino algún buchón del Ejército. No era el único, los vecinos tampoco le habían dicho que otros espías preguntaron por los que vivían en el edificio de Ituzaingó y Las Heras. "Evidentemente, era agentes (encubiertos) que investigaban la zona", dijo. Volvió a los quince días, y a los ocho meses se mudó. "En el segundo piso, la sangre derramada no la podíamos sacar. Y cada vez que subía me acordaba de ese día y era un tormento".
Fuente:Rosario12

13 de octubre de 2015

SANTA FE: DETIENEN A UN DIRIGENTE DEL ARI.

LA CAUSA POR LA MASACRE DE LAS HERAS E ITUZAINGO
Detenciones en Santa Fe
Entre los arrestados, hay un ex chofer del Juzgado Federal de Santa Fe y un activo miliante del ARI, que fue suspendido luego de que trascendiera la noticia.
Ileana Gómez de Ruiz, Osvaldo Ziccardi, Carlos Frigerio y Jorge Piotti.

Seis ex policías y militares involucrados en lo que se conoció como la Masacre de Las Heras e Ituzaingó, uno de los operativos más recordados de la represión ilegal en Santa Fe, donde murieron cuatro militantes montoneros, fueron detenidos en esa provincia entre el martes y las últimas horas del sábado pasado. Entre los arrestados hay un ex chofer del Juzgado Federal de la ciudad y un activo miliante del ARI, que fue suspendido por la mesa departamental del partido luego de que trascendiera la noticia.

Los detenidos por la policía son los ex integrantes del Comando de Artillería 121 Jorge Alberto Balla y Luis Alfredo Gómez; y los ex integrantes del Comando Radioeléctrico Ricardo Amancio Brunel, Mario Daniel Aquino, Rolando Martínez y José Rufino Martinelli. Todos ellos domiciliados en la capital provincial y la localidad de Santo Tomé.

Las capturas fueron ordenadas por el juez federal de Santa Fe Reinaldo Rodríguez, luego de que el fiscal federal Walter Rodríguez solicitara la declaración indagatoria a los ex militares acusados por el operativo en el que las fuerzas conjuntas, agrupadas dentro del Area de Defensa 212, asesinaron a cuatro militantes montoneros a plena luz del día en un cruce de calles céntrico de la ciudad de Santa Fe.

Entre las detenciones, dos causaron sorpresa. Por un lado, la de Aquino, ex policía que ingresó a trabajar en la década de los 80 como chofer del Juzgado Federal y el Tribunal Oral Federal de la ciudad, de donde se jubiló en 2012. Por otro lado, la de Gómez, activo militante del ARI, una de las fuerzas que integran el Frente Progresista Cívico y Social, partido al que pertenece el gobernador Miguel Lifschitz. “Este es un partido abierto y no le pedimos los antecedentes a cada persona que se quiere afiliar y no habíamos tenido ningún tipo de sospechas sobre esta persona”, explicó el vicepresidente provincial de la Coalición Cívica ARI, Franco Ponce de León, antes de ratificar que se suspendió a Gómez luego de conocida su detención.

También deberán presentar declaración indagatoria otros tres uniformados pertenecientes al Comando Radioeléctrico que están detenidos desde octubre del año pasado por el asesinato de Nilda Elías de Silva, una docente militante peronista asesinada en 1977. Se trata de Antonio Reible, quien cumple prisión domiciliaria; Abel Antonio Romero y Carlos Héctor Albornoz, ambos alojados en la Comisaría 8ª.

La llamada Masacre de Las Heras e Ituzaingó se produjo el 19 de enero de 1977. y las víctimas fueron los jóvenes militantes Osvaldo Ziccardi, Carlos Frigerio, Jorge Piotti e Ileana Gómez de Ruiz. Además, murió una vecina como consecuencia de las ráfagas de balas que los uniformados descargaron sobre el exterior de un edificio. La ferocidad del ataque quedó reflejada en el recuento de las balas utilizadas por la policía: “129 proyectiles de FAL, 115 proyectiles de Itaka, 345 proyectiles de 9 milímetros”. La cantidad de impactos que sufrieron las víctimas dejó al descubierto que no se trató de un “enfrentamiento”, tal como se pretendió explicar mediante un comunicado del II Cuerpo del Ejército, sino de cuatro fusilamientos.

Los propios legajos de Balla y Gómez señalan que los ex militares participaron como integrantes del Comando de Artillería 121, dependiencia militar que tenía una sección llamada Servicio de Empleo Inmediato, encargada de intervenir en los denominados “procedimientos antisubversivos”. Asimismo, la intervención de los integrantes del Comando Radioeléctrico detenidos se desprende de la documentación de esa dependencia policial.
Fuente:Pagina12



Lesa humanidad: detienen a un dirigente del ARI 
Está acusado de haber masacrado a cuatro integrantes de Montoneros. 
Se trata de Luis Gómez, un ex militar santafesino.
12 de Octubre de 2015
Un militante de ARI quedó envuelto en una grave acusación por su actuación en el pasado, cuando se desempeñaba en las fuerzas armadas.

El militar retirado Luis Alfredo Gómez fue detenido esta semana junto a otras cinco personas, por el asesinato de cuatro militantes montoneros en la llamada "Masacre de Las Heras e Ituzaingó", en Santa Fe.

Gómez integró el Comando de Artillería 121 en la Sección de Empleo Inmediato, encargada de intervenir en la represión ilegal.

El ARI, que en la provincia integra el gobernante Frente Progresista Cívico y Social (FPCyS), informó que el ex militar ya fue suspendido del partido y se inició el proceso para su expulsión.

La detención fue ordenada por el juez federal de Santa Fe Reinaldo Rodríguez, a instancias del fiscal Walter Rodríguez y en el marco de la investigación por el asesinato de Osvaldo Ziccardi, Carlos Frigerio, Jorge Piotti e Ileana Gómez de Ruiz.

Según informó Tiempo Argentino, después de la detención, la reacción del ARI de esa provincia fue suspender a Gómez y elevó su caso del Tribunal de Ética del partido.

Ariel Bermúdez, presidente del CC-ARI de la provincia, aseguró que el partido ya elevó a nivel provincial al Tribunal de Ética el pedido de expulsión.

En el mismo sentido se pronunció ante medios locales Franco Ponce de León, director de Derechos Ciudadanos de la capital y presidente del partido en esa ciudad. “

Estamos profundamente consternados por el caso.

Se trata de alguien que militaba con nosotros desde hacía ya varios años”, explicó a Diario Uno de la capital provincial.

El funcionario también destacó que en los 13 años que tiene el partido no registran ningún antecedente similar. “

El reglamento en este tema es claro respecto de la prohibición de participación de personas vinculadas a delitos de lesa humanidad”, agregó.
Fuente:MdZ.online

9 de octubre de 2015

POLICÍAS y MILITARES DETENIDOS POR LA MASACRE DE ITUZAINGÓ y LAS HERAS.

Jueves 08.10.2015
Delitos de lesa humanidad 
Policías y militares detenidos por la masacre de Ituzaingó y Las Heras
El Juzgado Federal Nº 1 ordenó esta semana las capturas de siete de los once ex miembros de fuerzas de seguridad imputados por su participación en el infausto procedimiento en el que murieron cuatro militantes montoneros, el 19 de enero de 1977. 


“Baldosas por la memoria”. Así se recuerda hoy a los caídos Jorge Luis Piotti, Ileana Esther Gómez de Ruiz, Osvaldo Pascual Ziccardi y Carlos Mario Frigerio. Mauricio Garín
Por Juliano Salierno
El juez Federal Nº 1, Reinaldo Rodríguez, ordenó esta semana la captura de un grupo ex militares del Comando de Artillería 121 y policías del Comando Radioeléctrico que actuaron durante la dictadura militar y que participaron del operativo realizado el 19 de enero de 1977 en el que cuatro militantes montoneros fueron asesinados en la recordada masacre de las calles Ituzaingó y Las Heras.

Aunque las paredes ya no muestran los huecos que dejó la metralla en las paredes del primer piso del edificio que está ubicado en la esquina noreste, los nombres de los caídos son recordados en dos placas de mármol que se interponen al paso de los transeúntes que caminan por la vereda de la ochava histórica.

Jorge Luis Piotti, Ileana Esther Gómez de Ruiz, Osvaldo Pascual Ziccardi y Carlos Mario Frigerio fueron las víctimas de un procedimiento llevado a cabo por el Ejército de manera conjunta con la Policía de la provincia a plena luz del día el 19 de enero de 1977.

Este martes, el juez Rodríguez, a través de la Secretaría de Derechos Humanos, impartió ocho órdenes de captura para ex policías y militares de los cuales cinco fueron detenidos entre el martes y miércoles en sus domicilios y ya fueron indagados. Otros tres miembros de dichas fuerzas ya se encontraban detenidos por otra causa de lesa humanidad y los tres restantes todavía no fueron hallados por la Policía Federal.

Por homicidio 
El delito que se les atribuye es el de homicidio de los cuatro activistas montoneros y por lo cual entre ayer y hoy estaban prestando declaración indagatoria en el edificio de 9 de Julio y Monseñor Zazpe, con el asesoramiento letrado de la Defensora Pública Oficial, Judith Didier.

Los recientemente detenidos fueron Jorge Alberto Balla, de 65 años; Luis Alfredo Gómez, 60 años -ambos del Comando de Artillería 212-; y José Rufino Martellini, de 74 años; Mario Daniel Aquino, de 68 años; y Dionisio Martínez -del Comando Radioeléctrico-. Los que ya se encontraban detenidos, ya sea en la cárcel de Las Flores o en prisión domiciliaria, son los policías Rodolfo Antonio Reible, de 66 años; Abel Antonio Romero, de 69 años; y Carlos Héctor Albornoz, de 69 años. Los tres fueron detenidos en octubre del año pasado y se encuentras procesados en el marco de la “causa Elías” donde se investiga el asesinato de Nilda Elías de Silva, una maestra y militante peronista, abatida el 11 de abril de 1977 en su casa del barrio Santa Rosa de Lima.

Prófugos
Hasta el mediodía de este jueves, los otros tres buscados aún no habían podido ser localizados y por ende sus identidades no fueron suministradas a la prensa. Aunque se presume que uno de ellos podría estar fallecido, de los dos restantes se sabe que uno alcanzó el cargo de coronel y viviría en la provincia de Buenos Aires y el otro tendría domicilio en la capital provincial por lo que no se descarta su inminente captura.

La masacre de Ituzaingó y Las Heras no fue un procedimiento más en la historia criminal de la dictadura militar. El hecho de haber ocurrido en el corazón mismo de la ciudad y en horas del día le dio un viso de publicidad a la masacre que pocas veces era permitido por el aparato represivo; que por lo genera actuaba de noche y desde el anonimato de la patota o grupos de tareas. En esta oportunidad los móviles del Ejército accionaron la metralla -se hablaba de un arma antiaérea- que estaba montada en un jeep oficial que dejó su huella en las paredes del primer piso del edificio donde se escondían los perseguidos por el régimen.
Fuente:ElLitoral