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22 de septiembre de 2022

BAHIA BLANCA: Nueva investigación por delitos en la dictadura al diario La Nueva Provincia.

 Bahía Blanca: Nueva investigación por delitos en la dictadura al diario La Nueva Provincia

21/09/2022



“La Universidad del Sur era un espacio de resistencia cultural al discurso cómplice de L.N.P. Por eso profesores y estudiantes se convirtieron en blancos ejemplificadores a atacar. Mostramos que el ataque fue coordinado desde tres sectores: el comunicacional, el judicial y el represivo de las fuerzas de seguridad”, sintetizó el fiscal de la causa

La Unidad Fiscal de Derechos Humanos de Bahía Blanca impulsó una investigación por persecución, secuestros y torturas a integrantes de la Universidad Nacional del Sur (UNS) durante la última dictadura cívico miliar, informaron hoy fuentes judiciales.

Se trata de 30 víctimas, entre docentes de la casa de estudios y estudiantes que fueron secuestrados durante operativos llevados a cabo entre junio y noviembre de 1976.

“Las víctimas fueron secuestradas por personal de la Policía Federal Argentina, transitaron un primer período de cautiverio y violentos interrogatorios en la delegación de esa fuerza de la ciudad de Bahía Blanca, para ser luego trasladadas a la Unidad Penitenciaria 4 de Villa Floresta”, señaló la presentación a cargo del fiscal Miguel Angel Palazzani.

Según indicó el sitio Fiscales.gob.ar “en algunos de los casos, el prolongado cautiverio continuó en otras unidades carcelarias del país”.

A su vez el Ministerio Público puso énfasis “en los padecimientos relatados por las víctimas, que incluyeron lo que describieron como muerte civil, caracterizada por el exilio para los que se fueron del país y el ‘insilio’ para quienes se quedaron luego de haber recuperado la libertad”.

La Fiscalía imputó por dichos casos al exdueño del diario La Nueva Provincia, Vicente Gonzalo Massot, el exsecretario del Juzgado Federal de Bahía Blanca, Hugo Mario Sierra; los militares Osvaldo Bernardino Páez, Osvaldo Lucio Sierra, Enrique José Del Pino, Jorge Horacio Granada, Carlos Alberto Taffarel.

También Norberto Eduardo Condal, Víctor Raúl Aguirre, Antonio Miguel Seghighi, Roberto Carlos Brunello, Raúl Esteban Andrés y Alejandro Lawless; y el exdirector penitenciario Héctor Luis Selaya.

Según se indicó a los nombrados el fiscal pidió que “se los cite a prestar declaración indagatoria”.

“La Universidad del Sur era un espacio de resistencia cultural al discurso cómplice de La Nueva Provincia. Por eso profesores y estudiantes se convirtieron en blancos ejemplificadores a atacar. Mostramos que el ataque fue coordinado desde tres sectores: el comunicacional, el judicial y el represivo de las fuerzas de seguridad”, señaló Palazzani en el escrito.

En la presentación según se informó se destaca que la UNS “fue un objetivo, específicamente los Departamentos Humanidades y Economía, a través de un plan de persecución que tuvo comienzo con anterioridad al golpe de Estado de 1976, con la gestión del rector interventor Remus Tetu”.

En ese contexto citó “la introducción en el ámbito de un grupo paraestatal, el cesanteo masivo de personal docente y no docente, y el asesinato de estudiantes incluso en las instalaciones universitarias, como fue el caso de David Hover Cilleruelo”.

“Tras el golpe de Estado, el plan fue intensificado a través de un despliegue conjunto y coordinado de la justicia federal, el diario La Nueva Provincia y las fuerzas represivas”, señaló el escrito.

También que se señaló a las víctimas “como enemigos calificados como subversivos ideológicos, a quienes debía aniquilarse como parte de la guerra cultural que se pregonaba desde las páginas del medio periodístico, en el marco de la fase de acción psicológica de la empresa criminal”.

Fuente:Pulso

3 de marzo de 2016

REPARARON EN LA FALTA DE MÉRITO DE VICENTE MASSOT.

MEDIOS & DD.HH

Página y Tiempo repararon en la respuesta judicial de los fiscales contra la “falta de mérito” de Vicente Massot. La opinión del BA Herald sobre el fallo.
Como ya habían anticipado, Página/12 y Tiempo Argentino agendaron que los fiscales federales José Nebbia y Miguel Palazzani apelaron ante la Cámara Federal de Bahía Blanca la “falta de mérito” que favoreció a Vicente Massot, director de La Nueva Provincia, en la causa que lo investiga por delitos de lesa humanidad ocurridos en 1976.

El primero señaló que Claudio Pontet, autor del fallo, fue “recusado como juez ad hoc por no ofrecer garantías de imparcialidad para actuar en causas por delitos de lesa humanidad”.

Y en ese marco, anotó que para los fiscales “'medió una arbitraria valoración de la prueba incorporada, violando las reglas de la sana crítica, un desentendimiento de los elementos de cargo, una errónea y arbitraria valoración en cuanto al carácter de lesa humanidad del hecho imputado, tanto como del enmarque del mismo dentro del plan criminal'”.

Según el diario del Grupo Veintitrés, Nebbia y Palazzani “destacaron que el abogado devenido en juez encausó su tesis en las teorías de 'los dos demonios' y de 'los excesos'”.
Por otro lado, ayer el Buenos Aires Herald lanzó un editorial sobre el caso Massot titulada “Los muchos tentáculos de la impunidad”. Esto dijo el matutino que se edita en inglés:

“Dado que la palabra 'impunidad' parece estar en boga últimamente, quizás también valga la pena prestar atención al irregular proceso por el que Vicente Massot, dueño del diario ultraconservador de Bahía Blanca La Nueva Provincia (tradicionalmente vinculado a la Armada argentina), ha escapado a una investigación por la desaparición de dos de sus obreros gráficos a mediados de 1976. Habría que señalar, a propósito, que Massot fue sobreseído por un abogado que cumplía la función de juez subrogante después de que varios magistrados locales demostraran tener vínculos demasiado estrechos con las fuerzas armadas para asumir la causa. Si se considera que los medios opositores plantean que los fiscales y jueces subrogantes serían un caballo de Troya del kirchnerismo para aplastar la independencia de la Justicia con el pretexto de los derechos humanos, es interesante ver que una causa emblemática de los derechos humanos haya sido bloqueada justamente por este tipo de juez, aunque no es el enfoque de este editorial.

En teoría, la decisión de abandonar la investigación de asesinato por falta de mérito podría ser correcta en un sentido: es probable que ni siquiera los fiscales argumentarán que Massot hubiera eliminado personalmente a los obreros gráficos, pero esto contradice tanto el espíritu de la ley como el contexto más amplio de la represión militar. Cuando los trabajadores desaparecían durante la dictadura 1976-83, hubo muchos casos en los que se hallaban implicados sus empleadores (tanto de empresas extranjeras como locales). Cuando las empresas mismas no desempeñaban un rol activo en la desaparición de sindicalistas y delegados molestos, los escuadrones de la muerte les pedían información para identificar en forma precisa a sus futuras víctimas, y a menudo la obtenían. En el caso de Massot, hay elementos que lo colocan en este contexto como para justificar una desestimación tan rápida de la causa. Sin embargo, aun si Massot fuera totalmente inocente con respecto a estos asesinatos, no puede escapar a la culpabilidad de haber sido cómplice y apologista de la dictadura militar, celebrando el golpe de 1976: los contenidos periodísticos de La Nueva Provincia en aquel período están repletos de estas pruebas.

Sin embargo, curiosamente, Massot fue sobreseído hasta en este nivel por la decisión de Claudio Pontet, en nombre de la libertad de expresión: 'No hay que juzgar las opiniones', firmó el juez. Las organizaciones nacionales e internacionales que defienden la libertad de expresión deberían ser sin duda las primeras en protestar de la manera más contundente posible contra este abuso de su causa”.
 http://www.diariosobrediarios.com.ar/dsd/notas/5/2424-caso-massot-jerarquizaron-la-apelacion-contra-el-fallo-de-pontet.php#.Vtd6-X195kg 

http://www.diariosobrediarios.com.ar/dsd/notas/5/3294-repararon-en-la-falta-de-merito-de-vicente-massot.php#.Vtd6rH195kg

Repararon en la “falta de mérito” de Vicente Massot

La Nación y Página señalaron que la Cámara Federal de Bahía Blanca falló a favor del director de La Nueva en una causa en la que se lo investigaba por delitos de lesa humanidad.



La Cámara Federal de Bahía Blanca confirmó la falta de mérito del director del diario La Nueva Provincia, Vicente Massot, en el marco de una causa en la que se lo investigaba por “delitos de lesa humanidad” o por “supuestas violaciones a los derechos humanos”, consignaron Página y La Nación, respectivamente.

Según el medio del Grupo Octubre, en su fallo de más de 60 páginas, los camaristas Pablo Mera y Jorge Ferro “declararon abstracto el pedido del Ministerio Público Fiscal y de la querella de la Secretaría de Derechos Humanos, que habían reclamado la nulidad de todo lo actuado por Claudio Pontet como juez ad hoc a fines del año pasado”.

Recordó el matutino que Pontet “había resuelto dictar la falta de mérito a Massot, decisión que cuestionaron los fiscales José Nebbia y Miguel Angel Palazzani, como así Mónica Fernández Avello por parte del Estado nacional”.

Por su parte, el diario de los Saguier remarcó que con los votos de los jueces Pablo Candisano Mera y Jorge Ferro, “el tribunal de alzada ratificó la decisión de Pontet”.

Mera, añadió, “sostuvo que con respecto a los asesinatos de los obreros gráficos, integrantes del gremio Enrique Heinrich y Miguel Ángel Loyola, existe una 'ausencia total de elementos de prueba que acrediten la responsabilidad penal de Vicente Gonzalo Massot'”.


Notas Relacionadas

“Caso Massot: jerarquizaron la apelación contra el fallo de Pontet”
- See more at: http://www.diariosobrediarios.com.ar/dsd/notas/5/3294-repararon-en-la-falta-de-merito-de-vicente-massot.php#.Vtd6rH195kg
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MATERIAL DEL AÑO PASADO (marzo/2015)-- --

DD.HH.

Se detuvieron en la “falta de mérito” de Vicente Massot

Clarín y Tiempo Argentino editaron el fallo del juez Claudio Pontet. El empresario y director de La Nueva estaba imputado en una causa de lesa humanidad.

Hoy lo hizo Clarín; Tiempo lo había consignado el sábado. Ambos enfocaron en el fallo sobre Vicente Massot en la causa que lo investigaba por presunta complicidad en la desaparición y asesinato de dos obreros gráficos de La Nueva Provincia en 1976.

“Dictan falta de mérito para el dueño de La Nueva Provincia”, apuntó el diario del holding en la página 13, donde señaló que “el juez federal ad hoc Claudio Pontet dispuso la falta de mérito probatorio del empresario periodístico”.

“El magistrado rechazó la imputación elevada por los fiscales Miguel Palazzani (nombrado recientemente en un tribunal federal de la Capital Federal) y José Nebbia”, agregó; y remarcó que “ambos fiscales habían imputado a Massot por privación ilegal de la libertad agravada, asociación ilícita y homicidio en dos casos, los de los obreros gráficos Miguel Angel Loyola y Enrique Heinrich, que fueron secuestrados y hallados muertos, con signos de tortura, en un descampado, a 15 kilómetros de Bahía Blanca, en junio de 1976”.

Según Clarín, el dictado de la falta de mérito para Massot “no impide que la investigación siga adelante, aclara Pontet en la resolución”.

Para Tiempo Argentino, “las maniobras de funcionarios judiciales de Bahía Blanca para proteger al director del diario local La Nueva Provincia (LNP), Vicente Massot, denunciado por crímenes de lesa humanidad, sumaron un nuevo capítulo el viernes”.

Así lo expuso en “Falta de mérito para Massot, en causa de lesa humanidad, artículo publicado el sábado.

Además, advirtió que Pontet “está cuestionado por haber tenido estrechos vínculos con imputados por delitos de lesa humanidad”.

En este sentido, subrayó que el juez “defendió a su tío ginecólogo, Jorge Rubén Pontet, acusado de vender un bebé nacido en 1976. También tiene 'un vínculo de tipo profesional o académico' con la imputada Gloria Girotti, acusada de presenciar interrogatorios a secuestrados durante el terrorismo de Estado”.


Notas Relacionadas
“Editaron qué dijo Vicente Massot ante la Justicia”

“Ahora fue Clarín el que agendó la defensa de entidades a Massot”
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Centro Cultural Enrique Santos Discépolo
Filial del Comahue

26 de agosto de 2015

BAHÍA BLANCA: ALEGATOS EN EL JUICIO.

26/8/2015
Alegatos en un juicio en Bahía Blanca 
La Unidad Fiscal de causas de Derechos Humanos continuó con su alegato en el marco del juicio oral por delitos de lesa humanidad cometidos por la Armada en Bahía Blanca, donde brindó detalles sobre el rol del diario La Nueva Provincia en el marco del asesinato de los obreros gráficos Enrique Heinrich y Miguel Angel Loyola, ambos trabajadores del matutino y dirigentes del Sindicato de Artes Gráficas de Bahía Blanca.

En su alegato, el fiscal Miguel Angel Palazzani recordó que al momento en que trabajaban Heinrich y Loyola "la familia Massot era propietaria de, según ellos mismos se jactaban, del primer multimedios monopólico en la región integrado por su nave insignia el diario La Nueva Provincia, la radio LU2 y un canal de televisión Telenueva Canal 9".

Tras nombrar a varios de los testigos que dieron cuenta de ello, el fiscal señaló que "todos ellos refirieron que Enrique y Miguel Angel eran dirigentes del gremio gráfico con un marcado compromiso en la representación de los intereses de los trabajadores y en el encabezamiento de los reclamos gremiales y laborales".

Palazzani también comentó que "durante los meses de julio a octubre de 1975 La Nueva Provincia tuvo la tirada de solamente el 30 por ciento de todo ese período, con lo que imaginemos implicaba no sólo del punto de vista empresarial sino de constitución subjetiva de la familia Massot el hecho de que su diario no apareciera por conflictos gremiales en la ciudad".

"El caso de Heinrich y Loyola debe ser juzgado en su debido contexto porque expresa en sí mismo este caso los componentes del fenómeno de terrorismo de Estado cívico militar pero también atraviesa horizontalmente toda la traza de complicidad civil en Bahía Blanca, no solamente la complicidad empresarial sino también que los familiares peregrinaron por tribunales provinciales, federales y altos estamentos de la Iglesia Católica", afirmó.

Para el fiscal, "los secuestros, torturas y homicidios calificados que sufrieron Enrique y Miguel tienen como denominador común y origen en el conflicto gremial que tienen con el grupo empresario Massot-La Nueva Provincia", comentó Palazzani.
Fuente:LaArena

29 de mayo de 2015

BAHÍA BLANCA: PIDEN MAGISTRATURA QUE DESIGNE JUECES "QUE GARANTICEN LA IMPARCIALIDAD".

28/05/2015
Los abogados de la matrícula bahiense son amigos y hasta socios de los imputados
Bahía: Piden a la Magistratura que designe jueces "que garanticen la imparcialidad"

La falta de mérito a Massot fue dictada en tiempo récord por el "amigo" Pontet... 
Abuelas de Plaza de Mayo e H.I.J.O.S Bahía Blanca advirtieron a través de cartas dirigidas a la presidenta del Consejo de la Magistratura, Gabriela Vázquez, su "preocupación" por el curso que siguen las investigaciones por crímenes de lesa humanidad en esa ciudad, en relación a la “prolongada vacancia” en el Juzgado Federal Número 1, que terminó beneficiando al director del diario La Nueva Provincia, Vicente Massot. Desde Abuelas pidieron “designar a cargo de dicho juzgado a un funcionario que goce de la estabilidad en el cargo e inmunidades que la Constitución Nacional le confiere a jueces” y señalaron que por las particularidades de la jurisdicción “solo puede reunirlas un titular de otra jurisdicción”.

Por su parte, H.I.J.O.S Bahía Blanca manifestó en su misiva que el único juez que avanzó en las causas contra los civiles, fue el subrogante Alvaro Coleffi, quien quedó apartado de su cargo cuando investigaba por complicidad civil con el terrorismo de Estado a Mario Sierra, ex secretario del poder judicial durante la última dictadura. Coleffi investigó también al cura Aldo Vara, prófugo implicado en delitos graves; a su encubridor, el arzobispo Guillermo Garlatti, y a Massot por delitos de lesa humanidad.

Los organismos argumentaron que el pedido de indagatoria al director de La Nueva Provincia constituyó el “principal motivo” del desplazamiento de Coleffi, cesanteado y reemplazado por el abogado Claudio Pontet, por decisión de la Cámara Federal.

“Creemos necesario sea revisada la conducta y designación del juez (Claudio) Pontet, quien quedó en lugar de Coleffi, otorgándole la impunidad mediante fallos bochornosos a Vicente Massot y a Hugo Mario Sierra, y de conocidos vínculos locales con imputados”, sostiene la comunicación dirigida a la presidenta del Consejo.

Asimismo, se refirieron al Juez Federal subrogante Santiago Ulpiano Martínez, quien estuvo al frente del Juzgado Federal Número 1, a partir de junio de 2012, y que recientemente declaró "ilegal" la resolución de la Procuración General de la Nación, que en 2013 designó como fiscales federales ad hoc en causas de derechos humanos a Miguel Palazzani y José Nebbia.

Actualmente, Martínez es investigado por el Consejo de la Magistratura por obstaculizar las causas por delitos de lesa humanidad en Bahía Blanca, por lo que desde H.I.J.O.S pidieron que “se tomen medidas” por su accionar.

El Consejo de la Magistratura, en tanto, tratará en el mes de junio el pedido de remoción de Martínez y la designación de quien lo precedió como juez ad hoc en el Juzgado Federal N°1, Claudio Pontet, abogado que en tiempo récord, y pese a haber sido recusado por los fiscales Palazzani y Nebbia, dictó la falta de mérito de Massot.

Pontet ordenó además que sean devueltos los materiales de archivo que habían sido secuestrados del diario durante allanamientos ordenados por los representantes del Ministerio Público.

En relación con Nebbia y Palazzani, aseguraron que "el lugar que ocupan los fiscales", quienes no son de Bahía Blanca, "no podría ser ocupado por ninguna persona local, ya que al igual que fue necesario conformar un tribunal foráneo para los juicios de lesa humanidad, es imprescindible trascender los limites de la ciudad para garantizar imparcialidad".

Finalmente, desde el H.I.J.O.S cuestionaron el accionar de la Cámara Federal, "donde uno de sus integrantes, el camarista Néstor Montezanti, es un ex agente de Inteligencia de la dictadura". Montezanti hizo que la Cámara dejara cesante al juez Coleffi, el único juez que avanzó con los juicios a los responsables civiles.
Fuente:Telam

14 de marzo de 2015

CAUSA MASSOT: FALTA DE MÉRITO.

Causa Massot: Falta de Merito dictaminada por Claudio Pontet, un juez recusado, defensor de Massot.

  Hoy Martes 10 de Marzo los Organismos de DDHH de Bahía Blanca, APDH, H.I.J.O.S. y Red x la Identidad, ofrecimos una conferencia de Prensa para sentar nuestro posicionamiento ante el fallo del Juez Ad hoc Claudio Pontet de dictar Falta de Merito a Vicente Massot directivo del Diario La Nueva Provincia, en una clara maniobra de la Corporación Judicial Bahiense, la cual venimos denunciando en los últimos tiempos en nuestra ciudad, que tuvo como resultado el apartamiento de la Causa al Juez Alvaro Coleffi, único juez que había avanzado en las causas de delitos de Lesa Humanidad contra los Civiles.

  El extenso fallo de Pontet, nos hace poner en duda, que haya podido tomar conocimiento de una causa tan extensa y compleja, en tan poco tiempo, dado que se hizo cargo de la misma recién en diciembre del año pasado. Entre otras cosas Pontet dá por sentado que La nueva Provincia y sus directivos, fueron "utilizados" por la dictadura para su propaganda y beneficio, ademas de no haber encontrado, según dice, nada que incitara a la violencia, algo que es absolutamente falso y desfachatado, ya que la nueva provincia específicamente en los años 70, en cada editorial instigaba a las FFAA a levantarse en un golpe de estado inconstitucional y al aniquilamiento de lo q ellos llamaban la subversión. Se retrotrae a la ya caduca teoría de los dos demonios, hablando de facciones "de un lado y de otro" . Pontet, ademas de distorsionar todo lo presentado en la acusación, distorsiona, a tal punto que Massot pasa a ser la victima y el resto sus victimarios. Aclara que decide creerle a Massot, y no creerle a las víctimas del Terrorismo de Estado, con lo tremendo que esto significa luego de décadas de silenciamiento, actuando como abogado defensor, en vez de como Juez Imparcial.

  Lo dijimos en Diciembre cuando toda esta maniobra se estaba gestando,cuando recurrimos a los mas altos estamentos Judiciales como el Consejo de la Magistratura, entre otros, avisando que La Corporación Judicial Bahiense, con el Juez Ulpiano Martinez, el Secretario Fernandez Moreno, el abogado devenido en juez ad hoc de la noche a la mañana Claudio Pontet, y muchos otros mas que colaboran con estas tramas corporativas, les estaban asegurando la Impunidad a todo el sector Civil que tuvo participación en el Terrorismo de Estado en nuestra ciudad (Vara, Garlatti, Sierra, Girotti y sigue....) Como así también se tratan de asegurar de no sentar precedentes para otros civiles, que con un fallo adverso a Massot, se verían seriamente comprometidos muchos genocidas civiles mas allá de Bahía Blanca, a lo largo de todo el país.

  Pontet se encuentra recusado x la fiscalia y eso no ha sido resuelto aun, así y todo igual dictó este burdo fallo. Tanto la Fiscalía como la Querella, apelara todas instancias que sean necesarias.
 A nosotros no nos sorprende esta descarada maniobra, ya que la veníamos avisando desde el año pasado, aunque no deja de indignarnos, ver como la Corporación Judicial, una vez mas se pone al servicio de la Impunidad y de los Genocidas Civiles.

  Seguiremos como siempre reclamando con mas fuerza que nunca por el fin de la Impunidad en nuestra ciudad, ya que lejos de amedrentarnos, los corporativos y poderosos, nos dan mas razones para seguir el camino de la Memoria, la Verdad y la Justicia.

Este 24 de Marzo nos encontrara mas fuertes que nunca, en la calle, Sin Silencios, Gritando contra la Injusticia y la Impunidad, con los 30.000 compañeros desaparecidos como bandera.
Hoy mas que nunca: DEMOCRACIA O CORPORACIONES-

JUICIO Y CASTIGO A TODOS LOS GENOCIDAS MILITARES Y CIVILES
JUICIO Y CASTIGO A MASSOT!!
H.I.J.O.S. Bahía Blanca



Link a la Conferencia de Prensa de Radio Nacional B.Bca
http://www.lra13.com.ar/?p=11081
http://www.lra13.com.ar/?p=11081#.VP9JJc-ZI3A.twitter



                                  
30.000 Compañeros Detenidos -Desaparecidos Presentes!
H.I.J.O.S. Bahía Blanca.
(Hijos por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio)

https://www.facebook.com/hijos.bahiablanca
twitter @HIJOSBahiaBca   

13 de marzo de 2015

BAHÍA BLANCA:MASSOT y ARZOBISPO GARLATTI-LA JUSTICIA DICTÓ FALTA DE MÉRITO AL EMPRESARIO y AL ARZOBISPO.

EL JUEZ PONTET Y SUS USOS DE LA HISTORIA PARA DEFENDER A MASSOT
(Por Ana Belén Zapata

Para el Juez Pontet, Vicente Massot era un “joven novato periodista de un medio local” en 1976 cuando asesinaron a Heinrich  y Loyola. Y que, como tal, “no tuvo arte ni parte” en las decisiones empresariales durante los conflictos  del diario con sus trabajadores entre 1973 y 1975, ni cuando luego de los mismos –y como consecuencia de ellos- se produjeron los brutales asesinatos de los gráficos. Pontet -más en rol de defensor que de un juez- opta por creer cien por cien la versión de  Massot y en consecuencia resolver la falta de mérito para él en este caso.

A lo largo de su resolución, el juez pretende instalar la idea de que a Heinrich y Loyola los asesinó la Triple A y de esta forma desligar de responsabilidad en estos actos a la patronal de La Nueva Provincia. Para decir eso, en su escrito, Pontet mal usa, falsea y descontextualiza parte de mis trabajos.

El juez llega a decir que: “la investigadora Ana Belén Zapata ha asociado directamente el hecho del que resultaron víctimas HEINRICH y LOYOLA con las acciones perpetradas por el grupo parapolicial conocido como Triple A”, para luego afirmar que “Ana Belén Zapata insiste en la hipótesis que los asesinatos de Heinrich y Loyola son atribuibles a la Triple A”.

Esto además de ser falso y erróneo, es una deliberada tergiversación de mi investigación la cual aparece burda y alevosamente citada casi 17 veces en sus 345 páginas, como si con esto Pontet buscara parafrasear a su DEFENDIDO, Vicente Massot-  cuando decía en indagatoria que: “es de particular interés traer a comento los otros libros, ponencias, artículos, que en el curso de los últimos años ha escrito la misma Licenciada en Historia Belén Zapata, que se ha especializado precisamente en el tema de los conflictos laborales que se dieron entre 1973 y 1975 en LNP. Dada la clarísima animadversión de la licenciada respecto de LNP, cosa que es fácil de detectar a partir de la lectura de todo ese material, nadie podría, al menos en su sano juicio suponer que existe de su parte hacia el diario algún tipo de favoritismo”.

Ahora bien, yo digo en un artículo que es necesario comenzar a estudiar los nexos y vasos de convergencia entre las formas de represión paraestatal anteriores a la dictadura y las que se produjeron durante la misma, pensando en lo complejo de las transiciones y más concretamente en las formas de violencia, modus operandi y mano de obra que muchas veces compartieron tanto bandas y organizaciones criminales tipo Triple A, con las fuerzas militares y/o policiales que operaron ya en contexto dictatorial. Es desde esta línea de análisis  que menciono el caso de la llamada “Cueva de los leones” como uno de los lugares comunes donde los grupos paraestatales locales arrojaban los cuerpos de sus víctimas, allí donde también aparecieron los cuerpos de  Heinrich y Loyola. Pero esto, DE NINGUNA MANERA, es afirmar que a Heinrich y Loyola los mató la Triple A.

El inconsistente argumento de Pontet se fundamenta en “la enemistad abierta entre la Triple A y La Nueva Provincia” interpretando que para la Triple A, asesinar a Heinrich y Loyola fue como “matar dos pájaros de un tiro” al eliminar a dos obreros “vinculados a Montoneros” (?!!) y al mismo tiempo dañar al diario frente al cual sentían aversión. ¿Pero cómo? ¿Asesinando a los dos trabajadores que más dolores de cabeza les traían a los Massot???

Primero, ni Enrique ni Miguel Ángel formaban parte de Montoneros, la vinculación –por demás forzada- que plantea Pontet es a partir del testimonio de Enrique Marano quien solo menciona una reunión en el SAG (Sindicato de Artes Gráficas) con dos integrantes de Montoneros que intentaban convencer a Heinrich y Loyola de volar la rotativa del diario (hecho que finalmente jamás sucedió).

Por otra parte, Pontet menciona la “conocida oposición y denuncia del diario a las actividades de la Triple A”. Eso es por lo menos discutible, y resulta necesario plantear matices y contextos diversos frente a las relaciones entre la dirección de La Nueva Provincia y “la Triple A”. Porque, si acaso fuera real, que el juez leyó los 10 años de editoriales de La Nueva Provincia que dijo que leyó… no se le habría escapado que justamente es en uno de los mencionado en su resolución (Estado de sitio: Recuperar el monopolio de la fuerza legítima, del 8 de noviembre de 1974) donde el diario justifica el accionar de la Triple A para “eliminar el terrorismo”. Cito: “La Alianza Anticomunista Argentina, si bien se mira, ha reaccionado contra una situación de inseguridad hábilmente explotada por el criminal terrorismo marxista. Ha reaccionado reivindicando una violencia que el Estado no sabe o no quiere hacer efectiva contra las huestes de Santucho y Firmenich. Mientras estas, entonces desarrollaran una táctica de ataque frontal al Estado y sus instituciones, la AAA pretende, por medios contraterroristas, eliminar un terrorismo frente al cual el Estado se muestra impotente”. (LNP, 8/11/1974)

Pontet menciona los enfrentamientos armados entre la guardia de La Nueva Provincia y la patota de Ponce; menciona las denuncias de Diana Massot sobre las “desprolijidades” de la nefasta “fiambrera”; pero casualmente (o no tanto) se olvida de mencionar el encuentro cordial entre Ponce y Diana Massot en su departamento de calle Cerrito donde el diputado y la empresaria charlaron “cuestiones de hacienda”. Es su propio DEFENDIDO quien menciona este encuentro en su indagatoria. Entonces ¿en qué quedamos?, si asumimos que Ponce era Triple A en Bahía Blanca ¿cómo era la cosa? ¿Se tiroteaban entre las patotas y después salían juntos a comer la empresaria y el diputado? Por lo pronto, la cosa era un poco más compleja de como la quiere presentar Pontet.

Ahora vayamos a la parte anacrónica del argumento de Pontet. Para el juez hacia fines de junio, principios de julio de 1976, con la dictadura ya instaurada, la Triple A seguía operando, a sus anchas, al punto tal de organizar dos secuestros sincronizados en las casas de Heinrich y Loyola. Otro dato que “se le pasó” al juez de las lecturas rápidas, es la nota de La Nueva Provincia del 31 de marzo de 1976 en la cual se anuncia que, entre otros sindicalistas, para ese entonces había sido detenido por las fuerzas militares RODOLFO PONCE. Para quien luego, asimismo, el 18 de junio la Junta Militar dispuso sanciones por delitos de corrupción, abusos de poder, y enriquecimiento ilícito. Junto a Ponce figuraban también Isabel Perón, Lorenzo Miguel, Rogelio Papagno, Carlos Menem y José López Rega entre otros… Pasando en limpio: si asumimos que Ponce era la Triple A local, ¿cómo se explica su actuación en este contexto en el que el mismo Ponce había sido ya detenido por los militares?

Es simplista y endeble la representación que Pontet tiene de lo que fueron las organizaciones paramilitares. Por lo contrario, no es nada sencillo pensar, historizar, investigar sobre la Triple A: cómo se formó, cómo operó y aún más complejo: cómo y cuándo se desmembró, qué parte de su mano de obra resultó “reciclada” en el terrorismo de Estado; es decir, la compleja transición de estas formas represivas, esto que Pontet no llega a ver en sus ciegos esfuerzos por liberar de culpa y cargo a su DEFENDIDO.

Por otra parte, la manipulación que Pontet hace de los testimonios de las víctimas resulta alevosa. Es por lo menos vergonzosa la parcialidad con la cual Pontet decide dar crédito a una parte del testimonio de Vilma Denk, pero desestimar otra. Entonces el juez va a subrayar que a Enrique Heinrich lo amenazaban desde la CGT de Ponce, pero menoscaba la parte del relato de Vilma en la cual ella explica que “la dueña de La Nueva Provincia los ´volvía locos´ y ´los amenazaba´ por los paros que hacían”.

A Pontet “no le parece razonable”: “suponer que los directivos del diario La Nueva Provincia se hayan tomado el trabajo de documentar un conflicto por actas notariales para luego decidir eliminar a los trabajadores que encabezaban el conflicto gremial y que figuraban en esas mismas actas, junto con ellos: lógicamente, en caso de ocurrir las muertes de los empleados, aquellas constancias probarían un supuesto móvil en una eventual investigación penal, y los principales sospechosos serían -sin dudas- ellos mismos”.

Y es así que el juez no entiende por qué razón los habría mandado a matar la empresa si “el conflicto ya había terminado” para 1976. Pontet “no se explica” ¿porqué la empresa habría querido deshacerse de dos de sus trabajadores más combativos cuando el conflicto ya estaba saldado?  Con esto el juez pretende invisibilizar el efecto aleccionador que tuvo para todos los gráficos del taller y de la empresa en general, los brutales asesinatos de sus compañeros. La Nueva Provincia  no volvió a tener luchas internas ni conflictos laborales en los años siguientes y hasta el día de hoy, ¿acaso piensa que nada de eso tuvo que ver con los asesinatos? El amedrentamiento le sirvió a la empresa para cambiar su sistema de producción y aumentar su productividad con el sistema de impresión off set, para cuya implementación la empresa pudo prescindir de los operarios que ya no necesitaba y beneficiarse con las condiciones y la legislación laboral que la dictadura había suprimido.

“Le tenemos miedo a la señora de Massot”, decían los gráficos en actas de asambleas, luego de los conflictos. Además, el juez agrega que: “la actuación en las tratativas laborales y/o sindicales con los delegados gremiales es absoluta y totalmente lícita. Lo único que demuestran las actas es la existencia de un conflicto gremial (lo que era público y notorio) y eventualmente, detraer de ello la existencia de un móvil para el crimen. Pero es claramente inidónea tal prueba para acusar de homicidio o de participación en el genocidio a quienes llevaron a cabo tal negociación sindical”. Decir esto es no entender nada del contexto de época, de la movilización social existente en años previos a la dictadura y de la realidad de cientos de establecimientos y fabricas en todo el país en los cuales –como en La Nueva Provincia- encontramos que la situación de conflictividad laboral previa al golpe resultó en factor determinante para el posterior secuestro, la desaparición y el asesinato de miles de delegados de planta, gremialistas o trabajadores de base ya en contexto dictatorial.

Por otra parte, sobre el informe de Prefectura en que los servicios de inteligencia establecen los miembros de la “guerrilla sindical” a ser “raleada de LNP”, Pontet se pregunta en un esfuerzo por resultar incisivo “¿porqué las fuerzas militares no siguieron matando a los demás trabajadores que estaban signados como personal a ser raleado y solo asesinaron a Heinrich y Loyola?”. Y para contestarse (¿) trae a cuento testimonio de su defendido, Massot: “Luego, en su indagatoria del 24/04/2014 a fs 857/68 dijo que: “…en atención a la lectura de la causa y de la cita del informe de la PNA del 22 de marzo de 1976 respecto del personal involucrado en los conflictos laborales de 1975 deseo puntualizar que varios de ellos por no decir muchos de ellos, siguieron trabajando en la empresa normalmente por espacio de años, algunos todavía forman parte como empleados de LNP en puestos jerárquicos como el sr. Olivieri y que otro, ya muerto, el sr. Andueza, llegó a ocupar el más alto cargo del diario por debajo de la dirección y subdirección, el de secretario general de reacción”. Como si estos dichos permitieran esclarecer algo…

Respecto al mismo documento resulta curioso cómo Pontet se pregunta por el caso de SOLDINI pero en ningún momento habla de la actuación de JOSÉ HÉCTOR RAMOS dentro del diario. Se permite dudar respecto a si efectivamente fue la familia empresaria la que aportó los datos de sus trabajadores a los servicios de inteligencia de la Prefectura cuando es el mismo informe de inteligencia el que dice que parte de la investigación sobre los gráficos la realizó Ramos antes de su muerte. Pontet menoscaba incluso el hecho de que es el mismo Vicente Massot quien me dijo a mí en la entrevista del 6/06/2013 que Ramos ERA EL JEFE DE SEGURIDAD DEL DIARIO. Este es un eje fundamental que nos permite pensar en la responsabilidad empresarial en el señalamiento e instigación a los asesinatos de Heinrich y Loyola. Pero el juez parece no verlo.

Lo cierto es que la provisión de información por parte de la La Nueva Provincia hacia los servicios de inteligencia queda en evidencia – en parte-  desde la doble pertenencia del comisario José Héctor Ramos (que  un lado ocupaba el cargo de Segundo Jefe del Servicio de Informaciones de la Policía de de la provincia de Buenos Aires y por otro lado se desempeñaba como Jefe de Seguridad del diario) esto nos muestra un vínculo directo entre la empresa y los servicios de informaciones. Si a esto le sumamos los testimonios de trabajadoras que dieron cuenta de  la presencia cotidiana de Ramos en los pasillos de LNP, que solían reconocerlo cuando se reunía con los directivos del diario en las oficinas de la empresa. Estos son algunos de los detalles que aparecen en mi tesis pero que, muy convenientemente, Pontet no toma en cuenta.Para dejarlo libre de culpa y cargo a Vicente Massot, Pontet le endilga los asesinatos de Heinrich y Loyola a la Triple A. Y habla de esta organización muy livianamente, cortanto y pegando textos, tergiversando a su antojo. Como si reconstruir la estructura de las AAA, su forma de operar, sus redes de influencia a nivel nacional fuera algo sencillo de realizar. Habla de Triple A sin tener idea de lo complejo que es analizar este tipo de organización que justamente por su carácter de clandestinidad e ilegalidad requiere de suma cautela para analizar la muy fragmentaria base de indicios con la que contamos para tal fin.

Para terminar, Pontet cita mucho mi tesis pero evidentemente la leyó muy poco o nada. A tal punto que ni del título que estaba citando se percató: “Páginas Manchadas”  La metáfora no es nada encriptado. Solo alguien que nunca leyó mis trabajos podría sostener que en ella desvinculo a La Nueva Provincia de los asesinatos de Heinrich y Loyola para en cambio decir que los mato la Triple A.
Fuente:BahiaGris.blogspot





Viernes, 6 de Marzo 2015
Resolución del Juzgado Federal N° 1 de Bahía Blanca en causa “Massot Vicente Gonzalo María y otros s/ privación ilegal libertad agravada…”






Lesa Humanidad
Contra la falta de mérito en la causa por el encubrimiento de la fuga del ex capellán Aldo Vara
Bahía Blanca: recurrieron ante Casación la resolución que favoreció al arzobispo Garlatti

24.02.2015


El recurso fue presentado por el fiscal general Alejandro Cantaro ante la reciente decisión de la Cámara Federal bahiense de desprocesar al religioso y al apoderado de Vara. Tildó la resolución de "arbitraria" y advirtió que, si no se revierte la falta de mérito, "la causa está muerta".

El fiscal general de Bahía Blanca, Alejandro Cantaro, recurrió ayer ante la Cámara Federal de Casación Penal el fallo por el que la Cámara Federal de esa ciudad desprocesó y dictó la falta de mérito al arzobispo local, Guillermo Garlatti, y al apoderado del ex capellán del Ejército Aldo Vara, Antonio Bochile, quienes se encuentran imputados de haber prestado asistencia al prelado castrense mientras estuvo prófugo durante ocho meses en una causa por crímenes de lesa humanidad.

"Señores jueces de la Cámara Nacional en lo Penal Federal, si la resolución de la Cámara Federal de Apelaciones no es casada, esta causa está muerta y no la revivirá siquiera que la suerte de las conductas que se juzgan sean la de los portadores del Verbo Divino", indicó el Cantaro en su recurso, en el que requirió que se revoque la falta de mérito a los dos imputados.

No obstante, el fiscal general señaló que "la responsabilidad de Garlatti aún es mayor" porque su conducta "significó la ayuda económica de quien debiendo ser un ciervo de Jesús, era perseguido por delitos contra la mayúscula del hombre, contra la Humanidad que debía resguardar y preservar. No pareció Garlatti reparar en el reproche moral que cabe a quien colabora en sostener a un cura (etimológicamente: sana, no lesiona, tortura, secuestra y mata) que elige la fuga antes que la presencia para dar cuenta de sus actos a la ley, a las víctimas, a la sociedad que debía preservar, cuidar, consolar".

El arzobispo Garlatti y el apoderado Bochile habían sido procesados en primera instancia por el juez subrogante Álvaro Coleffi, en el marco de una investigación motorizada por la denuncia de los fiscales de la Unidad que interviene en casos de terrorismo de Estado, Miguel Palazzani y José Nebbia, e impulsada e instruida por el fiscal de primera instancia, Antonio Castaño.

Durante la investigación, se logró acreditar que Vara, cuya captura fue ordenada el 7 de agosto de 2013 y fue hallado por Interpol en Ciudad del Este, Paraguay, el 28 de abril pasado, era beneficiario de un subsidio de 2350 pesos que paga la Conferencia Episcopal Argentina a los sacerdotes mayores de 68 años a través de las respectivas curias. Vara había designado en 2001 a Bochile para percibirlo en su nombre todos los meses en el Arzobispado de Bahía Blanca.

Ese fue el principal elemento de cargo considerado por los fiscales y el juez subrogante para procesar a Garlatti por encubrimiento agravado y desobediencia a la orden del Poder Judicial de informar todos los datos que tuviera sobre su paradero, y para tomar la misma medida contra Bochile, por el primero de los delitos.

Pero los camaristas bahienses Pablo Candisano Mera y Ricardo Emilio Planes sostuvieron que la omisión del Arzobispado de informar sobre el subsidio es "un dato que no era requerido expresamente por la sede [judicial]" y ponderaron que el propio Garlatti en su declaración indagatoria había afirmado que "nunca imaginó que dicho dato podría resultar relevante para dar con el paradero de quien se encontraba prófugo". En cuanto a Bochile, los jueces valoraron que "percibir dinero a nombre de tercero no conlleva la acción de entrega, o cuando menos, nada se ha acreditado al respecto ni se investigó sobre el destino de lo percibido", por lo cual consideraron que "con lo que se ha investigado hasta aquí, no alcanza para tener por acreditada la supuesta colaboración o ayuda económica del imputado Bochile al pŕofugo Aldo Omar Vara".

En el recurso de Casación, Cantaro calificó la resolución de alzada como "arbitraria" pues indicó que el tribunal bahiense "se ciñó a formular diversas consideraciones de carácter dogmático en punto a la significación jurídica del suceso, omitiendo profundizar en la valoración de la prueba colectada".

Al respecto, Cantaro señaló que "es palmaria la absurdidad del planteo de atipicidad de la concucta de los encartados", pues "el pago se generaba automáticamente y quien lo materializaba era la Arquidiócesis y se asentaba en una planilla en la que firmaban su recepción ocho personas, entre ellas el arzobispo Garlatti y Vara a través del mandatario Bochile. Hay pagos que son legales y se transforman en antijurídicos desde cuando pasan a ser la ayuda económica a un prófugo. ¿Cuál sería el temor de Garlatti y Bochile, que Vara los demandase por el no pago o los denunciase penalmente por retención indebida?"

En ese sentido, el fiscal general de Bahía Blanca precisó que la decisión del tribunal "oculta un sobreseimiento" cuando señala que la conducta de Garlatti y Bochile no es punible pues se correspondía con las expectativas y el rol social que se esperaba de ellos en el caso concreto. Con ese razonamiento, "se pruebe lo que se pruebe, nada podrá variar la neutralidad de sus actos, que no constituyen, por ello mismo, un delito", valoró Cantaro.

"Si para analizar las conductas de los imputados basta que el reprochado Garlatti diga que nunca se imaginó que la información omitida -a saber: que Vara cobraba una pensión o jubilación a través de un apoderado-, era relevante como respuesta a la información exigida; y que tal infantil explicación excluya la imputación de la desobediencia a la orden judicial que mandaba informar 'todos los datos' que se posean respecto del paradero de Vara, ¿qué más y mejor puede probarse que revierta la ya declarada atipicidad de su conducta?", se preguntó el representante del Ministerio Público.

Respecto de Bochile, señaló que "según el fallo de la Cámara, seguir cobrando para -y en nombre de- Aldo Vara, luego de ser declarado prófugo de la Justicia, una pensión que, por mucho o poco que fuere, lo ayuda a Vara a mantenerse en su condición de prófugo de la Justicia humana, nada dice del encubrimiento por favorecimiento personal, ya que lo mismo que hizo desde octubre de 2013 era lo que hacía desde diez años antes".

Al analizar la respuesta negativa de Garlatti ante el pedido del juez Coleffi sobre Vara, el fiscal señaló que "el enunciado 'todos los datos que conociere sobre el paradero actual de Aldo Omar Vara' puede dar lugar a una discusión, pero esa ambivalencia puede ser fácilmente eliminada en el discurso. 'Todos los datos' no es un concepto vago, puede ser precisado si es necesario, para lo cual se pueden indicar cuáles son los elementos que lo definen. Garlatti no dijo que su confusión surgiera de 'paradero actual', diciendo que él no sabía dónde se hallaba Vara el día en que recibió el oficio judicial, sino que no imaginó siquiera cuál era el alcance de 'todos los datos respecto del paradero de Vara'".

Cantaro señaló además que "el juez federal de primera instancia no tenía un modo más preciso en el marco en que se dirigió a Garlatti, que pedirle todos los datos que el arzobispo poseyera respecto del paradero de Vara y la deducción de Garlatti, consagrada por el fallo de la Cámara, descansa en arena movediza".

"En este caso, la conducta de Garlatti y que los jueces de la Cámara Federal de Bahía Blanca celebran con su interpretación, no sólo generan inseguridad jurídica sino que producen resultados sociales insatisfactorios, pues las decisiones judiciales y los mandatos como el librado a Garlatti han de ser congruentes con las expectativas y el sentimiento de justicia de los asociados", puntualizó el fiscal, quien recordó también que los organismos de Derechos Humanos habían reclamado información a la curia local sobre el cura prófugo.

Cantaro explicó que la frase "toda la información" utilizada por Coleffi "puede dar lugar a sobreinclusión e información innecesaria, pero nunca a infrainclusión y no dar alguna que se conoce, por razones morales excluyentes".
Fuente:Fiscales.gob.ar
Envío:AgnDDHH





13-3-2015
Lesa Humanidad
La Nueva Provincia
Los fiscales apelaron la falta de mérito que benefició a Massot

Como lo habían adelantaron a Infojus Noticias Miguel Palazzani y José Nebbia ayer se presentó el escrito ante la Cámar Federal de Bahía Blanca. El viernes pasado, el juez federal Claudio David Pontet dictó la falta de mérito probatorio del empresario periodístico, acusado por delitos de lesa humanidad.
Sol Vazquez

Los fiscales Miguel Palazzani y José Nebbia presentaron la apelación al fallo de 345 páginas, en el que el juez subrogante del Juzgado Federal 1 de Bahía Blanca, Claudio David Pontet, dictó la falta de mérito probatorio del empresario periodístico Vicente Massot, acusado por delitos de lesa humanidad. La presentación se realizó ante la Cámara Federal de Bahía Blanca. “Pareciera que nosotros leímos un diario y él otro. Las diferencias son abismales, dijo Nebbia a Infojus Noticias apenas se conoció el fallo. El fiscal, además expresó que “La defensa que hace Pontet sobre Massot es llamativa porque lo protege diciendo que aplicó el derecho de libertad de expresión, pero no sólo eso: dice que fue víctima de la dictadura”.

Massot está acusado por la Unidad Fiscal de Derechos Humanos de Bahía Blanca de integrar "junto con los mandos militares, una asociación ilícita con el objetivo criminal de eliminar un grupo nacional", para lo cual habría contribuido desde La Nueva Provincia (LNP) actuando "de acuerdo a las normativas y directivas castrenses y en cumplimiento de tales" órdenes. El empresario también fue imputado como coautor del homicidio de los obreros gráficos Enrique Heinrich y Miguel Ángel Loyola, "instigando, determinando, prestando aportes indispensables para su concreción material y encubriendo a sus autores inmediatos".

Como consecuencia de la imputación, Massot ya fue indagado dos veces por la justicia. “Demostramos que está en condiciones de ser procesado. Cuando alguien está imputado, hay tres opciones. O se confirma su procesamiento, se dicta el sobreseimiento o se pronuncia la falta de mérito. Esta última opción es la que eligió Pontet, pero la causa sigue y no sólo que ratificaremos punto por punto las pruebas que tenemos, sino que también presentaremos nuevas”, enfatizó Nebbia.
Fuente:Infojus

8 de marzo de 2015

LA NUEVA PROVINCIA: FALTA DE MÉRITO PARA MASSOT.

LA DICTÓ UN JUEZ SUBROGANTE PROPUESTO POR LA CORPORACIÓN JUDICIAL BAHIENSE
Falta de mérito para Massot, en causa de lesa humanidad
Se lo imputaba por complicidad con el asesinato de dos obreros gráficos de La Nueva Provincia.
Falta de mérito para Massot,  en causa de lesa humanidad
Apelación - Los fiscales Nebbia y Palazzani consideraron el fallo una maniobra - Foto: Télam
Las maniobras de funcionarios judiciales de Bahía Blanca para proteger al director del diario local La Nueva Provincia (LNP), Vicente Massot, denunciado por crímenes de lesa humanidad, sumaron un nuevo capítulo el viernes. El juzgado Federal Número 1 de la ciudad bonaerense, a cargo del abogado subrogante Claudio Pontet, declaró la falta de mérito del empresario periodístico y así derribó la acusación en su contra que había avalado su antecesor, Álvaro Coleffi, quien se apartó del caso luego de sufrir presiones de la corporación judicial bahiense. Pontet está cuestionado por haber tenido estrechos vínculos con imputados por delitos de lesa humanidad. Fue recusado en diciembre pasado por los fiscales federales Miguel Ángel Palazzani y José Nebbia.

Massot estaba sindicado como "coautor" de los asesinatos de los obreros gráficos Enrique Heinrich y Miguel Loyola, quienes tenían una fuerte injerencia sindical en el periódico, y de realizar aportes esenciales para encubrir y favorecer la represión genocida desde La Nueva Provincia. En un fallo de 345 páginas, Pontet, cuya designación fue cuanto menos controvertida, dictó la falta de mérito "por ausencia de elementos de cargo suficientes". El abogado devenido en juez subrogante se "inclinó" por vincular a la Triple A en el asesinato de los obreros. Para Pontet, es una "hipótesis que explica razonablemente lo ocurrido a los mencionados obreros gráficos". "Nada dijo de que Massot estuvo cara a cara con Heinrich y Loyola en pleno conflicto gremial", señaló a este diario el fiscal Nebbia.  Por otro lado, Pontet consideró que no fue probada "la vinculación personal de Vicente Massot con el aparato estatal genocida" ni tampoco su autoría "de las noticias y editoriales" o "su directo control y capacidad de decisión en ese medio, y menos aún su efectiva participación en los secuestros, torturas y homicidios imputados". Y tal como hizo en su descargo Massot, cargó la responsabilidad de lo denunciado en los familiares fallecidos del acusado: Diana Lía Julio Pagano de Massot, madre del director de LNP, y su hermano Federico.

En una visión sumamente particular de los hechos, Pontet enmarcó el accionar de LNP en el derecho a la libertad de expresión. "Es extraordinario. Dice que La Nueva Provincia fue víctima de la dictadura y ataca a la fiscalía por falta de objetividad", explicó Nebbia. "En ningún momento, con todos indicios y pruebas que hay, se logró desvirtuar el estado de inocencia del acusado. No alcanzaron las actas (de la empresa) ni los contactos con militares de la época", añadió.

Pontet había sido advertido de que no podía tomar una decisión de fondo en la causa hasta que la Cámara Federal de Bahía Blanca no resolviese su recusación producto de su controvertida designación y sus antecedentes.

Como letrado, Pontet defendió a su tío ginecólogo, Jorge Rubén Pontet, acusado de vender un bebé nacido en 1976. También tiene "un vínculo de tipo profesional o académico" con la imputada Gloria Girotti, acusada de presenciar interrogatorios a secuestrados durante el terrorismo de Estado.

La designación de Pontet no es menos polémica: es un abogado de matricula que la Cámara Federal designó como juez a partir de una lista que confeccionó el Colegio Público de Abogados local (allí figuraba también el abogado de Massot). "La ley de subrogancias señala que hay dos tipos: las breves, menor a 60 días, y otra más extensa que debe decidir el Consejo de la Magistratura. Eso explica por qué Pontet emitió una resolución rápida", explicaron fuentes judiciales.

"El juez Coleffi que citó a prestar declaración indagatoria a Massot en dos ocasiones está sumariado y denunciado penalmente", señaló Nebbia. Y adelantó a Tiempo que está trabajando en la apelación
Fuente:TiempoArgentino

21 de diciembre de 2014

BAHÍA BLANCA: SE AGRADECE DAR LA MÁXIMA DIFUSIÓN POSIBLE Y PROMOVER DENUNCIAS PÚBLICAS SOBRE ESTE INFAME ESCÁNDALO PROTAGONIZADO POR LOS "JUECES".

En el adjto. van las fotos. SE AGRADECE DAR LA MÁXIMA DIFUSIÓN POSIBLE Y PROMOVER DENUNCIAS PÚBLICAS SOBRE ESTE INFAME ESCÁNDALO PROTAGONIZADO POR LOS "JUECES". Comunicados, declaraciones, etc. sobre el tema pueden dirigirse a la sede del CONSEJO DE LA MAGISTRATURA: Talcahuano 550 - Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina (C1013AAL) - Conmutador: 4370-4600 –

DD.HH/JUICIOS/En Ba.Bca/La Nva.Pcia./Los Massot sus responsabilidades/2014.XII.10 CASO MASSOT el JUEZ COLEFFI se aparta y PALAZZANI y NEBIA recusan
http://www.infojusnoticias.gov.ar/nacionales/la-defensa-de-massot-logro-apartar-al-juez-de-la-causa-6733.html
10-12-2014|20:00|LESA HUMANIDADNACIONALES
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La defensa de Massot logró apartar al juez de la causa

El juez Álvaro Coleffi se apartó tras un recusación presentada por la defensa del empresario periodístico, originada a partir de una queja del secretario de Derechos Humanos de Bahía Blanca. "La corporación judicial logró su cometido", expresaron las organizaciones de derechos humanos bahienses. Mirá la explicación que hizo el juez.

 Por: Infojus Noticias
ANTECEDENTES
El juez subrogante de Bahía Blanca, Alvaro Coleffi, decidió apartarse de la causa por investigación de delitos de lesa humanidad que tiene como imputado al director del diario La Nueva Provincia, Vicente Massot, luego de un pedido de recusación presentado por la defensa del empresario periodístico. El planteo se originó a partir de una queja de “violencia moral” del secretario de Derechos Humanos del Juzgado Federal 1, Mario Fernández Moreno, que fue tomada por la defensa.
Coleffi, en un escrito de 12 hojas al que accedió Télam, expresó que Fernández Moreno "presenta sorpresivamente una nota dirigida a mí con el fin de hacerme saber dos temas: por un lado un cuestionamiento hostil a mi gestión como juez de delitos de Lesa Humanidad y por el otro, su prédica encendida en defensa de la gestión del juez Santiago Ulpiano Martínez". "Para elaborar semejante infamia decide otorgarse una licencia asociativa. Y, en ese orden, integra a este desatino, toda la actividad investigativa (administrativa y penal) que su mentor, el juez Federal Santiago Ulpiano Martínez, ha desplegado últimamente", agregó Coleffi en su escrito.
En ese sentido el juez ad hoc dijo que Fernández Moreno "apunta que mi proceder le genera un estado de desconfianza frente, al curso que siguen los trámites de las causas en la que estoy como juez subrogante y alto grado de violencia anímica y moral". "Una suerte de campaña difamatoria en perjuicio del doctor Santiago Ulpiano Martínez, porque en su opinión (que no sé quién se la pidió, o con quien acordó esta postura) las notas periodísticas no son más que versiones tergiversadas de lo que obra en las causas que están a mi cargo como juez federal".
"Como puede verse el Secretario eligió esta causa (Massot) y la instancia procesal por la que transcurre la misma para presentar aquí un alegato sin misterios. Además, proactivamente, asume la defensa de un juez excusado, con franca descalificación, al juez que interviene en la causa", señaló Coleffi.
Para el juez ad hoc "Fernández Moreno ni tampoco Martínez están de acuerdo con el curso que siguen los trámites a mi cargo en materia de investigación de Delitos de Lesa Humanidad y que son aquellos en los que (por aquél entonces) me asignaba la Cámara Federal de Apelaciones de esta ciudad. Y eso me honra". "Nada es casual. Por el contrario, muchas cosas que ocurren son causales, máxime cuando deben resolverse ciertas situaciones procesales", en referencia a las causas contra Massot y Sierra, ex secretario del juez genocida Guillermo Madueño.
"Si como anunciaron los fiscales federales, la presentación del secretario ocultaba una cabal estrategia para la defensa de los imputados (lo que efectivamente ocurrió), seguramente ello será valorado por las autoridades del Consejo de la Magistratura" y por "la Superintendencia de la Corte Suprema", expresó Coleffi en referencia a Fernández Moreno. Y dijo: "Resulta necesario que este concierto infame se conozca de una buena vez, se comprenda y se dimensiones cabalmente".
También el magistrado afirmó que "se atribuye por función custodiar el balance entre lo que dice la prensa y lo que obra en los expedientes". Estos "excesos funcionales" fueron denunciados al Consejo de la Magistratura por el recusado, agregó el escrito. El juez subrogante también expresó que "es indigerible y bochornoso que el secretario Fernández Moreno intente desacreditarme y, al par, se arrogue facultades para introducir en este proceso un juicio de valor en defensa de Martínez, excusado en este trámite", y en que para ello necesariamente "cuenta con un aval" que obliga a preguntarnos "¿Quién es el autor que está detrás del autor?".
También el juez subrogante expresó que "he resistido el embate metódico, diario, concertado, organizado, y obstaculizador. He tolerado estoicamente el juego de 'doble pinzas' que pretendió condicionar mi labor".
"Si bien las circunstancias explicadas a lo largo de esta resolución dan cuenta que se ha introducido aviesamente la sospecha por temor de parcialidad, cuestiones que fueron alentadas y arengadas, con el solo objeto de sacarme de la 'ruta' judicial -cuando otros permanecen intactos, en esa ruta, y en otras tan recientemente conocidas-, la inquietud, la incertidumbre y la desconfianza que todo el contexto señalado pudo generar en el recusante, favorece el éxito de su pedido", agregó Coleffi.
El reclamo de los organismos de derechos humanos
Tras conocerse el apartamiento del juez, los organismos de derechos humanos de Bahía Blanca, junto con la agrupación HIJOS, afirmaron que "la corporación judicial logró su cometido". "Luego de haber denunciado, tanto los fiscales (José) Nebbia y (Miguel Angel) Palazzani, las graves maniobras de un sector del Poder Judicial, para apartar al juez Coleffi, ayer lograron su cometido y el juez se apartó de la causa Massot", expresaron en un comunicado conjunto la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, HIJOS Regional Bahía Blanca, Red por la Identidad de Abuelas de Plaza de Mayo y la Mesa por el Juicio y Castigo Unidos y Organizados. Y agregaron: "La impunidad a la que nos tiene acostumbrados la Corporación Judicial bahiense no es nueva, seguiremos denunciándola, desenmascarándola y mostrando a todos y cada uno de sus actores".
Fuentes judiciales señalaron que "a raíz de la situación y según lo que marca el Código de Procedimiento, la causa Massot será elevada a la Cámara Federal de Apelaciones de Bahía Blanca con la resolución de Coleffi para que resuelva si acepta o no el pedido de recusamiento de magistrado". Las fuentes expresaron que a pesar de ello "el próximo juez que intervenga en la causa Massot podrá proseguir en el estado de la misma que está para resolverse". El pedido de recusación había sido solicitado por Rubén Diskin, abogado de Massot y de Hugo Mario Sierra, un letrado local también investigado por delitos de lesa humanidad.
Para el ex fiscal general Hugo Omar Cañón, “esta movida de la estructura corporativa local vinculada al poder judicial es un esfuerzo que se está haciendo para lograr impunidad”. Coleffi decidió apartarse de la causa –se espera que la justicia bahiense tome cartas en el asunto en las próximas horas– en un momento clave: la semana venidera se esperan definiciones sobre la situación procesal del dueño de La Nueva Provincia, Vicente Massot, imputado por los fiscales Miguel Palazzani y José Nebbia por crímenes de lesa humanidad. “Son jugadas que apuntan a la desestabilización emocional del juez y los fiscales y a demostrar un poderío que apunta a la impunidad”, dijo Cañón.
En palabras de Cañón, la renuncia de Coleffi no es casual: “En Bahía Blanca siempre ha sido muy difícil, desde que comenzamos los juicios por 1986. Las resistencias de la corporación judicial y las alianzas que ellos tienen con aquellos que tuvieron que ver con el golpe de Estado y con el plan de exterminio, me refiero al poder no solamente militar y de las fuerzas de seguridad sino también y especialmente a los empresarios y a aquellos que acompañaron el golpe, siempre hubo una resistencia muy grande y los aliados de la justicia fueron muy evidentes”. El ex fiscal general hizo una reseña histórica  y expresó que a Bahía Blanca  “tuvieron que venir jueces de otros lugares para poder conformar el Tribunal Oral y llegar a los juicios con la condena de 2012 y para los juicios que se están desarrollando actualmente”.
A raíz de la situación, los organismos de Bahía Blanca realizarán el próximo lunes una manifestación frente a la Secretaría de Derechos Humanos local, ubicada en Alsina y Lamadrid.



18-12-2014|17:54|Bahía Blanca Nacionales


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Claudio Pontet, designado ayer

Causa Massot: fiscales recusaron al nuevo juez por vínculos y antecedentes

El argumento: que no es imparcial y tiene vínculos con imputados en delitos de lesa. Miguel Palazzani y José Nebbia solicitaron la intervención inmediata del Consejo de la Magistratura “a fin de que designe al juez subrogante a intervenir”.
Por: Juan Manuel Mannarino
ANTECEDENTES
Después que la Cámara Federal de Apelaciones nombrara al abogado Claudio Pontet en reemplazo del juez Álvaro Coleffi, los fiscales Miguel Palazzani y José Nebbia plantearon su recusación. “La designación de Pontet, en las condiciones que fue hecha, para nosotros es nula”, dijo Palazzani a Infojus Noticias. Los fiscales pidieron que el Consejo de la Magistratura tome cartas en el asunto y designe un nuevo juez. 
Como argumento principal, Palazzani evocó “el principio de imparcialidad” no sólo como “consecuencia de la estrecha vinculación de Pontet respecto a imputados de delitos de lesa humanidad, sino además por la adopción de conductas y posturas previas a su nombramiento en la presente causa”. Citó dos ejemplos clave: el vínculo con Massot en su labor como abogado; y que representó a su tío, el ginecólogo Jorge Pontet, que confesó haber intervino en la falsificación de un acta de nacimiento durante la dictadura.
Cómo fue la desginación de Pontet
En un reciente fallo, la Cámara resolvió que Pontet ocupara el cargo de juez subrogante en reemplazo de Coleffi. Él estaba a cargo de la causa Massot y decidió apartarse. Coleffi se apartó después de un pedido de recusación, solicitado por la defensa del empresario periodístico, a partir de una queja por “violencia moral” del secretario de Derechos Humanos, Mario Fernández Moreno.
Ahora, en el escrito que pide su recusación, los fiscales solicitaron la intervención inmediata del Consejo de la Magistratura “a fin de que designe al juez subrogante a intervenir”. Según Palazzani, después que avanzó la causa Massot, y se presentaron nuevas pruebas, la maniobra del defensor Rubén Diskin –abogado del director de “La Nueva Provincia”- fue la de dilatar los plazos de la instrucción. “En el Juzgado Federal N° 1 no existe un Juez designado en forma permanente y quién subroga en la generalidad de las causas del mismo, Santiago Ulpiano Martínez, se encuentra apartado además de encontrarse recusado en todas las causas vinculadas a delitos de lesa humanidad”, dijeron.
Recusaron a Ulpiano Martínez por defender a Massot
Hace unos días, los fiscales habían recusado al juez Martínez y a su secretario “porque adoptaron un comportamiento obstructivo, en todos los aspectos y frentes investigativos en curso". Los acusaron de liderar la "embestida" que creó el escenario para que la defensa de Vicente Massot recusara y forzara la salida del juez Coleffi. En un documento publicado en el sitio de Fiscales, argumentaron que "el conjunto de circunstancias que configuran y acreditan la causal invocada –el temor de parcialidad– exceden de la actuación de los nombrados -Martínez y Fernández Moreno- en cada trámite en particular, para descansar sobre las conductas y actitudes asumidas frente al proceso de verdad y justicia, en toda su extensión y expresiones procesales".
En ese sentido, dijeron que las presentaciones de Fernández Moreno –elegido y avalado por Martínez como Secretario de Derechos Humanos– en la causa Massot representan “un paradigmático acto de defensa sobre Massot (y de Hugo Sierra, secretario del juzgado durante la dictadura)".
Contra la corporación judicial
Las maniobras de la familia judicial para proteger a Massot fueron denunciadas por los organismos de Derechos Humanos de Bahía Blanca.  En estos días, las dos hijas de Enrique Heinrich -obrero asesinado junto a su compañero Miguel Ángel Loyola-  también pedirán al Consejo de la Magistratura que la investigación continúe en manos de un juez que no sea de la ciudad.  Los familiares apoyaron el pedido de los fiscales: que la decisión no quede a cargo de la Cámara de Apelaciones.
“Es una facultad del Consejo de la Magistratura la designación del juez, y la misma no fue delegada a la Cámara de Apelaciones respectiva. Lo dicho se agrava si se observa que lo que se debe juzgar en la causa son delitos de lesa humanidad, constitutivos de genocidio”, enfatizó Palazzani.
El lunes, unos doscientos manifestantes de partidos políticos y organismos de derechos humanos reclamaron ante los tribunales federales que se reactive la causa. Allí leyeron un documento donde denunciaban que el secretario Fernández Moreno es hijo de un ex camarista de Bahía, Augusto Fernández, que designó y sostuvo como juez a Santiago Ulpiano Martínez. Fernández fue recomendado al cargo por el entonces vicepresidente Eduardo Duhalde, padrino de su casamiento y de uno de sus hijos. El entonces camarista designó como secretaria a Stella Maris Suppicich Speroni de Ramos, hija de uno de los marinos de la ESMA. Antes de jubilarse con un pago de 45.000 pesos, en abril de 2012, Fernández excarceló a 36 represores procesados por crímenes de lesa humanidad.
El escrito de su hijo fue utilizado como base fáctica por la defensa de Massot, que estaba a punto de ser procesado, y la de Hugo Sierra –comparten el abogado-, para pedir la recusación del juez. Coleffi decidió apartarse del expediente, pero le respondió al secretario en duros términos. “Es indigerible y bochornoso que el secretario Fernández Moreno intente desacreditarme y, a la par, se arrogue facultades para introducir en este proceso un juicio de valor en defensa de Martínez, excusado en este trámite”.
De qué se acusa a Massot
Massot está acusado por la Unidad Fiscal de Derechos Humanos a cargo de José Nebbia y Miguel Angel Palazzani de integrar "junto con los mandos militares, una asociación ilícita con el objetivo criminal de eliminar un grupo nacional", para lo cual habría contribuido desde el multimedio actuando "de acuerdo a las normativas y directivas castrenses y en cumplimiento de tales" órdenes. El empresario fue imputado como coautor del homicidio de los obreros gráficos Enrique Heinrich y Miguel Ángel Loyola, "instigando, determinando, prestando aportes indispensables para su concreción material y encubriendo a sus autores inmediatos".

19 de Diciembre de 2014
PUSIERON EN DUDA LA PARCIALIDAD DEL MAGISTRADO

La Unidad Fiscal de Derechos Humanos de Bahía Blanca, a cargo de José Nebbia y Miguel Palazzani, recusó ayer por la mañana al abogado Claudio Pontet, designado por la Cámara Federal local como juez subrogante para la causa que investiga el rol de Vicente Massot en la última dictadura. Pusieron en duda su parcialidad y consideraron nulo su nombramiento.
Gerardo Aranguren


Acusación - Denunciaron vínculos del juez con el empresario Vicente Massot (Foto)
La Unidad Fiscal de Derechos Humanos de Bahía Blanca, a cargo de José Nebbia y Miguel Palazzani, recusó ayer por la mañana al abogado Claudio Pontet, designado por la Cámara Federal local como juez subrogante para la causa que investiga el rol de Vicente Massot en la última dictadura. Pusieron en duda su parcialidad y consideraron nulo su nombramiento.
Los fiscales señalaron que este tipo de designaciones, subrogancias prolongadas, no pueden ser realizadas por la Cámara Federal local. “Se requiere que –en forma inmediata– se dé intervención al  Consejo de la Magistratura a fin de que designe al Juez Subrogante a intervenir”, reclamaron.
En cuanto a los argumentos para dudar de su parcialidad, Nebbia y Palazzani señalaron varios hechos preocupantes. Destacaron que Pontet intervino como abogado defensor de su tío, el ginecólogo Jorge Rubén Pontet, demandado por haber intervenido en el nacimiento y venta de un niño en 1976. “Más allá de que se encuentre acreditada o no su vinculación con delitos de lesa humanidad, se enmarcan en prácticas que contribuyeron a la comisión de los mismos”, sostuvieron.
Indicaron también sus vínculos con la imputada Gloria Girotti, ex secretaria del juzgado federal en la dictadura, con quien participó dos años en un proyecto de investigación en la Universidad Nacional del Sur.
Por último, también le atribuyeron vínculos con Massot. Señalaron que, como asesor letrado de la Municipalidad de Bahía Blanca, Pontet intervino en gestiones comerciales realizadas por el gobierno local, entre ellas con La Nueva Provincia.
Pontet fue designado para ocupar el lugar de Álvaro Coleffi, apartado de la causa Massot en una escandalosa maniobra realizada por la justicia federal local para frenar el avance de los procesos contra los partícipes civiles del terrorismo de Estado. A partir de esa operación, tanto el juez subrogante Santiago Martínez como su secretario Mario Fernández Moreno fueron recusados y denunciados por los fiscales ante el Consejo de la Magistratura.«


---------- Mensaje reenviado ----------
De: Hijos Bahiablanca 
Fecha: 17 de diciembre de 2014, 7:31
Asunto: Causa Massot
Para
: 
"Han adoptado un comportamiento obstructivo, en todos los aspectos y frentes investigativos en curso"

Bahía Blanca: los fiscales recusaron al juez

Martínez y a su secretario en todas las causas

16.12.2014
Miguel Palazzani y José Nebbia reclamaron el apartamiento de Santiago Ulpiano Martínez y de su secretario Mario Fernández Moreno por temor de parcialidad. Los acusaron de liderar la "embestida" que creó el escenario para que la defensa de Vicente Massot recusara y forzara la salida del juez Coleffi. Y remarcaron otras irregularidades de su actuación.
Los fiscales de la Unidad de Bahía Blanca que intervienen en las causas por crímenes del terrorismo de Estado, Miguel Palazzani y José Nebbia, pidieron ayer el apartamiento por "temor de parcialidad" del juez subrogante Santiago Ulpiano Martínez y del secretario Mario Fernández Moreno "en la totalidad de las causas e incidentes que tengan que ver con la competencia en delitos de lesa humanidad en la jurisdicción". Por la "gravedad institucional" del caso, los fiscales enviaron copia de su presentación al Consejo de la Magistratura de la Nación.
En un extenso escrito de cincuenta carillas presentado ante el mismo juez Martínez, los fiscales analizaron la actuación de ambos funcionarios en este tipo de casos a la luz del reciente apartamiento en la denominada "causa Massot" del juez subrogante Álvaro Coleffi, quien decidió apartarse cuando estaba por decidir la situación procesal del director de La Nueva Provincia, Vicente Massot, luego de que el secretario Fernández Moreno presentara en el expediente un escrito que ponía en duda la imparcialidad del magistrado, defendiera la actuación del ya apartado de la causa juez Martínez y, con eso, dotara de argumentos a la defensa del imputado para pedir su recusación. Coleffi, además, debía resolver sobre la situación procesal del ex funcionario de la justicia federal bahiense, Hugo Sierra. En rigor, era el juez designado por la Cámara Federal de esa jurisdicción para intervenir en las causas que involucraban la complicidad civil con el terrorismo de Estado: este año ya había resuelto el procesamiento del actual arzobispo local, Guillermo Garlatti, por prestar asistencia en la fuga del ex capellán del V Cuerpo del Ejército, Aldo Vara.
Los fiscales señalaron que "el conjunto de circunstancias que configuran y acreditan la causal invocada –el temor de parcialidad– exceden de la actuación de los nombrados [Martínez y Fernández Moreno] en cada trámite en particular, para descansar sobre las conductas y actitudes asumidas frente al proceso de verdad y justicia, en toda su extensión y expresiones procesales". En efecto, señalaron que "las referidas presentaciones de Fernández Moreno –elegido y avalado por Martínez como Secretario de Derechos Humanos–" en la causa Massot "representan un paradigmático acto de defensa sobre Massot (y Sierra)".
La "embestida" realizada mediante el escrito de Fernández Moreno fue precedida de otras maniobras: el mismo día en que Massot debía comparecer a la segunda indagatoria, LU2 radio Bahía Blanca, propiedad del grupo La Nueva Provincia, difundió una denuncia que el juez Martínez hizo contra Coleffi por una supuesta filtración de información de otra causa a los medios de comunicación. Dias antes, reseñaron los fiscales, Coleffi había pospuesto la indagatoria del empresario periodístico porque Martínez le había negado un lugar para realizar ese acto en una secretaría del juzgado.
Palazzani y Nebbia pusieron de relieve que las "profundas y justificadas dudas sobre la objetividad de esos funcionarios judiciales frente al proceso, ha llegado al extremo de abarcar prácticas descalificables emprendidas para incidir y marcar el curso de causas judiciales en las que –en el caso de Martínez– le está impedido intervenir, ya sea por haber sido este último recusado o bien por haberse inhibido".
Contra toda práctica judicial donde son las partes del proceso son las que realizan manifestaciones y peticiones en un expediente, la semana pasada Fernández Moreno, que es secretario de Martínez pero que actuaba como tal en la "causa Massot" con la intervención como juez subrogante de Coleffi, presentó un escrito en el expediente cuestionando la actividad del juez. Allí dijo que se sentía “violentado” y “escandalizado” por las actuación de Coleffi y lo acusó de reunirse con los fiscales sin su presencia.
Palazzani y Nebbia explicaron la normalidad de ese tipo de reuniones que responden a cuestiones funcionales e indicaron que una presentación así era esperable de parte de la defensa de un imputado, pero explicaron que al haber sido el propio secretario el presentante de esa "acusación" el planteo adquirió "la eficacia de la embestida para garantizar la impunidad de ambos encartados" [Massot y Sierra]. Los fiscales también relacionaron esa presentación con otro planteo que, en otra causa, el propio secretario Fernández Moreno había realizado para desacreditar la actuación del entonces fiscal de Bahía Blanca, Abel Córdoba, a quien denunció de haber mantenido una reunión con víctimas. En ese sentido, Nebbia y Palazzani recordaron que la propia Cámara Federal reprendió al secretario Fernández Moreno por su tarea de "espionaje", dado el “indebido escrutinio e individualización de personas”, una práctica de “recuento o identificación de personas” y una “falta de respeto para el Fiscal”.
En su pedido de apartamiento para el juez y el secretario, los fiscales citaron la resolución de Coleffi cuando decidió apartarse de la causa Massot la semana pasada. "Es obvio que Fernández Moreno, ni tampoco Martínez, están de acuerdo con el curso que siguen los trámites a mi cargo en materia de investigación de Delitos de Lesa Humanidad, y que son aquéllos en los que (por aquél entonces) me asignaba la Cámara Federal de Apelaciones de esta ciudad. Y eso me honra", expresó Coleffi.
Para los representantes de la Unidad Fiscal, ello demuestra "cómo tanto Martínez como Fernández Moreno se oponen al avance de las causas de Massot, Sierra y Vara" porque "no lo dice únicamente esta Unidad Fiscal ni la parte querellante, lo menciona expresamente el propio juez que tomó a su cargo (por disposición de la C.F.A.B.B.) dichas causas". En ese sentido, Nebbia y Palazzani se preguntaron "¿qué garantía de imparcialidad puede ofrecer no sólo a esta Unidad Fiscal, sino a la parte querellante y a las propias víctimas, un juez y un secretario que son acusados por otro juez subrogante de paralizar los procesos?" Y añadieron: "¿Con qué esperanza se puede tratar de profundizar las investigaciones, si se tiene enfrente no sólo las legítimas estrategias defensistas de los imputados, sino también las aun más eficaces del propio órgano cuyo único deber era resolver conforme a derecho?"
"Punto final" - En la recusación, los fiscales recorrieron la actuación del juez y el secretario en diferentes causas e incidentes y apuntaron que tanto Martínez como Fernández Moreno "han adoptado un comportamiento obstructivo, en todos los aspectos y frentes investigativos en curso, con el indiscutible fin de generar una situación de punto final en el proceso de verdad y justicia".
De hecho, es la segunda vez en pocos días que Nebbia y Palazzani recusan al juez Martínez. El 26 de noviembre pasado pidieron su apartamiento en la causa que investiga la responsabilidad de 71 imputados en la comisión de delitos sexuales contra víctimas de centros clandestinos de detención. Aquella recusación de la Unidad Fiscal se dio luego de que el juez decidiera no acatar la orden de la propia Cámara de llamar a indagatoria a los acusados. El juez decidió que no avanzaría en el sentido que le ordenaron porque debía "contar con un requerimiento de instrucción completo por parte del Ministerio Público Fiscal, que […] deberá concentrar la mayor cantidad posible de casos”. Ese universo de casos está en investigación y, a medida que se obtienen elementos de prueba, los fiscales amplían el objeto procesal. De esa forma, ya lograron acreditar a unas 200 víctimas. En Bahía Blanca, la instrucción de las grandes causas está en manos de los fiscales porque les fue delegada por el juez.
En interpretación de los fiscales, "al oponerse a la presentación de requerimientos parciales", es decir, la ampliación por nuevas víctimas a medida que se va recolectando los elementos que prueban cada caso, "la postura del juez subrogante no puede interpretarse sino en dos sentidos posibles: o bien, como dirigida a que se determine el objeto procesal en el presente, con carácter definitivo y final, lo que configura un supuesto de punto final; o bien, para que el Ministerio Público Fiscal se abstenga de efectuar requerimientos y sindicar responsabilidades penales, para hacerlo únicamente cuando exista certeza absoluta de que se hayan contemplado todos y cada uno de los casos de víctimas y responsables, hipótesis abstracta que, en la realidad, operaría con el mismo efecto del punto final".
En la causa de los delitos sexuales los fiscales habían tenido que acudir ante la Cámara porque el mismo Martínez se había negado a iniciar la investigación. En ese contexto, Nebbia y Palazzani también recordaron que igual respuesta había dado Martínez cuando se inició la causa Massot y decidió rechazar el pedido de indagatoria al director de La Nueva Provincia -imputado, entre otros delitos, de integrar el aparato de inteligencia local de las Fuerzas Armadas para la represión ilegal - porque entendía que su actividad se había dado en el marco del derecho a la libre expresión.
Al mismo tiempo, los representantes de la Unidad Fiscal remarcaron "otra de las expresiones directas de la actitud obstructiva adoptada por Martínez en la dirección del proceso", que consistió "en su intento de fragmentar y descomponer sistemáticamente una de las causas madre que se instruye en esta jurisdicción", la de los crímenes cometidos bajo la órbita del Comando del V Cuerpo de Ejército, "en diferentes expedientes aislados e inconexos".
Los fiscales aludieron al paso del tiempo y a los largos trámites de las causas, con la consecuente muerte de víctimas y victimarios, y remarcaron que "la extrema gravedad de dicho proceder está marcada por la notoria demora que el proceso de verdad y justicia arrastra (de casi cuatro décadas) y en la operación simultánea del inexorable punto final biológico, tanto en el plano de los responsables, como en el de las víctimas y los testigos".
Respecto de la actuación del secretario Fernández Moreno, Palazzani y Nebbia recordaron otra oportunidad en la que la propia Cámara Federal también llamó la atención del funcionario porque en 2012 tardó cuatro meses en elevar a la etapa de revisión el incidente donde se trataba la prisión domiciliaria del imputado Arturo María Quintana, lo cual benefició al acusado, que gozó de un tiempo extraordinario del beneficio que le había otorgado el juez de primera instancia y que había sido recurrido por la fiscalía. El secretario también demoró, en ese contexto, la elevación al tribunal de alzada de la apelación de los fiscales a la negativa de Martínez a avanzar en la causa sobre delitos sexuales. Por ese motivo, Nebbia y Palazzani remarcaron que "la actuación del Secretario Mario A. Fernández Moreno ha sido tan grave, tan intensa y tan maliciosa como la del Juez subrogante al cual responde, todo lo cual obliga a su separación del mismo".
Fuente: Fiscales.Gob.Ar
                                   
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 El juez Coleffi dejó un escrito para la antología de los dictámenes jurídicos

Cómo la corporación judicial bahiense cuidó a Massot y apartó al juez

El magistrado que tenía la causa contra el dueño de La Nueva Provincia, Álvaro Coleffi, pasó a ser el enemigo público número uno de los sectores más conservadores de los Tribunales bahiense. Por eso la familia judicial se organizó e hizo lo posible para que renunciara al expediente que investiga delitos de lesa humanidad. Lo lograaron: Coleffi renunció.

Por: Mariana Moyano.
El 20 de noviembre, en el mismo momento en el que Vicente Gonzalo Massot caminaba arrogante hacia el despacho de Álvaro Coleffi para su segunda indagatoria, este juez se enteró -casualmente a través de LU2, la radio de Massot- que quien lo había antecedido en esa misma causa, Santiago Ulpiano Martínez, y que había sido corrido de allí debido a que prejuzgó en favor del dueño de La Nueva Provincia, lo había denunciado penalmente por la filtración a un programa bahiense de las escuchas de la causa contra Juan Suris, el supuesto narco ex novio de la vedette Mónica Farro. La Cámara ya había hecho un movimiento sospechoso poquito tiempo antes: habían corrido a Coleffi –un cuadro judicial de 20 años de actividad en el área penal- al ámbito de las causas tributarias. Se olía que Coleffi había empezado a molestar al establishment bahiense, aunque no sólo a ese.
Allí reside una de las explicaciones de por qué un -hasta hace nada- ignoto secretario a cargo de un juzgado pasó a ser el enemigo público número uno de los rincones más conservadores de los Tribunales bahienses. La primera puntada había sido dada con la impunidad de los que se creen (saben) intocables: desde el entorno de Martínez se acusaba a Coleffi de filtrar información a los medios, mientras ellos mismos filtraban a LU2 el dato de la denuncia penal a un magistrado que empezaba a ser molesto por eficaz.
El botón de muestra estaba sobre la mesa. Coleffi lo había escuchado y se lo habían contado, además. Una de las personas encargadas de vigilar su comportamiento judicial lo había dicho a voz en cuello: “Álvaro no puede pretender meterse con una institución de 2000 años y encima con la prensa”. A Coleffi no le tembló el pulso ni con el ex sacerdote Aldo Omar Vara ni con el arzobispo Guillermo Garlatti, y todo indicaba que también iba a atreverse frente al otro poder civil socio de los uniformes en la dictadura cívico militar: La Nueva Provincia, que en su editorial del 19 de noviembre de 1977 sostuvo que “más que hablar de la guerra, hay que hacer la guerra. De entre todas las profesiones le cabe al periodismo un puesto de avanzada en las trincheras de la Patria”.
Complicidad eclesiástica - Coleffi no tuvo miramiento con la Iglesia. Buscó, encontró y capturó –a través de Interpol en Ciudad del Este, Paraguay- al capellán militar prófugo Vara, acusado de cometer delitos de lesa humanidad en el centro clandestino La Escuelita. Y procesó al arzobispo Garlatti, por encubrir y colaborar con Vara para que éste siguiera cobrando mensualmente sus cheques. El obispo que ocultó en Ciudad del Este, Rogelio Livieres Plano, reconoció que lo había escondido por pedido de Garlatti.
Tampoco le tuvo temor a otras complicidades civiles: fue el único juez bahiense que en 31 años de vida institucional se atrevió no sólo a hincar el diente en la complicidad eclesiástica con la dictadura. También tenía en la mira al ex secretario del Juzgado Federal 1, Hugo Sierra, que además de compartir abogado defensor con Massot (Rubén Diskin), escribió un libro de Derecho Penal con el dueño de La Nueva Provincia.
Mientras algunos colegas del Poder Judicial bahiense, como el camarista Pablo Candisano Mera, el fiscal federal Alejandro Cantaro y Martínez, entre otros, disfrutaban de la ruta del vino en España, Coleffi no sólo logró traer de vuelta a la Argentina a Vara sino que sumó cada vez más pruebas contra Massot.


El juez Martínez, el fiscal Cantaro y, cuarto en ese orden, Candisano Mera. Los otros son abogados también.
La familia judicial decidió actuar rápido: a la improbable acusación de filtración de información contra Coleffi le sumaron luego una imputación que no sólo es técnicamente indefendible, sino que roza lo ridículo. Todos los especialistas coinciden en ello: sólo puede aplicarse porque quienes lo hacen tienen el poder para realizarlo. Acusaron al juez de parcial porque se reunía con los fiscales Miguel Palazzani y José Nebbia. “Da risa”, dijo una eminencia del Derecho Penal. “Si un juez que lleva adelante una investigación y no se reúne –entre otros- con los fiscales, ¿cómo obtiene la información necesaria para seguir avanzando en una causa?”, se preguntó.
La movida fue así: el secretario de Derechos Humanos del Juzgado Federal 1, Mario Fernández Moreno, disparó con supuesta “violencia moral” por parte de Coleffi y el argumento fue tomado de inmediato por la defensa de Massot. Esta movida hizo casi imposible a Coleffi mantenerse a cargo de la causa y dio un paso al costado. En gran medida, su decisión estuvo basada en que si se atornillaba a esa causa era muy probable que la suciedad, además de lanzársela a él, la tiraran sobre todo un expediente que no había sido en nada cuestionado ni siquiera por la defensa del propio Massot.
La celada procesal había sido elaborada con precisión, con conocimiento de los personajes y con enorme sentido de la oportunidad. Para que se entienda: el Poder Judicial tradicional y conservador y el poder permanente pueden permitir que los uniformados carguen una sobre otra las condenas de perpetua. Algunos hasta pueden llegar a aceptar que ciertos miembros de la Iglesia paguen algunas culpas. La Cámara de Bahía Blanca –valga como ejemplo- obligó a la detención de Vara, pero no se atrevió jamás a dar la orden de llamar a indagatoria a Massot.
Con los tan grandes, parece que no se juega. Así fue que la planificación había comenzado a funcionarles: Coleffi ya ni estaba más a cargo de las causas de lesa humanidad, sino que lo corrían, incluso, del cargo de juez. A la intemperie dejaban al ahora secretario. Sin embargo, algo crujió en Bahía Blanca y Coleffi cobró cara su partida. Dejó un escrito para la antología de los dictámenes jurídicos porque de impenetrable, de impersonal y de desapasionado no tiene nada. En las 12 páginas de su texto se despacha con todo lo que –parece- andaba con ganas de decir desde hacía rato:
No es el aburrido lenguaje jurídico. “Elijo, definitivamente, escribir claro, llano y directo. Para que se entienda. Hay veces que la ocasión exige ser simple porque hay que hablar en voz alta. Porque resulta necesario que este concierto infame se conozca de una buena vez, se comprenda y se dimensione cabalmente. Es obvio que Fernández Moreno, ni tampoco Martínez están de acuerdo con el curso que siguen los trámites a mi cargo en materia de investigación de delitos de lesa humanidad, y que son aquellos en los que por entonces me asignaba la Cámara Federal de Apelaciones de esta ciudad. Y eso me honra”, señala en uno de los primeros tramos.
“Es indigerible y bochornoso que el secretario Fernández Moreno intente desacreditarme y, a la par, se arrogue facultades para introducir en este proceso un juicio de valor en defensa de Martínez. Un verdadero paladín, ungido y entronado como el tutor de una moralina, en rigor, vacía de principios. En  términos de la querella, una exquisita subordinación. Evidentemente, el tutor cuenta con un aval para efectuar dicha presentación”, sostiene Coleffi en su escrito y se pregunta luego: “¿Quién es el autor que está detrás del autor? Y esa pregunta es la que queda flotanto. Es inevitable que así sea.


El camarista Pablo Candisano Mera y el fiscal federal Alejandro Cantaro (con la copa en la mano). De espaldas, el juez Santiago Ulpiano Martínez.

De copas en España
En paralelo con la acusación de “violencia moral” a un juez por reunirse con los fiscales de la misma causa tenían lugar dos particulares acontecimientos. Por un lado, el camarista Candisano Mera, el fiscal federal Cantaro y el juez Martínez recorrían juntos algunos de los sitios predilectos de los conocedores del vino tinto. Y eso no acarrea ningún inconveniente de tipo gastronómico o  turístico: el problema es que estos miembros del Poder judicial representan tres instancias distintas de decisión y apelación. Sin embargo, nadie se horrorizó por este paseo ni habló de “violencia moral” por ese viaje. Bahía Blanca está viendo en primer plano cómo actúan las espadas mandadas a punzar y está mostrando el recorrido que hace la impunidad cuando no tiene freno.
El embate sistemático contra Coleffi no es lo relevante de toda esta historia, porque si la causa Massot se lleva puesto a un secretario de una ciudad del sur de la provincia de Buenos Aires, nada demasiado importante cambia ni en el derecho ni en la jurisprudencia argentina. Lo destacable de este encadenamiento de hechos que deben ser vistos juntos y en perspectiva es que Bahía Blanca es hoy el ejemplo más claro de cómo el modelo corporativo y conservador del Poder Judicial funciona cuando un miembro no reaccionario de ese poder se atreve a llevar al banquillo al poder civil de la dictadura. Están a la vista de todos allí los anclajes actuales que son los que siguen sosteniendo las aberraciones cometidas hace 40 años. 
Massot está acusado de integrar “junto con los mandos militares una asociación ilícita con el objetivo criminal de eliminar un grupo nacional”, para lo cual habría contribuido desde sus medios “de acuerdo a las normativas y directivas castrenses y en cumplimiento de tales órdenes”. Está imputado como coautor del homicidio de los obreros gráficos Enrique Heinrich y Miguel Ángel Loyola y de haber efectuado “aportes esenciales”, que “consistieron en el ocultamiento deliberado de la verdad” en los secuestros, torturas y homicidios de 35 personas. En criollo: acción psicológica y autoría intelectual o complicidad en asesinatos.
El dueño de La Nueva Provincia está judicialmente complicado: se mantuvo en lo suyo, pero la prueba documental hallada y procesada entre la primera y ésta indagatoria lo complica notablemente. No pudo explicar los documentos obtenidos en el allanamiento y que lo complican severamente.
Martínez, otro de los protagonistas de esta novela, ha sido uno de los jueces que más obstruyó el avance de las causas de lesa humanidad con imputados civiles. Estos días se hizo un poquito más famoso por procesar al periodista Germán Sasso, director del portal La Brújula, el que puso al aire las escuchas en Bahía que ya en el verano repetía hasta el cansancio TN. Fue cuestionado por negar la imputación de 70 militares acusados de cometer delitos sexuales durante la dictadura, por posibilitar la fuga del coronel retirado Carlos Alberto Arroyo, por favorecer a Vara y por rechazar los pedidos de indagatoria a Massot y al fallecido jefe de redacción en los 70, Mario Gabrielli.
Pero el CV de Martínez no termina allí. Hasta la Presidenta de la Nación se refirió a este juez. Vía twitter, Cristina Fernández lo fustigó duro cuando otorgó una cautelar al grupo Clarín para que la AFSCA no pudiera llevar adelante la reorganización de la grilla. Y, memoriosa como es, recordó que fue él quien rechazó el pedido de extradición que Francia había hecho para juzgar a Alfredo Astiz por las desapariciones de las monjas Leónie Duquet y Alice Domon.
El final del texto de Coleffi da cuenta de todo ese poder. Escribe cinco puntos de aspecto resolutivo y en el primero reconoce la avanzada ganadora del establishment: hace lugar a la recusación. En los puntos 3 y 4, solicita se requiera a la Cámara Federal de Apelaciones de Bahía Blanca que sé intervención a la Oficina de Superintendencia de la Corte Suprema. Pero en el 2 abre la puerta a la posibilidad de que no se mantenga al statu quo de los ganadores de siempre: decide poner las piezas procesales en conocimiento del Consejo de la Magistratura, el único organismo que hoy en base a la gravedad institucional que implicaría que estas causas se hagan polvo, puede tomar las riendas y hacer que no sea el propio poder contaminado el que pretenda llevar adelante la desinfección.
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