04 de enero de 1977
La prensa oficial
La dictadura utilizó a la prensa para sus propios objetivos: Censura y amenaza a los detractores; apoyo incondicional a los adeptos. Uno de estos últimos, periodista mimado por la junta militar, era Bernardo Neustadt. Desde su revista Extra mostraba con obsecuencia los “beneficios y aciertos del gobierno militar”. El nivel de apología excedía el descaro. En el primer número de 1977, escribe “Los ‘Héroes’ de 1976”, ilustrado con fotos de militares y personajes del establishment: “No decimos sólo los mejores. Decimos que existieron en un primer plano. Y que a lo mejor nos olvidamos de otros fundamentales. Pero la memoria tiene una gran capacidad de olvido. Además, 1976 se dividió en dos tiempos: antes y después del 24 de marzo. No se puede evitar mencionar en el antes a María Cristina Guzmán. En el después, a Martínez de Hoz. Se coincida o no con él. Empresarios que ‘lo dieron todo’. Edmundo Paul, José R. Trozzo, Amalita Fortabat, que pudo dedicarse a gozar de la ‘dolce vita’ y se arremangó para seguir el trayecto de don Alfredo Fortabat. Jueces que tuvieron que dar la cara; sacerdotes que fueron diques de contención y equilibrio. Militares que se distinguieron en función de gobierno. Militares-militares. Faltará alguno. Acaso sobre uno que otro. Seleccionamos así y ¡perdón!”. Quizás a este amigo fiel de la dictadura la última palabra se la dictara su conciencia. Pero, sin remordimientos, la enterró en el cementerio de su módico olvido.
La prensa oficial
La dictadura utilizó a la prensa para sus propios objetivos: Censura y amenaza a los detractores; apoyo incondicional a los adeptos. Uno de estos últimos, periodista mimado por la junta militar, era Bernardo Neustadt. Desde su revista Extra mostraba con obsecuencia los “beneficios y aciertos del gobierno militar”. El nivel de apología excedía el descaro. En el primer número de 1977, escribe “Los ‘Héroes’ de 1976”, ilustrado con fotos de militares y personajes del establishment: “No decimos sólo los mejores. Decimos que existieron en un primer plano. Y que a lo mejor nos olvidamos de otros fundamentales. Pero la memoria tiene una gran capacidad de olvido. Además, 1976 se dividió en dos tiempos: antes y después del 24 de marzo. No se puede evitar mencionar en el antes a María Cristina Guzmán. En el después, a Martínez de Hoz. Se coincida o no con él. Empresarios que ‘lo dieron todo’. Edmundo Paul, José R. Trozzo, Amalita Fortabat, que pudo dedicarse a gozar de la ‘dolce vita’ y se arremangó para seguir el trayecto de don Alfredo Fortabat. Jueces que tuvieron que dar la cara; sacerdotes que fueron diques de contención y equilibrio. Militares que se distinguieron en función de gobierno. Militares-militares. Faltará alguno. Acaso sobre uno que otro. Seleccionamos así y ¡perdón!”. Quizás a este amigo fiel de la dictadura la última palabra se la dictara su conciencia. Pero, sin remordimientos, la enterró en el cementerio de su módico olvido.
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