22 de enero de 2009

LA CORTE SUPREMA NICARAGUENSE LIBERO AL EXPRESIDENTE LIBERAL.

Alemán zafó de los cargos
Cerca de 100 millones de dólares de las reservas nacionales desaparecieron durante el gobierno de Alemán.
Imagen: AFP
La liberación pasó casi inadvertida en el mundo, entre las negociaciones de cese del fuego en Medio Oriente y los preparativos para la asunción del primer presidente negro de Estados Unidos. El viernes pasado la Corte Suprema nicaragüense sobreseyó al ex presidente Arnoldo Alemán de todos los cargos de lavado de dinero, desvío de fondos públicos y enriquecimiento ilícito. El fallo, firmado por cuatro de los seis jueces de la Corte, no niega que cerca de 100 millones de dólares de las reservas nacionales desaparecieron durante el gobierno de Alemán, pero sostiene que no existen pruebas que demuestren la participación directa del ex mandatario. El argumento irritó a la oposición y especialmente al ex procurador general Alberto Novoa Espinoza, el hombre que hace cinco años armó el caso. “En las bóvedas del Banco Central encontramos por lo menos 13.500 filminas de los registros de los cheques que utilizó Alemán para ir extrayendo el dinero”, recordó.
El clima ya venía caldeado en Managua. Las elecciones municipales de noviembre pasado habían dejado un sinsabor entre todos aquellos que no apoyan al gobierno sandinista de Daniel Ortega y habían denunciado fraude. La derecha de la libre empresa y la izquierda que añora los valores políticos de la Revolución Sandinista de 1979 se unieron en contra de un enemigo común: el supuesto pacto entre Alemán y Ortega para controlar hasta la última oficina estatal del pequeño país centroamericano. Durante la última década, las bancadas que responden a ellos votaron juntas una reforma electoral y la designación de un sinfín de jueces y funcionarios.
“Por el sobreseimiento de una persona condenaron a seis millones de personas a la pobreza y la persecución por parte del régimen autoritario de Daniel Ortega”, denunció sin medias tintas el principal referente del nuevo frente opositor, Eduardo Montealegre. Hasta hace sólo unos días, el joven abogado al que Estados Unidos apoyó en las últimas elecciones presidenciales, no quería terminar de romper su relación con Alemán, un antiguo aliado y mentor. Pero el sobreseimiento fue la gota que rebasó el vaso, reconoció enojado en diálogo telefónico con este diario. “No estamos dispuestos a someternos más a la voluntad de Arnoldo Alemán.”
La reacción no es exagerada. La condena de Alemán se había convertido para los nicaragüenses en un símbolo del presunto pacto entre el ex presidente y el actual. Hace seis años, cuando Alemán fue acusado por su delfín y entonces presidente Enrique Bolaños, el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), con Ortega a la cabeza, estaba estancado electoralmente como una minoría política. “Ortega se dio cuenta entonces que si controlaba el proceso legal de Alemán podía negociar concesiones”, señaló Sergio Ramírez, el vicepresidente de Ortega durante el gobierno revolucionario de los ochenta.
Por supuesto, nunca se pudo comprobar ese supuesto pacto. Ortega lo negó y Alemán también. Sin embargo, las dos bancadas comenzaron a votar juntas en la mayoría de los temas clave, incluso en contra del presidente Bolaños, y Alemán sólo tuvo que dormir unas semanas en su celda especial en la cárcel de Tipitapa. A pesar de sumar sólo 57 años, el hombre que se había mostrado vital e incansable durante los cuatro de gobierno accedió a la prisión domiciliaria. Según sus abogados, sufría de hipertensión y sus médicos le habían recomendado la “convivencia familiar”.
A los pocos meses, el ex mandatario presentó un nuevo recurso y la Justicia volvió a fallar a su favor. Su casa se convertía en la ciudad entera. El ex mandatario tenía libertad para caminar libre, pero sólo dentro de Managua, la capital nicaragüense. Para cuando la Corte Suprema falló, la ciudad se había extendido al resto del país.
Pero para los detractores de Alemán y Ortega, cada uno de esos fallos y la sentencia del viernes pasado demuestran cómo funciona el tire y afloje de los dos caudillos. “Ortega quería la reelección y ahora la va a tener. Alemán le va dar los votos que necesitaba para reformar la Constitución en el Congreso. La oposición ya no podrá ni siquiera presionar con el quórum,” advirtió Ramírez.
Ayer el oficialismo y la bancada leal a Alemán aprobaron una nueva mesa directiva en el Congreso. Su primera decisión fue desechar la propuesta de una ley que anule las elecciones municipales de noviembre y convoque nuevos comicios.
(Fuente:Pagina12-María Laura Carpineta).
EL FMNL GANO LAS LEGISLATIVAS DE CARA A MARZO
La izquierda salvadoreña va por más

La antigua guerrilla de izquierda Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) ganó las elecciones legislativas y municipales celebradas el domingo en El Salvador. Sin embargo, la derechista y gobernante Alianza Republicana Nacionalista (Arena) se quedó con la alcaldía de la capital, San Salvador, gobernada por el FMLN desde 1997. Con más del 80 por ciento de las mesas escrutadas, el FMLN cosechó un 49,54 por ciento, frente a un 40,09 conseguido por Arena. “La tendencia es irreversible”, aseguró el Tribunal Supremo Electoral de ese país.
En unas elecciones consideradas como un termómetro para las presidenciales del 15 de marzo próximo, los salvadoreños votaron para renovar su Congreso unicameral y elegir autoridades municipales. El FMLN se alzó con la victoria. De esta forma, se convierten en la principal fuerza en el Congreso, obteniendo 37 de las 84 bancas del Parlamento, cinco más que hasta ahora. Arena, por su parte, logró 34 bancas. En cuanto a las alcaldías, fuentes electorales confirmaron que los opositores conquistaron al menos 85 de las 262 de todo el país. Las elecciones transcurrieron sin incidentes. Según el jefe de la misión de observación de la Unión Europea (UE), Luis Yáñez, la participación fue del 50 por ciento del padrón, conformado por 4,2 millones de salvadoreños.
Para las próximas presidenciales, encuestas locales dan a Mauricio Funes, candidato del FMLN, como el gran favorito. Funes es un ex presentador de la cadena CNN y, a diferencia de candidatos anteriores del FMLN, no tiene pasado guerrillero.
Durante la década del ’80, en plena Guerra Fría, el FMLN enfrentó a las fuerzas de seguridad de El Salvador, librando un conflicto que dejó un saldo de 75 mil muertos. Tras el fin de la lucha armada, en 1992, el Frente se convirtió en un partido político. Hoy es la principal fuerza opositora.
(Fuente:Pagina12).

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