Joaquín Guil.
Según relató el testigo, el represor iba acompañado por su esposa y una hija. Guil debe cumplir la prisión domiciliaria en su casa de Villa San Lorenzo, adonde se trasladó luego de que familiares de víctimas de la dictadura y militantes de derechos humanos realizaran un escrache en su casa del barrio Grand Bourg.
Según informaron fuentes judiciales, el testigo se presentó el lunes pasado en la Fiscalía Federal Nº 2 de esta ciudad, de turno durante la feria judicial, donde se elaboró un acta con su declaración. Guil viene intentando obtener excarcelaciones en las causas en las que está implicado, entre ellas la abierta para investigar la masacre de 12 presos políticos en las cercanías del paraje Palomitas y el secuestro y desaparición del ex gobernador Miguel Ragone.
Si bien el comisario general retirado consiguió este beneficio en el proceso por el homicidio del militante justicialista Eduardo Fronda, todavía no se concretó la excarcelación porque su defensor pidió que se reduzca la caución fijada por el tribunal, de 100 mil pesos. En los otros procesos Guil continúa con prisión domiciliaria. Por este motivo el fiscal federal Eduardo Villalba requirió ayer que se lleve a cabo una investigación con el fin de determinar si efectivamente violó su detención. Según informaron las fuentes, el juez federal Horacio Aguilar, a cargo del caso, ya pidió a los responsables del Shopping que le remitan las filmaciones de seguridad con el propósito de verificar si Guil aparece en las tomas de seguridad.
Guil es una figura emblemática de la represión sufrida en Salta durante la pasada dictadura militar, aunque su pasado de mano dura se remonta a la dictadura de Alejandro Agustín Lanusse. A pesar de que figura en la lista de represores de la CONADEP y de los numerosos testimonios volcados en el Juicio por la Verdad, recién fue citado a indagatoria en junio de 2007, cuando la jueza federal ad hoc Gladys Comas lo citó en el marco de la causa Palomitas y ordenó su detención, aunque casi inmediatamente le concedió la prisión domiciliaria. Actualmente está procesado en esta causa y en otras. En su casa de la calle San Martín al 2.300 en San Lorenzo, adonde se fue para evitar los escraches en Grand Bourg, Guil también tuvo que soportar, en octubre pasado, una manifestación de militantes de la agrupación HIJOS que realizaron un acto en la calle y repartieron volantes informando de la calidad del vecino.
Según relató el testigo, el represor iba acompañado por su esposa y una hija. Guil debe cumplir la prisión domiciliaria en su casa de Villa San Lorenzo, adonde se trasladó luego de que familiares de víctimas de la dictadura y militantes de derechos humanos realizaran un escrache en su casa del barrio Grand Bourg.
Según informaron fuentes judiciales, el testigo se presentó el lunes pasado en la Fiscalía Federal Nº 2 de esta ciudad, de turno durante la feria judicial, donde se elaboró un acta con su declaración. Guil viene intentando obtener excarcelaciones en las causas en las que está implicado, entre ellas la abierta para investigar la masacre de 12 presos políticos en las cercanías del paraje Palomitas y el secuestro y desaparición del ex gobernador Miguel Ragone.
Si bien el comisario general retirado consiguió este beneficio en el proceso por el homicidio del militante justicialista Eduardo Fronda, todavía no se concretó la excarcelación porque su defensor pidió que se reduzca la caución fijada por el tribunal, de 100 mil pesos. En los otros procesos Guil continúa con prisión domiciliaria. Por este motivo el fiscal federal Eduardo Villalba requirió ayer que se lleve a cabo una investigación con el fin de determinar si efectivamente violó su detención. Según informaron las fuentes, el juez federal Horacio Aguilar, a cargo del caso, ya pidió a los responsables del Shopping que le remitan las filmaciones de seguridad con el propósito de verificar si Guil aparece en las tomas de seguridad.
Guil es una figura emblemática de la represión sufrida en Salta durante la pasada dictadura militar, aunque su pasado de mano dura se remonta a la dictadura de Alejandro Agustín Lanusse. A pesar de que figura en la lista de represores de la CONADEP y de los numerosos testimonios volcados en el Juicio por la Verdad, recién fue citado a indagatoria en junio de 2007, cuando la jueza federal ad hoc Gladys Comas lo citó en el marco de la causa Palomitas y ordenó su detención, aunque casi inmediatamente le concedió la prisión domiciliaria. Actualmente está procesado en esta causa y en otras. En su casa de la calle San Martín al 2.300 en San Lorenzo, adonde se fue para evitar los escraches en Grand Bourg, Guil también tuvo que soportar, en octubre pasado, una manifestación de militantes de la agrupación HIJOS que realizaron un acto en la calle y repartieron volantes informando de la calidad del vecino.
(Fuente:Rdendh).
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