27 de junio de 2010

OTRO HALLAZGO DEL EAAF.

Ciencia por la identidad
Por Juan Carlos Tizziani
El juez federal que lleva la causa por los restos de víctimas del terrorismo de estado hallados en un predio del Ejército a 40 kilómetros de Santa Fe; comprobó que se trata de ocho cuerpos. Ordenó la exhumación y su traslado al laboratorio del Equipo Argentino de Antropología Forense.
JUEZ COMPROBO QUE HABIA AL MENOS OCHO CUERPOS EN LA FOSA COMUN
Con claros signos del terror
El magistrado Francisco Miño ahora ordenó la exhumación y traslado de los restos a Buenos Aires, para que el Equipo Argentino de Antropología Forense pueda trabajar sobre la identidad de los cuerpos hallados en una fosa común.

La entrada al campo San Pedro, a 40 kilómetros de Santa Fe, donde se produjo el hallazgo.

Por Juan Carlos Tizziani
Desde Santa Fe
El juez federal Nº 2 de Santa Fe, Francisco Miño, que investiga enterramientos clandestinos de víctimas del terrorismo de estado en un predio del Ejército ya pudo constatar que en la fosa común descubierta por el Equipo Argentino de Antropología Forense en el campo San Pedro, a 40 kilómetros de Santa Fe, había restos de ocho personas, seis de ellas con las marcas del terror: "lesiones en el cráneo compatibles con heridas producidas por armas de fuego". Y ordenó la exhumación de los cuerpos y su traslado al laboratorio de los peritos forenses, en Buenos Aires, para que se realicen los estudios genéticos que permitan identificar a los desaparecidos. Fuentes seguras consultadas por Rosario/12, revelaron que se trata de restos de cinco hombres y tres mujeres jóvenes, uno de ellos apareció con "un objeto de metal en la mano izquierda que podría ser un anillo" y otro tenía "una pieza dentaria de acrílico y metal", que podrían orientar las investigaciones. El traslado se concretó a mediados de esta semana con custodia de la Gendarmería.
La fosa común fue encontrada el miércoles 9 de junio, en un sector agreste del campo San Pedro, de propiedad del Ejército, ubicado en la zona de Campo Andino, a 15 kilómetros de Laguna Paiva. La opinión pública se anotició del descubrimiento casi una semana después, el martes 15. Y el viernes 18, el juez Miño realizó la inspección judicial en el lugar junto al secretario penal del Juzgado, Mateo Busaniche y autorizó a los forenses a concluir "las tareas de exhumación, registro, embalaje y posterior traslado de los restos" al laboratorio del Equipo de Antropología, en Buenos Aires.
El hallazgo no tiene precedentes en el país. "Es la primera fosa común que se encuentra en jurisdicción militar", dijo el antropólogo Miguel Nieva, quien integra el grupo de investigadores junto a sus colegas, Juan Nóbile y Leonardo Ovando. La primera vez que se hallaron fragmentos humanos en un centro clandestino fue en el "Pozo de Arana", en La Plata, donde estuvo secuestrado Julio López. "Pero esta es la primera vez que se encuentran restos humanos en un predio del Ejército. Se hicieron trabajos en varios lugares del país, se trabajó en La Perla, en el Batallón de Arsenales en Tucumán y en otros lugares, pero es la primera vez que logramos encontrar restos en un predio militar", precisó Nieva.
La causa que instruye el juez Miño se inició en abril de 2007 por una denuncia de la Casa de Derechos Humanos de Santa Fe, que agrupa a las Madres de Plaza de Mayo, Familiares de Desaparecidos y el Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos. Aunque ya en 1984, la Conadep se había hecho eco de comentarios de vecinos y conocedores de la zona que habían visto movimientos de vehículos militares y sospechaban de enterramientos clandestinos. El campo San Pedro tiene más de 100 hectáreas y era utilizado por el Ejército para maniobras y ejercicios de artillería.
El elemento clave que orientó la pesquisa fue la cal que utilizaron los ejecutores para hacer desaparecer los cuerpos de sus víctimas. Precisamente, los restos encontrados ahora estaban bajo un manto blanco. "Es una fosa común, en cuyo interior se hallaron restos humanos de varias personas cubiertos con cal y evidencia balística asociada a los mismos", dijo el Equipo de Antropología Forense al anunciar el hallazgo. La sepultura no era muy profunda. Los investigadores creen que fue cavada a pala, sin utilizar ninguna máquina retroexcavadora. Es un rectángulo de 2.70 por 1.70. Y a los 80 centímetros de la superficie comenzaron a aparecer los restos de cal que cubrían todo el sector. Una vez retirada la cal, los forenses encontraron los primeros restos humanos ("un miembro inferior"), por lo que a partir de allí comenzaron un trabajo de excavación arqueológica. Y la verdad comenzó a salir a la luz. Hallaron los restos de ocho personas jóvenes. "Cinco hombres y tres mujeres", según fuentes seguras consultadas por Rosario/12.
Los ocho individuos fueron hallados en distintas posiciones, articulados y extendidos: seis estaban "decúbito dorsal", es decir boca arriba y dos "decúbito ventral", boca abajo. Los seis boca arriba tienen "lesiones perimorten en el cráneo compatibles con heridas producidas por arma de fuego", lo que revela que habrían sido ejecutados con el tiro del final. Uno de los cuerpos tenía también "un objeto de metal en la mano izquierda, posiblemente un anillo" y otro, "una prótesis dental de acrílico y metal en el maxilar superior", que podrían orientar las investigaciones forenses. Fueron enterrados a una profundidad variable entre 1.20 y 1.40.
La semana pasada, Nieva informó que también habían encontrado "una vaina servida de arma de fuego asociada con los restos, pero en este caso no es un indicio de relevancia porque era un campo de artillería y hay muchísimos fragmentos de municiones, vainas y proyectiles" que utilizaba el Ejército.
Las fuentes dijeron que en la fosa común no había otras cápsulas de proyectiles, ni restos de ropa. Una indicio de que podrían haber sido ejecutados en otro lado y luego llevados desnudos hasta el destino final. "Posiblemente los hayan matado en otra parte y después los arrojaron a la fosa", interpretó una de las fuentes.
La Casa de Derechos Humanos que impulsó la causa judicial hace tres años valoró la importancia del hallazgo. "Es la prueba de que este campo del Ejército operó como centro de exterminio de víctimas del terrorismo de estado", dijo Milagros Demiryi. Por lo que, ahora la investigación apuntará a precisar si hay más fosas comunes. "Los testimonios dicen que los enterramientos clandestinos con cal se hicieron varias veces. Hay datos cruzados, algunos testigos que hablan de dos hechos y otros de tres hechos. Indudablemente, el campo San Pedro se usó primero como centro de torturas y después pasó a ser centro de exterminio", planteó Jorge Castro.
Ahora, el Equipo de Antropología Forense intentará "identificar los restos encontrados" en San Pedro, pero también continuará con "la "prospección y búsqueda" de otros enterramientos clandestinos porque "aun resta explorar una gran superficie" del campo del Ejército.
EL IMPACTO EN OTRAS CAUSAS EN SANTA FE
Identidades que faltan

Por Juan Carlos Tizziani
desde Santa Fe
El hallazgo de la fosa común en el campo San Pedro tendrá resonancia otras causas que investigan el destino final de otras nueve víctimas de la dictadura. El juez federal Nº 1, Reinaldo Rodríguez ya logró identificar a cinco de ellas, pero aún falta devolverle el nombre a las cuatro restantes. Se trata de militantes políticos que fueron inhumados como NN en los cementerios de Coronda, Maciel, Barrancas y Santa Fe, entre marzo de 1976 y enero de 1977, por lo que vale repasar cada caso:
* La masacre del camino de Las Moras. Era hasta ahora el único antecedente de una fosa común que había sido hallada en la provincia. La descubrió un arriero el 20 de marzo de 1976, cuatro días antes del golpe militar, a la vera de la ruta 64, entre Larrechea y Coronda, a mil metros de la autopista Santa Fe Rosario, con los cuerpos de cuatro mujeres jóvenes. La dictadura dejó trascender que habían sido "estranguladas" y asoció el caso a una supuesta "trata de blancas", según las crónicas de la época. Falso. Luego los restos fueron inhumados en el cementerio de Coronda como NN, hasta que la justicia comenzó a develar la verdad: eran militantes de la Juventud Peronista ejecutadas con disparos en la cabeza y las manos atadas a la espalda. La primera que se identificó fue Olga Teresita Sánchez, el 15 de setiembre de 2004; la segunda, María Cristina Mattioli, el 6 de setiembre de 2007, y la tercera, Graciela Cristina Siryi, en abril de 2008. Falta saber quién era la cuarta, pero los investigadores creen que puede ser otra militante de la JP, oriunda del Chaco, que estaba en Santa Fe y a quien se la vio por última vez internada en el hospital José María Cullen, por lo que esperan los resultados del ADN.
* La masacre de Barrancas. Tres militantes políticos aparecieron acribillados en la zona rural de Barrancas, en 1976. Uno, el 28 de setiembre. Y dos, el 30 de setiembre, en el camino viejo a Yrigoyen, a un kilómetro de la autopista Santa Fe Rosario. Dos de ellos fueron sepultados en el cementerio de Barrancas, donde estuvieron 32 años hasta su exhumación en junio de 2008. Pero el tercero terminó en el cementerio de Santa Fe, donde fue localizado recién en marzo de este año en el cuadro de tierra Nº 5, con las marcas del terror y el tiro de gracia. La investigación del juez Rodríguez ya le devolvió la identidad a dos de ellos: Rubén Juan Forteaga (el 3 de agosto de 2009) y Roberto Enrique De Vicenzo (8 de marzo de 2010), quien fue visto con vida en "El Pozo", el centro clandestino del Servicio de Inteligencia de la Policía de Rosario. Así que ahora espera los resultados de análisis genéticos para precisar quién era el tercero de los caídos. Una de las hipótesis indaga sobre los militantes del peronismo revolucionario secuestrados en Rosario en setiembre de 1976.
* Un NN en el cementerio Maciel. Los grupos de tareas arrojaron el cuerpo a la vera de la autopista Santa Fe Rosario, a la altura del kilómetro 54. Lo encontraron el 3 de agosto de 1976, era un hombre de 30 a 35 años, cabellos castaños claro, cuerpo mediano, de aproximadamente un 1.80 de estatura, según el informe de la Policía. Estaba amordazado, con los ojos vendados y quemado, principalmente en las manos y los pies. La autopsia reveló como causa de muerte una "hemorragia interna aguda, producida por herida de bala y el traumatismo que produjo la destrucción del hígado y el riñón. En cuanto a las quemaduras, éstas han sido posteriores a la muerte que data de dos o tres días atrás".
* El crimen del 4 de enero de 1977. La inhumación fue ordenada al día siguiente por orden del Centro de Operaciones Tácticas (COT) de la Jefatura del Area 212. La firma el entonces coordinador del Area, subcomisario Julio Alberto Villalba. Se trata del "cadáver de una persona de sexo masculino" que "resultara abatido en un enfrentamiento ocurrido en esta ciudad de Santa Fe, el 4 de enero de 1977, a la tarde", "cuya identificación no ha sido lograda" y "por lo tanto, se deberá registrar como NN".
GRISELDA TESSIO SOBRE EL CAMPO DEL EJERCITO
"El predio tiene como 100 hectéreas"
La vicegobernador Griselda Tessio consideró que "ahora debemos esperar el cotejo de los ADN".
Desde Santa Fe
La vicegobernadora Griselda Tessio dijo que el descubrimiento de una fosa común en el campo San Pedro no la sorprendió porque los comentarios sobre inhumaciones clandestinas en el predio militar se remontan a la época de la Conadep, en 1984. "El hallazgo es muy importante. Por supuesto, que tenemos que esperar los cotejos de ADN para la identificación de los restos, pero es un hecho muy importante porque adentro de un predio militar nadie va a poder alegar que son enterramientos de particulares", dijo Tessio, quien fue fiscal federal hasta febrero de 2007 y estuvo a cargo de la unidad de investigación de crímenes de lesa humanidad en Santa Fe, Rosario y San Nicolás. La abogada de Hijos coincidió: "Estamos ante una metodología del terrorismo de estado que no tiene antecedentes en el país", dijo Lucila Puyol.
"Por suerte, se comienza a desentrañar este sistema de exterminio, que además de las inhumaciones en los cementerios hubo enterramientos clandestinos en este caso en un predio del Ejército. En los operativos siempre tuvo participación el Ejército, pero ¿qué pasó con el cuerpo de los desaparecidos?, algunos fueron en los vuelos de la muerte, otros inhumados como NN en los cementerios, otros arrojados en los caminos y rutas (y luego sepultados también sin identidad) y ahora sabemos que también hubo enterramientos clandestinos en un predio militar, como en el campo San Pedro, que pertenece al Ejército.
¿Ustedes creen que hay más fosas comunes? -preguntó Rosario/12.
Sí, no van a ir al medio del monte por una sola fosa de ocho cuerpos. Esto formaba parte de una metodología de la desaparición de personas y por lo tanto utilizaron ese predio militar para ocultar los cuerpos "contestó.
Tessio valoró la importancia del hallazgo pero no se mostró sorprendida. "No me sorprende. Porque esto son comentarios, rumores y, en algunos casos, denuncias de larga data. El ex presidente de la Conadep Santa Fe, doctor (Juan Carlos) Adrover, dijo que en esa época ya se hablaba de esto. Yo tuve muchas veces comentarios, pero en un primer momento no teníamos el Equipo Argentino de Antropología Forense; luego, durante gran parte de mi tarea en esta temática el juez de las causas era el doctor (Víctor) Brusa (condenado a 21 de prisión por violaciones a los derechos humanos), así que no tengo necesidad de hacer mayores comentarios", agregó la vice.
Tessio renunció a la Fiscalía Federal el 1º de febrero de 2007 y "después debió haber mayores precisiones sobre el lugar" de la fosa común porque "el predio de San Pedro es muy grande, tiene más de 100 hectáreas, era utilizado como campo de maniobras del Ejército. Entonces, no se puede explorar 100 hectáreas si no hay algún recuerdo, aun cuando puede haber sido vago por la cantidad de años que pasaron, pero sí algo concreto que orientara la excavación", apuntó. La denuncia de la Casa de Derechos Humanos ante el juez federal Nº 2, Francisco Miño, fue impulsada el 19 de marzo de 2007, cuando Tessio ya había renunciado a su cargo de fiscal.
FuentedeOrigen:Rosario12
Fuente:Agndh

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