7 de junio de 2010

SANTIAGO DEL ESTERO: RICARDO ABDALA AUAD (h).

DESAPARECIDO Una de las víctimas del grupo de Musa Azar Curi, secuestrada en 1977
El hijo de Abdala Auad cree que su padre fue arrojado a un dique de Catamarca
Cita la declaración de un testigo secuestrado que estuvo en la localidad de Collagasta y que mencionó a su padre. En el embalse podrían estar los restos de otros desaparecidos santiagueños.

Imagen. Ricardo Abdala Auad (h) mantiene el comedor como estaba el día en que secuestraron a su padre, la última vez que desayunó y habló con él.

La mañana del 18 de marzo de 1977, encontró al abogado Abdala Auad y a su hijo Ricardo, desayunando en la vivienda familiar de Independencia 580. Tuvieron una charla animosa y se despidieron. El niño de 12 años se dirigió a la Escuela Normal y su padre a encontrarse con un sobrino en el Banco Hipotecario. Fue la última vez que estuvieron juntos: Abdala Auad arrancó su Peugeot 504 gris y se trasladaba hacia la entidad, pero un grupo de tareas se interpuso en su camino y no se supo más nada de él. Una empleada doméstica vio esa mañana al letrado conduciendo su vehículo por Urquiza junto a tres desconocidos. Fue la única pista firme.
Su familia comenzó a golpear puertas y a realizar una investigación que continúa hasta el presente. Ricardo es hoy un abogado de 47 años que dedica gran parte de su tiempo a recoger testimonios y elementos que lo acerquen a la verdad de lo que sucedió con su padre.
El caso forma parte del grupo 3 de la denominada Megacausa de Derechos Humanos que está pronta a ser elevada a juicio y para Ricardo y su familia, es una posibilidad de poder saber dónde están los restos de uno de los cuatros abogados desaparecidos por el terrorismo de Estado (los otros son Guillermo Miguel, Luis Alejandro Lescano y Manuela Santucho). En un diálogo con EL LIBERAL, Ricardo dijo que tiene sospechas de que Abdala Auad habría sido muerto ese mismo día y su cuerpo arrojado al fondo del dique de Collagasta, en la localidad El Alto de Catamarca, a 100 kilómetros de la capital santiagueña.
La búsqueda de ayuda llevó a la familia de Abdala Auad hasta el mismo presidente de facto, Jorge Videla, quien se entrevistó con la viuda y la hija, de apenas seis años a quien el ex militar le dijo: “Quedate tranquila que tu papá va a aparecer”."
Los elementos que alimentan su teoría, son una orden dada por el entonces jefe de Policía, Ramón W. Herrera, para que se liberaran las rutas 64 y 9, el día del secuestro. También, el testimonio de un sobreviviente que estuvo cautivo en una finca de La Dársena que habría pertenecido a Francisco “Paco” Laitán -un subordinado de Musa Azar Curi- y luego en el dique Collagasta.
Ricardo comprobó en persona la descripción de este lugar en Catamarca y cree que los restos de su progenitor podrían estar allí, junto con los de otros desaparecidos santiagueños. “Todavía mantengo viva mi búsqueda y la ilusión no de encontrarlo vivo, porque por lo que he investigado él murió ese mismo día aparentemente, pero sí sus restos”, confesó.
El modus operandi para hacer desaparecer al abogado conduce a los grupos de tareas que comandó el ex policía Musa Azar Curi, desde el Departamento de Informaciones Policiales. Gobernaba la dictadura, pero a diferencia de otros casos en los que las víctimas fueron militantes políticos o sociales, Ricardo sostiene que la desaparición de Abdala Auad tuvo “un tinte económico”, al tratarse de un encargo a Musa por parte de un sector del directorio del ex Nuevo Banco de Santiago del Estero, a quien el letrado tenía denunciado por un desfalco que fue noticia en todo el país, por la magnitud del dinero que había en juego.
“Él en su calidad de abogado de los minoristas del Nuevo Banco descubre una gran defraudación hacia los minoristas. Estaban vaciando de plata el banco aparentemente y no hubo otra mejor manera de acallarlo porque había descubierto todo y jurídicamente los estaba encasillando a todos, fueron presos varios del directorio”, contó sobre el resonante caso por el que fue preso Amado Alegre (fallecido), titular del banco.
El elemento de conexión entre la desaparición y el desfalco que figura en el expediente Abdala Auad y que lo aportó Ricardo, es la declaración de testigos que vieron a Musa y a Alegre, reunirse en dos o tres oportunidades en una confitería.
“Se pagó mano de obra de esa época de la represión y lo hicieron desaparecer por eso. No hay otra razón, no fue subversivo como se quiso decir algún día que se hicieron panfletos, gente allegada al directorio, que decían que mi papá era subversivo que tenía una casa en 24 de Setiembre, todas mentiras. Si preguntas por mi papá la gente te va a decir la clase de persona que era”, remarcó.
El hijo del desaparecido abogado continúa buscando elementos nuevos y contó que hace poco se enteró de que un ex efectivo del D2 “que quizás veía algunas cosas pero que no era mano directa”, había relatado que encontró un Torino en Tucumán “y que pertenecería a Amado Alegre, supuestamente ahí se lo habría sacado a papá”.
Las pistas apuntan hacia Tucumán o la zona de Cerrillos, pero para Ricardo es clave el testimonio del cautivo que podrían ubicar al dique de Collagasta como el destino final de los restos de Abdala Auad. Ricardo hizo una regresión al día que enlutó a los suyos, cuando volvió de la escuela y halló una terrible escena en la vivienda familiar: decenas de policías y parientes desesperados.
“Algo le pasó a mi papá, otra cosa no puede ser”, recordó sobre su presentimiento.
“Estábamos temerosos por estas cosas (por la investigación del desfalco), pero uno nunca imaginaba que se podía llegar a esto. Creo que él tampoco, estaba muy encaprichado, ciego, con esto que había descubierto.
Como todo hombre quería ir a la Justicia, quizás si hubiese pensado un poquito en la familia aflojaba el acelerador. Pero era el temperamento que tenía y no había forma de calmarlo”, se lamentó, pero inmediatamente resaltó con orgullo la personalidad de su padre: “Me dejó un buen apellido y gozo de ello”.

PIDE PERPETUA
“Musa y su gente tienen que pagar por el daño que hicieron”



Caso. La investigación de Auad (foto) por un desfalco habría motivado que lo desaparecieran.

“Musa y su gente son todos una basura, cobardes. Cualquiera puede ser macho con gente sin comer, con frío, atada, golpeada”, reprochó Ricardo cuando habló del represor.
“Esta gente la tiene que pagar, destruyeron a mi familia como lo hizo con muchas otras”, reclamó el abogado para quien Azar Curi “es una persona que no merece estar un minuto libre”.
En relación con la pronta elevación a juicio oral de la Megacausa de Derechos Humanos, consideró que es un gran logro que se llegue a esta instancia.
“Que se sepa la verdad de tantos desaparecidos santiagueños y que los culpables purguen lo que tengan que purgar, y que si tienen que ir a cárcel común que no salgan nunca más”, pidió.

¿SILENCIAMIENTO?
El misterioso asesinato de un presunto arrepentido

Un dato llamativo del caso, según contó Auad, es que un policía, de apellido Marino, aparentemente participó del secuestro y tres años después se había arrepentido por lo cual inició contactos con los familiares para contarles la verdad.
Dos días antes del encuentro entre Marino y los parientes de Auad, el policía fue abatido en su domicilio durante un procedimiento realizado por sus pares. Según los partes oficiales de aquel momento, señalaban que Marino se había resistido al arresto.
Por este hecho se investigó a Musa Azar Curi, con la vuelta de la democracia. “Hicieron un allanamiento en la casa y lo mataron, que se quiso resistir, justo dos días antes de que se junte con dos de mis tíos para decir qué había pasado con mi papá.
Esto llama mucho la atención”, dijo Ricardo
FuentedeOrigen:ElLiberal
Fuente:Rdendh

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