LOS MEMOS SECRETOS DEL ESPIONAJE EN LOS SECUNDARIOS Y LA UNIVERSIDAD DE TUCUMAN
Seguimientos a docentes y estudiantes
En las carpetas aportadas por el testigo Juan Carlos Clemente en el juicio por el centro clandestino de la Jefatura de Policía de Tucumán figuran los partes de Inteligencia vinculados con la actividad estudiantil en la provincia.
Por Ramiro Rearte
Desde Tucumán
Los documentos entregados por el testigo Juan Carlos “El Perro” Clemente a la Justicia tucumana muestran cómo la estructura policial de tortura y seguimiento de personas se infiltraba en conocidos colegios secundarios de San Miguel de Tucumán, en la búsqueda de “terroristas subversivos”. El espionaje también abarcaba a los profesores y personal no docente de la Universidad Nacional de Tucumán. “Con la mayor sutileza está abocado a la tarea de adoctrinamiento, según información que nos ha llegado está en la conducción nacional del partido trotskista”, dice de un profesor un memo sellado como confidencial con membrete de la Universidad Nacional de Tucumán. “Marxista, líder del grupo, usa su puesto para difundir sus ideas, muy peligrosa”, señala sobre una docente.
“Este expediente CONFIDENCIAL UNIVERSIDAD NACIONAL DE TUCUMAN. Cumplo en informar lo siguiente: Instituto Técnico de U.N.T. Personal Docente del Mismo de actividad conocida; Cisneros de Cuenya, Imelda: Filomarxista, madre de un activista. Imhoff, de Rodríguez, María: Marxista Anticatólica”, asegura el informante en una comunicación fechada el 19 de abril de 1976.
En otra hoja se habla del Gymnasium Universitario (colegio secundario del que el pianista Miguel Angel Estrella es uno de sus alumnos más reconocidos) y se acusa a un profesor de que “con la mayor sutileza está abocado a la tarea de adoctrinamiento, según informaciones que nos a (sic) llegado está en la conducción nacional de partido trotskista, y se pudo establecer que viaja continuamente fuera de la provincia”.
Sobre la Facultad de Derecho, el informante dice que “Giménez, Elva Graciela Dra; estrechamente ligada a la Prieto de Herrera (actualmente es jueza provincial), a quien cobijó en diversas oportunidades en su casa de calle Lamadrid al 300, se pudo detectar como activista, es afiliada al FIP” y “Zulema Peralta; empleada no docente de la facultad, en la sección de alumnos, mantiene correspondencia en forma muy reservada con una persona, empleado en una gomería de la ciudad de Monteros, de propiedad de su cuñado el Negro Elías, en cuya casa vive, creo que está avispada de que se la vigilaba, es necesario que lo haga personal no conocido”.
También se observa entre el material elaborado por los represores, en los que habría datos obtenidos en las mesas de torturas tucumanas, alusiones a las personas que podían ser secuestradas o no. “Te molesto por lo siguiente que mandas los antecedentes de las siguientes personas que vos conoces detallado y un poco amplio” –se decían por escrito entre los propios represores–. “Decime si se lo puede levantar.”
Entre los expedientes confidenciales que se confeccionaban en el centro clandestino Jefatura de Policía se destaca uno, de abril de 1976, en el que se cuenta que “por información recibida se realizó una visita de inspección a la facultad de Ciencias Exactas por cuento se tenía conocimiento de que había una caja con literatura marxista”. En otro memo reservado, dirigido al “gobernador Antonio Domingo Bussi”, se habla de un grupo de estudiantes “que distribuirían panfletos de las organizaciones subversivas ERP y Montoneros en las distintas facultades”.
Con estos datos, se espera que los abogados querellantes aprovechen la declaración de Clemente, que se realizará el próximo martes, para poder analizar los documentos y así, junto con los testimonios escuchados desde el 16 de febrero pasado, cuando comenzó la megacausa en Tucumán, se conviertan en una herramienta para condenar a los genocidas responsables de los crímenes cometidos en la ex Jefatura de Policía de la provincia.
Los documentos en los que se da cuenta de la Inteligencia sobre estudiantes y docentes tienen el membrete de la Universidad Nacional de Tucumán.
Se espera la sentencia para el 8 de julio
La megacausa sobre los crímenes cometidos en la Jefatura de Policía entró en su etapa final. El martes próximo, el testigo protegido Juan Carlos “El Perro” Clemente deberá presentarse de nuevo frente a los jueces tucumanos, pero en este caso para que los abogados, tanto los querellantes como los defensores de los represores, le realicen preguntas.
“Esta declaración es sólo a los efectos de que las partes indaguen los contenidos de los documentos. El martes pasado se exhibieron solamente para que el testigo reconozca o no algunas firmas que no tenían sellos”, aseguró a Página/12 Mariano García Zavalía, secretario ante el Tribunal Oral en lo Criminal. Luego de esa declaración, concluirá la recepción de la prueba testimonial. “Se pasa a la etapa de la oralización del expediente que piden las partes y se cierra la etapa de la recepción de las pruebas, ya que no se puede introducir ningún otro documento. Y de ahí se pasa a la discusión final más conocida como alegatos”, declaró García Zavalía. Será la oportunidad de los abogados de reconstruir a través de lo escuchado dentro de la sala, el proceso de las pruebas y pedir una pena, en el caso de los querellantes, o pedir la inocencia, en el caso de los represores.
García Zavalía aseveró que los imputados, en la presente causa, que son los represores Luciano Benjamín Menéndez, Heriberto Albornoz y los hermanos De Cándido, podrán hacer uso de la palabra, “y no podrán ser interrumpidos, ni tampoco se les puede preguntar nada”, dijo a este diario. Luego, el Tribunal Oral en lo Criminal, presidido por Carlos Jiménez Montilla, pasará a deliberar. Se espera que la fecha de la sentencia sea el próximo 8 de julio.
Fuente:Pagina12
Seguimientos a docentes y estudiantes
En las carpetas aportadas por el testigo Juan Carlos Clemente en el juicio por el centro clandestino de la Jefatura de Policía de Tucumán figuran los partes de Inteligencia vinculados con la actividad estudiantil en la provincia.
Por Ramiro RearteDesde Tucumán
Los documentos entregados por el testigo Juan Carlos “El Perro” Clemente a la Justicia tucumana muestran cómo la estructura policial de tortura y seguimiento de personas se infiltraba en conocidos colegios secundarios de San Miguel de Tucumán, en la búsqueda de “terroristas subversivos”. El espionaje también abarcaba a los profesores y personal no docente de la Universidad Nacional de Tucumán. “Con la mayor sutileza está abocado a la tarea de adoctrinamiento, según información que nos ha llegado está en la conducción nacional del partido trotskista”, dice de un profesor un memo sellado como confidencial con membrete de la Universidad Nacional de Tucumán. “Marxista, líder del grupo, usa su puesto para difundir sus ideas, muy peligrosa”, señala sobre una docente.
“Este expediente CONFIDENCIAL UNIVERSIDAD NACIONAL DE TUCUMAN. Cumplo en informar lo siguiente: Instituto Técnico de U.N.T. Personal Docente del Mismo de actividad conocida; Cisneros de Cuenya, Imelda: Filomarxista, madre de un activista. Imhoff, de Rodríguez, María: Marxista Anticatólica”, asegura el informante en una comunicación fechada el 19 de abril de 1976.
En otra hoja se habla del Gymnasium Universitario (colegio secundario del que el pianista Miguel Angel Estrella es uno de sus alumnos más reconocidos) y se acusa a un profesor de que “con la mayor sutileza está abocado a la tarea de adoctrinamiento, según informaciones que nos a (sic) llegado está en la conducción nacional de partido trotskista, y se pudo establecer que viaja continuamente fuera de la provincia”.
Sobre la Facultad de Derecho, el informante dice que “Giménez, Elva Graciela Dra; estrechamente ligada a la Prieto de Herrera (actualmente es jueza provincial), a quien cobijó en diversas oportunidades en su casa de calle Lamadrid al 300, se pudo detectar como activista, es afiliada al FIP” y “Zulema Peralta; empleada no docente de la facultad, en la sección de alumnos, mantiene correspondencia en forma muy reservada con una persona, empleado en una gomería de la ciudad de Monteros, de propiedad de su cuñado el Negro Elías, en cuya casa vive, creo que está avispada de que se la vigilaba, es necesario que lo haga personal no conocido”.
También se observa entre el material elaborado por los represores, en los que habría datos obtenidos en las mesas de torturas tucumanas, alusiones a las personas que podían ser secuestradas o no. “Te molesto por lo siguiente que mandas los antecedentes de las siguientes personas que vos conoces detallado y un poco amplio” –se decían por escrito entre los propios represores–. “Decime si se lo puede levantar.”
Entre los expedientes confidenciales que se confeccionaban en el centro clandestino Jefatura de Policía se destaca uno, de abril de 1976, en el que se cuenta que “por información recibida se realizó una visita de inspección a la facultad de Ciencias Exactas por cuento se tenía conocimiento de que había una caja con literatura marxista”. En otro memo reservado, dirigido al “gobernador Antonio Domingo Bussi”, se habla de un grupo de estudiantes “que distribuirían panfletos de las organizaciones subversivas ERP y Montoneros en las distintas facultades”.
Con estos datos, se espera que los abogados querellantes aprovechen la declaración de Clemente, que se realizará el próximo martes, para poder analizar los documentos y así, junto con los testimonios escuchados desde el 16 de febrero pasado, cuando comenzó la megacausa en Tucumán, se conviertan en una herramienta para condenar a los genocidas responsables de los crímenes cometidos en la ex Jefatura de Policía de la provincia.
Los documentos en los que se da cuenta de la Inteligencia sobre estudiantes y docentes tienen el membrete de la Universidad Nacional de Tucumán.
Se espera la sentencia para el 8 de julioLa megacausa sobre los crímenes cometidos en la Jefatura de Policía entró en su etapa final. El martes próximo, el testigo protegido Juan Carlos “El Perro” Clemente deberá presentarse de nuevo frente a los jueces tucumanos, pero en este caso para que los abogados, tanto los querellantes como los defensores de los represores, le realicen preguntas.
“Esta declaración es sólo a los efectos de que las partes indaguen los contenidos de los documentos. El martes pasado se exhibieron solamente para que el testigo reconozca o no algunas firmas que no tenían sellos”, aseguró a Página/12 Mariano García Zavalía, secretario ante el Tribunal Oral en lo Criminal. Luego de esa declaración, concluirá la recepción de la prueba testimonial. “Se pasa a la etapa de la oralización del expediente que piden las partes y se cierra la etapa de la recepción de las pruebas, ya que no se puede introducir ningún otro documento. Y de ahí se pasa a la discusión final más conocida como alegatos”, declaró García Zavalía. Será la oportunidad de los abogados de reconstruir a través de lo escuchado dentro de la sala, el proceso de las pruebas y pedir una pena, en el caso de los querellantes, o pedir la inocencia, en el caso de los represores.
García Zavalía aseveró que los imputados, en la presente causa, que son los represores Luciano Benjamín Menéndez, Heriberto Albornoz y los hermanos De Cándido, podrán hacer uso de la palabra, “y no podrán ser interrumpidos, ni tampoco se les puede preguntar nada”, dijo a este diario. Luego, el Tribunal Oral en lo Criminal, presidido por Carlos Jiménez Montilla, pasará a deliberar. Se espera que la fecha de la sentencia sea el próximo 8 de julio.
Fuente:Pagina12
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