Alrededor de siete horas declaró el testigo, Juan Carlos Clemente, quien entregó una documentación oficial llamada Índice de Declaraciones de Detenidos Subversivos, donde figuran 293 nombres, muchos, hoy, desaparecidos. Además indicó que De Cándido, junto a otros policías eran los encargados de los interrogatorios, con torturas y aseguró que “Albornoz era amo y señor de Jefatura” de Policía.
Cuando parecía que no faltaban más sorpresas en el caso Jefatura donde están acusados, Menéndez, Albornoz y los hermanos De Cándido por secuestro y desapariciones de 22 personas, ayer, la declaración del testigo Juan Carlos Clemente aportó datos y documentación de primera línea.Declaró alrededor de siete horas. El testigo fue secuestrado en 1976, en Río Seco. “Ese día un policía me tocó la espalda y me dijo: qué contento se pondrá Albornoz cuando sepa que te tenemos”, reveló. En aquél entonces vivía con su esposa e hijo de 15 meses, en Salta. Era militante de la JP en zonas barriales. Estuvo en el ingenio de Nueva Baviera, en Jefatura de Policía y en Arsenales. Fue torturado y su esposa está desaparecida. Luego de la detención del marido, ella deja a su hijo con sus suegros. Vuelve a Salta y de allí la secuestraron.
A partir de ese año su vida cambió drásticamente. Al igual que el testigo Juan Martín, Clemente, luego de casi un año detenido pudo salir en semi libertad. Iba a su casa pero siempre con su familia amenazada. En 1977 ingresó, según contó, de prepo a la policía. Le dieron un carnet y comenzó a trabajar como agente, hasta 1984 que le dan de baja.
También contó que entre 1977 y 1978 la Policía decidió quemar documentación comprometida. Eran varios los agentes que tenían esa función. Uno de ellos, Clemente quien explicó que a algunos papeles se los cargaban en una rastrojera y se la llevaban a una lugar incierto. El material que pudo rescatar fue lo que aportó en la audiencia de ayer. Documentos que estuvieron ocultos en el entrepiso de su casa por mucho tiempo.
El más importante es el Índice de Declaraciones de DT (Detenidos Subversivos), donde figuran 293 nombres con tres observaciones: Disposición Final (muerte), Libertad, Disposición del PEN. El documento consta de 250 hojas. Allí están los nombres, apellidos y en algunos casos apodos de personas, hoy desaparecidas, como el caso de la familia Rondoletto. También incluye nóminas de cadáveres identificados, actas de entregas de cadáveres, manuscritos con información de inteligencia, listas de oficiales y suboficiales del Servicio de Información Confidencial (SIC) de la Policía y notas con sello y firma del jefe de ese organismo, el comisario Roberto Heriberto “El Tuerto” Albornoz.
El testigo expresó que al día de hoy no se siente completamente libre. Denunció que hace cuatro años Albornoz fue a su casa a amenazarlo y el último apriete fue 15 días atrás. Además sobre “el tuerto”, Jefe de Inteligencia de la Policía por aquellos años, sostuvo que “era amo y señor de la Jefatura”.
También se refirió a Luis De Cándido, su torturador. Aseveró que era el encargado de los interrogatorios a detenidos que siempre derivaban en martirios físicos. Junto a él estaban Quintana y Flores. La situación derivó en un careo con De Cándido quien aseguró que Clemente siempre fue policía. El imputado negó haber realizado torturas y se mostró decepcionado por los dichos de su “par”.
Con este testimonio el caso Jefatura de Policía toma otro giro ya que las pruebas aportadas son oficiales, genuinas y dejan a la vista que el aparato represivo era totalmente sistemático y no dejaba nada librado al azar. Así las cosas queda demasiado claro porqué al inicio de la audiencia de ayer, el defensor de Albornoz, Ávila Gallo (hijo) se oponía a que el testigo declare.
A partir de las 9.30, de hoy, continuará declarando Clemente.
El golpe de 1976 se produjo por el miedo que los militares le tenían a la guerrilla
Declaró Antonio Caifero en el caso Jefatura. En su testimonio, por teleconferencia, sostuvo que Golpe de 1976 no tenía justificativo. Además indicó que el gobierno de Perón dio la orden a las FFAA para “aniquilar a la subversión. Expresión castrense que quiere decir desarmar al enemigo, lo cual no significa aniquilar al adversario”, explicó.
Antonio Cafiero, destacado político argentino quien fue Ministro de Economía durante el último gobierno de Perón, declaró ayer en el caso Jefatura. El testigo fue aportado por la defensa, sin embargo no los dejó bien parado. Al comienzo de su relato dijo que uno de los objetivos del gobierno peronista que integró era “combatir la guerrilla dentro de lo que ordena la constitución y la ley”.
Para esto, sostuvo, se convocó a las Fuerzas Armadas porque la situación superó a la policía. “La idea era aniquilar a la subversión. Expresión castrense que quiere decir desarmar al enemigo, lo cual no significa aniquilar al adversario”, explicó. En este sentido dijo que las FFAA cumplieron paulatinamente el objetivo.
Más adelante destacó que “Perón tuvo duras condenas contra la guerrilla pero jamás quebrantó la ley. Siempre la utilizó. Si alguien se excedió en los procedimientos eso corre por su cuenta”.
También aprovechó para mencionar que en 1979 cuando vino al país la comisión de DDHH de la ONU denunció las violaciones a los derechos humanos que se estaban realizando.
Sobre la triple A aseveró que fue una organización paramilitar creada al margen del gobierno, pero con gente allegada a él como López Rega, que usaron procedimientos reñidos por la ley para eliminar físicamente a quienes eran miembros de organizaciones subversivas. Funcionó hasta 1980.
¿Había justificación para el golpe de 1976?, preguntó el juez Gabiel Casas. “Ninguna. El Golpe se produjo por el miedo que los militares le tenían a la guerrilla. Entonces decidieron acabarla violando la ley. Dudaban de la policía y Fuerzas Armadas por eso había que emplear técnicas de exterminio con total impunidad”.
Respecto al inicio de la guerrilla, Cafiero estimó que comenzó en los 60 y la situación se tornó compleja con el asalto a Monte Chingolo (1975) y Azul (1974). “Era incuestionable que no podían haber grupos armados porque estábamos bajo un gobierno constitucional”, sostuvo. Al respecto agregó que la intención de la guerrilla era formar un gobierno paralelo y tomar el poder.
Según su interpretación, luego de Monte Chingolo y Azul, el pueblo le dio la espalda a la guerrilla pero “supieron captar a jóvenes con ánimo combativo”, sin embargo “con el tiempo, ese coraje se fue perdiendo por eso muchos huyeron como ratas al exterior”, disparó.
¿Qué fuerzas fueron las que los hicieron huir?, preguntó el imputado Menéndez. “Fue un trabajo en conjunto de las FFAA, el gobierno, la policía y el pueblo”, respondió Cafiero. “Me agrada su posición de que el pueblo apoyó a las FFAA”, agregó Menénez.
En esta megacausa están imputados Luciano Benjamín Menéndez, Roberto Albornboz, Carlos y Luis De Cándido por la desaparición de 22 personas que estuvieron detenidas en el centro clandestino de detención que funcionaba en la ex Jefatura de Policía.
Sebastián Ganzburg
FuentedeOrigen:TucumanHoy Fuente:Rdendh
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