Masacre de Margarita Belén: el tribunal inspeccionó la Alcaidía
El Tribunal Federal que juzga a los militares acusados de perpetrar el 13 de diciembre de 1976 la matanza a la vera de la Ruta 11, inspeccionó el lugar de donde sacaron ese día a los presos políticos que iban a ser trasladados para su ejecución.
Durante la jornada los magistrados escucharon a los testigos que determinaron los lugares donde vieron a los trasladados, se confeccionaron los prontuarios y estaban cuando en el comedor torturaron a los que más tarde serían cargados en dos camiones del Ejército.
Los exdetenidos Carlos Aranda, Roberto Greca y Víctor Giménez, y el expolicía Juan Ramón Rodríguez Valiente fueron los convocados para que ilustraran a las partes sobre lo que recordaban sobre el 12 y 13 de diciembre; es decir, las últimas horas anteriores a la matanza.
El exuniformado fue el primero en indicar el lugar donde entregó la documentación de los presos a los militares, esto es el traspaso de los detenidos a la custodia del Ejército.
“Acá estaba la oficina de economato, el domingo estaba abierta todo el día porque hacía la requisa a las mujeres. Acá estaba yo ese día con las fichas”, dijo, señalando a una pieza que actualmente tiene poco uso. También aprovechó la ocasión para explicar algunos cambios que se hicieron al edificio.
Los especiales.
A menos de 50 metros del acceso principal se observa una puerta-reja que conduce al pabellón de los presos políticos, conocidos como los especiales porque tenían un régimen diferente del resto de los reclusos.
Allí Greca ratificó que vio a dos de los presos que luego serían fusilados, en el pasillo que conduce a las celdas. Aranda también recordó cuando escuchó por última vez los camiones del Ejército que partían hacia la ruta.
Giménez, a su vez, determinó con precisión cuando escuchó los ruidos que provenían del comedor esa noche: era la feroz paliza que recibieron los detenidos que supuestamente iban a ser trasladados a Formosa para simular lo que en realidad sería un fusilamiento.
Como pasaron muchos años y algunas cosas cambiaron, lo que fue el baño de los presos políticos hoy es una suerte de sala comunitaria. Siguiendo las marcas que dejaron los sanitarios se puede asegurar que es posible, desde el interior de una de las celdas de enfrente, ver a un preso cuando se lava en la pileta.
Es decir que la decena de testigos que dijeron haber visto cuando, en medio de la tortura, metieron a un prisionero en el baño para resucitarlo hablaron con fundamentos.
También hubo algunos cambios en la zona de los pasillos; pero el comedor sigue siendo el mismo por lo que es posible reconstruir mentalmente parte de los hechos que acontecieron en la madrugada del 13 de diciembre.
En una de las mesas, ubicada en el extremo derecho, Octavio Ayala con su guardia -.-la más dura de la alcaidía y dispuesta a torturar por placer a cualquier preso político-- esperaba a su víctima todas las noches.
Posiblemente esa madrugada se usaron todas las mesas disponibles para cometer las atrocidades más espantosas que un ser humano pueda imaginar. Ninguno de los que sufrieron los tormentos ese día pudo haber salido con vida.
FuentedeOrigen:ChacoDiaPorDia
Fuente:Agndh

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