22 de Febrero
LA SENTENCIA DEL JUICIO POLÍTICO SE CONOCERÁ ANTES DEL 16 DE MARZO
Miret “permitió con su indiferencia la violación de derechos humanos”
La parte acusadora pidió su remoción y lo criticó duramente. El juez explicó que siempre fue garantista y defensor de los DDHH
Por DANIEL CALIVARES
Llegó acompañado sólo de su mujer una media hora antes de que se iniciara el proceso en su contra y escuchara durante una hora cómo sus acusadores justificaban su pedido de remoción. El camarista Luis Miret, acusado, entre otras cosas, de omitir investigar delitos de lesa humanidad, puede estar viviendo sus últimos días como juez, tras haber estado en ese cargo durante más de 35 años. Una hora tuvo el consejero Hernán Ordiales, quien estuvo acompañado de su par Oscar Moreno, para justificar el pedido de remoción, y no desaprovechó ni un minuto para dar su alegato.
Mientras Ordiales se refería a él, Miret lo miraba atentamente. Ya no se lo notaba suelto como antes de empezar y sus ojos se posaron en todo momento sobre su acusador. Ordiales comenzó dando un breve resumen de las acusaciones: las primeras tres se referían a la causa Mochi. Prudencio Mochi, Blas Yanzón y León Glogowsky fueron detenidos en 1975 y torturados en el D2. Los tres denunciaron los hechos y Miret no investigó ninguno de ellos.
De hecho, Glogowsky le dijo que su novia de ese momento, Luz Faingold, había sido ultrajada en el D2. La cuarta causa era no haberse apartado de los Juicios por la Verdad a pesar de su amistad íntima con el general Juan Pablo Saá, quien llegó a estar imputado de 21 causas. En tanto, la quinta denuncia que enfrenta Miret se refiere al archivo de la causa que contenía las desapariciones de Alfredo Manrique y Laura Terrera y la apropiación de la hija de ambos, amparándose en la Ley de Punto Final.
En este punto, Ordiales resaltó que el artículo 5 de esa ley indicaba que, en caso de existir una apropiación, la causa no podría ser archivada. Miret lo hizo y el bebé recién en el 2007 recuperó su verdadera identidad. Ordiales también resaltó que, según los testimonios de los testigos, Miret había estado en el D2. "El juez supo de personas que sufrían graves delitos, tenía el deber de investigar y protegerlas, no lo hizo y las personas permanecieron secuestradas en el D2", explicó el consejero que forma parte de la acusación.
"El jurado se encuentra ante la oportunidad histórica de juzgar la conducta de un magistrado vinculada estrechamente a delitos de lesa humanidad", afirmó casi sobre el final de su alegato. "El doctor Miret se ha apartado de la ley, ha permitido con su indiferencia la violación de los derechos humanos esenciales, como el derecho a la dignidad, a la libertad, a la integridad corporal, al honor y a la identidad".
Para la parte acusadora, Miret causó un "daño irreparable desde lo físico y lo psicológico a un grupo de jóvenes que han sido marcados para siempre. Actuó sin valentía ni principios y, fundamentalmente, demostrando un absoluto desprecio por la ley y la Constitución. Se dejó amedrentar, intimidar por fuerzas que debieron estar a su servicio, para luego negociar con la misma autoridad que dijo despreciar, aceptando un cargo y jurando sobre un estatuto que suprimió la Constitución".
Finalmente, para los acusadores, con respecto a las denuncias, Miret "privilegió un interés oportunista e individual por la mera búsqueda de un cargo". No obstante, Ordiales también se refirió a la actuación de Miret durante el juicio político. "Para quienes asistimos a estas audiencias, dio la sensación de que los últimos 36 años no han pasado para el doctor Miret. Es claro que sigue pensando de la misma forma y, lo que es peor, ante una circunstancia similar, obraría del mismo modo", explicó el consejero, que finalmente pidió la remoción del magistrado.
DESTITUIDO. La defensa, en tanto, presentó dos alegatos diferentes. El primero de ellos se basó en una intimación hecha por el mismo Miret ante el Poder Ejecutivo. El juez, en esta, le pedía a la presidenta Cristina Fernández que se expidiera sobre su solicitud de renuncia, presentada en setiembre, y en caso de no hacerlo, se consideraba destituido. Este argumento fue rechazado por la parte acusadora, que explicó que, según la ley, si el Ejecutivo no contesta la solicitud de renuncia significa que la está rechazando. Debido a la posibilidad del rechazo, Miret y compañía presentaron otra defensa.
En ella aseguraron, con respecto a Faingold, que no fue devuelta a sus padres para cuidarla porque había sido detenida en un allanamiento donde había armas y panfletos políticos. Asimismo, adujeron que Miret no se apartó de los Juicios por la Verdad porque en ellos, el camarista no debía tomar ninguna decisión. En el caso de Mochi, Jorge Falco, el defensor de Miret, señaló que fue atendido médicamente por orden del juez y que las lesiones eran leves.
Finalmente, el archivo de la causa Terrera lo consideraron "un error involuntario que no tuvo consecuencias", ya que cuando se sospechó de su verdadera identidad, el expediente fue reabierto. Finalmente, Falco explicó que "es cierto que Miret hizo algo que no debía, como el resto de los jueces", y acusó a los testigos de declarar con animosidad y, como último acto, dio a conocer fallos en los que Miret absolvió a personas sospechadas de "subversivas".
SU DECLARACIÓN. Tras los alegatos, el camarista también tuvo oportunidad de hablar. Según explicó el magistrado, las críticas contra su actuación en el juicio político no son bien fundadas, y agregó que sólo buscaba un diálogo. Miret expresó también: "Siempre fui un garantista y un defensor de los derechos humanos", y agregó que en Mendoza no hubo subversivos, sólo grupos de personas, como las involucradas en el caso Mochi, que querían ser revolucionarios pero no habían causado "estropicios importantes". En cuanto a los testigos, Miret explicó que se sintió "horrorizado y conmovido" con respecto a las torturas que sufrieron, y aseguró sentirse "muy molesto" por haber estado tan cerca y no haberlo podido impedir.
No obstante, aseveró que "son autoridad respecto del sufrimiento que padecieron, y por eso son proclives a encontrar un responsable, y lo hallan en el juez Miret". El camarista también criticó al Gobierno provincial por haberlo denunciado, al mismo tiempo que se diferenció de su par Otilio Romano, al destacar que nunca puso trabas para que lo investigaran. Miret finalmente explicó que está tranquilo con su conciencia. El futuro de Miret, es decir, el veredicto, será dado a conocer antes del 16 de marzo, explicó el Jurado de Enjuiciamiento.
Fuente:ElSol
23 de Febrero
JUICIO POLÍTICO CONTRA EL CAMARISTA FEDERAL
Miret, el primero en caer por su actitud frente a los delitos de lesa humanidad
El Jurado de Enjuiciamiento se encuentra ante un hecho histórico. Cómo fue el proceso.
Por DANIEL CALIVARES
Pasaron 14 meses desde el día en que los organismos de derechos humanos llegaron hasta el Consejo de la Magistratura para presentar una denuncia contra los camaristas Otilio Romano y Luis Miret por no investigar delitos de lesa humanidad. El proceso fue largo, aunque ya sólo le queda la instancia del veredicto. En el medio pasaron muchas cosas que fueron recordadas, algunas por el propio Miret, durante los alegatos del juicio político en su contra que se desarrollaron el lunes.
El 2010, seguramente, será un año que Miret querrá olvidar. Por presión de los alumnos, su contrato en la Facultad de Derecho de la UNCuyo fue rescindido y, cuando la Justicia ordenó incorporarlo, los estudiantes, incluso aquellos que él pensaba que lo apoyarían, le dieron la espalda. Al mismo tiempo, la denuncia en el Consejo por no investigar delitos de lesa humanidad provocó que el juez pidiera una auditoría.
El Consejo no hizo caso, pero sí lo hizo el fiscal general Omar Palermo, quien terminó requiriendo que lo imputaran. Luego de revisar el pedido del fiscal, el juez federal Walter Bento lo acusó formalmente por no investigar 31 delitos de lesa humanidad. El mismo Miret recordó esto en el Consejo. "Yo era un sujeto valiente pero prudente, cuando se me hizo la primera denuncia, lejos de poner trabas por escrito, pedí que se me hiciera una auditoría", aseguró. Con esto, Miret se diferenciaba de Romano, quien puso todo tipo de trabas que fueron cayendo una a una y se rumorea que su juicio político sería, a más tardar, en abril.
En su declaración en el proceso en su contra, el camarista intentó mostrarse respetuoso de las víctimas e, incluso, aseguró que siempre fue "garantista y defensor de los derechos humanos". Asimismo, le contestó al consejero Hernán Ordiales, quien lo acusó de que, para él (Miret), los 36 años no habían pasado y que ante una situación similar seguiría actuando de la misma manera en que ya lo hizo. Esta afirmación le dolió a Miret, tanto como aquella de la testigo Luz Faingold, quien aseguró que Miret la trató como si fuera "un nazi", debido a su apellido judío.
Ante esto, el juez contestó que nunca pudo haberla tratado así ya que tiene amigos y un yerno de religión judía. Con los otros testigos, el camarista intentó provocar un descreimiento en sus testimonios, resaltando el interés de estos en que el juez deje su cargo y criticó, al mismo tiempo, que el Gobierno provincial también lo haya denunciado. Habrá que esperar qué decide el Jurado de Enjuiciamiento, que debe definir qué hacer antes del 16 de marzo.
En principio, ayer hubo un encuentro del tribunal y definieron que la próxima semana se fijará la fecha de la sentencia, explicó a El Sol Jorge Landau, uno de sus miembros. Se verá si fueron más fuertes las pruebas presentadas por la parte acusadora o si Miret, quien dijo sentirse "horrorizado y conmovido" por las historias de las víctimas, se salva de ser removido de su cargo. Por ahora, fuentes del Consejo de la Magistratura explicaron que los alegatos provocaron dudas en algunos miembros del Jurado de Enjuiciamiento, que definirán si Miret es el primer juez en ser destituido por causas relacionadas a delitos de lesa humanidad.
Fuente:ElSol

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