LUEGO DE UNA LARGA INVESTIGACION
Comenzó el juicio oral por los fusilamientos en barrio Echeverría
En el marco de la causa denominada “Romero Niklison” el Tribunal Oral en lo Criminal Federal activó el debate en el cual además de Benjamín Menéndez, jefe del III Cuerpo de Ejército, también está imputado el ex comisario Roberto Albornoz. Se investiga la muerte de cinco militantes de montoneros en mayo de 1.976.
EXPECTATIVA. Ayer se puso en marcha el debate oral en el Tribunal.
23/02/2011 El represor Luciano Benjamín Menéndez defendió su accionar durante la última dictadura militar pero se negó a responder preguntas durante la primera jornada del juicio que se inició ayer por la denominada causa Romero Niklison, en la que se investigan los homicidios de cinco personas, hecho ocurrido en 1976.
El Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Tucumán, integrado por los jueces Gabriel Casas, Carlos Jiménez Montilla y Luis López procurará determinar la responsabilidad de Menéndez y del otro imputado, el ex comisario Roberto Heriberto Albornoz, en el hecho ocurrido el 20 de mayo de 1976 en Tucumán.
María Alejandra Romero Niklison, hija de una de las víctimas que actúa como querellante, sostuvo que al finalizar el juicio espera "encontrar un castigo para los responsable después de años de lucha en la búsqueda de la verdad y la justicia".
La querellante recordó que "esta causa se inició en el año 2000 en búsqueda de la verdad y de la justicia y ahora se transforma en la búsqueda de una pena para los responsables".
"Esto sucedió durante un operativo conjunto de militares y policías que tomaron por asalto mi casa, donde funcionaba una organización montonera", dijo la abogada “Yo tenía un año y ocho meses, pero entiendo cuál fue la opción de vida de mi madre, siempre abocada a la búsqueda de la construcción colectiva de un proyecto de país distinto con igualdad para todos, accesos a la salud y educación y una economía que no sea para unos pocos", agregó. Según lo expresado por Romero Niklison, su madre participó de la huelga azucarera tucumana que se hizo en aquellos años "defendiendo el derecho al trabajo que tenían las personas".
En la casa de la familia, ubicada en el barrio Echeverría, el 20 de mayo de 1976, María Romero Niklison mantenía una reunión con otros cuatro militantes de la organización Montoneros.
De acuerdo con constancias del expediente, fuerzas conjuntas del Ejército y de la policía provincial tomaron por asalto la casa de los Romero Niklison y, simulando un enfrentamiento, asesinaron a todos los moradores.
Uno de ellos, Fernando Saavedra Lamas, había logrado huir pero fue acribillado en una iglesia cercana, donde trató de esconderse. Los cuerpos sin vida de las víctimas fueron llevados a la jefatura de la policía de Tucumán y posteriormente inhumados en fosas comunes ubicadas en el cementerio del Norte
El juicio comenzó ayer con una recusación contra el juez López presentada por el fiscal Leopoldo Peralta Palma, quien insistió con un pedido que ya había sido rechazado por el presidente del cuerpo. Peralta Palma justificó su insistencia al sostener que, "según tengo entendido, el juez López se encuentra excusado de intervenir en causas por Derechos Humanos".
También explicó que el primer pedido se resolvió por providencia simple y se la rechazó por estar fuera de término. López, por su parte, fijó su posición personal y aseguró sentirse "en condiciones de intervenir con objetividad", pero pidió a los otros integrantes del tribunal que analicen el pedido y tomen una decisión, tras lo cual el tribunal rechazó la recusación y ordenó la continuidad del debate.
Como es habitual, un nutrido grupo de familiares de desaparecidos se instaló en el Tribunal para seguir el debate, en tanto afuera se agruparon organismos de Derechos Humanos.
Fuente:ElSiglo
Cinco testigos declararon ayer en el juicio por la causa Romero Niklison
24/02/2011
Causa Romero Niklison
"El cabo Reinoso mató con un 38 a María Alejandra"
Aseguró el testigo Juan Carlos Clemente durante la tercera audiencia de este juicio. Además sostuvo que "Fitipaldi (Gerardo Romero) era uno de los militantes más buscados" por el aparto represor. “Me obligaron a ser policía”, dijo el testigo. Los testimonios se seguirán escuchando el martes que viene.
“No fui policía”
Respondió Clemente ante una pregunta de Ciro Lo Pinto. Esto generó ciertas dudas en el testimonio que derivó en varias preguntas en donde participó el cuarto juez, Pérez Villalobo.
“Me entregan un carnet pero nunca fui policía”, le respondió Clemente a Lo Pinto y agregó que “cobraba un sueldo”.
¿Por qué le pagaban?, preguntó el juez Jiménez Montilla. “Supongo que porque no estaba en condiciones de decidir libremente lo que quería hacer o pensar. Tampoco de irme a la casa. Si estuve nombrado como policía”, respondió el testigo. Cuando Pérez Villalobo le hizo la misma pregunta dijo: “El asesor militar me da un carnet. No me preguntaron ni para secuestrarme, torturarme ni para ser policía”.
¿Qué hacía?, interrogó el cuarto juez. “Carta de certificación. Clasificación de documentos. Luego me pasaron al D2 donde hacía carpintería, fotocopias. Lavaba autos, servía café. Hasta el 83 estuve como policía”.
Cinco testigos declararon ayer en el juicio por la causa Romero Niklison donde el ex jefe del Tercer Cuerpo del Ejército, Luciano Benjamín Menéndez y el ex policía Roberto Albornoz están imputados por el asesinato de cinco militantes montoneros en el barrio Echeverría, sucedido el 20 de mayo de 1976. El tribunal está integrado por los jueces Gabriel Casas (quien preside), Carlos Jiménez Montilla y Luis López.
El testimonio más destacado de ayer fue el de Juan Carlos Clemente. Testigo clave en la causa Jefatura de Policía ya que el año pasado aportó una documentación importante donde había una lista con las personas que estaban desparecidas y donde se lee el destino de varias de ellas. El “Perro” como se lo conocía, era militante de la JP, pero el 23 de julio de 1976 lo secuestraron y un año más tarde, según contó, lo obligaron a ser policía. El testigo aseguró que lo utilizaron, bajo amenaza, para marcar gente.
Mientras Clemente trabajaba en Jefatura de Policía, según relató ayer, escuchó “un comentario de un cabo de apellido Reinoso, apodado Rucci, que decía personalmente que le había disparado a la Mecha (por María Alejandra Romero Niklison) con un 38 y le pegó en la cabeza estando ella sentada en una mesa en el fondo de la casa”. Y agregó que el comentario siempre fue “en tono de broma”.
También indicó que “Rucci integraba la patota que dependía de Albornoz”, allí también estaban “De Cándido, Fariña, Flores, Bulacio, García. El grupo estaba encargado de los secuestros”, aseguró.
Además sostuvo que siempre “en Jefatura me preguntaban por Fitipaldi o Fiti (apodo de Gerardo Romero, marido de Mercedes). Cuando me secuestran era de los más buscados. En todas las sesiones de interrogatorio la pregunta permanente era si sabía donde andaba Fiti”.
Clemente indicó que “la patota de Confidencial estaba a cargo del asesor militar, González Nayar”. Respecto a Albornoz expresó que “era amo y señor de vida y muerte de todo lo que pasaba por Jefatura y Confidenciales”.
Más adelante cuando lo interrogó el defensor Oficial, Ciro Lo Pinto, el testigo dijo que “Fitipaldi era muy renombrado a nivel militante, pero personalmente no lo conocía. Me sorprende cuando me cuentan lo de la calle Azcuenaga porque yo vivía a dos cuadras del domicilio y no estaba enterado”.
Según consta en el expediente, el 20 de mayo de 1976, un grupo integrado por militares y policías allanó, luego de lanzar explosivos y disparar con armas largas, una vivienda de Azcuénaga 1.816. Minutos después, yacían sin vida en su interior María Alejandra Niklison, Adolfo Francisco Meneses, Atilio Brandsen y Eduardo González Paz. A pocos metros, cerca de una iglesia, fue asesinado Fernando Saavedra Lamas.
Sebastián Ganzburg
Fuente:TucumanHoy
24/02/2011
Causa "Romero Niklison"
"En la familia explotó una bomba con el asesinato de mi hermana"
Dijo en su testimonio Patricia Niklison, hermana de la víctima y tía de María Alejandra querellante en la causa. También declaró Critina Barrionuevo quien contextualizó políticamente aquella época.
En este sentido agregó que “incluso mi mamá a los cuarenta y pico de años le cortaron la carrera de abogada porque la perseguían. Espero justicia para que las generaciones del futuro tengan una verdad cierta de cómo fueron las cosas. Seguro que hubo cosas erróneas pero deben saber que lo que le pasó a su familiar fue un asesinato. No tuvo juicio previo, directamente apuntaron a ella y la mataron”.
En su testimonio también habló de cómo se hizo cargo de la crianza de su sobrina. “Mamá no estaba en condiciones por eso se quedó en casa, la incorporamos a la familia. Como prácticamente no nos conocía, tenía mucho miedo. Lloraba sin motivo. Tenía terror especial a subir a los autos. Era muy introvertida. Le costó mucho hablar”, aseveró.
“Mi hermana era una luz desde lo físico a lo intelectual. Rubia de ojos celestes, muy tímida. Se fue soltando y llegó a tener muchos amigos y ser muy querida. Tanto que hoy, que tendría 61 años, sus amigas la siguen llamando a mamá. Brillante en secundaria, buena estudiante. Un ser irremplazable”, recordó.
Por su parte la testigo Crisitna Barrionuevo contó que conoció a María Alejandra militando. “Me la presentaron en el momento en que las FAR y Montoneros deciden unirse para emprender juntas las tareas democráticas y asumir funciones ejecutivas que fueron dispuesta. Esto tiene que haber sido luego de la asunción Perón-Perón”.
Barrionuevo, aportó interesantes datos sobre el contexto político de la época. “Con Gerardo Romero nos cruzamos varias veces. En barrio Echeverría había riqueza política. En 1974 se comienzan a expresar todas las fuerzas de la AAA y amenazaban con bombas, ametrallaban locales, con el apoyo del Ministerio de Bienestar Social. No era desconocida para nosotros las formas de militar oculta. Decidimos volver a esa práctica de no ser tan abiertos en la militancia por temor a situaciones lamentables”.
Respecto al asesinato de los cinco militantes montoneros dijo que “el 20 de mayo leí en La Gaceta que hubo un ataque en barrio Echeverría y cuando nos encontramos con compañeros nos enteramos de que era la casa de Mecha. A los otros no los conocía”.
Más delante de forma sintética resume el clima de época. “En 1975 Ezequiel Linarez hace una muestra. Le encantaba la exuberancia de la vegetación de Tucumán. Allí había un cuadro donde se veían cañas gruesas y entre ellas fusiles lo que da idea de zona emboscada. Esa es la sensación que me da cuando me acuerdo de la zona en aquél entonces”.
También declaró Hugo Sánchez, militante montonero; María Isabel Vanegas de Bordón, amiga de María Alejandra (Mecha) y María Catalina Fernández, quien cuidaba a la querellante María Alejandra cuando era bebé.
Sebastián Ganzburg
Fuente:TucumanHoy


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