TESTIMONIO EN EL JUICIO “ROMERO NIKLISON”
Un ex policía dijo que no vio ningún armamento de los Montoneros
Publicado el: 16/03/2011
El ex policía Reinaldo Contreras dio ayer su testimonio en el juicio que se sigue contra Menéndez y Albornoz. Fue quien firmó el acta en el que se destina el supuesto armamento secuestrado en la casa donde estaba reunidos los cinco militantes Monteros al Comando de la 5ªBrigada de Infantería, pero aseguró que nunca vio esas armas.
El histórico juicio ingresó a su última etapa y antes de fin de mes se conocerá la sentencia.
En un dudoso testimonio, el ex policía Reinaldo Contreras aseguró ayer ante los jueces del Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Tucumán que estuvo sólo 15 minutos en el procedimiento que terminó con la vida de cinco militantes Montoneros, pese a que se mostraron en el debate varias actas firmadas por él y sus superiores referidas al hecho.
El testigo dijo que cerca del mediodía del 20 de mayo de 1976 llegó junto a su superior, el comisario de la Unidad Regional Capital, Angel Díaz, al barrio Echeverría con la misión de dar apoyo externo al operativo militar y policial , pero que el “nefasto militar” –así lo calificó- Roberto González Nayar terminó corriéndolos del lugar.
“Nos detuvimos a 40 metros del lugar del hecho, y sentimos disparos. Luego, bajamos, caminamos unos metros; allí se encontraba el jefe del URC, Eduardo Acosta. Luego apareció el nefasto militar (luego aclaró que se refería a González Nayar) que nos corrió”, relató Contreras. “González Nayar causaba terror en las fuerzas policiales”, acotó en el juicio que se sigue a los represores Luciano Benjamín Menéndez y Roberto “El Tuerto” Albornoz.
Pero luego de contar esto, Contreras quedó casi atrapado con la lectura de distintas actas policiales en las que aparecía su firma y se referían al asesinato de los cinco Montoneros. En esos escritos, se develó que había sido designado, el mismo día del hecho, como secretario de Actuaciones.
Contreras sí admitió que fue quien entregó el cadáver de María Alejandra Niklison a sus familiares y quien le tomó declaración a Miguel Romano, el dueño de la casa en que ocurrió el presunto fusilamiento (calle Azcuénaga 1816).
Según un acta policial, firmada en mayo de ese año por Contreras, el armamento secuestrado en la casa de los Niklison fue derivado al Comando de la 5º Brigada de Infantería y al Servicios Confidenciales. Sin embargo, el testigo dijo que no recordaba haber visto ningún armamento, por lo que argumentó que en muchos casos se vio obligado a firmar actas sin acreditar sus contenidos.
Lo que quedó en claro en su testimonio es que sintió disparos, vio militares con casos y armas largas en la mano, policías vestidos de civiles que estaban armados (recordó a dos), y que vio a González Nayar gritar y dar órdenes. Aseguró que no vio al “El Tuerto” Albornoz pero que sabía que en algún momento fue Jefe del Departamento de Inteligencia.
Luego de Contreras, declaró el mecánico armero de Gendarmería, Víctor Aranda, quien escuchó el informe en el dio detalles del armamento (de guerra y civil), que según la Policía, secuestró en la casa donde ocurrió la muerte de María Alejandra Niklison, Fernando Saavedra Lamas, Juan Carlos Meneses, Atilio Brandsen y Eduardo Gonzalez Paz. Según los informes médicos, murieron con un estallido de cráneo.
FuentedeOrigen:PrimeraFuente
Fuente:Agndh
Expectativas por declaración de un testigo
Se trata de Manuel Pulido quien continúa viviendo frente a la casa donde mataron a los militantes montoneros. Ayer se suspendió la declaración de Ruckauf y pasó para el martes. Además declaró un armero de gendarmería, un ex policía y un pseudo intelectual que justifica a los genocidas. Familiares de Menéndez estuvieron en la sala de audiencia.
Como cada vez que en este juicio se intentó realizar una comunicación a través del sistema de teleconferencia, ayer, no se logró el contacto. Era con el ex ministro de Isabel y vicepresidente de Menem, Carlos Ruckauf que estaba en el Consejo de la Magistratura de la Nación, en la ciudad de Buenos Aires. Su testimonio se reprogramó para el martes.
La audiencia que estaba prevista para las11 comenzó media hora más tarde y se desarrolló con normalidad. El primero en declarar fue el ex policía, Reinaldo Argentino Contreras, segundo jefe de la zona Capital durante 1976.
Explicó que en aquél entonces estaba bajo las órdenes del comisario inspector Ángel Pascual Díaz. “Nos ordenaron que vayamos al lugar del hecho y cuarenta metros antes de la casa sentimos disparos y no nos dejaron seguir”, indicó. “Nuestra misión era de contención a vecinos agrupados”, dijo.
Durante su testimonio, de casi una hora, no dejó de referirse a González Naya, quien en aquella época estaba a cargo de Jefatura de Policía. “Era un nefasto militar que causaba terror”, aseguró.
El testigo contó que fue quien entregó el cuerpo de una persona de sexo femenino, por supuesto se trataba de María Alejandra Niklison. Sin embargo, aclaró que ese tipo de trabajo no le era frecuente pues estaba abocado a tareas administrativas. Además destacó que “en ese operativo vi a Luciano García y Calderón (policías de la época) que estaban de civil. Creo que estaban en la Brigada de Investigaciones”.
Siempre dudó y no escatimó en hacerse el desentendido ante preguntas comprometedoras. Se lo indagó sobre un acta firmada por él, donde figura el armamento secuestrado que luego se envió a la 5ª Brigada. “Se que secuestraron muchas armas” pero “yo no vi el armamento. En la zona no estaba. Nunca fui al Cementerio del Norte. No vi cadáver en Jefatura”.
Respecto al escrito dijo que no recuerda haberlo firmado y aclaró que muchas veces González Naya bajo amenaza obligaba a que firmen. “Si decía que no, quedábamos sin trabajo, ya me habían amenazado con mandarme a La Cocha”.
Por último relató que “recién me estoy enterando que son cinco y no cuarto los muertos. Había más o menos 15 militares con armas largas. García y Calderón estaban con pistolas”.
Posteriormente declaró el sargento, mecánico armero, de Gendarmería Nacional, Víctor Hugo Aranda, brindando detalles técnicos sobre las supuestas armas secuestradas que figuran en el escrito de la policía. “Se trata de armamento de guerra y de uso civil. Todas juntas podrían ocupar un espacio de 1,5 metros x 0,40 centímetros, es decir, un cajón”, aseveró.
Por último, dio su testimonio Carlos Acuña. Un pseudo intelectual de derecha que revindica el proceso militar, elogiando la actuación de las Fuerzas Armadas en el Golpe de 1976.
Para Hoy
Están citados tres testigos nuevos que surgieron de la inspección ocular realizada semanas atrás en la casa de Azcuénaga 1816, donde el 20 de mayo de 1976, asesinaban a cinco militantes montoneros y cuyos responsables directos son Menéndez y el ex policía Albornoz, ambos condenados a prisión perpetua en el juicio realizado el año pasado, denominado “Jefatura de Policía”, hoy únicos imputados en esta causa.
De los tres está previsto que solo declare Manuel Pulido, quien continúa viviendo frente al lugar de los hechos y se estima podría brindar detalles. Por su parte el matrimonio Albornoz (nada que ver con el imputado), que también continúan viviendo en la zona, es probable que por la edad, se abstengan de prestar testimonio. La audiencia está prevista para las 9.30.
Visitas inesperadas
Por primera vez en lo que va del juicio familiares del ex jefe del Tercer Cuerpo del Ejército, Luciano Benjamín Menéndez (quien participa del debate por teleconferencia desde la casa de su hijo) estuvieron presenciando el juicio en la sala. Esto seguramente tiene que ver con el hecho de que declararon testigos pedidos por la defensa como el fascista de Acuña que asegura que los militares robaron bebés por un acto de amor. O, quizás, para escuchar a Ruckauf. Lo cierto es que ahí estaban con carteras lujosas, caras de hierro y corazón de acero enlatado.
Sebastián Ganzburg
FuentedeOrigen:TucumanHoy
Fuente:Agndh

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