6 de mayo de 2012

CATAMARCA: Testimonios de policías retirados complican a los dos imputados.

Juicio por crímenes de lesa humanidad 
Testimonios de policías retirados complican a los dos imputados 
Uno de los testigos relató que vio a Griselda Ponce en la Brigada de Investigaciones. 
Significativos y encontrados testimonios fueron incorporados en la séptima jornada del debate que se tramita en el Juzgado Federal por los crímenes de lesa humanidad cometidos durante la dictadura en la provincia de Catamarca. A causa de uno de los relatos, el Tribunal y las partes se trasladaron hasta la Brigada de Investigaciones para realizar una inspección ocular y reconstruir el momento en que Griselda Ponce fue observada con vida por uno de los testigos citados ayer.

Durante los dos turnos en que se extendió el debate, mañana y tarde, se expusieron 5 testimoniales de policías y militares retirados de las fuerzas, que prestaron servicio durante los periodos que se investigan y que además habrían participado en alguna de las circunstancias que fueron trascendentales para la reconstrucción de los hechos.

El primero y más importante de los testimonios fue por quien la querella y la fiscalía solicitara una inspección ocular en el interior de la Brigada de Investigaciones, el último lugar en el que habría estado Griselda del Huerto Ponce, antes de ser trasladada a la brigada de investigaciones de Tucumán. El debate se iniciará nuevamente hoy, a partir de las 9.

Por una estrella 
Un policía retirado de la policía de apellido Ortiz, que trabajaba en la comisaría quinta y que en diciembre de 1976 fue víctima de una detención bajo las “órdenes de Rauzzino”, brindó detalles precisos sobre cómo se produjo su detención, los lugares a los que fue llevado, y las personas que vio, entre ellas a Griselda.

"El personal que se presentó lo hacía bajo las órdenes de Rauzzino”, indicó llanamente el testigo, y luego añadió que se trataba de tres hombres vestidos de civil. La causa de su detención había sido motivada porque al final de cada una de sus rúbricas, añadía una estrella, lo que para los efectivos simbolizó un acto de subversión. A causa de ello, Ortiz fue trasladado hasta la División de investigaciones, en donde lo encerraron en un placar de escasas dimensiones y empezaron a interrogarlo para que brindara nombres de personas que estarían ligadas a ciertas acciones subversivas.

El hombre permaneció encerrado allí, sin alimentos, ni agua e imposibilitado de usar el sanitario; recién por la noche lo dejaban salir por unos minutos. Al cuarto día de la dura represión, solicitó la presencia de un abogado. Fue después de eso que observó a Griselda Ponce, apoyada con sus manos esposadas y contra la pared, ubicada en el segundo piso del edificio, en el sector de la Guardia. El hombre recordó detalladamente cada pasillo y rincón del lugar y según precisó, antes de percatarse de la presencia de Griselda, se encontraba apoyado en la baranda de la escalera, hasta que vio llegar a su abogado, de apellido Gandini.

El testigo no atinó a preguntarle nada a la mujer desaparecida, pese a que la conocía, pero según detalló, percibió un pedido de ayuda en su mirada, “pero en ese momento sólo pensaba en lo que me pasaba a mí”. “Yo presentía que no tenía que hacer esto, porque iba a desaparecer”, señaló el ex policía ante la pregunta de por qué no entabló diálogo con ninguno de los detenidos que observó en la Brigada. Nunca más volvió a ver a Griselda Ponce.

Más represión 
Luego siguieron los otros interrogatorios, que fueron ejecutados en la oficina del jefe de Investigaciones, que se encontraba a cargo del oficial Raúl Guzmán, desmintiendo que el cargo era ocupado por el comisario Florentino Reyes. “Ellos pertenecían a otro grupo, como de elite”, aseguró el hombre. En esa oficina lo indagaban policías y militares.

Finalmente, Ortiz fue liberado, aunque tiempo después su domicilio fue allanado por un grupo de la policía que ingresó a la vivienda con ametralladoras. El allanamiento fue perpetrado por el comisario Soria y por “Chiquitito” Reyes; “eran los capos” indicó y agregó que se movilizaban en una camioneta Ford doble cabina de color azul.

Ortiz fue sobreseído por la causa que iniciaron en su contra y cuatro meses después recién fue notificado de tal acción.

Hoy se incorporará el testimonio del abogado que asistió a Ortiz en esa época.

Desmemoriados 
El siguiente testigo había sido señalado por Ortiz como uno de los policías que realizaron un allanamiento en su vivienda. Soria, un ex policía e inspector de la Brigada de Investigaciones y de la comisaria de Belén, ostentó una gran nebulosa ante cada pregunta formulada por las partes. Pese a ello, comprometió notablemente a los imputados, Juan Daniel Rauzzino y Carlos Alberto Lucena, al responder que los procedimientos como registros domiciliarios y en la ruta, se realizaban conjuntamente entre la policía y los militares, cuando en la declaración vertida por el ex jefe de la Policía, se hacía mención a que no existía relación con los militares, ya que “la subversión era una política militar”. Sin embargo, reconoció que hubo detenciones y que los detenidos eran alojados en el patio y en los pasillos de la Brigada. También desconoció que los padres de Yolanda Borda denunciaran su secuestro en Belén, cuando cumplía servicios en esa dependencia.

La lista de testigos se completó con las declaraciones de dos policías y un militar retirado. Todos ellos se desentendieron de los hechos que se investigan, y coincidieron que recién tomaron conocimiento por lo que surgía a través de la prensa.

Inicialmente, un ex militar de apellido Silva señaló que participó de los censos que se realizaban en las viviendas, pero como seguridad. Dijo que en ningún momento logró ingresar a una de esas propiedades, e indicó que las órdenes para realizar tales procedimientos eran libradas por el teniente Mujica.

El siguiente testigo había sido señalado en una ronda previa de declaraciones realizada la semana pasada por la sobrina de Francisco Gregorio Ponce, cuando declaró que antes de su secuestro, fueron perseguidos en un automóvil por dos policías de apellidos Denett. El policía aseguró no conocer a ninguno de los Ponce secuestrados, pese a vivir a 250 metros de la vivienda de la familia, pero sí confirmó que trabajó conjuntamente con su primo, que también integraba la fuerza policial.

Finalmente, se oyó el relato de quien fuera jefe de Investigaciones de la Policía, Raúl Guzmán, asumiendo a dicho cargo en reemplazo de Florentino Reyes. En un principio, manifestó que no participó de requisas domiciliares, aunque luego reconoció que podría haber sido posible.

Su relato fue bastante contradictorio y pausado, a causa de varias lagunas en su memoria. Aunque en primera instancia declaró que en la Brigada había varios detenidos, más adelante, no recordó este dato.

Sin embargo, su relato permitió vislumbrar la existencia de un grupo paralelo en la Brigada de Investigaciones, que actuaba contra la represión.

Guzmán aseguró que los comisarios Reyes y Soria trabajaban en una oficina aparte de la de Investigaciones. “Ellos trabajaban en la oficina de lucha contra la subversión”, indicó. “Lo que hacían no quedaba asentado en ninguna parte”, aseveró, y alegó desconocer sus tareas.

Al ser consultado si en su oficina se realizaban interrogatorios a los detenidos, indicó que no, aunque acotó que era factible que otros pudieran haber efectuado tales procedimientos.
FuentedeOrigen:http://www.elesquiu.com 
Fuente:Agndh


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