Se presentó "Huesos desnudos"
Seis gotas de sangre y un
libro
"Huesos desnudos" es un relato escrito en primera persona; un reencuentro de vida, una esperanza, una denuncia y también, un profundo agradecimiento al trabajo incansable que desempeña el Equipo Argentino de Antropología Forense. Eric Domergue fue quien decidió dar a conocer la historia de militancia revolucionaria de Yves, su hermano mayor, y Cristina Cialcetta, compañera de Yves, ambos asesinados por la dictadura militar en 1976 y sepultados como NN en un cementerio de Melincué. Después de 34 años, la familia Domergue pudo reencontrarse con los restos identificados de Yves y Cristina, en mayo de 2010. "Huesos desnudos" es un relato vivencial de nuestra historia, del poder de la genética en la búsqueda de la verdad, de la necesidad de seguir desenterrando más "huesos desnudos" que aun faltan identificar. enREDando dialogó con su autor, Eric Domergue. I.
"Huesos desnudos" es un relato escrito en primera persona; un reencuentro de vida, una esperanza, una denuncia y también, un profundo agradecimiento al trabajo incansable que desempeña el Equipo Argentino de Antropología Forense. Eric Domergue fue quien decidió dar a conocer la historia de militancia revolucionaria de Yves, su hermano mayor, y Cristina Cialcetta, compañera de Yves, ambos asesinados por la dictadura militar en 1976 y sepultados como NN en un cementerio de Melincué. Después de 34 años, la familia Domergue pudo reencontrarse con los restos identificados de Yves y Cristina, en mayo de 2010. "Huesos desnudos" es un relato vivencial de nuestra historia, del poder de la genética en la búsqueda de la verdad, de la necesidad de seguir desenterrando más "huesos desnudos" que aun faltan identificar. enREDando dialogó con su autor, Eric Domergue. I.
Te arropo para nuestros encuentros furtivos cuando el país ya era una gran trampa y vos un clandestino más.
Eric Domergué, francés, periodista y diseñador gráfico, es el hermano de Yves, militante revolucionario asesinado en 1976 por la última dictadura militar. Su historia trasciende una frontera. La geografía dibuja en la tierra los huesos desnudos de su hermano, identificado en el año 2010 por el Equipo Argentino de Antropología Forense.
En un poema que le escribe a Yves, Eric lo arropa con sus palabras. Abriga con la memoria la ausencia de su sangre hermana.
El trabajo incansable del Equipo de Antropología Forense y, anteriormente, el insistente compromiso de una docente y los alumnos de 5to año de la escuela Pablo Pizzurno de Melincué, permitió reconocer el cuerpo de Yves y el de su compañera, Cristina Cialcetta.
Por más de 30 años permanecieron ocultos y sin nombre en el sur de la provincia de Santa Fe. Sus cuerpos habían sido arrojados al costado de un camino rural, sepultados sin identificación y cuidados durante décadas por los habitantes de la región.
30 años transcurrieron hasta que la luz de esa tierra se inyectó en la vida de Eric y su familia. Un remanso de paz, finalmente, alivió algo de esa inmensa herida que perdura en los familiares de los desaparecidos.
II.
Te arropo con la mano amiga de quienes te encontraron, te
desenterraron, te cuidaron, te devolvieron una identidad y una familia.
Eric escribe con la intensidad de quien busca justicia. Así comenzó a delinear los trazos de su libro Huesos desnudos, recientemente publicado por Colihue y presentado en nuestra ciudad. El libro es un recorrido por la historia familiar de los Domergue y a su vez, por las relaciones políticas de dos países, Francia y Argentina, emparentados en una trama de complicidad y complot internacional. Este fue el objetivo inicial: investigar las vinculaciones entre los militares franceses y argentinos en lo que significó el plan sistemático de desaparición de personas en nuestro país.
Pero su libro tuvo un capítulo final inesperado. En la última parte, Eric comienza a ponerle palabras a la sensación inexplicable de haberse reencontrado con Yves.
Te arropo con seis gotas de mi sangre para que tus huesos y mi plasma se fundan en un mismo e irrefutable ADN.
Este capítulo habla de un encuentro vital ocurrido en el mes de mayo de 2010. Eric ya había comenzó, tiempo antes, con la escritura del libro. “Un día la tierra se abrió y empezó a entregar sus secretos. La misma tierra que tragó los cuerpos dejó al descubierto huesos que hablaron, identificaron, acusaron. Dos esqueletos, dos NN, dos desconocidos, uno femenino, otro masculino, ambos jóvenes, muy jóvenes. (…) El ADN fue la llave de las identidades perdidas, del rescate de la memoria."
Así comienza Huesos desnudos. La pluma de Domergue es el escozor de un hombre que habla con el corazón en la mano y la meticulosidad de quien bucea en los documentos de la historia.
En el 2010, esos dos NN fueron identificados con el nombre Yves Domergue, francés, 22 años, el mayor de 9 hijos de un matrimonio de inmigrantes y Cristina Cialcetta, 20 años, mexicana, hija única. Ambos fueron encontrados en septiembre de 1976 en la ruta provincial N° 90 frente al campo de Agustín Buitron. La autopsia arrojó: homicidio, muerte violenta. El Juzgado de Instrucción de Melincué instruye el sumario, causa 687, por homicidio de NN masculino y NN femenino.
El expediente, que había quedado sepultado en el olvido hasta 1984, comienza a remover la memoria colectiva de Melincué. Pasaron varios años hasta que la docente Juliana Cagrandi propone realizar, en el marco de su clase de Formación Ética e Historia, un trabajo sobre la memoria con sus alumnos de 3er de polimodal.
“Como alumnos que cursamos el 3er año del Polimodal, comenzamos a interesarnos por temas que nos afectan directa e indirectamente, en el área de Formación Ética y Ciudadana nos involucramos con la temática del Hombre, sus Derechos y Obligaciones. Estudiando los Derechos Humanos, nos atrajo y nos resultó interesante el tema de Terrorismo de Estado, ya que cerca de nuestra localidad se encontraron personas maltratadas, a las cuales se les violaron la totalidad de sus derechos como personas”, escriben los chicos en el trabajo escolar que realizaron.
Este trabajo de investigación traspasó las paredes de la escuela Pizzurno. Juliana se contacta con la Casa de la Memoria de Rosario. A partir de allí, el gobierno de la provincia de Santa Fe, a través de la Secretaria de Derechos Humanos, decide judicializar el caso. Finalmente, y luego de un largo derrotero, el EEAF realiza la comparación genética con las muestras de sangre que Eric Domergué y sus padres habían dejado tiempo antes, "por responsabilidad" pero sin esperanza alguna de lograr la identificación del cuerpo de Yves.
Este capítulo vivo en la historia de Eric es también un profundo agradecimiento a quienes impulsan la Iniciativa Latinoamericana para la Identificación de Personas Desaparecidas. ¿De qué se trata? Es una campaña que impulsa el EEAF con el objetivo principal de recolectar muestras de sangre de familiares de desaparecidos y lograr la identificación de los restos de personas desaparecidas por razones políticas en América Latina. Actualmente, alrededor de 5200 muestras de sangre se encuentran en el banco de datos del EEAF y todavía quedan 600 restos óseos sin identificar. Desde el año 2003, el EAAF utiliza de forma habitual el análisis genético como parte del proceso de identificación de las víctimas. Por ello, resulta fundamental promover y difundir la campaña con la que se busca que más familiares se extraigan seis gotitas de sangre para su posterior comparación genética.
III
Te arropo con los plomos que te apagaron y ahora se vuelven
contra quienes te quisieron ocultar por siempre.
Publicado el: 30/06/2012
El libro de Eric es un homenaje a dos militantes desaparecidos
“que fueron asesinados en 1976 y que la dictadura tiró lejos, en un lugar muy
apartado para que nunca sean encontrados. Sin embargo, después de 34 años,
fueron encontrados gracias a una cadena de solidaridad de una escuela de
Melincué, de la Secretaria de Derechos Humanos de Santa Fe, del EEAF. Es una
historia que merece ser difundida, porque es un triunfo de todos sobre el olvido
y la dictadura. También, pensamos que puede ser una forma de aliento a todas las
familias que pueden alimentar el banco de datos genéticos del equipo con su
sangre, para poder identificar más restos”, dice Eric minutos antes de la
presentación de su libro. Está acompañado por una gran cantidad de militantes
sociales, ex presos políticos y sobrevivientes del terrorismo de Estado, alumnos
de la escuela de Melincué, Juliana Cagrandi, la docente que decidió trabajar en
su clase sobre aquel misterioso expediente 687 y de amigos que abrazan su
historia.
-Cuando empecé con el libro jamás imaginé que iba a escribir el último capítulo que es la identificación de los restos de mi hermano y de Cristina, su compañera. Detrás de todo desaparecido, hay una historia. Somos una familia francesa que nos instalamos en Argentina y en mi libro aparecen las complicidades de los militares franceses y de la formación de militares argentinos en Argelia. Hay una parte humana combinada con una investigación periodística,- apunta Eric.
- El 5 de mayo de 2010 los antropólogos forenses me convocan y me anuncian que lo habían recuperado a Yves, fue una mezcla de sensaciones. Por más que era la ratificación de una muerte que lo sabíamos, esto permitió cerrar un capítulo muy doloroso. Siempre dice mi padre que la desaparición es peor que la muerte porque no podés cerrar el duelo, entonces, este pensamiento fue para ellos que están en Francia y lo importante que fue para mis padres que después de 34 años de pérdida puedan por fin enterrar al mayor de sus hijos. Para ellos fue un gran alivio.
IV
Hubo numerosos homenajes para Yves y Cristina. La conmoción a nivel internacional, luego de que se conociera la identificación de sus restos, fue significativa. El 28 de julio de 2010 se realizó el primero de los reconocimientos en la Casa Rosada junto a la presidenta Cristina Kirchner. Los actos, en Melincué, quedaron grabados a fuego por una frase que resuena en el libro de Eric: “Gracias Melincué por haberlos cuidado”.
Esta leyenda se colocó en una baldosa a la entrada del cementerio donde por más de tres décadas los cuerpos de Yves y Cristina permanecieron sin ser identificados. El agradecimiento de Eric es también para esa maestra que, a diferencia de algunas otras, no dudo en movilizar a sus alumnos en busca de más justicia, de más memoria. Hablar del terrorismo de Estado y, sobretodo, de aquel expediente que daba cuenta de la existencia de dos cuerpos NN en su localidad, fue el punto de partida para desenterrar una historia de vida y de militancia. "El hallazgo y reconocimiento de los restos de Yves y Cristina permite ahora reconstruir al menos la forma brutal en que fueron asesinados."– Esa fue la llave para que 7 años después llegáramos a la verdad. Nada fue rápido ni fácil. La dictadura se llevó todos los nombres, entonces, todo esto es un trabajo combinado de la familia, funcionarios responsable, antropólogos y de la comunidad de Melincué-, agrega Domergue con vos pausada, precisa.
Tiene la mirada limpia. Sus ojos; el reflejo celeste de un hombre sereno quien, además de haber narrado en Huesos desnudos el dolor inenarrable de una pérdida y una desaparición, hoy, abraza el sueño de que ese relato circule en la memoria de los pibes.
-Lo más notable de este libro es que está incluido en una colección de la editorial destinada a estudiantes secundarios. Tiene un apéndice al final, elaborado por una docente, que es una orientación para profesores y alumnos para trabajar en el aula. Esto es una maravilla, llegar a la juventud, de la misma manera que me han invitado a distintas escuelas en Firmat, Alcorta, Melincué, a partir de la difusión del caso, y poder hablar con chicos de 15 y 16 años, porque ellos son los principales destinatarios.
Yves y Cristina, dos militantes revolucionarios asesinados por el terrorismo de Estado, ya descansan en Rosario bajo un timbó majestuoso. “Su tronco, sus hojas y sus frutos, los contienen (…) En su savia, son Yves y Cristina quienes reviven”.
-Cuando empecé con el libro jamás imaginé que iba a escribir el último capítulo que es la identificación de los restos de mi hermano y de Cristina, su compañera. Detrás de todo desaparecido, hay una historia. Somos una familia francesa que nos instalamos en Argentina y en mi libro aparecen las complicidades de los militares franceses y de la formación de militares argentinos en Argelia. Hay una parte humana combinada con una investigación periodística,- apunta Eric.
- El 5 de mayo de 2010 los antropólogos forenses me convocan y me anuncian que lo habían recuperado a Yves, fue una mezcla de sensaciones. Por más que era la ratificación de una muerte que lo sabíamos, esto permitió cerrar un capítulo muy doloroso. Siempre dice mi padre que la desaparición es peor que la muerte porque no podés cerrar el duelo, entonces, este pensamiento fue para ellos que están en Francia y lo importante que fue para mis padres que después de 34 años de pérdida puedan por fin enterrar al mayor de sus hijos. Para ellos fue un gran alivio.
IV
Te arropo con la mano amiga de quienes te encontraron, te
desenterraron, te cuidaron, te devolvieron una identidad y una
familia.
Hubo numerosos homenajes para Yves y Cristina. La conmoción a nivel internacional, luego de que se conociera la identificación de sus restos, fue significativa. El 28 de julio de 2010 se realizó el primero de los reconocimientos en la Casa Rosada junto a la presidenta Cristina Kirchner. Los actos, en Melincué, quedaron grabados a fuego por una frase que resuena en el libro de Eric: “Gracias Melincué por haberlos cuidado”.
Esta leyenda se colocó en una baldosa a la entrada del cementerio donde por más de tres décadas los cuerpos de Yves y Cristina permanecieron sin ser identificados. El agradecimiento de Eric es también para esa maestra que, a diferencia de algunas otras, no dudo en movilizar a sus alumnos en busca de más justicia, de más memoria. Hablar del terrorismo de Estado y, sobretodo, de aquel expediente que daba cuenta de la existencia de dos cuerpos NN en su localidad, fue el punto de partida para desenterrar una historia de vida y de militancia. "El hallazgo y reconocimiento de los restos de Yves y Cristina permite ahora reconstruir al menos la forma brutal en que fueron asesinados."– Esa fue la llave para que 7 años después llegáramos a la verdad. Nada fue rápido ni fácil. La dictadura se llevó todos los nombres, entonces, todo esto es un trabajo combinado de la familia, funcionarios responsable, antropólogos y de la comunidad de Melincué-, agrega Domergue con vos pausada, precisa.
Tiene la mirada limpia. Sus ojos; el reflejo celeste de un hombre sereno quien, además de haber narrado en Huesos desnudos el dolor inenarrable de una pérdida y una desaparición, hoy, abraza el sueño de que ese relato circule en la memoria de los pibes.
-Lo más notable de este libro es que está incluido en una colección de la editorial destinada a estudiantes secundarios. Tiene un apéndice al final, elaborado por una docente, que es una orientación para profesores y alumnos para trabajar en el aula. Esto es una maravilla, llegar a la juventud, de la misma manera que me han invitado a distintas escuelas en Firmat, Alcorta, Melincué, a partir de la difusión del caso, y poder hablar con chicos de 15 y 16 años, porque ellos son los principales destinatarios.
Yves y Cristina, dos militantes revolucionarios asesinados por el terrorismo de Estado, ya descansan en Rosario bajo un timbó majestuoso. “Su tronco, sus hojas y sus frutos, los contienen (…) En su savia, son Yves y Cristina quienes reviven”.
Por María Cruz Ciarniello.
Fuente:enREDando
25 de Junio
Un ciclo de historietas organizado por la revista patagónica “La Duendes”
Por Jorge Boccanera
Un ciclo sobre historietas, organizado por la revista La Duendes que se publica desde 1991 desde Comodoro Rivadavia, y que dirige el dibujante y escritor Alejandro Aguado, se lleva a cabo en distintos centros culturales porteños y en la Biblioteca Nacional.
El objetivo de este ciclo que incluye presentaciones de libros y mesas redondas pasa, según Aguado por varios ejes: “Mostrar la producción reciente de ‘La Duendes’ y sus autores, brindar mayor visibilidad a la editora y ratificar que existe historieta de calidad en todo el país con gran amplitud de géneros y estilos gráficos”.
La “Semana de La Duendes”, iniciada con una charla de Mariano Antonelli sobre la narración visual y la composición, en el Instituto Nueva Escuela de Diseño y Comunicación, continuará este martes con la presentación del libro “El Facón de Almanegra”, a las 18.30, en la Biblioteca Nacional. Mientras que para el miércoles próximo está programada la presentación de los libros: “Los Sueños de Piedra” de Fer Gris y “El Bondi” de Chelo Candia, en El Cuchitril, (General. Perón 1225, 1°, "5") a las 19.
Los dibujantes Maicas, Meiji y Miguel Rep son los encargados de presentar el jueves el libro “La Milonga de Orquídeo Maidana, 30 Años”, de José Massaroli, en la Biblioteca Nacional a las 18.30. Cierra el ciclo la presentación a cargo de Alejandro Aguado, del libro “Evocando Viñetas”, del escritor Germán Cáceres, el viernes 29 en Punto de Encuentro (Bar de lavaca, Hipólito Yrigoyen 1440) a las 19.
Es la primera vez que “La Duendes” hace un ciclo exclusivo en el ámbito de la capital, aunque, expresa Aguado “hemos participado en varios de los principales eventos dedicados a la historieta, al menos desde 2008, como ‘Animate’, ‘Dibujados’, ‘Viñetas Sueltas’ y la Feria del Libro. Lo que sí venimos haciendo desde 2009 en Buenos Aires, es presentar los libros que editamos con ese sello”.
Acerca de los inicios de esta revista de historietas, su director señala que se remontan a 1991, cuando aparece como Duendes del sur, que dura hasta fines de esa década “luego de protagonizar una tremenda movida a nivel patagónico que involucró a más de 60 autores en sus 89 números".
"Retomamos a fines de 2007 -prosigue- como ‘La Duendes’ para mutar a revista-libro en el tercer número y a editora de libros de historietas y generadora de contenidos de o sobre historietas en internet”. “La Duendes”, según Aguado, lleva editados 40 títulos en papel, con lectores en internet tenemos lectores de 67: “Nos lee un promedio mensual de más de 30 mil lectores de Argentina, aunque somos muy fuertes en el resto de Latinoamérica, y también en Estados Unidos, España, Italia y Francia”.
Las páginas de esta revista patagónica irradiada al mundo, incluyen trabajos tanto de autores noveles de gran nivel, como aquellos artistas consagrados que publicaban en revistas como El Tony, Fantasía, Skorpio, D´Artagnan, Humor, Fierro, Patoruzito, Don Nicola, entre otras. Entre los libros que lleva publicados el sello, Aguado destaca estos títulos: “Los Hermanos” de Ricardo Ferrari y Diego Aballay, “Juan Moreira” de Massaroli, “Rigor Mortis” de Chelo Candia, “Alter Ego” de Taro, “El Cabo Savino” de Carlos Casalla, “A través de los Andes” de Mariano Antonelli, “Walicho” de Fer Gris y “Zona 2011” de Oenlao y otros dibujantes.
Uno de los libros a presentarse es “Evocando Viñetas”, a cargo el narrador y crítico Germán Cáceres, un especialista en el tema de la historieta que además de reseñar la obra de dibujantes y guionistas, presenta una sección con entrevistas propias a artistas de la talla de Alberto Braccia, Hugo Pratt, Francisco Solano López y Ricardo Barreriro. Director de la revista “La Duendes”, el dibujante Alejandro Aguado muestra una obra profusa como escritor e investigador, combinando la indagación histórica y la investigación periodística.
En esa dirección sobresalen, entre otros títulos, los libros “La tierra tehuelche”, “El viejo oeste de la Patagonia”, “Aventuras sobre rieles patagónicos” y “La colonización del oeste de la Patagonia central”, algunos con varias reediciones.
Sobre su estilo, expresa Aguado: “No puedo negar la influencia de la historieta clásica, de aventuras, la que leía de niño, ya que el pasado de Patagonia era extremadamente parecido al far west norteamericano”. Su trabajo de investigación se basa, dice “en numerosas páginas de documentación oficial existente en archivos regionales, bibliografía mayormente desconocida fuera de La Patagonia, más las entrevistas a indígenas y descendientes de colonos, y visitas a los lugares donde se desarrollan las historias.
Con esa información construyo relatos basados en hechos reales”. Por último, señala que “La Duendes” programa, para lo que queda de este año, la salida de varios libros a cargo de Daniel Varela, Tavo, Osvaldo Laino, Patricia Breccia-Saccomanno y Fer Gris. Para aquellos que quieran ver la página de esta revista patagónica, agregamos la dirección: http://laduendes.blogspot.com.
Fuente:Telam
25 de Junio
LOS MÁS LEÍDOS
Dos libros de Felipe Pigna, entre los más leídos "Mujeres tenían que ser" y "Evita, jirones de su vida", del historiador Felipe Pigna se colocaron en el ranking de los libros de no ficción más vendidos entre el 18 y el 24 de junio en la ciudad de Buenos Aires y las distintas provincias, según los datos proporcionados por el Grupo ILHSA.
Ficción
1 "Cartas marcadas", Alejandro Dolina, Planeta.
2 "El enigma Spinoza", Irvin D. Yalom, Emecé.
3 "Juego de tronos", George R. R. Martin, Plaza & Janés.
4 "22/11/63", Stephen King, Plaza & Janés.
5 "Caballo de fuego - París", Florencia Bonelli, Suma de Letras.
6 "Diez mujeres", Marcela Serrano, Alfaguara.
7 "Liberación", de Sándor Marai, Salamandra.
8 "Caballo de fuego- Gaza", de Florencia Bonelli, Suma de Letras.
9 "Tormenta de espadas", George R. R. Martin, Plaza & Janés. 10"Papeles en el viento", Eduardo Sacheri, Alfaguara.
No ficción
1 "Encuentros", Gabriel Rolón, Planeta.
2 "Evita, jirones de su vida", Felipe Pigna, Planeta.
3 "Confianza total", Verónica de Andrés y Florencia Andrés, Planeta.
4 "Bienvenido dolor", de Pilar Sordo, Planeta.
5 "Los hijos de los días", Eduardo Galeano, Siglo XXI.
6 "Mujeres tenían que ser", Felipe Pigna, Planeta.
7 "Tierra de fuegos" (tapa blanda), Francis Mallmann, V&R Editoras.
8 "Viva la diferencia", de Pilar Sordo, Planeta.
9 "Belgrano", de Miguel Ángel de Marco, Emecé.
10 "Artigas", de Pacho O`Donnell, Aguilar.
Fuente:Telam
29 de Junio
Reeditan "Un grito en el desierto" de Víctor Hugo Morales
Por Juan Rapacioli
El libro "Un grito en el desierto", publicado originalmente por Víctor Hugo Morales en 1998, que cruza datos estadísticos de la sociedad argentina con reflexiones del periodista uruguayo, configura la historia de un desocupado, a través del relato de su hija, en los años anteriores a la crisis de 2001.
La novela, reeditada por Ediciones Continente, funciona como un espacio ficcional donde el autor desarrolla, de forma cruda pero también esperanzada, sus ideas acerca del capitalismo, el neoliberalismo, la globalización y, fundamentalmente, la dignidad humana.
Según explica, en un ilustrativo prólogo, el escritor Rodolfo Braceli, el libro "trata de sacudir nuestra modorra, la suicida comodidad de nuestro limbo que acepta que la pobreza y el hambre son algo natural, inherente a una fatalidad congénita de la condición humana".
Y continúa: "de todas las maneras posibles trata de decirnos que, si no somos solidarios, seamos al menos prácticos. Que hagamos algo porque, abrevando en este capitalismo, más que salvaje obsceno, sostenido con la complacencia y la complicidad entusiasmada de los medios de des-comunicación, vamos a saltar por los aires.
El mundo entero va a estallar". Víctor Hugo Morales nació en Cardona, departamento de Soriano, Uruguay, en 1947. Comenzó su carrera radial en 1966 y en 1981 vino a la Argentina para trabajar en Radio El Mundo y después en Radio Mitre.
Desde 1987 forma parte del staff de Radio Continental, donde conduce los programas La Mañana y Competencia. Como escritor, ha publicado "El intruso" (1979), "Un grito en el desierto" (1998), "Hablemos de fútbol" (2006) y "Víctor Hugo por Víctor Hugo" (2009).
- ¿Cómo mira este libro, con el paso del tiempo?
- Cuando lo escribí hubo errores de observación y estoy feliz de que haya sido así: tenía la sensación de que el hombre común, el trabajador, no iba a recuperar lo que había sido suyo, y ahora veo, si bien hay muchísimo por hacer, que la política ocupa el lugar que yo reclamaba, y que los economistas no son los dueños del mundo.
- ¿Cree que fue una escritura premonitoria de lo que vemos en el mundo actual?
- Cuando lo releo no me sorprende que hable de la caída del mundo más desarrollado, porque esto les tenía que llegar necesariamente. Les iba a llegar la hora a los que eran parte de esa salvajada. - ¿Por qué eligió la ficción para encriptar sus reflexiones? - Investigando y reuniendo datos, sobre todo en cuanto a estadísticas, me di cuenta de que uno a veces habla de dos millones de desocupados, pero no se concentra en el drama de uno. Yo quería contar la historia de un personaje justamente para poder golpear en la sensibilidad de la personas mucho más que hablando de los datos que todos los días se leen. En ese sentido, el libro tiene una pretensión y un logro humanista.
- ¿Por qué eligió una voz femenina para contar el relato?
- Tengo un gran respeto por la mujer como eje de las euforias y las depresiones del hombre. Veo a la mujer como un eje equilibrado. Ese personaje, hija del desocupado, que yo imaginaba inteligente, lúcida y jugada, me parecía un elemento positivo a considerar y el último aliento a una cierta apuesta al futuro, a comparación de ese hombre absolutamente vencido que es su padre.
- ¿Dónde ve al tema del libro, la dignidad, en este contexto mundial que tiene tantas formas de indignados?
- El liberalismo afecta la dignidad de las mayorías. Se sigue afectando enormemente la dignidad de la gente, sólo que ahora ocurre en lugares menos previsibles que nuestra América Latina. Europa y Estados Unidos se convirtieron en agresores de la dignidad de millones de personas: los que no tienen trabajo y los que sobreviven con trabajos tremendamente modestos. Hay una afectación de la dignidad enorme. Esas diferencias impresionantes que se van a establecer como ocurrió aquí en los años 90, les va a provocar resabios que veremos dentro de cinco o diez años, violencias y conflictos que nosotros conocimos muy bien.
Fuente:Telam
Anticipo del libro sobre José Miguel Carrera
El revolucionario olvidado
27.06.2012
Beatriz Bragon bucea en la vida de este personaje que está a la altura de los libertadores de América, que mantuvo diferencias con ellos y fue condenado a muerte por San Martín.
1
La figura de José Miguel Carrera ocupa un lugar controvertido tanto en la historiografía chilena como en la argentina. Ese lugar sin duda resulta tributario de una convulsionada vida política dirimida por los avatares de las revoluciones de independencia en los confines australes del antiguo imperio español, en la cual la fragilidad de sus éxitos y la contundencia de sus fracasos despliegan de forma traumática las vicisitudes a las cuales se enfrentan quienes se proponen asaltar el poder.
Nacido en la antigua capital del reino de Chile, en 1785, en el seno de linajes patricios, José Miguel había ensayado sus primeras armas en defensa del monarca legítimo en la Península y, como tantos otros americanos, emprendió el viaje de regreso a su Patria para plegarse a la marea insurgente que envolvía a las principales ciudades de las posesiones españolas en América. Convertido luego en cabeza de la facción más radical del nuevo gobierno chileno, después de sofocado el foco revolucionario por las fuerzas realistas en Rancagua, José Miguel, junto a muchos otros, emprendió el camino del exilio a los territorios libres de las Provincias del Plata. Entre 1814 y 1821 el otrora caudillo de la revolución chilena quedó desplazado de la conducción de la guerra de independencia. En ese lapso, el personaje se incorporó de lleno en el escenario político del Río de la Plata a partir de alianzas inestables, con el propósito de combatir el poder de los “tiranos” que obstruían su regreso al Chile ya independiente, representado por la conducción autocrática de Juan Martín de Pueyrredón en Buenos Aires, José de San Martín en Cuyo y de Bernardo O’Higgins en Santiago. En medio de una enredada trama de conspiraciones urdida con apoyos chilenos y rioplatenses, que conoce un punto de inflexión notable en 1818 con el fusilamiento de sus hermanos Juan José y Luis en Mendoza, capital de la jurisdicción cuyana, y de Manuel Rodríguez en Chile para cuando las tropas patriotas habían coronado su éxito en Maipú, Carrera asiste a una metamorfosis política que lo transforma en el antihéroe de la epopeya guerrera, al convertirse en líder de fuerzas irregulares en la jurisdicción de las Provincias Unidas del Río de la Plata cuyas acciones políticas incluían desde la guerra de guerrillas hasta el asalto y el saqueo.
El final de José Miguel Carrera podía ser esperable en el contexto del éxito militar obtenido por sus antiguos adversarios en Chile y en Lima, y de los gobiernos provinciales aliados que habían integrado la antigua unión quienes coordinaron una estrategia común con el fin de exterminar su influencia. El 31 de agosto de 1821, después de perder una batalla con recursos exiguos en el tórrido paisaje del norte mendocino, fue conducido ante los herederos del poder sanmartiniano en Mendoza quienes dirigieron el juicio sumario que lo condenó a muerte por alentar la “anarquía” a uno y otro lado de los Andes. Al igual que sus hermanos, y en el mismo escenario, el chileno vestido con su uniforme de húsares pidió morir de pie y con los ojos descubiertos ante la muchedumbre reunida en la Plaza Mayor.
(...)
2
Desde temprano las historiografías decimonónicas se hicieron eco del dilema Carrera bajo registros mayoritariamente negativos. A excepción de la versión romántica que dedicara Benjamín Vicuña Mackenna al “ostracismo de los Carrera”, editado en 1857, la historiografía chilena enfatizó las supuestas responsabilidades del líder chileno en el fracaso político e institucional de la Patria Vieja, y su impacto correlativo en la malograda conducción guerrera dirigida contra las fuerzas realistas impulsada por el virrey Fernando de Abascal que no sólo restauraron el poder monárquico en el bastión chileno sino que ante todo restablecieron la dependencia “peruana” entre 1814 y 1817. Esa imagen cuidadosamente documentada por Diego Barros Arana no ha sufrido sustantivas modificaciones ni por sus defensores ni tampoco por sus refractarios hasta lecturas muy recientes, en las que prevalecen interpretaciones que vinculan la experiencia carrerina del tiempo de la Patria Vieja con la cultura política oligárquica, militarista y dictatorial en la temprana vida del Chile independiente; o la que atribuye al momento carrerino de la revolución chilena la temprana construcción de lazos e identificaciones colectivas nacionales como resultado de la militarización y producción simbólica dirigida por José Miguel que viene a problematizar algunas versiones canónicas asentadas generalmente en la lucha de camarillas o clanes familiares rivales, o, en su defecto, las que consideran la escasa o nula conexión entre la política y los intereses de las elites chilenas con las sensibilidades y acciones políticas del bajo pueblo.
En cambio, para los historiadores decimonónicos de la revolución argentina, sobre todo López y en menor medida Mitre, la controversia en torno de la figura de José Miguel transita por otros carriles: si el historiador que hizo de la biografía de José de San Martín el soporte de la proyección sudamericana de la revolución rioplatense, Bartolomé Mitre –amigo de Barros Arana– atempera el juicio histórico del tenaz adversario de San Martín en función de la tragedia familiar y política que envolvió a los hermanos Carrera entre 1818 y 1821, la mirada de Vicente Fidel López es sustantivamente más descalificadora en la medida en que impugna decididamente el accionar político de José Miguel en el conflictivo escenario rioplatense que determinó la caída del orden revolucionario, cuando el chileno integró la coalición de jefes federales del litoral que avanzaron sobre la emblemática ciudad de Buenos Aires en febrero de 1820, clausurando el predominio de la “burguesía porteña” y envolviendo al país en la “anarquía”. La reconstrucción lopeciana consigue entrar en diálogo con la imagen perdurable que de esa inclusión política bosquejaron los propios contemporáneos. Un amplio espectro de personajes que incluye a los hermanos Robertson, José María Paz, Tomás de Iriarte, Manuel de Olazábal, Manuel de Pueyrredón o Hilarión de la Quintana trazaron estampas inmejorables de la efímera e impactante experiencia carrerina en la jurisdicción de las Provincias Unidas.
A pesar de su sorda pervivencia en la literatura histórica argentina, el registro lopeciano resultó matizado más tarde cuando los estudiosos de la vida política rioplatense y del litoral argentino arrojaron nuevas evidencias sobre las condiciones específicas en las que el accionar político de José Miguel interfirió en la política directorial y en el plan continental sanmartiniano revelando las razones que justificaron su inclusión en el elenco de líderes federales que derribaron el poder directorial, y su fugaz aunque incisivo protagonismo en la vida política de la ciudad y la campaña bonaerense, y de las provincias de la antigua unión desde la crítica coyuntura de 1820 hasta el trágico desenlace de Punta del Médano.
Estos avances, sin embargo, no resultaron suficientes para desmontar una imagen cuasi petrificada del desempeño político del caudillo chileno en el curso revolucionario sudamericano cuyos orígenes fácilmente pueden rastrearse en los testimonios de sus adversarios, y que fueron retomados casi sin mediaciones por las narrativas clásicas. Miradas en conjunto, las versiones ofrecidas por los historiadores interpretan el comportamiento político de José Miguel Carrera bajo supuestos genealógicos y esencialistas con los cuales desnaturalizan no pocos aspectos de un accionar político dirimido en las coordenadas propias de la coyuntura revolucionaria, y lo que no es menos importante, terminan evaluando dicho desempeño por un resultado conocido de antemano anclado la mayoría de las veces en visiones unidireccionales. La trayectoria política de Carrera en Chile y en el Río de la Plata aparece entonces jalonada por una serie casi interminable de desaciertos, errores y desventuras políticas en la que prevalecen la aspiración personal y familiar, el escaso apego a la institucionalidad por la ausencia de experiencia administrativa previa y por una concepción patrimonialista del poder, errores estratégicos para hacer la guerra, incoherencias conceptuales o ideológicas, intrigas conspirativas, delirios y sed de venganza personal. En síntesis, en las historias de vida carrerina lo “personal” invade “lo político”, y esa malograda trayectoria individual se enarbola como contraejemplo paradigmático del derrotero heroico de quienes debían asegurar la independencia y construir el Estado-nación.
¿Hasta qué punto la historiografía más reciente permite interceptar estas versiones canónicas? En otras palabras ¿en qué medida la restitución del peregrinaje carrerino es capaz de iluminar las complejas y, por cierto, ambiguas dinámicas de las experiencias revolucionarias dirimidas en ambos márgenes de los Andes? Este libro propone algunas respuestas a estos interrogantes.
Fuente:RevistaVeintitres
TEATRO
ROSARIO
VUELVE "MODERNA", DE SEBASTIAN VILLAR ROJAS EN CARAS Y CARETAS.
Hay un dramaturgo en mi cabeza
"Moderna" tiene que ver con el amor y con las decisiones, la decisión de un hombre de continuar con su pareja sin saber si la ama realmente o desviarse y vivir una vida que no tiene. La obra fue ganadora en el 2010 del Concurso de Dramaturgia bicentenaria.
Por Julio Cejas
El elenco que se hace cargo de este logrado texto de Villar Rojas que se reponer en julio.
En julio retorna a la cartelera rosarina "Moderna", ópera prima de Sebastián Villar Rojas que se convirtió el año pasado en una de las propuestas que revitalizaron el rol de la dramaturgia local, al resignificar el valor del texto teatral en su relación con un público ávido de historias que lo incluyan. Esta producción del grupo Pause que logró más de mil espectadores en la temporada pasada, retorna todos los viernes de julio a las 21.30 en el Teatro Caras y Caretas (Corrientes 1518) y piensa continuar en agosto todos los domingos en el horario de las 20.
El autor y director de esta obra ganadora en el 2010 del Concurso de Dramaturgia bicentenaria, que organiza el Instituto Nacional del Teatro, Proteatro y la sala porteña Espacio TBK, en diálogo con Rosario/12, asumió el desafío de una segunda temporada con un cambio importante en su elenco. "Pienso al teatro como un choque de fuerzas desde la puesta en escena y el texto: El cambio de una de las fuerzas provoca una modificación radical en todos los elementos. Por eso el reemplazo en este caso de Emilio Deikas por Cristian Mengoni, provocará alteraciones que se verán a partir del reestreno y las distintas funciones. Como director voy modelando y moldeando al actor de acuerdo a lo que necesito. Se pueden regular fuerzas, ritmos, pero el actor es el que descubre la obra cuando entra en contacto con el espectador", comenta Villar Rojas.
El elenco original de "Moderna", al que se suma Mengoni, está integrado por Natalia Dean, María Florencia Sanfilippo y Gabriel Cejas, con la asistencia de dirección de Laura Piedrahita y la producción general del Grupo Pause.
Este texto que también se hizo acreedor hace dos años de la Beca para Artistas y Escritores del Interior del País del Fondo Nacional de las Artes, tiene la particularidad de incluir -según su creador-, todos los componentes que se propone desarrollar en obras posteriores: La comedia de enredos, el vodevil, pero también algo de costumbrismo, el suspense, el género policial y algo vinculado a la fantaciencia.
Son pocos los dramaturgos que pueden analizar con tanta profundidad no sólo alguna de sus creaciones, sino los gérmenes de futuros trabajos que parecieran rondar en su cabeza y que comienzan a modelar producciones todavía no estrenadas. "Creo que genero un estilo en la escritura. Mi sueño como artista es poder crear un universo, pienso qué diferencia a la vida de la ficción, mi teatro es realista pero está desplazado, es una excusa para sumergirse en la cabeza de una persona, como plantea la película `¿Quieres ser John Malkovich?'", explica Villar Rojas, quién extiende este concepto a su estrategia para llegar al espectador.
Este joven realizador rosarino se siente satisfecho si con su obra pudo lograr que el espectador "camine por un rato adentro de su cabeza", habitando ya no la realidad que le proponen los signos de la escena, sino internándose en lo que llamaríamos "el planeta Villar Rojas", ese otro universo que en instantes hace estallar todo costumbrismo para desviarse de una ruta demasiado segura a los límites de la dimensión desconocida.
"Toda la obra en sí es un símbolo, una metáfora, donde el truco principal pasa por darle una apariencia real como tienen los sueños: `Moderna' tiene que ver con el amor y con las decisiones, la decisión de un hombre de continuar con su pareja sin saber si la ama realmente o desviarse y vivir una vida que no tiene, una vida de aventuras que se proponga averiguar si `debajo del cemento está la playa', como decían los protagonistas del Mayo francés"? argumenta el director.
En esta ópera prima, el autor lleva a todos sus personajes al borde de tener que asumir una decisión, todos los personajes desean lo que tiene el otro, "el infierno son los otros": Le gusta decir al creador de estas figuras que han perdido su eje y tienen que resolver situaciones en un tiempo que se les escapa de las manos.
"¿Alguna vez pensaste que el fin del mundo podía arruinarte la noche?", anuncia el parte de prensa acerca de la situación límite que atraviesa la historia de una pareja que vive en Bahía Blanca, esperando a una amiga para cenar, la llegada de Moderna propondrá un juego que trastocará roles, iniciando una cuenta regresiva de una pesadilla que se apoderará del espectador.
Villar Rojas que se entusiasma con la reciente obtención de la beca Alejandro Boero para realizar una pasantía en el Teatro San Martín, de Buenos Aires, es un estudioso del teatro y un exponente de una generación de jóvenes teatristas que reivindican la importancia del texto para capitalizar nuevos públicos.
Uno de los aspectos que caracterizan la estrategia dramática de Villar Rojas es la confianza plena en la elección de un grupo actoral que pueda dar cuenta de su escritura y que para él constituye el eje fundamental de un trabajo destinado al espectador. "Los actores que protagonizan "Moderna", buscaban comprometerse con un proyecto a partir de un texto fuerte, se vincularon por el texto, porque les gustó la obra, querían hacer teatro de texto, un teatro que a partir del texto llegara a más público, algunos ya son profesionales y otros están en vía de serlo", dice el director.
María Florencia Sanfilippo integra el grupo después de participar en "No hay que llorar", producción de el Teatro Nacional Cervantes, Natalia Dean, integrante durante varios años de el Grupo "Esse est percipi", Cristian Mengoni viene del éxito de "Fraternidad", dirigida por Carla Saccani y Gabriel Cejas egresado de los talleres de Oscar Medina, en los cuales también se inicia Villar Rojas.
Fuente:Rosario12
MÚSICA
ROSARIO
JEFF BERLIN BRINDARA ESTA NOCHE, A LAS 20.30, UN CONCIERTO EN EL PARQUE DE ESPAñA
El gran bajista que toca por placer
Dueño de una enorme trayectoria, el artista dará un concierto junto al pianista y contrabajista Richard Drexler y al baterista Mike Clark. "Quise hacer algo único, propio, que tuviera que ver con mi inspiración", afirmó en diálogo con Rosario/12.
Por Edgardo Pérez Castillo
Jeff Berlin tocó con Al DiMeola, Toots Thielemans, Herbi Mann, Scott Henderson y Frank Zappa entre otros
"Prefiero no hablar en inglés, porque estamos en tu país", solicita Jeff Berlin con una simpleza y respeto que camuflan su enorme trayectoria, ésa que comenzó a construir en los 70, y que lo llevó a tocar junto a Al DiMeola, Toots Thielemans, Herbi Mann, Scott Henderson, Frank Zappa, el grupo Yes y tantos otros. Es que el bajista prefiere interactuar con su entorno en igualdad de condiciones, aún cuando eso lo lleve a correrse de un lugar de comodidad. En definitiva, una decisión coherente con una filosofía que impregna a su búsqueda musical, y que se encuadra además en los conceptos que maneja como docente: para dominar un lenguaje, es necesario apropiarse de sus fundamentos y hacerlo, siempre, con placer.
A casi una semana de la clínica que ofreció en la Escuela de Música municipal, Berlin regresará esta noche a Rosario para presentarse en el Centro Cultural Parque de España, en un concierto que abrirá a las 20.30 con la actuación de Gabriela Sinagra y que, luego, encontrará al bajista junto al pianista y contrabajista Richard Drexler y al baterista Mike Clark (quien fuera acompañante de Herbie Hancock y apuntado, por el propio Berlin, como "el padre del up beat, del drum n` bass").
Hijo de una madre pianista y un padre cantante de ópera, Jeff Berlin parecía estar predestinado a convertirse en músico profesional. Y si bien éso es hoy un hecho concreto, hubo un cambio de rumbo drástico en los planes que para él habían sido designados. "De chico tocaba el violín por mis padres, que me impulsaron a que lo practicara por diez años, pero mi corazón no estaba en ese instrumento -recuerda-. Quise probar con otro instrumento, elegí el bajo y, cuando lo compré, supe que iba a ser bajista toda mi vida.
Desde entonces quise aprender a tocar mejor, practicar cada vez más y presentarme ante la gente. Sé que es raro ir a ver a un bajista, y la diferencia fue la que me hizo un poco famoso, porque durante años practiqué para, después, poder presentar algo que pudiera escucharse como cuando Tony Bennet está cantando, o Hendrix tocando la guitarra. Quise hacer algo único, propio, que tuviera que ver con mi inspiración".
Con esa determinación llegó a ser considerado como uno de los primeros virtuosos del instrumento. Sin embargo, Berlin no se considera un precursor: "Los primeros fueron Jaco Pastorius, por supuesto, y Stanley Clark. Pero creo que el primer virtuoso del bajo fue Jack Bruce (NdR: miembro fundador de Cream). Porque cuando Eric Clapton tocaba en Mi, él estaba tocando en Mi bemol, en La bemol, algo diferente. Eso me impactó mucho, escuché por primera vez algo que era impredecible. Eso me llevó a buscar armonías diferentes, algo diferente. La inspiración tenía que ver con analizar lo que los demás hacían y perseguir una cosa que otros no estaban buscando. Para mí fue muy fácil hacerlo, porque en la comunidad de los músicos siempre es muy claro qué quieren presentar con sus instrumentos, y yo quería perseguir cosas distintas. Pero no por una cuestión de ego, sino que quise tocar diferente de mis colegas. No importa si logré lo que quise hacer, sino que intenté hacerlo. Esa es mi inspiración".
-¿Encuentra hoy nuevas inspiraciones?
-No las necesito, porque si necesito inspirarme puedo escuchar a Keith Jarret o a otros grandes pianistas, escribo sus solos y trato de tocarlos en el bajo. No necesito inspiraciones nuevas porque, lo que antes hacía, todavía me sirve. No hay nada para inventar. Aunque sí puede darse algo en aquellos músicos que están dedicados solamente a la música, pero no para ganar dinero o para ser famosos: lo que va a ocurrir es que van a empezar a escuchar una voz interna. A esa voz hay que escucharla, buscarla. La búsqueda de esa voz te da una visión que va a marcar tu manera de aproximarte a la música con tu instrumento. Poco a poco, a diario, se va a desarrollar un concepto, para que puedas tocar unas notas y que resulte obvio que sos el que las está tocando. Ese espíritu, esa conexión, se logra orgánicamente. Hay que tener una visión de esa voz, buscarla con constancia. Yo, con el tiempo eventualmente llegué a oír algo. No sé bien qué es, pero me indica una manera de tocar. Para mejorar, entonces, hay que ignorar ciertas voces, reemplazarlas. Lo más difícil para hacer es ignorar lo que es popular, pero si no lo hago voy a estar haciendo lo mismo que muchas personas. Una historia que me gusta mucho es cuando Keith Jarret, mi héroe, le dijo a Miles Davis: "¿Por qué no tocás más baladas?". Miles le contestó: "No toco baladas porque estoy enamorado para tocar baladas". Significa que, deliberadamente, él le dio la espalda al concepto con el que estaba cómodo, que lo hacía famoso y que le resultaba fácil representar. Trató de ponerse en un sitio diferente y en esa situación tuvo que buscar una nueva manera para representar la música. Eso, para mí, es un concepto propio de un genio. Yo no soy un genio, pero entiendo muy bien ése concepto.
-¿Intenta, de alguna manera, transmitir esos conceptos a sus estudiantes?
-No, lo que intento enseñarles es que el arte y la academia son dos cosas diferentes. Para hablar en español tuve que aprender a conjugar los verbos y lo que hoy escuchan es el resultado de mis estudios previos de las letras, palabras, oraciones. La búsqueda de una voz puedo realizarla porque vivo con la música y puedo buscarla naturalmente, pero si no podés tocar música no se puede estar envuelto en ese concepto, que llega a futuro. En mi escuela, The players school of music, buscamos enseñar poco a poco. Hoy en día los estudiantes pagan para aprenden y les dicen que van a ser famosos, que van a enseñarles a tocar rock. Los jóvenes creen que ésa es la manera, y yo soy crítico de esos métodos. Tengo 59 años, estudié y toqué con los mejores músicos en el mundo, y con el tiempo llegué a una conclusión: si quiero aprender, hay una manera para hacerlo. Hay que practicar a diario, sí, pero el tiempo necesario para que el cerebro no se empaste. Quiero que los estudiantes disfruten la experiencia. No se puede mejorar cuando se está sufriendo.
Fuente:Rosario12
Eterno resplandor
Año 5. Edición número 215. Domingo 1 de julio de 2012
Por Sebastián Feijoo
sfeijoo@miradasalsur.com
20 años sin Piazzolla. Este miércoles, se cumplen dos décadas de la muerte del brillante bandoneonista y compositor. Su obra reluce con una vigencia sin fisuras y su compromiso artístico es una referencia inspiradora.
Pocas figuras surgidas de la música popular argentina dejaron una huella tan profunda como Astor Piazzolla. Nadie generó al mismo tiempo tanta admiración y rechazo.
Tanta incondicionalidad y polémica. Piazzolla supo reunir en una sola vida mil y una aventuras musicales que transitó con una pasión desbordante. Ese recorrido supo de entredichos, provocaciones y deseos frustrados que alimentaron conciente o inconscientemente su carrera. Su pulsión creativa era arrolladora: sus capacidades como compositor, arreglador e intérprete, únicas.
También su audacia como creador en diversos formatos y su vocación para convocar grandes músicos, inspirarlos e inspirarse. A 20 años de su muerte –se cumplen este miércoles–, hablar de Astor Piazzolla significa referirse a una de las músicas más valiosas, audaces y originales surgidas en el siglo XX. El ADN de Piazzolla se construye a partir de una historia única que incluye una infancia en Nueva York –en la que conoció al mismísimo Carlos Gardel–.
El canon suele subrayar el peso que tuvo en su formación haber estudiado con Carlos Ginastera, la influencia un poco mitificada de la prestigiosa Nadia Boulanger, su temprano entusiasmo por la obra de George Gershwin y el posterior deslumbramiento por Gerry Mulligan, y su admiración por Béla Bartok e Ígor Stravinsky. Sí, la música de Piazzolla se alimentaba y entendía a su manera la música clásica, el jazz y en algún momento hasta el rock. Pero ante todo y por sobre todo era tango.
Ningún análisis serio puede ignorar que los cimientos de la obra de Piazzolla son eminentemente tangueros. Su paso por la orquesta de Aníbal Troilo funcionó como un doctorado. Recién a partir de ahí pudo sumar los ingredientes más heterogéneos. Gustavo Beytelmann –quien formó parte del segundo octeto, el llamado electrónico– dijo alguna vez con punzante claridad: “Piazzolla nunca fue el primero de nada sino el último de algo”.
Y ese algo es el tango. Aunque hoy quizás suene más preciso decir que fue el último de una era. Trabajó con las más diversas formaciones. Desde la orquesta típica del ’46 hasta el sexteto, su última agrupación. En el medio estuvo el octeto, el Conjunto 9, su asociación con orquestas, el octeto electrónico y los quintetos –su forma predilecta–, entre otras. También compuso especialmente para agrupaciones internacionales de primer nivel. Para sus proyectos convocó a solistas de otros orígenes musicales y los hizo brillar. Los violinistas Antonio Agri y Fernando Suárez Paz; los pianistas Osvaldo Manzi, Dante Amicarelli, Pablo Ziegler y Gerardo Gandini; el contrabajista Kicho Díaz; y los guitarristas Horacio Malvicino y Oscar López Ruiz, fueron algunos de los más celebrados.
Su amor incondicional fue el fueye: “El tango tuvo grandes bandoneonistas. Hay un estilo Mafia, un estilo Laurenz. Aquel era mas intimista; éste, más desbordante. El Gordo Troilo fue otra cosa, no era deslumbrante, pero sí un intérprete maravilloso, incomparable tocando dos notas. (…) En una primera línea no puede faltar Leopoldo Federico. En la generación posterior hay dos muy buenos: Dino Saluzzi y Néstor Marconi. Yo soy distinto a todos. No digo mejor ni peor que Troilo o Federico. No. Lo que nadie tiene es mi touch. Quizá alguno me supere, pero como Piazzolla no puede tocar ninguno. Pero yo no nací en un frasquito ni el sonido de mi bandoneón es una rareza del cielo. Todo está ligado, lo expreso con mi música”, explicaba el músico en el libro de Natalio Gorín Astor Piazzolla, a manera de memorias.
Cuando el 4 de julio de 1992 y después de casi 24 meses de agonía Piazzolla pasaba definitivamente a la eternidad, su obra tomaba más protagonismo que nunca y dos décadas después sigue sonando tan creativa, apasionada y desafiante como cuando la ideó. Acaso la mejor forma de tributarla sea no calcar sus formas.
Sí, tal vez, abrazar esa ética personal que lo obligó a reponerse de ataques, miserias ajenas y propias, y eludir la declinación del género. La fortaleza, compromiso y voluntad piazzolliana también son formas artísticas.
Tres Momentos cumbres
La discografía de Piazzolla es profusa, caótica y resultó repetidamente maltratada. Muchas de sus grabaciones originales todavía son difíciles de conseguir y –por el contrario– sobreabundan los compilados que repiten con obstinación –y hasta obscenidad– los títulos “Adiós, Nonino” y “Libertango”.
A continuación, tres discos representativos del fabuloso mundo del bandoneonista.
Astor Piazzolla - Octeto Buenos Aires (1957). “Tango Moderno” Piazzolla alguna vez aseguró que la génesis de esta formación fue inspirada en el músico de jazz Gerry Mulligan. Aquí las composiciones no son de Piazzolla, pero brillan desde la audacia y agudeza en los arreglos, y después por el vuelo de los solistas. Para los puristas, se trata del mejor Piazzolla porque su creatividad –entienden– no rompe con los límites del tango.
Astor Pizzolla y su Quinteto (1969). “Adiós, Nonino”
El bandoneonista ofrece la versión consagratoria de la mítica composición que da nombre al álbum –de más de 8' de duración–. Al mismo tiempo, presenta por primera vez la figura rítmica (3+3+2) que se transformará en emblema de su universo, confirma que el quinteto es la formación que más lo identifica y alcanza una síntesis exacta de su lenguaje.
Astor Piazzolla (1987)“The Central Park Concert”
El último quinteto de Piazzolla se trans-formó en una máquina aceitadísima que giró por buena parte del mundo. Este registro en vivo consagra una performance arrolladora de Piazzolla, Fernando Suárez Paz (violín); Pablo Ziegler (piano); Horacio Malvicino (guitarra) y Héctor Console (contrabajo), que recorren muchas de las mejores composiciones de la última etapa del marplatense.
Fuente:MiradasAlSur
01 de Julio
Hace 20 años callaba la voz de Camarón de la Isla, el cantaor que cambió el flamenco
Si más de 50.000 personas asistieron a su entierro y arrojaron claveles al paso de su cortejo por las calles de San Fernando en Cádiz, muchos miles más, acaso millones, lo escuchen a Camarón de la Isla este 2 de julio cuando se cumplan 20 años de su fallecimiento.
Considerado el más grande o uno de los grandes entre los grandes cantores del flamenco, Camarón modificó para siempre el cante gitano, expandió sus fronteras, le aportó nuevos públicos y dotó a la canción andaluza de una vitalidad y una modernidad antes inimaginada.
Conocido artísticamente como Camarón de la Isla, apodo debido a su tío por su tez blanca, su delgadez y pelo rubio y que denota también una pertenencia territorial, José Monge Cruz nació el 5 de diciembre de 1950 en un patio de vecinos o conventillo del barrio de Callejuelas en San Fernando, Cádiz, siendo el séptimo de ocho hermanos e hijo de Juana Cruz Castro (la Perla de Cádiz) y Juan Luis Monge Núñez, aficionados al cante.
Con una escolaridad precaria y un padre que fallece cuando él cuenta apenas 12 años, Camarón se larga prontamente a cantar en las ventas gaditanas, ganando algunos pesos e impactando a quienes lo escuchan, para mudarse antes de los 18 años a Madrid, buscando un destino para su arte apartado de los locales “for export” y de la herencia entendida como prenda turística.
A los 18 años aterriza en el tablao madrileño de Torres Bermejas, en el que permanece más de una década y donde conoce y entabla una alianza artística con Paco de Lucía, con el que graba nueve discos entre 1968 y 1977. En medio de una asombrosa, creativa y agitada carrera artística, en 1979 lanza al mundo "La leyenda del tiempo", un disco que modificará para siempre el mapa del flamenco y en el que se apuntan las influencias de los hermanos Rafael y Raimundo Amador, que posteriormente armaron Pata Negra, y de Kiko Veneno.
Con aires y armonías cercanas al jazz y al blues pero sin abandonar nunca la raíz y la personalidad del flamenco, el disco producido por Ricardo Pachón y que incluye la musicalización de varios poemas de Federico García Lorca marcará un antes y un después en la historia artística del propio Camarón -alejado ya de Paco de Lucía y con Tomatito en la guitarra- y del flamenco en general.
Calificado por grandes del flamenco como "venido de otro mundo" y receptor de las más grandes consideraciones de todo el mundo artístico andaluz, Camarón prefirió para sí mismo consideraciones más humildes. "Yo lo único que hago y he hecho en la vida es cantar porque es lo único que sé hacer", dijo en una ocasión; y en otra, denotando la herencia que traducía su cante aseguró: "Yo siempre he escuchado a los viejos", para marcar una escuela y una tradición a partir de la cual era posible abrir nuevas perspectivas.
En 1988 llega para él la consagración internacional con la conquista de París en tres recordados conciertos a sala llena en el Cirque d`Hiver que le valieron una portada en el periódico francés Liberation.
En vida publicó 17 álbumes y muchos más en forma póstuma. La serie de grabaciones arrancó en 1969 con "Al verte las flores lloran", en el que está acompañado por las guitarras de Paco de Lucía y su hermano Ramón de Algeciras. Con el mismo Paco, tuvo otra serie de registros como "Soy caminante" y "Cada vez que nos miramos", hasta la revolución que significó "La leyenda del tiempo" en 1979, al que seguirían joyas como "Como el agua", "Te lo dice Camarón", el inmortal y muy español "Soy gitano" (el álbum más vendido de la historia del flamenco) y el último "Potro de rabia y miel", editado el año de su muerte.
Casado con Dolores Montoya, la Chispa, y padre de cuatro hijos, Camarón falleció cerca de Barcelona un 2 de julio de 1992 a los 41 años, aquejado por un cáncer de pulmón y víctima también de los estragos causados por el consumo de drogas duras. Su entierro, en San Fernando, Cádiz, fue un acontecimiento de la cultura gitana que despedía con dolor a uno de sus hijos dilectos.
Fuente:Telam
TELEVISIÓN
Tiros, líos y coshas goldas
Año 5. Edición número 215. Domingo 1 de julio de 2012
Por Sebastián Feijoo
sfeijoo@miradasalsur.com
Disparos en la biblioteca conjuga la estética del policial con la divulgación literaria. Se emitirá todos los sábados.
En su juventud soñaba con ser jugador de fútbol. Pero los astros, la vida y su pasión lo llevaron a ser periodista, guionista de historietas y, fundamentalmente, escritor.
Con 67 años sobre el lomo, no es necesario que Juan Sasturain confiese que ha vivido. Se graduó en Letras, ejerció como docente, recorrió un nutrido lote de diarios –Clarín, La Opinión y Página/12–, fue jefe de redacción de las revistas Humor y Superhumor, se asoció con el dibujante Alberto Breccia le dio vida a la historieta Perramus, dirigió la revista Fierro y publicó novelas como Manual de perdedores (1985), Arena en los zapatos (1988) y Los Galochas, esa gente exagerada (2007), entre otras.
Como sus históricos compañeros de ruta Alejandro Dolina, Osvaldo Soriano y Roberto Fontanarrosa, ejerce con naturalidad y compromiso el oficio de conjugar lo culto y lo popular.
Pero, en los últimos años, gracias a los programas de televisión Ver para leer (que se emitía por Telefé y consagraba a la difusión literaria) y Continuará... (sobre la historieta argentina, actualmente, en el Canal Encuentro) adquirió una espesura notable como divulgador.
Ese espíritu lo había acompañado a lo largo de buena parte de su vida. Pero en la televisión, y con productos tan cuidados, alcanzó una creciente visibilidad e influencia. Su flamante aventura en este rubro se llama Disparos en la biblioteca, una serie de ocho capítulos en la que Sasturain encarnan a un detective privado que –acompañado por su devota secretaria– debe resolver diversos casos cuyas pistas terminarán llevándolo siempre a alguna obra del policial argentino.
La tira (sábados a las 20.30, por la TV Pública) administra con sabiduría diversos recursos estéticos –dibujos, testimonios, reconstrucción de época– y despliega con fruición las marcas de estilo del género.
Los capítulos hacen foco en un autor o colección, entre los que se destacan Jorge Luis Borges, Rodolfo Walsh, Ricardo Piglia y la Colección Rastros. En el rubro testimonios tendrán lugar Luis Chitarroni, Daniel Link, Ricardo Ragendorfer y Rogelio García Lupo, entre otros. La dirección es de Mariano Mucci.
–La era dorada del policial, ¿quedó allá lejos y hace tiempo?
–El fenómeno del auge del género policial, sí. Al menos en el caudal cuantitativo y cualitativo que supo tener. Pero en la Argentina se generó una obra riquísima. Hubo muchas traducciones que fueron lecturas populares y masivas que van de los ’40 hasta principios de los ’60. Abundaban las colecciones y se conseguían en los kioscos de diarios. Existía un amplio espectro que iba desde Rastros hasta El Séptimo Círculo. Eso era un fenómeno masivo que le daba lugar a autores berretas y obras de gran estatura. Todo se publicó en la Argentina. Luego de los ’70 se vivieron algunos revivals, pero ya no como colecciones de género. A fines de los ’70 surgió la colección Serie Negra que hizo Ricardo Piglia para Tiempo Contemporáneo. Pero eso fue una recuperación más desde lo ideológico que desde la literatura de género. Ahora se escriben muchas novelas que tienen elementos policiales y son muy leídas en la Argentina, como las de Claudia Piñeiro o Guillermo Martínez. Pero no se publica dentro del género porque –al parecer– editorialmente no es rentable.
–¿Se sintió a gusto asumiendo un rol casi de actor?
–Evidentemente, no soy actor. En el programa hago de mí mismo, aunque asumo el rol de un investigador literario. Pero lo tomo como una prolongación de mis anteriores experiencias televisivas. Además, estoy rodeado de actores y actrices como Mirta Wons, que hace de mi fiel secretaria y me ayuda mucho. La dirección de Mariano Mucci también resultó fundamental para hacer las cosas mucho más sencillas.
–¿El hecho de volver a releer e incorporar al programa diferentes autores y obras le hizo encontrar cosas nuevas?
–Sí, te topás, descubrís o repensás cosas lindas. Por ejemplo, son muy reveladores los tres capítulos que no están centrados en un autor sino en una temática. El dedicado a la colección Rastros, ediciones muy populares de literatura policial, me permitió tomar dimensión sobre la cantidad de autores argentinos que convocaron. Es inmensa. ¡Qué industria tendría que haber en ese tiempo para que fuera rentable! Era otra sociedad. Por otro lado, tomé más conciencia que había más cultores en la literatura policial argentina del cuento que de la novela. Y confirmé que casi todos nuestros grandes autores han escrito cuentos policiales.
Detrás de escena
Jugo de manzana por whisky
A la flauta!” Eso diría el detective que Juan Sasturain interpreta en Disparos en la biblioteca si le pidieran –como a mí– que revelara los entretelones del programa.
Nunca escribimos esa frase en los guiones, pero Juan la incorporó en las grabaciones y se convirtió en su latiguillo: una manera de describir el disparatado y algo anticuado tono de un programa cultural, protagonizado por un investigador privado venido a menos, que insiste en rechazar cualquier caso que no sea literario. ¿Qué es un “caso literario”?
El asesinato del alter ego de un escritor, la aparición de un cadáver con una lapicera clavada en la nuca, un inédito de Rodolfo Walsh encontrado en la jaula de los leones del zoológico o un estafador llamado Seis Dedos que colecciona novelas policiales en la cárcel.
En cada capítulo dejamos una escena sin escribir. No por pereza sino porque los invitados del programa no necesitaban que les diéramos letra: Ricardo Piglia, Guillermo Martínez, Pablo De Santis, José Pablo Feinman y Jorge Fernández Díaz, entre otros grandes escritores especialistas en el género policial, no sólo participaron como entrevistados sino que, acodados en la barra de un bar, padecieron tomar jugo de manzana en vez de whisky.
Ellos hicieron que el guión fuera un pálido antecedente del programa. Lo que ahora sale al aire por Canal 7 (los sábados a las 20.30 ¡véanlo!) es resultado de las intervenciones posteriores de los invitados, las dos talentosas actrices que hicieron de secretarias (Mirta Wons e Irene Sexer), la producción de Pato Ferrante y Diego González, y la dirección de Mariano Mucci.
Sobre todo, el programa debe sus méritos a la inventiva, los conocimientos y la calidez de Juan Sasturain, capaz de pasar sin sobresaltos de un comentario erudito sobre la obra de Borges a romper un lingote de oro de utilería en la parte exacta que exigía el libreto y exclamar, sorprendido por su propia hazaña: “¡A la flauta!”.
* Sonia Jalfin, guionista de Disparos en la biblioteca.
Fuente:MiradasAlSur
CUENTOS
AQUEL JEFE DE ESTACIÓN
(Dos visiones de la decadencia ferroviaria : Rebusques del Jefe de un pequeña estación)
Fue el último, antes de la decisión que desactivó la mayor parte de los 50.000 kilómetros de vías férreas argentinas.
El personal a sus órdenes había quedado reducido, a un par de auxiliares y al cambista. La vivienda y las oficinas las mantenían en impecable estado, con algo tenían que entretenerse, les sobraba tiempo para limpiar, pintar, pulir metales.
De vez en cuando pasaba un tren de carga. A tres o cuatro jubilados o viejos pobres les permitía subir al furgón de cola para viajar a San Juan, o a Córdoba, como no había inspectores era difícil que los descubrieran.
Las vías no daban más, pero viajaban a 25 por hora, no corrían peligro de descarrilamiento, Y el furgón no podía chocar porque nunca se cruzaban dos trenes.
La línea de ferrocarril Serrezuela-San Juan, había sido inaugurada por los ingleses en 1917 para cargar leña de algarrobo, ya que en Santiago iba mermando el quebracho colorado y las locomotoras funcionaban a leña. Cuando llegaron las Diesel dejó de interesarles. Seguían atendiendo el servicio de encomiendas, o de mudanzas entre pueblos vecinos. A los usuarios les salía barato, las traían y las retiraban con carros. Las encomiendas las llevaban también en el furgón de cola, pero para las mudanzas debían pedir vagón con anticipación. Diga que había una cada muerte de obispo.
Y poco más. Un productor de encurtidos en salmuera empeñado en mandarlas por ferrocarril a Buenos Aires. Había empezado a producir hacía poco y no alcanzaba a juntar 25 toneladas para fletar un camión. En un vagón cabían 40 bidones de 250 kilos, 10 toneladas.
¿Qué necesidad había de elaborar las cosechas donde el diablo perdió el poncho, si fábricas importantes de San Juan, o Mendoza, las retiraban crudas de las mismas fincas? Es cierto que pagaban poco y nada, pero más valía pájaro en mano que cien volando. Los caminos de tierra estaban a la miseria y los únicos que se habían arriesgado a invertir en camiones modernos eran los grandes comerciantes, que traían desde Córdoba la mercadería. Hasta la hacienda de sus campos la transportaban en camiones jaulas.
A ellos no les interesaba la reactivación del ferrocarril , ni que pequeños competidores pudieran acceder a los proveedores mayoristas. El jefe de Estación, antiguo ferroviario, se armaba de paciencia para escuchar las quejas del empecinado en usar el ferrocarril.
-Para cargar un vagón, además de los viajes en un cachivache desde la finca, se desloman cuatro o cinco hombres durante todo el día, y luego al llegar a destino, vuelta a lo mismo.
Si se dispusiera de camiones con guinche y contenedores más pequeños, para retirar la cargar y de vagones playos ¿Calcule el servicio que prestaría el ferrocarril? una locomotora tira como 50 vagones y ensucia menos la atmósfera... (¿Camiones con guinche? Ja. Ja. Él había pedido mil veces reemplazaran los durmientes podridos, y todavía estaba esperando...)
- Se podría ahorrar en camiones, combustibles, mantenimiento de caminos, venderíamos mejor la producción y la mercadería para el consumo de la gente se abarataría. (Con las influencias que tienen los comerciantes grandes y… los fabricantes de camiones… y el gremio de camioneros. ¡Está loco!)
- Reparando las vías hasta volvería a correr el tren de pasajeros El Jefe de estación, próximo al retiro, volvía a su realidad. Preparándose para una magra jubilación, había instalado en la esquina de la Estación un quiosco de billetes, quinielas y otros juegos de azar permitidos.
(¡Los clientes que dejaba de atender mientras escuchaba al iluso del vagoncito mensual! Pobre tipo, así iba a terminar.) El tipo y el ferrocarril. Lástima, no?
2)EL APRENDIZ DE LOS INGLESES
Resulta increíble que a un changuito norteño, en apariencia tímido e introvertido haya copiado de los ingleses el arte del birbibiloque, o de caer parado cualquiera sean las circunstancias. Había entrado a trabajar al ferrocarril como supernumerario cuando era de los ingleses, de otra manera no hubiese ascendido a auxiliar, peldaño que le auguraba una existencia tranquila hasta la jubilación, aunque por los años 40 ese ramal, entre Serrezuela (Córdoba) y San Juan había perdido toda importancia.
Lo habían comenzado a construir allá por el año 15 para hacer pelotas los algarrobales, el quebracho con el que alimentaban las locomotoras a vapor estaba raleando.
Tampoco era cuestión de competir por el quebracho con las fábricas de tanino, que obtenían importantes beneficios para los mismos capitalistas, desmontando y dejando, las poblaciones-campamento y el campo pelado hasta de trabajadores, que migraban como gitanos hacia los nuevos bosques a desertizar.
Vencedores en la segunda guerra mundial, de repartirse el mundo se trataba, la línea a la vera de la cual habían emigrado buena parte de los que poblaban los caseríos coloniales con el advenimiento de las máquinas diesel no tenía razón de ser. Ya no necesitaban la leña de algarrobo. Pero se lo tenían calladito, porque la adaptación de equipos, vías e instalaciones costaría más que las ganancias a obtener.
Pergeñaron ipso facto no pagar sus deudas, trocar tanto material desactualizado por la cuantiosa cantidad de alimentos con los que colaboró la argentina al esfuerzo bélico (de cada tres barcos llegaba uno, los otros eran torpedeados por los alemanes) Veteranos saltimbanquis agresivos declararon la deuda con la Argentina inconvertible y nos enchufaron material con destino de chatarra.
Entonces ¡por fín! Se dio la oportunidad de lucir nuestro nacionalismo y los ferrocarriles se convirtieron en argentinos. El changuito había crecido, de supernumerario en el norte cordobés ascendió a único auxiliar de la estación de Milagro con derecho a la vivienda de jefe de estación, buenas comodidades y gratis. Habrá sido el salto, o el ejemplo de sus ex patrones ingleses, que le abrió el apetito y le sugirió ventajear para transformarse él también en saltimbanqui.( Saltimbanqui derivará de asaltantes de bancos ?) En el pueblo existía un levantador de quinielas como en todos los pueblos, con el que trabó relación porque era el único pasajero abonado del ferrocarril en esa estación, todos las tardes viajaba hacia Chepes (la principal población del sur de la provincia) en el vagón de segunda que llevaba el tren de carga, o en el furgón si no lo traía.
En Chepes vivía el capitalista de juego para el que trabajaba, volvía a la mañana siguiente a veces con un paco considerable, en la estación lo esperaban ansiosos los que habían acertado. Pero como todo tiene fin en la vida, el quinielero se murió. Nuestro auxiliar devenido jefe de estación pensó me voy a hacer un viajecito a Chepes hoy mismo, no vaya a ser que alguno me birle el negocio, yo puedo conseguir que el guardatrén entregue todas las tardes una valija con cerradura y doble llave al capitalista, una para él, la otra para mí.)
La comisión no será mucha, pero algo es algo. Acá a la quiniela se juega salteado, la mayoría prefiere las cuadreras, la taba o los cachos(dados). Y los que disponen de plata arman en el clú mesas de monte, y hasta de poker. Donde algunos pierden hasta lo que no tienen.
¡Lindo ejemplo para la población! Con el tiempo la localidad fue creciendo, el pobrerío se trasladaba desde pueblos sin transporte y puestos ganaderos, por suerte con sus pocas monedas a lo único que podían jugar era a las quinielas, las comisiones fueron creciendo. En cierta oportunidad el capitalista le propuso introducir en las tenidas del clú al ruso Hersele, propietario de una boite en pleno centro porteño (lindera del boliche tanguero de moda “Caño 14”),que según decían era campeón mundial de poker, quien se podía esmerar en pelar a comerciantes lugareños y hasta quedarse con una estancia, pero el auxiliar no se animó, alguno con bronca lo podía denunciar y hacerlo echar del ferrocarril. Chau empleo y chau comisión por la quiniela. Mientras el viento de cola le permitiera amarrocar unos pesos ¿quien lo apuraba?
Tiempo al tiempo. Su oportunidad llegó cuando caída la dictadura militar, Menem, a quien los riojanos le celebraban los deslices y los diversos disfraces, patillas incluidas, volvió a ganar la gobernación. Para compensar la menor distancia de San Luis al puerto de Buenos Aires y atraer a nuevas empresas, les ofreció parques industriales con terrenos y servicios casi gratuitos, liberación de impuestos y convoyes ferroviarios con tarifas de cargas más reducidas que las de San Luis.
En los parques industriales no perduraron las empresas radicadas, pero como no hay mal que por bien no venga, las exenciones impositivas fueron aprovechadas por ricachones tradicionales quienes explotaban los recursos ancestrales de la zona, olivicultura, vinos, pasas de higo, de uvas y otros productos autóctonos, para transportar los cuales usaban camiones. (Los diferimientos impositivos le costaron a la Nación mil millones de dólares.) Resultado, olvidarse de los convoyes ferroviarios, las oficinas que los promocionaban y los gastos realizados.
Se necesitaban ingresos para compensar semejantes despilfarros, oficializaron juegos de azar, la quiniela y los billetes primero, luego el prode, las diferentes variantes de sorteos mantenían entretenida a la ciudadanía. El auxiliar del quinielero, dijo esta es la mía, el ferrocarril en franca decadencia, tarde o temprano sería desechado (cuando el patilludo alcanzó la presidencia se clausuraron los ramales).
La quiniela clandestina no podía competir con la legal. Su puesto de auxiliar a cargo de la estación ¿qué podía durar? Sin abandonarlo, instaló un kiosco de juegos justo a la salida de la estación, con habilitación municipal que incluía el uso del espacio público. Sus ingresos crecieron en forma geométrica, con lo que se aseguró un porvenir llegando al momento de la jubilación, manteniendo el usufructo de la vivienda.
Tales picardías sin apresuramiento le valieron alcanzar el status que dan los mangos. La nacionalización impuesta por los ingleses terminó favoreciendo, en su escala, a modestos aprendices de hechiceros. “Con paciencia y saliva el elefante se fornicó a la hormiga”.
Es auspiciosa la proyectada reconstrucción del ferrocarril Belgrano Norte, una vía troncal con posibilidades de transportar grandes volúmenes de carga. ¿Será capaz el Estado de administrarla, o hacerla administrar correctamente? Tal cómo hizo Mosconi en YPF, o el Ing. Pérez en Gas del Estado. En Francia existe una carrera terciaria en Administración del Estado y de las empresas públicas, habría que evaluar la experiencia para que la Universidad Pública asumiera el tema, y formar en la eficiencia a jóvenes deseosos de contribuir al desarrollo social del país.
Ediciones Agua Clara
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