31 de julio de 2012

UNA ASOCIACION QUE INTEGRA UN CAMARISTA SALTEñO DEFENDIO LA INOCENCIA DEL DUEñO DE LEDESMA-"LOS GREMIALISTAS ERAN UN OBSTÁCULO PARA EL PLAN DE LEDESMA".

UNA ASOCIACION QUE INTEGRA UN CAMARISTA SALTEñO DEFENDIO LA INOCENCIA DEL DUEñO DE LEDESMA
Blaquier tiene como amigo a Rabbi Baldi
La Cámara de Apelaciones de Salta interviene como tribunal de alzada en las causas por delitos de lesa humanidad. Uno de sus integrantes firmó un apoyo a Pedro Blaquier. Las denuncias contra el empresario podrían llegar a su tribunal.
Por Alejandra Dandan
Renato Rabbi Baldi Cabanillas integra la Cámara de Apelaciones de Salta.
Desde hace tiempo se sabe que el Poder Judicial Federal de Jujuy permitió durante años que no avanzaran las causas de lesa humanidad, entre otras que no se allanaran los edificios del Ingenio Ledesma y no se llamara a indagatoria a Pedro Blaquier hasta hace dos meses. Lo que nunca termina de sorprender es cómo las formas que garantizaron la impunidad durante tantos años vuelven a tener intentos de reproducirse. A mediados de julio, una institución llamada Academia Nacional de las Ciencias Morales y Políticas difundió a través del diario La Nación un mensaje de solidaridad con el empresario de “intachable trayectoria” como llamaron a Blaquier. La Academia que rinde homenajes al contraalmirante Isaac Rojas y se pronuncia contra los proyectos del aborto legal tiene al propio Blaquier como “tesorero”. El tema, sin embargo, llamativo es que desde comienzos de julio, la institución sumó a sus filas a Renato Rabbi Baldi Cabanillas, integrante de la Cámara de Apelaciones de Salta, que es el tribunal de alzada de Jujuy, donde son apeladas las causas por delitos de lesa humanidad como la que involucra a Blaquier.


Las causas que llevan el nombre de Blaquier avanzan pese a que todavía no tiene fecha su nuevo llamado a indagatoria. En simultáneo, aumentan los artículos sin firmas que intentan presentar a Blaquier como víctima de una campaña de persecución. El fin de semana apareció un reportaje sin firma publicado con ese espíritu en el diario El Tribuno de Jujuy, cuya redacción está a cargo de Carlos Ferraro, ex gobernador, pero además jefe de prensa de la provincia durante la dictadura: un diario que hasta hace muy poco les prohibía a sus redactores escribir el nombre de Pedro Blaquier en las causas de lesa humanidad, debían suplantarlo a lo sumo con la mención genérica de “la empresa”. Ese mismo tono de la víctima es el espíritu del artículo que publicó el diario La Nación el 13 de julio, bajo el título “Repudian la agresión a Blaquier”, en el que difundió el mensaje de dos asociaciones. Por un lado, el conservador Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires, de la calle Montevideo, referido por este diario como el que en 1976 sostuvo que las Fuerzas Armadas salvaron a la República. La otra voz es la de la Academia Nacional de Ciencias Morales.


La institución, dice el diario, expresó su “‘profunda preocupación’ por las agresiones que sufrió el empresario Carlos Pedro Blaquier en Jujuy la semana pasada, cuando se presentó a declarar en una causa en la que se investigan presuntos delitos cometidos durante la dictadura”. La entidad se solidarizó con “el presidente de Ingenio Ledesma” al que “se lo pretende involucrar en ‘hechos que no guardan la debida relación de causalidad con su actividad empresaria y su intachable trayectoria’”.


La Academia agrega un dato ex profeso que parece puesto para destilar tinta oscura sobre la trayectoria de los organismos de derechos humanos jujeños. Las organizaciones tuvieron como abogado a Pablo Pelazzo, quien fue nombrado fiscal ad hoc por el ministerio público fiscal para reforzar las causas que estaban sostenidas por un solo fiscal, en un paso que tiene antecedentes en Bahía Blanca o en La Plata, donde uno de los ex abogados del CELS es ahora fiscal ad hoc de la causa del circuito Camps. El punto que la Academia cuestionó no fue ése –que sí cuestionaron los abogados de Blaquier en una recusación presentada contra el abogado y que la semana pasada el juez de la causa rechazó–. El artículo, sin dar su nombre, lo acusa por “la presunta participación” en las agresiones que sufrió Blaquier el día del fracasado llamado a indagatoria. El dato quedó descartado cuando el juez federal Fernando Poviña rechazó la recusación de Pelazzo y además, por las consultas que hizo este diario, se comprobó que era falso.


Rabbi Baldi
A comienzos de julio, el diario El Tribuno de Salta anunció en una nota que a sus filas se incorporaba Renato Rabbi Baldi Cabanillas. Según una nota del 25 de julio de 2010 del diario La Nación, Rabbi Baldi “tiene las manos blancas, delicadas, y un vocabulario que salta del francés al latín, pasando por el alemán y el inglés, sin esconder el acento salteño que lo acompaña desde la cuna”. Integra la Cámara Federal de Apelaciones de Salta, el tribunal que actúa como cámara de alzada de Salta y de Jujuy, y se atiende los expedientes federales entre los que están los de lesa humanidad. Una y otra vez su actuación trajo cola. La Unidad de Coordinación de las causas de lesa humanidad de la Procuración de Nación lo denunció ante el Consejo de la Magistratura cuando llamó a la Policía de Seguridad Aeronáutica para que “allanen con cuidado” la casa de su cuñado, el represor Alejandro Osvaldo Marjanov, segundo jefe del Batallón de Comunicaciones de Bahía Blanca, que estaba siendo buscado por la justicia de ese distrito.


Más cerca de las causas de Jujuy, la Procuración volvió a mencionarlo, esta vez cuando las causas de lesa humanidad aún estaban en manos del juez subrogante –y ahora renunciado– Carlos Olivera Pastor. Olivera Pastor hizo todo lo que pudo para frenar “sistemáticamente” el avance de esos expedientes. Rechazó indagatorias de los militares más reconocidos y no sólo no ordenó los allanamientos a los edificios de Ledesma, sino que además, en vez de hacerlo, les pedía los informes a la compañía. La Cámara de Salta convalidó sus decisiones.


“El tema de la impunidad en Jujuy no pasa exclusivamente por el juez Olivera Pastor, sino que hay una responsabilidad de la Cámara Federal de Salta”, señaló en abril de este año a Página/12 Pablo Parenti, coordinador con Jorge Auat de la Unidad de Fiscales. “El juez Olivera Pastor es un secretario que fue designado a cargo del juzgado por la Cámara Federal de Salta; fue protegido mediante diversas gestiones por el camarista federal Rabbi Baldi Cabanillas. Ese camarista, a principios de 2011, se presentó ante la Comisión Interpoderes para juicios de lesa humanidad e intentó demostrar mediante sofismas que las causas en Jujuy marchaban bien”, indicó. Todos los integrantes de la Comisión Interpoderes rechazaron en duros términos ese intento de Rabbi Baldi.


La relación de Rabbi Baldi con la Academia ahora lo pone en línea directa con Blaquier. El escenario se complicaría si el camarista empieza a intervenir en las causas que le lleguen por elevación desde Jujuy y tengan a Blaquier entre sus objetos. En principio, en la mañana de hoy vencen los plazos para que los abogados de Blaquier apelen la decisión de Poviña de rechazar la recusación de Pelazzo.
Fuente:Pagina12

31.07.2012 
Testimonio clave en la causa que investiga la desaparición de Luis Arédez 
"Los gremialistas eran un obstáculo para el plan de Ledesma"
El ex detenido Hugo Condorí declaró y apuntó al Ingenio por el secuestro de ex dirigentes de la obra social durante la dictadura. El papel del ex intendente de Libertador San Martín. 
Por: Gerardo Aranguren 
Citado como testigo por el juez subrogante Fernando Poviña, el ex detenido Hugo Condorí se sentó durante cuatro horas en el Juzgado Federal 2 de Jujuy para declarar en la instrucción de la causa que investiga la responsabilidad de Ledesma y su presidente, Carlos Pedro Blaquier, en la desaparición del intendente de Libertador San Martín, Luis Arédez. Secuestrado poco antes del golpe de Estado de 1976, Condorí es el único sobreviviente de la dirigencia gremial de la empresa en los años previos a la dictadura y testigo fundamental en la causa que busca probar la responsabilidad de Blaquier en la represión a sus trabajadores. 


El "Coya", como lo conocen, fue presidente de la obra social del Sindicato de Obreros y Empleados del Azúcar del Ingenio Ledesma. Trabajó con Arédez cuando el ex jefe comunal prestaba funciones como asesor de Salud en el gremio y, junto al vicepresidente de la obra social, Jorge Osvaldo Weisz, controlaban el cumplimiento de la Ley de Salubridad. Ambos dirigentes fueron secuestrados durante la última dictadura y permanecen desaparecidos. 


"No nos secuestraron (a los gremialistas) por lo que nosotros pensáramos sino porque obstaculizábamos los proyectos económicos neoliberales, proyectos perversos que consistían en el bienestar para 10 millones de argentinos y que el resto se la arreglara como pudiera. En un principio no creí en tamaña perversidad, pero al transcurrir 36 años me felicito por haber sido obstáculo. Considero a Arédez y a otros como héroes, que resistieron hasta las últimas consecuencias, y realmente puedo decir, y no sólo yo sino 40 millones de argentinos, que no estábamos equivocados", manifestó Condorí ante preguntas de la abogada querellante Paula Álvarez Carreras y del ex juez federal Horacio Aguilar, defensor de Blaquier y Alberto Lemos, ex administrador de Ledesma. 


"¿Por qué cree usted que lo secuestraron a Arédez?", preguntó Álvarez Carreras. "No estaba cuando lo secuestraron, él vivía en Libertador San Martín y yo acá (San Salvador de Jujuy)", respondió Condorí pero explicó lo que "todo el mundo" pensó cuando sucedió: "Su accionar era un obstáculo para el proyecto que tenía el Proceso de Reorganización Nacional y palpábamos que había una manifiesta animosidad de la empresa hacia su persona y su asesoramiento. La animosidad nace a partir de que el Dr. Arédez daba medicamentos que no figuraban en el vademécum, que eran sólo 12. Los médicos estaban obligados por la empresa a entregar esos medicamentos o incluso placebos, porque la lectura que hacían (los Blaquier) era que los obreros se hacían los enfermos para no ir a trabajar. Pero Arédez argumentaba que él era hijo de obreros y que eso iba contra sus principios y su juramentación profesional. Ledesma decía que era un demagogo por hacer eso." 


Luego de su secuestro, Condorí pasó, entre abril y octubre, detenido en el Penal de Villa Gorriti, en Jujuy, donde coincidió con Arédez y otros presos relacionados con Ledesma, como Ramón Bueno, integrante del Sindicato de Trabajadores del Azúcar del Ingenio, y Carlos Melián, técnico mecánico de la empresa. 


En su relato, el testigo recordó que el ex intendente de Libertador San Martín le dijo cómo había sido su primer secuestro, el 24 de marzo de 1976. "Fueron a su casa alrededor de las 3 de la mañana, en un vehículo de la empresa Ledesma y con un chofer que trabajaba en Ledesma, era un tal Kairuz (en referencia a Juan de la Cruz Kairuz, policía y empleado de la empresa como técnico del Club Atlético Ledesma de Jujuy). También participaron la policía de la provincia y el Ejército. Lo llevaron hasta la seccional de Libertador y luego al penal de Gorriti junto con otros detenidos, la mayoría ex dirigentes del azúcar", señaló.


"¿Le describió Arédez el logo de la camioneta?", preguntó Aguilar, tratando de hallar algún hueco en su declaración, a lo que Condorí contestó: "No, pero lo conocíamos todos, es el que tiene hasta el día de hoy." "¿Por qué cree que a usted lo dejaron en libertad?", volvió a preguntar el ex juez federal que ahora ejerce la defensa de Blaquier. "Yo soy profundamente creyente y creo que estoy vivo y aquí sentado porque Dios así lo dispuso", contestó. 


una lucha por la dignidad 
Uno de los principales reclamos de la obra social que presidía Hugo Condorí era el cumplimiento de la Ley de Salubridad (1655/46) y de la Ley de Vivienda Digna (1814/46), ambas aprobadas durante el primer gobierno de Juan Domingo Perón. "El Dr. Arédez tuvo una participación clara en el tema, nos asesoraba como médico y nos daba información sobre cómo hacer para obligar a la empresa a través de presentaciones judiciales o el Ministerio de Trabajo", recordó el ahora titular de la Asociación de Ex Presos Políticos de Jujuy, al tiempo que detalló cómo eran las condiciones de trabajo en el Ingenio desde finales de los años sesenta: "Se nos morían compañeros trabajando y la mortalidad infantil en la zona era muy grave. 


Donde más se manifestaba era en El Talar, a 40 kilómetros de Ledesma, donde había una concentración de zafreros que superaban los 4500. Ahí sólo había una sala de primeros auxilios con una enfermera pero sin ningún servicio médico. Las condiciones de vivienda eran infrahumanas, vivían hacinados en esas casas tipo pabellones que eran construidas en caña hueca y barro, techos de chapas, donde vivían diez o doce familias. Con baños llamados letrinas que había cada dos o tres pabellones. La gente hacía cola como si fuera a la carnicería para ir al baño. Había también un alto nivel de contagio de epidemias como el Mal de Chagas. Era claro el incumplimiento de la ley." 


Para la aplicación de esas leyes se realizaron numerosas negociaciones con Ledesma, de las que participaba el directorio de la obra social, además de los asesores: Arédez como médico y Carlos Patrignani como abogado. Por parte de la empresa asistían el hermano del actual presidente de Ledesma, Luis María Blaquier; el ex comandante en jefe de la Fuerza Aérea, Teodoro Adolfo Álvarez (Relaciones Públicas); y los administradores Mario Paz y Alberto Lemos. 


Ante la Justicia, Condorí fue contundente: " Todos los delegados fueron presos".
Fuente:TiempoArgentino

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