24 de agosto de 2012

ECUADOR.

JUEVES, 23 DE AGOSTO DE 2012
Ecuador evalúa estrategias para lograr salvoconducto de Assange 
Por Yurién Portelles (PL) 
El vicecanciller ecuatoriano, Marco Albuja, afirmó que su gobierno evalúa hoy estrategias para acudir a diferentes instancias jurídicas internacionales y lograr que Reino Unido permita al australiano Julian Assange, fundador de WikiLeads, abandonar Londres. 

Albuja señaló que la Corte Internacional de La Haya es uno de los órganos a los cuales se podría acudir a fin de que Assange reciba el salvoconducto y se concrete en la práctica la voluntad del gobierno de Ecuador de concederle el asilo a éste. 

A una pregunta de Prensa Latina, el vicetitular expuso que si Suecia concede las garantías de no extraditar a Estados Unidos a Assange, éste podría decidir sobre su condición de asilado en Ecuador.

Precisó que el activista australiano puede optar por desestimar el beneplácito concedido en Ecuador y viajar a esa nación europea para prestar declaración por supuestos delitos sexuales. 

De lo contrario, tendría la opción de, bajo este mismo estatus, prestar declaración en territorio sueco o en la Embajada de Ecuador en Londres, donde permanece desde que el 19 de junio solicitara ser acogido por temor a ser extraditado a Washington y sancionado a la pena capital. Albuja aclaró a medios de prensa que, sin embargo, Assange es quien decide qué hacer en cada caso, "no olviden que está en juego su vida, y él tiene opinión al respecto", acotó. 

Expuso que mientras ello no suceda, el gobierno ecuatoriano busca alternativas legales para resolver esta crisis, generada luego que Reino Unido emitiera una nota en la cual amenazaba con ingresar a la legación diplomática de este país en Londres para arrestar a Assange. 

El vicecanciller confirmó que un grupo de juristas trabajan en el propósito de agotar todos los recursos legales en mecanismos internacionales como el Consejo de Seguridad de la ONU y la Corte Internacional de La Haya para lograr el permiso de salida del periodista de Londres. 

En estos momentos, el canciller Ricardo Patiño realiza una gira en el exterior a fin de explicar de primera mano las razones de Ecuador en la concesión del asilo a Assange y el reclamo al Reino Unido para que retire la amenaza de invadir la Embajada nacional en la urbe londinense. 

Quito espera mañana el apoyo en el seno de la Organización de Estados Americanos (OEA) a su rechazo a esa advertencia británica, al igual que lo hicieron la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA). La semana pasada, con el voto de 23 países a favor y tres en contra (Estados Unidos, Canadá y Trinidad y Tobago), la OEA aprobó una resolución propuesta por Ecuador para el debate este viernes en torno a la inviolabilidad de las legaciones diplomáticas.

JUEVES, 23 DE AGOSTO DE 2012
Correa y el rechazo a la tiranía imperialista mundial
Por Ángel Guerra Cabrera 
No es extraño que el presidente Rafael Correa, solidario con las causas justas de este mundo, haya decidido conceder asilo a Julian Assange. Concurre, además, un hecho que los identifica especialmente. Al igual que el fundador de Wikyleaks a escala global, el gobierno de Ecuador, sometido a una lluvia de calumnias mediáticas, trabaja incansablemente en su país por la democratización de los medios de información y rechaza la práctica usual de sus dueños de impedir el derecho ciudadano a una información veraz, plural y no manipulada. Quito ha aprobado incluso una ley ejemplar al respecto. 

No fue una decisión festinada. La cancillería ecuatoriana ha hecho su trabajo concienzuda, discreta y prudentemente. Tan pronto Assange ingresó y pidió asilo en su sede diplomática en la capital británica, inició consultas con los países involucrados. De Estocolmo no recibió las debidas garantías de que en caso que el periodista decidiera comparecer voluntariamente ante la fiscalía sueca –como ha dicho que es su disposición- no fuera luego extraditado a Estados Unidos. Tampoco obtuvo respuesta de Washington a la crucial pregunta de si en esa hipótesis se proponía pedir la extradición del comunicador australiano. Ante una solicitud de asilo, son gestiones propias de un gobierno celoso de su soberanía, respetuoso de ese derecho y, en general, de los derechos humanos. Por ello Quito probablemente sopesara el historial de tratos crueles, inhumanos y degradantes en que ha incurrido Washington contra quienes considera sus enemigos, como los que recibe el soldado Bradley Manning, acusado de entregar información a Wi kyleaks, sin olvidar las escandalosas torturas en sus centros ilegales de detención. Es natural que un Estado que sienta la enorme responsabilidad de proteger la integridad física de un perseguido político tome precauciones para evitar que caiga en manos de Estados Unidos. Mucho más tratándose de Assange, odiado por Washington por haber puesto al desnudo el incremento de sus tradicionales acciones injerencistas, guerreristas y desestabilizadoras en el mundo entero. Apenas se habla de eso por las vestales de la libertad de prensa pero nada menos que por orden presidencial, la potencia del norte, mediante sus famosos drones y otros medios, asesina diariamente personas alrededor del globo -en muchos casos niños ancianos, mujeres- sin que medie proceso legal alguno y por la simple sospecha de que podrían ser terroristas. 

La digna y contundente denuncia del presidente Correa a la brutal amenaza británica contra la embajada ecuatoriana en Londres y la inmediata y firme solidaridad recibida de la Alba y la Unasur demuestran que América Latina y el Caribe, otrora traspatio yanqui, es hoy la región más independiente del planeta. Sin estas actitudes, quién puede asegurar que el asalto a la sede diplomática no se hubiera consumado en cuestión de horas. 

Con ellas se constata una vez más la posibilidad y el deber de rechazar la imposición de la nueva tiranía mundial imperialista. De impedir un aventurerismo y un descaro aún mayores en el inventario de crímenes contra la paz y el derecho internacional que desde el 11/S de 2001 vienen acumulando Estados Unidos y sus aliados más cercanos, Reino Unido e Israel en especial. No cabe duda que es Washington quien ha estado todo el tiempo tirando de los hilos que llevaron a Suecia a levantar la ridícula acusación de abuso sexual contra el comunicador australiano y a pedir su extradición a Reino Unido, como más tarde a este a adoptar una actitud francamente gansteril contra Ecuador. La fiscal sueca que conoció primero la denuncia de las supuestas ofendidas no encontró méritos a la acusación y archivó el caso. Fue más tarde que extrañamente una instancia superior decidió desempolvarlo. Es muy revelador que una de las acusadoras de Assange sea diligente activista de la base subversiva contra la revolución cubana establecida por la CIA en ese país. 

Ecuador ha reiterado su voluntad de reanudar el diálogo como vía para solucionar el conflicto con las autoridades británicas, aspecto en el que ha insistido Unasur. Pero antes pide que Reino Unido retire la amenaza, conducta elemental de parte de un país que valora su soberanía. A la postre, serán las gestiones diplomáticas combinadas con una gran movilización internacional solidaria las que consigan liberar a Julian Assange de esta injusta situación. 

JUEVES, 23 DE AGOSTO DE 2012
¡Salvar a Assange de la Inquisición! 
Por Umberto Mazzei 
Hace poco Atilio Boron, en Página 12 (18/08), calificó a Gran Bretaña y con razón como “Rogue State” - Estado Bandido. Ese término se aplica en Washington y Londres a países que - según ellos- no respetan normas y usos internacionales. En efecto, la historia británica es la de un pirata global, siempre astuto y a veces elegante, pero que con el caso de Julian Assange, se comporta como un torpe facineroso. 

La fama de Julian Assange le viene porque Wikileaks, su agencia de noticias, divulgó archivos internos del gobierno de Estados Unidos. Ignoro que material entrego a los medios, pero lo que se ha publicado es algo banal. Es seguro que en los papeles que circulan entre las elites de Estados Unidos hay cosas más repugnantes, como es fácil deducir por las políticas que conducen. 

Sucede que Julian Assange es requerido al Reino Unido por un tribunal sueco, como testigo, no como acusado, por un par de aventuras galantes. El tribunal se interesa por el uso del preservativo en algún momento de esas noches y lo convierte en un problema internacional. Es porque Suecia tiene un reglamento, que muchos suecos desconocen, sobre el uso del preservativo en las relaciones íntimas. Esa norma no existe en Gran Bretaña y diría que en ningún otro país. El derecho internacional niega la extradición por actos que no son delito en el país anfitrión, sin embargo, Gran Bretaña concedió la extradición de Assange contra la opinión de la mayoría de sus juristas, de su gente y de su propia jurisprudencia. 

Hay la impresión de que las quejas contra Assange son dudosas y que terminarían en poco o nada. Un hecho incongruente es que las dos mujeres que se dicen impropiamente acariciadas continuaron a tener con él una relación normal. Sus acusaciones son posteriores y una de las dos, la que lo invitó a Suecia, trabaja para una ONG norteamericana. La acusación sucede justo cuando se abre juicio contra Assange en Estados Unidos. 

El juicio en Estados Unidos 
Michael Ratner, el abogado de Assange en Estados Unidos ya denunció que hay un Gran Jurado en Alexandria, Virginia, que esta examinando material para juzgarlo bajo la acusación de “conspiración para comunicar o trasmitir información relacionada con la defensa nacional” y “obtener información sobre defensa nacional protegida de revelación”. El expediente tiene el número 10-3793. 

El 10 corresponde al número del año en que se instaló el Gran Jurado: 2010; Assange dejo Suecia el 27 de septiembre 2010. El 3 corresponde al estatuto de conspiración y 793 es el estatuto de espionaje. Eso quiere decir que en Estados Unidos lo acusan de conspiración para cometer espionaje desde el año 2010, el año en que estuvo por Suecia. 

Es notorio que el sistema judicial norteamericano ha dejado de ser aquel modelo en que hubo garantías de defensa y equidad. Desde hace 11 años en Estados Unidos se reinstaló la Inquisición, solo que dotada de ciencia y aparatos modernos. Se asesina por sospecha de ideas, a extranjeros o a ciudadanos norteamericanos; basta una orden presidencial. Se exige la delación y sus incita a inocentes a traicionarse. La tortura es ahora un medio legal de interrogación y se admiten confesiones obtenidas bajo tormento. Se detiene sin acusación alguna y sin límite de tiempo. Se acusa y se condena en tribunales sin informar al acusado de las pruebas en su contra. Se espía sin restricciones a ciudadanos y extranjeros dentro y fuera del territorio de los Estados Unidos. Es un ambiente legal en que el trato para quienes dudan de la verdad oficial es similar al que se dio a los acusados de herejía. No hay hogueras, pero con mísiles igual los queman. 

Es sabido que en Estados Unidos no hay garantías para procesos equitativos, sobre todo en el tema de seguridad y defensa. El centro de torturas en Guantánamo sigue allí, al igual que otros, como aquel donde internaron el soldado Bradley Manning, por denunciar crímenes oficiales. 

Como Londres y Washington son cómplices en todo, no sorprende el exabrupto jurídico de conceder la extradición a Suecia por un caso ridículo, cuando el procedimiento usual es delegar el interrogatorio en un tribunal local. Assange ofreció responder preguntas pero en Inglaterra, como también la embajada ecuatoriana ofreció su sede para el interrogatorio. 

Suecia ya confirmó que otorgaría la extradición a Estados Unidos, si Estados Unidos promete que Assange no será ejecutado. Lo dijo Cecilia Riddselius, directora de Asuntos Penales y Cooperación Internacional del Ministerio de Justicia sueco al Frankfurter Rundschau. 

El asilo en Ecuador 
Ante la perspectiva de ser juzgado y condenado en Estados Unidos por exposición de documentos verídicos, el periodista Julian Assange buscó la protección del Ecuador y la encontró. Eso no debiera sorprender en Inglaterra, que tiene una vieja tradición en albergar perseguidos; allí se cobijó a gente tan dispar como aristócratas franceses y revolucionarios bolcheviques. Hoy día Londres asila al gobierno de Chechenia en exilio y al Consejo Nacional Sirio, a pesar de que son grupos que buscan subvertir gobiernos que el Reino Unido reconoce. Sin ser tan agresivos son miles los asilados políticos que viven en Europa y en ambas américas. 

Por ello sorprende la violenta reacción del gobierno británico. El Secretario de Relaciones Exteriores británico, William Jefferson Hague, FRSL, envió al canciller ecuatoriano una nota donde amenaza violar la sede diplomática de Ecuador. Dice textualmente: “Usted debe estar conciente de que hay una base legal en el Reino Unido, la Ley de Locales Diplomáticos y Consulares de 1987, que nos permite tomar las medidas necesarias para arrestar al Sr. Julian Assange en los actuales locales de la Embajada.” 

El Sr. Hague ya se había hecho notar, durante la guerra de la OTAN contra Libia, por su falsa afirmación sobre una fuga de Mohamad Gadaffi a Caracas. Es muy probable que fuese para desinformar la defensa de los libios, pero eso mostró poco juicio, porque dejó al jefe de la diplomacia británica como un tonto mentiroso. Esas cosas se delegan a la prensa británica. 

Que al Sr. Hague le incomodan los compromisos británicos en derecho diplomático esta claro; pero la inviolabilidad de las sedes y personas diplomáticas tiene sólida base y es necesaria para las relaciones entre estados. Se practicó en la Antigüedad. Se practicó en la Edad Media y el Renacimiento. Se confirmó en la Paz de Westfalia que es el origen de las relaciones internacionales de hoy día. 

En época más reciente lo confirmó la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961, que entró en vigor el 24 de abril de 1964. Su artículo 22, dice textualmente: 

"1. Los locales de la Misión son inviolables. Los agentes del Estado receptor no podrán entrar en ellos, excepto con el consentimiento del jefe de loa Misión” 

“2. El Estado receptor tiene especial obligación de tomar todas las medidas apropiadas para proteger la Misión contra toda intrusión o daño y prevenir cualquier molestia a la paz de la misión o disminución de su dignidad.” 

“3. Los locales de la Misión, su mobiliario, las otras propiedades y los medios de transporte de la Misión deben ser inmunes a revisión, requisición, ligaduras o ejecuciones. “ 

El Artículo 30 de la Convención de Viena extiende esa extraterritorialidad inviolable a los locales y jardines de la residencia de la Embajada. 

El Sr. Hague, además de Secretario de Relaciones Exteriores es también Primer Secretario de Estado. Nos preguntamos sobre la calidad del gabinete británico, cuando un miembro con las mayores responsabilidades tiene reacciones viscerales que muestran ignorancia, hasta de su capacidad para imponerse. A los pocos días negó haber amenazado con invadir la Embajada de Ecuador, con lo que, encima, quedó en ridículo. 

La diplomacia de Ecuador 
El Ecuador tiene diplomáticos de mucha calidad, que desde la presidencia de Rafael Correa tienen objetivos claros. Eso se ve en la Ginebra de negociaciones internacionales. El asilo a Julian Assange confirma la proyección política internacional de Ecuador. Su noble iniciativa para proteger de castigos norteamericanos al periodista australiano más famoso, recibe el apoyo de una amplia mayoría de países y el aplauso de la opinión pública mundial. Ese gesto contrasta con la actitud sumisa de Australia, que no se opone a su extradición y cuya embajada en Washington ya admitió que se prepara un juicio contra Assange en Estados Unidos. 

Ecuador tiene el respaldo de casi todos los países de Ibero-América. ALBA dio su apoyo total y solidario. UNASUR también y con despliegue de motivos. Cuando la amenaza de una agresión británica a su sede diplomática lo obligó a convocar una reunión de la OEA, sólo Honduras, Panamá, Trinidad, Estados Unidos y Canadá se opusieron, el resto, incluyendo países del Caribe lo apoyaron. 

En Estados Unidos, la asociación Just Foreign Policy (Política Extranjera Justa) reunió las firmas de más de 4000 personas del ámbito intelectual que apoyan a Ecuador; mientras un grupo de congresistas de Estados Unidos habla de aplicarle sanciones por dar asilo a Assange, lo que sería novedoso en la larga historia del asilo. 

Conclusión y recomendación 
El gobierno británico ha manifestado que no tienen la intención de dar un salvoconducto a Julian Assange para que salga del Reino Unido rumbo a Ecuador. Ante el clamor mundial, es improbable que intente violar la Embajada de Ecuador, porque, como dijo el Presidente Correa, eso pondría en riesgo la inviolabilidad de las sedes británicas en todo el mundo. 

De congelarse la situación, la presencia de Assange en la Embajada de Ecuador en Londres puede repetir el caso de Raúl Haya de La Torre en Lima o del Cardenal Jozsef Mindszenty en Budapest, algo que tampoco conviene al gobierno británico. Lo recomendable es una presión oficial enérgica ante Londres de los países de UNASUR y de quienes quieran acompañarlos, para dejar en claro las dimensiones del apoyo y las consecuencias de negar el salvoconducto.
Fuente:Argenpress

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