"Las balas que vos tiraste van a volver..."
Otra amenaza más en Barrio Moreno: Roque Suarez, hermano del Mono, una de las víctimas del Triple Crimen, fue atacado a balazos en la puerta de su casa. Según denuncian militantes del Movimiento 26 de junio "las repetidas situaciones de violencia que atravesamos en el barrio se dan bajo la atónita e indiferente mirada de la seccional 15 y el Comando Radioeléctrico". El Frente Darío Santillán organizó un acampe frente a la sede de Gobernación con el fin de que el Estado Provincial se involucre públicamente con los sucesos desatados en barrio Moreno. A su vez, en un emotivo encuentro organizado días atrás, familiares de las víctimas junto a Alberto, el papá de Darío Santillán, reflexionaron acerca de la realidad de los pibes de las barriadas populares de Rosario y el entramado cómplice que circunda el fenomenal negocio del narcotráfico en Rosario. Compartimos la crónica. -“Jere, Patón y Mono”…!
El grito irrumpe, de pronto, en un salón colmado por jóvenes y militantes
del Frente Popular Darío Santillán. La vocecita dulce y minúscula es de una nena
que no debe superar los 6 añitos. Sus ojos pícaros ya saben de que se trata ese
intenso grito que arrojan al aire, las gargantas de los pibes de Barrio Moreno.
Y también, esos mismos ojos sienten que al gritarlo, se estremece el alma
apretujada de los familiares del Mono, del Jere, del Patón, de sus compañeros y
amigos.
Había tanto dolor en la sala de Amsafé que se hacía imposible sonreir. Pero
ella, en los brazos del Chicho, hermano del “Mono”, pidió por justicia con una
dulzura que le robó, a todos, una sonrisa mayúscula.
Segundos después, se escuchó con fuerza: ¡Presente! Ahora y
siempre.
En la mesa, Alberto Santillán y Lita, la mamá de Claudio Suarez, El Mono,
conversan bajito. Los dos perdieron a sus hijos y también, los dos llevan en el
cuerpo ese coraje que hay que tener para enfrentar la arbitrariedad de un
sistema político y económico que le apunta a matar a los pibes de las barriadas
populares. A Darío Santillán lo asesinó la policía bonaerense hace diez años.
Reclamaba por trabajo junto a decenas de movimientos sociales en Puente
Pueyrredón, cuando la represión desatada por el gobierno de Eduardo Duhalde lo
remató mientras sostenía la mano agonizante de Maximiliano Kosteki.
Al Mono, como al Jere y al Patón, lo mató el entramado cómplice de narcos,
polícias, políticos y jueces que miran a otro lado cada vez que “cae” un pibe
bajo el nefasto rótulo asignado por el sistema: lo que antes era gatillo fácil
ahora es “ajuste de cuentas”. Los tres festejaban el año nuevo en la canchita
del Club Oroño cuando fueron fusilados.
Los datos relevados en base a las denuncias publicadas en medios masivos de
comunicación por el reciente Observatorio de Derechos Humanos que impulsan
integrantes del Frente Darío Santillán – y por iniciativa del Centro de
Investigaciones Juan Carlos Gardella de la Facultad de Derecho- indican que
entre el año 2011 y lo que va en el 2012 se registraron en Rosario, 262
homicidios dolosos. Sobre una base de 1.200.000 habitantes en el 2011 hubo 165
homicidios y 1 de cada 3 se produjo en la zona sur, una de las más relegadas por
las políticas municipales. En el 2012 se registraron 96 homicidios hasta el 15
de julio.
Otro dato fundamental: 5 de cada 10 asesinatos se cometen bajo la modalidad
que la policía suele llamar “ajuste de cuentas” y solo el 11% de los homicidios,
entre 2011 y 2012, fue en situación de robo.
Los números hablan: en Rosario, en los barrios populares, la violencia se
ha incrementado casi un 30% más que el año anterior y el entramado policial,
político y judicial en complicidad con las bandas narcos que operan en las
barriadas, parece ocultar silenciosamente las muertes cotidianas de jóvenes bajo
un supuesto “ajuste de cuentas” o “crímenes pasionales”.
Estos hechos no son aislados, reafirman los integrantes del Frente Darío
Santillan nucleados en el Movimiento 26 de Junio. A su vez, remarcan: “quedarnos
únicamente en las cifras no nos permite realizar una proyección militante”. A
pesar de estos datos -que son contundentes- existen sueños de transformación
política que nacen de los procesos de organización en los barrios. Desde el
Frente Santillán, como desde tantas otras organizaciones sociales, se trabaja
con militancia para fortalecer un anhelo difícil pero no imposible: pelear por
un futuro digno para los pibes de los sectores populares.
Juventud "divino tesoro"
Más allá de las cifras, están las vidas y sus historias. Lita es la mamá
del Mono, uno de los tres jóvenes asesinados. “Mono eligió organizarse y
arrancar con una banda de cumbia”, dice, frente a los tantos pibes que la
escuchan. Se quiebra. Le cuesta seguir, respira hondo, se seca las lágrimas como
puede, mientras Nacho la abraza, y continúa: “lo que más me dá fuerza es seguir
en la lucha. Los sueños de ellos no quedaron truncos porque ahora en el barrio
tenemos el espacio de jóvenes y ellos están motorizando todo: las marchas, los
murales, los campamentos”. En esta enumeración, Lita rescata la unión de los
distintos barrios donde el Movimiento 26 de junio sembró semillitas: Vía Honda y
Villa Manuelita. “En cada barrio del M-26 sostenemos diferentes cooperativas
como las de Herrería, Costura, Panificación y Rotisería. Trabajamos con nuestras
propias reglas, de forma solidaria y sin patrón.”
En la mesa, junto a Lita y Alberto, se encontraba Facundo Peralta,
acompañante Juvenil del Irar y Damián Lambusta de la Compa Niñez de la Plata.
Los dos coincidieron en una realidad incontrastable: la existencia de leyes
vigentes que favorecen los derechos de niños y adolescentes y, al mismo tiempo,
la falta de aplicación de las mismas lo cual admite una violación sistemática de
lo establecido, por ejemplo, en la Convención Internacional de los Derechos del
Niño. “Tener las leyes no garantiza que se respeten los derechos de los pibes”,
dijeron. La existencia del IRAR (ver nota
en enREDando) así lo reafirma. Desde la Compa Niñez en La Plata se
encuentran trabajando colaborativamente en asambleas junto a otros movimientos
sociales, para hacer frente a la violencia institucional que ejerce el Estado a
través de la policía en los barrios y con los pibes. Organizarse sigue siendo la
única manera de generar alternativas y estrategias de acción.
Chicho es uno de los hermanos del Mono. “Somos pibes comunes, de barrio”.
Así se presentó. “El Patón era un ejemplo de un pibe militante, él fue uno de
los que impulsó la banda de cumbia. Hoy, llegar al local y ver el dibujo de los
tres pibes es muy doloroso, pero eso también nos da fuerza para seguir en la
movida, todos los primeros de cada mes, para que otras familias no sufran lo
mismo que sufrimos nosotros”, remarcó con un tono de voz suave y
decidido.
Pedro Salinas es un militante referente del Movimiento 26 de Junio. Su voz
profundizó en las complicidades que hoy, en Rosario, se lleva la vida de los
pibes más pobres de la ciudad. “Tanta muerte y tanto anonimato a la vez”,
reflexiona. El 80% de las víctimas de los 165 homicidios en el 2011 no superan
los 25 años de edad. “Son pibes que difícilmente se conoce de donde vienen. El
triple crimen de Moreno es un punto de inflexión en ese sentido. Creemos que
esto visibiliza un problema profundo: hay una imposibilidad enorme de
condiciones en las barriadas populares para que la pibada pueda generar
identidad. La mayoría están arrojados a encontrar una identidad al ser parte de
una banda narco, ser un soldadito de un kiosquito y enfrentarse a un barrio.
Para nosotros no deja de ser simbólico que el Jere, El Mono y el Patón fueran
asesinados en el Club Oroño, en esa canchita que es el lugar indiscutido de
encuentro de los pibes en el barrio”, dice Pitu, convencido de la necesidad de
rescatar esos espacios fundamentales que puedan generar otros procesos
identitarios y vínculos entre los jóvenes, en sus propios territorios.
La causa, las amenazas
La causa de Triple Crimen de barrio Moreno espera el inicio de un juicio
oral. “A partir de la lucha y la organización hoy los 5 autores materiales del
asesinato están presos y procesados”, dice Salinas. El aplauso cerrado en la
sala de Amsafé se escucha cual si fuera un grito de desahogo. Además, “hay
cuatro policías imputados”. Sin embargo, las amenazas y el amedrentamiento a los
familiares de las tres víctimas es constante en Barrio Moreno.
El 28 de julio pasado, en la esquina de Balcarce y Biedma a pocas cuadras
donde hace menos de siete meses fueron acribillados a balazos tres militantes
del Movimiento 26 de Junio, fue asesinado Facundo Osuna.
El joven de 18 años, ligado a una de las dos bandas que competían por la venta
de drogas en el barrio, fue quien aportó uno de los testimonios claves que
permitieron ligar una serie de ataques que tuvieron su corolario en la masacre
de Villa Moreno. Mientras desde la comisaría 15ª intentaron alimentar las
hipótesis del móvil “pasional” o una discusión por diferencias futboleras, desde
el Movimiento 26 de Junio afirmaron que el asesinato de Osuna “en las periferias
de la ciudad evidencia la incapacidad reinante para desbaratar la trama de
complicidades que anudan a sectores del narcotráfico con las fuerzas policiales
que patrocinan dicho negociado. No podemos menos que expresar nuestro hastío
frente a tanta propaganda de topadora y kioskito derruído, por un lado, y
copiosas muertes e impunidad por el otro”.
Días antes, el gobierno de la provincia había anunciado la decisión de
“derribar con topadoras” los kioskos de drogas en los barrios. Una respuesta
efectista y populista que nada tienen que ver con la necesidad de que el Estado
actúe e intervenga con el fin de desbaratar el complejo entramado de
complicidades y negociados que circundan el fenomenal negocio del narcotráfico
en la ciudad de Rosario. Para el Frente Darío Santillán, el asesinato de Osuna
“confirma la perplejidad e inoperancia del Ejecutivo Provincial para afrontar
una problemática estructural que en lo que va del año tuvo como saldo 90 muertes
que responden mayoritariamente a una matriz común”.
Las amenazas en el barrio contra familiares continuaron agudizándose. En la
nota publicada en Rosario
12 el 4 de agosto pasado, Lita decía: “Siguen pasando a las corridas,
tirando tiros, amenazando, y los policías que están en la canchita no se mueven
porque dicen que tienen orden de no intervenir en los problemas del
barrio". También, en una nota realizada por enREDando dábamos cuenta de los
insistentes reclamos de los familiares al gobierno provincial frente a las
amenazas recibidas. (Ver notas relacionadas)
En el mediodía del 21 de agosto, Roque Suarez, hermano del Mono, fue
atacado a balazos en la puerta de su casa. El Movimiento 26 de junio anunció la
realización de un acampe frente a la sede de la Gobernación hasta que el
gobernador Bonfatti y sus ministros se involucren activamente con la causa “Las
repetidas situaciones de violencia que atravesamos en el barrio se dan bajo la
atónita e indiferente mirada de la seccional 15 y el Comando Radioeléctrico.
Este último, oficio judicial mediante, está compelido a proteger a las familias
de los pibes con postas fijas de móviles policiales las 24 horas del día.
Paradójicamente, diez minutos antes de que irrumpan en moto Claudio y Héctor
Villalba para balear a “Keko” Suárez, el móvil policial había desaparecido
incumpliendo flagrantemente esa orden judicial”, denunciaron los militantes a
través de un comunicado.
El intento de asesinato contra el hermano del Mono no es novedad. “A partir
del 24 de marzo, noche en la cual "la Lita" (madre del Mono Suárez) fuera
amenzada con un arma en la cabeza por estos mismos sujetos, la cotidianeidad de
Barrio Moreno devino en una sostenida secuencia de amenazas y hostilidades hacia
los familiares y compañeros de los pibes. Casi siempre, estos amedrentamientos
provienen de los familiares directos del "Negro" Ezequiel a punto tal de que su
familia fuera relocalizada de Barrio Moreno para interrumpir las provocaciones
constantes de la que somos víctimas”. Recordemos: El Negro Ezequiel es el
principal imputado sobre quien recae la sospecha de haber baleado a Maximiliano
Rodriguez la madrugada del primer día del año 2012, hecho que desencadenó la
venganza por la cual fueron asesinados Jeremías Trasante, Claudio Suarez y
Adrián Rodriguez.
El acampe frente a Gobernación es un claro llamado de atención al Estado
provincial que, afirman los militantes de M26 de junio, “le debe muchas
explicaciones a una sociedad seriamente dañada por los impactos del negocio
narco en el tejido social-comunitario, y a nosotros primero que a nadie.”
El Frente Darío Santillán se moviliza en Rosario y también en Buenos Aires.
El gobierno socialista deberá rendir cuentas y explicaciones, involucrarse con
esta realidad que azota a barrio Moreno pero que no es más que un continuum de
lo que silenciosamente se vive como cotidianeidad en otros barrios de la
ciudad.
En la sala de Amsafé, la voz de Alberto Santillán recuerda que en Argentina
muchas veces se premia la injusticia. A 10 años de la masacre de Avellaneda, los
asesinos de Kosteki y Santillán fueron beneficiados con un régimen carcelario
semiabierto. “Es una burla”, atinó a decir. Nacho y Catriel, por su parte,
hablan de lo que se hace y se produce en el espacio de Jóvenes del Movimiento 26
de junio. Con la voz aprisionada por las lágrimas, recuerdan a sus amigos el
Jere, el Mono y el Patón, con una frase que llevan como bandera: “Si el presente
es lucha, el futuro es nuestro”.
Información de la causa:
Alberto, papá de Darío Santillán, junto a Lita, la mamá de Claudio Mono Suarez, víctima del triple crimen de Barrio Moreno
Publicado el: 22/08/2012
Por María Cruz Ciarniello
Fuente:enREDando
Publicado el: 22/08/2012
Por María Cruz Ciarniello
Fuente:enREDando
No hay comentarios:
Publicar un comentario