Megajuicio
Confirman que Ledesma prestó
camionetas y dio combustible
Dos gendarmes retirados confirmaron ayer ante el Tribunal Oral en lo Federal de Salta que en 1976 el ingenio Ledesma, de Jujuy, prestaba camionetas y proveía combustible a dependencias de Gendarmería Nacional establecidas en la zona de Orán, en Salta.
Uno de estos testigos es el suboficial retirado Horacio Santander, que figura en los libros de guardia del Escuadrón 20 de Orán como el chofer de un camión que el 13 de abril de 1976 transportó combustible enviado por el ingenio a esta fuerza.
Sobre el otro testigo, el comandante mayor Luis Ángel Saboredo, que era jefe de inteligencia en el Escuadrón 20 de Orán, pesa la sospecha de haber participado en la represión. Tiene que seguir declarando hoy, pero es posible que la Fiscalía pida que termine imputado.
“El ingenio Ledesma facilitaba vehículos para la Sección, porque la Sección Ledesma no tenía vehículos en esa época. No sé si esos vehículos se usaron para trasladar detenidos”, sostuvo Santander ante el interrogatorio del fiscal Ricardo Toranzos.
Poco antes había reconocido que para la época del golpe de Estado, dado el 24 de marzo de 1976, había detenidos en el Escuadrón 20 de Orán. “Ignoro las causas”, se apuró a aclarar.
El testigo, que era mecánico en el Escuadrón 20 y en ocasiones cumplía funciones de chofer, dijo primero no saber si el ingenio prestaba vehículos a Gendarmería de Orán. Al rato, ante una pregunta del querellante David Leiva sobre el registro que indica que el 24 de marzo a la mañana salieron del Escuadrón de Orán dos camionetas del ingenio Ledesma con destino a Urundel y Aguas Blancas, sostuvo que la empresa de los Blaquier les prestaba vehículos para cada sección.
Enseguida volvió a su primera versión: el préstamo era de una camioneta Ford para la Sección Ledesma, y recordó inclusive que el mantenimiento de ese vehículo estaba a cargo del propio ingenio.
Cuando se le consultó sobre el registro del libro de guardia en el que se consigna su nombre como conductor de un camión que traía combustible de Ledesma con destino al Escuadrón 20, el gendarme no pareció sorprenderse: “Sí, era habitual (que Ledesma diera combustible a Gendarmería)”, respondió con naturalidad.
Supuso que era una retribución “por los servicios de seguridad”. Ese combustible se entregaba “mensualmente”, ratificó. “Supongo yo que era por la Sección, por el servicio que prestaba en Ledesma”, añadió.
Santander también confirmó que existía un vínculo entre Gendarmería y el Ejército, algo que viene siendo negado por el ex jefe del Regimiento de Monte 28, con asiento en Tartagal, Héctor Ríos Ereñú, uno de los acusados en este proceso.
El gendarme aseguró que en el Escuadrón 20 se recibían sobres del Ejército y que sabe, “por rumores”, que se “recibían listas de detenidos”.
A su turno, Saboredo, que fue jefe de inteligencia del Escuadrón 20 de Gendarmería, ratificó que el Ingenio Ledesma donaba combustible a esta fuerza.
Dijo que “desde que existe la Sección de Ledesma, (el ingenio) Ledesma daba combustible para el Escuadrón (de Orán), pero era una donación que le hacía, y le ponía un vehículo para el oficial que estaba en Ledesma, (para que) haga la seguridad en Ledesma”.
Saboredo fue citado a declarar por la defensa de Ríos Ereñú, quien está siendo juzgado por el secuestro y homicidio del médico Pedro Urueña y el secuestro y desaparición del militante peronista y gremialista rural Raúl Osores.
El comandante mayor no lo decepcionó: negó que el Ejército, y el Regimiento de Tartagal concretamente, ejerciera control operacional sobre Gendarmería; negó haber intervenido en la “represión a la subversión”; negó la existencia de una comunidad informativa en el norte provincial (algo que ya fue probado en el juicio por la desaparición del escribano Aldo Melitón Bustos, realizado en Salta en 2009 y 2010) y aseguró que su área “nunca” aportó dato alguno referido a la lucha contra la subversión:
“Para nosotros, después del año 64, que se aniquiló la guerrilla en Orán, no quedó una sola persona que esté vinculada (a movimientos guerrilleros)”, aseguró.
Saboredo negó también haber visto detenidos en el Escuadrón 20 el 24 de marzo de 1976, a pesar de que está probado que allí funcionó un centro clandestino de detención.
Y negó haber visto a Eduardo Fernández Muiño, quien afirma que la noche del golpe de Estado fue detenido e interrogado en el Escuadrón 20, en presencia de Saboredo.
La convicción del comandante mayor se debilitó cuando Leiva lo confrontó con las constancias de las “Novedades” anotadas en el libro correspondientes a la guardia del 24 al 25 de marzo de 1976, en el que él estuvo como jefe de servicio. Allí se consignó la detención de los integrantes del Sindicato de Trabajadores del Azúcar, del Ingenio San Martín de El Tabacal, en averiguación de antecedentes.
Saboredo intentó responder pero para entonces el Tribunal había decidido citarlo para hoy.
La represión conjunta
Por los hechos sobre los que versó, la jornada de la víspera fue un muestrario del mapa de la represión en Salta: declararon testigos sobre la privación ilegítima y las torturas sufridas por el militante justicialista y ex senador provincial Pablo Salomón Ríos; el secuestro y homicidio de Urueña, cometidos en diciembre de 1975, en Tartagal; la desaparición de René Russo, detenido la misma noche del 24 de marzo, en Orán, torturado en el Escuadrón 20 de Orán, trasladado luego a la cárcel de Villa Las Rosas, donde se pierde su rastro, y los secuestros y desapariciones de las hermanas Berta del Carmen y Francis Delicia “Elsa” Torres, cometidos el 9 de marzo y el 21 de abril de 1976, en Güemes.
El caso de Ríos es otra prueba del trabajo conjunto de las fuerzas represivas. Militante peronista y secretario general del Sindicato de Trabajadores Vitinícolas, Ríos fue detenido por miembros de la Policía de Salta la madrugada del 24 de marzo de 1976, en Cafayate; fue torturado en la Comisaría de esa localidad, donde fue visto por otro integrante del Sindicato, Nital Díaz, quien había sido detenido esa misma madrugada, en el paraje El Barrial, a 8 kilómetros del pueblo de Animaná, donde residía. Díaz dijo ayer que en la Comisaría escuchó a Ríos pedir un médico “por favor”.
Junto con Díaz fueron detenidos otros cuatro miembros del Sindicato. Los seis fueron trasladados ese mismo día a la Central de Policía en Salta, donde los vendaron y esa misma noche los llevaron a otro lugar. Díaz está seguro de que era el Regimiento V de Caballería, donde había cumplido el servicio militar. Allí estuvieron alrededor de 20 días, al cabo de los cuales los llevaron a la cárcel de Villa Las Rosas, donde les quitaron las vendas.
Llegaron solo cinco, Ríos había sido separado del grupo. Díaz y los otros recuperaron su libertad casi inmediatamente. A Ríos lo vieron más de un mes después, en Cafayate.
De los seis acusados por estos hechos, solo uno, el comisario general Ramón Vivas, no quiso estar en la sala ayer. Comparte acusación con el policía retirado Felipe Caucotta y con el ex jefe del Ejército en Salta, Carlos Alberto Mulhall, en relación a Ríos. Caucotta y el comisario retirado Julio Correa, acusado por las hermanas Torres, estuvieron en la sala. Mulhall, Miguel Gentil (acusado por las hermanas Torres, entre otros delitos) y Héctor Ríos Ereñú, siguieron la audiencia vía videoconferencia, desde Buenos Aires.
Por Elena Corvalan, Directora de Radio Nacional en Salta.
Envío:Agndh
No hay comentarios:
Publicar un comentario