Desapariciones de Juan José Galamba, Gustavo y Mario Camín, Margarita Dolz y Raúl Gómez. Causa 085-M: Desapariciones de Néstor Carzolio y Nélida Tissone
Compromisos por la verdad
Cuatro testimonios claves se conocieron en relación a las desapariciones forzadas de grupos de personas en diciembre de 1977 y mayo de 1978. Sobre Juan José Galamba, Sonnia De Monte trazó el recorrido del cuaderno escrito para sus hijos y resignificó los pueblos y compañeros del sur. Emilio Vernet reconoció pertinencias de los desaparecidos y otros perseguidos antes del Mundial. Dora Gordon aclaró puntos sobre los secuestros de Mario y Gustavo Camín. Hilda Abraham -que cobijó a los hijos de Néstor Carzolio y Nélida Tissone- dio detalles del secuestro de la pareja, en lo que fue el inicio de la ronda testimonial de la Causa 085. Vilma Sonnia De Monte: La inmensidad de los afectos
Escritora, actriz, docente, Sonnia nació y creció en el “monte virgen” de General Alvear, en la zona rural de Bowen. Eran pueblos donde había la posibilidad de acceder a la Biblioteca, al Centro Cultural de la zona, en espacios donde se aprendía a “compartir, a crear lazos de solidaridad, lugares especiales de gran formación intelectual y política, de acercamiento profundo entre todos”. Para anclar su historia, la de Juan José Galamba y la de “tantos compañeros del sur”, Sonnia cree “inevitable la referencia al origen y a las circunstancias del entorno”, de lo que “ya no sucede, la separación entre la gente y los afectos es inmensa, vivimos lo sufrido, la bibliotecaria sufre una tremenda soledad”.
Sonnia conoció a Juan José -oriundo de “La Marzolina”- por ser amigo de Daniel, su hermano mayor y porque se convirtió en su padrino en la escuela secundaria: ellos fueron “mis referentes, mis maestros, cuando estoy confusa son mi guía aún”, dijo.
Los hermanos De Monte sobrevivían al golpe de 1976 en Mendoza. Por pedido de un compañero de su hermano, Sonnia accedió a establecer una cita con Juan José en clandestinidad, porque portaba algo importante que tenía que proteger. El encuentro se produjo hacia marzo de 1977, en Godoy Cruz, a la vera del zanjón Maure, en las inmediaciones de calles Paso de los Andes, Lorenzini y Antártida Argentina. Lo esperó sentada en el cordón hasta que reconoció su silueta y se acercó a ella. Lo encontró mucho más flaco y con una mirada de tristeza que “no me la olvido nunca, era tan diferente a mi padrino de la secundaria”. Lo primero que él le preguntó era si estaba nerviosa. “Era una mezcla de emociones, de cariño, preocupación”. Finalmente Juan José sacó un cuaderno Gloria y le preguntó si se atrevía a llevárselo, porque era “para sus hijos, me dijo sus nombres, que Alicia estaba detenida”. Sonnia aceptó.
De la actividad de Galamba sólo supo que estaba complicadísimo, hablaron de la desaparición de José Valeriano Quiroga, otro amigo del pueblo -quien se sospecha fue desaparecido en el centro clandestino “El Vesubio”- y de Carlos Oscar Martín. Por trabajos de reconstrucción en los que Sonnia colaboró con el MEDH (Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos) y como correctora del libro “Hacerse cargo”, concluyó que para la época Galamba vivía con las compañeras Ana María del Moral -asesinada- y Gisela Tenenbaum -desaparecida-, en calle Italia de Godoy Cruz. Respecto a su lucha y su destino dijo: “Mucho tiempo trató de sobrevivir. Con él hicieron una cruel cacería”.
En 2006, por causa de una marcha en repudio al treinta aniversario del terrorismo de Estado, Sonnia conoció a Alicia Morales y sus hijos. “Respiré más tranquila porque supe que el cuaderno llegó, recién ahí lo pude leer, ellos me lo permitieron. Relaciono con el principio, con afectos inconmesurables, nada de cuestiones heroicas entre tanto horror, simplemente responder a un afecto, como a alguien de mi familia, su familia”.
De Monte, su hermano Daniel y un amigo suyo, Eduardo Caranza, fueron detenidos ilegalmente una madrugada de noviembre de 1.977, en su departamento de calle México de Godoy Cruz. Fueron llevados a la comisaría 27, en un camión del Ejército, por personal de la VIII Brigada de Infantería de montaña. La casa “fue dada vuelta”. Una vez separados por celdas, llevaron a Sonnia a una oficina en donde estaba el que comandaba al personal policial, un teniente que le hizo preguntas despreciables, agresiones verbales de índole sexual y la tironeó de los brazos para ver si tenía pinchazos. Le dijo que probablemente ella y Caranza saldrían, pero no Daniel: si no tenían nada, lo iban a acusar por prostituirla. De nuevo en la celda, un policía ingresó y la amenazó con provocaciones agraviantes. A la noche fueron liberados. Tres citaciones de la 27 recibió luego Sonnia: en la primera se le presentó el oficial que la había agredido, a la segunda no fue y en la tercera -en pleno curso de inglés de los policías en vísperas del Mundial 1978- el comisario minimizó las denuncias de la joven.
Las amenazas sufridas por su familia no cejaron hasta hoy. Sonnia repasó el lejano llamado telefónico anónimo recibido por sus padres, que decía que ellos estaban detenidos. Su padre logró que el operador le diera el origen del llamado: la vecina Nelly Emilio, delegada municipal hasta no hace mucho tiempo en Bowen. “Con el terror espantoso crecimos todos, pero sobre todo mi hermano menor. La persecución ideológica en los pueblos chicos, por portación ideológica es muy fuerte”. Por último agregó que Fernando Enrique De Rosas –instructor del Centro de capacitación contrasubversivo en 1978- y su esposa, la increparon en su lugar de trabajo en 2011.
Dora Gordon: Los cuentos
La doctora Gordon, madre de Mario Camín y ex esposa de Gustavo, asistió con 91 años a testimoniar por sus desapariciones. El Tribunal resolvió dar lectura de las sucesivas denuncias y declaraciones efectuadas por la testigo ante la Justicia Federal y la CONADEP. De ello Gordon ratificó:
Mario y Gustavo fueron secuestrados la noche del 22 de mayo de 1978. Primero su hijo -que había salido en auto rumbo al cursado nocturno en la Universidad Tecnológica Nacional (UTN)- e inmediatamente después -hacia las 22:30 hs- Gustavo, en el departamento allanado y saqueado de calle Patricias Mendocinas. Dora supo lo sucedido por una empleada suya y por Ana María Del Olio. Días posteriores un llamado anónimo de un estudiante de la UTN le informó que cuatro personas abordaron a Mario en la playa de estacionamiento de la Facultad, dos se lo llevaron en un vehículo y los otros se fueron en el R6 hacia el departamento, presuntamente tras el padre. “Al auto se lo llevó la policía. Como a las cosas de valor, se repartían todo, se repartían los hijos”, señaló Dora, que también aseveró que un sobreviviente del D2 habría visto a Mario en ese centro clandestino. En 1985 Gordon declaró que el anónimo no había sido tal, sino que la llamada telefónica la hizo Alberto “Cholo” Monserrat, testigo junto a Horacio Liendro del secuestro en la UTN.
La búsqueda de la mujer estuvo desde entonces entorpecida por mentiras, pistas falsas, “cuentos” y abusos de agentes de la represión y de civiles tras su dinero. Mario “Gordo” “Calefón” Ferri -ligado a las esferas militares- traía “buenas noticias” a los familiares en 1979: los Camín estaban “en La Plata, próximos a disponibilidad del Poder Ejecutivo Nacional”. El funcionario del Ministerio del Interior, Eduardo Manolio, le confirmó el “dato” a través de un listado de sobrevivientes. El Comandante Julio Francisco Sosa dijo a Dora: “los tenemos, están en Córdoba, en La Ribera o en La Perla”. En la Compañía de Comunicaciones, el sargento Eduardo “Bomba” Romero le insinuó que ambos estaban muertos. “Jugaban con la desesperación”, resumió Dora.
Emilio Vernet: Desde adentro
Vernet prestó testimonio en el marco de las indagaciones por los secuestros y desapariciones de Gustavo y Mario Camín, Margarita Dolz y Raúl Oscar Gómez. Ex-estudiante de la UTN, fue compañero y amigo de Juan José Galamba -con el que confluyeron acercándose en la Juventud Universitaria Peronista (JUP)-, Margarita Dolz, Alfredo Escámez, Gisela Tenenbaum, Alejandro Dolz, Osvaldo Rosales, Daniel Romero, Ignacio Mamaní, Víctor Hugo Herrera: “pasamos hermosos momentos con asados, fiestas, teníamos participación política", relató. El grupo se conocía de la UTN y del Partido Socialista de Vanguardia (PSV). Fue vecino de Mario Camín y sabía de su amistad con Galamba.
Sobre los años en la UTN, Vernet recordó que formaron una agrupación en la facultad, en referencia a AUP. Ratificó la presencia de grupos de ultraderecha como la CNU -Concentración Nacional Universitaria- y recordó integrantes: “Roberto Lucas, Fredy Fernández, (un joven de apellido) Mendoza, Jean Paul Burlot y Oscar Vallardi". No le "consta" que hayan brindado información para operativos, sin embargo "no tiene dudas" que debió ser así: “Iban armados, metían miedo, ¿quién pudo matar a Mario Susso y Susana Bermejillo?, eso venía de adentro de la facultad”. A mediados de 1976 recibió las peores novedades: el secuestro de Alicia Morales y otras personas que estaban con ella, la detención de Eduardo Morales -su cuñado- en un operativo que lo tenía a él como objetivo, también "que mataron a Francisco Urondo".
Isabel Navarro, esposa de Vernet, y Susana, hermana de Isabel también conocieron a Galamba. Sus padres le facilitaron pasar noches en el auto porque la casa ya había sido allanada ilegalmente. Para entonces -fines de junio de 1976- Emilio e Isabel huyeron de la persecución de las fuerzas represivas.
Sobre el secuestro de su amigo sabe lo que después consideró: "Tengo la sensación de que quienes militamos en el PSV prestamos el cuerpo" por todo lo sucedido en 1978. Dijo que "encontrar a Galamba" no podía ser la única conexión, por eso relacionó los operativos con la preparación del Mundial. Con marcada emoción, el testigo expresó: "Galamba era un hombre... un muchacho que sólo quería sobrevivir".
Hilda Fanny Abraham: Operativo “Escoba”
Comenzaron los testimonios por la causa 085, por la cual está imputado Paulino Enrique Furió, entonces Jefe de Inteligencia del Ejército con funciones en el Comando de la VIII Brigada de Infantería de Montaña. El represor presencia las audiencias mediante videoconferencia, desde el Consejo de la Magistratura. En la causa se investigan las desapariciones del matrimonio de Néstor Carzolio y Nélida Tissone; de Alberto Jamilis, Rodolfo Vera; y de Walter Domínguez y su esposa Gladys Castro, embarazada de 6 meses.
Romina Ronda, abogada querellante por el gobierno de Mendoza, sumó a las fotos de las víctimas que constan en la causa, una imagen del también desaparecido Jorge Fonseca. Se intentará probar que todo el grupo fue víctima de un único y mismo operativo nacional denominado "Operativo Escoba" que tuvo como objetivo a militantes del Partido Comunista Marxista Leninista (PCML).
El primer testimonio lo brindó Hilda Fanny Abraham Torres, que vivía con su abuela, en calle Boulogne Sur Mer de Godoy Cruz. En la parte posterior de su casa, en un departamento, vivían Néstor Carzolio y Nélida Tissone con sus dos hijos. Carzolio y Tissone eran oriundos de Berisso, provincia de Buenos Aires, llegaron en 1976 a Mendoza. Néstor montó una mimbrería en Guaymallén, lugar que hizo las veces de sede del PCML. Nélida era docente.
El 5 de diciembre de 1977 fueron secuestrados de su domicilio. Alrededor de las 21.30, un grupo de personas de civil, disfrazadas y armadas interceptaron a Nélida cuando volvía a su casa con su hija de 6 años. Las amordazaron y metieron en la casa. Néstor y el hijo de 2 años corrieron la misma suerte. El departamento fue saqueado. Al momento del secuestro, en la casa de adelante estaba Lucía Tomás, abuela de Hilda, muy asustada. Dijo a su nieta que los secuestradores se llevaron al matrimonio en la camioneta Peugeot blanca de ellos. Allí también subieron la moto de un visitante ocasional de la pareja. En un visado de las fotos de las víctimas, Hilda reconoció que el visitante "podría" tratarse de Jorge Fonseca. Hilda -embarazada en ese momento- corrió al departamento vecino y encontró a los hermanitos acurrucados y muy quietos, con la boca encintada. Los llevó a su casa. Más tarde hizo la denuncia en la Seccional 27 de la Policía de Mendoza, según consta en el libro de novedades.
El hijo y la hija de Néstor y Nélida quedaron a cargo de Hilda -a través de su madre porque ella era menor de edad- hasta que ubicaron a la familia de Nélida, en Berisso. Hasta hace una década atrás, Hilda conservó el contacto con la madre de Nélida. En reiteradas ocasiones, la familia Tissone agradeció a Hilda todo lo que hizo por la niña y el niño, cómo los cuidó y rescató.
Fuente:JuiciosxDelitosdeLesaHumanidadMdza.
Juan José Galamba lo escribió escondido hasta que lo atraparon y desaparecieron
Cuaderno de un perseguido a sus hijitos: "Lo más ansiado y difícil es la (noble) igualdad"
Cuaderno de un perseguido a sus hijitos: "Lo más ansiado y difícil es la (noble) igualdad"
Juan José Galamba. Pero tu siempre acuerdate / de lo que un día yo escribí / pensando en ti...
Mendoza.- El tercer juicio por delitos de lesa humanidad que se realiza en Mendoza se reinició hoy con el recuerdo de un cuaderno escrito por un desaparecido. Juan José Galamba, desaparecido el 28 de mayo de 1978 luego de casi dos años de esconderse y huir de las fuerzas policiales y militares que habían apresado a su esposa, estando clandestino y sobreviviendo escondido gracias a la solidaridad de compañeros que le dieron refugio en sus casas de Mendoza y San Juan con riesgo de sus vidas, escribió sus vivencias dirigiéndose a sus pequeños hijos en un cuaderno. Luego de estar enterrado casi treinta años en la casa de su padre, ese cuaderno llegó a manos de sus ya adultos destinatarios, Paula Natalia y Mauricio Galamba, al cumplirse el trigésimo aniversario del golpe de marzo de 1976.
Mendoza.- El tercer juicio por delitos de lesa humanidad que se realiza en Mendoza se reinició hoy con el recuerdo de un cuaderno escrito por un desaparecido. Juan José Galamba, desaparecido el 28 de mayo de 1978 luego de casi dos años de esconderse y huir de las fuerzas policiales y militares que habían apresado a su esposa, estando clandestino y sobreviviendo escondido gracias a la solidaridad de compañeros que le dieron refugio en sus casas de Mendoza y San Juan con riesgo de sus vidas, escribió sus vivencias dirigiéndose a sus pequeños hijos en un cuaderno. Luego de estar enterrado casi treinta años en la casa de su padre, ese cuaderno llegó a manos de sus ya adultos destinatarios, Paula Natalia y Mauricio Galamba, al cumplirse el trigésimo aniversario del golpe de marzo de 1976.
“Queridos hijos: con la caricia más tierna que un padre puede hacer, quiero que sepan que papá nunca los olvida y todo lo que hace es por la felicidad de ustedes. Así como con mamita los quisimos, hoy más que nunca debemos seguir adelante hasta conseguir lo más ansiado para todos y que es lo que se llama igualdad, que cuesta mucho conseguirla pero que no es imposible alcanzarla”.
El cuaderno llegó a manos del padre del infortunado Galamba gracias a los buenos oficios de una joven militante, Susana De Monte, que entonces tenía apenas 18 años. Ella mismo lo recordó ante el TOF nº1 de Mendoza. "“A pedido de otros compañeros por ser yo la menos sospechosa, fui la elegida para encontrarme con Galamba a escondidas y que él me diera el cuaderno que pude entregarle a su padre”.
“Desde la clandestinidad y en sus escondites, como si supiera que lo iban a secuestrar y hacer desaparecer, le escribió cartas a sus hijos; les contó lo que esperaba del mundo y sus sueños de igualdad; y les dijo que junto a su mamá, que en ese entonces estaba detenida, los amaban mucho”, recordó la mujer.
De Monte pudo entregarle el cuaderno al padre de Galamba, quien al pasar los años se los dio a sus nietos para que supieran la historia de su papá.
“No podemos seguir aguantando que los miserables por un poco más de dinero estén haciendo estragos, mientras en unas mesas hay caviar en otras apenas hay pan”, agregó. También relataba para conocimiento de sus hijos cuanto quería a su mamá, Alicia Morales, la esperanza de volver a verla a ella y a ellos, y la desazón de no saber si ello iba a ocurrir.
“Entre esas grises paredes, donde está mamá, están miles de madres y de padres que no callaron por decir la verdad”, les escribió.
Galamba fue secuestrado a fines de mayo de 1978, al igual que ocho personas que lo ayudaron en distintos momentos a esconderse y sobrevivir durante casi dos años: Margarita Dolz, los hermanos Juan Carlos y Daniel Romero, Ramón Sosa, Raúl Gómez, Gustavo y Mario Camín, padre e hijo, y Víctor Hugo Herrera, cuyos secuestros y desapariciones son objeto de debate.
La hija de Galamba, Paula Natalia, había declarado el pasado 8 de septiembre. Recordó que desde que Alicia, su mamá, fue secuestrada el 12 de junio de 1976, su papá tuvo que escapar, y como entregó el dichoso cuaderno a la entonces joven militante Sonia de Montes.
“Siempre cuestioné a mis padres, porque pensaba ¡cómo no se fueron del país! ¡cómo no noes evitaron el sufrimiento que fue para mí era crecer sin padre y con una madre presa. Pero después de leer este cuaderno me cerró todo, y entendí sus valores”.
Natalia leyó entonces parte del cuaderno. "Quiero que sepan que papá nunca los olvida y que todo lo que hace y hará es para la felicidad de ustedes. Así como con mamita los quisimos, hoy más que nunca debemos seguir adelante, hasta conseguir lo más ansiado para todos, y que simplemente se llama igualdad, y que cuesta mucho conseguirla pero no es imposible. Querida Natalia, querido Mauricio, es demasiado pedir para ustedes, tan pequeños, tan inocentes, pero sé que lo van a entender, se que serán más fuertes que nosotros mismos, debemos hacer ese esfuerzo, pues no sólo mamita está en la cárcel. Entre esas grises paredes están miles de padres y madres, miles de personas que no callaron nunca por decir la verdad, miles que por sólo luchar por la igualdad están encerrados esperando la libertad, o esperando que los masacren como lo están haciendo día a día. Miles que dijeron no puede ser que trabajemos para otros, y nuestros hijos mueran enfermos o de hambre.
Miles que nunca dudaron en entregarse por completo a la lucha de liberación, miles que ya perdieron sus vidas. Entonces, queridos hijos, no podemos dejar que se pisoteé la justicia y la libertad, no podemos seguir con esta crisis creada por los capitalistas y pagada por el pueblo, no podemos seguir aguantado a los miserables que por un poco más de dinero están causando estragos, no puede ser que el que trabaja lo haga cada vez más para que los ricos puedan disfrutar, mientras en unas mesas hay caviar en otras apenas si hay pan”.
Luego de leer estos párrafos, la hija de Galamba agregó: “Cuando me encontré con este cuaderno fue una forma de conocerlo, entenderlo, y hasta de compartir los mismo ideales que defendía y por los que murió. Por eso quería compartir esto y que se escuchara su voz, porque creo que a través de él habla una generación, la de mis viejos, a los cuales les reproché el hecho de que no se fueran. Después de leer éste y otros fragmentos entendí por qué: porque tenían hijos y querían lo mejor para ellos, y por eso, como muchos otros se quedaron y dieron pelea”.
Antes había prestado la madre de Natalia, Alicia Morales, quién contó lo que conocía de lo ocurrido con Galamba: “Desde que a mí me detuvieron, el 12 de junio de 1976, no supe ni quise preguntar por miedo. Lo único que preguntaron sobre él fue acá, en Mendoza que preguntaron por él, pero fue la única vez, y yo les conteste `para que lo quieren, si ya me tienen a mi'. Es más, no entiendo por qué me preguntaban, si en la sala de tortura tenían un organigrama con nombre y detalles de cada uno."
Por último, Alicia Morales narró un episodio inquietante: “En noviembre del ‘76 fui dejada en libertad por tres días, al término de los cuales fui nuevamente detenidas. Durante mi estadía en casa de mis padres, los tres días estuvo revoloteando Víctor Hugo, y con el tiempo me entere que era personal de Inteligencia del Ejército. Para mí, fui dejada en libertad para ver si me reunía con Juan José".
Fuente:Telam

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