Un centenario sin flores para el tirano
Año 5. Edición número 234. Domingo 11 de noviembre de 2012
Por Lesa humanidad
lesahumanidad@miradasalsur.com
Stroessner gobernó con mano dura. Durante su dictadura hubo 425 ejecutados o desaparecidos, casi 20.000 detenidos y 20.814 exiliados, según el informe final de la Comisión de Verdad y la Justicia de Paraguay./ “Me tocó vivir en prisión, fui torturada y dejaron de hacerlo cuando pensaron que ya me había muerto. Estaba embarazada y por un milagro se salvó mi hijo, pero mi marido está desaparecido”, comentó Celsa Ramírez.
Se cumplieron esta semana cien años del nacimiento de Alfredo Stroessner. El dictador gobernó Paraguay durante 35 años. Debió exiliarse por sus crímenes en Brasil, donde murió en 2006. Su familia ahora quiere repatriar sus restos.
El general Alfredo Stroessner (1912-2006), “el Tiranosaurio de Paraguay”, como lo apodó el escritor Augusto Roa Bastos, fue recordado esta semana porque se cumplieron cien años de su nacimiento. Stroessner pasó a la Historia por haber gobernado con mano de hierro y por haber impuesto un régimen de terror en su país.
El centenario hubiera pasado inadvertido de no ser por las manifestaciones convocadas en Asunción por activistas de derechos humanos y víctimas de su régimen. Durante la dictadura de Stroessner hubo 425 ejecutados o desaparecidos, casi 20.000 detenidos y 20.814 exiliados, según el informe final de la Comisión de Verdad y la Justicia (CVJ), divulgado en 2008.
Stroessner fue un militar que gobernó Paraguay con mano dura desde mayo de 1954 a febrero de 1989.
Llegó a calificar a su régimen como “revolución pacífica”. Había nacido en Encarnación el 3 de noviembre de 1912 y falleció en Brasilia el 16 de agosto de 2006. Un golpe de estado encabezado por el general Andrés Rodríguez, su consuegro, el 3 de febrero de 1989, obligó a Stroessner a asilarse en Brasil, donde pasó los últimos 17 años de su vida discretamente y en el ostracismo político. En vida no regresó a Paraguay y, por ahora, tampoco lo hará de muerto.
Sus restos seguirán en un cementerio de Brasilia, pese a los deseos de su familia de repatriarlos en coincidencia con el centenario de su nacimiento.
El padre de Stroessner fue un inmigrante bávaro y su madre provenía de una familia tradicional paraguaya. Ingresó en la milicia con sólo 16 años.
Sin haberse licenciado como cadete en la academia, fue enviado con 19 años a la Guerra del Chaco (1932-1935) contra Bolivia, lo que le hizo “muy duro y le dejó una honda huella”, según declaró el biógrafo Aníbal Miranda. Como general asumió en 1951 la comandancia de las Fuerzas Armadas y desde ese puesto urdió la caída del presidente Federico Chaves en 1954.
Asumió el poder el 15 de agosto de ese año, tras haber ganado unos comicios apañados en los que fue candidato único del Partido Colorado. Enseguida se dedicó a la “domesticación” del partido, de las Fuerzas Armadas y del Congreso, en el que nunca faltó una pequeña oposición que sirviera para legitimar su régimen.
Fue reelegido en 1963, 1968, 1978, 1983 y 1988, siempre como candidato colorado único y con porcentajes en torno del 90 por ciento de los votos, en unos comicios que fueron denunciados como fraudulentos. Estados Unidos lo apoyó siempre y Brasil le dio respaldo económico.
Stroessner, que ordenaba personalmente quiénes debían ser torturados o ejecutados, fue uno de los puntales del Plan Cóndor. Según el abogado paraguayo Martín Almada, que descubrió en 1992 los informes secretos del gobierno conocidos como “Archivos del terror”, Stroessner fue cómplice de las desapariciones en la Argentina y responsable de la muerte de más de 120 paraguayos en nuestro país y contribuyó a los golpes de Estado en Chile y Bolivia.
Prohibido olvidar.La historia, fotografías y documentos sobre el gobierno de Stroessner fueron exhibidos en estos días por las víctimas de ese régimen, en repudio a la recordación del centenario del nacimiento del dictador. Expo sobre el stronismo se denominó la muestra organizada por las víctimas y defensores de los derechos humanos en una plaza contigua al emblemático Panteón de los Héroes, en el centro de Asunción.
Ese lugar también fue el epicentro en la noche del viernes de una protesta contra el plan de repatriación de los restos de Stroessner de Brasil promovido por los familiares del ex jefe de Estado.
La exposición incluyó fotografías de los desaparecidos, armas y elementos utilizados por los órganos de seguridad del gobierno de Stroessner para reprimir y torturar a los activistas, dirigentes y disidentes activos de ese régimen. “¿Dónde están?”, reza una de las pancartas que contiene una serie de fotografías de documentos de identidad de varios de los desaparecidos.
Entre ellas se encuentra la foto de Derlis Villagra, que fue detenido durante la dictadura y cuyo paradero aún se desconoce, según comentó su esposa, Celsa Ramírez, quien también afrontó el encarcelamiento y las torturas estando embarazada.
“Me tocó vivir en prisión, fui torturada brutalmente y dejaron de hacerlo cuando pensaron que ya me había muerto, estaba embarazada de cuatro meses, por un milagro se salvó mi hijo, pero mi marido está desaparecido”, relató entre sollozos la mujer, quien junto a su esposo militaba en ese entonces en el Partido Comunista Paraguayo.
En cuanto al objetivo de la muestra, Ramírez, miembro de la Mesa Nacional de Derechos Humanos, dijo que busca “concienciar a la gente, mostrar y no dejar lo ocurrido en el olvido”. “Tuvimos una época muy dura, de muchas privaciones y tenemos todavía las secuelas hasta ahora”, abundó.
La caída. El gobierno de Stroessner fue el más largo en la historia de Paraguay después del de Gaspar Rodríguez Francia (1811-1840). Empezó a tocar fondo en 1987, cuando una crisis en el seno del Partido Colorado le llevó a sacar los tanques a la calle.
En 1995, ya fuera del poder y del país, la Fiscalía paraguaya pidió a Brasil su extradición, que fue reiterada en 2002 y en 2004, y se cursaron órdenes de busca y captura, entre ellas una de un juez argentino en 2001 por el Plan Cóndor.
Pero ninguna de esas medidas pudo sacar a Stroessner de Brasilia, donde estaba protegido como asilado político.
Su hijo, Gustavo Stroessner Mora, también ya fallecido y ex coronel de aviación, se exilió en Brasil tras haber sido procesado en Paraguay por “malversación de fondos, corrupción y venialidad”.
Tras haber sido operado de una hernia y sufrir una neumonía, Stroessner falleció el 16 de agosto de 2006, sólo unos meses después de la muerte de su esposa, Eligia Mora, con la que tuvo tres hijos.
Pero Stroessner tuvo otra familia y numerosas amantes, según el escritor y economista Aníbal Miranda, que cifró la fortuna del clan familiar en “4.000 millones de dólares”.
Durante los años que pasó en Brasilia llevó una vida sumamente discreta y respetó a rajatabla el silencio político que le imponía su condición de exiliado.
Sin embargo, la mansión que ocupaba en el acomodado barrio Lago Sur de la capital brasileña fue durante años el destino de numerosas peregrinaciones políticas de líderes del Partido Colorado, que veían al general como una suerte de consejero y mantenían la ilusión de un retorno que nunca se concretó.
No obstante, al cumplirse los cien años de su nacimiento, en la ciudad de Encarnación, fronteriza con Argentina, nadie se acercó a la tumba del general, situada en el lote 3.473 del sector A de la cuadra 701 del cementerio Campamento de Paz. Algunos empleados del camposanto dijeron que no recuerdan cuándo alguien la visitó por última vez.
Fuente:MiradasalSur

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