17 de febrero de 2013

ACUERDO CON IRÁN.

LOS TEMAS PRINCIPALES DEL MEMORANDO DE ACUERDO CON IRAN
Las claves del debate
Esta semana se va a discutir el acuerdo en el Senado, ya que el Gobierno busca forzar a Teherán a darle aval legislativo. Las dudas, los peligros y los argumentos para que el mecanismo legal funcione.
Por Raúl Kollmann
Imagen: Télam
El debate sobre el acuerdo con Irán continuará esta semana en el plenario del Senado y la idea ya anunciada es que esté aprobado antes de fin de mes. “El hecho de que tenga el visto bueno en el Congreso argentino significará una presión objetiva para que el congreso iraní también lo apruebe”, dicen en la Cancillería.
En el debate seguramente surgirán viejos y nuevos argumentos:

1 ¿Cuánta legalidad tiene el viaje?

El ministro de la Corte suprema Raúl Zaffaroni ya explicó que tomar indagatorias en el exterior no es una cesión de soberanía y que se ha hecho en numerosas oportunidades. Zaffaroni reiteró que quien debe determinar la indagatoria es el juez Rodolfo Canicoba Corral y es también quien le da validez. Si considera que hay alguna circunstancia que no corresponde a una indagatoria es él quien pone el límite.

2 ¿Pero la Corte autoriza los gastos del viaje o verifica cómo se va a hacer la indagatoria?

También en este punto, Zaffaroni repitió que la Corte establece que se trate de una delegación adecuada, sin personas en exceso y sin gastos en exceso. Y verifica que el trámite corresponda, que esté justificado: o sea que se trata de indagatorias convocadas por el magistrado. Pero respecto de las características de la indagatoria, Zaffaroni dejó en claro que quien valida el procedimiento es Canicoba Corral o, en su caso, la Cámara Federal.

3 ¿La presencia de la comisión de juristas le quita el carácter de indagatoria?

El Ministerio de Justicia dice que no, que “la declaración es conducida y dirigida por el juez como no podría ser de otra manera de acuerdo con la ley procesal. La presencia de la comisión así como de los querellantes, si lo solicitan, sólo requiere del consentimiento de los indagados y la aprobación del juez. Hay fallos en ese sentido de la Cámara del Crimen”. En todo caso, en esto también tendrá la última palabra Canicoba Corral. En un diálogo con este diario, el magistrado ya dijo “nadie va a ir a Teherán a tomar mate”.

4 ¿Qué sucede si el ministro de Defensa, Ahmad Vahidi, se ampara en fueros y no se permite su indagatoria?

En ese caso, Irán estaría incumpliendo el acuerdo. Está muy claro que el punto quinto dice que serán interrogadas todas las personas sobre las cuales Interpol dictó alertas rojas. Son, en total, cinco iraníes, entre ellos Vahidi. Parece cantado que si Irán incumple el acuerdo que firmó quedará expuesto.

5 La táctica de los imputados es ir, declarar y después de ello exigir el levantamiento de los alertas rojos de Interpol.

Las órdenes de captura fueron emitidas por el juez Canicoba Corral para que los funcionarios imputados sean sometidos a indagatoria. De manera que esa objeción, hecha entre otros por el ex abogado de la AMIA, Juan José Avila, es razonable. Lo que sucede es que si el juez procesa con prisión preventiva a cualquiera de los iraníes volverá a regir el alerta roja. No hay ninguna chance de que los alertas rojas se levanten antes de la indagatoria porque sólo el juez podría pedir el levantamiento.

6 ¿Qué sucede en caso de que Canicoba Corral, después de las indagatorias, ordene la detención?

Si los iraníes no entregan a quien decida el juez se librará una orden de captura, ahora ya avalada por un proceso judicial que los mismos iraníes firmaron y que tendrá la supervisión de una comisión internacional de juristas. Timerman dijo ayer en Vorterix: “Este es un gobierno que hace las cosas. Así como conseguimos las indagatorias, trabajaremos para conseguir las detenciones que ordenó el juez, pero ya dictadas con otra fuerza”.

7 Para Israel y Estados Unidos el culpable es Irán y punto.

Efectivamente. Y la AMIA y la DAIA también tienen ese enfoque. Nadie acepta que esta es una causa judicial en la que hay que mostrar evidencia sólida y que ese es el objetivo (ver aparte). El viernes, en Radio Del Plata, Zaffaroni advirtió sobre los intereses internacionales que hay en la causa AMIA: “No podemos dejar de conocer qué intereses se están moviendo detrás de esto”. Zaffaroni conoce bien el caso porque en su momento, antes de ingresar a la Corte, trabajó en un informe sobre la causa junto con Ricardo Gil Saavedra, León Arslanian y Andrés D’Ale-ssio. Fue un informe para la DAIA. Zaffaroni está excusado por esa razón. Sin embargo, en sus palabras hay una advertencia respecto del papel que juega la causa y el Memorándum en la escena internacional. La propia Presidenta ya había ido por el mismo camino: “No permitiremos que se use la causa AMIA como pieza de ajedrez en los intereses geopolíticos de otros”.

Está claro que Irán ha manifestado reiteradas veces que quiere la destrucción de Israel, que su presidente niega el Holocausto y que en muchísimos aspectos es un régimen retrógrado. También es evidente que hay un conflicto con el proyecto nuclear de Teherán y que no faltan, sobre todo en Estados Unidos, quienes ambicionan poner sus manos sobre el petróleo iraní.

En ese marco, hace rato que se viene hablando de bombardear Irán y, como argumento adicional, se utiliza el de la causa AMIA. También en las últimas semanas se habla de encaminarse hacia soluciones diplomáticas. El 26 de febrero las grandes potencias se reúnen con Irán en Kazajistán. Barak Obama ha dicho que hay que encontrar una vía diplomática con Irán, pero la amenaza de bombardeos está presente.
La cuestión es que, en la Argentina, estamos hablando de un caso judicial en el que un juez y luego los tribunales superiores tendrían que resolver sobre la base de pruebas.

8 Los
riesgos

El viernes, Zaffaroni sostuvo: “No he estudiado el Memorando a fondo, de manera que no me puedo pronunciar sobre ese texto. Yo creo que, de todas maneras, hay que buscar una forma de avanzar. Ojalá sirva, sea un paso. Si nos quedamos como estamos sólo vamos a sumar más años a los 18 y medio que ya llevamos”.

La Presidenta, el canciller Héctor Timerman, los familiares que respaldan el acuerdo y hasta el fiscal internacional Luis Moreno Ocampo, que asesora a la DAIA, saben –y lo dicen públicamente– que el éxito no está asegurado. Irán promete idas y vueltas por las internas que existen en el país persa y la proximidad de las elecciones presidenciales del 14 de junio. Habrá que constituir la comisión de juristas y que éstos se pongan de acuerdo en cómo compatibilizar los dos regímenes jurídicos. Hoy existe una orden de captura contra el fiscal Nisman en Irán, deberá verse cómo se supera ese obstáculo y tantos otros. Cuando se firmó el acuerdo, el canciller Al Salehi dejó entrever que tenía el visto bueno del ayatolá Alí Khamenei, la máxima autoridad de Irán. Nadie sabe si es cierto o si –como es probable– aparecerán nuevos obstáculos.

No faltan los que manifiestan que el acuerdo es un camino a la impunidad. Lo cierto es que hoy no hay nadie preso, de manera que el caso está actualmente impune. Y no habría que olvidarse de que no tenemos tampoco nadie preso por la conexión local, o sea los que actuaron aquí en la Argentina. Aunque suene repetitivo no se sabe cómo se consiguieron los explosivos, dónde estuvo la camioneta, por dónde entró el supuesto suicida, quién lo albergó, quién respaldó toda la operación.


ERRORES, TAPADERAS Y ACUSACIONES CRUZADAS
Sobre la investigación
Por Raúl Kollmann

1 Los iraníes sostuvieron siempre que se trata de una causa armada, llena de irregularidades.
La realidad es que la causa judicial argentina enhebró una larga serie de escándalos: el juez Galeano fue expulsado de su cargo, también los fiscales, el jefe policial encargado de la pesquisa, Jorge “El Fino” Palacios, está procesado por encubrimiento como todos los anteriores, el gobierno de Carlos Menem intervino para que no se investigara nada y hubo un juicio oral que tardó tres años y en el que los jueces, en forma unánime, dictaminaron que la investigación “fue un armado al servicio de políticos inescrupulosos”. Se referían a la conexión local, pero el mismo magistrado y los mismos fiscales y el mismo gobierno fueron los que primero apuntaron a Irán. El argumento actual es que los pedidos de captura provienen de otro magistrado, Canicoba Corral, e interviene un fiscal, Alberto Nisman, que no fue ajeno al primer proceso, pero no era protagonista de la fiscalía.

2 Los iraníes sostienen también que las pruebas provienen únicamente de los servicios de Inteligencia de Estados Unidos, Israel y la Argentina.

Es verdad que hay elementos claves de la acusación que provienen de los servicios de inteligencia o de supuestos arrepentidos. Por ejemplo, tres de los que serían indagados en Teherán eran altos funcionarios del gobierno iraní en 1993. La acusación es que participaron de una reunión del máximo nivel en la ciudad de Mahshad en la que supuestamente se decidió el atentado. Esa información surgió de un arrepentido, opositor al régimen de Teherán, y de los servicios de información. No será nada sencillo corroborar esa acusación con evidencias sólidas. ¿Se decidió un ataque terrorista en una reunión de gabinete que, además, fue publicada en los diarios? Respecto de los otros dos imputados, Mohsen Rabbani y Ahmad Asghari, que sí estuvieron en la Argentina, tendrán que contestar muchísimas más preguntas. El fiscal Nisman usa como prueba un entrecruzamiento de llamadas que tiene fuerza y que ubica a Rabbani como una especie de gran organizador del atentado y al marido de una de sus secretarias, Salman El Reda, un colombiano convertido al Islam, como el jefe operativo. Una evidencia vital es que de alguno de los teléfonos se llamó a una jefatura de Hezbolá y a la familia del supuesto suicida: aquí también, en la identificación de esos números telefónicos, ubicados en El Líbano, la información fundamental es de servicios de inteligencia. Hay un problema que no es fácil de superar: la investigación fue un fracaso durante los primeros tres años, hasta que en 1997 los familiares pusieron el grito en el cielo. Es muy difícil remontar aquella cuesta. Los especialistas dicen que lo que no se investigó en la primera semana, es casi imposible descubrirlo después.

3 El fracaso de Londres.

Uno de los grandes argumentos esgrimidos por los iraníes es que en 2003 fue detenido en la Universidad de Durhan el ex embajador de Irán en la Argentina, Hadi Soleimanpour. En ese momento, el juez Galeano envió una enorme cantidad de documentación y el propio gobierno británico –no la Justicia– dijo que no había evidencia suficiente. La excarcelación fue dictada inicialmente por el juez sir Roger John Royce que recibió un informe preliminar de 391 páginas del juez Galeano. Royce sostuvo en su fallo que “no veo ninguna evidencia clara de que Soleimanpour haya tenido que ver con el atentado”. De todas maneras, hoy Nisman sostiene que hay más pruebas, recogidas desde entonces.

4 ¿Por qué no se investigó?

En la causa judicial se sugiere que el origen de los dos atentados fueron los acuerdos preelectorales que Menem incumplió con Siria y con Irán. Eran acuerdos que tenían que ver con transferencia de tecnología nuclear y el proyecto del misil Cóndor. En el expediente hay evidencia de fondos aportados por Muamar Khadafi, entonces líder libio, y reuniones con Al Assad presidente de Siria. Avanzar en la investigación era avanzar en estos terrenos. Ya en la esfera más chica, el atentado ponía sobre la mesa los oscuros manejos de integrantes de la SIDE, los negocios sucios de la Policía Bonaerense y la Policía Federal con el robo de autos, el armado de vehículos con partes robadas y las increíbles fortunas de los comisarios. Todo eso llevaba a un boicot automático de la pesquisa. “Cada paso era pisar un callo”, lo sintetizó uno de los hombres del Ministerio de Justicia que estuvo a cargo de la causa. En otro plano, la dirigencia de la DAIA –en manos de importantes banqueros– tampoco mostró vocación por confrontar con el gobierno de Menem e Israel mantenía un fluidísimo vínculo con el riojano. Los únicos que patearon el tablero fueron los familiares de las víctimas, en 1997, denunciando todo este entramado.


DIANA MALAMUD, DE MEMORIA ACTIVA
“Es un intento de destrabar la causa”
La asociación de familiares de las víctimas más crítica a lo actuado en casi veinte años apoya el memorándum, aunque “por supuesto” que no confía en Irán. La clave es que haya indagatorias o Argentina se retire.
Diana Malamud es integrante de Memoria Activa, una de las asociaciones de familiares de víctimas del atentado a la AMIA. Apoyan el memorando firmado con Irán para avanzar en la investigación, a pesar de la fuerte resistencia que recibió de otros sectores. “Hoy por hoy no tenemos más que esto: un intento de destrabar la causa”, explicó en una entrevista donde pidió también hacer énfasis en el juicio por encubrimiento y es muy crítica del rol que cumplieron AMIA y DAIA durante los 19 años que transcurrieron desde que empezó el juicio.

–¿Por qué Memoria Activa apoya el memorando con Irán, a diferencia de otros sectores que representan a familiares y víctimas del atentado?

–Apoyamos porque estamos ante una causa paralizada desde hace muchos años: en 2006 se hicieron los pedidos de captura sobre los iraníes sospechados de ser los autores intelectuales del atentado y desde entonces la causa no avanzó nada. Nosotros pensamos alternativas que podían darse: una opción era en un momento que fueran juzgados en un tercer país, pero Irán lo rechazó. Y la verdad es que si no se llevan a cabo las indagatorias es una causa que queda parada sin ninguna posibilidad de progresar. Si permite que las indagatorias se realicen en el marco de las leyes argentinas, si no caen las alertas rojas de Interpol, entonces nos parece que está bien. Todo el tema acerca de si van o no a declarar efectivamente es otra historia, que tiene que ver con los derechos y garantías de todas las personas. Hoy por hoy no tenemos nada más que esto: un intento de destrabar un poco esta causa.

–¿Ustedes, entonces, coinciden en la interpretación del documento con el Gobierno, en el sentido de que pueden realizarse las indagatorias?

–Nosotros en un primer momento nos habíamos opuesto al memorándum porque genera algo de confusión en ese punto. Pero, tras una reunión con el canciller Timerman, él nos aclaró los temas. Lo curioso es que en ese momento todos los que participaron de la reunión estaban de acuerdo: el canciller nos garantizó que se realizarán indagatorias bajo la ley argentina. Si no se diera así, lo que nosotros pedimos es que Argentina se retire inmediatamente: no hay nada que negociar y nada que hacer si no se puede avanzar con el juicio.

–Una de las principales críticas al acuerdo es que Irán no es un “interlocutor confiable”...

–Por supuesto que no lo consideramos un interlocutor confiable. Estamos hablando de un país que tiene integrantes de su gobierno sospechados de ser autores intelectuales del atentado a la AMIA. Pero los imputados son ellos, con lo cual lo que hay que hacer es negociar con el país donde están, no hay otra opción. Esto ya ocurrió en el caso del avión de PanAm con Libia y finalmente Libia entregó a los terroristas sospechados. En ese momento muchos habrán dicho que no debía negociarse con Libia.

–¿Por qué cree que la AMIA y la DAIA cambiaron su postura?

–Eso habría que preguntarles a ellos, todo lo demás son elucubraciones. Lo que está claro es que ellos sólo representan a las organizaciones que nuclean y no son una representación válida de la toda la comunidad judía en la Argentina ni mucho menos de los familiares de las víctimas, que los hemos denunciado de haber sido partícipes del encubrimiento del atentado y que el trabajo jurídico que vienen haciendo fue siempre para evitar que se sepa la verdad. Incluso un ex presidente de AMIA está sospechado de haber encubierto. Cuando fue el juicio contra los policías y Telleldín, en el momento en que el ex presidente Kirchner decide levantar el secreto de los agentes de la SIDE para que puedan declarar, la querella de AMIA y DAIA se opuso alegando constitucionalidad. Las cosas que ellos dicen o hacen a mi juicio no son serias. No buscan ni la verdad ni la justicia.

–¿Qué siente cuando hablan de “traición” por parte de quienes apoyan?

–Si uno repasa los 19 años de la causa AMIA, es poco serio lo que están diciendo. La mayoría de la gente pierde pronto la memoria. Deberían pensar un poco cómo fue su actuación en la causa y mostrar qué es lo que han hecho en estos años. Ahora tenemos por delante la causa encubrimiento que debe avanzar, en nuestro país, y no he visto a casi nadie hablar del tema. Es curioso porque los que están sospechados forman parte de los poderes acá en la Argentina: Menem, Palacios, Anzorreguy, Beraja. Ellos son los culpables de que hoy no sepamos la verdad y nadie habla de ellos.

–¿Han discutido con las otras organizaciones antes de tomar una posición?

–Políticamente hoy hay cero diálogo entre las agrupaciones de familiares.

–¿Cree que la política exterior de Estados Unidos e Israel termina embarrando la cancha en estos casos?

–Ese es un tema que me excede. Lo único que aprendí a lo largo de estos años es que a la mayoría de los gobiernos le importan mucho más las situaciones de poder que la gente, las víctimas del atentado en este caso.

–¿Se acercaron legisladores de la oposición a consultarles su postura?

–Nadie se acercó a nosotros a preguntarnos absolutamente nada. Ningún legislador de ningún bloque.


LUIS MORENO OCAMPO, ASESOR DE LA AMIA Y LA DAIA EN LA CUESTION IRANI
“Una Comisión seria puede impulsar la investigación”
Ex fiscal del tribunal de La Haya explica que todo depende de quién viaje a Teherán junto al juez y el fiscal. La desconfianza hacia Irán, la solución “a la Khadafi”.
Por Raúl Kollmann
El ex fiscal de la Corte Penal Internacional es ahora asesor legal de la DAIA y la AMIA en su cuestionamiento al Memorando de Entendimiento con Irán. Luis Moreno Ocampo no hizo una crítica irreductible del convenio con Irán que se está debatiendo en el Congreso, pero marcó que “la clave” es quiénes serán los miembros de la Comisión de la Verdad, los cinco juristas que junto al fiscal y el juez argentinos harán el viaje a Teherán.

–¿Qué postura tiene usted ante el Memorando?

–La DAIA me llamó para ayudarlos y les propuse tratar de encontrar una posición común con la AMIA. Por mi rol, yo nunca dije si había que tomar o rechazar el acuerdo, dije que había que analizar los riesgos y ver si se podían minimizar. Antes de que yo llegara a Buenos Aires, la DAIA y la AMIA consideraron que había que rechazar el acuerdo. Algunos piensan que no hay ninguna oportunidad, otros creen que el riesgo es muy grande, que no se puede confiar en Irán. Durante el debate, el canciller reconoció que él no confía en Irán, pero que no hay otra alternativa para impulsar la investigación.

–¿Hay antecedentes de una resolución como ésta?

–La AMIA y el ataque a las Torres Gemelas en Nueva York muestran las nuevas formas del terrorismo internacional. Para investigar y castigar a los culpables no había más alternativa que ir a una guerra, como hizo Estados Unidos en Afganistán, o negociar con el Estado para el que trabajan los sospechosos, como plantea el Memorándum. Eso hicieron con Khadafi. Su caso muestra las posibilidades: él aceptó que su jefe de Inteligencia fuera juzgado en Holanda e indemnizó a las víctimas. Su caso también muestra los riesgos de negociar con líderes que usan el crimen para mantenerse en el poder. Khadafi continuó cometiendo crímenes en ciertas partes del mundo y consolidó su poder. En 2009 fue presidente de la Asamblea General de Naciones Unidas, miembro del Consejo de Seguridad y presidente de la Unión Africana. En 2011, cuando ordenó a sus soldados disparar contra los manifestantes desarmados y amenazaba con exterminarlos, el Consejo de Seguridad envió su caso a la Corte Penal Internacional que luego de investigar los hechos libró mandatos de arresto contra él, su hijo y su jefe de inteligencia. La Corte Penal Internacional es una nueva forma de enfrentar estos crímenes en la medida en que el ataque constituya un crimen de lesa humanidad, pero no tiene jurisdicción para delitos cometidos con anterioridad al 1º de julio del 2002.

–¿Cuáles son los riesgos?

–Que se use la Comisión para encubrir a los culpables y para cuestionar en Interpol la emisión de alertas rojas. Las órdenes del juez argentino seguirían vigentes, pero su legitimidad internacional cuestionada.

–¿Cuál es la oportunidad?

–Que una Comisión seria impulse la investigación y muestre que los intentos de encubrimiento confirman la culpabilidad de los sospechosos y la complicidad de miembros de su gobierno.

–Pero usted ¿tiene objeciones legales?

–Se podría haber diferenciado más el rol de la Comisión y el de los jueces para evitar confusión, pero pareciera que uno de los objetivos del gobierno argentino fue facilitar la toma de declaraciones indagatorias. La doctora Diana Malamud, que expresa a uno de los grupos más escépticos, sin embargo dio la bienvenida a esa posibilidad durante el debate en el Congreso. La DAIA, por el contrario, piensa que la actuación judicial en cooperación con la Comisión puede llevar a anular toda la causa. El Senado debatió el tema y va a resolver. Si se aprueba la creación de la Comisión, la selección de sus integrantes será el tema clave. De ellos y de la claridad del juez y del fiscal va a depender el futuro de la investigación sobre el atentado a la AMIA.


Pedido de referéndum
El vicepresidente de la Cámara de Diputados, Mario Negri, propuso someter el Memorándum de Entendimiento firmado con Irán a “referéndum o consulta popular” debido a la “gravedad del tema en cuestión”. Consideró que se debe conseguir un “marcado apoyo al tratado” porque “en política exterior hay que tener una visión global de las decisiones al momento de tomarlas y sus consecuencias, máxime cuando están en juego crímenes de lesa humanidad”. El legislador radical instó a la oposición a “reclamar que se consulte a la sociedad antes de avanzar”. Además cuestionó la argumentación del canciller Héctor Timerman “reiterando que si Irán no cumple con el acuerdo, ellos quedarán mal frente al mundo y nosotros no perderemos nada, quedaremos donde estamos”. “La simplificación es tan grande que traducido sería: ‘probemos, total es gratis’”, opinó.

OPINION
AMIA.doc
Por Santiago O’Donnell
Imagen: Rafael Yohai
Son 196 los cables del Departamento de Estado estadounidense que mencionan la palabra AMIA, dentro de los cientos de miles de despachos obtenidos por la organización Wikileaks y difundidos dos años atrás en la megafiltración que se conoció como “Cablegate”. Los documentos abarcan el período 2004-2010, coincidiendo con gran parte de las presidencias de Néstor y Cristina Kirchner. Si bien la colección de Wikileaks no incluye las comunicaciones más sensibles, aquellas clasificadas como “top secret”, la serie incluye 16 documentos marcados “secret” y 75 clasificados “confidential”, que en su gran mayoría no han sido publicados ni difundidos en la Argentina.

Los cables muestran que el gobierno de Estados Unidos impulsó y alentó la investigación de los sospechosos iraníes acusados de haber cometido el atentado que en 1994 mató a 86 personas. Distintos funcionarios estadounidenses mantuvieron numerosos contactos con el fiscal encargado de llevar adelante la investigación, Alberto Nisman. En esos contactos los estadounidenses dejaron en claro que no dudaban de la culpabilidad de los sospechosos iraníes acusados por la fiscalía e insistieron en que Nisman deje de lado la llamada “pista siria” y la llamada “conexión local”, porque seguir esas pistas podría debilitar el “caso internacional” en contra de los acusados iraníes. El fiscal siempre se mostró solícito ante los pedidos y consejos de la embajada, a tal punto que muchas veces era él quien iniciaba el contacto, dicen los cables, para pasar información. En noviembre del 2006 Nisman le adelantó al embajador con tres semanas de anticipación la decisión del juez Canicoba Corral de procesar a los sospechosos iraníes. En diciembre del 2007 Nisman le presentó a la embajada el borrador de un pedido de captura de los iraníes para ser presentado ante la Interpol, pero el borrador de dos carillas no satisfizo y el representante del FBI le hizo varias sugerencias al fiscal para mejorar el texto; dos meses después Nisman volvió a la embajada con un borrador de nueve carillas que, esta vez sí, fue elogiado y ponderado por los estadounidenses. En mayo del 2008 Nisman llamó a la embajada tantas veces para “pedir perdón” por no haber avisado que iba a pedir la captura de Menem, que la embajada tuvo que escribir tres cables distintos dando cuenta de las sucesivas ampliaciones del pedido de disculpas. En diciembre del 2008 Nisman llamó a la embajada para dar “advance notice” de que iniciaría acciones civiles en contra de los sospechosos iraníes. En mayo del 2009 Nisman avisó a la embajada un día antes que pediría la captura del colombiano-libanés Samuel Salman El Reda como miembro de la “conexión local” del atentado.

Junto con algunas críticas por no seguir siempre la línea que marcaba la embajada, Nisman recibió muchos elogios de los estadounidenses por haber mejorado la causa heredada del ex juez Galeano y los ex fiscales Mullen y Barbaccia, quienes fueron procesados por numerosas irregularidades en el manejo de la investigación. Incluso respresentantes estadounidenses elogiaron la actuación del fiscal en reuniones con distintos representantes de la AMIA, la DAIA, Memoria Activa y la Asociación Familiares y Amigos de las Víctimas, cuentan los cables. A su vez, en noviembre del 2008 el secretario general de la AMIA Julio Schlosser, el vice Angel Barman y el miembro del directorio Agustín Zbar le dijeron al embajador Wayne que estaban conformes con la investigación internacional de Nisman pero querían que se ocupe más de la “conexión local”, al revés de lo que aconsejaban los norteamericanos. En medio de los elogios, en distintas ocasiones, el representante de la Cancillería argentina a cargo del caso AMIA, un consejero de la DAIA y un representante del FBI expresaron reparos sobre la solidez de las pruebas acumuladas en la investigación.

El consejero de la DAIA agregó que por la presión de la comunidad judía, a sus representantes no les queda otra alternativa que aplaudir cada acción que se tome en la causa. Lo dijo en el 2008, tras el pedido de captura de Menem y otros altos funcionarios de su gobierno, acusados de encubrimiento por Nisman.
En los cables, los representantes estadounidenses se la pasan aclarando a sus pares argentinos que no quieren que se perciba que ellos están “politizando” el caso. Explican que por esa razón le ceden la iniciativa a la Argentina, pero que están listos y ansiosos por ayudar a que avance la causa, claro que en la dirección que ellos marcan. Nisman de a ratos se queja porque no recibe el mismo apoyo del gobierno argentino que del estadounidense, pero en otras ocasiones elogia un discurso del presidente Néstor Kirchner en Naciones Unidas donde le dice a Irán que deje de interferir con la investigación.

La embajada parte del escepticismo más absoluto tras el fallo de septiembre del 2004 que absolvió a 22 sospechosos y dejó en la picota a los dos fiscales y el juez que habían investigado el atentado. “Nuestras discusiones con el juez Galeano, ex fiscales, y la SIDE, así como nuestra revisión del fallo AMIA, indican que la investigación se basó mayormente en evidencia circunstancial que requería mucha corroboración y que los investigadores fallaron al no seguir pistas locales e internacionales. Creemos que es improbable que, diez años después, las pistas que quedan puedan producir pruebas útiles”, dice un cable firmado por Lino Gutierrez.

Con la llegada de Kirchner al poder y Nisman a la investigación, la embajada pasa a mostrarse más esperanzada. Después de que Nisman pidiera la captura de los iraníes, un cable de octubre del 2006 dice: “El silencio del gobierno de Argentina demuestra su preocupación por no antagonizar a los iraníes. La embajada no tiene indicios de que el gobierno vaya a demorar o influenciar la decisión de Canicoba Corral. Esto es consistente con lo que el gobierno ha hecho todo el año. La Casa Rosada no retrocede en su compromiso de llevar adelante el caso, pero se contenta con dejar que el proceso judicial siga su curso”.
Decenas de cables describen el esfuerzo conjunto y secreto de Argentina y Estados Unidos durante el 2006 y el 2007 para lograr que Interpol apruebe el pedido de captura de cinco funcionarios iraníes y un líder libanés de Hezbolá, tras negociaciones que dejaron afuera de la lista a otros tres funcionarios pedidos por Nisman y Canicoba Corral, uno por haber sido presidente de Irán, otro por haber sido canciller, y el tercero por haber sido liberado en Londres por falta de pruebas durante la investigación de Galeano. Argentina hizo lobby con China e Italia, Estados Unidos con Marruecos, Sudáfrica y Kazajstán, dicen distintos cables, mientras el tema sufría postergaciones y pasaba del comité ejecutivo a la asamblea general de Interpol hasta culminar, al decir de Aníbal Fernández, en “un gran triunfo para la Argentina”.

Mientras tanto el gobierno iraní intentó diversos acercamientos con sus pares argentinos y con el juez Canicoba Corral, dicen los cables. Esos contactos eventualmente generaron recelos por parte de los estadounidenses. Un cable secreto de marzo del 2006 informa sobre los nombres de los únicos dos diplomáticos iraníes que entonces cumplían funciones en la Argentina, el encargado de Negocios Ohammad Ali Tabatabaei y el tercer secretario Bahram Saifzad el Sani Garmrood. El cable dice por entonces que la relación bilateral entre Argentina e Irán era “tenue” debido al atentado de la AMIA. “El contacto entre el canciller argentino y el encargado de Negocios iraní se ha limitado a temas consulares. En los dos últimos años, la embajada iraní en dos ocasiones solicitó la aprobación de la Cancillería para la visita de funcionarios de alto nivel para discutir temas de la IAEA (la organización nuclear de Naciones Unidas). En ambas ocasiones la Cancillería declinó la visita propuesta, manteniendo que los temas de la IAEA se deberían discutir en Viena (sede de la organización)”, dice el cable.

En octubre del 2007 el gobierno de Néstor Kirchner rechazó una oferta secreta de negociación por parte de Irán. “(Guillermo) González confirmó que el Ministerio de Relaciones Exteriores había recibido una nota diplomática de Irán lamentando `la falta de voluntad para cooperar’ de la Argentina ante los esfuerzos iraníes para resolver el caso de manera amigable.’ En la nota, el gobierno de Irán propone formar una comisión política y judicial conjunta para discutir temas legales que lleven a la resolución de discrepancias sobre el caso AMIA. Con respecto a ésta y otras recientes propuestas de diálogo del gobierno de Irán preguntamos sin vueltas si los argentinos cerrarían un trato con Irán. González dijo inequívocamente ‘no’, que Kirchner se la había jugado en la Asamblea de Naciones Unidas y no pensaba retroceder.” Según declaró el canciller Héctor Timerman en el Congreso este miércoles, la diferencia entre las propuestas anteriores rechazadas y la que eventualmente se aceptó, es que ésta incluye la posibilidad de indagatoria a los acusados en Irán, algo que está por verse.

Aníbal Fernández había sido enfático en noviembre del 2006 en una reunión entre el entonces ministro del Interior con el entonces embajador Earl Anthony Wayne. “Fernández contó que tras asumir en el 2003 el presidente Kirchner dijo, en referencia a la AMIA, que no habrá pactos de impunidad. Fernández entonces citó a Ariel Sharon y dijo que no se puede negociar con los terroristas, y que somos socios y hermanos en este tema. El embajador coincidió diciendo que ambos países están combatiendo el uso del terrorismo como herramienta política y que todos los países tienen la responsabilidad de combatir el terror.”
Fuente:Pagina12

Las preguntas que los iraníes no pueden contestar 
Año 6. Edición número 248. Domingo 17 de febrero de 2013
Por Walter Goobar
wgoobar@miradasalsur.com
Juez Rodolfo Canicoba Corral. Será el encargado de interrogar a los sospechosos iraníes
Sólo la perseverante y sistemática denuncia de Néstor y Cristina Kirchner permitió que ambos presidentes fuesen los únicos que pudieron conmemorar los aniversarios del atentado a la AMIA en la calle, con los familiares y amigos de las víctimas, sin ser abucheados como sus antecesores y que –con una tardanza de 18 años–, la República Islámica de Irán se aviniera a lo obvio: a que si existía la menor sospecha sus funcionarios prestasen toda colaboración posible a la Justicia argentina. Sin embargo, la actual acta de entendimiento con Irán representa un giro de 180 grados en la política seguida hasta ahora, sin que se expliquen las causas de ese viraje que se traduce en altísimas concesiones a Irán a cambio de nada. No cabe la menor duda de que las circunstancias son excepcionales, pero es una falacia argumentar que el camino elegido era el único posible: el juicio en un tercer país –propuesto por la Presidenta hace dos años– hubiera sido una alternativa válida que obviaba el impedimento de la extradición, y hasta el juicio en ausencia –por el que han sido condenados cientos de criminales de guerra en todas las latitudes– hubiera sido una opción más digna.
Más allá de las discusiones semánticas referidas a si el acuerdo establecido con Irán permite “entrevistar”, “interrogar” o “indagar” a los sospechosos de la voladura de la AMIA, la posibilidad de que el juez Rodolfo Canicoba Corral o el fiscal Alberto Nisman pronuncien –en una sala de audiencias de Teherán– la frase “Señor ministro de Defensa: en el marco de las atribuciones que confiere la ley argentina a una declaración indagatoria, queda usted detenido”, suena absolutamente inimaginable.
De los sospechosos, uno es el actual ministro de Defensa, Ahmad Vahidi, quien en 1994 era comandante de la Guardia Revolucionaria de Irán; dos son candidatos a presidente: Mohsen Rezai y Alí Akbar Velayati quieren suceder al actual jefe de Estado, Mahmoud Ahmadinejad, en las elecciones de junio. Rezai, ex secretario del Consejo de Discernimiento de Irán y comandante de los Guardianes de la Revolución, la organización militar más grande de la nación persa, fue imputado por haber organizado el ataque. Uno de sus hijos declaró en su contra en los Estados Unidos, aunque luego se desdijo.
Por su parte Velayati, canciller iraní entre 1981 y 1997 y actual consejero del ayatolá Khamenei, está acusado de ser uno de los autores ideológicos del atentado. Otro sospechoso de peso es el clérigo Mohsen Rabbani, ex agregado cultural de la embajada persa en el país. Según las investigaciones, se lo considera la “figura clave de la planificación de los atentados al centro comunitario y a la embajada”.
También se encuentra con pedido de captura internacional en Interpol el ex ministro de Información y Seguridad hasta 1997, Alí Fallahjan, quien habría participado en una reunión en 1993 en la ciudad iraní de Mahshad, en la que, según la fiscalía, se habría decidido el atentado. Vahidi también habría estado en ese encuentro que, sin embargo, será difícil de probar. La lista de los seis buscados con “circular roja” la cierra Ahmad Reza Ashgari o Mohsen Randjbaran, tercer secretario de la sede diplomática persa al momento del atentado y presunto encargado de activar las células terroristas iraníes en el país, y el libanés que fuera jefe del Servicio de Seguridad Exterior del Hezbollah, Imad Fayez Mughniyeh, muerto en un atentado en Damasco, Siria, en febrero de 2008.
Aunque se trate de una amigable y colaborativa entrevista, de una declaración testimonial o de una dura indagatoria en la que el sospechoso puede perder su libertad, hay una decena de preguntas que los sospechosos no querrán ni podrán responder. Aquí va sólo un breve muestrario:
–Jeque Mohsen Rabbani, durante años usted residió en la Argentina y se desempeñó como líder de la comunidad iraní en ese país. Sin embargo, cuatro meses antes del atentado a la AMIA, la SIDE lo filmó mientras recorría locales de venta de automotores para averiguar precios de camionetas Trafic idénticas a la del atentado del 18 de julio de 1994. ¿Por qué cuando descubrió que lo vigilaban cesó de golpe en la búsqueda de la Trafic y por qué se hizo nombrar agregado cultural de la Embajada? ¿Para qué necesitaba obtener inmunidad diplomática si no había cometido ningún ilícito?
–Jeque Rabbani, ¿recuerda el discurso que pronunció durante un acto realizado en el primer piso de la Confitería El Molino, en Rivadavia y Callao? En ese acto público usted definió la relación entre la república islámica y el Hezbollah libanés de la siguiente manera: “Irán, a través de Hezbollah, está haciendo su aporte a la revolución islámica mundial y al pueblo palestino”. Entre los asistentes a ese acto había una docena de carapintadas entre los que se contaban varios expertos en explosivos que viajaron reiteradamente a Teherán. ¿Podría darnos nombres de todos los expertos en explosivos que viajaron como invitados de su gobierno?
–Jeque Rabbani, haga memoria sobre los vínculos con los carapintadas: el 2 de junio de 1994 (46 días antes del atentado) se realizó en el local de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) un homenaje al ayatola Jomeini al que asistió el embajador de Irán y contó con la adhesión del Modin de Aldo Rico y de las agrupaciones Lucha Peronista y Reconquista, ligadas a Mohamed Alí Seineldín. Allí se distribuyó la publicación El Mensaje del Islam”, que usted dirigía y estaba dedicada al tema de la Guerra Santa. ¿Cuál es su postura frente a la Guerra Santa?
–Jeque Rabbani, en el acto de El Molino usted definió la relación entre Irán y Hezbollah, pero el 30 de mayo de 1994 –es decir un mes y medio antes del atentado contra la AMIA–, el líder espiritual del Hezbollah libanés, Hussein Fadlallah, pronunció un sermón en el que se atribuyó la autoría del atentado contra la embajada de Israel en Buenos Aires y anticipó la posibilidad de nuevos ataques. La parte pertinente del discurso habla por sí sola: “La resistencia tiene mucho oxígeno, el enemigo ha dicho que tiene la mano muy larga pero los combatientes musulmanes han probado, luego del asesinato de Abbas Mussawi, que sus manos pueden llegar a la Argentina. El frente se ha extendido a todo el mundo y la batalla se desarrollará a lo largo del tiempo”.
–Señor Rabbani, el sermón transcripto en el diario Al Hayat no fue la única vía por la cual Hezbollah anticipaba la inminencia de un atentado al término del Campeonato Mundial de Fútbol y además advertía que no lo iba a reivindicar. El 30 de junio de 1994, la publicación británica Foreign Report publicó una entrevista con un alto dirigente del ala militar de Hezbollah al que no identificó: “Líderes de la Jihad Islámica, el ala militar de Hezbollah, planean intensificar su ofensiva contra blancos israelíes durante el mes próximo”, advertía la publicación británica, en un artículo titulado “Julio sangriento en las fronteras israelíes”.
“Ya se enterarán cuando se produzca (la venganza o la represalia). Aunque no necesariamente la vamos a reivindicar”, amenazó el emisario de Hezbollah-Jihad Islámica? Cree usted que es una casualidad que el día después del fin del Mundial, la AMIA voló?
–Señor Rabbani, su ficha migratoria y la del diplomático Ahmad Reza Ashgari confirman que ambos estaban en Irán en agosto de 1993, fecha en que –para la Justicia argentina– se decidió el atentado. ¿Podría explicar el carácter de su misión?
–Señor Rabbani, a su vuelta de Irán usted abre una cuenta en el Deutsche Bank que luego cierra en noviembre de 1994, cuatro meses después del atentado, aunque usted permanece en la Argentina hasta 1997. ¿Podría explicar por qué en un período muy corto se mueven 150 mil dólares, que es una cifra mayor que la de todas las cuentas de la Embajada de Irán? ¿Por qué los días previos al atentado, el 4 y el 11 de julio, retiran 90 mil dólares en efectivo?
–Señor Ahmad Reza Ashgari, también conocido como Mohsen Randjbaran: usted estuvo acreditado en la Argentina como tercer secretario de la embajada de su país entre el 11 de julio de 1991 y el 8 de julio de 1994. ¿Podría responder por qué abandonó la Argentina diez días antes del atentado y seis días después del embajador Hadi Soleimanpour, a pesar de que su misión concluía recién en octubre?
–Señor Ashgari, su partida no es la única coincidencia: ¿Cómo explica que el día anterior al atentado, también abandonaron sus destinos los embajadores de Irán en Chile y en Uruguay, que embarcaron en el mismo vuelo con destino a la ciudad alemana de Frankfurt?
–Ex canciller Ali Akbar Velayati: ¿recuerda que cuando la Argentina canceló un contrato nuclear con su país usted declaró que a partir de la Guerra del Golfo, la Argentina se había alineado incondicionalmente con el Gran Satán?
–Ex canciller Velayati: podría explicar ¿por qué en los correos reservados de la Cancillería iraní, se calificaba a la Argentina como “la segunda Israel” porque “es un territorio de sionistas”. ?
–Señor ministro de Defensa, Ahmed Vahidi, ¿se considera usted un discípulo de Javad Mansouri, fundador y primer comandante de los Guardias Revolucionarios, que en 1982 fue nombrado viceministro de Relaciones Exteriores con una misión específica: “Transformar cada embajada iraní en el extranjero en un centro de inteligencia y una base para exportar la revolución”?
–En el libro de Mansouri, titulado Revolución y Diplomacia, escribe que “nuestra revolución sólo puede ser exportada con granadas y explosivos”.
–Señor Alí Fallahiyan: Desde 1988 usted estuvo a cargo de la jefatura de los servicios de inteligencia iraníes (Vevak). En septiembre de 1992, un tribunal berlinés estableció su responsabilidad junto a otros líderes de su país en el Caso Mykonos, que resultó en el asesinato del opositor Kazem Darabi. Por esa causa, usted ya estuvo en la lista de los más buscados por Interpol. ¿Se siente un perseguido político?.



AMIA, una fraternal polémica con Luis Bruschtein
Año 6. Edición número 248. Domingo 17 de febrero de 2013
En estos días tuve muy presente a Luis Bruschtein, a raíz de la biografía de Laura Bonaparte (madre de Luis) publicada por la periodista Claude Mary hace un par de años. La historia de la familia Bruschtein Bonaparte es de las tragedias más duras de los años de la dictadura. Comparable con la familia de Héctor Oesterheld, el gran historietista que fue secuestrado, al igual que sus cuatro hijas. Elsa Sánchez, su viuda, es un ejemplo conmovedor de entereza y tanto ella como sus nietos Martín y Fernando dan testimonio de cómo sobreponerse a algo que parece completamente imposible. Otro caso es el de nuestro compañero de Miradas al Sur Alberto Elizalde, cuya madre Delia, sus hermanos Felipe y Sofía así como su compañera Cristina fueron secuestrados mientras él estaba preso. Cuando salió en libertad no tenía ni familia, ni siquiera fotos de la familia. El caso de los Bruschtein Bonaparte es también difícil de dimensionar: tres hijos de Laura (Noni, Irene y Víctor, Luis es el mayor de cuatro hermanos) y su marido (Santiago), así como los compañeros de los hijos secuestrados, están de­saparecidos.
No suelo escribir en primera persona. Pero el atentado a la AMIA de 1994 y el debate sobre el acuerdo con Irán me hacen imprescindible recuperar todos y cada uno de los que en la Argentina fueron víctimas del terrorismo de Estado. Mi afecto y mi respeto por Luis Bruschtein, un maestro del periodismo, me llevan a hacer algunas reflexiones respecto del artículo de su autoría publicado ayer (16 de febrero) en Página/12 . Y prefiero dialogar –y también señalar algunas críticas– con Luis y no con tantas otras voces con las que discrepo prácticamente en todo. Estoy en casi todo de acuerdo con “El acuerdo” (el título de la nota de Bruschtein), salvo con que no le pone el cascabel al gato. Entiendo que lo firmado con Irán, para muchos, les dispara hablar de si la Argentina se alinea con Estados Unidos o con Venezuela. Y son perfectos crápulas los que priorizan especular sobre motivaciones diplomáticas o geoestratégicas o energéticas o de cualquier índole. El problema radica en que la causa AMIA lleva 19 años y tal como dice Luis, “en el caso AMIA se conjugaron factores ocultos, que se sumaron a la lógica pura del terrorismo”. Me parece conveniente recordar que los factores fueron “ocultados”. Más adelante, Luis explica que el manejo de desinformación corrió por cuenta de gente de los servicios de informaciones. En referencia al momento actual dice que éste es “un escenario desaforado, típico de servicios de inteligencia de otras épocas”.
Uno arbitrariamente estos dos fragmentos para invitar a hablar más sobre la causa AMIA y menos sobre el acuerdo. Por una sencilla razón: supongamos que el juez Rodolfo Canicoba Corral entreviste a los iraníes acusados en Teherán y éstos, como es previsible, se declaren inocentes o se nieguen a declarar. ¿Después qué? ¿Se les va a dictar un procesamiento y una eventual condena? ¿En base a qué hipótesis o pruebas? La manipulación de la hipótesis de la Trafic fue hecha en pleno 1994, 11 años después del fin de la dictadura. El block del motor de esa Trafic llevó a identificar a quien había vendido la camioneta: Carlos Telleldín, pero en el expediente consta que el teléfono de Telleldín fue intervenido unos días antes. Esto lleva a pensar que alguien (los servicios de otros tiempos) plantó una pista falsa. La testigo que vio la Trafic, Nicolasa Romero, antes de que supuestamente se estrellara contra la AMIA, es poco menos que patética. Sus declaraciones fueron “mejoradas” por los escribientes policiales. Sin la Trafic, la pista siria y la pista iraní quedan desdibujadas. Es decir, el acuerdo para interrogar a supuestos responsables no es malo, pero tampoco serviría para mucho.
Lo que sí serviría es meterse a fondo con la manipulación que hicieron los fiscales, el juez y los servicios de inteligencia desde 1994 hasta ahora. Desde ya que uno no debería pensar que los servicios de informaciones de hace 18 años son iguales que los de ahora. Pero más allá de la buena fe, hay muchísima información manejada por algunos de los agentes que revistaban en la SIDE de entonces y que revistan en la Secretaría de Inteligencia de ahora.
El 1º de octubre de 2001, en pleno gobierno de Fernando de la Rúa, mientras se desarrollaba el juicio, Raúl Kollmann escribía en Página/12 : “La polémica sobre la camioneta, que ya lleva siete años, evidencia otra vez la falta de voluntad política que hubo en la investigación: desde un principio, lo que correspondía era que se hiciera un megaperitaje, con la presencia de prestigiosos expertos internacionales y veedores, que arrasara de una vez y para siempre con las dudas. En lugar de eso, todos los estudios se hicieron en secreto, a escondidas y con preeminencia de los servicios de inteligencia”. Lo que decía Kollmann tiene gran vigencia casi 12 años después.
No es fácil entender por qué no se toma el toro por las astas y se avanza a fondo en toda la causa AMIA. Estamos en pleno 2013, cuando funcionan con todo rigor constitucional los juicios contra los criminales de la última dictadura. ¿Sirve de algo poner tanto énfasis en el acuerdo con Irán sin la plena determinación de investigar la investigación fraudulenta de la causa AMIA? ¿Qué pasaría si se hicieran nuevas pericias atendiendo a la hipótesis de que hubo una implosión porque las bombas estaban adentro? Quizá también se pueda activar una pista siria o una pista iraní, pero hay bastantes motivos para pensar que esas pistas fueron el fruto del manejo de personal de inteligencia de Estado interesado en apuntar a determinada gente o, quizá, de evitar que se investigue a determinada otra.
En 1994, el gobierno de Carlos Menem ya tenía algunos antecedentes tremendos que son imprescindibles de investigar para tratar de entender por qué Argentina fue el lugar elegido para un ataque de la magnitud de la AMIA. El tráfico de armas a Croacia empezó con dos decretos de 1991 que decían que el destino era Panamá. El embajador en ese país era el ex periodista Juan Bautista Yofre, quien antes se había desempeñado al frente de la SIDE. Ahora Yofre se dedica a publicar libros como si fuera John Le Carré y cada vez que le toca declarar en la Justicia sale por la puerta sin problemas. Pero cabe consignar que el propio Carlos Menem fue absuelto a mediados de 2011 por el tráfico de armas. Y que la causa por la voladura de la fábrica militar de Río Tercero (donde hubo siete muertos y que fue un año y cuatro meses después del atentado a la AMIA) recién ahora fue elevada a juicio oral y que no incluye al actual senador Carlos Menem entre los acusados.
Cuando Luis Bruschtein habla de los servicios de otros tiempos quizá lo dice con algunas razones que lo asisten. Todos los servicios de inteligencia de la Argentina deberían ser modificados en serio. Tanto la vieja SIDE (ahora SI) y también los de las fuerzas armadas y de seguridad. No es cuestión de poner bajo sospecha a cualquier funcionario público por una visión paranoica. Pero las relaciones entre agentes de inteligencia, fiscales, jueces, diplomáticos, políticos, periodistas y grupos de interés no son pocas ni esporádicas. En la Argentina y en todo el mundo, desde ya. Pero con la causa AMIA estas relaciones incestuosas no son solo cosas del pasado.
Es incómodo poner bajo sospecha actividades que están bajo la órbita del gobierno que puso todo lo que había que poner para terminar con la impunidad de los tiempos de la última dictadura. Lo es para Bruschtein, que perdió a casi toda su familia, lo es para mí, que perdí a mi madre, y lo es para muchísimos que defienden con pasión los derechos humanos. Pero no hay que ser generosos con personas que supieron conservarse en ámbitos claves del manejo de información secreta y con posibilidades de manipular información. La verdad, a mí no me importa que haya un papelón si los interrogatorios a los iraníes no dan luz para probar responsabilidades. Menos aún me interesa el debate ideológico sobre Irán, Venezuela, petróleo o uranio. Me interesa ese debate hecho por expertos en relaciones internacionales pero no en formadores de opinión que surfean la realidad. Lo que me interesa es que se avance en conocer la verdad sobre lo que pasó en la AMIA y que podamos seguir avanzando en la senda abierta con los avances extraordinarios de terminar con la impunidad y los silencios en la Argentina.

Fuente:MiradasalSur

No hay comentarios: