19 de febrero de 2013

Confirman condenas y elevan penas contra miembros del Batallón 601 de Inteligencia del Ejército.

En la causa derivada de la segunda contraofensiva montonera
Confirman condenas y elevan penas contra miembros del Batallón 601 de Inteligencia del Ejército
Sobreviviente Silvia Tolchinsky. Vivió para contarlo. 
La Cámara Federal confirmó la condena y elevó las penas dictadas a dos agentes civiles del ejército por delitos de lesa humanidad cometidos en perjuicio de Silvia Tolchinsky, en el marco de la causa derivada de la fallida segunda "contraofensiva" de montoneros contra la dictadura militar. El tribunal elevó de 10 a 12 años de prisión las condenas contra Jorge Oscar Baca (alias Juan Boyé) y Carlos Eduardo Somoza (César Segal), a la vez que a Julio Alberto Cirino (Jorge Contreras), absuelto en primera instancia, le impuso seis años de prisión como miembro de una asociación ilícita.

Tolchinsky fue la única sobreviviente y su testimonio fue decisivo para que los represores fueran condenados.

Todos ellos pertenecían al Batallón 601, un núcleo central en cuanto a operaciones de Inteligencia a lo largo y ancho del país, sostuvo el juez federal Ariel Lijo cuando, en setiembre último, condenó a Baca y a Somoza, basándose, entre otras pruebas, en los testimonios de la propia damnificada.

Al agravar las condenas, la Sala II de la Cámara concluyó que Baca y Somoza, como integrantes de una asociación ilícita destinada a cometer delitos cuya acción contribuyó a poner en peligro la vigencia de la Constitución Nacional, privaron de su libertad, cometieron vejaciones y redujeron a servidumbre a Tolchinsky.

La joven, que había sido secretaria del líder montonero Mario Eduardo Firmenich, fue secuestrada en setiembre de 1980 luego de ingresar al país con un grupo de jóvenes:–Ángel Carbajal, Lía Mariana Ercilia, Ricardo Marcos Zucker, Julio César Genoud y Verónica Cabilla- en la segunda oleada de lo que Montoneros llamó "contraofensiva".

Los integrantes de ese grupo, a excepción de Tolchinsky, permanecen en condición de desaparecidos. Tolkchinsky, madre de tres hijos con un montonero desaparecido en la primera contraofensiva, Miguel Villarreal, sobrevivió por una serie de factores, entre ellos que su padre entregó mucho dinero a sus captores, y que el hijo de un general, Claudio Gustavo Scagluzzi, se prendó de ella y buscó protegerla (más tarde, estando ambos en Mallorca, formarían pareja).

Las pruebas de la causa resumió la Sala II de la Cámara- indican que en esos meses de 1980, un grupo de personas que se encontraba en el exilio decidió retornar al país a través de diferentes medios y pasos fronterizos.

El tribunal recordó que, según artículos periodísticos, el 25 de abril de 1981 el entonces comandante del III Cuerpo del Ejército, Cristino Nicolaides, declaró que“pese al férreo control de fronteras y aduanas, dos células de entre 10 y 14 hombres habían logrado ingresar al país, sin perjuicio de lo cual fueron "aniquilados".

Nicolaides se había jactado entonces de haber estado con algunos que habían sido capturados.

Los camaristas Martín Irurzun, Horacio Cattani y Eduardo Farah consideraron probado que, para sacarle información, Tolchinsky estuvo “detenida, con los ojos vendados, grilletes de acero y con los pies encadenados a las manos mediante esposas, siendo obligada a defecar y bañarse delante de sus captores.

Innegable es agregaron -que los delitos que cometieron Baca, Somoza y Cirino revisten una gravedad extraordinaria, que ha permitido encuadrarlos dentro de la especial categoría de crímenes de lesa humanidad, dado que se produjeron en el contexto de un ataque generalizado y sistemático desplegado por agentes estatales.

Cirino, que desfilaba por algunos medios como experto en política internacional, fue desenmacarado por un equipo de investigación del Archivo Nacional de la Memoria, dependiente de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación.
Fuente:Telam

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