27 de febrero de 2013

ECUADOR.

MARTES, 26 DE FEBRERO DE 2013
Después del triunfazo le sigue una profundización 
Por Alberto Maldonado 
A los tiempos que domí como un lirón. Miento. No conozco a este animal solo sé que le gusta dormir. Pero los abuelos decían que hay que dormir como un lirón, es decir bien. A los tiempos que duermo bien, es decir, más que bien, ya que la paliza que les dio el Rafael Correa a los 7 restantes, no hay parangón. Por lo menos en tierra ecuatoriana (nor-occidente de Sud América, muy cerca de Colombia, Perú y Brasil) no existe quién le haga un quite a semejante paliza. Yo esperaba que ganara; pero no tanto. Ni siquiera reunidos los 7 de la fama le igualan. Rafael Correa acusa un 56.9 por % de los votos válidos, mientras que los 7 reunidos dan apenas un 43.3 por % de los votos. Esto según la Comisión Nacional de Elecciones (CNE) que es el organismo que manda en asuntos electorales. 

Yo, personalmente, esperaba que el Presidente en funciones Rafael Correa ganara; pero no tanto. Que en el 2009 ganó el Correa; eso era sabido. Pero, según la “gran prensa” sipiana (de la SIP-CIA) el “poder debilita”. Con Rafael Correa ha ocurrido lo contrario: que mientras más está en el Poder y opera la “revolución ciudadana” más votos. Esto quiere decir varias cosas. Entre ellas, que la mentira de la oligarquía tenía un trasfondo político y que cuando hay un Presidente que “hace algo” por los más pobres, estos no le abandonan nunca. Eso es lo que le acaba de ocurrir al Rafael y a su listas 35; que, según los primeros resultados, tendrá una cómoda mayoría en las próximas sesiones de la Asamblea Nacional (más de 90 legisladores cuando necesitaba solamente 70 para hacer mayoría). Lo malo está en que hay esperar hasta el próximo mes de mayo para que se posesione por segunda y última vez, el Rafael Correa, y, para que comience a sesionar, la Asamblea. con los nuevos diputados. 

Si hubieran sido inteligentes, los asambleístas de oposición habrían dado paso a la Ley de Comunicación (no de medios) que estaba lista para segundo y definitivo debate. Ahora, tendrán que aceptar lo que les digan. Que, desde ya, no es del gusto de lo que queda de la “gran prensa” ecuatoriana; y no será del gusto de la vieja y carcomida SIP que sigue diciendo que “en materia de comunicación, la mejor ley es la que no existe”. Y conste que el Presidente de la SIP es un ecuatoriano, que fue nombrado hace poco y que no ha dicho mucho. Lo que si es un hecho es que cada vez la SIP se reduce a los medios de los Estados Unidos, que son dominados por 10 grandes empresas de comunicación. Y nada más. 

A propósito de la “gran prensa ecuatoriana” es una de las vencidas por Rafael Correa, el Presidente del Ecuador que acaba de ganarles 10 a 1 a la gran prensa ecuatoriana y latinoamérica. Igual que el Comandante Hugo Chávez Frías, que acaba de regresar vivito y coleando a Caracas, para regocijo de todos los que son chavistas, menos para los “majunches” que le daban por muerto o que se muera, rápido. Igual que aconteció con ese Comandante, los y las fans de los 7 restantes (me estoy refiriendo a este Ecuador) todos querían salir sorteados. por pura suerte, a la segunda vuelta para poder ganarle al Correa. Y resultó que Correa no les dio ese gusto. Por lo que queda de CREO (en segundo lugar de las elecciones del 17 de febrero/2013) y el banquero señor Guillermo Lasso (heredero natural del febres-corderismo o social-cristianismo) al mismo tiempo que reconocía su derrota (no le quedaba más camino) decía a los cuatro vientos que, habiendo quedado en segundo lugar, muy lejos de Correa, le correspondía ser la cabeza de una oposición que la pintan muy desigual. 

En palabras más sencillas, lo que quiero decir es que Rafael Correa, en menos de 5 meses (de octubre/2012 a febrero/2013) no solo que venció a la prensa sipiana del Ecuador sino de América Latina. ¿Recuerdan ustedes cuando la “gran prensa” continental decía que Enrique Capriles (en Venezuela) ya le ganaba a Hugo Chávez? ¿Quién fue el que ganó ampliamente? Ahora los “majunches” venezolanos y de América Latina, quieren que Hugo Chávez se muera, para ellos, que son tan cristianos, gocen. Igual lo que ocurre en este Ecuador. Después de semejante derrota, como que a los opositores ecuatorianos, no les queda sino desearle la muerte a Rafael Correa. A ver si a su sucesor (que no será Alberto Acosta) le ganan. O que los militares –una vez más- deciden lo que hay que hacer, como siempre “ha sido” Pero hay un cambio de mentalidad entre los militares. 

Hace una cuantas semanas, el principal diario sipiano del Ecuador (El Comercio de Quito) dijo que, en la historia de este país (fundado en 1830), no se ha dado el caso de alguien que quiere reelegirse. Y Rafael Correa acaba de desmentirle del medio a la mitad, a tal diario. No solamente que el pueblo por amplísima mayoría acaba de ratificarle en el puesto de Jefe de Estado hasta el 2017, sino que acaba de romper todos los records habidos y por haber. No solamente que Correa va a romper todos los records sino que se dispone a cumplirlos. En esto tienen la palara el Ejército y la Policía. No vaya a producirse un nuevo 30 de septiembre/2010 (30-S) que a pesar de que el señor Emilio Palacio y sus adláteres, lo nieguen, una cosa es un intento de sedición generalizada (como tantas veces ha ocurrido en nuestro país) y otra muy distinta es que una parte del Estado (la Policía, en este caso) ha hecho unos reclamos, que más parecían golpe de estado 

De esta piza me ha extrañado la paliza que acaba de dar el Presidente Correa, en la provincia del Guayas. Yo que pensaba que en esa provincia ecuatoriana (la más poblada del Ecuador) seguía imponiéndose el social cristianismo de Febres Cordero y su delfín Jaime Nebot (Alcalde de Guayaquil) Y hete aquí que en el Guayas, el Presidente Correa acaba de imponerse con el 64 % de los votos válidos, mucho más que en las provincias de Pichincha y Manabí. Esto francamente es muy decidor. Se acabó el dominio social cristiano en el país. ¿Ahora qué dirán los que se arrimaron a los hombros de Guillermo Lasso, el banquero de la amplia sonrisa y del banco del barrio? 

Lo cierto es que en este Ecuador, Rafael Correa Delgado acaba de dar una lección política, difícil de olvidar. Los que perdieron, ensayan una suerte de explicaciones sobre el por qué perdieron. No falta los que dicen: que el pueblo ecuatoriano es bobalicón; que acaba de ilusionarse con alguien “porque ha tenido la suerte que el poco petróleo de exportación vale carca de cien dólares el barril, que las carreteras no son las que el comercio exige”, etc. Hay quienes quieren negar inútilmente que se ha abierto la educación para todos y que la salud es de todos. Antes de enero/2007 (mes y época en el que Correa entró en la política local) todo el mundo podía ir a un hospital público y morirse allí mismo. Solo recibía desplantes de las pocas enfermeras; jamás una medicina así uno se esté muriendo. Hoy la salud es de todos y, por si acaso, es muy posible que le den un plazo de días, de semanas, para atenderlos. Y que uno no encuentre a los consabidos chicos de la calle, en la idem. Que todos ellos estén ahora en la escuela, estudiando para ser unos ciudadanos del futuro. 

Por eso, este titular: le corresponde al Presidente Correa y su “revolución ciudadana” profundizar el proceso de la “revolución ciudadana”. Porque los contrarios (que si los hay) no pierden tiempo. Alguien dijo con mucha propiedad; que la derecha no duerme así le pongan 10, 20 o 100 lirones. Porque la derecha conspira, por mandato propio y por mandato ajeno. Por mandato propio, porque la oligarquía representada por la “gran prensa” que para eso ha quedado, extraña lo que está pasando en esta América Latina: y del exterior porque los mandatos son bien claros: hay que oponerse al que da dólares en la región. Y según un exdiplomático, los EE.UU. destinaron 87 millones de dólares más (a lo que da la USAID, la NED, y otros) 

A lo que voy a decirle a Alianza País que no se duerma como los lirones. Que tiene que profundizar la “revolución ciudadana” de suerte que los que votaron en contra (que son muy pocos) para después de cuatro años, comiencen a comprobar que no hay más. De seguro que encontrará los delfines que necesita y que no serán ni Alberto Acosta (que ya está muy cerca del MPD) ni el señor Glas. 

MARTES, 26 DE FEBRERO DE 2013
« El test ecuatoriano » 
Por Guillermo Almeyra (LA JORNADA) 
Desde Aristóteles parecería que clasificar las cosas y fenómenos equivale a dominar la realidad, que es siempre compleja. De ahí la tendencia a apresurar el proceso de comprensión de lo nuevo encajándolo a fuerza en los conceptos viejos y conocidos. Esa operación obliga a quien la practica a tomar en cuenta sólo algunas características de lo que se pretende clasificar, dejando de lado todo lo que es contradictorio con lo que parece ser dominante. Lázaro Cárdenas, por ejemplo, ¿fue un nacionalista revolucionario socializante o el fundador del corporativismo y del Estado mexicanos ? 

Fue ambas cosas a la vez y el que vio sólo una cara del cardenismo no entendió nada de por qué los campesinos y trabajadores le apoyaban aunque no acatasen cada una de sus medidas y por qué las clases dominantes le odiaban aunque a veces se beneficiasen son sus políticas. Por eso, tal como hace hoy la izquierda ecuatoriana con Rafael Correa, los anarquistas y comunistas mexicanos calificaron en su momento a Cárdenas de fascista, condenándose al aislamiento político. 

Correa, por supuesto, no es Cárdenas. Es un economista cristiano, formado por los lassallianos, con doctorado en la Universidad católica de Lovaina, en Bélgica, con práctica social entre los indígenas con los salesianos, que fue ministro de Economía y Finanzas del presidente Palacios. Es un hombre que, según la tradición socialcristiana, cree en el papel de los misioneros y apóstoles del Progreso, con P mayúscula, entre los que se incluye, y que el cambio depende de la voluntad y capacidad del gobernante, quien debe ser honesto. Por eso se presentó como candidato a presidente, sin partido y sin candidatos para los otros puestos electivos. Por eso también toma solo las decisiones y cree sinceramente que los amigos que discuten sus posiciones son traidores. De ahí su verticalismo, su autoritarismo, su espíritu de cruzado que van unidos con un sincero y ardiente nacionalismo antiimperialista y con un deseo –paternalista- de modernizar Ecuador, de promover la cultura, de crear ciudadanía. Aunque reprima está lejos de ser fascista o tirano : se ve como padre severo y autoritario de un Ecuador en pañales. 

Además, su política económica no es sólo el mantenimiento de la moneda en paridad con el dólar y del país como exportador de bananas y petróleo, y del Estado como injusto recaudador de impuestos sobre todo a los más pobres : es también un intento sincero y tenaz de acabar con la corrupción, de lograr un crecimiento económico que, sin cambiar el sistema, agrande un poco la torta de la economía y, por consiguiente, la porción que les tocará a los más pobres. Opuesto al derechista partido socialcristiano, cree sin embargo en la doctrina socialcristiana, que se ilusiona con reformar el capitalismo. Los maoístas del MPD –que también creen en líderes, aparatos y alianzas de clases- lo odian y lo califican de fascista porque lo ven como un competidor, ya que tiene el apoyo de la mayoría de los trabajadores y, absurdamente, le dicen proimperialista ; los « indígenas profesionales » –o sea, los dirigentes indígenas que piensan en su propia carrera- hacen lo mismo porque las bases indígenas votan mayoritariamente por Correa y no siguen políticamente ni a la CONAIE ni al partido Pachakutik, porque creen en el desarrollismo y el mercado, esperan conseguir mejores precios agrícolas, mejores salarios, mejores condiciones sanitarias, caminos, escuelas, hospitales. La izquierda más seria por su parte rechaza la política extractivista, antiecologista, desarrollista, peligrosamente verticalista y autoritaria y esboza elementos correctos de una política alternativa, pero se priva de los medios y del sujeto para concretarlos pues no entiende las diferencias que existen entre Correa, su aparato gubernamental y el « correísmo » de los que votan por Correa pero, si les tocan el territorio o sus derechos, se le opondrán. 

Por eso ven al correísmo tal como parte de la izquierda argentina veía al peronismo, al que calificaba de fascista, porque Perón prohibía las huelgas, era admirador del fascismo y reaccionario y fomentaba un aparato sindical burocrático-corporativo, pero sin ver que los obreros peronistas le hacían huelga y lo votaban, eran anticlericales y lo votaban y eran antifascistas y antiburocráticos y libertarios en sus sindicatos corporativizados. Esa ubicación en oposición frontal a los votantes de Correa le impide a la izquierda más seria desarrollar las contradicciones del correísmo y actuar en común con los campesinos en defensa de los bienes comunes y de las comunidades y escuchar a éstas, que no se identifican con los « indios profesionales » que dicen representarlas. 

Correa quiere que el país dependa menos de la exportación de petróleo y de bananas. Debería, para ello, desarrollar el mercado interno, modernizar Ecuador. O sea, encarar el problema agrícola, porque la banana es sinónimo de latifundio, la cría de camarón en acuicultura es sinónimo de degradación de los manglares y de las aguas pero también de desaparición de la pesca artesanal y el minifundio campesino impide el desarrollo y también el crecimiento. Debería crear caminos y mejorar la distribución : o sea, lograr los fondos en Ecuador, para lo cual –como el ahorro nacional es bajo-o hace que los ricos paguen o endeuda el país y hace pagar a los pobres. Debería cambiar todo el sistema financiero, que es una bomba de succión de la sangre y el sudor de los ecuatorianos. Todo eso todavía con la economía dolarizada y en medio de una crisis mundial. Por consiguiente, los problemas sociales, políticos, económicos, no se podrán evitar y tampoco una dosis de pragmatismo en el mantenimiento durante un tiempo de la dependencia del extractivismo. La izquierda deberá aprender entonces y urgentemente a apoyar críticamente lo que es posible apoyar y rechazar lo que es reaccionario.
Fuente:Argenpress

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