21 de febrero de 2013

EL SENADO DEBATE EL ACUERDO CON IRÁN POR AMIA.

EL OFICIALISMO ESPERA DAR MEDIA SANCION AL MEMORANDUM PARA QUE LA SEMANA PROXIMA LO TRATE LA CAMARA DE DIPUTADOS
El Senado debate el acuerdo con Irán por la AMIA
Calculan que la sesión comenzará alrededor de las 11. La oposición ya adelantó su rechazo al proyecto. El kirchnerismo asegura que, con el apoyo de sus aliados, cuenta con los votos necesarios para la media sanción.
Por Sebastian Abrevaya
El canciller Héctor Timerman expuso en una sesión de seis horas la semana pasada ante las comisiones del Senado.
Imagen: Télam
El Senado debatirá hoy el memorando de entendimiento con la República de Irán para avanzar en el esclarecimiento del atentado a la AMIA. A una semana de la visita del canciller Héctor Timerman al Congreso para explicar los alcances del acuerdo, desde el Frente para la Victoria aseguraron que tienen el número necesario para alcanzar el quórum y aprobar hoy la iniciativa, que pasará a Diputados para su tratamiento la semana que viene. La UCR, el peronismo disidente, el FAP y otros bloques de la oposición adelantaron su rechazo al proyecto, en sintonía con la posición de la AMIA, la DAIA y un grupo de familiares de las víctimas que encabeza Laura Ginsberg. “Le pido a la oposición que no mezcle las cosas y que tenga la honestidad de discutir seriamente”, reclamó el senador kirchnerista Marcelo Fuentes, encargado de defender el acuerdo.

La Cámara alta se prepara para un encendido debate respecto del acta de nueve puntos firmada entre los cancilleres de Argentina e Irán. Según el acuerdo, se conformará una “Comisión de la Verdad”, integrada por cinco juristas reconocidos internacionalmente, dos de ellos propuestos por cada país y el último acordado entre ambos. Esa comisión aprobará su propio reglamento, estudiará y analizará la información en la causa y emitirá recomendaciones a las partes (los respectivos poderes ejecutivos) que “se tendrán en cuenta”, es decir, que no serán vinculantes. Por otro lado, el juez federal Rodolfo Canicoba Corral, interviniente en la causa, podrá concurrir a Teherán para “interrogar” a los cinco ciudadanos iraníes que tienen pedido de captura internacional de Interpol, varios de ellos funcionarios de primera línea del gobierno iraní.

El kirchnerismo aseguró que la comisión no tendrá ninguna intervención en el proceso judicial y que éste continuará rigiéndose según la legislación argentina. Para el gobierno argentino, se trata de una posibilidad de que se logre avanzar en una causa que actualmente se encuentra paralizada. Fuentes, titular de la Comisión de Asuntos Constitucionales, aceptó que la firma del convenio “va en contra de la política de aislamiento” que algunos países han impulsado contra Irán, pero destacó que el objetivo es “darle impulso a una causa paralizada en un crimen horroroso contra la humanidad, no sólo contra la Argentina”. El legislador acusó a sus pares de la UCR de “no sincerar” el debate sobre los motivos de su rechazo al acuerdo y de “faltar a la verdad” al atribuirle al texto del memorándum de entendimiento cláusulas que no incluye.

En el plenario de comisiones donde expuso Timerman, el radical Gerardo Morales denunció que el canciller les “mintió en la cara” a los familiares de las víctimas y a los integrantes de la comunidad judía porque la Argentina “claudicó” y “se entregó de rodillas” ante Irán. Junto a otros senadores, Morales consideró que la Argentina cambió de posición respecto de su política internacional y que con este tratado se garantizaría la impunidad de los acusados iraníes.

“Hubo quien criticó el acuerdo –se explayó– con el argumento de que Irán forma parte del eje del mal y hay que aislarlo. Yo lo entiendo, podemos discutirlo, pero de ahí a decir que el memorándum dice lo que no dice son dos cosas distintas”, insistió Fuentes. Otros legisladores, como el peronista disidente Adolfo Rodríguez Saá, consideró que se viola la Constitución, ya que los iraníes serían juzgados por una comisión especial, en referencia a la Comisión de la Verdad. Timerman, en su momento, le explicó que la comisión no juzgará a nadie, por lo que difícilmente se trate de una comisión especial. Rodríguez Saá, además, dijo que como los tratados internacionales tienen jerarquía superior a las leyes nacionales, la Comisión de la Verdad, al dictar sus “procedimientos”, puede modificar el Código procesal argentino. Respecto de las declaraciones de un vocero de la Cancillería iraní, en las que rechazó que los acusados fueran a ser interrogados, Timerman remarcó que el propio canciller desmintió esa información y que, en todo caso, los acusados tienen el mismo derecho a no declarar que tendrían en caso de ser extraditados a la Argentina.

A las 10 de la mañana está convocada la reunión de presidentes de bloque, para acordar el plan de Labor Parlamentaria, y alrededor de las 11 comenzará la sesión. En una reunión con el representante de la DAIA, Jorge Schlosser, diputados de la oposición se comprometieron a no dar quórum cuando el tema llegue a la Cámara baja. Según fuentes del bloque radical, en el Senado adoptarán la misma actitud y no le habilitarán el quórum al kirchnerismo, por lo que tendrá que conseguir por su propia cuenta los 37 senadores necesarios para iniciar la sesión. El FpV alcanzaría ese número con los 33 senadores propios y sus aliados fueguinos María Rosa Díaz y Osvaldo López, el neuquino Horacio Lores y la peronista pampeana María Higonet. También podrían apoyar la iniciativa los correntinos José María Roldán y Josefina Meabe.


DOCUMENTO DE POLITICOS E INTELECTUALES
Contra la urgencia
En vísperas de que el Senado trate el memorando de entendimiento con el gobierno de Irán, un grupo de dirigentes políticos e intelectuales planteó que el texto “necesita más esclarecimiento y una mejor comprensión”. “Nada obliga –tal lo públicamente acordado– a que nuestro país deba ser el primero en aprobarlo ni que haya que hacerlo con carácter urgente, ni que sea bueno contar para ello con el apoyo de un solo partido”, advirtieron además, al reclamar que se dé más tiempo para su debate antes de su aprobación.

El documento está firmado por el gobernador de Santa Fe, Hermes Binner; el ex canciller del gobierno de Raúl Alfonsín, Dante Caputo; el cineasta Juan Campanella; el ex embajador Roberto García Moritán, el periodista Roberto Guareschi y los académicos Horacio Tarkus, Roberto Bouzas, Juan Gabriel Tokatlian, Osvaldo Guariglia, Aníbal Pérez Liñán, Vicente Palermo, Roberto Russell y Marcela Ternavasio.

“La aprobación legislativa del Memorándum de Entendimiento firmado con la República Islámica de Irán tiene y tendrá profundas implicancias internas e internacionales. La política exterior del país, su inserción actual y su proyección futura nos enfrentan a un camino que se bifurca”, señalan como primer punto.
Luego agregan que “el logro de justicia frente al acto terrorista ocurrido en 1994 contra la AMIA se debe inscribir en las mejores tradiciones del país”.

Aunque reconocen que “se negocia con aliados, con amigos, con distantes, con oponentes, y hasta con recalcitrantes”, los firmantes advierten que “el punto medular es que el Memorándum firmado necesita más esclarecimiento y una mejor comprensión”.

Por esto sostienen que “es imperioso hacer una pausa, esto es, ampliar los canales de deliberación, elevar la calidad del debate e incrementar las expresiones de diversos actores de la sociedad civil”. Para esto, recomiendan que el Congreso convoque a audiencias especiales, los partidos políticos avancen en nuevos debates internos sobre el tema y las organizaciones no gubernamentales se pronuncien “con amplitud y difusión”.

Para los firmantes, “en buena medida el ingreso de la Argentina a la política mundial del siglo XXI está íntimamente vinculado a este tema”.


Garré cruzó a Morales
La ministra de Seguridad, Nilda Garré, tildó ayer de “mentiroso” al senador radical Gerardo Morales y aseguró que mientras ella estuvo al frente de la Unidad Especial de Investigación de la causa AMIA, durante el gobierno de Fernando de la Rúa, comenzó lo que sería “el vuelco” del proceso y el fin de una “farsa”. La ministra respondió a las acusaciones de Morales, también ex funcionario de la Alianza, y aseguró que durante su actuación se “demostró la falsedad de lo actuado por la Justicia durante el gobierno de Carlos Menem”, que era cuestionado por los familiares de las víctimas del atentado a la mutual judía. “Mientras estuve al frente de la Unidad intenté mover todo ese tema y empezar lo que terminó siendo el vuelco del proceso, con la declaración de nulidad de todo lo actuado, que era una verdadera farsa para encontrar a los culpables que en ese momento le convenían al poder político”, aseguró Garré. Morales había involucrado a la ministra durante el debate en comisiones del Senado, haciéndola responsable de la parálisis de la causa judicial. “Me dio mucha indignación escuchar al senador Morales, que como siempre es un provocador y además un mentiroso”, disparó Garré, quien recordó que De la Rúa terminó pidiendo su renuncia a la Unidad. Según la ministra, Morales debería preguntarse por qué hubo “complicidad” del ex presidente, que “cubría la versión oficial del juez Juan José Galeano, de la SIDE y de Menem”.

OPINION
Geopolítica y politiquería
Por Guillermo Levy *
Hablar de Irán es difícil. Con siglos de historia, una revuelta islámica única en su tipo y una relación compleja entre conservadurismo religioso y democracia parlamentaria, la revolución iraní, a lo largo de sus 34 años de existencia, ha tenido una relación con el mundo occidental compleja de entender. Se declara antiimperialista al nacer, pero también antisoviética, jóvenes universitarios toman la Embajada de EE.UU. en Teherán y mantienen rehenes por más de un año, pero poco después el Irak de Saddam Hussein lo invade en una guerra que va a durar diez años y que va a tener más de un millón de muertos. En esa guerra, el ahora considerado enemigo de la humanidad tuvo de aliados secretos a EE.UU. e Israel, que lo armaron en contra del enemigo laico Saddam Hussein.

El escándalo “Oliver North”, que hizo renunciar al ministro de Defensa de los EE.UU. en 1981, fue por el descubrimiento del desvío de armas y dinero norteamericano a Irán luego de abastecer a los contrarrevolucionarios nicaragüenses que, entrenados por la CIA, luchaban contra la joven revolución sandinista. Este escándalo tuvo una participación de la dictadura argentina, que ayudó a Irán bajo las órdenes de la inteligencia norteamericana.

Para los argentinos, víctimas de un terrible atentado, es todo más difícil aún de desmenuzar. El actual gobierno desbarató la vergonzosa investigación judicial que durante diez años se encargó de encubrirlo, sin embargo es furibundamente atacado por la politiquería barata de la oposición, que no puede dar cuenta de su prontuario en la materia y sólo busca desgastar al Gobierno, agitando el fantasma Venezuela o denunciando que detrás de este intento se esconden sólo mezquinos intereses de comercio exterior.

Todo esto, tomando en cuenta además que Irán no es cualquier país. Irán, más allá del rechazo que pueda generar su régimen, o de algunas declaraciones aberrantes de su presidente, es un país sobre el que pesa la demonización occidental, siempre previa y necesaria para una invasión militar. Del mismo modo se llevó a cabo la demonización de Afganistán y de Irak después del ataque a las Torres Gemelas.

En este barro, los elementos que inculpan a Irán en la planificación total o parcial del atentado no son menores. Sin embargo, los años de intento de encubrimiento y el lobby internacional –que compra tantos discursos, notas periodísticas y conciencias– hacen que las preguntas básicas, que son las que podrían ayudar a construir el camino a la justicia necesaria, sean difíciles de responder y que haya pocos actores interesados en dar respuesta.

¿Quién decidió el atentado, por qué? ¿Quiénes fueron los ejecutores y/o cómplices locales? ¿Por qué los gobiernos de Menem y de De la Rúa por lo menos contribuyeron a su impunidad? ¿Por qué la dirigencia comunitaria judía, en ese momento dirigida por Rubén Beraja, hoy procesado por encubrimiento junto a funcionarios del gobierno de Menem y agentes de la SIDE, participó del encubrimiento? Y, entonces, ¿cuánto es lo que se puede dilucidar hoy y qué condiciones tiene el país para juzgar y condenar responsables por fuera de sus fronteras?

El debate tendría que estar centrado en dos ejes. Por un lado, tratar de entender realmente la responsabilidad internacional, sin dejarse arrastrar por el lobby de Estados poderosos que se rasgan las vestiduras frente a la impunidad, pero que sólo se mueven en función de sus intereses geopolíticos y a quienes nada les importa la justicia para con los 85 muertos del atentado.

Por otro lado, la dirigencia política nacional, en vez de hacer politiquería con el dolor de los familiares, debería realizar una autocrítica e intentar explicarle a la sociedad cómo fue que el Estado víctima, la Justicia del país víctima y la dirigencia comunitaria que recibió la bomba, por lo menos fueron cómplices con el encubrimiento del que el actual gobierno, que recibe más críticas en la materia que ninguno, no fue responsable.

Entonces quizá podamos centrar el debate, aceptando que es muy difícil llegar a la verdad cuando sistemáticamente se destruyeron o se negaron evidencias, cuando el escenario internacional sólo contribuye a embarrar la cancha y que en ese contexto el intento del Gobierno es quizás una de las pocas cosas que puede hacerse, sin ninguna garantía de que esto se traduzca en verdad y posterior justicia.
La dificultad que lleva a idear esta ingeniería diplomática, seguramente no debe estar motivada por una cuestión comercial ni por influencias “satánicas” de Venezuela. Lo que sí es seguro es que la responsabilidad principal de la ausencia actual de opciones mejores de verdad y justicia es responsabilidad central de muchos actores que hoy acusan con el dedo en nombre de los afectados directos.

El verdadero compromiso con las víctimas es mantener la templanza, apostar a que esta misión logre dilucidar algo, que la Argentina siga manteniendo una política internacional distante de la sumisión a los lobbies del capital financiero y los Estados poderosos que hablan de los derechos humanos y los violan permanentemente, y evitar, sobre todo, que desaparezca de los discursos toda la historia que comenzó con la bomba o quizás un poco más atrás, con la participación del gobierno de Menem en la guerra del Golfo de 1991, en el marco de las “relaciones carnales” con EE.UU. que hoy muchos añoran.
* Docente Sociología UBA, investigador de la Untref.
Fuente:Pagina12

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