La suba de 2º C en la temperatura del planeta determinó merma
en las lluvias del Chaco semiárido, esterilizando el trabajo de los
campesinos.
A los amantes de la naturaleza les proponemos leer las siguientes poesías de
“Sentires” vinculadas al tema (libro publicado en nuestra página www.edicionesaguaclara.com.ar).
Ecológicas:
ROMANCE DEL ALGARROBO Y EL COYUYO
(cigarra)
Con un
hijo feo
Razón y
sinrazón de la coyunda.
Hojas
finitas como ñanduty
ramas pinchudas de la mucha sed
que después de largo trajín
saben dar fruto abundante y sabroso.
Pero
otro será el encanto
porque el bicho es de poco comer.
En
atardeceres serenos y muy calientes
apreciará el árbol
el canto estridente
la serenata del coyuyo?
Apenas
el viento aroma a tormenta
al primer relámpago
a las primeras gotas
se interrumpe el concierto
como sintiendo que el árbol
no lo ampare del agua fuerte.
Liberado el insecto volador
pequeños corazones caparazones
quedan prendidos a la corteza del amor.
EL ÁRBOL TRISTE
(En el
Norte se dice árbol por algarrobo)
No ha
florecido
vaya a saber que pena
amargó su savia.
Tal vez
el fruto botado
pudriéndose en el monte.
O la
tala porque sí
...total si crece solo.
Denantes
el árbol no se daba cuenta
era un familiar
que rebullía con la alegría de la
aloja.
Esas
carnes y esas sangres
engordaron el suelo
y treparon por las raíces,
el árbol no se daba cuenta
que se iba quedando solo.
Pero no
ha florecido
vaya a saber que pena
amargó su savia
y se han muerto las avispas
privadas del néctar dorado.
Tampoco
consiguió brillar
con el banquete de las vainas
en el pelaje de los animales.
Algunos
changos
correteando entre plantas
silvestres
extrañaran el dulzor
masticando aire.
Que va
a hacer
el árbol está triste.
CONTEMPLACIONES
Las
gramíneas semillan
eréctiles y gráciles
captan la energía
hasta su madurez ,
cuando agachan la testuz.
Otras
penden graciosamente
como campanitas.
Por
debajo acechan las leguminosas.
para extenderse por la tierra.
¿PARA QUÉ?
El
sonajero verde del álamo carolino
el susurro de las acacias
ululan los pinares
cruje el eucalipto.
Cada
hoja con su sonido,
escondido.
Uno con
la brisa suave
otro cuando las ramas se agitan.
percusión vegetal
juego anterior, sortilegio del
aire.
El
monte se lavó la cara
y le saca lenguas verdes
al polvo aliado del viento
que empañan su brillo.
Como
rayos emergentes
los chañares florecen de sol
prolongando la belleza.
El
viento juega con las nubes
Dispara
su flecha
y las dispersa.
Persiste el hálito
cola de cometas, tenue velo
plumón del cielo azul
rumbo de la nada.
La risa
de los olivos en flor
el amor cubre la tierra de pétalos blancos
pequeñas esmeraldas crecen al amparo
de las hojas.
Del mar
verde
surgen multitud de bracitos
pidiendo auxilio
para asir sólido, repetir el fruto
continuar la especie.
Otras
penden graciosamente
Se
estiran los zarcillos...
tentáculos vivaces
que se revuelven como reptiles
a la conquista de prisioneros
atrapados en su destino de guías.
A
través de la penumbra vegetal
retazos de luz iluminan la vid.
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