28 mar, 2013
“Es un atropello institucional que diputados y senadores provinciales, de los cuales la mayoría no vive en Rosario, le impongan a la segunda ciudad del país cuántos concejales debe tener”, disparó el edil Roy López Molina. El titular del bloque de Unión-PRO participó junto a los dos integrantes del bloque Radical, Jorge Boasso y María Eugenia Schmuck, de una conferencia de prensa en la que expresaron un rotundo rechazo al aumento del número de concejales de Rosario, como los establece la ley 13.243 sancionada por la Legislatura provincial en enero del año pasado. Por el contrario, Boasso presentó un proyecto de decreto que pide al gobierno provincial que “suspenda la aplicación y ejecución” de la normativa a nivel local. Y en ese marco reclamó junto a sus pares que “primero” se discuta la autonomía de los municipios. “Cualquier cambio en la composición del cuerpo legislativo local debe ser en el marco de una ciudad autónoma”, subrayó.
“Ya es hora de que Rosario diga «basta» porque la iniciativa es de los diputados santafesinos, no de Rosario. Mientras que reclaman la autonomía, desde las Cámaras provinciales nos tratan como un ente autárquico”, cuestionó a su turno Boasso.
Aunque de la conferencia de prensa de ayer en Salón de Acuerdos participaron dos ediles de la UCR y uno del PRO, también iban a ser de la partida el justicialista Diego Giuliano y el propio presidente del Concejo, el socialista Miguel Zamarini. Aunque estos dos últimos por razones particulares no se hicieron presentes, Boasso remarcó que Zamarini es uno de los firmantes de su proyecto. Y Giuliano deslizó que, aunque con distintos matices, la oposición a elevar el número de concejales es generalizada. “A mí en realidad no me importa si hay dos concejales más o dos concejales menos, sino cómo se eligen y cuándo se va a cumplir plenamente con la autonomía municipal”, abundó el edil justicialista.
Con todo, Rosario tuvo 41 concejales hasta 2002, cuando la aplicación de la llamada ley Borgonovo –por el entonces ministro de Gobierno de la provincia, Esteban Borgonovo– redujo la composición a 22 ediles.
La normativa procuraba bajar el gasto político, en medio de la más grave crisis social, económica y política en décadas. Para ello, además de reducir el número de bancas, también establecía que el gasto de cada Concejo no debía sobrepasar el 2 por ciento “del presupuesto del gasto público consolidado” de la respectiva Municipalidad.
Se trataba de una normativa que, con el número 12.065, modificó la ley Orgánica de Municipalidades –2.756– con el excluyente objetivo de reducir el gasto político.
Así, para los municipios más grandes de la provincia –primera categoría– plantea que los Concejos debían estar integrados por 10 ediles en representación de una primera fracción de 200.000 habitantes, agregándose una banca por cada 60 mil vecinos o fracción de 30 mil.
La nueva legislación plantea 13 ediles por la primera fracción de 200.000 habitantes, y luego uno cada 50.000, o fracción no menor a 30 mil. También plantea que para adecuar el número la integración de nuevas bancas debe hacerse por mitades, una en las elecciones de este año, y la última en los comicios de 2015.
Por cantidad de población, el Concejo Municipal de Rosario debería tener –aplicando la ley 13.243– entre 29 y 30 ediles, 8 más que los 22 actuales. Pero hasta que se revise el Censo, Rosario tendría 5 más: dos se integrarían este año y tres en 2015.
Así, en 2015 se terminaría de conformar un Concejo de 27 miembros, lo que arrojaría una paradoja: con número impar se perdería la prerrogativa del presidente del cuerpo para tener doble voto en caso de empate.
De hecho, la ley 13.243 lo admite tácitamente, ya que en sus dos artículos –y sólo consta de dos, con un tercero de forma– establecen cómo renovar bancas en caso de composición impar.
Pero ahora, con la reacción que puso en la vereda contraria a todo el Legislativo, el tema está entrando en una nebulosa.
Fuente:ElCiudadanoylaGente
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