A siete días del voto
Maduro se trasladó al estado de Amazonas, en el sur del país, uno de los pocos departamentos que el chavismo no logró conquistar en las elecciones regionales de diciembre pasado, y advirtió a sus pobladores indígenas, que representan la mayoría, que si la oposición conquista la presidencia, ellos perderán sus tierras. También señaló al gobernador del estado, el ex chavista Liborio Guarulla, y le pidió que “rectifique” al tiempo que lo invitó a tocarse el corazón y a preguntarse qué hace “con un burgués racista” que lo desprecia, en alusión a Capriles, a quien volvió a calificar de “fariseo” y “farsante”.
Dijo, además, que “desde ya” quiere empezar a gobernar y anunció que tomó la decisión “como presidente en funciones y seguro presidente a partir del 15 de abril” de crear una “corporación especial para el desarrollo integral del Amazonas” que se ocupará de asfaltar las vías del estado y crear un plan de transporte. Más tarde, Maduro encabezó otro acto de masas en el estado Delta Amacuro, donde prometió que consolidará la revolución y dijo a sus seguidores que no le pueden fallar al fallecido presidente Hugo Chávez pues, señaló, el implementará el “plan de la patria” diseñado por el líder bolivariano antes de morir.
“La burguesía dice que nuestro pueblo va a votar contra la revolución porque el candidato no es Chávez”, dijo el candidato y agregó que si el comandante Chávez dijo: ‘Los que quieran patria vengan conmigo’; él les dice: ‘Los que quieran futuro vengan con Maduro’”.
El chavismo también se movilizó en otros terrenos con caravanas y encuentros de intelectuales además de un evento que fue transmitido por el estatal Venezolana de Televisión (VTV), en el que venezolanos que se identificaron como ex opositores brindaron su apoyo a Maduro.
Capriles, por su parte, ofreció discursos en dos actos proselitistas en los estados occidentales de Falcón y Táchira, en donde invitó a los votantes rechazar a los “enchufados” como llama a los funcionarios del gobierno a quienes acusa de estar enquistados en el poder y de robar.
Pidió además a los venezolanos a mirar el estilo de vida de los que se dicen socialistas, de los que dicen estar gobernando para el pueblo.
“Vean cómo andan, vean cómo visten, vean dónde vivían y ahora dónde viven”, dijo Capriles en el estado de Falcón.
Tras las acusaciones, el líder opositor y gobernador del céntrico estado de Miranda aseguró que la confrontación entre los venezolanos se acabará cuando triunfe en las elecciones y llegue a la presidencia. “El pueblo va a dejar de pelear entre sí, va a tener un presidente que todos los días los invite a trabajar juntos, a sumar nunca a restar”, indicó Capriles, que evitó referirse a su principal rival, Nicolás Maduro, por su nombre y lo mencionó con el calificativo de “mentira fresca”. En la jornada, el comando de campaña de la oposición que lleva el nombre de Simón Bolívar, en honor al héroe nacional, se adentró en la parroquia de Catia, una zona reconocida como chavista, para procurar ganar espacios en terrenos que han estado dominados por el adversario e instaló allí un punto de propaganda “de alto riesgo”. Los analistas señalaron que la campaña electoral estaba dando un giro hacia la clase media, en el caso del oficialismo, y hacia los simpatizantes del discurso chavista en el comando opositor.
Fuente:Pagina12
06.04.2013
Venezuela
Maduro: "Los patriotas de este tiempo deben ser socialistas"
Venezuela
Maduro: "Los patriotas de este tiempo deben ser socialistas"
El presidente encargado de Venezuela y candidato oficialista, Nicolás Maduro, consideró que "los patriotas de esta hora deben ser socialistas" y celebró el rol de las fuerzas armadas, que hacen del país "una patria segura".
En Amazonas, antes de encabezar un acto proselitista, Maduro pasó revista a militares de la Base Aérea José Antonio Paez de Puerto Ayacucho, ante los que destacó que "la patria está segura y los años que están por venir estará más segura".
"Los patriotas de esta hora de la historia tienen que ser socialistas; no se puede pretender ser patriota y querer a esta patria sin ser antiimperialista", enfatizó el candidato el oficialista partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).
Maduro recibió hoy la novedad de otras dos encuestas que lo dan con una marcada ventaja sobre Capriles Radonski, una de la consultora GIS XXI -cercana al oficialismo- y otra de Hinterlaces.
Para GIS XXI, Maduro cosecha un 55,3 por ciento de adhesiones, contra un 44,7 por ciento del postulante de la Mesa de Unidad Democrática (MUD), que agrupa a toda la oposición.
El director de Hinterlaces, Oscar Schemnel, en tanto, reveló que los números del sondeo propio dan 54 y 37, respectivamente, para Maduro y Capriles.
En tanto, el Consejo Nacional Electoral (CNE) abrió seis procesos administrativos, con medida cautelar de suspensión, por "violación" al reglamento electoral a dos partidos políticos, una organización no gubernamental y tres medios de comunicación.
Entre estos últimos se encuentra la televisora privada Globovisión, informó anoche la titular del CNE, Tibisay Lucena.
"En la sesión permanente las rectoras y el rector electoral analizaron el desarrollo de la campaña que comenzó el martes 2 de abril y aprobaron las averiguaciones administrativas con medida cautelar de suspensión por violación a la normativa electoral a Ciudadanía Activa, Globovisión, Diario VEA, La Prensa de Lara, Primero Justicia y Unidad Democrática", precisó el organismo.
El ente comicial exhortó tanto a los partidos políticos como a los comandos de campaña de los candidatos a "cumplir estrictamente con los tiempos establecidos en la normativa electoral" en la campaña que culminará el jueves 11, a la medianoche.
Fuente:Telam
La batalla por los no alineados
Año 6. Edición número 255. Domingo 7 de abril de 2013
Por Emiliano Guido
eguido@miradasalsur.com
Mini Chávez. En la caravana oficialista del último jueves en el estado de barinas, el candidato Nicolás Maduro saludó a un simpático niño vestido con un atuendo militar./ Luces y sombras. El líder opositor Henrique Capriles recibe el fogonazo de un flash fotográfico en la noche del último viernes.
Elecciones presidenciales en Venezuela. Los denominados “Ninis” (ni chavistas ni opositores) representan entre un 25 y un 33 por ciento del electorado venezolano. Tanto Nicolás Maduro como el conservador Henrique Capriles trabajan a contrarreloj para ganar la simpatía de ellos, determinantes en la elección presidencial del próximo domingo.
En principio, hay que decir que los “Ninis” fueron una constante en el mapa político del país caribeño desde que el teniente coronel paracaidista más famoso del continente llegó al Palacio Miraflores en 1999. Meses atrás, cuando el líder bolivariano protagonizaba uno de sus últimos actos de campaña previos a la elección de octubre pasado en su Estado natal de Barinas, se escuchó de boca de Hugo Chávez una frase que sirve de testamento político para la militancia del Partido Socialista Unificado de Venezuela: (Para ganar en las urnas) “No se olviden de los sectores medios, hay que ir por ellos, así como por los ‘Ninis’ o indecisos, como los llaman”. Más acá en el tiempo, Henrique Capriles reunió a los líderes territoriales de su movimiento en el Estado opositor de Miranda y expresó palabras más o menos parecidas a las de su eterno rival: “No bastan los convencidos, hay que ir casa por casa, y a quienes no están seguros hay que invitarlos a montarse en nuestro autobús de campaña”.
Quiénes son, cómo piensan. Abraham Zamorano, corresponsal de la agencia británica BBC en Caracas, realizó una impecable investigación periodística sobre el tercer sector político venezolano. Habló con los principales encuestadores y analistas del país y, luego, pudo resumir con precisión los rasgos sociológicos dominantes de los “Ninis”: “Mayoritariamente mujer, joven, de clase popular, con sensibilidad progresista pero más preocupada por los problemas cotidianos que por la gran política, que rechaza la polarización y sufre la inseguridad, que en el pasado votó por Hugo Chávez o se abstuvo y que ahora no sabe qué hará”.
Por otro lado, el presidente de la empresa de opinión pública Datanálisis, Luis Vicente León, advierte que no es lo mismo un “Nini” que un indeciso, ya que el primero responde a la pregunta sobre la afinidad política y el segundo a su intención de voto. “Los ‘Ninis’ o no alineados políticamente provienen de la pregunta de autodefinición si son chavistas u opositores. En general, son independientes, simplemente no están comprometidos con ninguna de las fuerzas y en cada elección deciden. Pueden moverse, están abiertos a las ofertas, a las propuestas. En cambio, los llamados indecisos son una dimensión distinta, surgen de la pregunta ¿por quién votaría?”. Según los datos que maneja Datanálisis: “Los no alineados se movieron entre el 30 y 40 por ciento en los últimos diez años, aunque obviamente bajan en el clímax de la campaña y suben cuando no la hay. Los indecisos son un 23% según nuestra última encuesta, pero habían llegado al 30 por ciento. Eso es mayor que la distancia entre Maduro y Capriles, lo que indica que representan un factor fundamental para proyectar el resultado. Son suficientes para cambiar la relación, si se inclinaran sólo por un lado”.
Según el cronista de la BBC: “Por lo que manejan las encuestadoras, los ‘Ninis’ son apáticos respecto a la política y, en general, no conocen otros gobiernos que no sean chavistas y que, aunque aprecian el discurso oficialista de integración social, desconfían de las promesas incumplidas tanto como de una alternativa conservadora”. Y complementa el politólogo venezolano Iñaki Sagarzazu, profesor de la Universidad de Glasgow: “Ése es el perfil del que, al menos, participa. Por eso Capriles se movió hacia el centroizquierda moderado del ex presidente brasileño Lula, porque ese es el grupo al que está tratando de convencer”. Para Sagarzazu, autor del blog sobre la campaña venezolana YVPolis, es por eso que Capriles “trata de tranquilizar asegurando que va a mantener, profundizar e institucionalizar las Misiones (programas sociales gubernamentales). Además, el criadero de votos que suponen los ‘Ninis’ también llevó a cierto intento en el chavismo por bajar la intensidad y evitar la radicalización del discurso”.
Testimonios. En el libro El sueño de Bolívar (2007), del periodista residente en Quito Marc Saint-Upéry, hay un testimonio relevante sobre la increíble inflación ideológica que conlleva la polarización partidaria en determinados barrios de Caracas. Fernando y María Eugenia, una pareja de jóvenes profesionales expatriados a Caracas por motivos profesionales, explican al autor en dicha obra por qué consideran desfasada la tensión política existente entre sus amigos y familiares: “No sabes si echarte a reír o llorar. Un día, nuestros hijos volvieron llorando, y explicaban que en su escuela (privada) les habían dicho que nosotros éramos chavistas por la mera razón de que no participamos en las movilizaciones de la oposición. Por favor, ¡qué movilizaciones! Su idea de una manifestación es un paseíllo saludable con sesión de aeróbic al aire libre antes de sentarse a insultar al gobierno en la mesa de los mejores restaurantes de Chacao (un barrio recoleto de Caracas). Nosotros no somos chavistas, pero tampoco se puede pensar que vivimos en una dictadura comunista”.
Por otro lado, la periodista venezolana Liza López escribió una excelente crónica para Anfibia, la muy recomendable revista electrónica argentina especializada en dicho género, titulada “Venezuela: el tercer país”. En dicha pieza, aparece el testimonio de un joven universitario del populoso y combativo barrio 23 de Enero. “En uno de esos edificios, aunque no tan apretado como sus vecinos, vive Walter. Comparte apartamento con su madre y su novia, las dos muy chavistas. Él fue chavista por un breve instante y hace rato dejó de serlo. Forma parte de esa franja de jóvenes entre 18 y 35 años de los estratos socioeconómicos D y E que, según confirman las encuestas por muestreo hechas durante diez años, constituye la mayoría de los no alineados. Walter mide lo que un basquetbolista y su lenguaje denota la seriedad con la que asumió sus estudios de economía en la Universidad Central de Venezuela: ‘Si en algo tiene razón el gobierno, es que los cuarenta años de bipartidismo fueron una porquería. Si ahora somos un país que vive de la renta petrolera es gracias a ellos. Y si ya no estoy con el gobierno es porque ha continuado por el mismo plan. Noventa y cinco por ciento de las exportaciones de Venezuela son petroleras, según cifras del Banco Central. Seguimos siendo dependientes. Una verdadera revolución económica debería guiar hacia un cambio estructural del aparato productivo’”, dice Walter y escribe Lisa López en el sitio web de la revista Anfibia.
Ahora bien, López considera que el término “Ninis” es una expresión despectiva de aquellos que ven a este grupo social como “unos descomprometidos, unos guabinosos (resbaladizos), unos sin-conciencia política, unos estúpidos que están dejando que el país se vaya al foso. Por eso mejor llamarlos los ‘no alineados’. Porque no se trata de tres gatos, sino de varios millones de venezolanos y venezolanas. La distinción de los no alineados, propuesta que comenzó a surgir hace diez años como denominación alternativa, agrupa a un tercio de venezolanos que se sienten en el medio de una batalla entre dos ejércitos políticos. Los no alineados son como esas naciones que prefirieron ver a los contrincantes de la Guerra Fría desde la distancia. Pero no se confundan: no son neutrales porque, detrás del muro, pueden aproximarse más a un polo que a otro”. Y, por último, agrega: “La mitad, o cerca de la mitad de los no alineados, se inclina hacia un bando o hacia otro en eventos electorales. El resto no. Esto es: alrededor de la mitad logra decidirse temporalmente por alguna de las dos opciones que compiten, lo cual no quiere decir que se estamparon la etiqueta. Más bien, este subgrupo se comporta como los clásicos swing voters que describe la literatura politológica norteamericana”.
Entonces, ¿hablar de los no alineados en un proceso como el venezolano es reproducir la conservadora teoría política de los dos demonios que, en su momento, en la Argentina equiparó al terrorismo de Estado con la militancia organizada de los setenta? Trazar esa equivalencia sería tan miope como pensar de manera uniforme al mundo bolivariano. Pablo Stefanoni, jefe de redacción de la revista Nueva Sociedad, intentó explicar semanas atrás está encrucijada en el ensayo “Chavismo, Guerra Fría y visiones campistas”, publicado en el sitio electrónico Sin Permiso, con las siguientes palabras: “Sin duda, la comparación de Hugo Chávez con el comunismo genera muchos equívocos a la hora de captar las diferentes y a menudo contradictorias dimensiones del chavismo, un fenómeno complejo si los hay e incómodo para las izquierdas. Una parte minoritaria de ellas (las más dogmáticas) simplemente lo rechaza por nacionalismo burgués; una versión socialdemócrata lo desaprueba por tensar hasta el límite las instituciones; y, finalmente, una gran parte de las izquierdas radicales y nacional-populares lo reivindican como quien después de la caída del Muro de Berlín –cuyos cascotes estuvieron lejos de limitarse a golpear a las izquierdas estalinistas– sacó al socialismo y el latinoamericanismo del baúl de los trastos viejos y oxidados y le insufló una nueva vida. Cómo captar la mezcla entre movilización popular y regimentación estatal, voluntarismo socialista y pervivencia de culturas miamescas, disminución de las desigualdades y sedimentación de una nueva boliburguesía, y un larguísimo etcétera de luces y sombras, es una tarea compleja que requiere, además, de información empírica”.
En definitiva, la victoria de Maduro, y eso es un dato muy relevante para los gobiernos populares de la región, es más que probable. Sin embargo, chavistas y opositores no olvidarán en los próximos días que tienen una tarea pendiente: seducir a los no alineados y, luego sí, cantar victoria en la primera elección sin Chávez de los últimos quince años.
Fuente:MiradasalSur


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