14 de junio de 2013

TUCUMÁN: "Esta es mi familia, quiero que sepan que estan presentes, que no nos han vencido".

DERECHOS HUMANOS | MEGACAUSA
"Esta es mi familia; no nos han vencido"
Marta, única Rondoletto que sobrevivió, habló a los imputados.





LÁGRIMAS EN LA SALA. Rondoletto (de rojo), reconocida militante, emocionó al público y a sus compañeros. LA GACETA / FOTOS DE FRANCO VERA
Pedro (56) tenía una pequeña imprenta; al oficio de imprentero lo había aprendido de su abuelo. Lo acompañaba en sus tareas su esposa, María Cenador (51). A ella le decían "Nené" y también provenía de una familia dedicada al rubro. El matrimonio tenía tres hijos: Marta, Silvia y Jorge. Silvia (26) era estudiante universitaria y enseñaba en dos escuelas. Jorge (25), empleado público, cursaba una carrera en la UTN. 

Hacía poco se había casado con Azucena Bermejo (23). La joven, oriunda de Salamanca (España), era profesora de Geografía y estaba embarazada de cuatro meses. "Quiero hablar de mis padres y hermanos". Con ese preámbulo, inició ayer Marta Rondoletto su declaración frente al Tribunal Oral Federal en el contexto de la megacausa "Arsenales II-Jefatura II". La periodista y reconocida militante de Derechos Humanos es la única sobreviviente de su familia. Pedro, María, Silvia, Jorge y Azucena fueron secuestrados el 2 de noviembre de 1976 y permanecen desaparecidos. También el bebé, que habría nacido en cautiverio.

En esa fecha, Marta estaba en Buenos Aires junto a su esposo. Tras describir a sus familiares con las palabras de las primeras líneas de esta crónica, recordó también que ella, sus hermanos y su nuera militaban en la Juventud Peronista y que tenían participación política en la Universidad. También relacionó lo ocurrido con su actividad en el gremio de prensa y con que tanto ella como su esposo habían sido cesanteados de Canal 10. "Nuestras actividades eran públicas", remarcó.

Fundamentó por qué su caso es paradigmático: por la cantidad de familiares secuestrados juntos, por la magnitud del operativo y porque este se hizo a plena luz del día (14.30). Marta explicó luego que gracias a testimonios de víctimas y ex gendarmes pudo reconstruir qué ocurrió con sus seres queridos.

Jefatura y Arsenal

Eustaquio Gramajo (81) era socio de Pedro en la imprenta de San Lorenzo 1.666 (allí vivían los Rondoletto). Fue el primer testigo de la jornada. Conmovido, interrumpió su relato por las lágrimas.

"Entraron todos encapuchados, le agarraron el brazo a mi amigo Pedro y se lo llevaron adentro. Se escuchaban llantos. Preguntaban por Marta. Lo último que les escuché decir fue '¡No nos maten!' y '¿Adónde nos llevan?'", recordó. A él le dieron 24 horas para desarmar la imprenta, bajo amenazas. Marta, finalmente, completó la escena. Supo por vecinos que los cinco fueron llevados en dos autos; que el tránsito estuvo cortado; que las fuerzas de seguridad tomaron casas de vecinos y que la casa quedó con custodia. "Se llevaron todo", lamentó. La mujer afirmó que también se apropiaron de dos autos como "botín de guerra".

Junto a familiares, emprendió gestiones en la Justicia y en organismos internacionales. Criticó que no se haya dado curso a los recursos de hábeas corpus.

Recién en democracia, Marta pudo conocer que su familia pasó por la Jefatura y el Arsenal, los dos centros de detención y exterminio investigados.

Estrujando un pañuelo, se refirió a la declaración del ex gendarme Antonio Cruz sobre el fusilamiento de su padre y de su hermano Jorge en el Arsenal. "El coronel (Mario) Caffarena hizo que les quitaran las esposas y le ordenó a Barraza (un imputado de nombre Celso lleva ese apellido) que dispare. Mi padre quedó vivo y el propio Cruz lo advirtió, pero no dejaron rematarlo en el pozo. Nos da una pauta del tratamiento que recibieron", sollozó. También pudo saber, por una víctima, que su mamá contuvo a las detenidas nuevas como si fueran sus hijas.

"(Los represores) se equivocaron. Lo único que lograron con las desapariciones forzadas es que ellos estén más presentes que nunca. Como familiares, seguimos buscando Justicia", reflexionó mientras en la sala se levantaban imágenes de los desaparecidos. Luego, sacó una foto familiar de una carpeta que tenía sobre las piernas. "Esta es mi familia; no nos han vencido", expresó frente a los imputados.    

Fuente:LaGaceta
Envío:Agnddhh  



Megacausa Jefatura II - Arsenales II
13/06/2013 
Megacausa Jefatura II - Arsenales II
"Esta es mi familia, quiero que sepan que estan presentes, que no nos han vencido"
Mirando hacia los imputados y mostrando una foto del grupo familiar, finalizó su teminonio durante la audiencia de ayer la periodista Marta Rondoletto. En el transcurso de su exposición dió detalles de los distintos testimonios que la ayudaron a reconstruir los padecimientos de su familia en Jefatura y Arsenales.

La jornada de ayer, en el marco de la Megacausa Jefatura II – Arsenales II se reanudó con la novedad que el imputado Marcelo Godoy fue dado de alta, aunque no presenció la audiencia. El caso de la familia Rondoletto acaparó la jornada. 


La periodista y docente universitaria, Marta Rondoletto esperó 37 años y finalmente ayer se sentó y prestó declaración ante un Tribunal Oral sobre el secuestro y desaparición de su padre el empresario gráfico Pedro Rondoletto, de su madre María Cenador, de sus hermanos el ingeniero Jorge y la docente Silvia y de su cuñada la profesora Azucena Bermejo embarazada de cuatro meses. 

El secuestro se produjo a las 14.30, de la tarde, durante un operativo que abarcó prác ticamente a toda la manzana. Hubo un corte de calles en San Lorenzo y Próspero Mena y San Lorenzo y Libertad. Policías, Gendarmes y militares allanaron las casas vecinas inmovilizando a sus moradores. Por lo que pude reconstruir con el tiempo, “mi hermano trató de proteger a Azucena y fue brutalmente golpeado”, dijo Marta.

La querellante en la causa explicó que los padres de Azucena hicieron presentaciones ante el Obispado, a cargo de monseñor Blas Conrero. En este sentido indicó que “Conrero le mostró una lista al señor Bermejo donde figuraban los Rondoletto con una D”. Además “presentaron habeas Corpus pero Malio Martínez, juez en ese momento, no quiso recibirlo”. 

Antes del secuestro de su familia Rondoletto, quien era delegada gremial de Canal 10 fue cesanteada. "Yo me pregunto ¿por qué tanta persecución?", expresó y agregó "nuestro gremio fue un gremio que recibió atentados, robos y  muchísimas presiones". 

Rondoletto recordó que "militábamos en la JP (Juventud Peronista) y en mi caso tenía una activa vida sindical, como delegada de Canal 10 de Tucumán"."Al igual que mi marido, Isauro Martínez, cumplíamos actividades públicas con fuerte orientación política, pero actividades públicas", indicó. Rondoletto señaló a los grupos económicos de derecha que "afianzados en la Fuerzas Armadas profundizaron la figura del enemigo ideológico".


"Se trabajó en esa construcción y se plasmó la idea del enemigo interno que se organizó a la luz de lo que se llamó la Doctrina de Seguridad Nacional", agregó.


"Una importante vida política se desarrollaba en esos años y se vivía la recuperación de la identidad peronista luego de muchos años en los que no se permitía en el país", apuntó. "El secuestro de toda una familia como la mía tiene características especiales, porque no hay muchos casos similares y sucedió a la vista de todos, en pleno día, tomando las casas de los vecinos y cortando calles", resaltó. En ese sentido recordó que su domicilio particular, donde vivía con su marido y su pequeña hija de días, en mayo de 1976 fue allanado y saqueado por la Policía, por lo que decidieron trasladarse a Buenos Aires en el mes de setiembre. 

Ya viviendo en Buenos Aires, se enteró una semana despúes del secuestro sufrido por toda su familia. Recordó también que en el mes de enero de 1977 efectivos del Ejército allanaron el departamento, de una tía en pleno microcentro porteño. Su familiar le relató después que la presionaron para que les ofreciera datos sobre la familia Rondoletto.

La periodista mencionó que su familia estuvo en Jefatura. “En democracia me enteré que dos gendarmes habían reconocido a mi padre y hermano”. Uno de los gendarmes había descrito la muerte de Pedro y Jorge fusilados por Barraza y Caffareno.

La declaración, leída ya que murió, del gendarme Antonio Cruz, en pasadas audiencias, da cuenta del asesinato de Pedro y Jorge. Cruz detalló cómo se prendía fuego a los cuerpos. Además contó que uno de los cuerpos permanecía con vida, entonces le avisó a Barraza pero este decidió continuar con la incineración. Aparentemente el cuerpo que permanecía con vida era el de Pedro, padre de Marta.

"Esta es mi familia, ellos estarán siempre presentes, no nos han vencido", dijo Marta mostrando una foto del grupo familiar al Tribunal y a los imputados.En la primera fila, mientras garabateaba un papel,  observaba en silencio el gendarme Barraza, señalado por el ex gendarme Cruz como el que efectuó los disparos sobre Pedro y Jorge Rondoletto. 

"Preguntaban por Marta"
Expresó el testigo Eustaquio Gramajo, quien era socio de Pedro.”La familia Rondoletto fue secuestrada el 2 de noviembre del 76. Preguntaban por Marta", dijo Gramajo. Con voz entrecortada por la emoción, aseguró que pudo ver cómo se los llevaban en dos vehículos. "Las últimas palabras que escuché decir fue 'Por favor no nos maten, por favor, por favor, a dónde nos llevan", relató.

“Cuando se fueron me dijeron que tenía 24 horas para levantar todo”, aseveró Gramajo, con sus casi 90 años. Además mencionó que ante la CONADEP le mostraron una declaración realizada ante el tribunal militar que él nunca hizo.

El juicio se reanuda a las 9.30 de hoy.  

Fuente:TucumanHoy
Envío:Agnddhh


13.06.2013
Bussi lo consireró espía de Menendez y lo mandó a secuestrar.
Testimonio del Dr. Augier: "Estaban educados y preparados para torturar sofisticada y cruelmente"

Adoctrinamiento. Monseñor Adolfo Tortolo, vicario general de las fuerzas armadas y presidente de la conferencia episcopal 
El doctor Alberto Argentino Augier fue detenido el 29 de octubre de 1976, al mediodía, a la salida del Colegio. Al momento de la detención era un hombre mayor, médico y rector del Colegio Nacional de Aguilares, ciudad ubicada a más de 100 kilómetros de la capital Tucumana. Había sido senador provincial y era el padre de Nélida Augier, esposa –ya viuda entonces– de Benito Urteaga, dirigente del PRT-ERP. Sin embargo el motivo de su captura se debió a que el jefe del “Operativo Independencia”, Antonio Bussi sospechaba que era espía y amigo del General Mario Benjamín Menéndez. Augier intento en vano explicarles que sólo había enviado una carta a Menéndez criticando la política económica del gobierno militar y que no tenía con el ninguna vinculación.

Su cautiverio se extendió por un período  de 5 meses en el Arsenal Miguel de Azcuénaga, donde fue brutalmente torturado y testigo de lo que allí ocurría.

El doctor Augier no dudó en aseverar que los interrogadores eran en su mayoría oficiales de las fuerzas armadas “educados y preparados para practicar las más crueles torturas y los más sofisticados métodos de tormento.


Nota de Marcos Taire en el periódico Miradas al Sur, lunes 10 de junio de 2013

http://sur.infonews.com/notas/el-espia-del-general-menendez

Ya publicado en Télam:

http://memoria.telam.com.ar/noticia/tucuman--una-actual-jueza-penal-dio-su-testimonio_n2559
Fuente:Telam

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