Megacausa Arsenales II - Jefatura II"Juzgar a estos genocidas nos va a dar la paz que tanto necesitamos"
Dijo Diego Andrés Reynaga, testigo en la jornada del viernes, quien era muy chico al momento del secuestro y desaparición de su madre Ana Sosa.
La Megacausa Jefatura II – Arsenales II continuó este viernes con nuevos testimonios, marcados por conmoción y el terror. El primer testigo de la jornada fue Víctor Alderete, secuestrado junto a su hermano de 17 años en abril de 1976. Estuvo detenido en la Escuela de Educación Física, donde liberaron a su hermano, mientras que a él lo trasladaron a Arsenales.
Víctor era delegado de la Facultad de Bioquímica, contó que en los interrogatorios le preguntaban quienes pertenecían al cuerpo de delegados. Como método de tortura “me sumergían en un tacho con agua y me ponían electricidad, ‘metelo de nuevo, no lo dejés pensar’, decía el interrogador”, expresó.
El 4 de mayo fue liberado con otras personas, de inmediato lo volvieron a detener y en autos policiales fue llevado a la Brigada de Investigaciones. En ese momento habló con un chico Herrera, hijo de Moisés Herrera, no docente en Bioquímica.
Luego declaró Carlos Alberto Reynaga. Habló sobre su esposa Ana María Sosa, licenciada en Ciencias de la Educación, militaba en el PCR. El testigo contó que el 8 de agosto su esposa se iba a una escuela en la Banda, fue la última vez que la vio. Ese día a la tarde ingresaron a su casa, se llevaron libros, apuntes, cuadernos.
También declaró Diego Andrés Reynaga. Tenía tres años cuando su mamá Ana Sosa fue secuestrada. "Recuerdo que nos quedamos con mis tres hermanos solos", manifestó. Carlos, padre de Diego, dijo antes que fue llevado e interrogado por su inclinación política, lo liberaron ese mismo día.
"Me acuerdo mucho de caos, la casa dada vueltas", dijo Diego que luego trató de reconstruir lo que pasó con su mamá. Supo que Ana estuvo en Arsenales, que fue secuestrada junto a Ángel Manfredi en la Colonia 2 de Concepción.
"Mi madre era una persona creativa, rebelde, innovadora", aseveró y agregó "estoy orgulloso de mi madre y agradecido de tanta gente que hizo todo para que estemos hoy bien".
Finalmente expresó: "creo que juzgar a estos genocidas nos va a dar la paz que tanto necesitamos".
Otro testimonio de la jornada fue el de María Cristina Romano de Fiad. Secuestrada en 1976, junto a Raúl Vaca, la llevaron a Arsenales, en su propio auto que luego utilizaron para secuestrar más personas. Sufrió torturas, mientras la acusaban de darle dinero a los 'guerrilleros'.
María Cristina estuvo secuestrada con Ana María Sosa, Trini Iramaín y su esposo; Lucho Falú, Enrique Sánchez. Escuchó cuando mataron a Enrique Díaz, fue un 12 de octubre. Vio cuando separaron de una fila, en la que ella estaba, a Trini Iramain. “Esa noche acribillaron a esas personas”, contó.
Sobre Ana María Sosa dijo: "era una mujer de una bondad sin límites"
María Cristina dijo que en su testimonio que 'El Indio' era un interrogador, el apellido era Godoy (imputado) "gozaba cuando torturaban a la gente". A su vez, entre los imputados se encuentran Varela y Güemes, ambos identificados como 'el capitán Naso' y 'Moreno' por María.
La testigo manifestó que luego de ser liberada recibía amenazas, le decían que sabían a qué colegios iban sus hijos.
"Todo esto es muy doloroso, el juicio llega demasiado tarde...Recordar esto es muy feo pero era peor no decirlo", dijo y añadió: "es muy triste que a todos los que estaban ahí les decían 'vas a quedar libre', ellos querían volver a ver a sus hijos".
El juicio se reinicia el jueves a las 9.30
Fuente:TucumanHoy
Sábado 15 de Junio de 2013
DERECHOS HUMANOS | MEGACAUSA
Cruento relato sobre el secuestro del ex senador peronista Márquez
La viuda del ex legislador, Alicia Montenegro, recordó en el juicio que sus restos fueron hallados el año pasado en una fosa del ex Arsenal
Damián Márquez fue secuestrado el 13 de enero de 1977. Más de 35 años después, sus restos fueron identificados en una de las fosas del Arsenal Miguel de Azcuénaga. La viuda del ex senador y ex líder de la CGT, Alicia Montenegro de Márquez, relató ayer en el juicio por la megacausa "Arsenales II-Jefatura II" el calvario por el que pasó su familia entre uno y otro hecho. Recordó que el año 1976 "fue terrible", porque tras el golpe de Estado su marido, de 42 años, no tenía trabajo y él era el único sostén económico familiar (tuvieron cuatro hijos). Explicó que la época era turbulenta para los políticos: varios gremialistas y miembros del Poder Legislativo ya habían sido secuestrados o desaparecidos. Inclusive, el 24 de marzo se habían llevado a Márquez por primera vez. Recordó que, tras la liberación, otra senadora le había ofrecido a su esposo un pasaje para refugiarse en México. "El que huye acepta su culpa. No tengo culpa y no tengo de qué huir", recordó que contestó él a la propuesta.
A Márquez se lo llevaron en plena vía pública, en Colón y Las Piedras. "Tuve la suerte de que mi marido había hecho entrar a gente en la Policía", reflexionó. Gracias a un policía, precisamente, logró entrar a la Jefatura, donde otros dos agentes le habían asegurado que estaba Márquez. "(Roberto) Albornoz me dijo que vaya con mis hijos, que dónde andaría mi marido", lamentó. Afirmó que en otra ocasión pudo interpelar al entonces gobernador, Antonio Bussi: "le pregunté por mi marido. 'No lo conozco, no lo tenemos'", me dijo.
No obstante, testigos declararon haber visto a Márquez en el Arsenal. Antes de terminar su declaración, Alicia leyó una emotiva carta. "El día que mi marido fue secuestrado, parte de nuestro corazón se fue con él. Nos devastaron, pero no nos voltearon", aseveró. En el texto también deseó que todos los familiares encuentren a sus seres queridos desaparecidos. "Caímos en el pozo más profundo. Al dolor de la pérdida, se sumó la miseria, el miedo y la intolerancia. Nos trataron como parias. Nos dijeron terroristas y extremistas. Escuchamos tantas veces la frase 'algo habrán hecho'. Si algo habrá hecho Damián Márquez es su militancia y su compromiso político y social", concluyó la mujer.
Secuestro y operativos
El 8 de agosto de 1976 Ana Sosa de Reynaga (37) y Ángel Manfredi (34) estaban celebrando el Día del Niño en una casa en una de las colonias del Ingenio Concepción. Ambos militaban en el Partido Comunista Revolucionario (PCR). Ese día fueron secuestrados. Ella era profesora en la Escuela Normal y él, trabajador de los Talleres de Tafí Viejo y estudiante de la facultad de Filosofía y Letras. La docente tenía tres hijos y él, también.
"La llevé y la dejé en Mendoza y Mitre. Nunca más la vi", recordó el médico Carlos Reynaga, esposo de Ana María. Afirmó que al atardecer de ese día allanaron su casa. "Sacaron libros y apuntes. Me llevaron a mí también. Me vendaron los ojos. Querían saber si yo había tenido participación en su actividad (la de Ana). Pero yo siempre fui radical", memoró. También fue consultado sobre las características físicas de su mujer. Recordó que había sido sometida a una mastectomía, detalle que sería clave para identificarla en los relatos de víctimas del Arsenal. En simultáneo al operativo en la casa de los Reynaga hubo otro en la de los Manfredi. La esposa de Ángel, Lola Farhat, afirmó que el grupo armado iba a llevársela junto a los niños, pero desistieron. "Fue un gran padecimiento familiar. No era fácil ni la subsistencia. Nos marginaron", lamentó. Recordó a su marido como una persona comprometida con sus convicciones: "quería un mundo mejor. Estoy segura de que jamás puso una bomba ni usó un arma. Su principal delito eran sus ideas".
Ana y Ángel fueron vistos con vida por última vez en el Arsenal, según el relato de sobrevivientes y permanecen desaparecidos. Diego Reynaga tenía tres años cuando su mamá fue secuestrada. Aún recuerda el llanto de sus hermanos cuando esa tarde se llevaron también a su papá. Afirmó que pudo reconstruir el destino de ella por "retazos". "Ella era creativa, rebelde e innovadora. Para la visión uniforme y reaccionaria de estas personas mi madre era peligrosa. Se perdió mucho con ella. Este juicio nos devolverá la paz que tanto necesitamos", consideró.
Fuente:laGaceta
A Márquez se lo llevaron en plena vía pública, en Colón y Las Piedras. "Tuve la suerte de que mi marido había hecho entrar a gente en la Policía", reflexionó. Gracias a un policía, precisamente, logró entrar a la Jefatura, donde otros dos agentes le habían asegurado que estaba Márquez. "(Roberto) Albornoz me dijo que vaya con mis hijos, que dónde andaría mi marido", lamentó. Afirmó que en otra ocasión pudo interpelar al entonces gobernador, Antonio Bussi: "le pregunté por mi marido. 'No lo conozco, no lo tenemos'", me dijo.
No obstante, testigos declararon haber visto a Márquez en el Arsenal. Antes de terminar su declaración, Alicia leyó una emotiva carta. "El día que mi marido fue secuestrado, parte de nuestro corazón se fue con él. Nos devastaron, pero no nos voltearon", aseveró. En el texto también deseó que todos los familiares encuentren a sus seres queridos desaparecidos. "Caímos en el pozo más profundo. Al dolor de la pérdida, se sumó la miseria, el miedo y la intolerancia. Nos trataron como parias. Nos dijeron terroristas y extremistas. Escuchamos tantas veces la frase 'algo habrán hecho'. Si algo habrá hecho Damián Márquez es su militancia y su compromiso político y social", concluyó la mujer.
Secuestro y operativos
El 8 de agosto de 1976 Ana Sosa de Reynaga (37) y Ángel Manfredi (34) estaban celebrando el Día del Niño en una casa en una de las colonias del Ingenio Concepción. Ambos militaban en el Partido Comunista Revolucionario (PCR). Ese día fueron secuestrados. Ella era profesora en la Escuela Normal y él, trabajador de los Talleres de Tafí Viejo y estudiante de la facultad de Filosofía y Letras. La docente tenía tres hijos y él, también.
"La llevé y la dejé en Mendoza y Mitre. Nunca más la vi", recordó el médico Carlos Reynaga, esposo de Ana María. Afirmó que al atardecer de ese día allanaron su casa. "Sacaron libros y apuntes. Me llevaron a mí también. Me vendaron los ojos. Querían saber si yo había tenido participación en su actividad (la de Ana). Pero yo siempre fui radical", memoró. También fue consultado sobre las características físicas de su mujer. Recordó que había sido sometida a una mastectomía, detalle que sería clave para identificarla en los relatos de víctimas del Arsenal. En simultáneo al operativo en la casa de los Reynaga hubo otro en la de los Manfredi. La esposa de Ángel, Lola Farhat, afirmó que el grupo armado iba a llevársela junto a los niños, pero desistieron. "Fue un gran padecimiento familiar. No era fácil ni la subsistencia. Nos marginaron", lamentó. Recordó a su marido como una persona comprometida con sus convicciones: "quería un mundo mejor. Estoy segura de que jamás puso una bomba ni usó un arma. Su principal delito eran sus ideas".
Ana y Ángel fueron vistos con vida por última vez en el Arsenal, según el relato de sobrevivientes y permanecen desaparecidos. Diego Reynaga tenía tres años cuando su mamá fue secuestrada. Aún recuerda el llanto de sus hermanos cuando esa tarde se llevaron también a su papá. Afirmó que pudo reconstruir el destino de ella por "retazos". "Ella era creativa, rebelde e innovadora. Para la visión uniforme y reaccionaria de estas personas mi madre era peligrosa. Se perdió mucho con ella. Este juicio nos devolverá la paz que tanto necesitamos", consideró.
Fuente:laGaceta
1 comentario:
René Calpanchay, coordinador comunero de Susques, pueblo de Atacama de la provincia de Jujuy, advirtió que “la fiebre del oro” ya pasó porque ahora comienza “la fiebre del litio” y que “la situación en la provincia de Jujuy es muy grave, primero porque existe inseguridad jurídica, segundo porque las políticas públicas del Gobierno Provincial están basadas en falacias y exclusión de los pueblos originarios y tercero porque vemos que no existe independencia de los poderes ni respeto a las Leyes, sobre todo cuando hay grandes intereses económicos como sucede en la explotación minera", Tanto que las comunidades indígenas deben pensar en formar una nueva provincia democrática libre del feudalismo capitalista
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