23 de julio de 2013

BRASIL.

22.07.2013
"Luchamos contra un enemigo común, que son las desigualdades sociales" 
 Así se refirió Dilma Rousseff a las coincidencias con el Papa Francisco, con motivo de las palabras que brindó para recibir al sumo Pontífice, en el marco de la primera gira mundial del líder del Vaticano.
La presidenta de Brasil, Dilma Roussef, recibió al Papa Francisco con un breve discurso en el Palacio de Guanabara, donde celebró la visita del "primer Papa de América Latina", con quien dijo coincidir en la lucha "contra un enemigo común, que son las desigualdades sociales, la injusticia en todas sus formas".
"Agradezco sus esfuerzos por hacer posible este gran evento, renovar el diálogo en pos de valores que compartimos, como la solidaridad, los derechos humanos y la paz entre las naciones", señaló la mandataria, frente al Pontífice y un público compuesto por funcionarios e invitados especiales.

"Tenemos un lider religioso sensible a las enseñanzas de nuestro pueblo por la justicia social", continuó Dilma y destacó que "el Papa se intereseó en la desiguakldad que causó la crisis financiera mundial".
Asimismo, Dilma destacó el trabajo realizado por su gobierno y el de Lula da Silva, en pos de "la reducci{on de la pobreza en los últimos diez años" y "la defensa de los derechos de niños y adolescentes".

"Que la Iglesia apoye procesos para disminuir la desigualdad, que auyden a disminuir la desigualdad alimentaria", bregó Dilma, que destacó el hecho de que "la crisis económica obliga a tener nuevas urgencias". 


Por eso, puntualizó la participación de Francisco, "de un hombre que viene de Latinoamérica, que viene de nuestra hermana Argentina", lo cual "ayudaría en una alianza contra la pobreza y el hambre, diseminandio nuevas experiencias".

"Tenemos la creencia de q mañana puede ser mejor que hoy, cambiar nuestra realidad por una realidad mejor. Sea bienvenido a Brasil, sean bienvenidos jóvenes de todo el mundo, en esta cuidad maravillosa", finalizó Dilma.
Fuente:InfoNews

23.07.2013Cerca de 50 mil personas vivaron al Sumo Pontífice en las calles de Río de Janeiro, donde llegó para las Jornadas Mundiales de la JuventudMultitudinario recibimiento para el Papa durante su primer día en Brasil "No tengo oro ni plata, pero traigo conmigo lo más valioso: Jesucristo", sostuvo Francisco, quien fue recibido por la presidenta Dilma Rousseff. A cinco meses de su nombramiento, Latinoamérica es su destino inicial en el extranjero.Por: Claudio Mardones
La última vez que Jorge Mario Bergoglio se subió a un avión para cruzar el océano Atlántico fue a fines de febrero, cuando todavía era cardenal primado de la Argentina y tuvo que salir corriendo por la renuncia de su amigo Benedicto XVI. Lo hizo por Alitalia, en la ruta Buenos Aires– Roma, con habitual pasaje de clase turista. Le dijo a sus colaboradores que volvería a su tierra en 15 días,  porque nunca se imaginó que sería electo Papa. Desde aquellas horas han pasado cinco meses. 

El suelo que lo vio nacer sigue esperando su regreso, pero ayer esa promesa de retorno comenzó a cumplirse cuando el ex arzobispo porteño, ahora conocido como Francisco, se bajó de un charter de la misma aerolínea italiana, y puso un pie en Río de Janeiro para encabezar las Jornadas Mundiales de la Juventud 2013, la escena y el lugar elegidos por el Vaticano para el viaje inicial al extranjero del primer Sumo Pontífice de origen latinoamericano de la historia.

El aterrizaje se concretó media hora antes de las 16, pero la ansiedad por la partida se vivió desde las 4 de la mañana en la "Ciudad Maravillosa". A esa hora, las principales cadenas del país transmitieron en vivo el despegue de la nave que 12 horas después llegó a Brasil con una comitiva de 120 personas, entre ellos, 70 periodistas que pagaron un promedio de 10 mil euros por asiento para tener acceso al Papa argentino. El nuevo Obispo de Roma volvió a sentarse en los asientos de clase económica, pero ante el primer pedido periodístico, Bergoglio contestó: "No doy entrevistas, porque, no sé, no puedo. Es así para mí, es fatigoso hacerlo." La aclaración no es ninguna novedad para los periodistas argentinos, pero eso no le impidió mantener un buen clima en el vuelo con interlocutores que ahora tienen material para escribir, al menos, un libro. "Me siento como el profeta Daniel, he visto los leones, pero no eran tan fieros", chicaneó Francisco.

Apenas pisó suelo carioca, el Papa  fue recibido por la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, junto a las principales autoridades del país. El protocolo, con un palco especial montado en el Aeropuerto Tom Jobim, no duró más de 30 minutos. Fue el prólogo del recorrido que hizo el Papamóvil por las principales calles de Río, ante unas 50 mil personas que poblaron las veredas, bajo la llovizna pegajosa de unos días de invierno con 26 grados de térmica.

No estaba previsto en la agenda, pero el ex cardenal porteño decidió recorrer la ciudad y terminar en el Teatro Municipal. Cerca de las 17, la esquina de la céntrica Avenida Río Branco con Heitor de Melo estalló en gritos, flashes y aplausos ante la aparición de un Papamóvil abierto y con techo de vidrio. Adentro venía Bergoglio, saludando exultante ante miles de jóvenes que le gritaban "Viva o Papa" y "Esta es la Juventud del Papa".

"No lo puedo creer, se me pone la piel de gallina cuando pienso que vine a verlo", contó a los gritos desde el cordón de seguridad Andrés, un mendocino de 21 años que viajó 54 horas para llegar junto a sus compañeros. Cómo él, Ángela, de Tucumán, había tenido que pasar primero por Rosario para emprender hacia Brasil, pero nada le iba a quitar la posibilidad de ver a Francisco y vivarlo como si fuera un rockstar. Los dos son parte de la marea de jóvenes argentinos que llegaron a protagonizar las Jornadas y que, según la propia organización, ya aportaron la mayor cantidad de peregrinos desde el extranjero, y el máximo número de voluntarios para el mega evento.

Ante ellos, Francisco pasó dos veces antes de perderse en los interiores del teatro, y luego de pasar por las imponentes sedes del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BANDES), de Petrobras, y continuar, entre bendiciones y besos a bebés, por la sede del consejo municipal, el Museo de Bellas Artes y la Plaza Cinelandia.

Con un breve paso por la Catedral de San Sebastián incluido, habían transcurrido dos horas desde que pisó Río, pero Francisco ya se había metido de lleno en la ciudad más grande de América del Sur. Tanto que, antes de subirse al Papamóvil, su auto quedó demorado por más de cinco minutos en medio del infernal tránsito carioca.

Antes de las 20, Francisco fue trasladado al Palacio de Guanabara, sede de la Gobernación de Río de Janeiro, donde fue recibido por Rousseff. "Un hombre que viene del pueblo latinoamericano, de nuestra vecina Argentina, agrega más condiciones para crear una alianza de combate a la pobreza y de diseminación de buenas experiencias", dijo la presidenta, y profundizó las coincidencias políticas: "Sabemos que estamos ante un líder religioso sensible y atento a las ansias de nuestros pueblos por justicia social y oportunidades para todos. Luchamos contra un enemigo común: las desigualdades en todas sus formas. Hicimos mucho y sabemos que aún hay mucho por hacer, y en ese proceso hemos contado con la asociación importante con la Iglesia." Fue un reconocimiento al papel del episcopado brasileño para que 40 millones de habitantes superen la línea de pobreza con los programas sociales de las administraciones del PT.

El discurso de Francisco apuntó a los destinatarios de las jornadas que lo trajeron al continente. "No tengo oro ni plata –comenzó–, pero traigo conmigo lo más valioso: Jesucristo. Vengo en su nombre para alimentar la llama de amor fraterno que arde en todo corazón y deseo que llegue a todos y a cada uno mi saludo. La paz de Cristo esté con vosotros." En idioma portugués, les habló "a los hombres y mujeres de los que depende en gran medida el futuro de estas nuevas generaciones", porque, destacó, son "el ventanal por el que entra el futuro en el mundo y por tanto nos impone grandes retos".

Lejos del Palacio, en la playa de Copacabana, se lo podía ver en las pantallas gigantes que forman parte del escenario que lo recibirá el próximo jueves. Las jornadas recién comenzaron y la próxima estación será el santuario de Aparecida, donde Francisco bendecirá el lugar y dará una homilía acorde a las palabras de su anfitriona Dilma. 

Represión en una protesta contra el gobernador carioca
C.M.
"Los jóvenes claman en las calles por más derechos sociales, más educación, calidad de vida... Los jóvenes exigen respeto, ética y transparencia. Quieren que la política atienda sus intereses y que no sea territorio de los privilegios. Los jóvenes están cansados de la violencia que los hace las principales víctimas y quieren combatir toda forma de discriminación", dijo la presidenta Rousseff en su discurso de bienvenida en el Palacio de Guanabara. Bergoglio, sentado en el sillón del huésped de honor, asentía de acuerdo. Cerca de ambos, estaba el dueño de casa, el gobernador carioca Sergio Cabral. Pocos minutos después de la bienvenida, sería el principal destinatario de la manifestación que se desarrolló en la puerta del Palacio. La protesta, convocada por distintas organizaciones de Río, terminó con dos heridos y dos detenidos, luego de una dura represión policial.

Según voceros de la policía militarizada, un efectivo sufrió quemaduras graves por el impacto de una bomba molotov, pero no aportaron más información sobre los dos periodistas del canal de Internet Midia Ninja, detenidos por "incitación a la violencia" bajo "averiguaciones". Las escenas de anoche opacaron con su violencia el cierre de la llegada papal, que estuvo cargado de definiciones políticas en vísperas de la visita de Francisco al santuario de Aparecida, el mismo lugar donde el Consejo Episcopal Latinoamericano realizó su quinto encuentro continental en 2007, y redactó un documento que profundiza las definiciones de la Doctrina Social de la Iglesia, critica a la economía de mercado, pero también cuestiona a los "nuevos populismos". 

Desde que fue electo, Francisco sostiene que la Iglesia debe prestar "especial atención" a los sectores más vulnerables y desprotegidos. Es decir, los mismos que hace dos meses protagonizan masivas movilizaciones contra el gobernador Cabral y que reclaman reformas políticas y sociales. La potencia de las protestas conmovieron al gobierno del PT, pero también a la curia brasileña.

Scioli, único funcionario "argento"
El gobernador bonaerense, Daniel Scioli, asistió ayer a la recepción que la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, ofreció al Papa Francisco en el Palacio de Guanabara, sede del Poder Ejecutivo de Río de Janeiro, ciudad en la que el Sumo Pontífice encabezará la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ).
Para el gobernador bonaerense, el Papa es grandioso. "Cuando alguien tiene esta capacidad de congregar y movilizar tanta gente, es porque evidentemente escucha, interpreta y está dando respuesta a esa sed de valores que hay", opinó el gobernador ayer en el Hotel Copacabana, de Río de Janeiro, donde pasó la noche a la espera de la llegada del Francisco a las arenas cariocas, en el primer viaje internacional de su papado.

El gobernador fue el único político argentino que asistió a la recepción oficial. Concurrió acompañado por su mujer Karina Rabolini. Fue invitado especialmente por el gobernador de Río de Janeiro, Sergio Cabral. En primera fila, sentado junto a los cardenales, el mandatario bonaerense presenció la conferencia de Francisco, la primera en América Latina como Papa. Al finalizar el evento, tuvo un breve encuentro con Bergoglio y Dilma. Luego emprendió el regreso al país ya que hoy participará en actos en La Matanza y La Plata.

"Seamos como nos convoca el Papa: optimistas, tengamos fe y miremos al futuro con mucha esperanza", indicó el gobernador a la prensa poco antes de que Francisco aterrizara en Brasil. Y señaló que el obispo de Roma transmite su "evangelio social" cuando "dice quiero estar cerca de la gente, tocar manos, mirar a los ojos". "Sus reflexiones son de una sabiduría e inteligencia extraordinaria", subrayó Scioli, quien recordó que 8000 jóvenes bonaerenses participan en la JMJ. "Vienen a escuchar su mensaje y, seguramente, saldrán fortalecidos, motivados e inspirados, tanto anímica como espiritualmente, en ese camino que promueve de la cultura de la vida, el esfuerzo, la convivencia la solidaridad y la tolerancia social", dijo. Esos jóvenes son el 20% de los fieles que llegaron a Río, indicó el director provincial de Culto, Enrique Moltoni.
Fuente:TiempoArgentino

No hay comentarios: