20 de julio de 2013

CUBA.

VIERNES, 19 DE JULIO DE 2013 
Pastores por la paz en nueva senda de solidaridad con Cuba
Por Yolaidy Martínez (PL) 
Un centenar de activistas de Estados Unidos, Canadá y México estarán este mes en Cuba tras visitar numerosas ciudades de sus países y desafiar una vez más el bloqueo que Washington mantiene contra la nación caribeña desde 1962. 

Ellos acompañan la XXIV Caravana de Pastores por la Paz y desde principios de julio hicieron escala en localidades distintas para actualizar al público sobre el impacto negativo del cerco financiero, económico y comercial, cuyos daños al pueblo de la Isla superan un billón 66 mil millones de dólares. 


"El bloqueo es un laberinto de las políticas de la guerra fría para desestabilizar a nuestros vecinos cubanos con la prohibición sobre transacciones comerciales (â??) y hasta poner a Cuba entre los auspiciadores del terrorismo, lo cual es completamente absurdo", dijo Gail Walker, co-directora de la Fundación Interreligiosa para la Organización Comunitaria (IFCO/Pastores por la Paz). 


La travesía llevó a los caravanistas a las urbes canadienses de Waterloo, Toronto, Hamilton y Kingston, así como a las estadounidenses Nueva York, Little Rock, Milwaukee, Hartford, Ashland, Pensacola, Buffalo, Seattle, Dallas, Fresno, Montclair, Indianapólis, Kansas City, Detroit y Minneapolis, entre otras. 


Tamara Hansen, coordinadora de las comunidades de Vancouver en solidaridad con Cuba, dijo por correo electrónico que en esos lugares constataron un respaldo mayor del público al cese inmediato del bloqueo, condenado por la comunidad internacional durante 21 años consecutivos ante la Asamblea General de la ONU.


"Nos recibieron con beneplácito. Estamos impresionados con el apoyo a la campaña por el cese del bloqueo", aseveró, al calificar esa política coercitiva de cruel e ilegal. Según Hansen, aprovecharon cada estancia para abogar también por la normalización de las relaciones Washington-La Habana, exigir la libertad de los antiterroristas cubanos presos en Estados Unidos y dar a conocer la realidad de la isla caribeña, distorsionada en muchos medios a nivel mundial. 


En cada parada acopiaron medicinas, artículos para los sectores de la educación y la salud, además de herramientas de construcción e insumos para respaldar la recuperación de la provincia de Santiago de Cuba, ubicada en el oriente del país caribeño y afectada por el huracán Sandy en octubre pasado. 


La presente edición de la Caravana de la Amistad tiene características singulares, pero mantuvo presente el homenaje al fundador del proyecto, Lucius Walker, y a otros protagonistas de estas dos décadas de accionar solidario.


En vez de usar los tradicionales autobuses amarillos, los activistas trasladan la ayuda en sus propios equipajes, viajan desde Estados Unidos hasta la capital mexicana y de allí a Santiago de Cuba, donde permanecerán del 19 al 29 de julio. Los primeros arribaron a La Habana el 17 de julio.


Un primer grupo llegó a México el 16 de julio y allí reiteraron su compromiso de sumar en el camino más voces en contra de la política hostil con que el gobierno de Estados Unidos ha pretendido en vano apagar la Revolución cubana. 


"De Cuba salimos más inspirados, fortalecidos, decididos a reclutar nuevos caravanistas, para luego volver y volver, siempre volver hasta que no exista bloqueo. Siempre que exista bloqueo habrá Pastores por la Paz", dijo el reverendo Thomas Smith, presidente de IFCO/Pastores por la Paz. 


Historia y compromiso 


Pastores por la Paz nació en 1992 con el objetivo de romper el cerco hostil de la Casa Blanca y trasladar a Cuba asistencia humanitaria e insumos médicos, sin pedir autorización ni licencia a las autoridades federales. 


El programa logró reunir en todos estos años a personas de diferentes credos, etnias y procedencias en lo que llaman un acto de consciencia y desobediencia civil y bajo los principios de ayuda al prójimo y la solidaridad humana. 


Decenas de toneladas de artículos de alta demanda y difícil de acceder en el mercado mundial han llegado a los ancianos, los niños, sectores como el deporte, la salud y la educación gracias al proyecto filantrópico.


La tenacidad de sus miembros constituye un profundo gesto de amor hacia el pueblo cubano y un desafío político a una medida que cada vez encuentra mayor oposición global. 


Pero la respuesta de la Casa Blanca fue retener cargamentos y obstaculizar su llegada a Cuba, además de las amenazas de multa a los activistas. 


Huelgas de hambre, demostraciones y el respaldo dentro de la propia nación norteña y a escala internacional obligaron una y otra vez a Washington a permitir el paso de los caravanistas, a quienes con el tiempo se sumaron personas hasta de Europa.


"Las Caravanas han creado una comunidad en Estados Unidos y en el resto del mundo que pide un cambio en la actitud con Cuba y un cambio del terrorismo a la amistad.


Esa comunidad está creciendo a pesar de los obstáculos", resumió en Oakland la doctora norteamericana Jane Franklin, graduada de la Escuela Latinoamericana de Medicina de La Habana. 



VIERNES, 19 DE JULIO DE 2013 

Cincuentenaria estrategia contra el bloqueo 
Por Manuel E. Yepe
La cartilla de racionamiento en Cuba ha cumplido 50 años y los cubanos lo están recordando con muestras de jocosidad y orgullo. 

Hubo programas humorísticos en la televisión y la radio que recordaron el surgimiento de la “libreta de los mandados” -como la llaman los cubanos desde que surgiera en julio de 1963- con chistes y burlas extraídas del gracejo popular. 


La “libreta” fue una respuesta del proyecto revolucionario cubano a los aviesos designios del bloqueo comercial y económico decretado por el gobierno de Estados Unidos, oficializado en 1962. 


Desde el 6 de abril de 1960, la política genocida estaba decidida. Ese día Lester I. D. Mallory, Vicesecretario Asistente del Departamento de Estado para Asuntos Interamericanos consignó en Informe Secreto -desclasificado en 1991- que la mayoría de los cubanos apoyaba la revolución, por lo que el objetivo de derrocar al gobierno de Cuba debía proceder “empleando rápidamente todos los medios que debiliten su vida económica con una línea de acción tan habilidosa y discreta como sea posible para promover el desencanto y el desaliento que derivarían de la insatisfacción y las dificultades económicas; negarle dinero y suministros para que disminuyan los salarios reales y los recursos financieros a fin de causar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”.


La libreta ha servido, a lo largo del medio siglo de su vigencia, para garantizar a cada uno de los 11 millones de ciudadanos cubanos una modesta canasta básica de alimentos (arroz, frijoles, pan, café, huevos, carne, azúcar, aceite y otros productos) a precios subsidiados por el Estado a fin de excluir de la realidad cotidiana de los cubanos el hambre, ese denigrante fenómeno social propio de las economías de mercado del que no escapan siquiera los países más industrializados. Como mecanismo de defensa contra el propósito de Washington de derrocar por hambre al gobierno revolucionario cubano, la libreta y sus múltiples sub sistemas de acopio y distribución han integrado una compleja red de aseguramientos que forman el sistema de distribución igualitaria elemental de alimentos que funciona en Cuba. 


La libreta ha mantenido una participación mayor o menor en la dieta de los cubanos compartiendo su función con otros mecanismos, como la venta liberada o mercado paralelo, que se diferencian de la libreta en que sus objetos de distribución no son subsidiados. 


A raíz de la crisis que sufrió la isla en los años 90 del pasado siglo a causa del derrumbe de la Unión Soviética, su principal apoyo en el enfrentamiento del bloqueo estadounidense, Washington intensificó las medidas de estrangulamiento económico con fines oportunistas. Se aprobó entonces, en 1992, la Ley Torricelli que dio carácter legal al conjunto de disposiciones del bloqueo y condicionó su levantamiento a aspectos relativos a derechos humanos y políticas de “democratización” que sistemáticamente manipula la diplomacia de Estados Unidos. 


En 1996, la Ley Helm-Burton incrementó la extraterritorialidad del bloqueo al hacerlo aplicable a subsidiarias de compañías de Estados Unidos en terceros países y prohibir a buques mercantes de cualquier país que visiten puertos cubanos tocar puertos de Estados Unidos durante los seis meses siguientes.


Cuba puso en práctica la estrategia de supervivencia consistente en políticas y mecanismos que en su conjunto se denominó “período especial” entre cuyas medidas estuvo la creación de varias cadenas de tiendas recaudadoras de divisas convertibles llamadas a incentivar los ingresos de moneda extranjera con oferta de mercancías que no brinda la red habitual nacional de ventas de bienes y servicios.


Como complemento, comenzó a emitirse por el sistema bancario cubano, en paralelo a la moneda nacional, el peso convertible, única moneda aceptada en las tiendas recaudadoras de divisas. 


Si bien la doble moneda ha cumplido su papel captador de divisas que urgentemente requería la economía a raíz de la crisis de los años 90, ella ha generado desigualdades sociales y engorrosos problemas, tanto contables como prácticos, que ahora están en camino de solventarse al ser ello uno de los objetivos económicos fundamentales del proceso de actualización del modelo socialista cubano en curso. 


La libreta, que ha sobrevivido por mucho más tiempo que la doble moneda y también ha prestado un precioso servicio a la estrategia de supervivencia de la revolución cubana, está igualmente llamada a desaparecer a corto o mediano plazo. Los sólidos avances que ha venido experimentando la economía cubana no obstante el bloqueo y la sostenida hostilidad del poderoso vecino, permiten y aconsejan ya proyectar el objetivo de eliminar la cartilla de racionamiento a partir del principio de que el Estado subsidie personas y no productos, sin que nadie quede desamparado y se mantenga para todos el acceso gratuito a la salud y la educación.


VIERNES, 19 DE JULIO DE 2013 
Hay un héroe suelto en Cuba
Por Hernando Calvo Ospina
Aunque estaban juntos, a la primera que abracé fue a Olga. “¡Es sensacional encontrarte en una situación totalmente diferente!”, le expresé emocionado. Otras veces habíamos compartido tribunas, en Europa y Cuba. Ella, siempre denunciando la situación de los Cinco antiterroristas cubanos encarcelados en Estados Unidos. 

Luego encontré los brazos de este hombre alto, acuerpado, de barbilla mediana y casi blanca, llamado René González, el esposo de Olga, y el primero de los Cinco en ser liberado. Desde que me habían hecho la invitación “a comer algo” con algunos miembros de su familia y unas pocas amistades, pensaba y pensaba cómo iba a saludarlo. 

Nos sentamos en un amplio balcón que recibía el viento que intentaba refrescar el tremendo calor que por julio asalta La Habana. Quedé frente a él, con nuestras rodillas no tan alejadas. Me ofreció agua fresca, y para hacerlo soltó la mano de Olga. Fue de las pocas veces que se desprendió de ella. Ellos no se dejaban. Fue su madre, Irma, quien me propuso la alternativa de un refresco. Su hermana Sara ofreció un ron. El agua estaba bien por el momento. 

Yo no venía para hacerle una entrevista, pero tampoco me creí capaz de inventar la primera pregunta original que abriera el diálogo. Por eso me dirigí a Olga para, tontamente, preguntarle: “¿Cómo te sientes?”. Y recibí la respuesta más lógica de unos ojos brillantes aunque con vetas de cansancio: “¡Feliz!” 

René y otros cuatro cubanos fueron detenidos en Miami el 12 de septiembre de 1998 acusados de espionaje. René fue sentenciado a 15 años de prisión, y dejado en libertad condicional en octubre 2011, después de pasar doce “a la sombra”. Una amiga solidaria le facilitó una casa en un elegante sector de Miami, pero rápidamente se convirtió en una “cárcel dorada”, como él mismo la describe. Prácticamente vivía en la clandestinidad; debía cuidar que no se le ubicara, pues su vida correría peligro. Y es que residía en la misma ciudad donde reinan los grupos terroristas que él había infiltrado y denunciado, protegidos por la CIA y otros organismos estadounidenses. 

El año pasado se le permitió visitar a su hermano enfermo. Hacia 23 años que no tocaba suelo cubano. También fue la oportunidad para rencontrase con Olga. Ella, por seguridad, había regresado a Cuba con las dos hijas, y Washington nunca quiso darle visa para visitarlo. 

El 12 de abril de este año se le permitió viajar de nuevo a Cuba para asistir al entierro de su padre. Aprovechando esta oportunidad, de nuevo se le pide a la jueza estadounidense que permita a René terminar de pagar el año y medio de libertad condicional en Cuba. Y más: se le propone que René se presente a la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana, SINA, para que entregue su pasaporte y renuncie a la nacionalidad que adquirió por nacimiento. La jueza quedó sin excusas y tuvo que aceptarlo el 3 de mayo. 

El “Héroe de la República de Cuba”, como fue distinguido el 6 de julio por el Parlamento cubano, junto a sus otros cuatro compañeros, no logra describir lo que es estar en Cuba. Su hija menor creció mientras él estaba en la cárcel, “y tuve la suerte, y desgraciadamente fue debido a la muerte de mi padre, de que pude estar en sus quince años.”

Luego de comer un trozo de tamal nos comenta: “He ido a lugares tan inhóspitos, donde apenas hay una radio y la gente sabe de nosotros. Pienso que esto no lo merezco, pues yo sé que existen otros cubanos que han hecho muchos méritos para este reconocimiento.” 

Cuando estoy tratando de encontrar la pregunta original, alguien me pide que le cuente a René “lo del avión”, y mi inclusión, por el Departamento de Estado, en la “No fly list”[1], o lista de presuntos “terroristas”. Aunque él ya sabía algo, pone cara de incrédulo. También se interesa por los motivos que el gobierno francés tuvo para negarme la nacionalidad [2]. 

Después de escuchar mis relatos dice, a manera de reflexión, que teme por el futuro de Estados Unidos. Afirma que a su interior existen muchos tipos de violencia radicales, mientras su gobierno anda buscando fantasmas terroristas por el mundo. Estamos de acuerdo. René está al tanto de la política exterior estadounidense, europea y del mundo. Aunque era de imaginarlo, me sorprende. Escucha con atención cuando un amigo embajador hace un análisis de la situación de conflictos en África, particularmente en Mali y Libia. El que varios países europeos le hayan negado el paso al avión del presidente Evo Morales lo tiene atónito. 

Ya es hora de cenar. Cada quien deberá servirse y venir a comer en la terraza, plato en mano. La pareja se disculpa por no quedarse a saborear el potaje de frijol negro, pero deben ir al hospital a visitar a una familiar. De salida, su madre lo abraza con el cariño inmenso que sobrepasa al valor de un hijo amado. 

Desde el balcón de ese primer piso observamos a la pareja. Ella nos vuelve a decir adiós. René, luego de abrir el auto que él mismo conducirá, nos mira, levanta el brazo con el puño cerrado y deja escapar una serena y segura sonrisa. Así le respondemos. 

Viendo el auto que se pierde al fondo de la calle, pienso en Gerardo Hernández y en sus dos cadenas perpetuas más quince años. Recordando las manos entrelazadas de René y Olga, me llega la imagen de Adriana Pérez, su esposa, a quien le niegan la visa para ir a visitarlo. 
Notas: 
1) http://hcalvospina.free.fr/spip.php... 
2) http://hcalvospina.free.fr/spip.php....
Fuente:Argenpress

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