22 de julio de 2013

LA COMISION DE ACUERDOS DEBATIRA LOS ASCENSOS MILITARES.

LA COMISION DE ACUERDOS DEBATIRA LOS ASCENSOS MILITARES
Tratan el pliego de Milani
La Comisión de Acuerdo del Senado que preside Marcelo Guinle se reunirá esta mañana. La oposición pide la presentación del nuevo jefe del Ejército. Los informes desvinculan a Milani del terrorismo de Estado.
El jefe del Ejército, César Milani, asegura que “no puede creer” lo que dicen de él.Imagen: Télam
La Comisión de Acuerdos del Senado analizará hoy los pliegos enviados por el Poder Ejecutivo para ascender al grado inmediato superior a los jefes del Estado Mayor Conjunto y de las tres Fuerzas Armadas y evaluar si dan curso al pedido del senador radical Gerardo Morales de citar al general César Milani, ascendido a jefe de Ejército, para que responda a los cuestionamientos opositores sobre su actuación durante la dictadura.

El presidente de la Comisión, el kirchnerista chubutense Marcelo Guinle, citó a los miembros del grupo a las 9 en el Salón Eva Perón del Congreso nacional con el objetivo de analizar los pliegos de ascenso de Milani y de otros tres militares –Luis María Carena como jefe del Estado Mayor Conjunto, Gastón Erice al mando de la Armada y a Mario Callego al frente de la Fuerza Aérea– que la Presidenta envió a principios de julio. Si bien el oficialismo tiene las firmas para rubricar el dictamen, la intención del Frente para la Victoria es dejar aclarado que Milani no tiene impedimentos para ocupar ese cargo, para lo cual debe ser promovido a un grado superior y por ese motivo el Poder Ejecutivo mandó su pliego al Congreso.


Desde la designación de la Presidenta, el nombramiento de Milani quedó en el centro de la escena. En anteriores ascensos, la oposición le había endilgado un supuesto pasado carapintada. Pero en esta ocasión los cuestionamientos tuvieron que ver con su supuesta actuación durante el terrorismo de Estado. Un caso es la desaparición del soldado Alberto Ledo durante el Operativo Independencia, en Tucumán. El otro caso, en La Rioja, tiene que ver con el secuestro e interrogatorio al que fue sometido el ex detenido Ramón Olivera, en marzo de 1977.


La semana pasada, Milani se presentó en los juzgados federales de ambas provincias para brindar las explicaciones del caso si hiciera falta y tratar de desvincularse de las acusaciones. “No puedo creer las cosas que se dicen”, respondió Milani en un diálogo publicado ayer por este diario. Allí aseguró que jamás conoció al represor Antonio Bussi en Tucumán, que tampoco vio ni conoció al desaparecido soldado Ledo, ni participó de las detenciones de Ramón Olivera ni de su padre en La Rioja, ni que lo haya presionado durante su interrogatorio, como testimonia el ex detenido. “Todo es mentira. El trasfondo de todo es que hacen una campaña en mi contra porque yo dije que quiero un Ejército al servicio de un proyecto nacional y popular”, se defendió Milani.


Diez días después de que el Poder Ejecutivo enviara los pliegos para el análisis y aprobación de la Comisión, el radical Morales le exigió a Guinle la incorporación de una serie de documentación respecto del perfil del flamante jefe cuestionado y su comparecencia ante la Comisión. Finalmente, la Comisión de Acuerdos comenzará a debatir sobre el asunto hoy por la mañana. Voceros de Guinle, quien prefirió no hacer declaraciones desde que el tema se instaló en agenda, informaron que el primer paso será analizar la información y documentación con la que cuentan los senadores y el pedido de Morales. Según las fuentes, nunca los jefes de las Fuerzas Armadas fueron citados por la Comisión para el tratamiento de los pliegos de sus ascensos, con lo cual en lugar de decidir sólo prefirió ofrecerlo al debate de la comisión en su conjunto.


Morales aseguró a este diario que insistirá en que se cite al general. “Insistiremos en que Milani comparezca en la Comisión y sea interpelado en audiencia pública. Creemos que vistas las denuncias que pesan sobre él no puede estar al frente del Ejército y tampoco estamos de acuerdo con un ascenso para él”, especificó en diálogo con este diario. Por otro lado, el senador radical se quejó de que “la Comisión tuvo un funcionamiento diferente en esta ocasión. Hay documentos que deberemos analizar mañana. Estuvimos trabajando toda esta tarde (por ayer)”, advirtió.


A la Comisión de Acuerdos llegaron 15 informes que estuvieron a disposición de los senadores durante el fin de semana para su análisis. Se sabe que los elaborados por la Procuración General de la Nación y el Centro de Estudios Legales y Sociales niegan el vínculo de Milani con la dictadura.


El documento de la Procuración, que reúne información del Ministerio Público Fiscal, de la Unidad de Seguimiento de causas de delitos de lesa humanidad, así como también de fiscales y magistrados de Tucumán y La Rioja, desestima que el jefe del Ejército se encuentre procesado en causas por violaciones a los derechos humanos. El organismo destaca que el titular de la Fiscalía Federal 1 de Tucumán, Carlos Brito, informó que Milani no se encuentra imputado, indagado, con indagatoria pendiente, procesado, elevado a juicio ni condenado en causas de ese tipo en trámite o que hubieran estado en trámite ante la dependencia a su cargo. También indica que Pablo Camuña, fiscal federal ad hoc a cargo de la oficina del Ministerio Público de Tucumán, negó que allí Milani revistiera “carácter de imputado, ni se ha solicitado su indagatoria, ni se encuentra procesado en investigaciones por delitos de lesa humanidad”. Por último, el informe señala que el martes pasado Michel Horacio Selman, de la Fiscalía Federal de La Rioja, informó que hasta la fecha “no obraba imputación en contra de Milani en causas por derechos humanos”.


Movilizaciones en Congreso

Partidos de izquierda se movilizarán hoy al Congreso para rechazar la posible designación del general César Milani como jefe del Ejército. La marcha comenzará a las 10 y está convocada por el Frente de Izquierda, el MST y Nueva Izquierda junto a la organización Encuentro, Memoria, Verdad, Justicia. “La lucha contra la impunidad que viene llevando nuestro pueblo desde hace décadas es contra cualquier punto final, reconciliación o perdón para los genocidas. En vez de castigarlos, el gobierno los premia”, afirmó Juliana García, hija de desaparecidos y precandidata a diputada nacional por la Ciudad de Buenos Aires de Izquierda Socialista en el Frente de Izquierda. También el diputado de Proyecto Sur, Pino Solanas, habló del “carnaval de la impostura” del gobierno. “Denunciamos el pacto de impunidad entre la Secretaría de Inteligencia, el gobierno nacional y los jueces federales. Vamos a trabajar por la reestructuración de los servicios de inteligencia”, declaró.
Fuente:Pagina12

22.07.2013

Panorama parlamentario 
La búsqueda de la verdad y la urgencia electoral de la oposición 







Por Felipe Yapur. 

El general César Milani, a la sazón jefe del Ejército, es un hombre que cumplió la mayoría de edad hace tiempo. Sabe cómo manejarse y, sobre todo, cómo defenderse. Lo está haciendo en estos últimos días presentándose en los juzgados federales de La Rioja y Tucumán para demostrar, tal como afirmó, que las denuncias que lo involucran son parte de una campaña en contra suya y, por añadidura, contra el gobierno nacional.

El general César Milani, a la sazón jefe del Ejército, es un hombre que cumplió la mayoría de edad hace tiempo. Sabe cómo manejarse y, sobre todo, cómo defenderse. Lo está haciendo en estos últimos días presentándose en los juzgados federales de La Rioja y Tucumán para demostrar, tal como afirmó, que las denuncias que lo involucran son parte de una campaña en contra suya y, por añadidura, contra el gobierno nacional. Será bueno que se sepa la verdad y que no queden dudas sobre los antecedentes del militar. 


Ahora bien, el caso estalla en medio de una campaña electoral que tiene una trascendencia política sustancial en el devenir político de la Argentina de los próximos años. Esto le otorga una condición especial que seguramente trasuntará la discusión que se desarrollará hoy durante la reunión de la Comisión de Acuerdos del Senado, la responsable de valorar el ascenso de Milani como teniente general. 


No hay duda de que el debate sea caldeado. La posibilidad de que el gobierno sufra o le provoquen un tropiezo entusiasma a más de un opositor. Varios renovarán su retórica de defensa de las instituciones y la democracia, olvidando de manera conveniente la vergüenza de las leyes de Obediencia Debida, Punto Final e incluso los indultos. Al escuchar los discursos será complicado separar las buenas intenciones de las hipocresías. De todas formas es por lo menos llamativo que desde que se anularon las leyes de impunidad no se hayan revivido o presentado una nueva causa contra Milani. 


Según el fiscal Jorge Auat, coordinador de la Unidad Fiscal de Coordinación y Seguimiento de las Causas por violaciones a los Derechos Humanos, se han procesado a 1000 militares de los cuales casi el 70% está a las puertas del juicio oral y en ninguna de esas causas aparece el apellido del general en cuestión. Otro dato que surge a partir del estallido de la polémica es la particular dedicación que le pusieron a este caso algunos dirigentes radicales. Por caso, el senador Gerardo Morales, que ha cultivado un perfil de guerrero de batallas fallidas, ha recorrido las provincias de La Rioja y Tucumán para denunciar a Milani.


Una preocupación que ha despertado la sorpresa de algunos militantes de Derechos Humanos que jamás lo vieron preocupado por las desapariciones y muertes que ha producido la dictadura en Jujuy. Mucho menos lo vieron participar de la activa movilización que vivió su provincia para lograr el procesamiento del propietario del Ingenio Ledesma, Carlos Pedro Blaquier, por su responsabilidad en las desapariciones ocurridas en lo que se conoce como La noche del apagón. T


Tmpoco se lo vio en el primer juicio que se realizó en esa provincia por delitos de lesa humanidad y que resultó en la condena a tres represores. Es un dato. A Milani también se lo criticó por haber realizado declaraciones donde respalda el proyecto nacional. Las observaciones que se le hicieron son curiosas. Se lo acusa de tomar partido por el gobierno nacional. En la cena de camaradería del Ejército, realizada poco después del 9 de Julio y donde participó la presidenta Cristina Kirchner, un militar de alto rango se sorprendía por el calibre de la acusación y se preguntaba: "¿A qué proyecto deberíamos apoyar? ¿A uno que imponga otro país?" 


La confesión de Milani fue criticada por los medios de comunicación hegemónico. Tendrán sus razones como las tenían cuando comentaban la designación del jefe del Ejército que en su momento decidió Fernando de la Rúa. 


En octubre de 1999, el entonces presidente de la Alianza se decidía por Ricardo Brinzoni y Clarín lo definía como "el más moderno de los generales de división". En diciembre de ese mismo año, con Brinzoni al frente de la fuerza, el mismo diario afirmaba que el entonces ministro de Defensa, Ricardo López Murphy, designaba como jefe del Estado Mayor Conjunto del Ejército, al general Juan Carlos Mugnolo, que para el diario tenía como antecedente no criticable el hecho de ser hermano de Francisco Mugnolo, dirigente radical cercano a Raúl Alfonsín. 


Brinzoni fue el jefe militar que encabezó el entierro con honores de Leopoldo Fortunato Galtieri, que estaba bajo arresto domiciliario. Es otro dato. Más allá de lo que pueda resultar con el caso Milani, lo cierto es que forma parte de la batalla electoral donde la oposición busca frenar la continuidad del gobierno nacional. En esto se enmarcan casos como el procesamiento del ex funcionario Ricardo Jaime. La justicia por ahora lo dejó libre. Tal vez la oposición deba rever su negativa al proceso de democratización del Poder Judicial que quiere llevar adelante el gobierno de Cristina Férnandez de Kirchner y así lograr mejores resultados en las causas judiciales que la desvelan. 


La campaña por conseguir escaños en el Congreso Nacional tiene otra característica que demuestra cuál es la intención de los participantes. Hay candidatos, como Darío Giustozzi, que parecen ser parte de una campaña presidencial. En estos días se quejó de los inconvenientes que generan los piquetes y las manifestaciones en las calles porteñas. Como si no fuera un aspirante a diputado nacional desecha la posibilidad de elaborar una ley que le dé una solución a esta forma de protesta y habla como si estuviera a punto de asumir como integrante de un gobierno recién electo. 


Esto ya ocurrió en 2009 cuando los candidatos largaban propuestas como si se tratara de una competencia presidencial. Una estrategia que, entre otros factores, le permitió a Francisco de Narváez imponerse en la provincia de Buenos Aires. El tiempo demostró que en realidad el plan del entonces candidato era dormitar en las sesiones. 


En la búsqueda de frenar el proyecto político que conduce Cristina Kirchner la oposición se niega a reconocer que existe el plan de revivir el Grupo A hasta que se lance la campaña presidencial. La primera experiencia, concretada entre 2010 y 2011, resultó una tragedia para sus integrantes. Dos años después de aquel desastre parlamentario, los personajes continúan siendo los mismos y, por lo tanto, si llega a existir una segunda vez, las chances de que se transforme en una farsa son más que altas. 

Fuente:TiempoArgentino
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OPINION
Paraguas o fusible
Por Horacio Verbitsky


El ex preso Ramón Olivera, uno de los denunciantes de Milani.
Tiene razón el general de división César Santos Gerardo del Corazón de Jesús Milani cuando dice que las denuncias en su contra tienen el fin político de perjudicar al gobierno nacional. No es tan seguro que todos y cada uno de los hechos que le imputan sean falsos, con independencia de la calificación legal que merezcan por parte de una justicia que posee todos los elementos desde hace años y nada hizo con ellos.
Los emisores son inverosímiles. Socios económicos y políticos de la dictadura cívico-militar, carecen de toda autoridad para objetar la política de memoria, verdad y justicia, que los organismos defensores de los derechos humanos impulsaron desde su creación y que el gobierno nacional hizo propios en 2003. Es de celebrar que algún cincuentón que se declaró cansado de hablar de los 70, con ayuda de un viagra investigativo haya recuperado el tono muscular y el interés por entender la diferencia entre víctimas y victimarios del Estado Terrorista. Habrá que ver si los conserva una vez concluido este episodio y alguna vez los dirige al campo fértil que hoy tiene alrededor o vuelve a la laxitud habitual.

Las mentiras a designio que han sostenido el Grupo Clarín y su socio La Nación confirman la índole de sus intenciones. Por ejemplo:

* Que el subteniente Milani fue oficial de Inteligencia en el Operativo Independencia en Tucumán. Nunca existieron en el Ejército subtenientes de Inteligencia, una especialidad en cuyos rudimentos recién es posible iniciarse dos grados más adelante, como teniente 1. Milani egresó del Colegio Militar en diciembre de 1975, fue asignado a una unidad de ingenieros en construcciones con sede en La Rioja, y en marzo de 1976 fue enviado a la Zona de Operaciones de Tucumán, para la construcción de una escuela en Monteros y algunas obras de infraestructura vial.

* Que el soldado conscripto Alberto Agapito Ledo, detenido-desaparecido en Tucumán en junio de 1976 era su asistente personal. Venía de La Rioja, como Milani, pero no hay dato fehaciente alguno de esa relación entre ambos, que por otra parte tampoco sería prueba de nada, cuando el imputado de la desaparición es un capitán Sanguinetti, tres grados y catorce años mayor que Milani, según el testimonio de otros soldados y la denuncia de la familia. La fiscalía pidió su procesamiento hace cinco años y el juez nunca respondió.

* Que durante la dictadura militar se desempeñó en la Inteligencia del Ejército, de lo cual se alega como prueba una nómina publicada en la revista “XXIII”, bajo el título “Todos los nombres del batallón 601”. El legajo del general Milani indica que ingresó a esa unidad en diciembre de 1983, es decir cuando ya había concluido la dictadura. Oficiales del Ejército sin relación con el actual gobierno cuentan que luego de la guerra por las islas Malvinas, en la que se puso en evidencia la falta de capacitación profesional de la Inteligencia militar preparada para la represión política y no para la defensa nacional, se decidió modificar el perfil de esa especialidad, para que se volcara hacia sus funciones específicas militares, y cambió el perfil de los oficiales seleccionados para integrarla. Esa lista fue desclasificada por el propio Milani como director de Inteligencia del Estado Mayor General del Ejército y la revista que la publicó se limitó a alfabetizar los nombres, omitiendo la fecha del desempeño de cada integrante, como si fueran lo mismo 1976 que 1983.

* Que Milani asistió a torturas y a simulacros de fusilamiento, de lo cual no hay testimonio alguno.

* Que participó de un alzamiento carapintada, cuando su nombre no figura en el listado oficial que realizó la Corte Suprema de Justicia, y en la fotografia difundida es ostensible que no forma parte del grupo amotinado, sino de quienes conversan con ellos.

* Que el gobierno utiliza al Ejército para realizar tareas prohibidas de Inteligencia interior, de lo cual no se alega una sola prueba.

* Que Milani es el inspirador del denominado Proyecto X, del que sólo participó la Gendarmería y que no guarda relación alguna con el Ejército.

* Que para realizar esas operaciones se incrementó su presupuesto a 333 millones de pesos. En realidad, los gastos de funcionamiento de la Dirección de Inteligencia no llegan a 4,5 millones de pesos, las asignaciones funcionales para 33 unidades de Inteligencia en todo el país son de 5,5 millones y los gastos reservados de 12,3 millones que se han aplicado al equipamiento de Inteligencia de combate, comunicaciones, criptografía, capacitación y supervisión, sistemas de información geográfica y meteorológica, de movilidad en campaña, sistemas no tripulados y tecnología de ciberdefensa y realidad aumentada. Esa actividad fue supervisada en 2008 y 2010 por la Comisión Bicameral de seguimiento de los organismos y actividades de Inteligencia, en visitas de las que participaron los partidos de la oposición, entre otros la diputada Patricia Bullrich, quienes inspeccionaron tanto el tipo de Inteligencia que se produce como la ejecución de los gastos reservados. Los 310 millones restantes se destinan al pago de sueldos.

Dicho todo esto con el suficiente detalle como para que no queden dudas, también es cierto que en actuaciones judiciales y en documentos públicos provinciales hay otros elementos que han preocupado a algunos organismos defensores de los derechos humanos, que no desean aplicar a Milani un estándar distinto del que practican desde hace tres décadas. Esto ha sido puesto en conocimiento del Poder Ejecutivo, junto con la documentación pertinente. Mañana, la comisión de acuerdos del Senado tratará el pliego. Antes de eso, si tan preocupado está Milani por el daño que pueda sufrir la presidente, podría servirle de fusible en vez de usarla como paraguas. Si diera un paso al costado favorecería el alegado propósito de defender su trayectoria y su buen nombre, lo que no le resultará difícil ante los indolentes sistemas judiciales de La Rioja y Tucumán, pero sin afligir en el empeño al gobierno que hizo de la defensa de los derechos humanos su bandera. No para debilitar sino para fortalecer esa política que distingue a la Argentina y a su gobierno en el mundo.
Fuente:Pagina12
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EN DIALOGO CON PAGINA/12, EL GENERAL CESAR MILANI NIEGA LAS ACUSACIONES QUE SE LE HACEN
“No puedo creer las cosas que se dicen”
El jefe del Ejército asegura que jamás vio a Bussi en Tucumán, que tampoco conoció al desaparecido soldado Ledo y que no participó de la detención del padre de Olivera ni de su traslado al juzgado. Se considera blanco de “una campaña de los sectores conservadores que siempre vieron a las Fuerzas Armadas como sus aliadas”.
 Por Raúl Kollmann
“No puedo creer las cosas que se dicen –arranca indignado el jefe del Ejército, general César Milani–. El hijo de Bussi dice que su padre me valoraba. No lo vi jamás a Bussi en Tucumán, lo vi dos veces en una formación, de lejos en Córdoba. Maltrataba a los coroneles, así que fíjese si le iba a dar bolilla a un subteniente de 21 años. Del desaparecido soldado Alberto Ledo le tengo que decir que tampoco lo vi ni lo conocí. No estaba en mi sección, sino en la de Comandos y Servicios. Dicen que era mi asistente, imposible. No tenía asistente. Y le insisto, era de otra sección del Batallón. Tampoco es cierto que yo haya participado de la detención del padre de Ramón Olivera: ese día, me fijé en el legajo, estaba sancionado por haberme quedado dormido. Y menos todavía trasladé al propio Olivera. ¿Le parece que le iban a asignar esa misión a un joven de 21 años que, además, según dice Olivera, tenía que presionarlo y hacerle decir que era del ERP? Todo es mentira. El trasfondo de todo es que hacen una campaña en mi contra porque yo dije que quiero un Ejército al servicio de un proyecto nacional y popular. Se lo ratifico: “Sí, quiero ser parte de un Ejército que sea parte de un proyecto nacional, que ayude a construir obras de infraestructura, que de-sarrolle el país”. Ante este diario, Milani también refutó el dato de que una parte importante del presupuesto del Ejército está destinado a Inteligencia: “Mire, aquí tiene el gráfico, es apenas el 1,7 por ciento del total del presupuesto de la fuerza”.

El general Milani recibe a Página/12 en el anochecer del sábado, en la sede del Ejército. Se lo ve enojado. “No sé por qué me tengo que estar defendiendo de esto después de 36 años. Estuve en La Rioja varias veces, en forma pública, saliendo en los diarios y nunca se me imputó nada. La madre del soldado Ledo jamás me nombró, pero básicamente porque no tuve ninguna relación con su hijo. Yo era de la Compañía A de Ingenieros y Ledo estaba en la Compañía de Comando y Servicios que era la que se dedicaba a la parte administrativa, a cocinar, a hacer guardias de seguridad. Cuando se dispone que nos traslademos a Tucumán por un mes, nosotros vamos a Monteros esencialmente con maquinaria para volcar ripio en los caminos para la zafra y luego alisarlo, además de pintar alguna escuela. Pero nunca tuve a Ledo bajo mi mando y menos todavía como mi asistente o auxiliar.”

–¿Pero sabe qué ocurrió en Tucumán con el soldado Ledo?
–En el Batallón de Ingenieros de La Rioja nosotros teníamos unas 50 deserciones por año. Cuando un soldado no se presentaba en cinco noches y cinco días, se hacían las actuaciones por deserción. En Tucumán se informó en aquel momento que Ledo había desertado. Es obvio que no era así.
En el libro El escuadrón perdido, que escribió el fallecido capitán José Luis D’Andrea Mohr, un hombre más que comprometido con la democracia, se menciona la desaparición del soldado Ledo en Tucumán. “En la noche del 17 de junio de 1977 salió tres veces con el capitán Esteban Sanguinetti a hacer una recorrida. La última noche no volvió.” Milani señala: “Yo me presenté ante el juez este viernes, pero nunca fui ni nombrado por ese caso en 36 años. Es ridículo decir que Ledo fue mi asistente o auxiliar. Lo de Ricardo Bussi ya no tiene nombre. A su padre no lo conocí, nunca estuve bajo su mando directo, lo vi de lejos dos veces en mi vida cuando estuvo en Córdoba. Era un déspota que maltrataba a los coroneles, imagínese que menos iba a tener relación con un subteniente de primer año. Basta ver mi legajo para que quede claro que no tuve nada que ver con él”.

–¿Qué hacía el Batallón en Tucumán?
–Le insisto: caminos para zafra, arreglar o pintar escuelas. Nunca participamos de ninguna operación militar. Imagínese que nosotros andábamos con mameluco. El vehículo con el que nos movíamos era una camioneta con caja abierta atrás, para cargar los materiales. Hay quien dice que yo estaba en Inteligencia. No supe qué es la Inteligencia hasta 1983, en democracia. Pero hay que mirar mi trayectoria. Hice el curso de Inteligencia de 1983 a 1987 y no estuve más en Inteligencia hasta 2007. De inmediato volví a Ingenieros: en Neuquén, en Santa Cruz. Volviendo a mis 21 años en La Rioja y Tucumán le reitero que nunca estuve en un centro clandestino, nunca participé de ninguna detención ni traslado.

–En La Rioja, Ramón Olivera sostiene que usted detuvo a su padre y que a él mismo lo llevó hasta el juzgado federal y que lo presionó para que firmara una declaración de que era del ERP.
–¿A usted le parece que eso tiene alguna lógica? Llevan a una persona a un juzgado federal con la idea de presionarlo para que diga que era del ERP, ¿le iban a asignar semejante tarea a un pibe de 21 años como yo, que además no tenía ni idea de todo eso? Además, estuve cotejando las fechas en mi legajo. El padre de Olivera fue detenido un día en que yo estaba sancionado por haberme quedado dormido, recién vuelto de Catamarca. O sea que ese día yo estaba de oficial de servicio, que era como ser el jefe de la guardia. Significa que aquel día yo no puse un pie fuera del Batallón.

–Pero Olivera no declaró esto ahora, lo hizo en 1984.
–No lo entiendo. Se equivoca. Tal vez porque yo después me quedé cuatro años más en La Rioja y se me conocía, pero no tuve nada, pero nada que ver. No participé ni de esa detención ni del traslado ni de ninguna otra detención o traslado. ¿En 36 años nunca se presentó como querellante para imputarme? Estuve varias veces en La Rioja, incluso hace pocos años. Salía en los diarios mi presencia. Sin embargo, nunca me inició ninguna denuncia o querella.

–¿Por qué ha dicho que ésta es una campaña en su contra?
–Dijeron, por ejemplo, que en los últimos años se destinó una parte decisiva, hasta mayoritaria, del presupuesto del Ejército al área de Inteligencia. Es delirante. El total del presupuesto de Inteligencia es de 332 millones de pesos, de los cuales 210 millones están dedicados a sueldos. Piense en el siguiente dato: el total de sueldos del Ejército es de 7000 millones de pesos. Pero tomando todo el presupuesto en su conjunto, lo que va destinado a Inteligencia es apenas el 1,7 por ciento. Sí, digo que hay una campaña porque acá los sectores conservadores creen que las Fuerzas Armadas son sus aliadas. Y aparezco yo diciendo que queremos ser parte de un proyecto nacional y popular. Se lo ratifico. ¡Queremos ser parte de un proyecto nacional y popular! Estuvo el otro día la Presidenta dos horas en la cena de camaradería y allí anunció que vamos a volver a construir, a hacer obras de infraestructura, a ayudar a poner en marcha el Belgrano Cargas. Para mí eso es un orgullo.
Fuente:Pagina12
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