martes, 30 de julio de 2013
Museo contra la Trata: más relatos de la memoria que de la historia real
Para María Luisa Mugica, historiadora de la UNR dedicada desde hace años al estudio de la prostitución, "Raquel Liberman nunca trabajó en la ciudad de Rosario". Una iniciativa busca abrir un espacio con ese nombre para concientizar sobre la explotación sexual
Liberman, conocida como "la polaca", el nombre del museo que proponen en Pichincha.
Liberman, conocida como "la polaca", el nombre del museo que proponen en Pichincha.
Irremediablemente la ciudades necesitan montarse sobre relatos de la memoria para sostenerse. Sin embargo, si se indaga un poco más en algunas de esas construcciones se comprende que la historia no siempre es igual a lo que se recuerda. "Los casos hay que probarlos y uno tiene que comprobar la veracidad de lo que se dice", advierte la historiadora de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), María Luisa Mugica, que desde hace años está dedicada al estudio de la prostitución. En este sentido, la profesional advirtió que "Raquel Liberman nunca trabajó como prostituta en la ciudad". El Concejo debatirá esta semana abrir, con el nombre de esa inmigrante polaca, un Museo contra la Trata de Personas y la Violencia de Género en el corazón de Pichincha, barrio reconocido justamente por su pasado prostibulario.
Lo que se sabe de Liberman es que fue una inmigrante polaco - judía que vino en barco a la ciudad de Buenos Aires, a principios del siglo XX con sus dos hijos pequeños. Ahí, su esposo la esperaba con un trabajo estable que algunos aseguran era de sastre. Al poco tiempo, el hombre falleció y Raquel que iba a trabajar de costurera para solventar económicamente a su familia terminó dentro de la organización judía Zwi Migdal, donde ejerció la prostitución en el barrio del Once. Su historia fue muy conocida e inspiró la novela "La Polaca" de Myrtha Schalom.
La iniciativa del edil del PSA Alberto Cortés apunta a crear el museo “Raquel Liberman” en Pichincha. Según explicó en el proyecto la intención es rendir "homenaje a la mujer que enfrentó y denunció ante la Justicia a una red mafiosa de tratantes de personas, que actuaba bajo el amparo de policías, jueces y políticos, hacia finales de la década del 20 y principios de los ‘30".
Sin embargo, consultada por Rosario3.com, Mugica –que es profesora de Teoría de la Historia en la UNR y reunió parte de sus investigaciones en el libro "Sexo bajo control. La prostitución reglamentada en Rosario entre 1900 y 1912" (UNR Editora)– sostuvo que "Liberman nunca vivió en Rosario" y ni siquiera se pudo comprobar que en la ciudad haya existido algún eslabón vinculado a la cadena de la trata de blancas de la organización Zwi Migdal.
Mugica consultó por años el Archivo de Obras Particulares de la Municipalidad de Rosario, el de Expedientes terminados del Concejo Deliberante y unos 12 mil expedientes en el Archivo de Investigaciones de la Policía de Rosario, sección Moralidad Pública. "Revisé 11 mil prontuarios policiales, donde sólo existían tres referencias de la red de trata de blancas, como se decía en ese momento, dadas a través de telegramas del juez enviados a la policía. Hubo 25 hombres detenidos sindicados de pertenecer a la red pero todos fueron liberados porque nunca hubo nada que lo probara. Esa historia refiere más a un relato heroico del comisario Julio Alsogaray que a otra cosa", advirtió y abundó: "No digo que no existiera, digo que no se probó en Rosario, donde yo accedí a expedientes secretos de la policía donde encontré datos que dejaban mal parada a la institución pero de eso no había nada".
En sus trabajos, la investigadora también se encargó de revelar allá por 2008 que "el célebre burdel de Pichincha, conocido como Safo no se llamó así". A mediados de 1913, cuenta, en Rosario se empezaron a trasladar las casas de tolerancia a los barrios establecidos para tal fin por el municipio. Los más importantes se mudaron a Pichincha, barrio delimitado por las calles Pichincha y Suipacha a partir de Salta hasta los paredones del Ferrocarril Central Argentino. "En ese sentido, uno de ellos es el todavía recordado Madame Safó, hoy Hotel Ideal, ubicado en Pichincha 68 bis, que en realidad se llamaba El Paraíso, aunque todos lo recuerden con el mítico nombre de Safó", reveló.
La propuesta de Cortés llegará esta semana al Concejo. El museo se define como un espacio "democrático, educativo, social, cultural y de reflexión comunitaria sobre la problemática de la trata de personas y la violencia de género". Cortés destacó que la entidad no tiene muchos antecedentes. "Según lo que hemos investigado, no hay un museo así en el país ni en Latinoamérica", explicó.
Prostitución: del abolicionismo al prohibicionismo
El edil, mencionó en su proyecto que "los estudios historiográficos de la temática realizados por investigadores profesionales hasta el momento, llegan a la conclusión que Rosario fue la primera ciudad del país que tomó la cuestión de la prostitución como tema de interés político, reglamentado la prostitución y el funcionamiento de las casas de tolerancia, entre 1874 (un año antes que Buenos Aires) y 1932".
“Este sistema reglamentario incluía regular sobre una combinación de problemáticas atinentes a aspectos sanitarios, políticos, administrativos y policiales por lo que existe una cantidad de normativas emitidas por el Concejo Municipal y el Departamento Ejecutivo que dan cuenta de la implementación de políticas públicas para abordar y regular la problemática”, apuntó el edil del PSA.
Asimismo, el concejal, indicó que “existe numerosa documentación policial y periodística que da cuenta que en los prostíbulos la violencia contra las mujeres era moneda corriente y permeaba las relaciones que se establecían en su interior, tanto entre quienes lo administraban como las personas que frecuentaban y las mujeres obligadas a vivir en los burdeles” y “en Rosario, según estudios historiográficos existe una arquitectura prostibularia desarrollada ex profeso, que le otorga a la ciudad características distintivas que no se produjeron en otros sitios donde también hubo auge prostibulario semejante”.
"En este marco, surge la llamada prostitución reglamentada, es decir, una serie de ordenanzas reglamentarias del ejercicio de la prostitución, con prohibiciones y limitaciones. Este sistema sería el primero imponerse en Argentina, y también el primero en caer. Y como todos sabemos; el epicentro de la prostitución se situó en el Barrio Pichincha", explicó Mugica.
En diciembre de 1936 Argentina promulgó la ley de profilaxis 12.331 lo que determinó al país como abolicionista con respecto al ejercicio de la prostitución. "A partir de ahí, Argentina es abolicionista, ni reglamentarista ni prohibicionista y no persigue, por lo tanto se considera a la prostitución como una actividad electiva", explicó y agregó: "El espíritu de la ley era de libertad individual de las personas, pero por otro lado, la policía es la misma policía. Las normas son una cosa y la aplicación muchas veces es otra. Las leyes no siempre cambian la cabeza de las personas".
Aunque su trabajo tiene más que ver con historizar sobre tiempos pasados y no se dedica a trabajar con las mujeres contemporáneas que ejercen la prostitución, Mugica llegó a conocer a Sandra Cabrera –la militante de Ammar asesinada en enero de 2004–. Y es a partir de entrar en contacto no sólo con los archivos policiales sino con los relatos y testimonios que para la historiadora es, cuanto menos, una contradicción que con ese marco de ley abolicionista se fijen ordenanzas como la del cierre de cabarets y whiskerías recientemente aprobada en el Concejo Municipal. "Mi trabajo no es juzgar. Soy historiadora, lo que hago es comprender y hacer comprender. Entiendo que los sujetos hacen lo que pueden y yo no puedo decirle a nadie que gana mucho más que trabajando como sirvienta qué debe hacer con su cuerpo", concluyó.
El proyecto del Museo contra la Trata
La estructura de la institución contaría con: archivo digital documental legislativo (un minucioso banco de datos digital de documentación municipal, provincial, nacional e internacional en relación a la trata y violencia de género), copias digitales de los expedientes de casos paradigmáticos como el del caso Raquel Liberman, Sandra Cabrera y María de los Ángeles Verón y todo caso que se estime valioso y pertinente a la misión del Museo.
Además, archivo testimonial donde se reunirá información de los experiencias vividas por personas víctimas del proxenetismo, de familiares de las víctimas, jueces, abogados vinculados a diferentes causas, que permitan contar con testimonio de las vivencias de las víctimas y de los procesos legales, periodísticos, investigativos que se pudieron producir y archivo material. También, un trayecto arquitectónico, que incluirá, construcciones prostibularias, objetos, elementos propios de la vida prostibularia, (colecciones privadas que puedan ser donadas, asimismo un área urbana compuesto por el sector que comprendía el tramo prostibulario, indicando la complejidad de actividades sociales y comerciales que incluía tales como teatros, local de tiro al blanco, fondas, cafés, restaurantes, conventillos, prostíbulos.
Se propone que el Museo dependa de la secretaría de Cultura Municipal y funcione (en la sede la misma cartera municipal –Ex Estación Rosario Norte, lugar paradigmático donde accedían los contingentes de visitantes a los prostíbulos de Rosario o algún inmueble emblemático en el barrio Pichincha). En tanto, estaría dirigido por un Consejo Técnico Directivo compuesto por tres profesionales: un museólogo, un historiador y un docente, abogado, trabajador social, arquitecto, psicólogo y/o interesados indistintamente.
Fuente:Rosario3

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