21 de julio de 2013

URUGUAY.

20.07.2013
Uruguay
José "Pepe" Mujica suspende su viaje a El Salvador para "no exigirse"
El presidente uruguayo José Mujica suspendió una visita que planeaba hacer a El Salvador desde el próximo 28 de julio para "no exigirse" en un "viaje complicado".
El canciller uruguayo Luis Almagro confirmó este sábado a Télam que la gira centroamericana del mandatario incluirá únicamente Cuba, país que Mujica visitará desde el próximo 26 de julio para participar de los actos por el 60 aniversario de la toma del cuartel Moncada.

"Es un viaje complicado por su logística", afirmó Almagro y ratificó que la idea es "no exigir" al mandatario, de 78 años de edad, por lo que sólo irá a Cuba.

A comienzos de junio, Mujica debió acortar dos días su gira europea "por cansancio", luego de recorrer China, España y el Vaticano en su viaje más largo como Presidente desde que asumió en marzo de 2010.

La suspensión del viaje a El Salvador había sido adelantada por el presidente salvadoreño, Mauricio Funes, que había indicado "razones de salud" para la cancelación a la agencia AFP.

Sin embargo, Almagro fue enfático al afirmar que "no hay" motivos de salud para la cancelación y que lo que se busca es "no exigir" al mandatario.  
Fuente:Telam

Tabaré Vázquez, por la vuelta 

Año 6. Edición número 270. Domingo 21 de julio de 2013 
Por Ernesto Tulbovitz. Sur en América latina
internacional@miradasalsur.com
Tabaré Vázquez. El ex presidente del Frente Amplio se perfila como favorito.
Uruguay. Encuestas y análisis lo ubican como posible próximo presidente de la república, incluso con mayoría parlamentaria. Mientras el ex mandatario del Frente Amplio piensa en su candidatura, interviene realizando polémicas declaraciones sobre las relaciones con los Estados Unidos y los conceptos de derecha e izquierda.
El comentario se extiende en los diálogos políticos informales, las tertulias en las embajadas, las ruedas de café: en privado, blancos y colorados asumen que salvo algún hecho excepcional el Frente Amplio (FA) conquistará su tercer gobierno y la figura que se nombra es la de Tabaré Vázquez. La disputa real se limita apenas a si lo logrará con mayoría parlamentaria o sin ella, y cuál de los dos partidos fundacionales uruguayos ocupará el segundo lugar. El director de la consultora Factum, Oscar Botinelli, escribió en una columna en el diario El Observador que constituye “una afirmación muy temeraria y sin fundamento” sostener que el FA perderá el control del Parlamento en las elecciones de octubre de 2014. “Estas afirmaciones parecen más expresiones de deseos que conclusiones con base empírica”, anotó.

El análisis del Botinelli se basa en las encuestas que su consultora realizó durante el mes de junio y en el trabajo de sus colegas de Equipos y Cifra. Al promediar los tres estudios, adjudicó las bancas de diputados: el FA obtendría 52 bancas en Diputados (hoy ocupa 50), el Partido Nacional 27 (hoy 30), el Partido Colorado 18 (hoy 17) y el Partido Independiente mantendría sus dos escaños. En su primer gobierno nacional, el FA contó con 52 bancas.

Factum publicó días atrás los resultados de julio de su Barómetro de Opinión Pública, estudio que mostró que el 70% de los uruguayos cree que el próximo presidente será del FA. La cifra se eleva al 88% entre los frentistas, pero también el 52% de los blancos y el 46% de los colorados cree lo mismo. El 72% del total de los uruguayos encuestados considera, además, que Tabaré Vázquez, primer intendente del FA en Montevideo (1990/1995) y primer presidente de la República por la misma coalición entre 2005 y 2010, ocupará nuevamente el gobierno.

Desde luego, Vázquez conoce esos datos y, como acostumbra, maneja sus tiempos, sus apariciones y sus ausencias públicas en el ruedo político y el mediático. Cada vez más su casa de la residencial zona del Prado es un centro de peregrinación de políticos de izquierda pero también de empresarios y visitantes extranjeros. Vázquez combina sus apariciones en tanto médico oncólogo, su papel de Maestro Grado 5 en la Gran Logia de la Masonería del Uruguay y sus disertaciones como líder del partido de gobierno. Si eso no alcanzara, hace más de una década que todas las consultoras de opinión pública verifican que Vázquez, el presidente José Mujica y el vicepresidente Danilo Astori son los políticos que mayor simpatía despiertan entre los uruguayos.

El amigo americano. En los últimos días, Vázquez volvió a sorprender a propios y ajenos con afirmaciones poco imaginables en un líder de izquierda: por ejemplo, hizo guiños a los Estados Unidos y cuestionó que los conceptos de derecha e izquierda conserven validez en la literatura política presente.

Las señales a Washington no constituyen una novedad. En octubre del 2011 mientras Mujica volaba en gira a Europa Vázquez desempolvó un episodio poco conocido. En una charla ante ex alumnos de un colegio del Opus Dei, había dicho: “Un presidente tiene la obligación de plantearse todos los escenarios posibles que le puedan presentar ante un determinado problema. No esperar a que el problema surja para ver qué hace. Y yo me planteé todos los escenarios, desde que no pasara nada hasta que hubiera un conflicto bélico. Me reuní con los tres comandantes en jefe y se los planteé. Me dijeron: ‘Podemos hacer una lucha de guerrilla’. El titular de la Fuerza Aérea me dijo: ‘Tenemos cinco aviones y combustible para 24 horas; si salen nuestros cinco aviones, ninguno vuelve’. Estábamos en un estado de indefensión”.

El martes 23 de mayo del 2006, en la residencia presidencial, Vázquez consideró con los entonces comandantes militares y su secretario de la Presidencia, Gonzalo Fernández, las vulnerabilidades y las condiciones de seguridad de la planta de Botnia hoy UPM dadas las relaciones cada vez más tensas con el gobierno de Néstor Kirchner y los amenazantes cortes del tránsito binacional de los manifestantes. Unos días antes de aquella cena del 2006, el Ejército argentino había realizado ejercicios militares como el cruce del río Paraná sin puentes. Además de la similitud con una hipotética invasión del territorio nacional por el río Uruguay, los servicios de inteligencia informaron al gobierno de Vázquez que esas maniobras eran inusuales.
“Entonces fui a Estados Unidos a tratar de mejorar el intercambio comercial entre nuestros países, y también le pedí a la señora canciller Condoleezza Rice que dijera, si ella lo entendía así, que Uruguay era un país amigo y socio de Estados Unidos... y que le pidiera al presidente George W. Bush si era posible que dijera lo mismo. Y así fue. Dijeron: ‘Uruguay es un país amigo y socio de Estados Unidos’; y se aplacaron todos los ánimos”, explicó luego Vázquez.

Fuera de la Presidencia pero con la misma disposición a establecer las mejores relaciones posibles con Washington, Vázquez ahora emitió señales hacia la el gobierno demócrata, hace poco menos de un mes, en una entrevista con el semanario Búsqueda. Si bien admitió la pertinencia de las críticas que se le hacían a los Estados Unidos por su actitud “imperialista” y “avasallante”, Vázquez observó que eso estaba cambiando y preguntó: “¿Lo criticamos por criticarlo o lo criticamos porque queríamos que cambiara de actitud? 

Entonces, si criticamos para que cambie de actitud y Estados Unidos cambia de actitud, puede haber la posibilidad de un nuevo relacionamiento. Ya es tiempo de dejar de pasarnos cuentas”. En cambio es momento de pensar “una agenda común” para América latina y Washington: “No para que Estados Unidos sea el gendarme, sino para construir un relacionamiento de igual a igual”, dijo, y agregó que eso debía contar con la inclusión de Cuba.

En el 2006, con su entonces ministro de Economía Astori como punta de lanza, Vázquez operó fuerte para que Uruguay suscribiera un Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos, con el que ya cuentan Chile, Perú, Colombia y México. Las protestas internas dentro del propio gobierno, de parte de la izquierda, del sindicalismo y de no pocos intelectuales influyentes, lo hicieron retroceder.

Derecha e izquierda. La última movida fuerte de Vázquez no fue menor. Mientras define si será o no el candidato del FA, durante una conferencia en San Pablo, Brasil, Vázquez puso en duda la vigencia de las categorías de derecha e izquierda para definir concepciones políticas. En su ponencia “La ética en el liderazgo”, que ofreció en la Cumbre Latinoamericana de Ética que organizó el Ethisphere Institute y Thomson Reuter y cuyas aristas principales se publicaron en Búsqueda, Vázquez señaló: “Hoy casi nadie pone en duda que mientras la derecha reivindica la libertad como su principal seña de identidad, la izquierda hace lo propio con la igualdad”. En seguida precisó: “Sobre esa certeza tan extendida no vendría mal dudar un poco más porque, creo yo, las cosas no son tan sencillas como parecen, la caracterización derecha/izquierda ya no es lo que fue en el pasado y la disyuntiva que hoy tenemos planteada no es entre libertad o igualdad, ni entre neoliberalismo e igualitarismo”.

Vázquez planteó que la disyuntiva del presente “radica en asumir la libertad en lo que ella tiene de no dominación ni interferencia, autonomía individual pero no de ‘individuos solitarios’, capacidad para orientar la vida según deseos y proyectos propios ‘en presencia’ de los demás e ideal social que para ser realidad cotidiana de la sociedad requiere una arquitectura institucional y un funcionamiento democrático que así lo garantice”.

Esta concepción de la libertad, agregó, “supone también más derechos y mayor compromiso ciudadano y un grado de igualdad que impida la aparición de poderes capaces de poner en peligro la libertad, sea cual sea la naturaleza, pública o privada, de los mismos”. Porque el mercado por sí solo, enfatizó, “no produce automática y necesariamente bienes públicos”, y la democracia “sin leyes e instituciones que la sustenten es frágil y, consecuentemente, puede ser efímera”.

Sostuvo que las personas deben tener “igualdad de oportunidades ante la ley y ante la vida”, pero subrayó que “la igualdad de oportunidades por sí sola puede derivar en igualitarismos que debilitan la creatividad, el esfuerzo y el compromiso tanto como lo hace la desigualdad; y dan lugar a mecanismos de legitimación de nuevas desigualdades. Parece un trabalenguas pero no lo es”.

Varios dirigente del FA vinculados a Vázquez y al ala socialdemócrata de la agrupación coincidieron en evaluar sus dichos como otra movida para ganar el centro. “Ya nada nos asusta. Conocemos el personaje”, se limitó a comentar a Miradas al Sur un dirigente comunista.

Desde sectores intelectuales de izquierda se entendió que Vázquez “maneja el mismo discurso de los líderes de la derecha como Pedro Bordaberry o Luis Alberto Lacalle. Es la derecha en el mundo la que dice que no hay ni izquierda ni derecha”, apuntó el intelectual, aun sorprendido por el giro algo más que semántico de Vázquez.
Fuente:MiradasalSur

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