Audiencias días 20 y 21 de Agosto
2013.
Martes 20 de Agosto:
9:40Hs.
Primer Testigo
Enrique MACCHI:
Se realiza por videoconferencia desde Mendoza. Relata que es
detenido en Bolívar, y trasladado a Bahía Blanca al CCD La Escuelita. Dice no
haber sido torturado físicamente, sí, psicológicamente. Percibió que había mas gente en ese lugar, no
se podía hablar ni hacer nada. El se encontraba en un camastro y siempre los
estaban vigilando. Supo de la presencia de Zulma
o Graciela Izurieta (eran 2 hermanas) Los interrogadores eran 3, y le hacen
firmar una declaración que no pudo leer. Lo secuestran junto a su hermano y
también los sueltan a los dos juntos. Los dejan en una ruta y caminan toda la
noche, hasta que los encuentra un vecino, van a una Iglesia y llaman a su
padre. Era militante de la JUP, estaba
en el centro de estudiantes de Ingeniería.
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Segundo testigo:
Vicente Eduardo
MACCHI
Fue secuestrado el 2 o 3 de Enero de 1977 a las 2 y media de
la tarde mientras se encontraba trabajando en la localidad de Bolívar. Llegan
dos móviles policiales y lo llevan a la comisaría de Bolívar, allí lo tienen
entre 10 o 12 días, incomunicado. Recuerda que los visitó un sacerdote, tenía
una sobrina de 1 año y medio, que como pedía verlo, un policía la entraba en
brazos para que lo vea dentro de la comisaría. Lo trasladan junto a su hermano
en avión a Bahía Blanca. Lo traen vendado y atado con sogas en el avión y se le
lastiman las manos, todavía dice tener las marcas. Es llevado al CCD La
Escuelita y torturado 1 o 2 veces con picana eléctrica. Siente en ese lugar
todas las características del CCD, la ruta, el ruido del tren, los ruidos de
“los militares”. Estuvo siempre vendado, lo hicieron bañar antes de salir y lo
custodió un encapuchado, morrudo, petiso, de remera negra, pantalón de fajina y
Borceguíes. En los interrogatorios también le preguntaban por nombres, era
militante de la JUP, y militó en una Unidad Básica donde estaba el Padre Pepe Zamorano, cree que en Villa
Nocito. Recuerda haber escuchado la voz de Zulma
Izurieta. Luego de otros 10 o 12 días en La Escuelita los liberan en la
ruta 33, caminan toda la noche hasta que alguien los lleva a Torquinst y de ahí
llaman a su padre. Dice no recordar mucho mas.
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Tercer Testigo
Juan Angel ARRIETA
Tenía 17 años, vivía en el barrio Comahue e iba a la escuela
ENET de calle Chiclana en el turno noche. Relata que era común que en la
escuela se hicieran allanamientos por parte de efectivos militares y no los
dejaran salir del aula, poniendo un soldado en la puerta de cada aula, a veces
les hacían poner las manos en la nuca y si se les caían los brazos de
cansancio, les pegaban culatazos. Dice haber conocido al mayor Ibarra, ya que compartían espacio de
equitación, y una vez que no daba más de tener las manos en la nuca, hizo
movimientos para que lo viera y al verlo, lo dejó ir a su casa. En esos
momentos no veían a ninguna autoridad del colegio, estaban ausentes. El papel
de la dirección del colegio fue pobre “o estaban de acuerdo, o no se metieron”.
Era compañero de banco de Sergio Voitzuk,
que fue secuestrado con muchos otros alumnos de ese colegio. Dice que cuando
salió le contó lo que le habían hecho y le mostró las marcas. Le contó que lo
tenían vendado, lo torturaban, lo picaneaban, lo colgaban durante mucho tiempo
de las muñecas y también lo introducían en un tambor lleno de agua.
Sergio estaba en el centro de estudiantes, que era una persona
que le interesaba la política, tenía un “pensamiento de izquierda” que leía
mucho y que era muy buen alumno, como todos los que secuestraron, no eran
revoltosos y eran los mejores alumnos. Supo que algunos no volvieron a aparecer. “Recuerdo los muchachos
Paira, que los conocí, murieron en
un enfrentamiento, se decía, eran mayores que yo”. Él dice que en esa época
“estaba alejado de la política, era ignorante, no leía.” Voiziuk
era muy buen alumno, y él no tanto. En equitación practicaba marcha a
caballo, y los militares practicaban salto, ahí conoció a Ibarra. “Ibarra iba con
su esposa, sus hijos y sus ayudantes que le lustraban las botas, nosotros era
diferente, nos teníamos que hacer todo”. Dice nunca haber hablado con Ibarra ni
agradecerle por la vez que lo dejó ir a su casa. No sabe su padre, ya que una
vez, su padre le recriminó a Ibarra el uso de las armas en el lugar. Recuerda a
todos los chicos que fueron secuestrados, nombra a López, Bambozi, Petersen, el
profesor Villalba y dice que el director se llamaba Herrero. Dice creer que
iban a buscar a personas específicas, determinadas, que debían haber consultado
o preguntado antes, porque se hacían allanamientos, entraban armados y se
apostaban en las puertas de las aulas. “Los alumnos que secuestraron eran
excelentes personas todos, no eran para nada revoltosos”
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Cuarto Testigo
Antonio Zóccali:
El testigo es padre de Renato
Zóccali, quien estuvo secuestrado en el CCD La Escuelita junto a otros adolescentes
de la ENET 1. Relata que en Diciembre del año 1976, casi al concluir las
clases, se encontraba en su casa con su familia a la tardecita y apareció una
camioneta del Ejército en su calle de Italia 776, armados con FAL y le
preguntaron por su hijo, y que se lo tenían que llevar para hacerle unas
preguntas, lo suben a una camioneta y se lo llevan. “Fue un avasallamiento
total, como si fueran a Gestapo, sin dar explicaciones se llevaron a un chico
de 17 años”. Sus vidas se convirtieron en un calvario y cuenta que su esposa
estaba muy mal anímicamente y al pasar de los días que no volvía su hijo, ella
se golpeaba sola, la cabeza contra las paredes, mas tarde le diagnosticarían un
cáncer, y los médicos le dijeron que podía ser por algún fuerte golpe. Él dice
que tuvo que atenderse con el psiquiatra Dr
Mata, ya que no podía mantenerse en pie al no saber nada de su hijo y de
los demás adolescentes secuestrados. Relata que lo tuvieron “drogado” por
algunos días ya que estaba muy deprimido.
El Testigo trabajaba en Entel y le preguntó al Cnel Mancini, de la empresa, el cual le
dijo que su hijo estaba en La Escuelita. Un determinado día le llegó la noticia
que habían encontrado chicos deambulando detrás del cementerio y que el
ejército los levantó y los llevó al Batallón 181. El Coronel de Entel, le dice
que vaya a buscarlo, que el chico iba a salir. “El chico casi estaba
irreconocible, no hablaba, estaba destrozado las orejas, los pies, las partes
íntimas… no quería hablar con nadie”… El Testigo rompe en llanto desconsoladamente.
“Uno no podía creer lo que le habían hecho” Nadie se hizo cargo de lo que le
hicieron, dice.”Nos destrozaron la vida, a él y a toda la familia”. Su hijo
estuvo en cautiverio entre 43 a 45 días. Dice que el primer tiempo el chico no
hablaba con nadie, y el tema en la casa se convirtió en Tabú. Se pasaba días
tirado en su cama a oscuras. Dice saber que le pasó a muchos alumnos de la
misma escuela, la mayoría de los chicos, excelentes alumnos y que en el colegio
le dijeron no saber nada.. También recurrió a un capellán de la iglesia Santa
Teresita de la calle Villarino y lo mandaron a “rezar y que tenga fe.”
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Quinto Testigo
Ruth Irupé Sanabria
Se realiza por videoconferencia desde Washington DC.
Es hija de Alicia Partnoy y Carlos Sanabria, ambos
secuestrados en el año 1976 y llevados al CCD la Escuelita, cuando ella contaba
con 1 año y medio de edad.
Comienza recordando una foto con sus dos padres de su primer
cumpleaños donde “Mi madre lucía muy enferma y mi padre no podía sonreír, sus
vidas corrían peligro y era cuestión de tiempo para que ellos fueran
secuestrados o desaparecidos”. Dice tener una memoria “muy visceral, memoria de
imágenes” El 12 de enero de 1977 estaba jugando en el pasillo y escucha golpes
fuertísimos, “veo una luz, algo brillante, siento que mi mamá me recoge y me
lleva a la cama, estoy gritando y mi recuerdo es que mi mamá también gritaba
muy alto, escucho los gritos de los soldados y siento que se llevan a mi
madre”. “Los gritos de ella se ponen cada vez más lejos y más lejos y estoy
sola”. Dice que sabe que la llevan de una vecina de enfrente y la tuvieron allí
hasta “que mi abuela me rescató”. Dice que la mujer le estaba por comprar ropa,
y que si sus abuelos no hubiesen vivido cerca y la rescataban, hoy sería una de
los niños que están siendo buscados. Luego del episodio, se centraron en buscar
a su mamá. “Me robaron el derecho de vivir en mi país, con mi madre, y de tener
una infancia normal” Dice haberle quedado heridas psicológicas. Fue a vivir con
su abuela y recuerda mucha oscuridad ya que su abuela tenía siempre todas las
ventanas cerradas, mucho silencio, vivían con mucho temor, su abuela siempre
acostada deprimida. Otro recuerdo es cuando su abuela la llevaba a buscar a su
madre, iban a muchas oficinas y rogaban por información. Recuerda los grandes
esfuerzos de sus abuelos para no caerse. “También me acuerdo que no podía
hablar que no tenía que decir quién soy, ni que ha pasado con mis padres, no
podía hacer amigos, tenía como doble identidad, no podía hacer conexiones
auténticas con lo que estaba pasando, ya habían secuestrado a mi tío Coco y a
mi primo, tío segundo Gustavo” . “Yo también buscaba a mi mamá, abría los
gabinetes de la cocina, de la heladera”. “No podía salir a jugar, ni tenía
amigos, mi tío Daniel era mi único amigo. No podía ver imágines en la Tv donde
hubieran ataques, policías, ruidos fuertes, me agarraban ataques de pánico”.
Dice que se comportaba muy bien, que era muy buenita y que sentía que tenía que
ser madura y aguantarse todo. “Un día apareció un cardenal rojo y lo nombramos
copete y mi abuela dijo que significaba que mi mama estaba viva, que estaba
bien”. “Mi abuelo me permitía hacer más cosas, jugar, compartir comida con el
perro, Recuerdo las peleas entre mis abuelos, no eran gritos pero era mucha
presión, ellos se sentían culpables, estábamos todos con miedo de ser
secuestrados”. Luego relata sus recuerdos de cuando pasaron a sus padres a la
cárcel, las colas que debían hacer para verlos,
“las cosas asquerosas que nos decían”. “Había una guardia que le gustaba
hacernos sentir criminales, me chequeaban en mi cuerpo, en mi bombacha, si tenía
contrabando, era una violación, una forma de hacerme sentir criminal”. Recuerda
un episodio con una tía, que en ausencia de su abuela la encerró en un
gallinero, para castigarla, diciéndole cosas horribles, como para darle una
lección, ya que existía la idea que eran malos y que los Hijos eran más
peligrosos que otros niños. Tambien recuerad que el resto de la familia se
alejó.
La cárcel la recuerda con un olor horrible, con baños
horribles, pero “la peor sensación para mí fue no poder reconocer a mi mamá”.
No recordaba su cara debido a la ausencia. Su madre le escribía cartas, que no
se las dejaban enviar. “El año pasado me dio unas cartas que escribió para mí”
“Fue una violencia, trataron de criminalizar el amor entre madre e hija” Dice q
en las cartas estaba claramente visible las marcas de las lágrimas.
Luego relata que un día la llevan al aeropuerto y “me sacaron
de los brazos de mi abuela y me pusieron en los de mi mamá y nos pusieron en un
avión. Me destruyeron por segunda vez la familia que tenía”. Cuando llegó a
Washington se encontró con su padre que ya lo habían liberado, recuerda muchos
medios periodísticos cuando llegaron, ya que el caso se hizo famoso en EEUU.
“En el exilio creamos una nueva familia, la familia de los refugiados” junto a
otros compañeros exiliados que recuerda como Pablo Gonzalez y Marta Ramos. Sus padres se separaron, y su madre
inmediatamente comenzó su trabajo de denuncia de lo que ocurría en la
Argentina, “se hizo la misión de su vida”.
Ruth termina su relato:
“quiero agradecer a los fiscales y a la gente en Bahía Blanca y a toda
la Argentina que están luchando por la Justicia”.
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Sexto Testigo
Sergio Laluk
El testigo es un Ex policía que
ingresó en 1975 a la fuerza y fue exonerado en junio de 1977, según dice por
una causa armada por hurto de automotor reiterado. Dice haber sido secuestrado
y le hicieron firmar a punta de pistola una declaración que lo imputaba y le
dijeron “Firmá que a mi no me cuesta
nada pegarte un tiro y decir que te mataron los subversivos”. Dice que le
arruinaron la carrera y la vida. Fue citado por el caso de la Víctima
Iannarelli, pero no aporta ningún dato relevante y a todas las preguntas
responde que no recuerda, solo destaca su supuesta victimización por parte de
sus pares.
Séptimo Testigo
Alberto Vitali
Era médico de policía en el año
1977.cumplía con la guardia una vez por semana en la ciudad de La Plata, en
Sanidad Central. Hacía reconocimientos de detenidos, accidentados. Se lo
interroga por los falsos enfrentamientos en esa ciudad, específicamente si
recuerda sobre el Caso de Stela Maris Iannarelli, no recordando que en los casos que concurría
había mujeres, solo recuerda hombres y en muy escasas oportunidades. Su memoria
selectiva hace que no haga ningún aporte de relevancia.
Día Miércoles 21 de Agosto.
Primer Testigo
Miguel Angel Perez
A las 9.30 hs comienza a declarar el testigo que en 1976
contaba con 23 años de Edad y cursaba el 3º año en la UTN de Bahía Blanca. La
CGT pretendió en ese momento hacerse cargo de al UTN y el alumnado consideró
que no era lo adecuado, que era mejor que se maneje el Satus Quo. Ya en el año
1974, recuerda que en una elección para el centro de estudiantes, como se
presumía que había ganado una lista progresista, el grupo de la CGT, con los matones de Ponce, se llevó las Urnas
con escopetas recortadas en mano. Hicimos una gran asamblea y dicha patota nos
sacó a escopetazos y golpes. “Al otro día el diario La Nueva Provincia publicó que un grupo de estudiantes quiso tomar
la UTN” mintiendo a favor de los grupos de derecha de la CGT. Tenía militancia
en la JUP. Relata que a raíz de su participación de resistencia a ese cambio,
lo van a buscar a su casa un grupo de personas para detenerlo. En ese momento
estaba en la casa de su novia y cuando llega a su casa y se encuentra con la
novedad, dice que vá a presentarse, ya que él no había cometido ningún delito.
Antes de eso, volvieron a buscarlo, y lo describe como impactante el despliegue
que realizaron para detenerlo. Muchos efectivos de uniforme y de civil, en un
gran operativo para llevarlo solo a él. Lo suben a un auto en un trayecto que
dura de 20 a 25 minutos, y cuando lo bajan lo primero que le hacen es un
simulacro de fusilamiento. Lo introducen en un lugar donde lo interrogan, atado
y vendado y lo dejan tirado en el piso. En un momento pasó las manos hacia
adelante, ya que estaba acalambrado de tenerlas atrás, y le pegaron patadas
fuertísimas entre las piernas y le lastimaron el pié, el cual luego se le
infectó por la falta de atención. Hacía
sus necesidades en un tacho y comía en el mismo lugar. Dice que lo interrogan
tratando de involucrarlo con grupos de la guerrilla, y le preguntaban nombres
de otras personas, querían que dé nombres. En un momento se produce un Careo
con José Luis Robinson a quien
conocía, Al liberarlo en una oportunidad lo cruzó en la calle y dice que
Robinson le desvió la mirada, aunque él no le guarda rencor. Se escuchaban
gritos de otras personas que torturaban, “los mismos que debo haber pegado yo”.
Estuvo en ese lugar cerca de 45 días, escuchaba el ruido de un tren, ladridos
de perros, el motor de un vehículo con escape libre, todo el tiempo estuvo
atado y con la venda apretada, solo escuchaba, había un televisor o algo que
estaba permanentemente informando. Una noche hubo una “Despedida” a alguien que
le llamaban “Pelado” y al otro día
escuchó por ese televisor que había muerto en ese enfrentamiento, (sería un
muchacho que lo conocía de participar en las marchas que usaba el pelo muy
corto). También recuerda dos voces
femeninas, se percibía que tenían un trato diferente, se desplazaban, “no
sé si eso implicaba una connotación sexual, pero las trataban diferente”, una
de las últimas noches también sintió que estaban despidiendo a una de ellas y
al otro día nuevamente el televisor informó de un “enfrentamiento”. Otro dato
que recuerda es el que los guardias mencionaban que se iban de franco para el
lado de Zapala, de la cordillera. Los Alias de guardias que recuerda son Perro y Abuelo. En un momento se habló de la visita al lugar del Gral Vilas.
Los últimos días que él estuvo allí, se referían a las mujeres como
las panzonas. Y luego en un momento escuchó el llanto de un Bebé.
En otro momento los guardias se habían ensañado con un
muchacho que era judío, y se
burlaban permanentemente de él. No recuerda su nombre. También recuerda una
persona que estaba como desquiciada, estaba fuera de sí y hablaba sin control,
“supongo que por exceso de tortura”.
El 8 de Enero de 1977 lo liberan, lo suben a una camioneta y
lo dejan cerca de su casa en Miguel Cané y Pueyrredón. Supo que su amiga de la
infancia Mirna Aberasturi, le pasó
lo mismo que a él, y supone que tuvo que pasar por las mismas cosas. Dice no haber hecho terapia y que el primer
tiempo la pasó muy mal, y que también tenía muchos sentimientos de culpa, por
sus padres que habían hecho mucho esfuerzo para que él pudiera estudiar.
“Metí esta historia en mi
Memoria Interna, casi nadie sabe, ni mi familia política, ni mis amistades, Fue
un mecanismo de defensa”
Segundo testigo
Alejandro Mussi
El Testigo es Hijo de
Julio Mussi, quien fue secuestrado a los 32 años, en Comodoro Rivadavia, vivía
en pareja con su esposa y su hijo de tres años, lo trasladan en avión a
Bahía Blanca. El testigo se refiere a la búsqueda que su familia emprendió para
dar con su padre, sobre todo el sufrimiento de su abuela y su tía buscándolo
por toda la Argentina. Sus tíos viajaban a Bahía Blanca e iban al V cuerpo en
búsqueda de información, sabe que una vez lo recibieron pero que no fueron bien
tratados. Se enteró de todo bien, cuando fue más grande. Cuenta que su vida fue
muy difícil, “sentir la discriminación por ser Hijo de desaparecidos, nos
miraban como si hubiéramos hecho algo”. “No se festejó mas nada en mi familia,
ni navidad, ni día del Padre, ni día del Niño”. Cuando era mas grande y buscaba
trabajo, dice que lo rebotaban en todos lados por ser hijo de desaparecido, hasta
que empezó a mentir y decir que su padre había fallecido, solo eso y asi pudo
empezar a conseguir algún trabajo. Recuerda que un tiempo fue a vivir con los
padres de su mamá y como tenían miedo siempre le pegaban y lo mantenían
encerrado en un galpón, no lo querían tener.
“Mi abuela miraba siempre por la
ventana y yo le decía que era una vieja chusma…. Y ahora de grande me dí cuenta
que era porque esperaba a mi viejo…”
Tercer Testigo
Monica Mussi
Es la hermana menor del desaparecido Julio
Mussi, Ella tenía 11 años cuando la madre la llevaba a tomar el colectivo y
ven como un camión de los militares vestidos de verde llega a la casa y en ese
momento el hermano sale afuera y alcanza a decir: “decile a mi hermana que me
llevan…” “mi mamá me llevó al colegio y quizá debíamos habernos quedado ahí con
él”. La madre empezó la búsqueda por todos lados. Lo llevaron al comando, de
ahí al Regimiento 1 y de ahí a Bahía. “El año pasado (en el juicio anterior) me
enteré lo que había pasado, el sr Quiroga ns contó que se rebeló contra un
policía. Me dijo, tu Hermano se reveló, le pegó a un policía y ahí lo mataron,
no aguantaba lo que le hacían” “En el diario Crónica salió que los liberaron a
todos, los otros volvieron, él no”. “Uno siempre tiene la esperanza que vuelva,
mi vieja se murió esperando a mi hermano, no es la misma vida uno lleva eso por
siempre, mi mamá y mi hermana murieron de cáncer esperando”
Cuarto Testigo
Norma Ester Romero
La testigo es Hermana de María Elena y Graciela Alicia Romero, ambas desaparecidas y también
el bebé que Graciela tuvo en el CCD La Escuelita de Bahía Blanca. Cuenta que
sus hermanas tenían militancia Graciela en el Prt y María Elena en Montoneros.
Graciela fue secuestrada en Neuquén con su esposo Raul Metz y embarazada de 6 meses. En el año 1979 reciben una carta
del suegro de su hermana, Oscar Metz que había recibido noticias de Alicia Partnoy desde EEUU donde cuenta
que vió a las dos. Y También les cuenta que Graciela Dio a luz un varón el 17 o
18 de Abril de 1977 sin asistencia médica, sino de los guardias y que tuvo el
Bebé en una casilla en el patio del CCD. Dice que quien hizo gestiones de
búsqueda fue el suegro de su hermana, por su hijo y por su hermana. Que ellos
no hicieron gestiones.
Fin de la Audiencias semanal.
Continúan el Martes 2 DE SEPTIEMBRE A LAS 14 HS. Colón 80 Aula magna de
la UNS.
Fechas del Mes de
Septiembre:
Martes 2 a partir de
las 14 hs y miércoles 3 a partir de las 9 hs.
Martes 10 y miércoles
11 desde las 9 hs.
Miércoles 25 y jueves
26 desde las 9 hs.
30.000 Compañeros Detenidos -Desaparecidos Presentes!
H.I.J.O.S. Bahía Blanca.
(Hijos por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio)
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