2 de agosto de 2013

PERÚ.

JUEVES, 1 DE AGOSTO DE 2013
Ollanta Humala y la coladera 
Por Alba Andina 
Cuando se presta atención a ciertas prerrogativas, los periodistas nos fundamentamos en los hechos cotidianos. Sólo de esta manera podemos concluir si andamos bien, de acuerdo a la ley o muy mal mirando los acontecimientos con la benevolencia de la complicidad. Hoy en día, con los hechos comprobamos que el sistema carcelario peruano es una coladera interesada. Tal vez existe un pacto silencioso del gobierno de Ollanta Humala con la fuerza política del recluso Alberto Fujimori. No de otra manera se explican los excesivos privilegios del japonés sentenciado a 25 años de prisión por sus robos y crímenes. 

Alan García, acusado de los mismos crímenes cometidos por Fujimori, tanto de robos millonarios como de asesinatos masivos clasificados de lesa humanidad, le construyó una cárcel dorada, con huerta y jardines, amoblada y equipada, para que el perverso delincuente no padeciera en el encierro. Ollanta Humala mantuvo estos privilegios que, por supuesto, no otorga a su hermano Antauro Humala acusado de crímenes que nunca cometió, pues los muertos en la toma de la comisaría de Andahuaylas, de ambos bandos, son atribuibles al proceso mismo de la sublevación o insurrección. 

Pero eso no es todo. Alberto Fujimori el recluso de lujo del gobierno hace lo que le viene en gana, se burla de las autoridades del penal, de los jefes de la ONPE y por último de los ministros ridiculizados por él creyéndose aún el presidente de la república. Recibe en sus aposentos a sus partidarios; a sus amantes incluida una congresista asiática cuyo nombre pasó al olvido; celebra su cumpleaños con invitados especiales y hasta grupos musicales internacionales; además, prestó el local para el matrimonio de su hija menor con una comilona rociada de champaña; y durante las elecciones pasadas, donde su hija, la japonesa Keiko, fue la candidata la “cárcel” se convirtió en su local partidario de campaña. ¿Si todas estas infortunadas y abusivas prácticas, no son franquicias y excepciones inauditas, entonces qué son? 

Y peor aún, ya que con el pretexto de sus “memorias” donde no se acuerda de sus abusos, robos y crímenes, ha comenzado a realizar una campaña política contra el gobierno llamándolo incompetente e ineficaz; y en una última de la serie, en la nueva misiva enviada desde la prisión de la Diroes, recomendó al mandatario Ollanta Humala jurar por la Constitución de 1993 con estas palabras: “En cuanto a mí, como padre responsable demando se restituya mi firma. Obviamente, no necesito un examen de ADN”, escribió. En esta decimocuarta misiva, titulada "La Constitución de 1993 tiene el sello de Fujimori", el recluso exigió a Humala Tasso que su nombre sea reconocido como autor de la Carta Magna vigente. Además, aseguró que una de las razones por las que la confianza de la población a la gestión presidencial ha disminuido es porque el mandatario juró al cargo por la Constitución de 1979 y no por la de 1993. “La desconfianza nacional de hoy se debe a esa falta de identificación del presidente Humala con nuestra Constitución”. 

No interesa que más dice el reo Fujimori en su larga misiva porque la cuestión de fondo debe tocarse a profundidad. ¿Es cortesía del gobierno de Ollanta Humala dar cabida a las declaraciones políticas de los reclusos? Porque de ser así, se está rompiendo la equidad y la justicia, el fundamento de ser todos iguales frente a la ley. Si Alberto Fujimori goza con amplitud de las cortesías de Ollanta Humala, entonces ellas deben hacerse extensivas a otros reclusos con muchas ganas de hacer política y esclarecer sus respectivas posiciones sobre el acontecer nacional. Los pongo en lista: Antauro Humala, Víctor Polay, Abimael Guzmán, y un largo etc. etc.
Fuente:Argenpress

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