VIERNES, 2 DE AGOSTO DE 2013
Entrevista a Ricardo Napurí, ex diputado constituyente y senador peruano: Ollanta Humala optó por la derecha económica
Por Mario Hernandez
Mario Hernandez (MH): Escuchando “La flor de la canela” recibimos a Ricardo Napurí.
Ricardo Napurí (RN): Ya veo, con Chabuca Granda.
MH: La idea es actualizar la situación político-social de tu país, aprovechando que estuviste allí recientemente, pero se ha producido un hecho que creo merecerá un comentario de tu parte. La situación por la que atravesó Evo Morales y la postura del gobierno peruano de no concurrir a la Cumbre de Cochabamba.
RN: No solo no concurrió sino que Ollanta Humala es el presidente de la Unasur actualmente. Es más grave el hecho que no haya tomado la iniciativa de convocar y menos concurrir. Para explicar su conducta hay que detenerse a hacer un análisis político.
Ollanta que hace tres años se declaraba nacionalista, recuerda que sostuve que era un nacionalista progresivo respecto del resto de los candidatos presidenciales, Keiko Fujimori, Toledo, agente norteamericano, Kucsinski un norteamericano que se presentaba como peruano y Castañeda un hombre de derecha. Frente a ellos era progresivo que se presentara con un programa nacionalista y se apoyara en las bases populares. Pero una vez llegado al gobierno, a pesar de la voluntad que haya tenido de hacer cambios o reformas, se encontró con la estructura del poder real.
En Perú hay una oligarquía conservadora tradicional, más amplia que la boliviana, llamada “la rosca”, donde el poder de los empresarios mineros es muy grande, tanto que se dice que tienen pactada una inversión de U$S 60.000 millones en proyectos mineros. De tal manera que rápidamente tuvo que optar entre las promesas electorales y la presión de los grupos oligárquicos, sobre todo, de los mineros, que explotaban de forma genocida a las comunidades campesinas y los territorios, despreciando la ecología y Humala optó por la derecha económica, echando a todos los izquierdistas que lo ayudaron a acceder al poder y rápidamente puso en el gobierno a agentes de los Chicago Boys, de la economía norteamericana y de estas empresas mineras.
Su conducta expresa el compromiso que ha asumido con la llamada Alianza del Pacífico con Chile, Colombia, Panamá, México y ahora Costa Rica. El frente pro-norteamericano confeso en oposición a la Unasur y el Mercosur, es decir, lo que EE. UU. considera el frente hostil o semi-hostil a sus intereses regionales.
Humala está cumpliendo con este compromiso de integrar el Pacto del Pacífico. Tampoco se pronunciaron Colombia ni Chile. Ollanta está actuando como un agente de este compromiso, dirigido por EE. UU., para impedir que los gobiernos llamados progresistas sigan avanzando en lo que podríamos decir, la resistencia limitada a los excesos de la explotación del capitalismo tanto nacional como extranjero. Ese es el sentido de su no convocatoria y ausencia en Bolivia.
MH: Supongo que no será ajeno a esta decisión el asesoramiento de un ex trotskista que sé que te toca muy de cerca.
RN: El tema de Luis Favre, hermano de Jorge Altamira, yo lo he tratado extensamente en mi libro Pensar América Latina. Se trata de un converso al capitalismo, aunque tenga antecedentes trotskistas. Fue contratado como asesor por Humala en el último tramo electoral, en el momento que se produce un impasse y le faltaba un 10% de votos para ganar la segunda vuelta electoral. Desde Brasil le enviaron a Favre, que es muy amigo de Lula y ha hecho una carrera política importante como asesor de la derecha y metido en todos los líos de corrupción, incluso en Brasil. Como se ha vuelto un experto, al igual que el ecuatoriano Durán Barba, asesor de Mauricio Macri, aconsejó a Humala que abandonara su programa por una nueva hoja de ruta, que dejara de prometer resistencia a la inversión extranjera, de que iba a quitar una parte de la ganancia empresarial minera, unos U$S 4.000 millones para hacer asistencialismo, etc., y que hiciera una política de concesiones para ganar los votos de la clase media más conservadora.
Finalmente lo convenció y Humala hizo dos cosas: abandonó su programa inicial y echó a todos los asesores o amigos de la vieja izquierda que lo habían elevado a posicionarse altamente en el cuadro político nacional.
Este Luis Favre cumplió esta tarea, pero no como un ex militante trotskista, marxista, sino convertido en un agente del capital, incluso como representante económico de las empresas monopólicas brasileñas en Perú. El cumple ese rol, aunque ahora su presencia ya no es tan importante porque lo preparaban para ser asesor de la esposa de Humala que ya no se presentará como candidata a la presidencia, así que es muy probable que pierda terreno. Además, le han hecho una gran campaña en contra diciendo cómo un ex trotskista puede ser asesor no solo del Presidente de la República sino de la candidatura de su mujer. Son estos hechos que ocurren a menudo, un converso, que deviene un agente del capital.
En Perú prevalecen los intereses que impone EE. UU. en la Alianza del Pacífico
MH: En pocos días la Corte Internacional de Justicia de La Haya se va a pronunciar por el contencioso marítimo que Perú le planteó a Chile referido a la guerra de 1879.
RN: No se trata de la Guerra del Pacífico, sino de una zona marítima de pesca. No es igual al caso boliviano que ha hecho el pedido para recuperar los 400 kms. que perdió en esa guerra. Perú reclama 400 millas marítimas que tiene en litigio con Chile.
MH: ¿Cómo se vive esta situación, se discute?
RN: En Perú han dormido la cosa porque prevalecen los intereses que impone EE. UU. en la Alianza del Pacífico. Perú se demuestra muy amigo de Chile a pesar de la controversia y ambos gobiernos declararon que a pesar del fallo seguirán con el acuerdo reaccionario impulsado por EE. UU. frente a los gobiernos llamados progresivos en América Latina.
En mi opinión el fallo será como habitualmente hace la Corte, un empate, de tal manera que en Perú no se vive el tema como un drama sabiendo que será un hecho circunstancial y porque los unen mucho más los acuerdos reaccionarios bajo la tutela de EE. UU. en la denominada Alianza del Pacífico.
MH: Te propongo escuchar un pequeño audio sobre el Proyecto Conga. Luego quiero que retomemos el tema.
La semana pasada se informó que estaba concluido el primero de los dos reservorios de agua que exigió el gobierno de Perú para permitir el inicio del proyecto aurífero a cargo de la minera Yanacocha que tiene como principal accionista a la norteamericana Newmont, esto provocó que miles de campesinos llegaran a la zona donde se ubica el proyecto minero en el norte de Perú, para rechazar su eventual inicio.
Los manifestantes construyeron chozas para permanecer todo el tiempo que sea necesario e impedir la ejecución del proyecto a 4000 metros sobre el nivel del mar que cuenta con el apoyo gubernamental. “Somos más de 5000 campesinos que nos movilizamos a la laguna para evitar que el Proyecto Conga la destruya”, dijo el dirigente Milton Sánchez.
En el informe que escuchamos se hace referencia también al desalojo policial de indígenas en Bagua, en junio del 2009, donde se produjeron 33 muertos, 23 policías y 10 indígenas, cuando gobernaba el país Alan García.
Hechas estas aclaraciones me gustaría que te refirieras a la situación de este proyecto minero que ya ha generado, como escuchábamos en el informe, una gran cantidad de civiles muertos.
La minería viene a Perú porque es una inversión salvaje
RN: Retomo lo que te decía antes. En Perú hay una promesa de invertir U$S 60.000 millones en minería que viene a nuestro país porque es una inversión salvaje donde no hay requisitos para defender el medio ambiente. Lo de Conga no es más que un hecho singular, que se produjo durante 2 o 3 gobiernos, pero es la constante en el país. Si esa inversión minera se concretara, vamos a tener 3, 4, 5 Congas. No te olvides que en Conga hubieron cinco muertos y cuarenta y un heridos, pero la paradoja y la contradicción están en que el candidato postulado para reemplazar a Humala en la presidencia es el general Oscar Valdez, el ministro que produjo la matanza de Conga y que lleva como plataforma fundamental garantizar esta inversión multimillonaria y poner mano dura. Valdez dice que lo de Conga fue un aviso y culpa al gobierno de haber capitulado ante los manifestantes y no haber permitido que Yanacocha, una empresa estadounidense, haga lo que había planeado originalmente.
La resistencia ha sido importante, incluso se ha formado un movimiento político donde el responsable en la región de Cajamarca, Salas, se postula como candidato a la presidencia de la República.
Tenemos que inscribir el caso de Conga en el drama de todos los países que son mineros y reciben la agresión de esta inversión salvaje con la anuencia de sus gobiernos. Ya conté cómo capituló Ollanta Humala que inicialmente había dicho que iba a defender a las comunidades y el medio ambiente, los derechos de la ciudadanía porque era un patriota que se iba a oponer e incluso, intentar rescatar U$S 4.000 millones por las ganancias excesivas de las empresas mineras, para hacer un asistencialismo importante.
El caso de Conga es el de todos los países mineros en América Latina que van a sufrir o están sufriendo el mismo problema. Correa, por ejemplo, tiene la oposición de comunidades campesinas y es partidario, lo que parece mentira por su carácter progresivo, de que hay que explotar esa riqueza minera porque el petróleo dejará de ser el principal ingreso nacional y a las empresas extranjeras no le queda otra cosa que acudir a la minería, por eso dice, como muchos otros gobernantes que defienden este tipo de explotación, qué hacemos con esos minerales, hay que explotarlos. Pero esa explotación no es limpia, no es beneficiosa para el Estado nacional ni para la ciudadanía.
La inversión minera busca alta rentabilidad y es mentira que dé trabajo. No hay “derrame”. Se puede hacer con poca gente porque es de tajo abierto, con técnicas modernas que destruyen la naturaleza, el hábitat de las comunidades, su derecho a la vida y somete al país a la más cruel explotación.
El Frente Amplio de Izquierda es un frente de apuro y de izquierda capitalista
MH: Como al pasar hiciste referencia, creo, a la conformación del Frente Amplio de Izquierda (FAI). He estado leyendo que se menciona como antecedente la candidatura de Alfonso Barrantes a la alcaldía de Lima por Izquierda Unida (IU) en 1983. Me llama la atención que no se hable del Frente Obrero, Campesino, Estudiantil y Popular (FOCEP) del que formaste parte en 1978. He leído las declaraciones de uno de los principales promotores del FAI, el Dr. Antonio Zapata Velasco, que dice: “alentamos las aspiraciones de la gente a enriquecerse en libertad”. Mi pregunta sería: ¿qué tiene que ver este Frente Amplio de Izquierda que se ha conformado para participar de las próximas elecciones municipales y regionales en 2014 y de las presidenciales en 2016, con los antecedentes de IU y el FOCEP?
RN: Tú estás fijando el cuadro. Tiene que ver muy poco. IU era un frente de organizaciones de izquierda, la mayoría de origen marxista, maoístas, el Partido Comunista, todas tenían militancia y antecedentes reclamándose socialistas y marxistas, por eso Barrantes fue alcalde de Lima en nombre de este frente de izquierda que tenía un programa socialista.
En el caso del FOCEP es peor, porque en 1978 formamos un frente con organizaciones trotskistas, dirigentes mineros, organizaciones sociales y estudiantiles, una cosa inusitada en la vida política de América Latina y el Perú. Además, nuestro programa era totalmente socialista.
El Frente Amplio de Izquierda es un frente de apuro, por ejemplo, lo integra quien fue embajador en Argentina, ministro del gabinete de Toledo, asesor de Ollanta Humala y ahora desplazado. La mayoría lo son, pero para reclamarse de izquierda hay que tener cuidado, porque una cosa es la izquierda capitalista y otra muy distinta la izquierda socialista marxista.
La mayoría de los integrantes del FAI tienen antecedentes de izquierda pero se han reciclado y han devenido en lo que podríamos llamar la izquierda capitalista, de tal forma que es un frente estrictamente electoral formado por ex colaboradores de Ollanta Humala quien les quitó la posibilidad de expresarse políticamente cuando quisieron hacerlo a través del nacionalismo, del Partido Nacionalista de Ollanta, incluso habían asumido cargos en su gobierno. Es un frente que no tiene objetivos socialistas, de izquierda, sino que se asume como una fuerza progresiva pero dentro del orden capitalista del país. No tiene nada que ver con IU y menos con el FOCEP que formamos para las elecciones a la Asamblea Constituyente en 1978.
Plan Cóndor
MH: Te quiero traer a una realidad más argentina porque habías demandado al ex dictador Jorge Rafael Videla por la aplicación del Plan Cóndor contra tu persona. Ahora Videla ha muerto. ¿En qué estado ha quedado la causa?
RN: Un grupo de trece personas, en su mayoría candidatos a la Asamblea Constituyente peruana que acabo de citar, fuimos secuestrados en medio de una conmoción social porque se había producido una huelga general y el gobierno del dictador Morales Bermúdez se caía producto de sus propias contradicciones, entonces dio un manotazo de ahogado, reprimiendo a 4/5000 activistas y dirigentes sindicales metiéndolos presos, entre ellos, estuvimos Hugo Blanco, otros dirigentes campesinos y yo. Fuimos presos en el Regimiento 8, recibimos una paliza soberana y nos engrillaron al asiento de un avión con veinte policías de custodia que nos apuntaban con metralletas y nos depositaron en el Regimiento de Montaña en la provincia argentina de Jujuy. Esos fueron los hechos en mayo de 1978 en vísperas del Campeonato Mundial de fútbol. Un típico hecho, en su más alto nivel, del Plan Cóndor que fue el acuerdo de las dictaduras de los países sudamericanos a los efectos de reprimir a sus opositores y hacer una coordinación contrarrevolucionaria al servicio de EE. UU. que fue el país que impulsó esta operación.
Yo encausé a Videla y al dictador peruano hace tres años. El Juez Oyarbide falló a mi favor hace dos y en segunda instancia fue a la Cámara de Apelaciones para el juicio oral, pero Videla se ha muerto y la causa se convirtió en abstracta, cesó. Sin embargo, no ha pasado lo mismo en Perú porque en la requisitoria de Oyarbide está el pedido de captura internacional a Morales Bermúdez que tendría que haber sido juzgado en Argentina como se pretendió en su momento con Pinochet. La Corte Suprema peruana rápidamente se pronunció en el sentido de la territorialidad, o sea que sería juzgado en Perú para que la justicia internacional no pudiera operar. Si el ex dictador peruano sale del país será capturado inmediatamente. Yo estuve hace un mes en Perú para impulsar y reactivar ese juicio que sigue y estamos tratando que llegue a una sentencia.
En el caso argentino me han dicho que no va a quedar así sino que va a pasar a otras causas porque hay otra serie de procesos que tienen que ver con el Plan Cóndor y sería tomado por otros juzgados. En este momento se ha interesado el juez Garzón y lo está estudiando. Mi abogado, Pablo Llonto, y otros juristas, están pensando en activar la causa a pesar de la muerte de Videla y meterla en el paquete central para que lo integre y sea parte del juicio final de la Operación Cóndor que tendría que tener un fallo en los próximos meses.
La política peruana es la más sucia que se pueda concebir en América Latina
MH: Hablando de juicios y con esto concluiríamos la entrevista, recibí información que el ex presidente Alan García conmutó penas a 5500 personas incluyendo a 400 narcotraficantes.
RN: Sí, cobraban cupos, U$S 10/20.000, hasta 500.000, para sacarlos de prisión. Está siendo juzgado por eso.
MH: ¿Hay posibilidades que vaya preso?
RN: Es muy difícil porque en la sucia política peruana hay una movilidad entre los componentes de la reacción. El fujimorismo, por ejemplo, tiene una alianza con el aprismo, o sea con Alan García y es la fuerza mayoritaria en el Parlamento.
MH: Con 37 miembros.
RN: Además, el gobierno de Humala que es minoría, tiene el apoyo de Toledo que también esta juzgado porque su suegra ha comprado propiedades en el país por un valor de más de U$S 200 millones.
MH: La suegra del “cholo”.
RN: Del cholo ladrón. Por esa razón también está siendo encausado. No te olvides que el ex presidente Fujimori está preso. Ollanta Humala casi le da el indulto, pero la reacción de los liberales, sobre todo de Vargas Llosa e internacional, han impedido esa situación. No está grave para morir, pero si en algún otro momento se constatara, le podría conmutar la pena.
Hay alianzas y acuerdos sucios entre todos ellos, por lo tanto, no hay ninguna garantía que Alan García, que ya se postuló como candidato a la presidencia y lanzó su programa de gobierno, pueda ser metido preso por una Corte Suprema que él mismo nombró. Como ves tiene instrumentos de poder muy grandes. No hay que tener mucha confianza en que haya una justicia o un cuadro político tal que impida la libertad de Fujimori o meta preso a Toledo por ladrón y a Alan García como compadre de los narcotraficantes.
Han formado su enorme fortuna, al igual que Fujimori, a través del dolo con acuerdos, no solo con el narcotráfico, sino también con la DEA y las coimas a las inversiones extranjeras mineras.
Ese es el cuadro de lo que podríamos llamar la vida política oficial en el Perú, de la más sucia estirpe que se pueda concebir hoy en América Latina.
VIERNES, 2 DE AGOSTO DE 2013
Comando Chavin de Huantar: ¿Héroes o criminales?
Por Luis Arce Borja
El poder judicial peruano, una de las instituciones más corruptas del Perú acaba de ratificar la “inocencia” de los militares del comando Chavin de Huantar. Este comando fue organizado por Vladimiro Montesinos y Alberto Fujimori. La decisión del poder judicial se tomo dos días después del farragoso discurso (28 de julio) del comandante Ollanta Humala. Junto con perdonar a los militares criminales el Ministerio de Defensa saludó la acción y dijo que ello “rinde homenaje a los comandos héroes Coronel EP Juan Valer y Capitán EP Raúl Jiménez”.
Según la sentencia tomada por unanimidad del tribunal especial, la operación de rescate de 72 rehenes de la residencia del embajador del Japón, en abril de 1997, no puede considerarse delito de lesa humanidad. Se dijo que en todo caso habría que saludar “el profesionalismo de los comandos y el respeto a los derechos humanos en su accionar”. Por su parte el Ministerio de Defensa saludó la Ejecutoria Suprema formalizada por la Sala Penal Transitoria de la Corte Suprema de Justicia y ratificó su respeto al orden legal vigente.
Esta medida no ha resultado ninguna sorpresa. Por un lado refleja la militarización creciente del Perú y de otro lado, la sujeción del poder judicial a las órdenes de los cuarteles militares. La presidencia de Ollanta Humala en el 2011, ha facilitado las tareas de los jueces corruptos para perdonar y premiar a miembros de las fuerzas armadas y policiales involucrados en crímenes de guerra. Hace algún tiempo escribiendo sobre este mismo tema, anoté que los integrantes del comando Chavin de Huantar en cualquier parte del mundo estarían en prisión. Sin embargo están libres y el gobierno de Ollanta Humala los defiende y los considera “héroes” de la nación. Desde el inicio de su gobierno Humala dijo que el “Estado va a responder por los comandos, los vamos a defender…garantizamos que ningún comando va a ir preso”. Agregando además, que la acción militar en la embajada japonesa en 1997, “fue una de las más brillantes acciones militares” y que “ellos dieron la cuota de servicio”. Por ello agregó el Estado buscará al mejor procurador, especialista en estos temas para que respalde al Perú, porque “en realidad no se está enjuiciando a los comandos, sino al Estado”.
Chavín de Huántar fue la operación que pusieron en marcha Vladimiro Montesinos y Alberto Fujimori para tomar por asalto la embajada japonesa en Lima que había sido capturada por un grupo del Movimiento Revolucionario Tupac Amaru (MRTA) en diciembre de 1996. La operación de rescate se ejecutó en abril de 1997 cuando ya los miembros del MRTA habían decidido negociar y liberar todo los rehenes. Gracias a la colaboración del actual cardena Luis Cipriani, de la iglesia Católica, los militares sorprendieron a los guerrilleros y pudieron vencerlos con facilidad.
En dicha operación, los 140 militares (integrantes del comando Chavin de Huantar), después de vencer la frágil resistencia de los subversivos, apresaron vivos y sin lesiones a tres sobrevivientes y miembros del MRTA. Herma Luz Meléndez Cueva, Eduardo Cruz Sánchez y Salomón Peceros Pedraza fueron los guerrilleros que sobrevivieron al ataca militar. Pero, instantes después y en el mismo lugar del combate fueron asesinados a sangre fría. En medio de la sangre fresca y humo de las bombas, Alberto Fujimori ingresó con un equipo de fotógrafos y cameraman de la televisión para posar con los cadáveres ensangrentados de los guerrilleros asesinados. Un fiscal peruano dijo que se había establecido “con certeza que durante el enfrentamiento entre miembros de la patrulla militar de intervención y los miembros del MRTA, estos últimos fueron capturados con vida para luego ser ejecutados extrajudicialmente”.
La actual decisión del poder Judicial frente a criminales de guerra muestra que en el Perú las leyes nacionales e internacionales sobre los derechos humanos, no cuentan para nada. Premiar con la inocencia a los militares de Chavin de Huantar es una ofensa para el derecho y la democracia. De esta manera se protege el crimen organizado desde el Estado y se defiende militares asesinos. Como en años anteriores los militares son intocables. Las leyes no existen para ellos, y defenderlos como lo hace actualmente el gobierno y los jueces sátrapas es preparar las condiciones para que en el futuro mas inmediato las fuerzas armadas y las fuerzas policiales sigan cometiendo crímenes y violando los derechos humanos en el Perú.
El comando “Chavin de Huantar” convertido en el símbolo “heroico” del ejército, es una expresión reciente de la crisis moral y política en Perú. Matar guerrilleros prisioneros y sin defensa no es ningún un acto heroico. Es una cobardía muy propia a la naturaleza de los militares peruanos, que durante toda su historia jamás han ganado una guerra.
VIERNES, 2 DE AGOSTO DE 2013
Qué esperar de un nuevo año de gobierno de Humala
Por José Suarez Danós
Ni el análisis político más profundo y juicioso podría predecir con certeza qué sucederá en el Perú, durante el tercer año de gestión presidencial de Ollanta Humala (2011-2016).
Esto por un lado debido a que su gobierno no viene cumpliendo el original mandato encargado mayoritariamente por la población, sino por el contrario, en forma “sui generis” ejecuta el programa de la oposición derrotada y gobierna ahora en alianza con ésta -la derecha neoliberal-.
Y por el otro lado, ante el hecho que la defraudada ciudadanía que lo ayudó a llegar al poder ha sido objeto de notorios y decisivos cambios en los dos años transcurridos, evidenciados ya con su alejamiento definitivo de Humala, su desafección para con éste y el rechazo con su gestión.
Marchas y protestas democráticas efectuadas durante las festividades patrias -27 y 28 de julio-, así se lo hicieron conocer; éstas le anunciaron que se había acabado la tolerancia y el plazo de espera que le concedió para iniciar la transformación prometida.
Se suma a esa fragilidad política la escasa aprobación de la población con su gestión, la pérdida de credibilidad en su mensaje y la carencia de planteamientos ideológico-políticos.
Estas características hacen de su gobierno un ente sumamente endeble -casi ornamental-, soportado sólo en una tecnocracia ministerial extraviada y en corruptas agrupaciones políticas aliadas.
En ese irregular orden de cosas, razonables apreciaciones político-sociales y estudios de opinión realizados hasta la fecha, permiten establecer para su tercer año de gobierno un panorama con no pocas turbulencias. Y su informe a la nación, así lo ha ratificado.
Este emitió claras señales de continuidad al mostrar a un autista Humala manipulando las acumuladas expectativas de la ciudadanía, enunciando hechos y cifras engañosas, obviando expresar soluciones a prioridades sociales y preocupado en reiterar su fidelidad al “mercado”, pese a conocer que “el sistema” se está derrumbando -como por primera vez reconoció-.
Por lo tanto, en su tercer año de mandato el conflicto político estaría sujeto al grado de subordinación que muestre la alianza gobierno-derecha política, para satisfacer las imposiciones de los insaciables intereses económicos foráneos -y criollos también-.
Enfrentados a ellos se encontrarían en contraparte, la insatisfacción y hartazgo de la población peruana con las políticas neoliberales y sus aspiraciones sociales no satisfechas hasta la fecha.
Establecer cuál sería la actuación de su gobierno ante esta coyuntura, constituye una interrogante de difícil respuesta.
Ello basado en que Humala después de desechar el plan de gobierno que electoralmente lo llevó al poder, estableció con meridiana claridad que en adelante su acción política se conduciría en base al “pragmatismo político”.
Estimamos que seguiría actuando discrecionalmente en función de la coyuntura política, planteando con ello un abanico de probabilidades que podrían acercarlo incluso a la autocracia.
Empero no por ello se debe asumir que no tenga “un fin político” previsto, porque si lo posee.
Este es únicamente seguir obedeciendo los dictados del “Consenso de Washington” cuyos puntos le fueron entregados por tecnócratas neoliberales en una “hoja de ruta”, y que en su extremo, incluiría la firma secreta del “TPP” promovido por EE.UU. que enajenaría la soberanía de la nación.
La exigencia en la ejecución de éstos dictados, podría hacer del Perú un país en súbita implosión política y social donde se agudizarían la lucha política, las reclamaciones de carácter económico y la represión a la población con la fuerza pública -como se está haciendo usual-.
Pero un detalle importante en el futuro político del país es la aparición en el escenario político peruano de nuevas agrupaciones políticas, así como, la prevista desaparición de otras existentes.
La que con más fortaleza aparece es la que une a los partidos y movimientos de la izquierda peruana denominado “Frente Amplio de Izquierdas” (FAI), que por sus características estaría llamado a ser un auténtico -y de repente único- partido político peruano de inicios del siglo.
Para enfrentar a éste, las llamadas “derechas políticas” -carentes de ideología y bases- que son aglutinadas, movilizadas y solventadas por los EE.UU. para apuntalar al neoliberalismo, serían objeto de una transformación diseñada por su propio “mecenas”.
Al contrario de las izquierdas en las que su punto de unión es la diversidad, la derecha disolvería su conglomerado de partidos y crearía una única y nueva agrupación, que absorba los votos de todo ese sector al cual se congrega mediáticamente sólo para fines electorales.
Presentaría para ello a un representante “sin conocidos” antecedentes de corrupción, de “buena imagen social” y con un engañoso libreto “cuasi-progresista” -un caballo de Troya neoliberal-, que reemplace a viejos “líderes” y agrupaciones signadas por su descomposición moral -casi todas-.
Para evitar disputas de poder entre los viejos “líderes” con el “adalid” favorecido, los primeros serían “desaparecidos” de la escena política acusados de actos de corrupción cometidos en sus respectivas gestiones gubernamentales -con datos “filtrados” por el espionaje del “benefactor”-.
Las flamantes fuerzas políticas de la izquierda y la derecha neoliberal resultantes, serían -en nuestro parecer- las que finalmente se enfrentarían por el poder en los años que restan al gobierno de Humala.
Fuente:Argenpress

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