Convocan a apoyar el segundo juicio por la causa Guerrieri
Hijos-Rosario organizó ayer una conferencia en la cual informó sobre el juicio oral "Guerrieri II", por crímenes de lesa humanidad en cinco centros clandestinos de detención (CCD) de la zona, el.
Por Jorge Kaplán
Hijos-Rosario organizó ayer una conferencia en la cual informó sobre el juicio oral "Guerrieri II", por crímenes de lesa humanidad en cinco centros clandestinos de detención (CCD) de la zona, el cual se iniciará el viernes 9 de agosto próximo en el Tribunal Oral Federal 1 (TOF1) de Rosario. Junto a otros organismos, como el Espacio Juicio y Castigo, convocaron a movilizar y respaldar a los testigos durante todo el proceso que, estiman, podrían terminar antes de fin de año.
Este juicio oral suma siete imputados más, a los cinco que ya fueron condenados en la primera parte de la causa a mediados de 2010. Estarán sentados en el banquillo Pascual Guerrieri, Juan Amelong, Jorge Fariña, Walter Pagano y Eduardo Costanzo, todos ellos ya condenados a cadena perpetua, a quienes se les sumarán Marino González, Ariel Porra, Alberto Pelliza, Ariel López, Juan Cabrera, Carlos Sfulcini y Joaquín Gurrera.
El juicio estará a cargo del TOF1 de Rosario, pero que por diversas recusaciones no contará con sus miembros habituales, sino que estará conformado por tres integrantes del Tribunal Oral Federal de Paraná: Roberto López Arango, Lilia Carnero y Noemí Berros.
En una conferencia realizada en el Sindicato de Empleados de Comercio, el panel estuvo a cargo de Juane Basso, integrante de Hijos; Eduardo Toniolli, actual diputado provincial y querellante y testigo en la causa, y Alvaro Baella, abogado del equipo jurídico del organismo y de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación.
Baella destacó que este proceso marca "el inicio de los segundos juicios de los mismos circuitos de represión y con nuevos imputados", por lo que "esta vez vamos a tener una dimensión un poco más acercada a la realidad de lo que fue el accionar de la patota de Guerrieri". En este caso se juzgarán hechos en los CCD Fábrica Militar Domingo Matheu, La Calamita, Quinta de Funes, Escuela Magnasco y La Intermedia, en perjuicio de 26 víctimas.
El letrado también advirtió que al elevarse a 12 el número de imputados, el espacio para el público en la sala, de ordinario muy escaso, será reducido a una mínima expresión por lo que "tanto la querella como la Secretaría de DDHH pedimos que se revea la sala de audiencias y se pase a una más grande".
Este juicio culminaría antes de fin de año, de cumplirse las directivas de la Cámara de Casación para acelerar los procesos y sobre todo evitar que las víctimas deban prestar declaración repetidas veces por los mismos hechos. En ese sentido, Baella recordó Cecilia Nazábal, querellante en el primer juicio, pero que falleció antes de poder dar su testimonio a los jueces.
A su turno, Toniolli destacó que junto a otros querellantes de Hijos decidieron esta vez declarar como testigos. El actual legislador provincial del Frente para la Victoria expresó que "no conocí a mi viejo, lo secuestraron un mes antes de que yo naciera, pero hemos sido testigos de una ausencia, de un delito que se mantiene en el tiempo como es el de desaparición forzada, y también de un proceso histórico y sus consecuencias en el tiempo".
Fuente:LaCapital
El valor del testimonio: los hijos como testigos
Por otra victoria colectiva
El 9 de agosto próximo comienza el juicio oral de la llamada Causa Guerrieri II. En este nuevo proceso judicial, serán juzgados además de los 5 represores condenados a perpetua en el 2010, 7 nuevos genocidas, integrantes del Ejército y el Destacamento de Inteligencia 121. A su vez, seis querellantes y testigos de esta causa son hijos de desaparecidos y darán su testimonio frente al Tribunal Oral Federal N° 1. “Somos testigos principalmente de una ausencia”, expresó Eduardo Toniolli. enREDando participó de la presentación informativa de la causa, convocada por Hijos Rosario.
Abrazos fundidos, lágrimas y el cuerpo temblando de emoción. Cada sentencia significa una victoria parida desde las entrañas más profundas. Los juicios de lesa humanidad llevan en su esencia la marca de la injusticia sostenida en el tiempo y a la vez, el sello humano de la justicia social. En esa simbiótica contradicción radica la lucha de los sobrevivientes y familiares de víctimas del Terrorismo de Estado.
El primer juicio de lesa humanidad que se llevó a cabo en Rosario condenó a represores de la llamada causa Guerrieri -Amelong. El Tribunal Oral Federal N° 1 sentenció el 15 de abril de 2010 a prisión perpetua y cárcel común a 5 represores que actuaron en los centros clandestinos de detención conocidos como Quinta de Funes, La Calamita, Fábrica Militar de Armas, la Escuela Magnasco y la Intermedia. Los condenados fueron: Pascual Guerrieri, Daniel Amelong, Jorge Fariña, Walter Pagano y Eduardo Constanzo. La máxima pena otorgada significó un fallo ejemplar. Ese día de justicia los pañuelos blancos espejaron la esperanza más vital: la posibilidad de hacer en justicia en nuestro país.
Tres años después, asistimos al inicio del juicio oral de la segunda parte de esta causa que comenzará el próximo viernes 9 de agosto. 12 represores serán juzgados por hechos cometidos bajo la órbita del Batallón 121 del Ejército, en los mismos centros clandestinos mencionados anteriormente. Es decir, serán juzgados los mismos 5 represores condenados en el 2010, y 7 nuevos genocidas que se sumarán al banquillo de los acusados: Mariano Héctor Gonzáles, Ariel Zenón Porra, Alberto Enrique Pelliza, Ariel Antonio López, Juan Andrés Cabrera, Carlos Sfulcini y Joaquín Tomás Gurrera. Todos ellos, integrantes del Comando del II Cuerpo del Ejército y del Destacamento de Inteligencia 121. Por otra parte, según el informe de Hijos Rosario, todavía quedan por juzgar, en una tercera parte, muchos de los hechos que tuvieron por víctimas a personas que de este circuito represivo solo estuvieron en el CCD La Calamita.
Se los imputa por los delitos de privación ilegítima de la libertad, aplicación de tormentos y homicidio agravado contra 26 víctimas.
El abogado de Hijos Rosario y la Secretaría de DD.HH de la Nación Álvaro Baella explicó novedades de esta segunda parte de la causa. En primer lugar, 7 represores que nunca atravesaron un juicio oral, serán llevados al banquillo de los acusados. “El número de imputados de aquel primer juicio oral (5) no daba cuenta de la dimensión de lo que significó la patota de Guerrieri. Estos 7 personajes todavía no tienen ninguna condena y necesitamos una decisión judicial rápida para que se pueda demostrar la culpabilidad de estos represores. En los casos de homicidios agravados no queda otra posibilidad que dictar como condena, la prisión perpetua y entendemos que este es el único escenario posible.”
El Tribunal Oral Federal, estará conformado, en esta oportunidad, por jueces del Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Paraná, Roberto López Arango, Lilia Carnero y Noemí Berros. Dos de ellos participaron en el juicio por la sustracción de identidad de Sabrina Gullino y el mellizo que aún seguimos buscando. “Dos de los jueces participaron en la causa de la compañera Sabrina, donde se juzgaba las apropiaciones de ella y su mellizo. Fueron condenados 4 de los 5 imputados y fue absuelto Marino Gonzales quien será juzgado en este nuevo juicio como un miembro muy importante de la patota”.
“Más allá de lo jurídico, es necesario el trabajo desde el aguante, la difusión y la presencia de la gente en las audiencias. Es esencial el apoyo de las organizaciones”, señaló Baella con insistencia. El acompañamiento en cada audiencia es fundamental para los testigos y sobrevivientes que brindarán su testimonio frente a los doce represores a partir del próximo 9 de agosto en Rosario.
En esta oportunidad, de los 9 querellantes representados por el equipo jurídico de Hijos Rosario, 6 de ellos son hijos de víctimas que pasaron por el circuito Quinta de Funes, la Magnasco y la Intermedia. “No llena de orgullo y nos identifica como organización”, resaltó Álvaro. Eduardo Toniolli, Sabrina Gullino, Fernando Dusex, Sebastian Alvarez, Pablo del Rosso e Ignacio Laluf, además de ser querellantes, darán su testimonio frente al tribunal. “Traer las voces de los hijos nos parece sumamente significativo. Ellos estarán llevando adelante la querella de lo que les pasó a sus viejos, y es algo que nos mantiene en alerta porque nos parece muy importante. Ellos van a declarar como testigos, más allá de que no hayan presenciado los hechos. Ellos tienen muchísimas cosas para decirnos, de experiencia de vida y lucha durante todos estos años.”.
Hijos también representa a Alicia Gutierrez, a Cecilia Nazábal para quien hubo un emotivo aplauso recordando a quien fuera querellante y una ferviente militante y artífice de esta causa, fallecida durante el transcurso del primer juicio oral, y a Olga Moyano.
Juan Rivero y Ramón Veron son representados por las abogadas Gabriela Durruty, Daniela Asinari y Jesica Pelligrini, mientras que la abogada Virginia Blando Figueroa representa a Adriana Arce.
Baella ratificó sobre el final: “Invitamos a que se sumen a los procesos, este juicio no va a durar más de un año, con lo que significa sostener en la calle un juicio de casi dos años. Es importante que el compañero que tiene que dar testimonio sea permanentemente acompañado, con la sala llena.” Se estima que este juicio no durará más de 4 o 5 meses, debido a una disposición de la Cámara de Casación que, de cumplirse, aceleraría el proceso evitando que muchas víctimas vuelvan a dar el mismo testimonio para las mismas pruebas y contra los mismos imputados que ofrecieron durante el primer juicio oral llevado a cabo en el 2010.
“Somos testigos de una ausencia”
El diputado provincial Eduardo Toniolli, querellante y testigo en esta causa, expresó: “No siendo abogados ninguno de nosotros, la reflexión que primero nos viene a la cabeza es que uno considera que un testigo es alguien que estuvo presente en el momento de los hechos. Y no es fácil entender que esto no es así. En mi caso yo nunca conocí a mi viejo, y así, en el caso de otros compañeros. Y en ese marco, pensarse como testigo es pensar que sí, efectivamente, somos testigos, principalmente de una ausencia. Somos testigos además de un delito que se sigue sosteniendo en el tiempo que es la desaparición forzada, y además somos testigos de un proceso político que se inició en ese momento, y encuentra carnadura histórica a partir de lo que sucede con la última dictadura cívico militar en Argentina y que hemos vivido sus consecuencias en el tiempo. Somos testigos del pacto de impunidad que se gestó en la Argentina en democracia, somos testigos de las leyes de obediencia debida y punto final del gobierno de Raul Alfonsín, somos testigos de los decretos de indulto de Carlos Menem, somos testigos de la lucha de las Madres de Plaza De Mayo, de Familiares, de todos los organismos de DD.HH, somos testigos de esa vergüenza que fueron los juicios por la verdad, aunque en su momento hayamos entendido que era necesario atravesar esa vergüenza como una forma de la lucha para efectivamente llegar a lo que estamos transitando hoy. Era una vergüenza desarrollar juicios donde no iba a ver ninguna consecuencia penal, y hoy hay sectores políticos que proponen la vuelta a algo similar, por ejemplo, el canje de información por impunidad. Y esos juicios se asemejaban a eso.”
Toniolli también resaltó la voluntad política del entonces gobierno de Néstor Kirchner y la lucha descomunal de los organismos de derechos humanos y familiares por impulsar el proceso de juicio y castigo a los genocidas, iniciado en el 2003. De este histórico hecho fueron testigos los hijos, así como también de los discursos “que intentaban instalar la idea de no avanzar en este camino, diciendo que íbamos a reabrir heridas que siguen abiertas, para salvar del banquillo de los acusados a represores jubilados, y salvar el pellejo de sectores del poder que saben que cuando se empieza a tirar del ovillo comienza a ser evidente por qué algunos lugares que se ocupan se construyeron a partir de los crímenes de Estado, quizá los casos más evidente son el de Papel Prensa, que fue un crimen de Estado y que generó un lugar hegemónico en el mercado de las comunicaciones de determinados empresas periodísticas, y el caso de la justicia también es otro. Sin discutir el rol de los represores mal podríamos haber empezado a discutir el rol de quienes se beneficiaron económica, cultural, socialmente de esos crímenes. Somos testigo de todo eso, y por eso cuando los abogados nos propusieron atestiguar en los juicios, no dudamos y porque creemos en la palabra y en el sentido reparador que tiene la palabra en términos colectivos”, finalizó Toniolli, diputado provincial y un militante de la Agrupación Hijos desde sus inicios.
Sobre el final, además de algunas preguntas de quienes acompañamos la presentación informativa de este nuevo juicio que comenzará el 9 de agosto, solo quedó lugar para insistir en el “aguante” imprescindible en cada audiencia. Testigos y querellantes volverán a transitar los pasillos de los Tribunales; seguirán dando cuenta de la verdad histórica de lo que significó el Terrorismo de Estado para las víctimas y para los hijos de las víctimas quienesn ahora, aportarán su testimonio para lograr una sentencia que sea, en definitiva, un grito de justicia.
Informe de la Causa Guerrieri II
Hasta la victoria siempre, nota en enREDando
Los condenan las pruebas, nota en enREDando
Al final les llegó la hora, nota en enREDando
Fuente:enREDando.org.ar
El valor del testimonio: los hijos como testigos
Por otra victoria colectiva
El 9 de agosto próximo comienza el juicio oral de la llamada Causa Guerrieri II. En este nuevo proceso judicial, serán juzgados además de los 5 represores condenados a perpetua en el 2010, 7 nuevos genocidas, integrantes del Ejército y el Destacamento de Inteligencia 121. A su vez, seis querellantes y testigos de esta causa son hijos de desaparecidos y darán su testimonio frente al Tribunal Oral Federal N° 1. “Somos testigos principalmente de una ausencia”, expresó Eduardo Toniolli. enREDando participó de la presentación informativa de la causa, convocada por Hijos Rosario.
Abrazos fundidos, lágrimas y el cuerpo temblando de emoción. Cada sentencia significa una victoria parida desde las entrañas más profundas. Los juicios de lesa humanidad llevan en su esencia la marca de la injusticia sostenida en el tiempo y a la vez, el sello humano de la justicia social. En esa simbiótica contradicción radica la lucha de los sobrevivientes y familiares de víctimas del Terrorismo de Estado.
El primer juicio de lesa humanidad que se llevó a cabo en Rosario condenó a represores de la llamada causa Guerrieri -Amelong. El Tribunal Oral Federal N° 1 sentenció el 15 de abril de 2010 a prisión perpetua y cárcel común a 5 represores que actuaron en los centros clandestinos de detención conocidos como Quinta de Funes, La Calamita, Fábrica Militar de Armas, la Escuela Magnasco y la Intermedia. Los condenados fueron: Pascual Guerrieri, Daniel Amelong, Jorge Fariña, Walter Pagano y Eduardo Constanzo. La máxima pena otorgada significó un fallo ejemplar. Ese día de justicia los pañuelos blancos espejaron la esperanza más vital: la posibilidad de hacer en justicia en nuestro país.
Tres años después, asistimos al inicio del juicio oral de la segunda parte de esta causa que comenzará el próximo viernes 9 de agosto. 12 represores serán juzgados por hechos cometidos bajo la órbita del Batallón 121 del Ejército, en los mismos centros clandestinos mencionados anteriormente. Es decir, serán juzgados los mismos 5 represores condenados en el 2010, y 7 nuevos genocidas que se sumarán al banquillo de los acusados: Mariano Héctor Gonzáles, Ariel Zenón Porra, Alberto Enrique Pelliza, Ariel Antonio López, Juan Andrés Cabrera, Carlos Sfulcini y Joaquín Tomás Gurrera. Todos ellos, integrantes del Comando del II Cuerpo del Ejército y del Destacamento de Inteligencia 121. Por otra parte, según el informe de Hijos Rosario, todavía quedan por juzgar, en una tercera parte, muchos de los hechos que tuvieron por víctimas a personas que de este circuito represivo solo estuvieron en el CCD La Calamita.
Se los imputa por los delitos de privación ilegítima de la libertad, aplicación de tormentos y homicidio agravado contra 26 víctimas.
El abogado de Hijos Rosario y la Secretaría de DD.HH de la Nación Álvaro Baella explicó novedades de esta segunda parte de la causa. En primer lugar, 7 represores que nunca atravesaron un juicio oral, serán llevados al banquillo de los acusados. “El número de imputados de aquel primer juicio oral (5) no daba cuenta de la dimensión de lo que significó la patota de Guerrieri. Estos 7 personajes todavía no tienen ninguna condena y necesitamos una decisión judicial rápida para que se pueda demostrar la culpabilidad de estos represores. En los casos de homicidios agravados no queda otra posibilidad que dictar como condena, la prisión perpetua y entendemos que este es el único escenario posible.”
El Tribunal Oral Federal, estará conformado, en esta oportunidad, por jueces del Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Paraná, Roberto López Arango, Lilia Carnero y Noemí Berros. Dos de ellos participaron en el juicio por la sustracción de identidad de Sabrina Gullino y el mellizo que aún seguimos buscando. “Dos de los jueces participaron en la causa de la compañera Sabrina, donde se juzgaba las apropiaciones de ella y su mellizo. Fueron condenados 4 de los 5 imputados y fue absuelto Marino Gonzales quien será juzgado en este nuevo juicio como un miembro muy importante de la patota”.
“Más allá de lo jurídico, es necesario el trabajo desde el aguante, la difusión y la presencia de la gente en las audiencias. Es esencial el apoyo de las organizaciones”, señaló Baella con insistencia. El acompañamiento en cada audiencia es fundamental para los testigos y sobrevivientes que brindarán su testimonio frente a los doce represores a partir del próximo 9 de agosto en Rosario.
En esta oportunidad, de los 9 querellantes representados por el equipo jurídico de Hijos Rosario, 6 de ellos son hijos de víctimas que pasaron por el circuito Quinta de Funes, la Magnasco y la Intermedia. “No llena de orgullo y nos identifica como organización”, resaltó Álvaro. Eduardo Toniolli, Sabrina Gullino, Fernando Dusex, Sebastian Alvarez, Pablo del Rosso e Ignacio Laluf, además de ser querellantes, darán su testimonio frente al tribunal. “Traer las voces de los hijos nos parece sumamente significativo. Ellos estarán llevando adelante la querella de lo que les pasó a sus viejos, y es algo que nos mantiene en alerta porque nos parece muy importante. Ellos van a declarar como testigos, más allá de que no hayan presenciado los hechos. Ellos tienen muchísimas cosas para decirnos, de experiencia de vida y lucha durante todos estos años.”.
Hijos también representa a Alicia Gutierrez, a Cecilia Nazábal para quien hubo un emotivo aplauso recordando a quien fuera querellante y una ferviente militante y artífice de esta causa, fallecida durante el transcurso del primer juicio oral, y a Olga Moyano.
Juan Rivero y Ramón Veron son representados por las abogadas Gabriela Durruty, Daniela Asinari y Jesica Pelligrini, mientras que la abogada Virginia Blando Figueroa representa a Adriana Arce.
Baella ratificó sobre el final: “Invitamos a que se sumen a los procesos, este juicio no va a durar más de un año, con lo que significa sostener en la calle un juicio de casi dos años. Es importante que el compañero que tiene que dar testimonio sea permanentemente acompañado, con la sala llena.” Se estima que este juicio no durará más de 4 o 5 meses, debido a una disposición de la Cámara de Casación que, de cumplirse, aceleraría el proceso evitando que muchas víctimas vuelvan a dar el mismo testimonio para las mismas pruebas y contra los mismos imputados que ofrecieron durante el primer juicio oral llevado a cabo en el 2010.
“Somos testigos de una ausencia”
El diputado provincial Eduardo Toniolli, querellante y testigo en esta causa, expresó: “No siendo abogados ninguno de nosotros, la reflexión que primero nos viene a la cabeza es que uno considera que un testigo es alguien que estuvo presente en el momento de los hechos. Y no es fácil entender que esto no es así. En mi caso yo nunca conocí a mi viejo, y así, en el caso de otros compañeros. Y en ese marco, pensarse como testigo es pensar que sí, efectivamente, somos testigos, principalmente de una ausencia. Somos testigos además de un delito que se sigue sosteniendo en el tiempo que es la desaparición forzada, y además somos testigos de un proceso político que se inició en ese momento, y encuentra carnadura histórica a partir de lo que sucede con la última dictadura cívico militar en Argentina y que hemos vivido sus consecuencias en el tiempo. Somos testigos del pacto de impunidad que se gestó en la Argentina en democracia, somos testigos de las leyes de obediencia debida y punto final del gobierno de Raul Alfonsín, somos testigos de los decretos de indulto de Carlos Menem, somos testigos de la lucha de las Madres de Plaza De Mayo, de Familiares, de todos los organismos de DD.HH, somos testigos de esa vergüenza que fueron los juicios por la verdad, aunque en su momento hayamos entendido que era necesario atravesar esa vergüenza como una forma de la lucha para efectivamente llegar a lo que estamos transitando hoy. Era una vergüenza desarrollar juicios donde no iba a ver ninguna consecuencia penal, y hoy hay sectores políticos que proponen la vuelta a algo similar, por ejemplo, el canje de información por impunidad. Y esos juicios se asemejaban a eso.”
Toniolli también resaltó la voluntad política del entonces gobierno de Néstor Kirchner y la lucha descomunal de los organismos de derechos humanos y familiares por impulsar el proceso de juicio y castigo a los genocidas, iniciado en el 2003. De este histórico hecho fueron testigos los hijos, así como también de los discursos “que intentaban instalar la idea de no avanzar en este camino, diciendo que íbamos a reabrir heridas que siguen abiertas, para salvar del banquillo de los acusados a represores jubilados, y salvar el pellejo de sectores del poder que saben que cuando se empieza a tirar del ovillo comienza a ser evidente por qué algunos lugares que se ocupan se construyeron a partir de los crímenes de Estado, quizá los casos más evidente son el de Papel Prensa, que fue un crimen de Estado y que generó un lugar hegemónico en el mercado de las comunicaciones de determinados empresas periodísticas, y el caso de la justicia también es otro. Sin discutir el rol de los represores mal podríamos haber empezado a discutir el rol de quienes se beneficiaron económica, cultural, socialmente de esos crímenes. Somos testigo de todo eso, y por eso cuando los abogados nos propusieron atestiguar en los juicios, no dudamos y porque creemos en la palabra y en el sentido reparador que tiene la palabra en términos colectivos”, finalizó Toniolli, diputado provincial y un militante de la Agrupación Hijos desde sus inicios.
Sobre el final, además de algunas preguntas de quienes acompañamos la presentación informativa de este nuevo juicio que comenzará el 9 de agosto, solo quedó lugar para insistir en el “aguante” imprescindible en cada audiencia. Testigos y querellantes volverán a transitar los pasillos de los Tribunales; seguirán dando cuenta de la verdad histórica de lo que significó el Terrorismo de Estado para las víctimas y para los hijos de las víctimas quienesn ahora, aportarán su testimonio para lograr una sentencia que sea, en definitiva, un grito de justicia.
Informe de la Causa Guerrieri II
Hasta la victoria siempre, nota en enREDando
Los condenan las pruebas, nota en enREDando
Al final les llegó la hora, nota en enREDando
Fuente:enREDando.org.ar
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