Jueves, 12 de Septiembre de 2013
En esta nueva audiencia de debate del segundo juicio de lesa humanidad en Jujuy, se escucho el dramático y firme testimonio de Elena Mateo de Turk, esposa del desparecido Ernesto Turk Llapur, abogado del foro local que detallo la detención y posterior desaparición.
Tambien el testimonio de un agente penitenciario Alberto Guzmán quien afirmo la intervención de Antonio Vargas en el penal y la presencia de militares y el obispo Medina.
Mañana se reanuda la audiencia a las 9 , en el Colegio de Abogados e escuchara el testimonio de Claudia Lazzaletta.
Búsqueda incansable
El 28 de mayo de 1976, esa mañana recibió el mensaje en su estudio que la policía lo buscaba que no dejaron nada y que sí tenía tiempo vaya por la Central.
Ante ese mensaje el abogado buscó a su colega Héctor Tizón y revisaron alguna causa que fuera el motivo de la visita recibida en su estudio. Junto a Tizón fueron a la Central y al ingresar le hizo una seña a su amigo que estaba todo bien.
Ese día después del almuerzo una policía aviso al padre de Elena que su yerno estaba en la Central. La familia se movilizo, y empezaron un camino de mentiras. En la Central le negaron la detención, hasta que un primo Llapur Said hablo con el comisario Ernesto Jaig y le afirma que sí estaba detenido por averiguación de antecedentes. Esa noche lo trasladan a Turk a la comisaria de Villa San Martín donde pudieron llevarle ropa de abrigo y comida.
Al otro día van a Villa san Martin junto a familiares y le informan que Jaig lo traslado a la Central de policía. Jaig les dice que estaba por orden de los tenientes de inteligencia Jones Tamayo y Peigge.
Esa tarde en la central pudieron ver a Turk en el fondo y “estuvimos con él, estaba bien, angustiado le habían dicho que a mí también me habían detenido”.
A un primo de la familia le habían dicho que el lunes o martes lo dejaban en libertad a Turk.
Elena le llevo la comida y le avisan que a Turk lo llevaron a dormir a Villa San Martín.
Luego va a la Central y Jaig le informa que “no puede hacer nada lo trasladaron al penal de Gorriti”.
Para visitarlo le informan que debía tener una autorización del Coronel Bulacio.
“Mucha gente detenida en el penitenciario”.
En el RIM 20 anotaban a los familiares de 3 a 7 de la mañana. La primera vez no la atienden a Elena y al otro día la anotan y le informan que la atenderá el teniente Rafael Braga.
A las 9 la atienden en un pasillo donde estaba Braga y cuando le toco el turno. El represor corrió la mesa- había un charco- le dijo “un paso adelante”. Hice un paso al costado “quienes es ud. para que yo hable desde un charco”.El militar se enojo, y un soldado le apunto la espalda y la llevo a una oficina. Elena tenía 22 años.
Braga le dijo “esas son las mujeres que me gustan, que no hagan caso”. Elena le solicitó una orden para ver a su marido en el penal. Le dijo que llamaría para que la dejen pasar y que llevara su hija y todo lo que quiera, sin darle un papel.
Al llegar al penal no la dejan pasar a pesar de nombrar que tenía orden de Bulacio y Braga. “Había llevado fotos de mi hija, ropa” le recibieron y le trajeron un nota de Turk donde decía que estaba bien, que quería hacer un poder para que sigan los juicios. A los días debía recibir la ropa sucia, pero le informan que por orden del Ejército no podían pasar o recibir nada.
Un día, permaneció en el penal para que la atiendan y a las 23 no la llamaban y un soldado se apiado y le aviso que “fueron sacados por orden Jaig y Díaz en comisión y le sugiere que fuera al RIM 20.
“Vaya organizando su vida por que a su marido no lo volverá a ver”
Elena a las 3 de la mañana pide hablar con Bulacio para saber de su marido. “A pesar que no hablo con mujeres de terroristas que quiere saber? “ y le aconsejo que “vaya organizando su vida por que a su marido no lo volverá a ver”. La jóven irritada intenta arrojarle un cenicero. El represor llamo a soldados y la sacaron a punta de fusil.
Junto a la familia empezaron a presentar una serie de habeas Corpus sin respuesta. Pidió entrevistarse con Jones Tamayo, Peigge y Jaig pero no la atendieron.
Pasaron junio y julio y recibieron la noticia de un enfrentamiento que habían asesinado a personas jóvenes que una de esas podía ser Turk. Parientes hablaron con médicos del hospital Soria y una versión fue que eran cuatro cuerpos, pero que dejaron tres cuerpos y uno retiro el ejército.
Bulacio contesto un habeas corpus donde dice que Turk había sido traslado el 6 de julio al área 322 Salta.
Viajaron a Salta con una cuñada y las atiende el Capitán Zenarrusa que conocía a Turk, era un jujeño que trabajaba en Salta y le dice “Acá nunca fue trasladado”. Este militar le avisa que viajaba al otro día a Jujuy que las esperaba en la Central para aclarar la situación. Esa tarde la atiende Arenas jefe de policía y le sugiere que hable con Bulacios. “Yo de detenidos políticos no se nada”.
En el regimiento no la atienden y le dicen que vuelva a hablar con Arenas. Este la recibe y en su escritorio tenía una arma “lamentó comunicarle que su marido murió en el enfrentamiento. Se evadieron de Córdoba y fue encontrado en el Ticuho, Tucumán”. Ante el dicho Elena hizo el amague de tomar el arma y lo amenazo. La echaron.
Viajan a Tucumán y logran hablar con el juez Landa quien le informa que sí hubo un enfrentamiento el 7 de julio y entre las víctimas no estaba el apellido Turk. Fueron al regimiento y un primo reconoció los cuerpos asesinados pero Turk no era.
Siguieron presentando habeas corpus, nadie la recibió .
Elena continuaba yendo a la cárcel, entre esas visitas sin novedades, un soldado le dice “averigüe en la Federal, su marido no volvió más“.
Recordó que a fines del 76 en un brindis de fin de año el comisario Morales lamento que “en su gestión haya sucedido lo de Turk”. Elena destacó que una versión decía que a turk lo llevo el ejército a la federal a mediados de junio del 76 muy golpeado. En esta dependencia había una sótano y al bajar se desnuco y murió. Después el ejército se entero y saco el cuerpo”, no se nada son versiones dijo Elena.
De ahí en más nada hasta el día de hoy.
Ante las preguntas del fiscal Snopek si en la búsqueda vio a Bulgheroni dijo que si lo fue a ver y que estaba Bernal Soto que reemplazaba a Bulacios quine le dijo que “no se preocupara que le darían una constancia en trámite de defunción”.
También recordó la malicia de los militares que el 30 de diciembre la llamaron a las 23 para mostrarle el expediente de su marido con la foto que le sacaron en cautiverio y le dijeron “no la citamos antes porque su hija hoy cumple un año y seguro estaba de fiesta”.
Alberto Guzmán “estricta orden de no ingresar al pabellón de presos políticos”
Testigo propuesto por la defensa de Rodríguez Vega , Guzmán, era jefe de la división de Personal del Servicio Penitencario de Villa Gorriti, realizaba tareas administrativas, referidas al personal del penal.
Confirmó que uno de los procesados, Carlos Ortiz, cumplía funciones de seguridad en el penal y mantenía trato cotidiano con el interventor de la cárcel, Antonio Orlando Vargas —también procesado en este juicio— y con los otros militares que estaban asiduamente en el penal, como Braga, el también condenado a perpetua José Eduardo Bulgheroni, Jones Tamayo y el por entonces ministro de Gobierno, Donato Arenas. De este modo, quedó sugerido que Ortiz tuvo contacto con los presos políticos.
Más adelante, Guzmán dio a entender que las requisas en los pabellones carcelarios eran realizadas por personal capacitado en el tema, y dijo no recordar si alguna vez le ofrecieron algún curso de capacitación en inteligencia. Primero dijo que en el penal no había división de presos y luego reconoció los pabellones e identifico los lugares donde estaban los presos comunes, los políticos, dijo que no vio mujeres detenidas.
Sí recordó que cuando llegó la intervención militar al penal jujeño, los militares que eran jefes de Vargas dieron estrictas órdenes de que el personal del servicio penitenciario no podía ingresar a los pabellones donde estaban alojados los presos políticos.
Aseguró que el teniente primero Vargas no tenía experiencia en el tema penitenciario, y mencionó como ejemplo que en los primeros días después del golpe de estado Vargas ingresaba al penal armado, a pesar de que estaba estrictamente prohibido.
Destaco la presencia del obispo Medina en la dirección de Vargas donde citaba a presos comunes. Negó haber visto traslado de internos.
Fuente:laVozdeJujuy
Envío:Agnddhh
JUJUY
Claudia Lassaletta, única sobreviviente de la razzia de mayo de 1976
“Lo peor fue estar viva”, dijo conmovida
12.09.13
La testigo víctima recordó que fue una culpa haber sobrevivido el terror en los centros clandestinos de la Central y el Penal.
Claudia Lassaletta, única sobreviviente de la razzia de mayo de 1976
“Lo peor fue estar viva”, dijo conmovida
12.09.13
La testigo víctima recordó que fue una culpa haber sobrevivido el terror en los centros clandestinos de la Central y el Penal.
Cabe recordar que en este juicio se investiga lo que sucedió con las víctimas Dominga Álvarez de Scurta, los hermanos Juana y Pedro Torres Cabrera, Ernesto Turk Llapur, Alicia Ranzoni, Osvaldo Giribaldi y Jaime Lara Torres, de este grupo de esa razzia que realizaron los militares en mayo de 1976 la que sobrevivió fue Claudia Lassaletta.
Recordó que una noche mientras su exmarido -médico- estaba de guardia, a las 4 de la mañana le tocaron la puerta y era el comisario Ernesto Jaig quien le pregunto por “José y Sofía” -matrimonio de Ledesma que conocía, eran los nombres de fantasía- y le informó que estaba detenida. Sus niños dormían.
Claudia explicó que ante la situación decidió hacer el papel de tarada, negando lo que le preguntaba. Se cambió ante la presencia de Jaig y la llevaron a la Central de Policía, la dejaron en una oficina.“Escuché a Néstor -su marido- que me buscaba y un cana me apuntó la sien”.
Esos días, tres quizás, Jaig la interrogaba durante el día y la noche preguntando por Lara, Jorge y Sofía.
Recordó que antes de su detención un amigo Gustavo Lara le pidió que entregara unos niños de Jorge y Sofía -que estaban detenidos- a la abuela en San Pedrito. Claudia cumplió y vio a una maestra y a Dominga de Scurta; y a los días la detienen.
También recordó que una piba luchadora le pidió que averigüe a través de su marido, por una niña que estaba internada y que no podía ver.
Claudia en la Central vio por una ventana a “Dumbo” Turk, la quebró el recuerdo “se encontraron con Elenita y la beba. Me dí cuenta que se despedía de su hija. Eso me marcó en mi futuro”.
A los días lo volvió a ver a “Dumbo”, Lara, Juana Torres, Dominga y otros, cuando los trasladan a Gorriti.
Los revisan “nos desnudan, la piba tenía desde la cadera hasta el tobillo una mancha negra, era la única. todos estabamos bien”. En Gorriti estuvo una semana, en ese pabellón vio a Dominga y a una niña de año y medio “Poty”, la hija del matrimonio Weisz que nació en cautiverio. También a Marina Vilte. Una celadora la llevó a una oficina y estaba el capitán Jones Tamayo quien la sermoneó “eso le pasa por juntarse con esta gente”, y a su marido le dijo que “tenía que encerrarla porque los guerrilleros la liquidarían”
“Esa es mi historia en esta tortura de estos años”, dijo Claudia al TOF.
Recordó que en el 85 la llamaron a declarar, y al preguntar por el grupo de detenidos, le dijeron que era la única que vivía, “no fue una alegría. Lo peor fue estar vivo”, dijo por el sistema que había propiciado esa culpa ante la sociedad.
Al finalizar su testimonio fue aplaudida y se abrazó de su familia y de Claudia Scurta, hija de Dominga.
Guardiacárceles de Gorriti
Clemente Vera, Carlota Batallanes, Ernesto López y Luis Cancino quienes se desempeñaban en el penal, fueron consultados sobre lo que sucedió cuando se inicio el Golpe Militar de 1976, coincidieron que estaban los militares, que Vargas era el director, a los imputados. Conocían el pabellón 1 donde estaban los presos políticos y algunos reconocieron el pabellón de mujeres.
Fuente:ElTribuno
Envío:Agnddhh
Claudia Lazzaletta
Envío:Agnddhh
Relató que la detuvieron en su casa, de noche, el comisario Jaig golpeó la puerta, ella estaba en camisón, abrió y él entró diciendole que lo tenía que acompañar, ella, estaba muy asustada porque sus dos niños estaban durmiendo, Jaig le preguntaba por Jorge y Sofía. “Yo sabía por donde venía pero me hice la tonta y le nombré a todos los Jorges y Sofías que conocía, y le decía, no se por quienes me pregunta” contó Claudia.
La testigo recordó que días antes, Gustavo Lara, un amigo, le encomendó que llevara los niños de una pareja que estaba detenida a la casa de los abuelos, esa pareja eran Jorge y Sofía, Claudia llevó a los niños y a los pocos días la detienen.
Continuó con lo ocurrido el día de la detención, Claudia le dice a Jaig que sus niños estaban durmiendo y él le dice que dejará un policía custodiandolos, ella pide vestirse para acompañarlo, él le dice que si, cuando Claudia se dirige a su habitación Jaig la persigue, ella le dice que espere, él no se mueve de allí, entra a su dormitorio y ve a los niñitos durmiendo y le dice: “Dos asi necesito”, Claudia le contesta: “¡Estos son míos, ni los toque!”. Y la llevó a la Central de Policía.
Claudia contó que a las pocas horas de encontrarse detenida oyó la voz de su marido, el guardia que estaba allí la apuntó en la cien, y por un momento pensó que podía ser peligroso gritar y decirle que ella estaba allí, y decidió callar.
Mientras estuvo en la central contó que Jaig le tomaba declaraciones de 2 o 3 hs y volvía a preguntarle por las mismas personas, ella contestaba cosas triviales, y siempre declaraba lo mismo.
Luego recordó que mientras estuvo en la central vió a “Dumbo” Turk, detenido desaparecido, por una ventana despidiéndose de su mujer y su bebé, llorando, y Claudia pensó que ese era su futuro también, no volver a ver a su familia, un policía cerró la ventana porque advirtió lo que Claudia veía. Después la llevan a una habitación pequeña donde había un policía con un arma y allí tambien estaba Turk, “le convidé un cigarrillo a Dumbo y me dijo alejate, esto está preparado” contó Claudia.
El traslado a Gorriti
En el trayecto al penal, en el vehículo de la policía, Claudia pudo ver a Turk, Jaime Lara Torres, Dominga Alvarez de Scurta, Juana Torres y otros varones y mujeres que no pudo reconocer.
“Cuando llegamos nos revisan, y ahí vi a una piba que una vez me preguntó por su hermano, tenía en la pierna una mancha que iba de la cadera al tobillo, como un derrame, la piba explicó que la habían torturado en la central”, relató.
Al momento de encontrarse en la celda, la testigó contó que cuando el guardiacárcel cerró la reja comenzó a golpearse contra las paredes, no soportaba el encierro, fue entonces que Dominga Alvarez de Scurta pidió que le abran la celda porque Claudia era claustrofóbica, y asi lo hicieron.
Al finalizar su testimonio la querella agradeció a Claudia por haber brindado su relato para reconstruir la historia del horror en la provincia y alcanzar la justicia.
Los siguientes testigos coincidieron en “no recordar”
Luego declararon los penitenciarios Clemente Vera, Ernesto López, Luis Cancino y la celadora Carlota Batallanes, quienes con su frágil memoria aportaron poco al debate y su confuso relato no conseguía encajar con un esquema claro de lo que recordaban cuando trabajaban en el penal de Gorriti en 1976.
Las audiencias se reanudan la semana que viene los días miércoles y jueves a partir de las 9 hs en el Colegio de Abogados de Jujuy sito en Sarmiento 340 de San Salvador de Jujuy.
Fuente:Jujuyonline
Recordó que una noche mientras su exmarido -médico- estaba de guardia, a las 4 de la mañana le tocaron la puerta y era el comisario Ernesto Jaig quien le pregunto por “José y Sofía” -matrimonio de Ledesma que conocía, eran los nombres de fantasía- y le informó que estaba detenida. Sus niños dormían.
Claudia explicó que ante la situación decidió hacer el papel de tarada, negando lo que le preguntaba. Se cambió ante la presencia de Jaig y la llevaron a la Central de Policía, la dejaron en una oficina.“Escuché a Néstor -su marido- que me buscaba y un cana me apuntó la sien”.
Esos días, tres quizás, Jaig la interrogaba durante el día y la noche preguntando por Lara, Jorge y Sofía.
Recordó que antes de su detención un amigo Gustavo Lara le pidió que entregara unos niños de Jorge y Sofía -que estaban detenidos- a la abuela en San Pedrito. Claudia cumplió y vio a una maestra y a Dominga de Scurta; y a los días la detienen.
También recordó que una piba luchadora le pidió que averigüe a través de su marido, por una niña que estaba internada y que no podía ver.
Claudia en la Central vio por una ventana a “Dumbo” Turk, la quebró el recuerdo “se encontraron con Elenita y la beba. Me dí cuenta que se despedía de su hija. Eso me marcó en mi futuro”.
A los días lo volvió a ver a “Dumbo”, Lara, Juana Torres, Dominga y otros, cuando los trasladan a Gorriti.
Los revisan “nos desnudan, la piba tenía desde la cadera hasta el tobillo una mancha negra, era la única. todos estabamos bien”. En Gorriti estuvo una semana, en ese pabellón vio a Dominga y a una niña de año y medio “Poty”, la hija del matrimonio Weisz que nació en cautiverio. También a Marina Vilte. Una celadora la llevó a una oficina y estaba el capitán Jones Tamayo quien la sermoneó “eso le pasa por juntarse con esta gente”, y a su marido le dijo que “tenía que encerrarla porque los guerrilleros la liquidarían”
“Esa es mi historia en esta tortura de estos años”, dijo Claudia al TOF.
Recordó que en el 85 la llamaron a declarar, y al preguntar por el grupo de detenidos, le dijeron que era la única que vivía, “no fue una alegría. Lo peor fue estar vivo”, dijo por el sistema que había propiciado esa culpa ante la sociedad.
Al finalizar su testimonio fue aplaudida y se abrazó de su familia y de Claudia Scurta, hija de Dominga.
Guardiacárceles de Gorriti
Clemente Vera, Carlota Batallanes, Ernesto López y Luis Cancino quienes se desempeñaban en el penal, fueron consultados sobre lo que sucedió cuando se inicio el Golpe Militar de 1976, coincidieron que estaban los militares, que Vargas era el director, a los imputados. Conocían el pabellón 1 donde estaban los presos políticos y algunos reconocieron el pabellón de mujeres.
Fuente:ElTribuno
Envío:Agnddhh
Cuarta Audiencia
El relato conmovedor de Claudia Lazzaletta y la débil memoria de los ex penitenciarios
En la cuarta audiencia del Segundo Juicio por delitos de lesa humanidad en Jujuy, brindó su testimonio Claudia Lazzaletta quien estuvo detenida en el Servicio Penitenciario en 1976 donde vivió el horror y la perversidad de los penitenciarios de allí sobre todo del comisario Ernesto Jaig. Luego declararon los penitenciarios Clemente Vera, Ernesto López, Luis Cancino y la celadora Carlota Batallanes sin nuevos aportes al debate.
Claudia Lazzaletta: “Estos dos son míos, ni los toque”
Al comenzar su testimonio, Claudia hizo un largo silencio y dijo: “En mayo del 76 me detienen, no puedo precisar la fecha porque como una forma de defensa olvidé las fechas”.
Relató que la detuvieron en su casa, de noche, el comisario Jaig golpeó la puerta, ella estaba en camisón, abrió y él entró diciendole que lo tenía que acompañar, ella, estaba muy asustada porque sus dos niños estaban durmiendo, Jaig le preguntaba por Jorge y Sofía. “Yo sabía por donde venía pero me hice la tonta y le nombré a todos los Jorges y Sofías que conocía, y le decía, no se por quienes me pregunta” contó Claudia.
La testigo recordó que días antes, Gustavo Lara, un amigo, le encomendó que llevara los niños de una pareja que estaba detenida a la casa de los abuelos, esa pareja eran Jorge y Sofía, Claudia llevó a los niños y a los pocos días la detienen.
Continuó con lo ocurrido el día de la detención, Claudia le dice a Jaig que sus niños estaban durmiendo y él le dice que dejará un policía custodiandolos, ella pide vestirse para acompañarlo, él le dice que si, cuando Claudia se dirige a su habitación Jaig la persigue, ella le dice que espere, él no se mueve de allí, entra a su dormitorio y ve a los niñitos durmiendo y le dice: “Dos asi necesito”, Claudia le contesta: “¡Estos son míos, ni los toque!”. Y la llevó a la Central de Policía.
Claudia contó que a las pocas horas de encontrarse detenida oyó la voz de su marido, el guardia que estaba allí la apuntó en la cien, y por un momento pensó que podía ser peligroso gritar y decirle que ella estaba allí, y decidió callar.
Mientras estuvo en la central contó que Jaig le tomaba declaraciones de 2 o 3 hs y volvía a preguntarle por las mismas personas, ella contestaba cosas triviales, y siempre declaraba lo mismo.
Luego recordó que mientras estuvo en la central vió a “Dumbo” Turk, detenido desaparecido, por una ventana despidiéndose de su mujer y su bebé, llorando, y Claudia pensó que ese era su futuro también, no volver a ver a su familia, un policía cerró la ventana porque advirtió lo que Claudia veía. Después la llevan a una habitación pequeña donde había un policía con un arma y allí tambien estaba Turk, “le convidé un cigarrillo a Dumbo y me dijo alejate, esto está preparado” contó Claudia.
El traslado a Gorriti
En el trayecto al penal, en el vehículo de la policía, Claudia pudo ver a Turk, Jaime Lara Torres, Dominga Alvarez de Scurta, Juana Torres y otros varones y mujeres que no pudo reconocer.
“Cuando llegamos nos revisan, y ahí vi a una piba que una vez me preguntó por su hermano, tenía en la pierna una mancha que iba de la cadera al tobillo, como un derrame, la piba explicó que la habían torturado en la central”, relató.
Al momento de encontrarse en la celda, la testigó contó que cuando el guardiacárcel cerró la reja comenzó a golpearse contra las paredes, no soportaba el encierro, fue entonces que Dominga Alvarez de Scurta pidió que le abran la celda porque Claudia era claustrofóbica, y asi lo hicieron.
Al finalizar su testimonio la querella agradeció a Claudia por haber brindado su relato para reconstruir la historia del horror en la provincia y alcanzar la justicia.
Los siguientes testigos coincidieron en “no recordar”
Luego declararon los penitenciarios Clemente Vera, Ernesto López, Luis Cancino y la celadora Carlota Batallanes, quienes con su frágil memoria aportaron poco al debate y su confuso relato no conseguía encajar con un esquema claro de lo que recordaban cuando trabajaban en el penal de Gorriti en 1976.
Las audiencias se reanudan la semana que viene los días miércoles y jueves a partir de las 9 hs en el Colegio de Abogados de Jujuy sito en Sarmiento 340 de San Salvador de Jujuy.
Equipo de Comunicación y Apoyo a los juicios de lesa humanidad en Jujuy
Envío:Agnddhh
Viernes 13 de Septiembre de 2013
Se realizó la cuarta audiencia del segundo Juicio por delitos de lesa humanidad en Jujuy
San Salvador de Jujuy.- Ayer brindó su testimonio Claudia Lazzaletta, detenida en el Servicio Penitenciario en 1976. Luego declararon los penitenciarios Clemente Vera, Ernesto López, Luis Cancino y la celadora Carlota Batallanes sin nuevos aportes al debate.
Al comenzar su testimonio, Claudia hizo un largo silencio y dijo: “En mayo del 76 me detienen, no puedo precisar la fecha porque como una forma de defensa olvidé las fechas”.
Relató que la detuvieron en su casa, de noche, el comisario Jaig golpeó la puerta, ella estaba en camisón, abrió y él entró diciendole que lo tenía que acompañar, ella, estaba muy asustada porque sus dos niños estaban durmiendo, Jaig le preguntaba por Jorge y Sofía. “Yo sabía por donde venía pero me hice la tonta y le nombré a todos los Jorges y Sofías que conocía, y le decía, no se por quienes me pregunta” contó Claudia.
La testigo recordó que días antes, Gustavo Lara, un amigo, le encomendó que llevara los niños de una pareja que estaba detenida a la casa de los abuelos, esa pareja eran Jorge y Sofía, Claudia llevó a los niños y a los pocos días la detienen.
Continuó con lo ocurrido el día de la detención, Claudia le dice a Jaig que sus niños estaban durmiendo y él le dice que dejará un policía custodiandolos, ella pide vestirse para acompañarlo, él le dice que si, cuando Claudia se dirige a su habitación Jaig la persigue, ella le dice que espere, él no se mueve de allí, entra a su dormitorio y ve a los niñitos durmiendo y le dice: “Dos asi necesito”, Claudia le contesta: “¡Estos son míos, ni los toque!”. Y la llevó a la Central de Policía.
Claudia contó que a las pocas horas de encontrarse detenida oyó la voz de su marido, el guardia que estaba allí la apuntó en la cien, y por un momento pensó que podía ser peligroso gritar y decirle que ella estaba allí, y decidió callar.
Mientras estuvo en la central contó que Jaig le tomaba declaraciones de 2 o 3 hs y volvía a preguntarle por las mismas personas, ella contestaba cosas triviales, y siempre declaraba lo mismo.
Luego recordó que mientras estuvo en la central vió a “Dumbo” Turk, detenido desaparecido, por una ventana despidiéndose de su mujer y su bebé, llorando, y Claudia pensó que ese era su futuro también, no volver a ver a su familia, un policía cerró la ventana porque advirtió lo que Claudia veía. Después la llevan a una habitación pequeña donde había un policía con un arma y allí tambien estaba Turk, “le convidé un cigarrillo a Dumbo y me dijo alejate, esto está preparado” contó Claudia.
El traslado a Gorriti
En el trayecto al penal, en el vehículo de la policía, Claudia pudo ver a Turk, Jaime Lara Torres, Dominga Alvarez de Scurta, Juana Torres y otros varones y mujeres que no pudo reconocer.
“Cuando llegamos nos revisan, y ahí vi a una piba que una vez me preguntó por su hermano, tenía en la pierna una mancha que iba de la cadera al tobillo, como un derrame, la piba explicó que la habían torturado en la central”, relató.
Al momento de encontrarse en la celda, la testigó contó que cuando el guardiacárcel cerró la reja comenzó a golpearse contra las paredes, no soportaba el encierro, fue entonces que Dominga Alvarez de Scurta pidió que le abran la celda porque Claudia era claustrofóbica, y asi lo hicieron.
Al finalizar su testimonio la querella agradeció a Claudia por haber brindado su relato para reconstruir la historia del horror en la provincia y alcanzar la justicia.
Los siguientes testigos coincidieron en “no recordar”
Luego declararon los penitenciarios Clemente Vera, Ernesto López, Luis Cancino y la celadora Carlota Batallanes, quienes con su frágil memoria aportaron poco al debate y su confuso relato no conseguía encajar con un esquema claro de lo que recordaban cuando trabajaban en el penal de Gorriti en 1976.
Las audiencias se reanudan la semana que viene los días miércoles y jueves a partir de las 9 hs en el Colegio de Abogados de Jujuy sito en Sarmiento 340 de San Salvador de Jujuy.
Fuente:Jujuyonline




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