29 de diciembre de 2013

DEL POSCHAVISMO AL PREACUERDO COLOMBIANO.

Del poschavismo al preacuerdo colombiano
Año 6. Edición número 293. Domingo 29 de Diciembre de 2013
Por Emiliano Guido
eguido@miradasalsur.com
Paz . Las negociaciones con la guerrilla colombiana es uno de los hechos destacados del 2013.
Durante el 2013, Sudamérica fue una región informativa picante. Venezuela lloró la muerte de Chávez y en Colombia la paz dejó de ser una utopía. Además, salvo el triunfo del millonario Cartes en Paraguay, los gobiernos progresistas ganaron peso y votos, desde Ecuador a Chile. Sin embargo, la parálisis política de la Unasur, más la puesta en marcha de la Alianza del Pacífico, dan un balance anual a media luz sobre el proceso de integración.

Sudamérica vibró durante el 2013 con una dinámica política de lo impensado. La sociedad venezolana demostró que había vida luego de la muerte del líder Hugo Chávez. No se precipitaron, como se anunciaba desde casi todas las tribunas ideológicas, golpes políticos movilizados por el Comando Sur, guerras civiles internas, ni tampoco se registró la tan anunciada conspiración del socialismo castrense bolivariano contra el presidente Nicolás Maduro. Unos meses más tarde, los movimientos sociales brasileños ganaron la calle para protestar contra los costos económicos del mundial de fútbol y demostraron que la ascendente economía verdeamarelha y estrella global entre las potencias emergentes tiene importantes fisuras domésticas. Y en el podio de las noticias imprevisibles está el notorio avance en el proceso de paz colombiano entre el gobierno y la guerrilla de las FARC. ¿Milagro del papa Francisco? No, puro pragmatismo político de dos actores y la mutua necesidad de acelerar agendas –agronegocios para la elite local, institucionalización política para los insurgentes– que no pueden crecer más en un tablero militarizado.

Por último, los sudamericanos fueron a las urnas y, en general, premiaron a las fuerzas progresistas. Rafael Correa renovó mandato presidencial en Ecuador con un histórico 57% de los votos. En Paraguay, los colorados volvieron al Palacio López con la victoria del magnate Horacio Cartes, pero la posición ganada por la derecha regional en el país mediterráneo no tuvo una segunda parte exitosa en Chile, donde el arbolito navideño de la coalición Nueva Mayoría recibió mayores regalos electorales que la apesadumbrada Alianza Nacional, comandada por otro multimillonario, el ahora jefe de Estado saliente Sebastián Piñera. Sin embargo, estos datos no deben hacer pensar que los vientos políticos en el Cono Sur siguen soplando hacia la izquierda. De contrafrente, y más bien desde la zona del Pacífico, viene articulándose y tomando forma un poder, gubernamental y financiero, más en sintonía con el libre comercio y, por supuesto, distante de proyectos integracionistas como el Consejo de Defensa Sudamericano o el naciente Banco del Sur.

Paz en Colombia, crisis social en Brasil. “El próximo año será trascendental para Colombia. Después de más de cincuenta años de confrontación, más de 200 mil muertos y seis millones de víctimas, se firmará un acuerdo para terminar el conflicto entre la guerrilla de las FARC y el gobierno colombiano. Durante 2013 hubo dos avances que volvieron irreversible el proceso que se desarrolla en La Habana: de una parte se convinieron las decisiones que se deben tomar para superar las causas del conflicto y de otra parte, después de un muy amplio debate, la mayoría de la ciudadanía se puso del lado de la paz”, anticipa con un tono optimista el columnista Héctor Riveros en el blog electrónico más consultado de la política colombiana, La Silla Vacía. Evidentemente, el año del mundial del fútbol también es probable que sea, finalmente, para los colombianos el calendario donde la guerra latinoamericana más antigua llegue a su fin. En ese sentido, las negociaciones celebradas en La Habana durante los últimos doce meses fueron trascendentes para llegar a aventurar este escenario de concordia caribeña. “A partir de algún momento, una parte de la ciudadanía empezó a castigar a quienes mantienen el discurso de la guerra y a apoyar a quienes se la han jugado por una solución negociada. Aunque no es fácil determinar el momento preciso del cambio de tendencia, coincide con el anuncio de un acuerdo sobre el tema de participación política. También coincide con el momento en que el presidente Santos decidió enfocar su comunicación en la paz como su más importante bandera”, se remonta en el tiempo Riveros y, paralelamente, intenta adelantar escenarios con las siguientes palabras: “El acuerdo sólo se firmará en el segundo semestre del año, una vez reelegido el presidente Santos, y sus líneas gruesas serán sometidas a un referendo al que seremos convocados los colombianos en aproximadamente diez meses. El acuerdo será aprobado, seguramente, con casi un 70% de votos por Sí.

Los colombianos que hoy son escépticos habrán empezado a creer. Los políticos derrotados con el discurso de la guerra habrán puesto todo tipo de obstáculos y de trampas. Los magistrados habrán escrito páginas y páginas con reglas y subreglas. Lo concreto será que en el próximo diciembre las FARC habrán dejado de existir”.

Desde que el lulismo tomó las riendas del poder en el Palacio Planalto, la política de Brasil comenzó a estar de moda en ámbitos disímiles: el gigante sudamericano fue celebrado, indistintamente, por fracciones importantes de las corporaciones financieras o por militantes populares en el Foro de Davos o en el Foro Social Mundial. Sin embargo, inmensas movilizaciones ciudadanas astillaron este año el relato del milagro brasileño. Para el analista sudamericano Raúl Zibechi, los fuertes movimientos de protesta en Brasil tienen un claro punto de partida: “En el nuevo siglo, cuando los movimientos sociales tradicionales estaban más institucionalizados, comienzan a aparecer en las grandes ciudades nuevas organizaciones. ¿Cuáles? Algunas son más conocidas y vinculadas a los medios alternativos como Radios Libres o Indymedia; también surgen los llamados Sin Techo, vinculados a la experiencia del Movimiento Sin Tierra. Y aparecen dos movimientos muy interesantes: uno es el Pase Libre, que pelea por el boleto gratuito en los transportes. Pase Libre surge en el 2003 con una gran revuelta de cuarenta mil personas en las calles de Bahía y luego continúan protagonizando grandes actos en el 2004 levantando los molinetes de los subtes en Florianópolis.

Recordemos que el transporte en las principales ciudades de Brasil es muy malo y muy caro, un viaje en colectivo cuesta diez pesos argentinos”. Además, el periodista del semanario uruguayo Brecham enfatiza cómo el oneroso clima premundial de fútbol crispó los nervios de la ciudadanía: “Las canchas y el fútbol se elitizaron en Brasil. Cabe menos gente en los canchas y las entradas son más caras. Los estadios parecen cines de lujo con asientos reclinables y aire acondicionado, los plateístas llegan a su lugar por rampas especiales para no cruzarse con la plebe. Además, no puede haber venta ambulante de productos cerca de los estadios por imposición de la FIFA. Esas inversiones están costando alrededor de quince mil millones de dólares. Claro, no todos son parte de esa fiesta en Brasil y por eso las protestas en las calles”.

Unasur y la silla vacía. El edificio Néstor Kirchner, futura sede principal de la Unasur en las afueras de Quito, será una nave moderna, inteligente e incluirá jardines verticales y espejos de agua como principales atractivos estéticos de un megapredio institucional de más de veinte mil metros cuadrados. Sin embargo, si hoy fuese la inauguración oficial del centro administrativo del bloque regional –prevista para mayo del año próximo–, no habría ninguna persona designada para ocupar la oficina destinada al secretario general del organismo. En concreto, el puesto político más importante del organismo suramericano, posición de mando que fue estrenada por el ex presidente Néstor Kirchner, permanece acéfalo desde hace más de cien días por falta de consenso entre los países miembros. Y no hay plan de obra maestra que pueda camuflar ese hecho.
Evidentemente, el reciente lanzamiento de la iniciativa pro libre mercado y pro norteamericana Alianza del Pacífico –donde confluyen Chile, Perú, Colombia y México–, la asunción del magnate paraguayo Horacio Cartes y las repetidas tensiones comerciales y diplomáticas en el Mercosur fortalecen al eje antiprogresista regional y su intención de devaluar una institución que fue clave para superar, por ejemplo, los intentos de secesión territorial en Bolivia en el año 2008 y la alzada castrense contra Correa en el año 2010. En términos más sintéticos, durante el 2013 la relación de fuerzas políticas interestatales se modificó hacia el interior del Cono Sur. Si a principios del siglo XXI, con las victorias electorales de Hugo Chávez en Venezuela, Lula Da Silva en Brasil, Kirchner en Argentina, el Frente Amplio en Uruguay, y más tarde Correa en Ecuador más Evo Morales en Bolivia, los tiempos políticos de la región corrían por izquierda, hoy puede afirmarse que el péndulo político sudamericano comenzó a desplazarse hacia el otro lado. El Partido Colorado retornó al poder en Asunción; el presidente peruano Ollanta Humala cambió de vereda y hoy juega en el equipo del neoliberal Juan Manuel Santos; además, de los tres protagonistas centrales del proceso de integración (Chávez-Lula-Kirchner), dos están fallecidos y el restante tiene un liderazgo político continental más atenuado. Es indudable que la Patria Grande modelo 2013 perdió rating, estatura y color en la agenda gubernamental de los países suramericanos. La indefinición del nuevo secretario general de la Unasur, por lo tanto, es parte sustancial de esta nueva trama política.

De esta manera, la acefalía en la comandancia de Unasur, los cortocircuitos comerciales en el Mercosur (ya sea entre los socios mayores o por la irremontable brecha comercial que separa a Uruguay y Paraguay del triángulo Argentina, Brasil y Venezuela) y el puntapié inicial de la Alianza del Pacífico convergen en un mismo análisis de la situación. En ese sentido, Diana Tussie –directora del Área de Relaciones Internacionales de Flacso Argentina, profesora del Instituto del Servicio Exterior de la Nación y autora del reciente libro Nación y región en América del Sur. Los actores nacionales y la economía política de la integración sudamericana, señala a Miradas al Sur que: “La Alianza del Pacífico, básicamente, se trata de un bloque aperturista por la red de Tratados de Libre Comercio que tienen no sólo con los Estados Unidos sino también con la Unión Europea. Claro, se trata de países que, en su momento, fueron todos pro ALCA(Área de Libre Comercio para las Américas), pero su vínculo con Washington no es su único interés. Geopolíticamente, se están planteando contrapesar el modelo Mercosur y rebatir el liderazgo que tienen Brasil y Venezuela en determinados capítulos comerciales. Luego, hay muchas firmas de primer nivel, como la aerolínea LAN, la empresa de servicios Cencosud (supermercados Disco, tiendas Easy) o la red de shoppings Falabella que promocionan la Alianza del Pacífico porque son corporaciones ligadas a la distribución de mercaderías y, por lo tanto, necesitan mayor logística de conectividad comercial y mayor apertura comercial hacia la zona del Pacífico”.

Culmina el 2013 y llega el momento del brindis. Sudamérica finaliza un año político agitado y sorpresivo. En Colombia la paz tuvo su preacuerdo. Y en Venezuela comenzó el grado cero del poschavismo. Sin embargo, en función de leer el futuro inmediato del proceso de integración regional, las coyunturas políticas más decisivas del subcontinente siguen abiertas. El kirchnerismo tiene un round decisivo en el 2015 y el pater familias de la región, Brasil, definirá un año antes si DilmaRousseff seguirá escribiendo la historia del lulismo desde el poder o desde el llano. Mientras tanto, se avecina un enero caliente en materia política para la convergencia sudamericana. En el primer mes del 2014, habrá Cumbre de Jefes de Estado del Mercosur en Venezuela y, luego, está pautada una cita en la capital cubana para los primeros mandatarios latinoamericanos nucleados en la debutante Celac. Seguramente, palabras como independencia, autonomía o integración volverán a estructurar títulos y cables informativos. Paralelamente, los hechos, la realidad, los acontecimientos seguirán transitando, como siempre, un camino imprevisible, caótico, pleno de relieves. Puro realismo mágico, una marca registrada de Suramérica.
Fuente:MiradasalSur

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