4 de diciembre de 2013

Franquismo: piden a Servini que investigue vínculos con la Iglesia-Avanza la querella.

DENUNCIAN A TRES FRANQUISTAS
Avanza la querella
Por Adrián Pérez

Un nuevo contingente de querellantes llegó al país para denunciar a ex funcionarios de la dictadura española. Tres testigos que debían declarar en mayo, desde Madrid, ante la jueza María Romilda Servini de Cubría, se presentaron ayer en Comodoro Py luego de que esas videoconferencias fueran suspendidas por pedido expreso del gobierno de Mariano Rajoy. Todos brindaron testimonio por primera vez ante la Justicia. Hasta el momento, la magistrada libró órdenes de detención internacional –para tomarle declaración indagatoria– contra Jesús Muñecas Aguilar, Celso Galván Abascal, José Giralte y Juan Antonio González Pacheco, ex policías del régimen franquista. La querella argentina alcanza a los crímenes cometidos por el franquismo, en el marco de la causa 4591/2010 por genocidio y crímenes de lesa humanidad cometidos en España entre el 17 de julio de 1936 y el 15 de junio de 1977.

La primera en declarar fue Merçona Puig Antich, que llegó al país desde Girona, Cataluña. Su hermano Salvador fue condenado a muerte y asesinado por garrote vil durante el gobierno de Francisco Franco el 1º de marzo de 1974. Aún movilizada por contar su verdad, luego de 39 años de silencios judiciales, Merçona se siente feliz porque, asegura, su testimonio permite que se cambien los roles y los imputadores pasen a imputados. Su denuncia apunta a Utrera Molina (87 años), suegro del actual ministro de Justicia español, Alberto Ruiz-Gallardón, y uno de los ministros franquistas que firmó la ejecución de la pena de Salvador.

“Todos estos años intentamos que nos reabrieran el caso en España, fuimos al Tribunal de Estrasburgo dos veces para que tomaran partido y siempre nos dijeron que no”, señala la catalana en diálogo con Página/12. “Estamos súper agradecidos porque nos están escuchando”, agrega. Merçona confiesa su admiración por cómo la Argentina trató su pasado para crear un futuro mucho mejor. “España está a años luz de vosotros”, completa.

El madrileño Pablo Mayoral Rueda, ex militante del Frente Revolucionario Antifascista y Patriota, fue acusado por la muerte de un policía y de pertenecer al Partido Comunista de España. Presentó su querella contra el ex ministro de Trabajo Fernando Suárez González (80 años), responsable de haber firmado el 27 de septiembre de 1975 una sentencia aprobada por el Consejo de Ministros, del que era miembro, contra sus compañeros José Humberto Baena, José Luis Sánchez Bravo, Ramón García Sanz, Juan Paredes Manot y Angel Otaegui. Todos condenados a muerte por la dictadura.

Lo detuvieron cuando salía de la casa de un compañero de trabajo. En la Dirección General de Seguridad, que funcionaba como brigada político-social del régimen, fue torturado ocho días. Luego lo enviaron a la cárcel de Carabanchel, donde lo sometieron a un Consejo de Guerra y lo condenaron a 30 años de cárcel. Finalmente, fue liberado por la Ley de Amnistía de 1977. Mayoral Rueda aguarda a que Servini de Cubría pida la detención internacional del ex fiscal militar Jesús Cejas Mohedano (67 años), que participó en el Consejo de Guerra que lo sentenció, y de Suárez González. “Espero que se pueda tirar de ese hilo para que ninguno de los responsables que están vivos salga indemne”, afirma. “La jueza nos dio esperanza de justicia y reparación”, añade.

El testimonio de Andoni Txasko Díaz señala a Rodolfo Martín Villa (79 años), quien encabezó el asalto a la iglesia de San Francisco de Asís ubicada en Vitoria, País Vasco. El 3 de marzo de 1976, Villa y sus hombres dispararon gases contra la iglesia. Al menos cinco mil personas participaban allí de una asamblea de trabajadores en huelga. La represión dejó un saldo de cinco muertos y un centenar de heridos, la mitad de ellos por balas de plomo. Al día siguiente Txasko Díaz era detenido y apaleado por la policía. Por los golpes recibidos le quedó una visión residual del dos por ciento. “La jueza debe escuchar el clamor popular de España para que no tenga miedo e intervenga”, señala el ex preso político. “El Estado español nos criminalizó, nos trató de terroristas, dijo que la policía tuvo que disparar para preservar sus vidas”, denuncia Txasko Díaz. Dice que ayer vivió un momento de liberación porque, por primera vez, fue escuchado por la Justicia.
Fuente:Pagina12


04.12.2013
"cumbre" de religiosos en el movimiento ecuménico por los dd hh 
Franquismo: piden a Servini que investigue vínculos con la Iglesia
El ex franciscano español Felipe Izaguirre compartió una mesa con el sacerdote capuchino Puigjané, el evangélico Blatezky y el experto Bauer.




Por: Daniel Enzetti
El grupo de invitados, no más de 15 personas, sabía que Felipe Izaguirre hablaría de la cárcel y las torturas sufridas en los años sesenta. De los cientos de religiosos asesinados a partir de la Guerra Civil. De los republicanos arrancados de parroquias pueblerinas, escondidos gracias a la gestión de curas anónimos. Y, sobre todo, de una investigación iniciada por él mismo y que la jueza María Servini de Cubría tomará como caso testigo para determinar la complicidad de la jerarquía eclesiástica española en el genocidio franquista.
Izaguirre hizo todo eso, que de por sí, era mucho. Pero no lo escucharon sólo militantes de congregaciones que resistieron a la dictadura y hoy trabajan en redes sociales conformadas por curas villeros, misioneros barriales y referentes de la Teología de la Liberación.

En una mesa dispuesta en la biblioteca del Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos (MEDH), el primero que saludó dando la bienvenida fue Arturo Blatezky. Los demás jóvenes agradecieron el gesto. 
Pero para los más grandes, fue la primera sorpresa de la tarde. Nunca habían visto tan cerca, mate de por medio y como si estuvieran en su casa, al pastor evangélico de ascendencia austríaco-alemana, denunciante contra el cura genocida Christian Von Wernich; compañero de Jaime de Nevares, Jorge Novak y Miguel Hesayne; entrañable amigo de Osvaldo Bayer; "escondedor" de perseguidos políticos en su viejo comedor infantil de Quilmes; nexo entre la comunidad luterana de la Argentina y los grupos católicos que resistieron al golpe de Estado.

"Traje a un persona muy querida", dijo, y antes de que Izaguirre arrancara, le tocó el brazo a Alfredo Bauer. Nacido en Viena, Bauer es el mayor experto en nazismo del país. Exiliado aquí desde 1938, referente del mítico club socialista Vorwartz, miembro honorario de la Asociación Argentina de Germanistas y permanente agitador de la pelea judía contra los genocidios en cualquier parte del mundo, Alfredo –nacido en 1914– tiene un perfil tan bajo y una humildad tan grande que a medida que Arturo lo presentaba, se iba hundiendo en su silla, para pasar desapercibido. Imposible con tan poca gente.

Pero faltaba el final del comienzo, porque la charla empezó después de la llegada de la última sorpresa. "Tenemos una gran esperanza en que la querella contra el franquismo avance en este país, por eso hemos venido y por eso estamos dispuestos a declararle a la jueza todo lo que sabemos", empezó Izaguirre, interrumpido por el ruido de la puerta del salón. El hombre que entraba en una silla de ruedas, de sonrisa enorme y barba inconfundible, se disculpó: "Perdón, llegamos un poco tarde, pero me interesaba el encuentro". Aún con un ACV que le impide caminar, Antonio Puigjané estaba ahí en el MEDH, curioso por un viejo franciscano vasco que cruzaba el Atlántico y venía con el objetivo de aportar datos importantes a la única querella que tramita contra el franquismo en el mundo.

Sin querer, ya estaba formada la cumbre.
"Emociones fuertes". Izaguirre llegó a Buenos Aires como parte de una delegación de 30 españoles, entre legisladores, militantes, abogados y familiares de asesinados por el franquismo, que declararán durante toda esta semana en el proceso llevado adelante por Servini. Pero su papel es especial. Agregará a la causa un informe completo de la manera en que la iglesia española formó parte del genocidio iniciado por Francisco Franco en la década del '30, y por el cual en 2010 se presentó una demanda masiva exigiendo la investigación sobre 115 mil desapariciones y 30 mil niños robados a familias republicanas, cuyas identidades fueron cambiadas con documentación falsa, incluso en épocas democráticas.

La carpeta con la información, que la jueza recibirá en su despacho, describe 16 casos testigo de sacerdotes secuestrados y torturados en la cárcel de Zamora durante la década del '60, especialmente montada por Franco para encerrar a religiosos que resistían la dictadura y refugiaban a grupos opositores.

"Son días de emociones fuertes –dijo Izaguirre–, sobre todo después de visitar el centro clandestino de detención El Olimpo y el Parque de la Memoria. Es increíble lo que hace este país por los Derechos Humanos, ojalá en España se pudiera lograr algo parecido". El ex franciscano, expulsado de la Iglesia por la dictadura franquista, es en la actualidad la referencia más importante de España a la hora de hablar de aquella complicidad católica con miles de crímenes y sepulturas clandestinas en fosas comunes. "Era un crío cuando estalló la Guerra Civil, pero mi colaboración a la querella demuestra que la represión no se limitó a las décadas del '30 y '40, sino que continuó después, aún en períodos democráticos."

Izaguirre se ordenó franciscano en 1964, año en que, según describió, "la opresión cultural hacía que la gente estuviera como hipnotizada, la social prohibía hablar y reclamar derechos a los trabajadores, y la política impedía que alguien se manifestara en contra del régimen". Las homilías dedicadas a los pobres, que además denunciaban desapariciones y crímenes de republicanos y militantes políticos durante los comienzos de la ETA, motivaron que Franco ordenara su traslado a varios destinos alejados de Madrid, algo que la jerarquía de su propia orden no cuestionó. Cuando en 1965 el dictador dibujó un referéndum para querer validar su gobierno en Bermeo, Izaguirre juntó a sus fieles en la iglesia y les dijo: "No me voy a meter en cómo van a votar, pero fíjense bien qué hacen. Franco destruyó Guernica, muy cerca de aquí. Y es el responsable de tanta injusticia y derechos pisoteados. No se dejen engañar." La Guardia Civil le respondió con una vieja técnica de tortura: lo esposaron con los brazos en la espalda, obligándolo a caminar durante un día entero en una celda de cuatro metros cuadrados. A la noche, lo molieron a palos. "Me dieron leña y leña –recordó–, pero no podía hacer otra cosa. ¿Para qué era sacerdote si no podía denunciar la injusticia?"

Su expulsión llegó en 1975. Viajó a la India y comenzó a militar en el marxismo. "Seguí haciendo lo mismo, pero desde fuera de la Iglesia –relató–. Esa es la razón por la que nos sumamos a la querella. Servini está interesada en saber cómo se dio esa complicidad, porque si bien ya no estamos en dictadura y nuestra democracia es una formalidad, en España ese doble juego de Iglesia y política continúa."

Izaguire afirmó que "Franco decidía quiénes eran sus obispos confeccionando ternas. Y hoy, esos obispos son nombrados por un 'facha' como (Antonio) Rouco Varela, cardenal presidente de la Conferencia Episcopal Española. Lo más gracioso es que los dictadores me amenazaban permanentemente con deportarme a América, y especialmente a la Argentina, como si aquí estuviera el mismísimo demonio". En ese momento, uno de los presentes en la reunión dijo: "Seguramente, a la casa de Puigjané", y todos rieron. 

En su intervención, Puigjané destacó la problemática de las jerarquías católicas. "Siempre fue un gran problema en nuestro continente, tan castigado por el genocidio. Nunca reconocieron nada y por eso es tan importante recordar a los que sí lo hicieron, como nuestro obispo mártir Enrique Angelelli. Otro valiente fue Carlos Bustos, secuestrado el 8 de agosto de 1977 en la iglesia de Pompeya. Una sola de esas vidas vale décadas incansables de lucha", destacó el cura capuchino.

"Palabra de un combatiente capuchino", se escuchó, y la sonrisa de Antonio se hizo más grande. Pidió que "la jueza Servini tenga agallas para seguir adelante hasta el fondo". Puigjané recordó que "no hay fronteras para las violaciones a los Derechos Humanos y tampoco para perseguir y juzgar a los responsables". 
Ejemplos
JERARQUÍAS
Puigjané lamentó que los religiosos que lucharon por los Derechos Humanos en Latinoamérica no sean reconocidos por la Curia. Destacó los casos de Angelelli y Bustos.
Fuente:TiempoArgentino



03.12.2013
Hoy declararon tres testigos directos ante la jueza María R. Servini de Cubría
La causa por crímenes de lesa humanidad durante el franquismo comienza a moverse en Buenos Aires
Algunos de los legisladores y familiares, en una visita al palacio de Tribunales. 
Tres testigos directos de delitos de lesa humanidad cometidos por el franquismo en España declararon hoy ante la juez federal María Servini de Cubría, en la causa que investiga la represión en ese país. Se trata de Mercona Puig Antich, Pablo Mayoral y Andoni Txaskop, quienes llegaron desde su país para declarar en una ronda que incluirá doce declaraciones programadas esta semana en los tribunales federales de Retiro. 

Los sobrevivientes dieron cuenta de lo vivido de manera personal durante la dictadura de Francisco Franco y pidieron a la magistrada que ordene la captura internacional de otros españoles que consideran deben ser imputados en la causa, entre ellos represores y tres ex funcionarios del régimen, explicaron fuentes judiciales.
Servini de Cubría libró ya órdenes de captura internacional para tomar declaración indagatoria a Jesús Muñecas Aguilar, Celso Galván Abascal, José Giralte y Juan Antonio González Pacheco.


Reciben en el Senado a parlamentarios españoles y familiares
La comisión de Derechos y Garantías del Senado recibió hoy a parlamentarios vascos y familiares de víctimas del franquismo, quienes impulsan en Argentina una querella por crímenes de lesa humanidad y robo de bebés cometidos en España entre 1936 y 1977, causa penal que lleva adelante la jueza María Servini de Cubría. El presidente de la comisión, el senador de la UCR Eugenio "Nito" Artaza, dio la bienvenida a los visitantes y consideró que el hecho de que la querella esté en Argentina "significa un gran desafío para la búsqueda de la verdad y la justicia". "Nosotros hemos pasado también por dictaduras y hemos recuperado para siempre la democracia, con una política de derechos humanos constante para que los crímenes de lesa humanidad sean castigados", aseguró Artaza.

Una veintena de víctimas del franquismo y varios de sus familiares viajaron esta semana a Buenos Aires para comparecer en el marco de la causa que lleva adelante Servini de Cubría. Los querellantes, que son 16, viajaron desde distintos puntos de España a Argentina. Entre ellos, José Galante, quien informó ante la comisión del Senado que "hay nueve imputados" en esa causa, "cuatro de los cuales fueron torturadores, tres fueron ministros de Franco y dos jueces de los tribunales especiales de la dictadura".

Angela Fernández, otra de las integrantes de la querella por la muerte de su padre y torturas a su tío, cuestionó la ley de amnistía que permitió la liberación de acusados en España y agradecidó la "calidez" que le han dado los argentinos en el marco de este proceso.

Julián Arzuaga Gumuzio, diputado del Parlamento Vasco, destacó ante los senadores "el trabajo por la verdad y la justicia" y porque se garantice que "lo que sucedió nunca jamás se vuelva a repetir".

Además de Arzuaga Gumuzio visitaron el Senado los parlamentarios vascos Maribel Vaquero Montero, Juan Carlos Ramírez, Escudero Isusi y Mikel Unzalu Hermosa, quienes se encuentran en Buenos Aires para respaldar la querella antifranquista.

La senadora Norma Morandini abogó por "trabajar por esta idea de que los derechos humanos son universales", consideró que "debe haber tribunales universales" y pidió que impere el concepto de que "cuando se viola un derecho humano se viola a la humanidad".
Fuente:Telam

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