Lunes 30 de Diciembre de 2013
Jóvenes del Futuro ralizó un acto recordatorio al ex Secretario General del Sindicato de Farmacia
Jorge Di Pascuale, el ex secretario general del Sindicato de Farmacia, dejó de ser un desaparecido el día 16 de diciembre de 2009. Como dijo el compañero Fernando Di Pascuale “Se lo arrancamos a la dictadura y se lo devolvimos a la democracia”.
Ese día del 2009 el Equipo Argentino de Antropología Forense anunció la identificación de sus restos, que ahora se convirtieron en testimonio directo del horror que vivieron nuestros 30.000 compañeros desaparecidos.
A Di Pascuale lo secuestraron de su casa en la madrugada del 29 de diciembre de 1976, al día siguiente de su cumpleaños número 46. Sobrevivientes lo vieron en el centro clandestino “El Vesubio”, donde, a pesar de su estado de salud después de las torturas, recuerdan que daba aliento y contenía al resto de los detenidos. Hasta hace unos días, eso era lo último que se sabía de él. El informe antropológico sobre sus huesos cierra la historia: “Al menos tres proyectiles en cráneo, hombro y pelvis”. Los restos de Di Pascuale estaban enterrados en la misma cuadrícula del cementerio donde se hallaron los restos del jujeño Juan Carlos Arroyo, un conocido dirigente sindical del Peronismo Revolucionario.
Di Pascuale había sido un importante dirigente sindical. Con sólo 27 años y varios como delegado de la Farmacia Franco Inglesa, fue elegido como máximo responsable del Sindicato de Farmacia y dos años después, en 1960, secretario de prensa de las 62 Organizaciones Peronistas.
Exiliado en Madrid, Juan Domingo Perón lo nombra delegado personal ante los países sociales y así se entrevista con Ernesto “Che” Guevara en Cuba. El 68 lo encuentra participando en forma activa en la creación de la CGT de los Argentinos, donde no acepta ningún cargo pero recorre el país para sumar adhesiones a esa central obrera.
Amenazado por la Triple A se exilia en Venezuela, de donde regresa en 1976. “No aguantaba más, llamaba al sindicato por teléfono todos los días. ‘La lucha está allá, me voy para allá’, dijo y se volvió”, recuerda su hijo.
Como lo recordaba el compañero Alfredo Luis Ferraresi, quien hizo un recorrido sobre su vida junto a Di Pascuale, “una persona muy lúcida que se animó a discutir con (Juan Domingo) Perón en las reuniones que teníamos” en relación a la mirada revolucionaria del peronismo que tenia el compañero Di Pascuale.
Después de su secuestro, los reclamos por su vida llegaron hasta el Papa. La Junta Militar genocida recibió más de 60 telegramas pidiendo por él. Nunca hubo respuesta. Treinta y tres años después, sus restos fueron velados el 28 de diciembre en el Sindicato de Farmacia, Rincón 1044 de la Capital Federal, y llevados al cementario de la Chacarita el martes 29.
Hoy el legado anti imperialista, y de defensa de los trabajadores con una mirada nacional, popular y hacia la unidad de Nuestrámerica sigue vigente en la lucha de compañeras y compañeros que a lo largo y ancho de nuestra región sigue resistiendo, recuperando derechos y defiendo la dignidad de todos los trabajadores.
Ese día del 2009 el Equipo Argentino de Antropología Forense anunció la identificación de sus restos, que ahora se convirtieron en testimonio directo del horror que vivieron nuestros 30.000 compañeros desaparecidos.
A Di Pascuale lo secuestraron de su casa en la madrugada del 29 de diciembre de 1976, al día siguiente de su cumpleaños número 46. Sobrevivientes lo vieron en el centro clandestino “El Vesubio”, donde, a pesar de su estado de salud después de las torturas, recuerdan que daba aliento y contenía al resto de los detenidos. Hasta hace unos días, eso era lo último que se sabía de él. El informe antropológico sobre sus huesos cierra la historia: “Al menos tres proyectiles en cráneo, hombro y pelvis”. Los restos de Di Pascuale estaban enterrados en la misma cuadrícula del cementerio donde se hallaron los restos del jujeño Juan Carlos Arroyo, un conocido dirigente sindical del Peronismo Revolucionario.
Di Pascuale había sido un importante dirigente sindical. Con sólo 27 años y varios como delegado de la Farmacia Franco Inglesa, fue elegido como máximo responsable del Sindicato de Farmacia y dos años después, en 1960, secretario de prensa de las 62 Organizaciones Peronistas.
Exiliado en Madrid, Juan Domingo Perón lo nombra delegado personal ante los países sociales y así se entrevista con Ernesto “Che” Guevara en Cuba. El 68 lo encuentra participando en forma activa en la creación de la CGT de los Argentinos, donde no acepta ningún cargo pero recorre el país para sumar adhesiones a esa central obrera.
Amenazado por la Triple A se exilia en Venezuela, de donde regresa en 1976. “No aguantaba más, llamaba al sindicato por teléfono todos los días. ‘La lucha está allá, me voy para allá’, dijo y se volvió”, recuerda su hijo.
Como lo recordaba el compañero Alfredo Luis Ferraresi, quien hizo un recorrido sobre su vida junto a Di Pascuale, “una persona muy lúcida que se animó a discutir con (Juan Domingo) Perón en las reuniones que teníamos” en relación a la mirada revolucionaria del peronismo que tenia el compañero Di Pascuale.
Después de su secuestro, los reclamos por su vida llegaron hasta el Papa. La Junta Militar genocida recibió más de 60 telegramas pidiendo por él. Nunca hubo respuesta. Treinta y tres años después, sus restos fueron velados el 28 de diciembre en el Sindicato de Farmacia, Rincón 1044 de la Capital Federal, y llevados al cementario de la Chacarita el martes 29.
Hoy el legado anti imperialista, y de defensa de los trabajadores con una mirada nacional, popular y hacia la unidad de Nuestrámerica sigue vigente en la lucha de compañeras y compañeros que a lo largo y ancho de nuestra región sigue resistiendo, recuperando derechos y defiendo la dignidad de todos los trabajadores.
Fuente:DiarioElSol
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