Por Mariana Carbajal
Pocos días después del fallo de la Corte Suprema de Tucumán que cuestionó severamente la sentencia absolutoria de los acusados del secuestro y desaparición de su hija por una red de trata, Susana Trimarco destacó a Página/12 la importancia de la decisión y su convicción de que los responsables serán condenados
PARA SUSANA TRIMARCO, LA CORTE CONFIRMO SUS DENUNCIAS CONTRA EL TRIBUNAL QUE ABSOLVIO A LOS ACUSADOS
“Es una parte de la lucha pero no es la victoria”
Susana Trimarco afirma que valora el fallo de la Corte contra la absolución de la banda acusada por la trata de personas en Tucumán. Pero dice que “Justicia será cuando encuentre a mi hija y a todas las demás”.
Por Mariana Carbajal
“Fue muy valioso que la Corte haya tomado conciencia de la aberración que estaban haciendo los jueces corruptos.”
Imagen: Télam
Tal vez sea la primera vez que se le escucha decir que está contenta con una decisión de la Justicia tucumana. Susana Trimarco lo dice y lo repite, pero es difícil que se le dibuje un gesto en el rostro que acompañe ese sentimiento. La desgraciada historia de su hija le ha dejado un rictus amargo indeleble. Pero el fallo que revocó la “vergonzosa” sentencia que había absuelto a los 13 imputados por el secuestro y desaparición de Marita, y condenó a 10 de ellos, le devolvió la esperanza y dice que está contenta. De todas formas aclara: “Yo espero más de la Justicia. Este fallo lo valoro, es importante. Es parte de la lucha, pero no es la victoria. Tengo que seguir buscando a mi hija hasta encontrarla, pero también la Justicia tiene que encontrar a todas las mujeres que están desaparecidas, como María Cash, Fernanda Aguirre, Florencia Penachi y muchas otras más. Yo lucho por todas”.
Pasó un día y medio desde que se conoció el fallo de la Corte de Tucumán que cuestionó la actuación de los integrantes de la Sala II de la Cámara Penal por el “modo arbitrario, irrazonable y descontextualizado” como valoraron las pruebas y al incurrir en contradicciones flagrantes en su sentencia absolutoria. La novedad la encontró en Buenos Aires, donde se entrevistó con funcionarios del gobierno nacional, entre ellas la ministra Alicia Kirchner, vinculadas con el trabajo que realiza la Fundación María de los Angeles. Trimarco aclara que su lucha ya no es sólo por encontrar a su hija, es también por todas esas otras hijas “del corazón” que fue sumando alrededor de la fundación, chicas y jóvenes rescatadas de redes prostibularias. Trimarco destaca que se han hecho muchos avances para combatir el delito. Pero “falta mucho todavía”, subraya en una entrevista con Página/12. “Hay que pensar qué podemos hacer –dice– para que los hombres dejen de financiar la trata de personas, dejen de ir a burdeles a consumir cuerpos de mujeres.”
–¿Qué reflexión hace del fallo de la Corte tucumana sobre el juicio por el secuestro y desaparición de Marita?
–La semana pasada yo estaba renegando mucho porque ya había pasado un año de ese juicio vergonzoso y no había novedades. El fallo de la Corte tucumana es un avance muy importante. Estoy contenta de que la Justicia me haya dado la razón. Confirmó que todo lo que nosotros veníamos denunciando era la verdad y que los jueces del tribunal (de la Sala II de la Cámara Penal, Alberto Piedrabuena, Emilio Herrera Molina y Eduardo Romero Lascano) en el juicio de mi hija no hicieron lo que tenían que hacer. Eso me pone muy contenta, en el sentido de que tengo la enorme esperanza de que vayan presos estos delincuentes, que quedaron en libertad. Mi abogado está trabajando para pedir sus detenciones. Se va a constituir un nuevo tribunal para que se determine cuál es el grado de responsabilidad de cada uno y yo pido que las condenas sean las máximas, no solamente porque secuestraron e hicieron desaparecer a mi hija, también por lo que hicieron con las víctimas que yo rescaté y que se sentaron en el juicio a contar todas las aberraciones que les hacían. Y estos delincuentes se burlaban de ellas, les decían de todo, como a mí, deseándome la muerte, escupiéndome, riéndose. Y los tres jueces corruptos permitieron ese maltrato.
–Fue clave en el fallo la valoración que hicieron los jueces de la Corte tucumana de esos testimonios de víctimas de trata, que habían sido descalificados en el juicio oral y público porque se trataba de mujeres que habían ejercido la prostitución.
–Ejercían la prostitución porque habían sido obligadas. Fue muy valioso que la Corte haya tomado conciencia de la aberración que estaban haciendo los jueces corruptos. Me alegra que hayan valorado esos testimonios y además que la jueza Claudia Sbdar –una de las integrantes de la Corte tucumana– haya tenido la consideración de focalizar además en el maltrato y la violencia que sufrieron esas chicas. Aplicaron también todos los tratados internacionales que están incorporados a la Constitución nacional referidos a la temática. Todos merecemos que nos respeten y que no nos traten de otra manera.
–Otro aspecto que queda en evidencia es la necesidad de que operadores de la Justicia se capaciten para entender la problemática y el delito de la trata para explotación sexual.
–Los jueces deben saber verdaderamente que la trata de personas es un delito complejo. Aunque no se podía aplicar la Ley de Trata porque se sancionó posteriormente al secuestro y desaparición de mi hija, hay muchos tratados internacionales que el tribunal que llevó adelante el juicio oral podría haber aplicado. No los aplicaron porque no querían, no les convenía o porque recibieron dinero de la mafia para dejar todo en la nada.
–¿Pudo en estas horas hablar con alguna de esas jóvenes que declararon como testigos en el juicio oral y que afirmaron que habían visto a Marita en burdeles de La Rioja y no les habían creído?
–Hablé con dos de ellas, estaban muy contentas por el hecho de que la Justicia haya hecho justicia pero quieren que esos tipos paguen todo lo que hicieron a ellas, a mí y a mi familia. La causa por el caso de una de esas chicas, Fátima Mansilla, este año fue elevada a juicio oral y en el 2014 está previsto que se haga el debate. Está imputada Daniela Milhein, condenada ahora en la causa de mi hija.
–¿Qué opina de las dos absoluciones?
–Dicen los jueces de la Corte que no hay pruebas para condenar a los hermanos María Jesús –ex mujer de Rubén “La Chancha” Ale– y Víctor Angel Rivero, pero al mismo tiempo dejan una puerta abierta para que nosotros podamos apelar y llegar a la Corte Suprema. Los Rivero, que serían los autores del secuestro de mi hija, están imputados en una causa paralela, que surgió de la causa de Marita, que investiga el juez federal Viñas por lavado de dinero, tráfico de armas y drogas, y trata de personas. La denuncia fue realizada por la Procuraduría contra la Criminalidad Económica y el Lavado de Activos (Procelac) a partir de investigaciones de la Unidad de Información Financiera (UIF) y la AFIP –organismos que se convirtieron en querellantes y cuyas pesquisas comenzaron el año pasado–. No tienen cómo zafar. Son 23 personas las investigadas, entre ellas Rubén “La Chancha” Ale, y los hermanos Rivero.
–El fallo condenatorio llega casi 12 años después de la desaparición de Marita. ¿Siente que se hizo justicia?
–No, no. Justicia va a haber el día que yo encuentre a mi hija y sepa cómo está y dónde. Yo espero más de la Justicia. Este fallo lo valoro, es importante. Es parte de la lucha pero no es la victoria. Falta todavía mucho, tengo que seguir luchando, tengo que seguir buscando a mi hija hasta encontrarla, pero también la Justicia tiene que encontrar a todas las mujeres que están desaparecidas, como María Cash, Fernanda Aguirre, Florencia Penachi, y muchas otras más. Yo lucho por todas. Ojalá Dios me dé vida y salud para seguir luchando. Gracias a Dios sigo teniendo la misma fuerza de todos los días para buscar a mi hija. Porque siento que si me quedo callada o no hago investigaciones, la estoy abandonando. Voy a seguir exigiendo a la Justicia que haga lo que tenga que hacer.
–¿Cómo va el trabajo de la Fundación María de los Angeles?
–Hermoso, con todo el amor y el cariño. Las cosas las hago con todo mi corazón. No soy una persona política. Soy una pobre madre desgraciada que le pasó lo que le pasó y que a partir de ahí empecé a liberar a estas chicas y a conocer todo esto. Como madre tengo la obligación de ayudarlas porque sus familias no tienen la posibilidad ni la voz que tengo yo para defenderlas. Así las hemos sacado adelante para que crezcan como personas, que estudien, que terminen su primario, su secundario. Este año terminaron varias el secundario. Están en el nivel terciario. Se les han conseguido las casas. Hoy estuve con Alicia Kirchner agradeciéndole todo el apoyo con el equipamiento para las casas, con el programa Ellas hacen, a través del cual pueden estudiar y capacitarse laboralmente. Es impresionante el trabajo que hicimos este año. Inauguramos una sede de la fundación en Córdoba y otra en Santa Fe. El éxito más grande que tiene la fundación es que las chicas crezcan como personas y sus hijos estén bien resguardados. Este año hemos creado también el centro maternal, para que ellas puedan dejar a sus hijos mientras trabajan. Esos niños han mejorado su calidad de vida. El centro maternal que inauguramos junto con Cristina, por videoconferencia, tiene hasta aire acondicionado. Les damos la comida, merienda, ropa, pañales. Hay chicas que están trabajando en un estudio jurídico, otras en comercios, otras cuidando enfermos. Y la satisfacción que tenemos, que una de las chicas está haciendo procuración, en el estudio de abogados del doctor Garmendia. Estoy contenta y me alegro porque son mis hijas del corazón y están formando una buena familia, están criando bien a sus hijos, se están encaminando por un muy buen camino. También ayudamos a las mujeres que están en situación de prostitución, las estamos sacando de la calle, ofreciéndoles capacitación y trabajo, ayuda psicológica, medicamentos y una obra social, ayudándolas a que tengan otra posibilidad de vida.
En este punto de la conversación, Trimarco destaca el llamado que recibió, apenas se conoció el fallo, de la presidenta Fernández de Kirchner: “Me llamó muy contenta para felicitarme y compartir su alegría con Mica. Por supuesto me dijo que tengo el apoyo incondicional de ella y el compromiso de seguir luchando contra la trata. Estoy muy contenta de que Cristina me haya llamado como madre, como mujer y como presidenta”.
–¿Qué falta hacer para mejorar la lucha contra la trata?
–Falta mucho. Hay muchos jueces y fiscales que no entienden cómo operan las mafias, hay que seguir capacitándolos. También tenemos que pensar qué podemos hacer para que los hombres dejen de financiar la trata de personas, dejen de ir a esos lugares a consumir cuerpos de mujeres. Tenemos que empezar a pensar en los clientes. Abrirles bien los ojos a los jóvenes para que no consuman eso. En los recitales que estamos haciendo me subo al escenario y les digo que no es manera de tener sexo así, que la mejor manera es con una pareja que ellos elijan, donde las dos personas estén de acuerdo en hacerlo, y que tengan relaciones con algún sentimiento, con placer. Y no que vayan a comprar mujeres.
EL FALLO DE LA CORTE REIVINDICA LOS TESTIMONIOS DE LAS VICTIMAS
Un camino para los tribunales
“En complicidad e ineficiencia, las policías provinciales y los operadores judiciales facilitaron dilaciones que hicieron más ardua la tarea de llegar a quienes someten y violentan a jóvenes indefensas”, dice el fallo.
Por Soledad Vallejos
Los jueces cuestionados por el fallo absolutorio.Imagen: Télam
El fallo de la Corte Suprema de Justicia de Tucumán que revocó la sentencia absolutoria de 2012, por la cual habían resultado absueltos todos los imputados por el caso Marita Verón, no sólo revirtió la declaración de inocencia de trece personas y ratificó la falta de pruebas para condenar a otras dos. Aun cuando refiera al caso puntual de ese juicio y la sentencia que coronó casi diez meses de debate oral, la resolución del máximo tribunal provincial se extiende por 178 páginas a lo largo de las cuales los magistrados Antonio Gandur, Antonio Estofán y Claudia Sbdar desmenuzaron el fallo de la Sala II de la Cámara Penal tucumana, señalan un camino para que la Justicia aborde casos de trata y explotación sexual y rehabilitan los testimonios de las mujeres sobrevivientes de redes de trata que el fallo anterior había desacreditado.
Sostenida en esas palabras, en las coincidencias de sus testimonios que permitieron reconstruir qué pasó con Marita luego del secuestro, dónde fue retenida en Tucumán y dónde explotada en La Rioja, la Corte indica: “No hay dudas”, “está probado”, “de esas declaraciones surge de manera clara”.
La revocación también es contundente al repasar qué sucedió entre el secuestro de Marita Verón y 2012: “En una trágica combinación de complicidad e ineficiencia, las policías provinciales y los operadores judiciales facilitaron y permitieron dilaciones que hicieron más ardua la tarea de llegar a quienes someten y violentan a jóvenes indefensas pertenecientes, en su gran mayoría, a sectores marginales y desprotegidos de la sociedad”. También, señaló, “este largo proceso dejó en evidencia la urgente necesidad de que los empleados, funcionarios, fiscales y magistrados se encuentren más consustanciados con los valores democráticos a partir de una sólida formación en derechos humanos y, en particular, una perspectiva de género, todo lo cual resulta imprescindible para superar una mirada que hoy se presenta arcaica”.
Los camaristas Alberto Piedrabuena, Emilio Herrera Molina y Eduardo Romero Lascano –señala la Corte tucumana en más de un pasaje– no ejercitaron la perspectiva de género, no comprendieron que aunque el caso no pudiera ser juzgado por la ley que combate la trata –sancionada con posterioridad al secuestro de Marita Verón–, su abordaje judicial sí precisaba “un enfoque que atienda al fenómeno de la trata de personas y sus peculiaridades” como “marco de análisis de las pruebas”. En el fallo de 2012, Piedrabuena, Herrera Molina y Romero Lascano habían argumentado que no podían condenar por falta de pruebas materiales y porque los testimonios de las sobrevivientes eran “contradictorios”, pero la Corte señaló que esa impresión fue producto del accionar de los camaristas: su fallo “segmenta y fracciona” las palabras de las testigos, para “encontrar supuestas contradicciones a fin de restar valor a las declaraciones”. La Corte sostiene que los camaristas procedieron con “arbitrariedad” y de modo “descontextualizado”. De ese modo, señala, faltaron a su deber, porque “las testimoniales deben ser valoradas teniendo en cuenta la circunstancias en que se desarrollaron los eventos, remarcando los diferentes indicios que sostienen las versiones y evitando criminalizar o estigmatizar a las ‘testigos-víctimas’ por su condición de mujer, pobre o prostituta”.
La Corte señaló que aun cuando es innegable “la íntima vinculación” del caso Verón con la trata de personas, esa perspectiva fue ignorada “bajo el argumento de respetar la tipicidad penal”, es decir, los delitos de secuestro, ocultamiento y explotación sexual. Sin embargo, señala la nueva sentencia, con esa perspectiva “estaríamos prescindiendo de elementos de consideración y valoración necesarios” para el caso. Eso implica un modo particular de valorar las palabras de los testigos, de poner en relación indicios y testimonios, de entender que “una perspectiva de trata implica tener en cuenta y valorar los efectos que normalmente produce el fenómeno de la trata de personas en sus víctimas y cómo repercute ello en la factibilidad de que ellas mismas puedan declarar, en un juicio, lo que les sucedió”.
Donde el fallo de los camaristas “segmenta y fracciona” para encontrar “supuestas contradicciones” en los relatos de cada una de esas testigos-víctimas y en la comparación de esos relatos, la Corte encontró relato “coherente”. “Los diferentes relatos aportados por las jóvenes no dejan ninguna duda a la hora de sostener la presencia de María de los Angeles Verón en la provincia de La Rioja. Además de este hecho, los testimonios aparecen sólidos y concuerdan entre sí en numerosos puntos, tales como las fechas en las cuales la vieron, el modo de trabajo, la ausencia de posibilidades de comunicación, su descripción física, la forma de sometimiento como los sujetos responsables de cada local, entre otros puntos.” Que haya “diferencias relativas” sobre en qué local fue explotada cada una de ellas o qué “nombre de fantasía” tenía asignado tal o cual mujer en el lugar son cuestiones que “no tienen entidad para descalificarlas” porque la trata “provoca en las víctimas disociación, fragmentación y alteraciones en su memoria” y “no se puede descartar el valor de una testigo directa a partir de supuestas imprecisiones en la percepción temporal”. Lo que vale, para la Corte, es la coherencia de esas palabras, algo que dio por probado en la reiteración de detalles, descripciones, nombres y episodios que sólo puede permitir haber vivido esa experiencia.
FATIMA MANSILLA DECLARO QUE VIO EN DOS OCASIONES A MARITA VERON
Un relato que los camaristas rechazaron
La Corte es contundente al ir repasando el fallo revocado y el modo en que presenta o valora qué dijeron las testigos-víctimas. También lo es al rehabilitar, una por una, la credibilidad de esos testimonios. Quizás el caso más notable sea el de Fátima Mansilla, que vio en dos ocasiones a Marita Verón durante su propio cautiverio en casa de Daniela Milhein y Alejandro González, quienes pretendían reclutarla para que una red la explotara sexualmente. Por ese secuestro, Mansilla denunció penalmente a la pareja. Los camaristas afirmaron que por eso mismo no podían creer en su palabra: como denunció “haber sido víctima de secuestro, malos tratos, vejaciones de distinto tipo”, una “consecuencia elemental es la pérdida de objetividad y veracidad de la testigo”. El máximo tribunal tucumano señaló que ese tipo de razonamiento “conduciría a la permanente impunidad”. De hecho, agrega, que Mansilla haya denunciado a Milhein y González “es coincidente y compatible con la versión brindada” en la causa por Marita Verón. “Son justamente los mismos hechos que fundaron su denuncia y querella los que la testigo relató”, marca el fallo, que agrega que el descrédito, en todo caso, podría afirmarse si Mansilla nunca hubiera realizado ninguna denuncia.
Para desactivar el peso del testimonio de Mansilla, los imputados habían señalado que podía salir de la casa, presentaron testigos que dijeron haberla visto haciendo las compras o pidiendo una pala a un vecino. Piedrabuena, Herrera Molina y Romero Lascano se sirvieron, también, de eso. La Corte explicó que la Cámara erró. “Se debe recordar que la situación de Daniela Milhein sobre la testigo F. M. representa la coacción similar a la existente en los lugares de explotación sexual de la trata de personas. De allí que no se trata de demostrar necesariamente la existencia de un encierro físico, basta con probar que había dominación moral que impedía actuar libremente”, señala la sentencia. Por ello, “resultaría una ingenuidad considerar que F. M. era ajena a una situación de coerción sólo porque hubiera pedido una pala a su vecino ”.
En su voto, además de aportar jurisprudencia y antecedentes históricos, la magistrada Sbdar profundiza un poco más en esta perspectiva. La Cámara, apunta la jueza, no tienen en cuenta las particularidades del delito de trata y “su impacto en las víctimas-testigos”. Eso queda claro “cuando se advierte el grado de exactitud que la Cámara a las declaraciones prestadas por las víctimas testigos y en mérito a lo que concluyó en la inexistencia de los hechos objeto de la acusación”. Ese tipo de testimonios reclama “la aplicación de específicos criterios de ponderación a la hora de determinar su valor de convicción”.
Fuente:Pagina12



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