EL SENADOR GIUSTINIANI ANTICIPA LA INTERNA SOCIALISTA QUE VIENE
"En 2015 vamos a estar en la cancha"
"En 2015 vamos a estar en la cancha"
Admitió que él mismo analiza ser precandidato a gobernador y que su sector presentará "candidaturas en todos los niveles". Elogió el sistema de internas abiertas y se preguntó "quién tiene el dedo para decir quién es candidato a qué sin cuestionamientos?".
Por Leo Ricciardino
Por Leo Ricciardino
El senador Giustiniani había perdido la interna con Bonfatti para gobernador en 2011.
El senador nacional del socialismo Rubén Giustiniani aseguró ayer que en 2015 "vamos a estar en la cancha, no tenga dudas", afirmó consultado sobre la posibilidad de que sea precandidato a gobernador en una interna en la que el PS -y el Frente Progresista en general- parece que va a tener varios postulantes. "Nadie hoy tiene la hegemonía absoluta para decidir con el dedo quienes son los candidatos dentro del Partido Socialista o dentro del Frente Progresista", aseguró Giustiniani. Para el legislador nacional los procesos eleccionarios internos son "buenos para un partido que crece, que se desarrolla. Es bueno que haya muchas visiones. Sería muy malo que hubiera una sola porque no sería un espacio democrático ni moderno". Además aseguró que habla "con todos", con Hermes Binner, con Antonio Bonfatti y con Miguel Lifschitz "más allá de las distintas visiones políticas que tengamos", explicó.
El senador nacional del socialismo Rubén Giustiniani aseguró ayer que en 2015 "vamos a estar en la cancha, no tenga dudas", afirmó consultado sobre la posibilidad de que sea precandidato a gobernador en una interna en la que el PS -y el Frente Progresista en general- parece que va a tener varios postulantes. "Nadie hoy tiene la hegemonía absoluta para decidir con el dedo quienes son los candidatos dentro del Partido Socialista o dentro del Frente Progresista", aseguró Giustiniani. Para el legislador nacional los procesos eleccionarios internos son "buenos para un partido que crece, que se desarrolla. Es bueno que haya muchas visiones. Sería muy malo que hubiera una sola porque no sería un espacio democrático ni moderno". Además aseguró que habla "con todos", con Hermes Binner, con Antonio Bonfatti y con Miguel Lifschitz "más allá de las distintas visiones políticas que tengamos", explicó.
En declaraciones al programa "Políticamente incorrecto" de Radio Continental Rosario, el referente de una de las corrientes internas del socialismo sostuvo que "está bien que existan diferentes opiniones dentro de un mismo partido" y que las mismas "se diriman democráticamente. Es bueno también que la sociedad conozca esas ideas, ya que a la hora de las elecciones es la que premia y castiga las políticas".
Cuando se lo consultó sobre los dichos de los principales dirigentes del socialismo y del Frente Progresista Cívico y Social, en referencia a que preferían no ir a internas porque ese proceso "le hacía mal al socialismo", Giustiniani opinó: "Cada uno tiene su posición. Cuando dos personas tienen la legitimidad para ser candidatos y no se ponen de acuerdo, es la gente la que tiene que definir. Esto pasa en una cooperadora escolar, en un club de barrio y pasa mucho más en los partidos políticos".
El senador nacional hizo referencia también a la realidad política del Frente Progresista y del socialismo en el Concejo Municipal de Rosario. En ese sentido aseguró que "lo (del concejal electo del radicalismo) Martín Rosúa tiene un gran valor, porque contra toda la estructura y el poder del oficialismo demostró que también desde abajo se puede representar a un sector importante de la sociedad. Y esto es bueno porque enriquece el debate, porque es también el debate que se dio en torno a la presidencia del Concejo de Rosario (que quedó en manos de Miguel Zamarini), porque en el fondo está la discusión acerca de qué modelo de ciudad queremos y eso es lo importante".
-Va perdiendo dramatismo la interna del socialismo? Porque cuando usted tomó la decisión de enfrentar a Bonfatti (en definitiva a Binner), poco menos parecía que después de perder se iría al "exilio".
-Para mí nunca fue un proceso dramático y no debe serlo. Siempre rescato la posibilidad democrática de que sean las bases las que elijan a los dirigentes para conducir un partido y que sea la sociedad la que termine eligiendo a los candidatos para las distintas listas. Para mí no tiene ninguna carga dramática sino todo lo contrario, porque además si no sería contradictorio con lo que el socialismo siempre ha dicho. Porque la participación enriquece la democracia. Porque quién tiene el dedo para decir tal va ese lugar y punto y aparte y nadie discute? Por lo menos desde la corriente de opinión que yo expreso las cosas no funcionan así y nosotros no lo vamos a aceptar nunca.
-Esto que usted describe prefigura un escenario abierto, quiere decir que usted puede volver a ser candidato a gobernador en 2015?
-Mire, vamos a estar en la cancha, de eso no tenga dudas. Vamos a estar con nuestros candidatos, con nuestra política de alianzas dentro del Frente Progresista y con nuestra propuesta a la sociedad. Una propuesta que evidentemente tiene diferencias con otras del mismo socialismo y bueno, la gente vota y una propuesta es la que gana o pierde. Es así. Claramente vamos a estar en el 2015 representando a nuestra corriente de opinión y con nuestras candidaturas en todos los niveles.
-Cómo es su relación actual con Bonfatti, con Binner, con Lifschitz?
-Es muy buena, hablo con todos y tengo relación con todos ellos. Con Bonfatti más que nada en cuestiones de gobierno y en lo que yo debo aportar desde mi cargo de senador nacional a favor de la provincia de Santa Fe. Pero también tengo diálogo con Binner y con Lifschitz, más allá de las diferencias que después tengamos a la hora de expresarnos electoralmente. Además estoy convencido de que a la hora de gobernar tenemos que estar todos juntos, esto claramente es así- concluyó.
Fuente:Rosario12
Una interna cada vez más evidente
Por Marcos Vizcarra
El punto de inflexión se dio cuando Rubén Giustiniani se negó a la verticalidad recurrente de Hermes Binner y decidió enfrentar en las internas para las precandidaturas a gobernador de Santa Fe a Antonio Bonfatti, instancia que perdió por lejos. En ese mismo momento de la política santafesina, el socialismo también se perfilaba a una elección interna para elegir candidatos a intendente, hasta que apareció el nombre de Mónica Fein.
Tras las sendas victorias de Bonfatti y Fein, la estructura interna del partido cambió para siempre, la esencia de una representación política que siempre decidía a sus candidatos sin pasar elecciones internas se vio desmantelada cuando muchos se cansaron de la elección a dedo de Binner, su máximo referente. Algunos lo hicieron puertas afuera como Giustiniani y otros puertas adentro, como Lifschitz, que sin chistar aceptó la candidatura de Bonfatti y se perdió la primera oportunidad de pelear por la gobernación de Santa Fe luego de estar dos periodos como intendente de Rosario.
Sin embargo, la postura díscola a Giustiniani no le salió barata. Lentamente perdió poder y representación en los barrios de Rosario, donde tenía un fuerte trabajo territorial y Binner se ocupó del resto: lo dejó sin estructura ni recursos para hacer política.
A la fecha, y pensando en el 2015, el partido tiene dos frentes: los que están con Binner y los que siguen a Lifschitz.
Ya en diciembre del año pasado, con una gestión de Fein que no fue la mejor en su primer año (no ha cambiado mucho en el segundo), Binner amagó con poner a su gente en la Municipalidad para levantar la gestión de un gobierno que claramente no era el esperado. Este año, rápido de reflejos, Lifschitz evitó un nuevo intento de Binner por copar el Palacio de los Leones y fue quien definió gran parte de los cambios en el Gabinete de Fein, con hombres y mujeres de su confianza. Las modificaciones impulsaron la creación de una super-secretaría de control ante los problemas claros de gestión que sigue presentando el gobierno local.
Ahora, la disputa está centrada en las candidaturas para el año 2015. Esta semana, tras ser consultado
sobre los nombres que se manejan para esa instancia, Bonfatti dijo: “Todavía falta mucho para eso”.
Sin embargo, Giustiniani lanzó un tiro por elevación: “Hoy nadie tiene la hegemonía absoluta para decidir con el dedo quienes son los candidatos dentro del Partido Socialista o dentro del Frente Progresista”.
La realidad es que la pelea por quién sucederá a Bonfatti en la gobernación está centrada en la figura de Rubén Galassi y Miguel Lifschitz. El primero, actual ministro de gobierno de Bonfatti, es el elegido por Hermes Binner. El segundo, espera una respuesta al gesto que tuvo hace algo más de dos años cuando se bajó de la pelea por llegar a la Casa Gris y aceptó la decisión de Binner. La pregunta es qué pasará sin la idea es que nuevamente Lifschitz se quede afuera: ¿Romperá la verticalidad de Binner o seguirá bajo su ala?
El otro frente que también está abierto es el de la intendencia de Rosario. Los problemas de gestión que tiene Fein y que se evidencian claramente en la interna partidaria que está a flor de piel en el Concejo con los representantes del socialismo, deja dudas sobre un posible segundo mandato. A tal punto que Miguel Cappiello (hombre de Binner) ya expresó públicamente que le gustaría ser candidato.
A dos años para las elecciones, hay dos puntos que están en claro. El primero es que Bonfatti superó a la gestión de Hermes Binner. Gobierna con las dos cámaras en contra y en una semana logró la aprobación del presupuesto 2014 con aumentos de impuestos de por medio; tiene una mejor relación con el gobierno nacional que le permite acceder a obras de infraestructura que solo no puede hacer, en parte por los problemas económicos que dejó Binner. Mientras que Fein, por el otro lado, no puede llevar adelante un Concejo que se le presenta adverso y carece de herramientas de gestión.
El segundo punto es que la interna del socialismo que se exteriorizó en las elecciones del 2011 entre Giustinani y Binner, tendrá un nuevo capítulo en 2015. Esta vez entre Binner y Lifschitz.
Fuente:PoliticaPlus

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