EN MEMORIA DE LOS FUSILADOS DE SOCA
(Fundación Ricardo Zabalza, en formación)
Elegía, Miguel Hernández (fragmento)
Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.
Alimentando lluvias, caracoles
Y órganos mi dolor sin instrumento,
a las desalentadas amapolas
daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.
Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.
No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.
Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.
Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.
No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.
En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofe y hambrienta
Graciela Estefanell, Mirta Hernández, Marisa Corbo, Floreal García y Héctor Brun, los fusilaron sin lograr derrotarlos: su lucha se hizo eterna y quedaron instalados en la memoria colectiva.
NO HABRÁ OLVIDO NI PERDÓN
POR VERDAD Y JUSTICIA
¡ARRIBA LOS QUE LUCHAN
Veronika Engler
Jorge Zabalza
Por Fundación “Ricardo Zabalza” (en formación)
Envío:Amarelle

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