Regalito
04/01/2014
Organizaciones ambientalistas de la ciudad y la región, le obsequiaron a la intendenta Mónica Fein, una remera y una carta donde repudiaron celebrar que Rosario sea el punto de largada del rally internacional.
“En una ciudad donde sus autoridades se jactan de estar en contra del automóvil particular, planear sistemas de movilidad sustentable y utilizar bicisendas, ahora se celebra la largada de la mas retrograda y peligrosa competencia automovilística. Pregonan algo distinto a lo que se hace”, dijo ayer Sergio Rinaldi, del Taller de Comunicación Ambiental, al salir de la Municipalidad, donde con otras organizaciones concurrieron para llevarle un nota y “un regalo” a la intendenta. También, desde Arroyito, un vecino (ver subtítulo) de un grupo autoconvocados) remarcó que Rosario no será conocida por la carrera, sino por los problemas con la luz y el agua.
En la mesa de entrada del Palacio de los Leones, a las 10.30 de este viernes, fue dejada la nota en repudio “a que sea Rosario el escenario de la largada del Rally Dakar”. Gonzálo Gorostarzu, un coordinador de grupo Los Verdes, de Santa Fe, explicó: “Le dejamos una remera donde está estampada la frase: “No en mi tierra”, sobre la imagen de la calavera con el símbolo del Dakar cruzado por surcos dejados por un rodado. Reclamamos que se deje de realizar este evento, en Rosario o en otros lugares, por el daño ambiental, arqueológico y paleontológico que deja por donde va pasando”.
“En el mundo se discute sobre los efectos del cambio climático y la necesidad de proteger al ambiente, pero el municipio rosarino promociona justamente lo contrario, a un rally con vehículos que consumen grandes cantidades de combustible, con su consecuente emisión de gases de efecto invernadero y el arrasamiento de zonas de alto valor de conservación”, remarcó Gorostarzu.
Mirko Moskat, del Taller Ecologista, remarcó que “además de los nefastos antecedentes que obligaron a los organizadores a dejar las localidades donde originalmente se corrió: hay más de cincuenta personas muertas, entre ellas once niños e innumerables denuncias de estragos irreversibles a sitios arqueológicos y paleontológicos”.
En la movida participaron, además de las organizaciones citadas, Trama Tierra, Fundación Proteger, Centro de Protección a la Naturaleza, Asociación Ecosur, Centro Ecologista Renacer y el Paraná No Se Toca,
Las agrupaciones, a fines de 2013 presentaron en la Legislatura santafesina un proyecto para declarar “Libre del Rally Dakar a Santa Fe”. Entonce afirmaban: “Este espectáculo está montado sólo para hacer un gran negocio, donde las grandes empresas despliegan sus innovaciones tecnológicas poniendo en riesgo la vida no solo de los competidores y del equipo que los acompaña sino de otros muchos ajenos a la competencia”.
Desde las redes sociales, como http://www.bastaderallydakar.org, difundieron opiniones de científicos e investigadores nacionales y del extranjero sobre el impacto ambiental y cultural de la carrera.
En contraposición a un concurso organizado por el municipio para diseñar una remera para recibir al evento, se convocó a al concurso “Sacale la Careta al Dakar”, para expresar el repudio al torneo, diseñando “otras remeras”, como la obsequiada a la intendenta.
Resaltaron que “es miserable festejar al desfile mediático que derrocha y quema combustible, consume agua, arrasa patrimonios naturales y arqueológicos, mientras con toda impunidad ocupa rutas, corta calles, viola reglas del tránsito y leyes de las naciones que atropella”, señalaron los organizadores, para quienes “el Estado no debe apoyar negocios de grandes empresas, encubiertos como deporte”.
Por otra parte, a inicios de 2013, organizaciones como “Acción Ecológica” y “Fundación Patrimonio Nuestro” de Chile, el Museo de Paleontología Meyer Hönninger de Perú y la Fundación para la Defensa del Ambiente (Funam) de Argentina, solicitaron a los gobiernos de Chile, Perú y Argentina que conformen “una comisión independiente con expertos nacional e internacionalmente reconocidos para evaluar los daños históricos, arqueológicos, paleontológicos y sobre la biodiversidad, que produjeron tanto el Rally Dakar 2013, como sus ediciones anteriores”.
DE ARROYITO
Eduardo Sánchez, miembro de un grupo de vecinos autoconvocados de Arroyito, indicó que se acercó a la entrega de la carta a Fein, porque: “Trabajamos por el tema del impacto ambiental y creemos que los recursos que se destinan al Rally podrían ser para otras inversiones y no tener que hablar hoy de cortes de luz y de vecinos sin agua. Rosario no va a ser famosa por el Dakar, sino por estas situaciones que vive la ciudad”, explicó.
“En nuestro barrio pedimos que se pare de construir porque puede colapsar la situación y ocurrir hechos como las inundaciones en La Plata o lo de calle Salta. No es sembrar paranoia, pero hay que tomar conciencia de lo que puede suceder”, advirtió Sánchez. También explicó: “Tenemos un proyecto político, no partidario y compartimos trabajos con organizaciones como Giros y Evita”, explicó.
DETRÁS DEL GLAMOUR
Dakar queda en Senegal
04/01/2014
Por Pablo Bilsky
Rugientes, abigarrados manojos de publicidades hacen suspirar a los observadores. Los artefactos narcotizan. Los nombres de las corporaciones invitan a un mundo de glamour, fama y riqueza. Si, como algunos afirman, las competencias deportivas sirven para conocer culturas, geografías y otros datos útiles, el paso de las máquinas podría servirnos, acaso, para confirmar, abandonando toda pretensión de dar primicias, que Dakar es la capital de Senegal. Y que detrás del brillo feliz de la mercancía hay basura oculta.
Y cómo apesta.
Los vehículos de la competencia deportiva son reconocibles por el rugido del motor, las ruedas, los faros acaso, algún accesorio. Pero están ocultos detrás de un manojo de publicidades. Los anuncios, los logotipos e isotipos los atiborran y borronean. Los cartelitos se comportan como ciertos dirigentes en un palco de honor: se hacen lugar a los codazos para llamar la atención. La función más evidente de esos autos, motos, camiones y camionetas parece ser semiótica: encantar a los admiradores del lejano glamour de las corporaciones, las riquezas y la fama.
Los vehículos funcionan entonces como espejitos de colores de última generación, más desarrollados que los que nos trajo Cristoforo Colombo, pero no mucho más en lo esencial. Porque como suele ocurrir, detrás del símbolo glamoroso se esconde una fea realidad. Detrás del brillo se agazapa, implacable, la bosta.
Nunca falta un aguafiestas. La palabra Dakar, un símbolo entre tantos, uno más entre logotipos, isotipos y jeroglíficos corporativos, nos remite a África, a las atrocidades allí cometidas por las potencias europeas y el imperialismo estadounidense. Nos remite a los genocidios que allí se cometieron en nombre de la civilización.
Nos remite al saqueo de las grandes corporaciones, las mismas que ahora pasean sus publicidades en los vehículos saludados con admiración soñadora. Nos remite, muy específicamente, al comercio de esclavos: Dakar fue uno de los principales centros de tráfico de esclavos de África, durante tres siglos.
La ciudad está ubicada en la península de Cabo Verde, en la costa atlántica de África. Esa posición, ya desde los albores del desarrollo del capitalismo, ya desde la época de los denominados descubrimientos y el comercio de esclavos, la convirtió en una preciada joya para las potencias coloniales, que se la disputaron a sangre y fuego, masacrando la población local.
Portugueses, ingleses, holandeses y franceses se la disputaron en una competencia que no fue televisada. Y se la quedaron los franceses. Dakar fue creciendo en los alrededores de un fuerte francés, reemplazando a la antigua capital de las colonias francesas, Saint Louis, en 1902. Entre 1959 y 1969 pasó a ser capital de la Federación de Malí, un efímero invento francés, y luego pasó a ser capital de Senegal.
Senegal fue devastada por el colonialismo de Francia. La expresión “París-Dakar” marca la sangrienta relación entre la capital colonialista expoliadora y el territorio arrasado. La tristemente célebre expedición militar Voulet-Chanoines, enviada por Francia para unificar todos los territorios franceses de África occidental, ocupa un lugar destacado en la larga lista de atrocidades europeas cometidas en África.
El colorido y el glamour que hoy destilan los vehículos del Dakar ocultan la tortura, el suplicio, la esclavitud de millones de seres humanos que padecieron en la isla de Gorea, cerca de Dakar, donde funcionó uno de los más grandes mercados de subasta de esclavos. Los esclavos no viajaban en vehículos coloridos. Padecían hacinamiento en las bodegas de los barcos. Una minoría resistía el viaje desde África a su destino final. Morían de enfermedades, asfixiados entre la mugre, los vómitos y la mierda.
África sigue hoy el continente más pobre y subdesarrollado. Las cifras que arrojan las estadísticas resultan devastadoras: analfabetismo, mortalidad infantil, y falta de servicios básicos contrastan con la enorme potencialidad de recursos naturales que la convirtió en un apreciado botín para las potencias coloniales e imperiales. Las naciones europeas se beneficiaron durante años con el tráfico de esclavos provenientes de África, y con el saqueo de todos sus recursos naturales. Al igual que América, el continente africano ocupó un papel importante en el desarrollo del capitalismo. A partir del saqueo de esos dos continentes se produjo la acumulación originaria de capital que está en el origen del sistema capitalista mundial.
Detrás del encantador desarrollo de la cultura europea, detrás de los coloridos logos de sus corporaciones, se esconden los sanguinarios horrores del colonialismo perpetrados en África por las naciones “civilizadas”. Los campos de concentración fueron un invento británico durante la caranchesca guerra contra los holandeses para disputarse el sur del continente, la denominada Guerra de los bóers, que se desarrolló entre fines del siglo XIX y principios XX. Otros historiadores afirman, en cambio, que fueron los españoles los que inventaron los campos en Cuba en 1896.
África fue el sitio donde se ensayaron las peores atrocidades que los europeos cometerían en los otros continente, Europa incluida. Los primeros experimentos médicos brutales con seres humanos vivos tuvieron lugar en Namibia, colonia alemana de África occidental. Allí, el banquero y secretario de la oficina colonial del Reich, Bernard Dernburg ejecutó un sistema para liberar al negro de sus “defectos físicos” y accediera a una “naturaleza superior”. Y los belgas asesinaron entre cinco y diez millones de personas en el Congo. Son apenas algunos ejemplos aislados de una larga historia de atrocidades. La novela de Josep Conrad El corazón de las tinieblas, publicada en 1902, describe lo sucedido en el Congo. En la Conferencia de Berlín, entre noviembre de 1884 y febrero de 1885 las potencias coloniales europeas se dividieron el continente africano, como elegantes y civilizadas aves de rapiña.
Nada de eso resulta legible al ver pasar un vehículo del Dakar. Al menos a simple vista. Por el contrario, los colores y las formas de los logotipos e isotipos de las corporaciones parecen tener efectos lisérgicos: remiten a un mundo de sueños consumistas, éxitos, fama y dinero. En la zona del Monumento a la Bandera, el Dakar suscita entre los vecinos reacciones muy diferentes, por ejemplo, a las que genera, allí mismo, la Feria de las colectividades. En principio, los inconvenientes parecen ser idénticos, calles cortadas, problemas de tránsito, pero no. Ahora hay jovencitos que parecen salidos de una película de Kurosawa y portan banderitas con una gran letra “I”. Ahora todo es más liviano, gracioso, internacional. Ahora todos los vecinos de barrio Martin parecen más contentos y menos temerosos de la otredad. Las publicidades de las corporaciones reciben sonrisas agradecidas. Pero Dakar es la capital de Senegal.
Fuente:RedaccionRosario
No hay comentarios:
Publicar un comentario