22 de febrero de 2014

LA PLATA-LA CACHA: CONMOVEDORAS DECLARACIONES DE LOS MELLIZOS REGGIARDO-TOLOSA - PIDEN JUICIO A MÉDICOS DE LA MORGUE PLATENSE DURANTE LA DICTADURA.

21.02.2014
Uno de los mellizos narró escenas de infancia con familias de apropiadores 
Juicio por La Cacha: Conmovedoras declaraciones de los Reggiardo-Tolosa y de Adelina de Alaye
Impactó el relato de escenas de la infancia de los mellizos, en encuentros familiares con otros apropiados y apropiadores
La Plata. Los mellizos Gonzalo y Matías Reggiardo Tolosa, quienes nacieron en cautiverio durante la dictadura y luego recuperaron sus identidades, coincidieron ayer viernes hoy en que llevó muchos años volver a reconciliarse con su historia y se lamentaron porque sus apropiadores no les permitieron conocer como murieron sus padres, desaparecidos desde 1977. "Costo muchos años volver a reconciliarme con mi historia. La relación con mis apropiadores se fue enfriando porque no teníamos respuestas. Ellos reconocieron que habían delinquido pero no acompañaban los procesos para saber la verdad", dijo Matías Reggiardo Tolosa.

Los mellizos prestaron declaración testimonial hoy en el juicio que lleva adelante el Tribunal Oral federal 1 de la Plata por los crímenes de lesa humanidad cometidos en el centro clandestino de detención conocido como la Cacha.

Matías relató que el extenso proceso judicial que llevó desde 1898 hasta 1993 cuando recuperaron su identidad provocó que "la restitución a la familia biológica fue traumática". "Queríamos conocer nuestra identidad pero nos resistíamos a perder contacto con nuestros apropiadores", graficó y reconoció en la  audiencia al militar Ricardo Armando Fernández, uno de los imputados, quien es padrino de bautismo de Gonzalo.

Gonzalo y Matías son hijos de María Rosa Tolosa y Enrique Reggiardo, militantes de la organización Montoneros, que permanecen desaparecidos desde 1977.

El 8 de febrero de ese año, María Rosa, embarazada de seis meses y medio, fue secuestrada en la localidad bonaerense de Florencio Varela, y, un día después, las fuerzas represivas capturaron a Enrique en Lanús.

La pareja fue vista en la Cacha y es muy posible que también hayan estado cautivos en el Pozo de Arana, otro centro clandestino situado en las cercanía de la ciudad de La Plata.

El 16 de mayo de 1977, María Rosa fue trasladada a la cárcel de Olmos, donde dio a luz dos varones, según el testimonio que brindaron ante la Justicia familiares de otra detenida.

Los mellizos fueron anotados en el registro civil como hijos legítimos del subcomisario Samuel Miara y Beatriz Castillo pero en 1986, y mediante la intervención de Abuelas de Plaza de Mayo, la Justicia ordenó que a los chicos se les practicaran análisis de ADN para determinar sus identidades.

Por ese entonces, Miara y su mujer se fugaron con los mellizos al Paraguay y recién en 1989 se pudieron realizar los análisis que determinaron que los niños eran hijos de María Rosa y Enrique.

Matías que al igual que Gonzalo  siempre se refirieron a Miara como "apropiador" relató que durante su estadía en Paraguay "se juntaban con familias que también tenían chicos apropiados".

Los mellizos coincidieron en que Miara "nos decía que un jefe de la Policía Federal se los había entregado pero que ese policía había muerto y entonces no se podía preguntarle sobre la procedencia de nosotros".

Gonzalo precisó que en el 2012, durante la instrucción de la causa, le preguntaron quien era su padrino debido a que era común en la dictadura que el entregador de bebes tomara ese rol y cuando identificó a Fernández "es como que nos terminó de cerrar la historia".

Tanto él como su hermano declararon además que escucharon conversaciones entre Miara y Fernández en las que el apropiador decía "este tipo (por Fernández) es un cagón y ahora nos deja solo", aunque aclararon que ellos no sabían a qué se refería. En la audiencia, los mellizos reconocieron además fotos de su bautismo en la que aparece Fernández junto a sus aropiadores.

En la audiencia de hoy también prestó declaración  Eduardo José Tolosa, tío de los mellizos y con quien vivieron en 1993 cuando la justicia ordenó que los restituyeran a su familia biológica.

Además, hizo lo propio La madre de Plaza de Mayo, Adelina de Alaye, quien resaltó que "yo no luchaba por mi hijo Carlos desaparecido, era una situación que nos abarcaba a todos como argentinos", al prestar declaración en la audiencia del juicio que se sigue por los crímenes de lesa humanidad cometidos en el centro clandestino de detención conocido como la Cacha.

Adelina de Alaye, narró la secuencia del secuestro de su hijo Carlos Esteban Alaye, el 5 de marzo de 1977 y resaltó que  "era desgarrante estar recorriendo comisarías y ministerios preguntando por mi hijo".  La madre de Plaza de Mayo presentó ante los jueces encabezados por Carlos Rozanski un power point con documentación de su archivo personal, el cual fue declarado patrimonio histórico de la humanidad, y en el que figura una extensa documentación recabada a lo largo de los años que duró la dictadura en el país.

En ese marco, detalló que "cuando estuvo la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA (Organización de Estados Americanos) los familiares de La Plata contamos lo que sabíamos y se había podido evidenciar lo que pasaba en el cementerio, donde habían aparecido un montón de tumbas NN. Eso aparece luego en el informe de la comisión".

"Ingresaron desde 1975 a 1983 un total de 200 cuerpos, y las edades coincidían, la mayoría 25 años. Había masculinos y femeninos, eso demuestra que la militancia y el seguimiento no tenían distinción de sexo. Las cifras decaen a partir del 79", resaltó.

La madre de Plaza de Mayo, sostuvo que "las causas de muerte de los NN casi el 100 por ciento de los casos era por destrucción de masa encefálica por el disparo de arma de fuego".
Fuente:Telam


22.02.2014
En el marco del juicio por los crímenes cometidos en el centro clandestino La Cacha 
Los mellizos Reggiardo Tolosa relataron su apropiación ante un tribunal platense
"Espero justicia por mis padres. Este es un día bisagra en la historia de mi vida", dijo Gonzalo. Su hermano Matías sostuvo que entre los apropiadores "juntarse era una costumbre". Identificaron a Smart y a su padrino, Ricardo Fernández. 
Por: Pablo Roesler
Apenas puso un pie en la vereda, Gonzalo Reggiardo Tolosa, se fundió en un abrazo con Victoria Montenegro, con quien comparte parte de la historia del país: los dos fueron apropiados durante la dictadura y recuperados por Abuelas de Plaza de Mayo. Pero también, son compañeros de militancia en Kolina. El joven acababa de contarle a los jueces del Tribunal Oral en lo Criminal Federal Nº1 de La Plata el camino hacia la recuperación de su identidad, que poco antes también había relatado su hermano mellizo, Matías Reggiardo Tolosa.

Los hermanos declararon en el juicio a 21 imputados por los crímenes cometidos en el centro clandestino de detención platense de La Cacha, en el que, además, recordaron haber conocido a otros niños apropiados, y señalaron a dos acusados de la causa: el ex miembro del Ejercito Ricardo Fernández, padrino de Gonzalo, y a Jaime Smart, abogado del ex Policía Federal apropiador, Samuel Miara.

En la misma audiencia la Madre de Plaza de Mayo La Plata, Adelina de Alaye, declaró por la desaparición de su hijo Carlos Alaye y acusó por los crímenes investigados a 21 médicos de la morgue policial local (ver aparte). En tanto, un tío de los mellizos apropiados, Eduardo Tolosa, recordó el secuestro de su hermana y su cuñado, la búsqueda y restitución de los chicos.

"Espero justicia por mis padres. Este es un día bisagra en la historia de mi vida." Con esa frase, Gonzalo Reggiardo cerró su declaración ante los jueces Carlos Rozanski, Pablo Vega y Pablo Jantus. Durante la hora que duró su relato el joven recordó el trauma causado por el robo de su identidad durante la dictadura cívico militar.

"Me costó 13 años de mi vida poder retomar una relación con mi tío y caer en la cuenta del vacío en el alma que es la no búsqueda de los orígenes, la imperiosa necesidad. De saber más sobre mis padres", reconoció.

Minutos antes había declarado su hermano. "Se supone que nacimos el 27 de abril de 1977. Eso es lo que se desprende del libro de guardias del penal de Olmos. Ese día fue registrado el nacimiento de mellizos, pero no tenemos real certeza", señaló Matías.

Los mellizos son hijos de los desaparecidos María Rosa Ana "Machocha" Tolosa y Enrique Reggiardo, estudiantes de la Facultad de Arquitectura de La Plata y militantes peronistas, secuestrados en enero de 1977 en Lanús. "Mi madre cursaba el quinto mes de embarazo cuando la secuestraron", señaló Matías, y recordó que Machocha fue sacada de La Cacha, ubicada detrás de la cárcel, para dar a luz.

"Todo lo supe por mi familia y por las Abuelas de Plaza de Mayo", completó.

Los mellizos contaron que sus apropiadores, Miara y su esposa Beatríz Castillo, pusieron todas las trabas posibles para evitar la restitución, concretada en noviembre de 1993. Entre ellas, la fuga a Paraguay.

"Se puede decir que entre los apropiadores juntarse era una costumbre. Miara tenía en Paraguay amistad con el médico militar (Norberto) Bianco, que tenía dos menores en la misma situación que nosotros.

También ahí vimos a Natalia Suárez Mason (apropiada por el condenado Omar Alonso). Y además, Miara era muy amigo de (Luis) Falco, el apropiador de Juan Cabandié", recordó Matías.

Al comenzar su declaración, Gonzalo Reggiardo advirtió que conocía a dos imputados. "Conozco a Jaime Lamont Smart, que tenía un estudio jurídico y uno de sus socios  era el abogado de Miara, y a Ricardo Fernández, que es mi padrino de bautismo”, afirmó. El mismo detalle había develado Matías, quien, además, recordó que Fernández, en su rol de director del Registro Nacional de las Personas, les entregó los DNI con sus nombres reales en presencia del juez Jorge Ballesteros. Ayer el ex militar no presenció la audiencia.


"yo acuso a los médicos de la morgue de la plata"
La Madre de Plaza de Mayo La Plata, Adelina de Alaye, acusó por crímenes de lesa humanidad ante los jueces del TOF Nº 1 a 21 médicos de la morgue policial que firmaban los certificados de defunción de las personas asesinadas por la dictadura y sepultados como NN en el cementerio local.

Alaye, de 86 años, declaró durante tres horas ante los jueces por la desaparición de su hijo Carlos Esteban Alaye, baleado y secuestrado el 5 de mayo de 1977 en la localidad de Ensenada y luego trasladado a La Cacha.

"Los policías médicos eran el eslabón de la cadena de impunidad que cerraba el silencio sobre los hechos", señaló Adelina. "Hoy estamos todos nosotros pero faltan ellos. Los médicos de la morgue de Policía de La Plata no están sentados aquí", remarcó señalando a los acusados, sentados en un corralito detrás de ella. Y completó: "Yo los acuso y quiero verlos sentados ahí, donde corresponde."

La sala explotó en aplausos. Es que apoyada por la proyección de imágenes, la Madre de Plaza de Mayo dio detalles de la búsqueda de los desaparecidos durante la dictadura, entre los que se destacaron varios certificados de defunción de supuestos NN muertos en enfrentamientos fraguados. En esos documentos resaltaban las firmas de los médicos Enrique Pérez Albizu, Carlos Morganti, Jorge Zenof, Roberto Ciafardo, Néstor De Tomas, Raúl Etcheverry, Luis Bajcovec, Omar Langone, Julio Brolese, Eduardo Sotes, Héctor Darbón, Héctor Luchetti, Raúl Canestri, Rolando Llanos, Ernesto Gelemur, Mario Cavazutti, Alberto Vitali, Rubén Ben, Rómulo R. Gauna, Carlos Zenof, Carlos Hid.

Alaye recordó el secuestro de su hijo y el testimonio de un sobreviviente que dijo verlo en La Cacha. También reveló a los jueces las relaciones que ese centro tenía con otros de Bahía Blanca y de Mar del Plata, dilucidados por testimonios de familiares de desaparecidos y asesinados.

La Madre declaró ante una audiencia repleta de público, entre quienes estuvieron Rosa Bru (madre del estudiante de periodismo desaparecido Miguel Bru), la decana de periodismo y concejal kirchnerista, Florencia Saintout, militantes de La Cámpora, Kolina y CTA.
Fuente:TiempoArgentino




Piden juicio a médicos de la Morgue platense de la dictadura
Lo solicitó Adelina Dematti de Alaye, Madre de Plaza de Mayo, en su testimonio brindado en el juicio a 21 acusados por delitos de lesa humanidad en el centro clandestino de detención La Cacha.

21.02.2014

Adelina de Alaye saluda a defensores de los presuntos asesinos de su hijo (Foto: Matías Adhemar)
Por Martín Soler 
noticiasplatenses@gmail.com
@martinenlared

La presunta complicidad de médicos que trabajaron en la Morgue Policial de La Plata durante la última dictadura cívico militar saltó a escena con el pedido de investigación solicitado por la Madre de Plaza de Mayo Adelina Dematti de Alaye en el marco de su declaración testimonial en el juicio a 21 acusados por delitos de lesa humanidad ocurridos en 1977 en el centro clandestino de detención La Cacha. La referente social también expuso sobre la desaparición de su hijo, Carlos Esteban Alaye, ocurrida el 5 de mayo de aquel año, en Ensenada.

“Faltan ellos, los médicos de la Morgue Policial de La Plata, yo los acuso y quiero verlos sentados acá”, sostuvo la docente jubilada señalando el corralito donde se ubican los sospechosos, fuertemente custodiados por personal del Servicio Penitenciario Federal. La morgue funciona en el cementerio de la capital bonaerense y lleva el nombre de “Roberto Ciafardo”. Se trataría de uno de los médicos señalados por la testigo.

Su declaración fue acompañada por la proyección de una serie de filminas con información que complementaban e ilustraban sus palabras. Entre las imágenes, se destacaban una serie de certificados de defunción, donde resaltaban las firmas de los médicos policiales.

Todos los certificados estaban sin identidad. Solo se leen las fatídicas letras “N.N.”. En los distintos certificados se leen las firmas de los médicos Enrique Pérez Albizu, Carlos Morganti, Jorge Zenof, Roberto Ciafardo, Néstor De Tomas, Raúl Etcheverry, Luis Bajcovec, Omar Langone, Julio Brolese, Eduardo Sotes, Héctor Darbón, Héctor Luchetti, Raúl Canestri, Rolando Llanos, Ernesto Gelemur, Mario Cavazutti, Alberto Vitali, Rubén Ben, Rómulo R. Gauna, Carlos Zenof, Carlos Hid.

Según la información aportada por la testigo, los médicos firmaron 227 defunciones de cuerpos sin identidad entre 1976 y 1978. Y habló que existía una “doble moral” entre los profesionales. Cuando se trataba de una “muerte violenta de un no perseguido político” en el certificado de defunción se hacía una “descripción exhaustiva” de la causa o causas del deceso y al cuerpo se le practicaba autopsia. Caso contrario se repetía la misma leyenda “destrucción de masa encefálica por proyectil de arma de fuego, sin descripciones, sin autopsia, con intervención del área 113 del Ejército y catalogado de puño y letra de los médicos como ‘SUB’” en alusión a la presunta condición de subversivo de la persona fallecida.

Adelina se refirió al testimonio que brindó el 11 de noviembre de 1998 en el Juicio por la Verdad y se remitió al pasado: “En la APDH La Plata nos habíamos presentado un pequeño grupo de madres y padres pidiendo en Octubre de 1982 que no se innovara en las tumbas NN del cementerio de La Plata”, contó, y agregó que juntaron elementos para establecer que había alrededor de 400 tumbas NN, y que el 90% figuraba por destrucción de masa encefálica, o sea “asesinatos”.

Referencia. Un antecedente de este pedido se dio el 1 de septiembre de 1999 cuando la Cámara Federal de La Plata denunció al médico policial Néstor De Tomas por los delitos de “encubrimiento, sustracción de objetos destinados a pruebas e incumplimiento de los deberes de funcionario público”, al entender que aparece como el último funcionario de la Dirección de Sanidad de la Policía de la Provincia de Buenos Aires que tuvo en sus manos documentación sobre presuntas víctimas de la represión ilegal que busca el Tribunal.

En un parte de prensa difundido entonces por la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) La Plata, se destaca que desde febrero de ese año “la Cámara de La Plata busca 23 Libros de Partes Médico-legales, en los que figuran las causales de defunción de cientos de cadáveres NN entre 1976 y 1980. El médico Néstor De Tomas, quien trabajó en la Dirección de Sanidad de la Policía provincial, recibió los libros de un juzgado de La Plata en agosto de 1986 (que los había pedido para una investigación)”.

De Tomas declaró que le entregó la documentación a su superior, José Augusto Albizu, el director de Sanidad en ese año. Pero Albizu negó esto y De Tomas aparece entonces como la última persona que tuvo los libros en su poder.

Además, en 1992 el Equipo Argentino de Antropología Forense pidió a la Policía libros de varias morgues, solicitud que fue negada por De Tomas en su carácter de titular de la Dirección de Medicina Legal (una escisión de Sanidad). El médico policial adujo —“de manera poco clara y ambigua”, según la resolución de la Cámara— que existe un reglamento policial que indica que se debe quemar toda documentación mayor de diez años. Pero no aclaró si los libros de Partes Médico-legales fueron incinerados o no, o siquiera si fueron buscados. Incluso los empleados de Medicina Legal que declararon ante la Cámara manifestaron que no recibieron órdenes de buscar la documentación.

La resolución agrega que De Tomas “no ha podido explicar hasta ahora el destino que dio a los libros, ejemplares de dimensiones considerables que, difícilmente, no dejen su impresión en la memoria (...) En su carácter de funcionario público (De Tomas) debió dar seguro resguardo a aquellos”.

La causa en la que se buscan los Libros de Partes Médico-legales es la misma en la que se investiga la desaparición de Carlos Esteban Alaye. Después de aquella la denuncia de Dematti de Alaye, la Cámara comenzó a citar a los médicos policiales de Sanidad, para que expliquen cómo fue que firmaron certificados de defunción de cuerpos NN. Y con las declaraciones de los médicos, surgió la pista de los libros. Este viernes 21 de febrero volvió a insistir en que se profundice esa trama de los años negros.
Fuente:Diagonales 

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